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El Real Madrid sufre para ganar al Cádiz

Helios de la Rubia

El Real Madrid sufrió para ganar 2-1 al Cádiz, penúltimo de la clasificación. Recordaba a los de mi alrededor que la temporada pasada nos empataron en el Bernabéu. El botín de los tres puntos son el mejor bálsamo para afrontar el parón por el Mundial. Porque es evidente que algo pasa: tras catorce partidos de Liga el Barça es líder dos puntos por encima nuestra y después de haber perdido contra nosotros. Es decir, en trece partidos (39 puntos) los azulgranas nos han metido cinco puntos de ventaja.

El Real Madrid sufrió su tercera agresión y el agresor se fue sin ver la roja y sin que el VAR interviniera. Primero fue la entrada de Papu Gómez (Sevilla) sobre Fede Valverde que le dejó dos partidos sin jugar; luego tuvimos la agresión sobre Vinicius en Vallecas (de Balliu) y ayer la de Fali sobre Rodrygo sin balón y que ni siquiera fue señalada como falta.

El Real Madrid sufrió para ganar porque el equipo se complicó la vida sin venir a cuento. En la primera mitada no disparó a puerta. ¿Cómo queremos meter gol sin intentarlo? En los primeros 10 minutos hubo dos remates, ambos muy desviados. No hubo otro intento hasta la jugada en la que se produjo la agresión de Fali sobre Rodrygo. Remató Fede Valverde raso y ajustado a la base del poste. El gol de Militao (min. 39) fue el primero entre los tres palos. Un pase de Kroos desde el costado lo cabeceó el central a la red. En la segunda mitad cambió el guión y finalizamos las jugadas. El 2-0 de Kroos, a lo Valverde, fue un trallazo desde la frontal. Era el 69 y parecía sentenciar el encuentro. Pero no fue así.

El Real Madrid sufrió para ganar porque Modric falló el 3-0 a puerta vacía. Vinicius se fue por la banda en velocidad, prácticamente desde el centro del campo. Su pase de la muerte incomprensiblemente lo mandó fuera el croata, quien se quedó desconsolado tumbado sobre el césped.

El Real Madrid sufrió para ganar porque Modric perdió un balón en el círculo central. Su pase fue interceptado y no persiguió al rival. La contra gaditana terminó con el gol de Lucas Pérez en el 81. 2-1. Bongonda finalizó la contra rematando y Courtois falló y no pudo controlar el balón. Negredo recogió el rechace ante la pasividad de la defensa y su disparo a gol lo rechaza el meta con la cara. Nuevamente el rebote es para un rival. En esta ocasión es Lucas Pérez que acierta a marcar.

El Real Madrid sufrió para ganar porque Courtois tuvo que lucirse con un paradón y posteriormente falló en el gol. Y también sufrió porque en el descuento Pacha Espino pudo empatar. Cabeceó intentando una vaselina para superar por alto a Courtois.  Debería haberla picado abajo. Hay que comprender que es defensa y no delantero.

El Real Madrid sufrió porque nuestro mejor jugador fue el lateral derecho, ayer Lucas Vázquez. Gran partido del gallego, tanto en defensa como en ataque. Pero deja a las claras las deficiencias de sus compañeros.

El Real Madrid sufrió para ganar porque el equipo ha perdido frescura. La chispa se apagó. Coincidiendo con la ausencia de Benzema.

El Real Madrid sufrió para ganar porque nos falta el Balón de Oro 20022, el mejor jugador del mundo y máximo goleador del equipo.

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¡Qué fácil es pitar contra el Madrid en el Bernabéu!

¡Qué fácil es pitar contra el Real Madrid en el Bernabéu! En el partido frente al Girona, a la hora de la siesta dominical, nos pitaron un penalti en contra, nos anularon un gol y expulsaron a Kroos por dos amarillas. Según Ancelotti el penalti no existió. El técnico dice que le preguntó a Marco Asensio y el jugador le dijo que no la había tocado con la mano. En el campo no se vio. Desde mi localidad vi a los jugadores rivales alzando la mano en señal de protesta. El árbitro tampoco lo vio y dejó seguir el juego. Y de repente paró el juego. Recibió un aviso del VAR y fue a ver la jugada al monitor. Comenté con mi hermano y su hijo que si paraba el juego e iba a revisar la jugada señalaría penalti. Como así fue. En la radio dijeron que por mano de Marco Asensio, quien venía de haber desperdiciado una clara ocasión de gol en la jugada anterior. De poder haber sido un jugador decisivo para su equipo lo fue para el rival. Ya en casa viendo las imágenes no aprecio la mano. El balón le da en el pecho. Y de haber mano es de rechace y tampoco tiene el brazo extendido. El caso es que Stuani transformó el penalti en el 79 y empató a uno (resultado final).

Javier Gandul AS

En el 88 anularon un tanto a Rodrygo. Bien anulado, porque según la norma, de hace unos años, no se puede arrebatar el balón al portero. El problema es que Rodry, a gran pase de Mariano, desaprovechó su gran ocasión y el meta, Gazzaniga, se lució despejando en un alarde de reflejos. El argentino, en mi opinión fue el mejor de su equipo (e incluyo su performance simulando dolores y perdiendo el tiempo -da igual que le valiesen una tarjeta). La tercera polémica es la segunda amarilla a Kroos, en el primer minuto de los nueve de prolongación: fue rigurosa. Sobre todo teniendo en cuenta que David López solo vio una amarilla, en vez de roja, por un cabezazo a Vinicius. Doble rasero. El caso es que el Madrid se quedó en 10.

Javier Gandul alineación AS

Dicho todo lo anterior me retrotraigo a las 14:15. A punto de empezar a comer me entero de la alineación del Madrid. Y le comento a La Mundana que no me gusta. Por dos razones básicas: la presencia de Alaba y la reaparición de golpe de tres jugadores que salían de problemas físicos. El defensa no atraviesa su mejor momento y el equipo lo acusa. Entiendo que el mister busque minutos de acoplamiento con Rüdiger y que Militao necesita un respiro. Mas hoy no era el día. El Girona siempre nos ha creado dificultades (incluso nos ganaron 1-2 no hace mucho). Fede Valverde y Modric salían de lesiones. y Rodrygo esta semana se perdió un entrenamiento por una noche con gastroenteritis. Cuatro de 10 jugadores de campo es dar mucha ventaja al adversario.Al llegar al estadio compartí mis cuitas con mi hermano, mi sobrino y el empleado del club encargado de nuestra zona. Éste se sorprendió cuando me oyó decir que lo veía «complicado». 3-0 me respondió. Nuevamente tengo que decir y digo que me joden los profetas…

Ancelotti asimismo decidió que Tchouaméni descansase y entró Camavinga, junto a Kroos y Modric.

La primera media hora fue muy buena. De ambos. En los dos primeros minutos pasamos de una oportunidad de Modric a otra de Taty Castellanos. Al minuto un buen disparo lejano de Camavinga, el primero de los dos que intentó. El Girona, muy bien plantado, jugaba un 4-1-4-1 o un 4-5-1 en defensa y que en ataque se convertía en un 4-3-3 o un 4-2-4. Incluso vimos jugadas con cinco arriba, cuando se incorporaba alguno de los laterales. El Madrid intentaba abrir el juego por las bandas o con disparos desde fuera del área. A las dos reseñadas de Camavinga sumamos una de Valverde, otra de Modric, un intento de Vinicius y tres remates de Rodrygo, uno al palo en el 22. Por su parte Yangel Herrera estrelló un remate en el larguero (min. 37) y antes, en el 18 Valery pudo haber adelantado el Girona, mas falló en inmejorable ocasión. Desde el punto de vista madridista el equipo carburó mientras Camavinga funcionó. Cuando el francés bajó su ritmo el equipo lo acuso, porque Modric y Valverde no existian. En mi opinión el problema para los visitantes sería cuánto durarían con ese ritmo de juego. Cuando el árbitro señaló el fin de la primera mitad (0-0) vimos como Yan Couto se dejaba caer sobre el césped. Nos sorprendió verle salir tras el descanso. Más duró poco: en el 57 tuvo que ser sustituido (tras la falta que propició la primera amarilla de Kroos). Simultáneamente veíamos a nuestro Miguel Gutiérrez haciendo estiramientos, hasta que pidió el cambio y fue sustituido en el 62.

Fede Valverde, en una previsible tarde gris, justificó su presencia con una jugada de tesón y perseverancia. Se metió en el área, no dio el balón por perdido, lo luchó y finalmente metió un pase de gol. Vinicius, su compañero de gol, entró como una exhalación y marcó el 1-0.

Un triple cambio de Michel en el 75 refrescó a su equipo. Stuani fue uno de los tres y quien acertó marcando el penalti en el 79.

El error de Ancelotti al recurrir a tres jugadores que salían de problemas es que agotó sus posibilidades de contar con ellos como revulsivo. Porque Asensio no lo es y bien podría haber iniciado el encuentro. El descanso a Tchouaméni, salvo que tuviese algún percance que desconozco, me pareció temerario a pesar de ser consciente que el francés ha bajado su nivel. A no ser que se esté imponiendo la teoría que no pueden jugar junto a Camavinga. El caso es que si dos pulmones como Modric y Valverde no están al 100% lo lógico es pensar en ellos para afrontar la última media hora de juego. Y luego está lo de Benzema… sus ausencias resultan muy preocupantes.

Hay una tradición que muestra que siempre tenemos dificultades antes de un partido de Champions. Ojalá sea eso, porque a la obvia crisis de juego esta semana se ha encadenado la de resultados, con derrota en Leipzig y empate en casa. Nuestra ventaja en Liga se ha reducido a un solo punto sobre el segundo.

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Un Real Madrid implacable en Elche (0-3)

Pablo Morano Reuters AS

Era previsible que Ancelotti efectuase cambios en la alineación para el partido entre semana en el Martínez Valero (y con el Sevilla en mente que visita el Bernabéu el próximo sábado). Lo que no era previsible es que solo fueran dos las variantes y que Carvajal no tuviese descanso. Mendy y Tchouaméni se quedaron el banquillo. Alaba fue lateral izquierdo y Rüdiger entró en el once de central junto a Militao; Rodrygo salió de titular y Fede Valverde bajó a la media donde Kroos ejerció de pivote. Era un 4-3-3 clásico. Aunque muchas veces en ataque era un 4-2-4 porque Valverde se iba a banda derecha y Rodrygo se posicionaba de media punta o en el sitio de Benzema cuando este se descolgaba a banda. Incluso vimos un 3-3-4 porque Rüdiger se adelantaba para acompañar a Modric y Kroos.

La salida del Real Madrid fue fulgurante. El Elche se mostraba impotente para frenar al Madrid. A los cinco minutos llegaba el primer gol. Que era también el primero en ser anulado. Una internada, la primera de Vinicius, que remató Benzema a la red. Fuera de juego de Vini al pasarle Rodrygo. La segunda internada de Vinicius también fue gol. Esta vez sí subió al marcador. Obra de Valverde. Otro trallazo desde la frontal. Estábamos en el minuto 11. El gol de Alaba en el 25, en otra maravillosa combinación merengue como en el anterior tanto anulado, no subió al marcador por fuera de juego de Benzema en el pase final. Alaba avanzó apoyándose en Valverde, Kroos y Benzema. Así que seguíamos con el 0-1.

El Elche no le perdió la cara al partido. Morente tuvo la ocasión más clara de los locales en el 19. Libre de marca se le fue muy arriba. Y en el 28 Lunin se lució desviando un gran remate de Nico Mercau. Los de Almirón, el técnico argentino de ida y vuelta de los ilicitanos, estaban bien conducidos por Pere Milla.

Una niña se desvaneció en la grada, Benzema echó el balón fuera y el partido se paró durante cinco minutos. Los que se añadieron. El 0-1 dejaba el mal sabor de los dos goles anulados (acertadamente).

Al minuto de la reanudación pudo empatar Boyé. Su volea dentro del área se fue alta. Al minuto otra jugada local de cierto peligro. El Madrid estaba incomodo. Hasta que en el 49 un disparo lejano de Benzema forzó a Edgar Badía. El meta voló y evitó el gol. Esto tranquilizó los ánimos locales. En el 54 salvó otro a cabezazo a bocajarro de Benzema. Aunque la jugada estaba anulada por fuera de juego del Balón de Oro.

A la hora de juego un nuevo gol anulado al Madrid, el tercero. Fue a Benzema por un supuesto fuera de juego de Carvajal que metió el pase al delantero. Acto seguido el Elche realizó un doble cambio (entraron Josan y Gumbau), y Tchouaméni sustituyó a Modric, ovacionado en su salida del campo.

Lunin hizo otro paradón en el 69 a cabezazo a bocajarro de Clerc. Los reflejos del meta fueron decisivos.

En el 74 Rodrygo recibe dentro del área un pase de Benzema y el brasileño se la devuelve atrás de tacón. El nueve remata a la red desde la frontal. Su tercer gol de la noche y el primero que subió al marcador. 0-2.  Las miradas cómplices y las risas entre Karim y el árbitro fueron la nota simpática. Este gol terminó de anestesiar al Elche.

A punto de cumplirse el 79 Marco Asensio y Camavinga entraron por Vinicius (desaparecido en esta segunda mitad) y Kroos. Los locales también hicieron un doble cambio.

A una buena ocasión de Valverde siguió otra de Ponce. Y Ancelotti apuró sus dos últimos cambios en el 88: Lucas Vázquez y Nacho por Carvajal y Alaba. Un minuto después llegaba el 0.3. Tchouaméni filtra un pase a Rodrygo situado en la banda izquierda. El brasileño rápido cruza el balón a la otra banda por donde entraba Marco Asensio. El balear empalma en el aire de volea con su pierna derecha. Golazo. Otra gran aparición de Rodrygo.

El partido se alargó cuatro minutos. Benzema fue elegido el mejor del partido, en un buen partido del Madrid con momentos brillantes, sobre todo en la primera mitad y combinaciones de ensueño en ambas partes. Tres puntos más.

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¡Xavi, quédate!

Los cuatro minutos de alargue, tras marcar el 3-1, los pasamos cantando «¡Xavi, quédate!». De pie, con los brazos en alto. Todo el estadio. En mi caso, de haber marcado el Real Madrid el cuarto me lo hubiese perdido por el estado de euforia compartido. Y pudo haber sido en la última jugada mas creo que Marco Asensio estaba más atento al reloj que a jugar la pelota.

A mi llegada al estadio comentaba a mis allegados «Antes del partido con el Osasuna estaba preocupado y hoy… no lo estoy». Estaba confiante como diría Cristiano Ronaldo. Y este confiante fue además acertante. Las pocas dudas que tenía sobre el devenir del Clásico las disipó Xavi con su alineación. Ahí nacieron todos los males del Barça. ¿Cómo se permite el lujo de prescindir de Gavi en el centro del campo? Y de recurrir a un novel, Abde, por encima de un fichaje como Marcos Alonso o el mejor lateral izquierdo español, Jordi Alba. Estamos hablando del mismo club y entrenador que han querido echar a Dembélé, De Jong y Alba. Los dos primeros fueron titulares esta tarde.

Ancelotti hace unos meses se equivocó y nos metieron cuatro en el Bernabéu. Ya anunció que hoy no volvería a errar y que todos jugarían en sus posiciones. Como así fue.

Cada vez que discuto con un madridista sobre Mendy, a quien defiendo a capa y espada, el lateral me brinda un partidazo para refrendar mis argumentos. Estuvo casi perfecto en defensa e incisivo en ataque, participando decisivamente en el segundo gol. Decía que casi perfecto porque en el gol del Barça alguna voces malintencionadas pueden culparlo. Lo razonable sería hablar del jugadón de Ansu Fati por su banda izquierda, su pase de la muerte a Lewandowski quien en vez de rematar -lo lógico en un delantero centro- la pasó atrás a Ferran Torres. El delantero sorprendió entrando y rematando a puerta vacía.

Quien estuvo inmenso fue Kroos. Fue el jefe del centro del campo. Jugó de Kroos, de Fede Valverde, de Modric y de pivote defensivo. El primer gol nace de su perseverancia. Se roba un balón en nuestra línea media y Kroos arranca con el balón. Se va. Busquets intentó frenarlo con un agarrón. No puede y Kroos antes de caer y perder el control filtra un pase, desde la divisoria de ambos campos, para Vinicius. Vini se va en velocidad (supera a Sergi Roberto) y se planta ante Ter Stegen. El portero, inmenso, se pone en el papel de meta de balonmano y desbarata la ocasión. Pero el rechace llega a Benzema, quien entraba en el área y remataba a la red. 1-0 en el min. 11. Anteriormente, sobre el minuto siete, hubo dos oportunidades, una para cada equipo. La del Madrid fue de Mendy.

Si el Barça estaba teniendo problemas en la salida de balón antes del gol, después de encajarlo se acrecentaron. El Madrid mordía en la presión. Comentábamos mi hermano y mi sobrino que la ausencia de Gavi se notaba mucho. Busquets ya no es el que era y Frenkie de Jong solo no podía con nuestros medios (Kroos, Modric y Tchouaméni, además de Fede Valverde, quien jugó un partidazo). A Pedri también se le notaba perdido. Apenas llegaban balones para que los jugase.

El Barça aprovecha el repliegue madridista. Muy italiano eso de esperar al rival. Solo crearon una ocasión: en el 25 De Jong no llega a un buen pase de Raphinha. Lewandowski, muy escorado y en fuera de juego, remata alto. 10 minutos después, el 2-0. Eric García, a quien deberíamos llamar El fabuloso Eric tras sus dos errores de hoy y el del otro ante el Inter (ha provocado tres goles en contra en dos partidos, tres de los seis encajados por su equipo), hace de las suyas y se la regala a Vini. El extremo combina con Tchouaméni y este con Mendy. El defensa avanza, ve llegar a Valverde como un tren de alta velocidad y se la pone atrás, en la frontal. El obús del uruguayo va directo a la red.

La historia de la segunda mitad se reduce a tres hechos puntuales. El primero es el gol anulado a Benzema en el 52. Por fuera de juego. Una pena porque el pase de Vini a Benzema fue antológico. La jugada y el remate del nueve también. El segundo hecho es la rectificación de Xavi: entraron Gavi y Jordi Alba. El Barça cogió otro aire. La garra y el ímpetu del joven centrocampista es un espectáculo. Es un jugador cuyo molde parece del Madrid. Siempre da la cara, su entrega es total. También salió Ansu Fati, que empieza a parecerse al que deslumbró antes de sus infortunios. Y el tercer factor es la falta de remate del Barça. Un disparo que se fue fuera de Ansu Fati y el gol de Ferran Torres fueron las únicas ocasiones generadas. Sus remates o intentos no llegaban a su destino. Siempre eran obstaculizadas por algún jugador blanco o directamente la jugada era anulada antes de su finalización. Mucho circular el balón de un sitio a otro, para nada.

El duelo Militao vs. Lewandowski fue de lo más destacado del partido. Ninguno de los dos saltaron al campo a hacer amigos.

Finalmente en el 90 Eric García lustró su performance con un penalti sobre Rodrygo (sustituto de Benzema). Una galopada de Valverde (ojo, minuto 90) propicia el pase al brasileño. El propio Rodrygo transformó el definitivo 3-1. Rodry es ya el delantero de los goles de los minutos finales. Y a partir de este 3-1 empezamos a cantar el «Xavi, quédate!».

Xavi

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Rüdiger se juega la cabeza por el Madrid

Rüdiger

Rüdiger se jugó el físico para lograr la clasificación del Real Madrid a octavos de final. En realidad se jugó la cabeza con la que anotó el gol del empate a medio minuto del final. 

Ancelotti había anunciado rotaciones para el enfrentamiento contra el Shakhtar de la cuarta jornada de Champions. También vislumbró la suplencia de Vinicius. Seis cambios hubo en el once. Arriba Hazard por la derecha y Rodrygo por la izquierda acompañaron a Benzema.

Jesús Álvarez Orihuela AS

El partido, jugado en Varsovia, arrancó con un claro dominio del Madrid. Dominio que se traducía en posesión y córners pero no en el marcador. La primera ocasión no surgió hasta el 17 y se la fabricó Benzema. Trubin atento neutraliza el peligro. En el ecuador de la primera mitad el Madrid aflojó y el Shakhtar empezó a merodear nuestra área. Quien no aflojaba era Fede Valverde. Desde el carril del ocho cortaba los avances rivales y aún tenía arrestos para centrar su posición y ordenar el ataque blanco.

El segundo remate entre los tres palos también fue de Benzema. Fue en el 35, ladeado a la izquierda del área chica. Trubin con su salida desbarató la ocasión y despejó a córner. Al minuto Rodrygo, en una posición parecida a la anterior de Benzema, disparó a la red por fuera. En el 40 Valverde con un tiro lejano obligaba a Trubin a otra intervención (despejando a córner).

El 0-0 fue el resultado al descanso.

Para la segunda mitad no hubo cambios. Y a los 30 segundos anotaba el Shakhtar. 1-0. Se fueron por su banda izquierda y Zubkov cabeceaba abajo muy pegado al palo. Ya nos había marcado en el Bernabéu.

Puse el cronometro para ver cuánto tardaría Ancelotti en retirar a Hazard, nulo en la primera mitad y perdiendo el tiempo intentando taconazos y caños sin sentido.

Benzema en el 50 se fabricó otra ocasión, a la salida de un saque de esquina. El remate se le fue alto.

En el 56, tras cuatro minutos esperando en la banda, entraron Modric y Vinicius por Tchouaméni y Hazard. Rodrygo que inició la segunda mitad por la derecha permaneció ahí.

En el 64 Lassina Traore se plantó frente a Lunin. Nuestro meta salva la ocasión no picando en el amague del delantero, mas el rebote devolvía el balón a Traore. Su remate forzado se fue al larguero. Y el Madrid entraba en un agujero negro. Lunin salvó otra ocasión a remate de Zubkov. Ancelotti efectuó un triple cambio: Marco Asensio, Camavinga y Alaba por un desdibujado Rodrygo, Valverde y Mendy. Los cinco cambios permitidos se agotaron en este minuto 66.

A falta de 20 minutos daba la sensación que el segundo gol de ellos estaba más cerca que el primero nuestro.

A falta de un cuarto de hora no llegó Asensio a un buen pase de Vini, su primera acción acertada desde que saltó al campo. Y probablemente la única.

El Madrid conducido por Kroos salía del colapso. Ellos daban claras muestras de fatiga. Y nosotros seguíamos fallando el último pase. Por tanto no creábamos ocasiones. Hasta que en el 86 Vinicius falló de cabeza una oportunidad inmejorable.

El partido se alargó cinco minutos.

Kroos, entre el primer y segundo minuto del añadido, pidió a Rüdiger que subiese. El central atendió y casi empata de cabeza el balón servido por su compatriota.

Por la banda izquierda ni Alaba ni Vini daban un pase en condiciones.

A 30 segundos del final se repetía la combinación Kroos-Rüdiger. Esta vez con acierto. El pase desde la izquierda de Kroos era cabeceado por el central. El balón fue de palo a palo. 1-1.

GettyImages-realmadridcom

Trubin golpeó a nuestro central y chocaron cabezas. Era penalti. Rüdiger se retiró del campo sangrando. Trubin se quedó tendido sobre el césped. Le vendaron la cabeza y pudo continuar el minuto extra que se jugó. Rüdiger no. El Madrid terminó en 10.

Este empate unido a la victoria del Leipzig en Glasgow deja la clasificación asegurada para octavos. A falta de dos jornadas. Ahora falta confirmar el primer puesto. Y preparar el Clásico contra el Barça del domingo.

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Bajonazo en el Bernabéu

Javier Gandul AS

Lo de ayer en el Bernabéu fue un bajonazo en toda regla. Algo barruntaba y así se lo expresé a familiares y allegados. Me preocupaba el Real Madrid-Osasuna porque los pamplonicas son un equipo ordenado, bien armado. Con una plantilla descansada y con tiempo para preparar el choque. Dicho lo cual y habiéndose confirmado mis temores solo puedo añadir que me joden los profetas.

El fútbol es a veces muy caprichoso. Como ayer. En la primera mitad las dos ocasiones más claras fueron del Osasuna. Y quien marcó, en el 41, fue el Madrid. Y de churro, porque la intención de Vinicius fue centrar al área. Un mal centro, que se tragaron tanto los defensas como los atacantes. Y sobre todo el meta. 1-0.

Hasta ese momento el medio campo blanco no carburaba (Ceballos, Kroos y Tchouaméni). Ceballos no supo aprovechar su oportunidad como titular. Kroos bien tapado no imponía su mando. Y el francés, con presencia en todo el campo, estaba más preocupado por contener a los rojillos que por marcar el ritmo del juego. La cosa era tan grave que Rüdiger se convirtió en el creador de las mejores jugadas de ataque. A base de balones largos a Vinicius. El brasileño acaparó todas las acciones ofensivas, salvo tres internadas de Rodrygo. Mas no se creaban ocasiones ni se remataba entre los tres palos. El primer balón a puerta fue el del gol.

La segunda mitad  fue al revés. Las ocasiones fueron del Madrid y el gol de Osasuna. Kike García empataba en el 49 de un sorprendente remate con la coronilla. 1-1. Un par de minutos después Kike García tuvo una buena oportunidad y su equipo no dispuso de más. Inmediatamente Ancelotti retiró a Ceballos y Tchouaméni para dar entrada a Camavinga y Fede Valverde. Tampoco tuvieron su noche. Pero aportaron más presencia en ataque.

Vini estuvo más apagado en esta segunda mitad y Rodrygo más activo, dejándose caer por la izquierda. En sus botas tuvo el 2-1, en la ocasión más clara del partido. Benzema, que reapareció, hizo su mejor jugada del encuentro y se la filtró a Rodrygo. El brasileño se internó por el callejón del 10 y encaró a Herrera. El disparo del delantero se fue alto. El Madrid aún tuvo otra ocasión cantada: un penalti a favor en el 77. Benzema se disponía a rematar a puerta en la frontal del área pequeña. Un gol cantado. David García empujó al delantero centro y lo derribó. El penalti era clarísimo. No se entiende que el árbitro tuviera que consultar con el VAR. Finalmente fue penalti y roja para el central. El problema es que Benzema estrelló el lanzamiento en el larguero. Era el tercer penalti consecutivo que fallaba ante el mismo rival (dos la temporada pasada en un partido). Quedaba la esperanza de poder doblegar al rival porque estaba en inferioridad númerica. Pero ni por esas.

Ancelotti hizo tres cambios para aprovechar la ventaja de contar con un jugador más (defensa de tres y un delantero más, Mariano). El dominio era axfisiante y Osasuna con orden y disciplina aguantaba bien. Las intentonas blancas eran infructuosas. Y visto lo visto el empate me parece justo.

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Golazos en el Bernabéu

Javier Gandul AS

A la infame hora de las dos del mediodía arrancó el Real Madrid-Mallorca. El calor iba en aumento a medida que pasaba el tiempo. En la misma medida que se deterioraba el nuevo césped. Estrenado el fin de semana pasado, con un solo partido disputado, al cuarto de hora ya presentaba calvas. En la anterior reforma del estadio, también con Florentino Pérez en la presidencia, hubo problemas con el terreno de juego. Los listos de turno no calcularon que el sol es necesario para su cuidado. Así que lo del césped en esta nueva reforma entra dentro de lo previsible. No escucharan, verán leerán nada al respecto en los medios de (des)información. Eso sí, solo tendrán videos de la maravilla de ingeniería del nuevo césped retráctil del Bernabéu.

También entraba dentro de lo previsible que Javier Aguirre presentase una línea defensiva de cinco en un equipo pegajoso, duro y a veces rayando la violencia. Ancelotti siguió con su calendario de instrucciones, con una consigna clara. La de buscar remates desde la frontal si no se podía combinar. Ceballos, Kroos y Fede Valverde le hicieron caso. De hecho remataron más que los delanteros donde Hazard ni lo intentó. Rodrygo buscó portería una vez y Vinicius falló una ocasión.

Un despiste de Mendy propició la primera oportunidad del encuentro. Courtois detuvo el remate de Muriqi a los 35 segundos, tras un sombrero a Rüdiger. Mendy aún tuvo otro lunar, que luego contrarrestó con dos buenas incorporaciones en ataque (una de ellas fue la que marró Vini).

A los 34 minutos Muriqi cabeceó el 0-1, libre de marca, en un fallo coral de nuestra defensa. Kang-in Lee botó una falta lateral superando a los centrales y en el segundo palo Muriqi le sacó dos metros a Mendy.

A medida que corrían los minutos comentaba con mi hermano cuándo cambiarían a Hazard. No aportaba nada. Era totalmente irrelevante. Apostamos por el cambio en el descanso. Y en eso llegó el primer golazo. Estábamos en el descuento de la primera mitad. Courtois saca en corto para Ceballos, un metro delante del balcón de nuestra área. Se la alarga a Fede Valverde, posicionado en el centro de nuestro medio campo. E inicia una galopada imparable. (Mi hermano me dijo que en la radio dijeron que fue de 52 metros). En su avance se va escorando ligeramente hacia la derecha, de interior. A medida que atisba el área rival busca una posición más centrada para desbordar al lateral. Se enfrenta a dos centrales. Se mete entre ambos y desde el balcón del área lanza un zurdazo que se cuela por el segundo palo, cerca de la escuadra. El Bernabéu se volvió loco. La ovación fue histórica. A mi se me saltaron un par de lágrimas. En nuestro sector el entusiasmo dio rienda suelta a la frustración vivida unos minutos antes, cuando cantamos gol de Vinicius en un remate desde la derecha que se estrelló en la red por fuera.

El 1-1 fue el resultado al descanso. No hubo cambios. Estos no se produjeron hasta el 58 cuando entraron Nacho y Modric por Mendy (tenía una amarilla y Alaba pasó al lateral izquierdo) y el inoperante Hazard. Una vez más se cumplía la premisa: el Madrid te mata en los 15/20 minutos finales. La superioridad física unida al talento se impone al deterioro del oponente. Los siguientes goles confirman lo dicho: Vinicius en el 72, Rodrygo en el 88 y Rüdiger a los dos minutos del alargue de cuatro.

El segundo golazo fue el 2-1 obra de Vinicius tras un jugadón de Rodrygo por el centro. Se abrió paso entre líneas y cuando llegó al borde del área, en vez de rematar o intentar un nuevo regate, se la puso a Vini, quien, entrando por la izquierda, con un amague y un control largo se desembarazó del central de su banda y con el exterior de la zurda superó al meta. El tercer golazo fue el 3-1 de Rodrygo. Un eslalon en la que mostró toda su calidad individual y que remató con recorte y un disparo a media altura al segundo palo.

Antes de los goles hubo cambios (Camavinga por Ceballos en el 68 y Carvajal por el lesionado Lucas Vázquez en el 50, agotando las ventanas de cambios del Madrid), y una clara oportunidad de Antonio Sánchez recién incorporado en el 58 con 1-1 en el marcador. Estaba solo en las inmediaciones del punto de penalti.

No será un partido para el recuerdo, pero sí lo serán los golazos. Especialmente el de Fede Valverde.

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Davidovich lo tuvo a tiro pero…

Mike Stobe AFP AS

Alejandro Davidovich tuvo a tiro el pase a cuartos, pero no pudo. Ganó el primer set (6-3) y en el segundo tras romper el servicio de Berrettini se adelantó 3-2. Mas el italiano recuperó su principal arma, el saque, y remontó para ganar esta segunda manga en el tie-break. Davidovich encajó el golpe y cedió el tercero (3-6). Cuando todo parecía cuesta abajo Davidovich resurgió. El 6-4 a su favor de este cuarto parcial empataba el partido y nos llevaba a un decisivo quinto set. Que no pudo empezar peor para el nuestro: 0-2. El demoledor saque de Berrettini sentenció este quinto set (2-6). Acabó con 18 aces.

Davidovich se despide con la cabeza alta de este US Open. La derrota de hoy era esperada. La experiencia y el ranking del italiano jugaban a su favor. Ayer saliendo del Bernabéu comentaba con mi sobrino las vicisitudes de este torneo. Él no tenía dudas sobre la victoria de Berrettini.

Esperemos que la lesión de rodilla que le mermó al final del partido se quede solo en un susto.

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Partidazo en el Bernabéu

Javier Gandul AS

Los privilegiados que pudimos asistir al Bernabéu, a pesar del nefasto horario, disfrutamos de un partidazo. Tanto del Real Madrid como del Betis. Y de paso los blancos rompimos dos malos farios que arrastrábamos en casa frente a los béticos: en las anteriores cinco temporadas no les habíamos ganado ni les habíamos marcado ningún gol. Nuestros delanteros brasileños rompieron ambas rachas negativas. Primero VInicius anotando el 1-0 (min. 8) y luego Rodrygo marcando el definitivo 2-1 (en el 64).

Me acercaba a este primer partido en el Bernabéu de esta Liga 2022/2023 con ganas de ver a Tchouaméni en vivo. Tenía muy buenas sensaciones de verle por televisión. Pero la prueba del algodón es en el campo de fútbol. La cámara muchas veces no recoge la amplitud de juego de un futbolista. Como digo, iba con ganas de verle. Y me encontré con un inmenso Camavinga y un excepcional Canales. El despliegue del francés fue espectacular. A lo largo y ancho de todo el campo. Su poderío fue determinante Y cuando Ancelotti le retiró en el 62 dio entrada a Fede Valverde, otro que combina calidad con una envidiable condición física. De hecho en la primera jugada que intervino entró como un torbellino por el callejón del ocho y se la puso atrás a Rodrygo, que marcó.

Canales merece párrafo aparte. Lo suyo fue una masterclass. Mientras aguantó lideró a los suyos. Todas las acciones importantes surgieron de sus botas o pasaron por sus pies. Suyo fue el gol del empate, en el 16. Aprovechó muy bien el pase de de Borja Iglesias, tras un saque de banda, quien a su vez se marcó una jugada en la que se despistó Carvajal.

Antonio Villalba realmadridcom

Courtois no rota. Los demás sí. No hace falta entrar en más detalles. Con la foto y los párrafos anteriores debería bastar.

El primer remate del Madrid fue gol. Un balón largo de Alaba buscó a Vinicius. Y lo encontró. El delantero se fue en velocidad, ganando en carrera al central, y se la picó a Rui Silva desde el balcón del área. El excelente meta salió para achicar la portería y se encontró con una virguería. Rui SIlva fue el otro destacado de su equipo.

Tras el empate del Betis siguieron cinco minutos de vértigo del Madrid. Vini falló solo tras una excelente jugada y centro de Rodrygo. Todos los balones que tocó Rodrygo crearon peligro. Metió un gol y pudo hacer uno más, el del 3-1. Mas su intento se estrelló en el larguero (Rui Silva pensó que se iba alta). Al fallo mencionado de Vini siguió un poderoso remate de cabeza de Tchouaméni, a la salida de un córner. Rui SIlva hizo la parada del partido. Sacó la pelota cuando se colaba por la escuadra. El nuevo saque de esquina dio lugar a otras dos ocasiones, bien resueltas por la defensa bético y su meta.

Como curiosidad comentar que Fekir se retiró lesionado a los 10 minutos y al poco empataba el Betis (en el 16).

Los cambios de Ancelotti tan acertados como suele ser habitual: el ya mencionado de Camavinga por Valverde en el 62; Kroos y Dani Ceballos en el 79 por Modric y Rodrygo; Rüdiger en el 90 por Carvajal, para afrontar los cinco minutos de prolongación y cerrar el partido.

En cuatro jornadas el Real Madrid ya es líder en solitario. Cuenta sus partidos por victorias. El próximo enfrentamiento de Liga será contra el Mallorca, también en casa, en el infame horario de las 14:00 hrs.

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Espanyol 1 Real Madrid 3

AS Jesús Álvarez Orihuela

La temporada pasada la primera mini crisis blanca, de una temporada brillante, se inició perdiendo en nuestra visita al campo del Espanyol. Coincidió con la primera vez que vimos a Fede Valverde, Benzema y Vinicius formando esa peculiar tripleta atacante, que también jugó ayer. A esta derrota siguió la sufrida en el Bernabéu ante el Sheriff en nuestro debut en Champions.

Ayer Ancelotti cambió la defensa: los centrales fueron Militao y Rüdiger mientras que los laterales los  ocuparon Lucas Vázquez y Alaba. La media clásica, CMK, ahora es TMK, donde la T es por Tchouaméni.

El Real Madrid salió dominando, consciente de su superioridad. El Espanyol entraba fuerte, marcando territorio. A base de tocar rondábamos las inmediaciones del área local. La posición adelantada de Alaba aliviaba a Vinicius. Y de repente en el 12 una sutileza de Tchouaméni abrió la lata: filtró un pase como si fuese Guti y Vinicius por el centro remató raso pegado al palo izquierdo, con el interior del pie derecho. 0-1. Ocho minutos después, a pase largo de Valverde, Vini pudo hacer el 0-2.

Mediada la primera parte daba la sensación que el Madrid había levantado el pie del acelerador. Vinicius destacó en un par de jugadas defensivas, bajando. Benzema también ayudaba en defensa.

En el 31 Vini intentó un gol de antología. Se le fue por encima de la escuadra. Cuatro minutos después Cabrera despejaba a córner un remate de Kroos que se colaba.

La primera ocasión perica fue en el 41: Cabrera cabeceó un saque de esquina que se fue fuera por poco. Y al minuto empataba Joselu. Recogió el rechace de Courtois a su primer remate, tras dar en la espalda de Militao, y disparaba a gol.

Se alcanzaba el descanso con el 1-1.

No hubo cambios para la segunda mitad.

A los seis minutos el Espanyol creó una ocasión en una contra en la que Brian Oliván superó en carrera a Lucas Vázquez. Joselu no pudo rematar el centro. El Espanyol se creció.

Rodrygo y Camavinga en el 57 sustituyeron a Valverde y Modric, nuevamente ovacionado en campo rival. Acto seguido pudo marcar Joselu en un barullo en el área en el que Courtois se lució. SIguió una contra madridista a la que no llegó Benzema. El partido se había abierto. Los acertados cambios de Ancelotti, que resultaron decisivos, rompieron el partido.

Una contra conducida por Camavinga y Rodrygo terminó con un remate de Benzema. Respondió Lecomte con un paradón.

En el 65 Kross marcaba tras una galopada de Camavinga. Se anuló por fuera de juego de Benzema. No me quedó claro si tocaba o no la pelota. Sí parece que estaba en offside.

Comentaba, en un post anterior, mi amigo Feliciano que no estábamos sacando bien los saques de esquina. Añado que tampoco las faltas. Se nota que Kroos no está fino.

Vinicius no era el de la primera mitad y eso se acusa. Sobre todo si Benzema no luce.

En el 80 Ceballos entraba por Kroos.

En una contra de Rodrygo se reclamó penalti sobre Vinicius. Hubo zancadilla. No se pitó. Y Carvajal entró por Lucas Vázquez.

En el 87 Benzema metía el interior para marcar tras un sensacional pase de Rodrygo, desde la banda izquierda. El francés entraba por el palo de la banda contraria y la empujó anticipándose al defensa. Estuvo a punto de volver a notar en el primero de los seis minutos de descuento. Su cabezazo fue despejado a córner por el portero. Un minuto después nos anularon otro gol. Rodrygo estaba en fuera de juego pero el portero hizo falta a Ceballos en la media luna. Roja para Lecomte. Se revisó en el VAR. Y se confirmaba mi impresión: roja para el portero.

El Espanyol había agotado los cambios y Cabrera, el capitán, se colocó de meta. La falta era para Benzema o Alaba. Benzema la pasó a la red, aprovechando la situación. 1-3.

El partido se alargó por el tiempo perdido con el VAR y la roja. Y acabó con el 1-3. Tres puntos más. Son nueve en tres partidos fuera de casa.

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