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Tulsa Power

Tulsa Power y más concretamente el Instituto Will Rogers de la ciudad del estado de Oklahoma, a orillas del rio Arkansas. En sus aulas coincidieron J.J. Cale, Leon Russell, Elvin Bishop (que formaría parte de la Paul Butterfield Blues Band cuando fue a la universidad en Chicago) y David Gates, cofundador de Bread. También la fenomenal sección rítmica formada por Carl Radle, al bajo, y Jim Keltner, a la bateria, fueron alumnos del centro. Ambos son instituciones. Radle formó en Derek and The Dominoes, el grupo de Eric Clapton y Duane Allman. Keltner estuvo con John Lennon y George Harrison en sus proyectos tras los Beatles y en los Traveling Wilburys. Entre los dos suman cientos de grabaciones y giras.

El primer grupo de David Gates en el instituto tuvo a Leon Russell de pianista. Gates fue el primero en mudarse a Los Angeles. Le siguieron Russell, Cale y los demás. Bishop fue la excepción.

En el video una actuación completa, de 1979, de J.J. Cale y su banda con Leon Russell. Rodada en los estudios Paradise de Russell en LA.

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El tributo de Eric Clapton a J.J. Cale

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El esperado tributo de Eric Clapton a la figura del desparecido JJ Cale está a punto de ver la luz. Coincidirá con el primer aniversario de su fallecimiento. Titulado “The Breeze (An appreciation of JJ Cale)” viene firmado por Eric Clapton & Friends. Algunos de los amigos son Tom Petty, Mark Knopfler, John Mayer y Willie Nelson.

Mientras esperamos mes y medio para su publicación nos llega el primer tema del álbum “Call Me The Breeze” (1972), popularizado en su día por Lynyrd Skynyrd.

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J.J. Cale (5/12/1938 – 26/7/2013)

JJ Cale

Un ataque al corazón se llevó esta pasada madrugada por delante a un grande entre los grandes: JJ Cale. Su música, sus canciones, han influido a varias generaciones.  Luminarias como Mark Knopfler, Neil Young y sobre todo Eric Clapton le han citado como una de sus influencias. Precisamente fue Clapton quien le dio a conocer popularmente cuando grabó versiones de sus temas  “After Midnight” y “Cocaine“.

Con Eric “Slowhand” Clapton grabó y giró. Carlos Santana, Tom Petty, Lynyrd Skynyrd son otros artistas que también interpretaron sus composiciones. La banda de Ronnie Van Zant eligió “Call Me The Breeze“, incluida en su segundo álbum “Second Helping” (1974) producido por Al Kooper y que contenía el ya clásico “Sweet Home Alabama“. Aquí podremos ver una  versión en directo de JJ Cale con Eric Clapton.

Para finalizar un descubrimiento, toda una joya: JJ Cale y Leon Russell. Al principio de este siglo se hallaron las cintas de una grabación conjunta de ambos maestros en los estudios Paradise, propiedad de Russell. No se lo pierdan.

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Carta a la Defensora del Lector de El País

30 de septiembre de 2010

Enviada el 28-09-10 a la atención de MILAGROS PÉREZ OLIVA:

Muy Sra. mía:

Como lector diario de su periódico, desde su primer día de publicación, le escribo en referencia al artículo Cuando Clapton sollozaba de Diego A. Manrique. Y también quisiera ponerla en antecedentes: admiro el gusto musical y buen criterio del Sr. Manrique. Por eso me sorprendió leer el lunes pasado lo que es todo un libelo. Donde esperaba encontrar una nota sobre Eric Clapton, artista al que admiro, sólo hallé una nota saldando asuntos personales.

El País no parece ni debería ser el lugar para dirimir vendettas entre compañeros de profesión. Y de PRISA, porque ambos protagonistas del relato son colaboradores de las empresas del grupo.

Resulta un acto de cobardía recurrir al anonimato para evitar caer en el delito de injuria. Lo cual es una demostración clara de las malas intenciones del autor del escrito.

 ¿Si se pretende narrar un desencuentro por qué ocultar el nombre del antagonista? Esto es tirar la piedra y esconder la mano. Y si se pretende interesar al lector en temas particulares ¿no será mejor conocer la identidad de los protagonistas?

De ser verdad los hechos que narra DAM ¿por qué no efectuó ninguna denuncia?  Escribe: […] Su cara se contorsiona en una mueca de odio y una catarata de insultos me paraliza. Cuando llega a mi altura, me suelta un manotazo en el hombro y escupe: “Un día, te van a dar una paliza”. Me quedo mudo mientras se aleja invocando a mi madre a todo pulmón. […]

Las amenazas son un delito, o una falta, consistente en el anuncio de un mal futuro ilícito que es posible, impuesto y determinado con la finalidad de causar inquietud o miedo en el amenazado. Y los insultos pueden serlo también. Insisto en la pregunta: ¿por qué Diego A. Manrique no efectuó ninguna denuncia? Y añado una vez más: ¿es El País el sitio idóneo para disputas personales entre colegas?

De no ser verdad lo narrado en la columna del lunes estaríamos ante una calumnia: la imputación falsa a una persona de la comisión de un hecho que la ley califique como delito, a sabiendas de que éste no existe o de que el imputado no es el que lo cometió.

En España, el artículo 205 de Código Penal establece que la calumnia es la imputación de un delito hecha con conocimiento de su falsedad o temerario desprecio hacia la verdad”.

Le agradezco de antemano su tiempo para con este asunto y me despido atentamente,

Adrian Vogel

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Un siglo de canciones 77: “Sunshine Of Your Love”

15 de julio de 2010

Cream está considerado como el primer supergrupo de la historia del rock. Se formaron de forma espontanea y no predeterminada, como sucedió con demasiada frecuencia años después.

Eric Clapton venía de los Bluesbreakers de John Mayall y The Yardbirds. Ya era “God”. De hecho cuando Jimi Hendrix aterrizó en Londres, para establecerse, estaba como loco por conocerle y tocar juntos. El encuentro se produjo gracias a su manager Chas Chandler, ex bajista de The Animals, quien orquestó su llegada a la capital inglesa.

Ginger Baker era un crack de la escena del blues y del jazz británico. Por aquel entonces lideraba la Graham Bond Organization (ante la incapacidad de Bond, Graham Bond). Se le consideraba uno de los mejores baterías de las islas, sino el mejor.

Jack Bruce había coincidido con Clapton en la banda de Mayall y con Baker en la GBO (sus trifulcas eran sonadas, incluso en el escenario; el baterista le echó del grupo y le prohibió la entrada a un concierto a punta de navaja). También estuvo en Manfred Mann. La timidez del guitarrista a la hora de enfrentarse a un micro facilitó su aterrizaje como cantante (aparte de tocar el bajo).

Sunshine Of Your Love” representó un paso al frente  decisivo en la carrera de Eric Clapton: aceptó el éxito comercial de la canción (había abandonado los Yardbirds disgustado por el hit que supuso “For Your Love“) y cantó partes solistas junto a Bruce.

Tras una actuación de la Jimi Hendrix Experience, en Londres, Jack Bruce volvió corriendo a su casa y compuso la parte del bajo (inspirado por la tormenta que acababa de presenciar). Clapton completó con los riffs de guitarra y el solo. Baker redondeó con ese sonido tan característico de la canción y que tanta influencia tuvo .

Sunshine Of Your Love” se grabó en los estudios de Atlantic de Nueva York (mayo del 67). El productor fue Felix Pappalardi (The Youngbloods), de accidentada vida y trágica muerte: se quedó sordo como miembro -fundador- de Mountain y falleció de un disparo de su mujer (aunque fue condenada ella siempre insistió en que fue un accidente). Formó parte del segundo álbum de Cream “Disraeli Gears“, el cual se editó en Noviembre de 1967.

Compuesta por Jack Bruce, Eric Clapton y Pete Brown llegó al nº 5 de las listas de singles en EE.UU. En el Reino Unido no le fue tan bien: fue el segundo sencillo del álbum, y el anterior “Strange Brew” (escrita por Pappalardi y su esposa junto a Clapton) tuvo mejor recorrido. El caso es que es un clásico del rock, que ha perdurado en el tiempo, y pertenece a una época en la que los singles de rock eran brillantes y excitantes.

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Un siglo de canciones (todos los posts)

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Un siglo de canciones 57: “Nobody Knows You When You’re Down And Out” (por Antonio Perea)

16 de febrero de 2010

Notaréis cierta precipitación en el estilo de esta entrada con la que El Mundano me vuelve a acoger en su serie de canciones del siglo veinte. La razón de esta redacción descuidada es que, efectivamente, estoy escribiendo muy deprisa, porque el comentario sobre “Nobody Knows You When You’re Down And Out” perderá gran parte de su oportunidad cuando finalice la crisis. Y esto es algo que va a suceder en cualquier momento, se lo he oído decir al presidente. O sea que ya estoy tardando en empezar a contaros cosas.

Y es que si hay una canción que merezca ser reconocida como banda sonora de una crisis económica, esa es “Nobody Knows You When You’re Down And Out”. La culpa la tuvo una de las estrellas del jazz y el blues de los años veinte en USA –lo que en ese estilo de música equivale a decir de la historia-, la gran Bessie Smith, para quien al parecer compuso Jimmy Cox esta canción nada más y nada menos que en 1923. Smith la popularizó en los años de  euforias alternadas con incertidumbres que precedieron y enmarcaron el crack del 29.

 

No cuesta trabajo imaginar a aquellos “nuevos pobres” rodeando a la cantante en cualquier club de mala muerte de la época de la depresión, asintiendo con la cabeza al identificarse con la historia de perdedores que desgranaba su texto mientras agitaban en la mano rítmicamente, para deshacer cuanto antes el hielo, un whisky casero espantoso destilado en alguna bañera anónima de la ley seca. Pronto llegaría la segunda guerra mundial, y con ella la  reactivación de la industria de su país y su reconocimiento mundial como los aliados de la razón y la democracia. Un justo reconocimiento, por cierto, cimentado en las brigadas internacionales de la guerra de España y consagrado en las barcazas del desembarco de Normandía. Lo de después fue diferente.

La misma canción hablaba también del fin de la estrechez económica, del momento en que esos mismos amigos que hoy se comportaban como completos desconocidos –“Nadie te conoce cuando estás arruinado”- se apresurarían a ofrecer de nuevo su amistad, -“recuérdame, soy aquel amigo tuyo”-. Quizá la historia pudiera extrapolarse a Eisenhower y McArthur, aquellos militarotes que en los años treinta arrasarían a sangre y fuego las concentraciones de chabolas donde se refugiaron las victimas de la depresión tras perderlo todo, incluyendo su casa y sus enseres. Sus tropas disparaban contra ellos, sus familias y sus chamizos miserables. Mañana les iban a pedir que fueran a la guerra a defender rifle en mano, incluso con su vida, los principios de la nación americana; y pasado mañana les pedirían su voto en las presidenciales. “Recuérdame, soy aquel amigo tuyo”.

La mayoría de nosotros no conocíamos estas cosas cuando por primera vez escuchamos la canción. Ni siquiera sabíamos que estábamos ante un monumento sonoro histórico, casi arqueológico, que había atravesado incólume un océano de años, estilos, crisis y reactivaciones. Lejos de ello, pensábamos que era cosa de Eric Clapton, porque la descubrimos entre el “surtido de canciones de amor” que acompañaban a “Layla” en aquél álbum mágico de Derek and The Dominos. O una extravagancia más de José Feliciano (esta es la primera versión que yo conocí) quien la incluyó en su actuación en vivo en Londres en 1969, recogida en un álbum financiado en buena parte por Coca Cola. Pero la verdad es que la lista de interpretaciones es interminable y se pierde en las profundidades de los años más tenebrosos del siglo veinte. Hablamos de un auténtico clásico por encima de las modas y del tiempo, como decían los publicitarios del Chanel nº5. Desde la original Bessie Smith, pasando por Alberta Hunter, Leadbelly, Count Basie, Dick Hyman, Josh White, Nina Simone, el mencionado Feliciano, Spencer Davis, Janis Joplin, Pete Seeger, Otis Redding, Allman Brothers, Rod Stewart… docenas de voces de primera fila unieron sus nombres al de esta canción, ingrata para el lucimiento de la voz, de letra incómoda, y sin embargo, emblemática de cómo a veces una sencilla composición puede convertirse en himno de un momento, de una época e incluso de un modo de ver la vida.

Once I lived the life of a millionaire,
Spent all my money, I just did not care.
Took all my friends out for a good time,
Bought bootleg whisky, champagne and wine.

Then I began to fall so low,
Lost all my good friends, I did not have nowhere to go.
I get my hands on a dollar again,
I’m gonna hang on to it till that eagle grins.

‘Cause no, no, nobody knows you
When you’re down and out.
In your pocket, not one penny,
And as for friends, you don’t have any.

When you finally get back up on your feet again,
Everybody wants to be your old long-lost friend.
Said it’s mighty strange, without a doubt,
Nobody knows you when you’re down and out.

When you finally get back upon your feet again,
Everybody wants to be your good old long-lost friend.
Said it’s mighty strange,
Nobody knows you,
Nobody knows you,
Nobody knows you when you’re down and out.

Entradas anteriores en:

Un siglo de canciones (todos los posts)

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Vuelve la Plastic Ono Band

12 de febrero de 2010

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