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Bailando se entiende la gente

Groucho Dianna 190866 Bela Air Darin

Traigo esta foto de Groucho Marx y Diana Ross bailando, en 1966, porque la publiqué ayer por la tarde en mis dos redes sociales y ha gustado mucho. Groucho tenía 70 años y DIana 22. Están en una fiesta en la casa de Bel Air (Los Ángeles) de Bobby Darin (30 años entonces). En el texto que acompañaba a la imagen decía:

El baile siempre ha unido, aunque se baile separado. En esta foto se unen tres generaciones: la de quienes bailan, Groucho Marx (70) y Diana Ross (22), y la del dueño de la casa (Bobby Darin, 30 años).

P.D.: Darin, de salud frágil desde la infancia (falleció tras su segunda operación de corazón), fue un niño superdotado que en su adolescencia era un consumado jugador de ajedrez y ya dominaba varios instrumentos musicales (piano, guitarra, batería, armónica y xilofón). Empezó como autor en el Brill Building y su primer millón de ventas como artista fue “Splish Splash” (de la que era autor aunque compartió los créditos con un DJ famoso de la época, quien le retó a componer un tema con la frase que usaba su madre para mandarle bañarse y que es el título de la canción). Su mayor triunfo fue la grabación de “Mack The Knife“, que inmortalizó. La vida personal de Darín, fallecido con apenas 37 años, estuvo marcado por la tragedia: cuando su supuesta hermana supo que entraba en política, para apoyar la candidatura de Robert Kennedy, le confesó que no era su hermana. Ella era su madre (le tuvo con 17 años). Y a quien hasta entonces llamaba mamá en realidad era su abuela, viuda de un mafioso (muerto en prisión un año antes del nacimiento de Bobby Darin). Este entuerto familiar le trastocó. Al poco fue testigo de primera mano del asesinato de Robert Kennedy, en un acto que había organizado el propio Darin.

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El documental sobre Ella Fitzgerald

En Sundance TV, uno de los canales de la plataforma de Movistar, pueden encontrar “Just One Of Those Things“, el excelente documental sobre la vida y obra de la gran Ella Fitzgerald. Está disponible hasta el 19 de junio de este año. ¡No se lo pierdan! También les servirá para entender muchas de las cosas que aún suceden en Estados Unidos y como los supremacistas blancos quieren dar marcha atrás en el tiempo.

Ella Fitzgerald (1917-1996) las pasó canutas, incluso una vez llegada a la cumbre (su casa en Beverly Hills la tuvo que poner a nombre de su mánager, Norman Granz -fundador del sello Verve– porque no se la querían vender por ser negra). Lo mismo le sucedió para actuar en las elegantes salas nocturnas de Los Ángeles. Fue Marilyn Monroe quien solucionó el problema: o la contrataban o ella y sus amigos de Hollywood dejaban de ir. Ella Fitzgerald fue la primera artista afroamericana en actuar en el club más importante de la ciudad. Y ahí estuvo Marilyn, con sus amigos, en primera fila, todas las noches. Jaleando como la fan más incondicional de Ella, que lo era.

Ella Fitzgerald sufrió la doble marginación por el color de su piel y por ser mujer. Su físico y sus problemas de sudoración tampoco ayudaban. Se impuso por la fuerza y genio de sus facultades vocales. Y por la acertada selección de repertorio, sobre todo desde que Granz se hizo cargo de su carrera. Fue él quien la puso a cantar el cancionero americano de George Gershwin, Cole Porter, Jerome Kern, etc. Por una parte rescató y actualizó esas canciones, hoy clásicas, y por otra parte su carrera se internacionalizó por el talento de su voz y de esas composiciones.

Ella Fitzgerald que empezó cantando en una big band, la de Chick Webb -su primer mentor-, pasó por varios estilos, siempre apreciada por el público, la crítica y sus iguales, los artistas y músicos más importantes.

Como podrán suponer los lectores más fieles de El Mundano, y dada mi actual fase llorona, solté bastantes lágrimas en diferentes partes del documental.

Despido con su versión de “Satin Doll“, un clásico compuesto por Duke Ellington y Billy Strayhorn al que posteriormente Johnny Mercer puso letra. Mercer además de letrista del Tin Pan Alley (la fábrica de standards de Broadway) fue uno de los tres fundadores de Capitol Records y su primer presidente.

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Jimmy Iovine también vende todo sus derechos

Jimmy Iovine se apunta a la tendencia de vender y se desprende de todas sus regalías como productor, tanto de los 259 discos como de las dos películas que financió (una con Eminem, “8 Mile High“, y la otra era de 50 Cent, “Get Rich Or Die Tryin’“) y el documental sobre LeBron James. La de Eminem recaudó 240 millones de dólares y su banda sonora vendió 15 millones (cuatro de ellos en Estados Unidos). La de 50 Cent vendió tres millones de copias y la taquilla de la cinta alcanzó los 46,5 millones de dólares (30,9 en EEUU).

Iovine (Brooklyn, NY, 1953) se inició en el mundo de la música en los estudios de grabación. Desde el chico de los recados hasta ingeniero de sonido. Su labor tanto de ingeniero como de mezclador viene avalado por una larga lista de nombres y éxitos de primera fila de los 70: “Bat Out Of Hell” de Meatloaf (producido por Todd Rundgren), John Lennon (“Walls & Bridges” y “Rock & Roll“), Bruce Springsteen (“Born To Run” y “Darkness On The Edge Of Town“) como más destacados. En los trabajos de Meatloaf y Springsteen era ya fijo del plantel de ingenieros del estudio The Record Plant de Nueva York. Su primer impacto como productor fue en 1978 con Patti Smith, el álbum “Easter” y el pelotazo “Because The Night“, compuesta por el Boss (en la foto al final del post les vemos a los tres). A continuación produjo en 1979 el “Damn The Torpedoes” de Tom Petty and The Heartbreakers, Dire Straits (“Making Movies“), el debut en solitario de Stevie Nicks, U2 (“Under a Blood Red Sky” y “Rattle And Hum“), The Pretenders (“Get Close“, donde estaba “Don’t Get Me Wrong“), Simple Minds (“Once Upon A Time” con el hitAlive And Kicking“), etc.

En 1990 junto a Ted Field fundó en Los Ángeles Interscope Records, donde además de fichar a Tupac Shakur y a Enrique Iglesias (varias veces n.º 1 en EEUU), lanzó Death Row Records, el sello de Suge Knight, Dr. Dre, D.O.C. y Dick Griffey, que se convirtió en el sello de rap más importante del mercado (con Dr. Dre, Snoop Dogg y luego Tupac Shakur como los raperos más destacados). En 2008 con Dr. Dre fundaron Beats By Dr. Dre, para vender auriculares (llegaron a tener el 20% del mercado), que luego se transformó en Beats Electronics, al expandir su catalogo de productos al ambito digital. En 2014 vendieron la compañía a Apple for tres mil millones de dólares e Iovine entró en Apple para montar Apple Music, desvinculándose de Interscope/Geffen/A&M, la division de Universal que presidia.

Hipgnosis Song Fund es la compradora de todas las regalias de Jimmy Iovine. Hasta ahora Hipgnosis y su líder, Merck Mercuriadis, se habían distinguido por sus adquisiciones de copyrights. Es decir, operaban en el mercado de los derechos de autor. ¿Esto representa un cambio de dirección o es profundizar en la misma vía? Se puede entender como más de lo mismo, gestionar y adquirir derechos, pero conlleva un riesgo. Similar al de comprar masters de grabaciones. ¿Por que? Porque la venta física está en franca decadencia. Los masters al menos tienen salida en el planeta del streaming. ¿Pero los royalties de los productores, cuyos porcentajes son menores que los de los artistas y autores, que atractivo pueden tener?

Iovine comentó respecto a esta operación que iba a usar los fondos de la venta para construir un instituto en South LA, que será parte de la Iovine Young Academy de la Universidad del Sur de California (USC). Mercuriadis por su parte agregó que era un honor poder formar parte de esta iniciativa y haber encontrado la formula económica para hacerla posible.

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Datos sobre el coronavirus y 3

La Vanguardia

Cuando hice el primer post de datos sobre el coronavirus, la intención era hacer uno semanal. Fue el 19 de marzo, a los pocos días de la declaración del estado de alarma. Hubo un segundo, una semana después, en los que añadí a Estados Unidos y a varios países europeos, además de Italia y España. Pero no ha habido un tercero hasta hoy. Lo que pensaba que era un acierto, los porcentajes de fallecidos sobre casos o los de altas sobre contagiados, empezaron a ser irrelevantes. Y la comparación entre países era demasiado grosera, a medida que la pandemia avanzaba a distintas velocidades y con distintos calendarios. Por otra parte, el concepto país tampoco me convencía. Sería mejor determinar zonas. Tomemos Estados Unidos como ejemplo: Nueva York es la Wuhan de ahí (como Madrid y Milán lo son por aquí). Y su estado, junto a la Comunidad de Madrid y Lombardía (Milán), es una las tres zonas que más están sufriendo al coronavirus. La densidad de población de la ciudad de Nueva York no se puede comparar con los espacios abiertos de los campos del medio oeste, ni siquiera con otra metrópoli como Los Ángeles. Hace poco leía algo (no recuerdo donde ni cuando) que confirmaba mi impresión: era mejor considerar zonas que países. Tampoco me fiaba nada de las cifras de China, ni tampoco del recuento de Francia, Alemania y varias de nuestras Comunidades Autónomas. Demasiados factores en contra para seguir con el empeño. Y por otro lado la prensa diaria (ademas de radios y teles) ya cubrían esos datos, ampliando a algunos mucho más validos que mis porcentajes, como es la tasa de mortalidad.

De la informacion que sigo sobre el Covid-19 La Vanguardia es la que mejor me parece. La imagen recoge una tabla que han confeccionado, dividida por Comunidades, que me ha parecido muy significativa. Las cuatro columnas de cifras pueden ordenarse. He elegido la de la tasa de mortalidad de mayor a menor.

Nuestros 22.524 fallecidos son una desgracia. Y el altísimo porcentaje de víctimas que representan nuestros mayores es para abrir un debate nacional, que no se está dando con la complice colaboración de los medios golpistas y los afines al PP y el neoliberalismo. La buena noticia, además del aplanamiento de la curva en la sexta semana de confinamiento, son las 92.335 altas del total de 219,764 contagiados. Estos datos están recogidos de El País a las 23:15 de ayer. Hasta ahora venía usando los de El Confidencial, pero he perdido confianza en ese medio. Su credibilidad está por los suelos: se han pasado al bando de los golpistas recomendando presidentes de gobiernos que no han pasado por las urnas, destacando lo negativo en sus titulares, dando pábulo al impresentable corresponsal del The Guardian (que además aportaba datos erróneos) y aireando un falso informe de un contable de Australia, una semana después de su publicación (más que periodismo de investigación es buceo de investigación para encontrar mierda). En fin… Quizás toque hacer un día de estos una nota sobre el fin del periodismo, por su supeditación a intereses que no son los de los lectores y sí de sus propietarios (y de sus colegas).

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Un diploma para los contables australianos y sus siervos españoles

CMA copia

Lo último de lo último de ayer resulta que no era tan último ni novedoso (aparte de lo de los niños: si no pueden salir malo y si salen malo también, aunque se rectifique la primera idea lo que nos lleva a malo por rectificar y malo también si no se hubiese rectificado). Un informe de la asociación de contables de Australia publicado el ¡14 de abril! ayer fue una noticia relevante. Se trata de un estudio sobre liderazgo en la gestión de la crisis del coronavirus y España figuraba en última posición. ¡La cosa tiene tela! Pero lo primero es lo primero: un diploma para los contables australianos, los epidemiólogos del momento. Y otro para los siervos y medios españoles que ayer día 21 hicieron de esto una noticia de primera plana. Pasmado me quedé cuando vi que era la más vista en Voz Pópuli y El Confidencial, y ninguno de los dos diarios digitales se hacía eco de la fecha original del día 14. En esto del Covid-19 la velocidad es tremenda. Las cosas cambian de un momento a otro. Una semana es ya casi una eternidad. ¿Por qué los medios no dan la fecha del informe? ¿Qué interés hay en dar esta noticia una semana después? Piensen mal y acertarán.

¿De verdad la asociación de contables australianos es una fuente fiable? Manejando valores absolutos, sin matices ni variables locales. ¿Son lo mismo mega ciudades como Nueva York y Los Ángeles? ¿Se pueden comparar con densidades de población tan dispares? Referido a España: ¿Con la Sanidad transferida a las Comunidades Autónomas son lo mismo la del País Vasco y la de Madrid?  No lo han tenido en cuenta. El informe de los contables no mide el número de camas en hospitales ni en las UCI, que son datos fundamentales para valorar cualquier sistema sanitario. En este aspecto España quedaría lastrada por los recortes de Madrid (PP) y Cataluña (CiU).

¿Por qué usan el baremo de casos o fallecidos por millón de habitantes? Islandia aparece en tercer lugar y no llegan a medio millón de habitantes. ¿Usan este modelo para que Australia salga beneficiada? Me recuerda a Cayetana Álvarez de Toledo que también lo usó en el Congreso porque la favorecía para atacar al gobierno. ¿No sería más lógico que usasen contagiados y muertos por cada cien mil habitantes?

¿La asociación de contables australianos da por buenas las cifras de China? Enhorabuena, porque esto sí que es original.

¿Es igual el liderazgo en una dictadura que en una democracia?

La República Checa y Portugal no aparecen en el listado. ¿Por qué? ¿Porque superarian a Australia? De Portugal no creo que haga falta comentar nada, asumo que son conscientes de su buena actuación. Lo de los checos si lo apunto, porque es menos conocido: ordenaron el confinamiento y cerraron las fronteras cuando aún no habían tenido ni un fallecido.

¿Es creíble que Brasil y México lo estén haciendo mejor que España? Hemos visto a sus presidentes negando la pandemia, paseándose y dando abrazos a diestro y siniestro, encomendados a estampitas y a la divinidad. Argentina tampoco aparece en el informe. Y desde la distancia da la impresión que el gobierno estuvo rápido en las medidas de confinamiento.

¿Como puede ser que en el texto del informe pongan a caer de un burro a Trump e insinúen que la peor respuesta es la de Estados Unidos. País que aparece 10 puestos por encima de España, y que cierra esta estrambótica clasificación de los contables australianos. Adjunto captura de pantalla del texto (por si les ha dado pereza pinchar en el enlace y leer el informe).

Trump copia

La reacción de la borregada de la caverna y la de los siervos vocacionales a esto de los contables ya se la pueden imaginar. A nadie pareció interesar leer el informe y cuestionar ciertas cosas tan evidentes como las aquí expuestas.

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Bunbury presenta “Hombre de acción”

Bunbury presenta “Hombre de acción“, su nuevo videoclip, segundo adelanto de su próximo álbum “Posible“. Rodado entre Los Angeles y Andalucía esta dirigido por Alexis Morante y aparecen profesionales y campeones de sumo, kickboxing y lucha mexicana.

Me interesa mucho la sonoridad del tema.

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Tulsa Power

Tulsa Power y más concretamente el Instituto Will Rogers de la ciudad del estado de Oklahoma, a orillas del rio Arkansas. En sus aulas coincidieron J.J. Cale, Leon Russell, Elvin Bishop (que formaría parte de la Paul Butterfield Blues Band cuando fue a la universidad en Chicago) y David Gates, cofundador de Bread. También la fenomenal sección rítmica formada por Carl Radle, al bajo, y Jim Keltner, a la bateria, fueron alumnos del centro. Ambos son instituciones. Radle formó en Derek and The Dominoes, el grupo de Eric Clapton y Duane Allman. Keltner estuvo con John Lennon y George Harrison en sus proyectos tras los Beatles y en los Traveling Wilburys. Entre los dos suman cientos de grabaciones y giras.

El primer grupo de David Gates en el instituto tuvo a Leon Russell de pianista. Gates fue el primero en mudarse a Los Angeles. Le siguieron Russell, Cale y los demás. Bishop fue la excepción.

En el video una actuación completa, de 1979, de J.J. Cale y su banda con Leon Russell. Rodada en los estudios Paradise de Russell en LA.

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Alejandro Sanz y Rosalía nominados a los Grammy (los pata negra)

Grammy

Alejandro Sanz y Rosalía han sido nominados para tres Premios Grammy (los pata negra). Esta 62ª edición de los Grammy tendrá lugar el 26 de enero de 2020 en el Staples Center de Los Angeles. Alicia Keys repetirá como anfitriona de la gala de entrega. La lista completa de aspirantes la pueden ver aquí.

Alejandro Sanz está nominado a Mejor álbum de pop latino por “#ELDISCO“. Compite con “Vida” de Luis Fonsi, “11:11” de Maluma, “Montaner” de Ricardo Montaner y “Fantasía” de Sebastian Yatra. Es difícil pronosticar y el factor nacional de quienes votan puede decidir el Grammy en un sentido u otro. Consideraciones aparte, creo que Alejandro Sanz cuenta con bastantes probabilidades de ganar.

Rosalía está nominada a dos: Mejor nueva artista y Mejor disco latino de rock, urbano o alternativo por el “El mal querer“. Sorprende que nominen a un álbum de 2018.

A Rosalía la ha favorecido la ampliación en la categoría de Mejor nuevo artista a ocho candidaturas (en vez de las cinco habituales). La nominación está muy bien, ganarlo ya es otra cosa. Compite con revelaciones de la industria estadounidense, avaladas por ventas, como Lizzo (8), Billie Eilish (6) y Lil Nas X (6). Estos tres son los más nominados (entre paréntesis tenían el n.º de categorías a las que optan). Veo más factible que Rosalía triunfe con el Grammy a Mejor disco latino de rock, urbano o alternativo. Rivaliza con “X 100pre” de Bad Bunny, “Oasis” de Bad Bunny y J Balvin, “Indestructible” de Flor de Toloache y “Almadura” de iLe. En cualquier caso los designios de quienes votan son inescrutables. Lo importante es haber logrado estas dos nominaciones.

En referencia a Rosalía no sé si ya se percibe un cierto cansancio en nuestros medios. Estas dos nominaciones a los Grammy son realmente importantes. De mucho más valor que, por ejemplo, haber ganado unos Grammy Latinos. A estos se les ha dado una bola tremenda. Como a los premios de MTV, que no representan nada. Por otra parte, hace unas semanas fue portada del dominical del New York Times. ¡Un pelotazo! Pasó desapercibido. Una vez más el criterio mediático respecto a Rosalía dejó mucho que desear. Dan relevancia a asuntos que no son para tanto y no se vuelcan cuando llega lo que realmente cuenta (como ese suplemento del NYT).

P.D.: Rolling Stone denuncia que se está arrinconando a la música latina en los Grammy 2020. Y destacan que Rosalía es la única artista cantando en español que figura en una categoría general (Mejor artista nuevo), mientras que el resto de artistas de habla hispana compiten en categorías latinas. Esto representa un retroceso respecto a ediciones anteriores (claro que “Despacito” tuvo mucho que ver en la relevancia del pasado). ¿Y sus fans en las redes? Por lo que he visto no ha sido trending topic

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Joan Baez en España

JB TVE

Joan Baez se ha despedido de los escenarios con una gira que finalizó con varias fechas en España. La última de las cuales fue en Madrid: el pasado 28 de julio en el incomparable marco del Teatro Real. Cuando la conocí en los 70 me contó que había vivido en España, por el trabajo de su padre en la UNESCO.

Joan Baez (Nueva York, 1941) de padre mexicano y madre escocesa, ambos de ascendencia religiosa por parte de sus padres (los abuelos de Joan: el paterno dejó el catolicismo y México para mudarse a EEUU y convertirse en un pastor metodista mientras el materno era sacerdote anglicano).

La primera vez que visitó profesionalmente España –hasta donde yo sé– fue para promocionar su excelente álbum “Diamonds & Rust“. El LP fue un éxito en su época (1975) y marcaba un giro en la carrera de Joan Baez: era el disco que incluía más composiciones propias. Conocida como interprete, sus grabaciones aportaban otro color a canciones de autores conocidos o desconocidos (que ella ayudaba a popularizar). En este sentido “Diamonds & Rust” es su composición propia más lograda. Dos años después de editarse, Judas Priest hicieron una versión en su álbum “Sin After Sin” (1977). Ritchie Blackmore también la grabó –en los 90- junto a su compañera Candice Night. En su momento se rumoreó que Baez había compuesto esta canción basada en una llamada intempestiva de su ex, Bob Dylan. Y que era una especie de ajuste de cuentas sobre la relación que habían mantenido diez años antes. Años después el rumor quedó confirmado cuando lo dejó caer en un par de entrevistas y en  su autobiografía.

Antonio San José escribió aquí,  en noviembre de 2008, sobre su entrevista a Joan Baez en Madrid. Una anécdota deliciosa. Les recomiendo su lectura (y si se animan les sugiero que también lean los comentarios al post).

Por mi parte la conocí (como entrevistador también) en ese mismo viaje promocional y guardé muy buena impresión de ella.

Este álbum, “Diamonds & Rust“, era el siguiente al “Gracias a la vida” (1974), su disco en español, en el que recogía su herencia hispana y parte de sus inquietudes políticas. La edición en España pasó desapercibida. Me contaron que hubo problemas con la censura (aún vivía el dictador). Cuando entré en Epic (CBS), como jefe de producto de A&M Records en junio de 1977, los jefes de A&M me contaron del interés que Joan Baez tenía por recuperar esta grabación. Los problemas de la distribuidora anterior (Ariola) ya deberían haber pasado a la historia por el cambio político que se estaba produciendo en España (muerte de Franco, elecciones generales, etc.). Por mi experiencia en medios y la serie Gong era consciente del potencial comercial de “Gracias a la vida“. Me pareció muy acertada la sugerencia y pedí la colaboración de la artista. Estaba en Los Ángeles en una convención de A&M donde la gente de CBS Europa éramos los protagonistas (por el contrato de distribución recién firmado). Coordinaron una llamada telefónica y la expuse mi planteamiento: insistí que para la naciente democracia española su presencia en España con este álbum podría ser un espaldarazo. Ella estaba por la labor (la sugerencia de rescatar el disco fue suya) y no puso ninguna pega. Se comprometió a hacer televisión. Con lo que eso implicaba (tanto los artistas cool norteamericanos como los concienciados no hacían teles en esos días).

Al volver a Madrid el director de Epic se entusiasmó con la idea y enseguida sugirió hacer el programa de José María IñigoEsta noche fiesta” (se realizaba en el Florida Park del parque de El Retiro). Él sabía que Iñigo, con quien mantenía excelentes relaciones, admiraba a Joan Baez. Dado el carácter comercial, o como quieran llamarlo, del programa pedí una diferenciación. Otro marco escénico. Un telón negro de fondo. Y que la actuación fuese en directo, guitarra y voz (esto fue una petición de la artista). A Baez le pareció muy oportuno este cambio de look del programa para sus dos canciones. Iñigo, entusiasmado, aceptó nuestras pretensiones. Iba a ser la primera vez que Joan Baez actuaría en TV en España.

Cuando llegó a Madrid, para hacer promoción de “Gracias a la vida” y la aparición en TVE, me encontré a una Baez espléndida, encantada y feliz. En nuestra primera conversación telefónica ya la había recordado que nos conocíamos. Esta vez pasamos más tiempos juntos. Su curiosidad por todo lo que estaba sucediendo en España era tan grande como su conocimiento del país y su cultura. Años después, en los 80, descubriría hablando con John Hammond lo importante que la Guerra Civil española había sido para la izquierda estadounidense, sobre todo la neoyorquina (parte de estas conversaciones están reflejadas en mi dos últimos libros: “Bikinis, Fútbol y Rock & Roll” y “Rock ‘n’ Roll: el ritmo que cambió el mundo“).

Las canciones a interpretar en el programa de Iñigo las habíamos acordado en una ultima llamada telefónica, antes de llegar a España.

En nuestras charlas la legalización del PC, la vuelta de exiliados y las primeras elecciones generales, celebradas hacía unos meses, fueron los temas más comentados. Sugerí que un comentario suyo al respecto sería muy apropiado. Y un golpe de moral  para todos quienes ansiábamos la consolidación democrática (y estábamos temerosos de los ruidos de sables). Me aseguró que contase con ello. Entendió perfectamente que era una oportunidad que no podía desaprovecharse (solo había dos canales de TV entonces).

Había notado su admiración por La Pasionaria. Su alocución (dedicándola un tema) no me sorprendió tanto como a Iñigo (quien palideció a pesar de la legalización del PC y la condición de diputada de la histórica dirigente comunista). Elegir cantar “No nos moverán” era un clara declaración de intenciones (por el paralelismo con el “No pasarán”).

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Elliot Roberts (1943-2019)

Trasher's Wheat 1985

Ayer me enteré del fallecimiento de Elliot Roberts, un gigante de la industria musical estadounidense. Sucedió el día 21 de junio. Tenía 76 años, cumplidos el pasado mes de febrero.

Nacido y criado en el Bronx neoyorkino acortó su apellido judío (Rabinowitz) y tras abandonar los estudios universitarios (dejó dos carreras) quiso ser actor. Empezó a trabajar en el departamento de envíos de la William Morris Agency de Nueva York. Ahí conoció a David Geffen, otro gigante. Aunque debería decir que Geffen es el gigante de la industria cultural de Estados Unidos. Esta relación devino en amistad y compartieron negocios y aventuras empresariales (Geffen-Roberts Company y Asylum Records en 1971).

Fueron Geffen y Roberts quienes convencieron a Bob Dylan para que abandonase su discográfica de siempre (Columbia Records/CBS) para unirse a la discográfica Asylum y a su oficina de representación (Geffen-Roberts Co.). Editó dos álbumes con ellos: “Planet Waves” y “Before The Flood“, un doble en directo con The Band. Posteriormente Dylan volvería a su casa de siempre.

En 1973 Geffen, Roberts, Elmer Valentine (dueño del Whisky a Go-Go) y Lou Adler abrieron el club The Roxy en el Sunset Strip de West Hollywood. Neil Young inauguró el local.

Roberts y Geffen dejaron de ser socios por culpa de terceros. Un joven agente, Irving Azoff, que trabajaba en la Geffen-Roberts Co. fue el causante principal del cisma: The Eagles cambiaron de pareja de baile, abandonaron a Geffen-Roberts y se fueron con Azoff, quien montaba su propia oficina. Geffen y Roberts, ambos impulsivos y apasionados, chocaron en su forma de afrontar la situación. Geffen fue frío y cerebral y Roberts diríamos que más hippy. El primero tomó una actitud profesional y siguió trabajando con Azoff (convenció a Warner Bros. para que le financiase un sello, Giant Records) y los Eagles (en Asylum y luego en Geffen Records, donde también tuvo a Don Henley), mientras que Roberts roto el amor fraternal juró odio eterno al traidor y al grupo. Y formó Lookout Management. Las malas lenguas dicen que la movida de Geffen con Azoff fue para quitárselo de en medio de MCA (donde presidía la cia.) y poder vender Geffen Records a los nuevos dueños de MCA.

El primer descubrimiento de Roberts fue la canadiense Joni Mitchell. La vio actuando en un club del Greenwich Village de Nueva York (Cafe Au Go Go) en 1966. Se mudaron juntos a Los Ángeles, a Laurel Canyon (centro artístico y bohemio). Les acompañaba el entonces novio de Mitchell, David Crosby. Al poco se les unió David Geffen. Ya situados en la costa oeste Joni Mitchell le habló de un compatriota suyo, Neil Young, que estaba en un grupo (Buffalo Springfield). Curiosamente fue Young quien provocó que la banda prescindiese de los servicios de Roberts. Cuando ellos se separaron, a los 18 meses de formarse, Neil Young llamó a Elliot Roberts para que fuese su manager. Quería empezar su carrera en solitario. Ha sido representante suyo hasta la fecha de su muerte. Son más de cincuenta años. Y “aguantar” a Neil Young no es fácil… Jimmy McDonough, autor de la biografía de Young, escribía al respecto de la relación Young/Roberts que “Ha habido otros equipos infames en el rock and roll –Dylan y Albert Grossman, Ray Charles y Joe Adams, Bruce Springsteen y Jon Landau– y, por supuesto Elvis y el Coronel Tom Parker. Elliot Roberts definitivamente vive en este salón de la infamia y es el único ser humano capaz de guiar la carrera de Neil Young.”

Con Joni MItchell rompió en 1985. La foto de Trasher’s Wheat en la que vemos a Young, Mitchell y Roberts es de ese 1985.

Roberts también fue manager (con o sin David Geffen) entre otros de Crosby, Stills & Nash, Crosby, Stills, Nash & Young (“el pegamento que nos mantenía unidos” ha declarado Graham Nash), Jackson Browne, America, Devo, Talking Heads, The Cars, Tom Petty, Tracy Chapman (su último descubrimiento de relieve) además de los ya mencionados anteriormente.

Cuando llevé el marketing internacional de Geffen Records en NY tuve el inmenso honor de conocer a Elliot Roberts. (David Geffen tenía un contrato de distribución con Warner Bros. para EEUU y Canadá y otro con CBS para el resto del mundo; Warner eran socios de Geffen Records). Me tocó trabajar con él en tres proyectos: Neil Young (dos álbumes), Joni Mitchell y el debut en solitario de Ric Ocasek, el líder de The Cars.

Con Ocasek no hubo nada que hacer. Aparte de trabajar para que se editase en los principales mercados del mundo. El álbum era flojo. No funcionó en EEUU, ni en ventas ni tuvo el apoyo de la crítica musical. No había ninguna historia que contar. En cambio con Joni Mitchell fue otra cosa. Dada la vertiente pintora de la cantautora, y que la portada del álbum “Wild Things Run Fast” era obra suya, Roberts y Mitchell tuvieron la idea de organizar presentaciones del disco en galerías de arte (en conjunción con sus pinturas). En Estados Unidos solo consiguieron hacerlo en Los Ángeles. Por mi parte coordiné con las compañías de  Inglaterra, Italia, Australia y Japón para hacerlo en Londres, Milán, Sydney y Tokyo. Salí bien parado del asunto aunque ella echó de menos no haber estado en París. Aún recuerdo la mirada de Elliot Roberts a Joni Mitchell: la calló. Y rápidamente paso a agradecer lo que CBS Records International había logrado.

Lo mejor de nuestra relación sucedió en San Francisco, en el rancho de Neil Young (una hora al norte de la ciudad). Young debutaba en Geffen Records con un disco difícil “Trans“. Influenciado por Kraftwerk se alejaba drásticamente de lo que sus seguidores podían esperar. El trasfondo del disco eran los ejercicios vocales que practicaba con su hijo Ben, quien sufría parálisis cerebral infantil. (Pero eso no lo sabíamos entonces). Young había accedido a recibir periodistas musicales y críticos en su rancho, para pasar el día con él, hablar del disco, etc. Las delegaciones australianas y japonesas habían llegado directamente y ya estaban en el rancho cuando llegué desde NY con los ingleses, Antoine de Caunes y su equipo de TV de Francia, la corresponsal italiana de la RAI, un par de medios alemanes y uno holandés. Nos recibió Elliot Roberts en el aeropuerto de LA. El trayecto fue todo un muestrario de Roberts. Todo lo que me habían contado era cierto: despierto, buena persona, bromista, rápido, inteligente, encantador, etc. Recuerdo vívidamente dos temas: la historia de porque Neil Young y él se habían comprado esos terrenos. La idea era que, según estudios geológicos que hablan sufragado, cuando los movimientos de la Falla de San Andrés fuesen perceptibles, sus propiedades se convertirían islas del Pacífico. Cuándo le pregunté cuando ocurriría eso, me contestó entre risas que en unos miles de años. Y se encendió un porro (que ya llevaba liado). El segundo asunto fue cuando nos llevó por unas carreteras rurales, con pequeñas subidas que tomaba a gran velocidad (como si fuesen dunas) y el todo terreno literalmente volaba hasta caer sobre sobre suelo firme de nuevo. El vehículo que nos seguía, con el resto de la expedición, le pitaba (asumo que pidiéndole prudencia).

Al llegar a la casa de Neil Young, nos esperaba con su familia, músicos, amigos y los australianos y japoneses que habían llegado antes. El salón era lo que te esperabas. Rústico, lleno de guitarras, amplis, una enorme chimenea, muebles de madera, telas en las paredes, alfombras cubriendo todo el suelo. Y una peste a marihuana que ya te embriagaba. Improvisamos una pequeña rueda de prensa mientras preparaban la cena. Tras la parte profesional del asunto nos relajamos, comimos, bebimos y Young nos tocó un par de temas con sus amigos músicos. Tuve ocasión de charlar con él. Le felicité por el riesgo que asumía con “Trans“. No es fácil que un artista de renombre de un cambio estilístico tan acusado y se lance al barro de esta manera. Estaba especialmente interesado en la opinión de los alemanes (por lo de Kraftwerk). A Roberts (y a Young) le gustó lo que dije. Y creo que fue ahí cuando me gané la confianza del manager. Respecto a mi comentario sobre asumir riesgos soltó irónicamente que David (Geffen) no compartía mi punto de vista. Años después Geffen demandó a Young por no entregar obras acorde a su estatus, por los que la compañía le pagaba un millón de dólares de adelanto.

Lo último que supe de Roberts fue la semana pasada. Unas declaraciones suyas respecto al incendio que afectó a muchos de las cintas originales propiedad de Universal (y los sellos que ha ido absorbiendo o creando). Decía: “Es un crimen que hayan desaparecido los masters originales de Billie Holiday o Buddy Holly o de todos esos artistas de los 40 0 50. Cuando la industria discográfica empezó a declinar hace unos 15 años, la gente (por los ejecutivos) fue reticente a hacer copias porque costaba dinero. Cuesta de 2.500$ a 3.000$ convertir un original analógico a una copia digital de audio en alta resolución. No quisieron gastarse el dinero… Es trágico.”

 

 

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