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Connie Hamzy (1955-2021)

Out on the road for forty days
Last night in Little Rock put me in a haze
Sweet, sweet Connie, doin’ her act
She had the whole show and that’s a natural fact
Up all night with Freddie King
I got to tell you, poker’s his thing
Booze and ladies, keep me right
As long as we can make it to the show tonight

Esta semana fallecía Connie Hamzy, la legendaria groupie de Little Rock (Arkansas), inmortalizada en el “We’re An American Band” de Grand Funk en 1973 (se habían desecho del Railroad de su nombre original). Ella es la “Sweet, sweet Connie” del principio de la letra. Posteriormente otras bandas también la cantaron (Guess Who y Cheap Trick).

Acompañante de las giras de los primeros Allman Brothers Band, luego pasó a hacérselo con Alice Cooper. Su salto a la fama entre los músicos (y el personal de gira) fue inmediata. Imprimió unas pegatinas rosas con su nombre, ubicación y número de telefóno que pegaba en todos los camerinos.  Los 70 fueron su década. El primer escándalo de Bill Clinton, siendo gobernador de Arkansas, la tuvo a ella como protagonista femenina.

Maestra de escuela de profesión fue despedida por su estilo de vida. Recurrió la decisión en los tribunales y ganó el pleito.

Quienes la conocieron (y disfrutaron de sus habilidades) hablan de una persona muy conocedora de la música popular de su época. Su conversación y las anécdotas sobre otros artistas atraían a los músicos (además de lo obvio). Entre los británicos Ringo Starr y The Who fueron sus mejores amigos.

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Se apagó la luz de Caballero Bonald

Se apagó la luz de José Manuel Caballero Bonald. Un faro de muchas madrugás, de mañanas, tardes y noches. Caballero Bonald (Jerez de la Frontera, 1926 – Madrid, 2021) era ante todo un hombre culto, de vasta cultura. Asumo que influido por sus progenitores (padre cubano y madre descendiente de aristócratas franceses), supo navegar entre las mal llamadas alta cultura y baja cultura. Apasionado de esta última, especialmente del flamenco, siempre supo distinguir cual era la música popular de su tiempo. En casi todos los obituarios que lean destacarán su faceta de escritor, sobre todo como poeta. Es justo que sea así. Pero no podemos ni debemos olvidar su aportación a la música popular.

Fue además un excelente gestor cultural. El librero asturiano Silverio Cañada fundó Ediciones Júcar (Gijón, 1967). Encargaría la dirección de la editorial a Pepe Caballero Bonald, que abrió oficina en Madrid y bajó su mandato se editaron casi 2.000 libros. Cañada y Caballero Bonald le compraron una idea a otro grande, Mariano Antolín Rato (trabajaba de traductor en la editorial): ampliar al rock la colección “Los Juglares” dedicada a los cantautores, bajo la dirección del propio Antolín Rato, el primer traductor español de las letras de Bob Dylan. En “Los Juglares” se editaron los primeros libros en España sobre Bob Dylan (del gran Jesús Ordovás), Leonard Cohen, Serrat (de Vázquez Montalbán), The Beatles, The Who, Simon & Garfunkel, etc. Se tradujeron libros franceses sobre sus principales cantautores, Ramón de España publicó volúmenes en los 80 sobre Roxy Music y Buddy Holly. Marcos Ordoñez (Gato Pérez) y Ramón Chao (George Brassens) también forman parte del ilustre elenco de autores de “Los Juglares“.

Su labor de difusión del flamenco fue muy activa en varios frentes. Como letrista, productor y director de sello discográfico. Las alegrías que abren este post son letra suya. Como todas las de los dos primeros discos de Diego Clavel, a quien produjo esos dos primeros LPs para Ariola. “Tierra” el doble álbum de El Lebrijano también son letras suyas. Lo produjeron ambos. Entre Clavel y El Lebrijano, Caballero Bonald dirigió el sello Pauta para Ariola. Pauta, fue la respuesta a mediados de los 70 del jefe de Ariola, Ramón Segura, al éxito de Gong, el sello en Movieplay de Gonzalo García-Pelayo (entonces Garcíapelayo). Gong ampliaba sus miras al rock, mientras Pauta se enfocaba en el flamenco y la canción de autor. El día a día de Pauta lo llevaba Charo García. En Pauta reeditaron el primer LP de Luis Eduardo Aute (RCA) y le grabaron dos más (“Babel” y “Sarcófago“). Rosa León, el Forgesound, Miro Casabella, María del Mar Bonet, Paco Ibáñez y el Cuarteto Cedrón, Manuel Gerena, El Sordera, Agujetas padre e hijo, son algunos de los artistas que formaron parte de los casi tres años de existencia de Pauta.

Como productor, aparte de los mencionados y por mencionar, destacar dos discos para Ariola: el “Heliotropo” de Vainica Doble y “Rito” de Aute con el gran Carlos Montero en la dirección musical y artífice de los arreglos.

Ramón Segura y Pepe Caballero Bonald se conocían desde los tiempos de Vergara, la discográfica barcelonesa que fue adquirida por la alemana Ariola. En Vergara, Caballero Bonald puso en marcha y produjo en 1968,  con Segura coordinando, la magna obra “Archivo del Cante Flamenco“. En seis discos se recorrían todos los cantes, divididos en Cantes Primitivos y Cantes Derivados. Esta antología, años después, me sirvió de enciclopedia para mi aprendizaje flamenco.

Mi admiración por José Manuel Caballero Bonald fue siempre desde la distancia. Coincidímos brevemente en la presentación de “La raíz del grito“, el segundo LP de Diego Clavel con portada de Guinovart (Ariola, 1974). En esa época trabajaba en medios. Se mostró interesado por el hecho de alguien apasionado por el rock apreciase el cante. Volvimos a coincidir en otros saraos: la presentación de Pauta, el Forgesound y el “Babel” de Aute. Breves ráfagas, en las que su luz se proyectaba en cada frase. Muchos años después nos vimos en BMG (el grupo empresarial formado tras la compra de RCA por parte de Ariola). Yo trabajaba ahí. Salía del despacho de Tato Luzardo (exbatería de Canarios y brazo derecho de Segura) y nos cruzamos en la escalera. El subía y yo me disponía a bajar a mi despacho. Su cariñoso saludo me sorprendió. Me agarró del brazo y me pidió que le acompañase. Había quedado para comer con Ramón Segura. Tato, testigo de la escena, se acercó y se dieron un fuerte abrazo. Dos sentidos del humor complementarios: el canario y el jerezano. Segura no le hizo esperar demasiado tiempo. El suficiente para alertarnos que si teníamos pendientes con el jefe que aprovechásemos, porque la comida, según costumbre, se alargaría bastante. Tato le replicó que como ya lo sabía había cancelado el desayuno conjunto que tenían para el día siguiente.

He sabido de su fallecimiento por Javier Rioyo en su muro de Facebook. Pedro Lópeh en el suyo puso el video de Diego Clavel. Y Ángel Sánchez Harguindey recordaba en FB esta frase del desaparecido maestro:

“Un buen poema es la máxima temperatura que puede alcanzarse manejando el idioma. Un buen poema justifica toda una vida. Ojalá me llegue algún día ese buen poema”.

Archivo cante flamenco

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Hipgnosis invierte mil millones de dólares en copyrights

Hipgnosis Songs

Merck Mercuriadis (1963) lleva invertidos mil millones de dólares en copyrights, en poco menos de dos años. Ha articulado las adquisiciones a través de Hipgnosis Songs Fund, el fondo que controla la editorial musical Hipnosis Songs y que cotiza en la Bolsa de Londres. Controla un catalogo de unas 12.000 canciones de las cuales aproximadamente 2.000 han sido número uno. El nombre de Hipgnosis es un tributo a la empresa británica de diseño, que tantas portadas hicieron para Pink Floyd (entre otros artistas). Entre los consejeros  de la compañía encontramos a Nile Rodgers y Dave Stewart.

Los mil millones corresponden a 60 operaciones cerradas en los últimos 21 meses. Dentro del vasto catalogo de canciones que Hipgnosis controla están la versión inglesa de “Despacito“, “Umbrella” de Rihanna, “Shape Of You” de Ed Sheeran, “Let’s Stay Together” de Al Green, “Sweet Dreams (Are Made Of This)” de Eurythmics, “Single Ladies” de Beyoncé, “Uptown Funk” de Bruno Mars (Mark Ronson), el catalogo de Nile Rodgers y Bernard Edwards, el de Richie Sambora, Tricky, Mark Ronson, Dave Stewart y un largo etcetera.

Mercuriadis, nacido en pueblo de la provincia de Quebec (Canadá), es un veterano de la industria musical. Se inició con 19 años en Virgin Canadá en el departamento de marketing que llegó a dirigir. Se incorporó a la central en Londres, donde sus responsabilidades se ampliaron al área de A&R. En 1986 se unió a Sanctuary, la compañía fundada por los dos managers de Iron Maiden. En el 2000 se instaló en Nueva York para fundar la división americana de Sanctuary. Además, relanzaron Rough Trade en 2001. Esto posibilitó el lanzamiento de The Strokes, The Libertines, Arcade Fire y Antony And The Johnsons. A finales del 2004 fue nombrado CEO del grupo de empresas de Sanctuary. Desde esta posición gestionó las carreras de Destiny’s Child, Beyoncé, Nelly, Mick Fleetwood, Tommy Lee, The Who, Morrisey, Elton JohnRobert Plant (como artistas más destacados de la oficina de management de Sanctuary). También coordinó grabaciones de Megadeth, Kiss, Gene Simmons, Paul Stanley, Lynyrd Skynyrd, The Allman Brothers Band, Earth, Wind & Fire, Simple Minds y Lou Reed. A finales de octubre de 2006 presentó su renuncia a Sanctuary tras 20 años de servicio. Y fundó Hipgnosis con Morrisey y Guns N’ Roses como sus primeros autores.

La de Hipgnosis es una apuesta arriesgada por el elevado desembolso. Pero es una apuesta garantizada por la calidad y el potencial comercial del repertorio adquirido.

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Un siglo de canciones 59: “Won’t Get Fooled Again”

2 de marzo de 2010

La reciente publicación del doble CD “Greatest Hits & More” de The Who me sirve para comprobar que las canciones de Pete Townshend todavía no han aparecido por aquí. Así que hoy mismo tapamos esta zanja con uno de sus clásicos –y tiene varios- como es “Won´t Get Fooled Again”.

De siempre he apreciado los arranques, sean de libros, películas o músicas. Richard Strauss era un maestro (¿quién no recuerda el principio de su “Así Hablaba Zaratrusta”, tan eficientemente usado por Kubrick?). Dentro del pop/rock la introducción de nuestra canción de hoy es de las mejores. Si no la mejor. Con los teclados -más unos guitarrazos- jugando hasta la explosiva entrada de la sección rítmica, comandada por el poderoso bajo de John Entwistle. Y se repite hacía el final, incluyendo un portentoso alarido de Roger Daltrey, probablemente uno de los mejores gritos de la historia del rock.

Originalmente incluida como tema final de la cara B del “Who’s Next”, uno de sus mejores álbumes, su duración sobrepasaba ligeramente los ocho minutos y medio. Para su edición en single se editó hasta dejarla en 3:38.

Corría el año 1971 cuando se publicó y como escribe Dave Marsh –intimo de Springsteen– en el libreto de “Greatest Hits & More”: “no ha pasado el tiempo por ella a pesar de trillones de tocadas en radio y una letra que hace referencia especifica a las fantásticas aspiraciones revolucionarias de los 60”. Y curiosamente décadas después algunos neocons anglosajones, a ambos lados del océano, la han tomado como himno para reflejar sus diatribas políticas (aunque en EE.UU. debido a los penosos problemas personales de Townshend ya la han dado de lado).

Dicen que la versión de “Won’t Get Fooled Again” que se ofrece en el documental “The Kids Are Alright” (1979) es la última vez que los miembros originales de The Who tocaron juntos. Fue rodada en 1978 y les dejo con el clip:

 

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La nostalgia como negocio (Efe Eme)

2 de mayo de 2009

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Desde estas mismas páginas hemos dado cuenta de cómo los veteranos dominaron los festivales del verano pasado; cómo los mega contratos siempre tienen a los ilustres consagrados de protagonistas; y por supuesto el número cada vez mayor de artistas que vuelven de su retiro o el de grupos que se vuelven a reunir.

En nuestro país la fulgurante aparición de Kiss FM, todo oldies, consagró esta tendencia hace unos años. Se impuso a la formula de M 80, la cual llevaba funcionando desde hacía años, y supuso todo un terremoto en el panorama de las radio formulas. Cadenas como 40 Principales variaron su programación, de novedades, para dedicar cada vez más espacio a los éxitos del ayer. Y todo esto venía avalado por expertos norteamericanos, quienes hablaban de las bondades comerciales de la formula radiofónica que tenía a la nostalgia como eje principal de su programación: era una apuesta sobre seguro, sin lugar a la experimentación, buscando un perfil más adulto –menos juvenil- y más acorde con las demandas del cada vez más restringido mercado publicitario.

Hoy en día celebramos el 50 aniversario de sellos discográficos como Motown o Island, claros referentes de la cultura pop de los 60 y 70; se ruedan dos peliculas sobre Chess Records (y antes sobre Ray Charles, Janis Joplin, Charlie Parker, etc.); las continuas reediciones remasterizadas de las grabaciones históricas o las ediciones conmemorativas de los 50 años del “Kind of Blue” de Miles Davis, por ejemplo. Está claro que la nostalgia vende. Y en publicidad lo saben bien, siempre buscando esas canciones que toquen la fibra sensible del público objetivo que buscan para vender sus productos.

Siempre me sorprendió que España, a pesar de su tradición (teatro de revistas y variedades, zarzuela, cafés cantantes, etc.) no fuese un mercado propicio para los musicales. En cambio veía como los españoles acudían masivamente a Broadway (Nueva York) o a los espectáculos del West End (Londres). Hasta que alguien se atrevió (Luis Ramírez) basado en las observaciones anteriores e imagino que en el éxito obtenido por un “rara avis” del panorama de los musicales españoles, “Jesucristo Superstar”.

Dream Girls”, estrenada a finales de 1981, también supuso en su día un cambio para Broadway. Basada libremente en la carrera de las Supremes y la vida de Barry Gordy, el fundador de la Tamla Motown, pero también en otras figuras del soul, no sólo de Motown, miraba atrás con nostalgia. Unas calles más arriba el Hip Hop emergía con fuerza. 

Dando un repaso a la cartelera nacional, desde hace un par de años para acá, vemos que los musicales que han funcionado se basan en la misma formula: artistas y músicas que tuvieron éxito. Abba, Mecano, Dúo Dinámico, etc. son los primeros que me vienen a la mente. Y por supuesto están los clásicos, que se han adaptado de fuera (siempre una apuesta casi segura). En este apartado “El Hombre De La Mancha”, la primera producción de Ramírez, fue la que abrió el camino.

Esta misma semana leía aquí en EFE EME que se preparaba, para mayo, el estreno del musical de “Quadrophenia” de los Who. Desde luego The WhoRolling Stones aparte- son quienes mejor han exprimido sus logros pasados. Toda una lección de marketing. Y no lo digo en sentido peyorativo, sino con admiración. Porque hay que saber hacerlo, y además bien. No está al alcance de todo el mundo.

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Se graduaron con “Tommy”: el disco, la película y el musical, y sus respectivas bandas sonoras. Para doctorarse con “Quadrophenia”, primero el disco, luego la película –donde debutó Sting– y su BSO y ahora nos llegará el musical.  Sin olvidarme que hace tres años, en California, se estrenó una pieza teatral “Quad” basada en la historia narrada en la grabación original (los enfrentamientos entre rockers y mods en la Inglaterra de los sesenta).

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Quadrophenia”, el álbum,  se editó originalmente a finales de Octubre de 1973. Dicen que debido a una falta de suministro de vinilo (por esas fechas había un embargo petrolero de la OPEP) no pudo alcanzar el número 1 de las listas británicas. Se quedó en el 2. Era David Bowie quien ocupaba la cima. Curiosamente con “Pin Ups”, su disco de versiones… En Estados Unidos salió una semana después. No pudo destronar al “Goodbye Yellow Brick Road” de Elton John y también se plantó en el segundo puesto.

Pero el negocio no termina aquí. Tenemos efectos colaterales, derivados por ejemplo del mercado de coleccionistas. Así encontramos que en Noviembre del año pasado la Lambretta Li 150 serie 3 fue subastada por Bonhams Entertainment, alcanzando un precio de venta de 54.000 euros (36.000 libras esterlinas o casi diez millones de pesetas). Es la moto que aparecía en la película “Quadrophenia” y que ha venido cambiando de manos desde entonces.

Desde luego la nostalgia vende. Y el furor de los últimos tiempos ¿no estará quizás causado por la falta de nuevo talento?

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