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Biden vs. Putin

El BIden vs. Putin parece que pone fin a la carta libre de la que ha gozado el líder ruso bajo la administración Trump. En sus cuatro años de mandato sus halcones respecto a Rusia eran contradichos desde la presidencia, que diluya las medias. O sencillamente las anulaba. Esos halcones fueron despareciendo de sus cargos (desplazados, cesados o dimitieron). Trump siempre se mostró solicito y atento a Putin. Se tragó varios sapos. El presidente de Estados Unidos parecía un títere manejado por el jefe de estado ruso.

Casa Blanca

En las dos imágenes observamos las diferencias entre los dos comunicados, el de la Casa Blanca y el del Kremlin (traducido al inglés del ruso). El tono es distinto y el de Moscú omite las referencias al envenenamiento del opositor Navalny, a los botines de guerra rusos ofrecidos por soldados estadounidenses abatidos, la nueva injerencia rusa en las elecciones de 2020 o el reciente hackeo masivo ruso, que son mentados por EEUU. En lo que sí coinciden las dos notas de prensa es en las referencias al tratado de no proliferación de armas nucleares y la situación en Ucrania.

Kremlin

¿Cuál era el ascendente de Putin sobre Trump? Se ha especulado sobre un escándalo sexual: un video con prácticas escabrosas (lluvia dorada). Nunca me lo creí. Otra cosa es la relación amistosa de Trump con Epstein y su pareja. Quienes como saben dirigían una red de escorts de lujo para las elites. Añadan al cóctel la afirmación de Putin sobre la calidad de las prostitutas rusas (“son mejores que las cubanas”). Mezclen y sirvan…

Pienso en otros dos factores:

  • Dada la mala situación económica de las empresas de Trump, con ingentes deudas y enormes dificultades para conseguir nuevos créditos o ampliar los existentes, es más que probable que el gobierno ruso proporcionase recursos salvadores. Esto también explicaría la negativa de Trump a mostrar sus declaraciones al fisco estadounidense.
  • La probada injerencia rusa en las elecciones presidenciales de 2016 tiene su peso. Varios de los contactos del equipo de Trump con los rusos fueron condenados (Flynn, Manafort, Stone). Trump les indultó antes de dejar la Casa Blanca.

Supongo que con el tiempo averiguaremos la veracidad o no de estas sospechas. No descarten nuevas revelaciones.

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Medios y racismo en la República Bananera de Estados Unidos

En el post de ayer comentaba temas que hoy han sido ejes centrales del debate sobre los sucesos ocurridos, el pasado 6 de enero, en la capital de la República Bananera de Estados Unidos. Me refiero a la destitución de Trump (mediante el impeachment o la vigésimoquinta enmienda de la Constitución) y a las responsabilidades de los políticos responsables, empezando por el propio Trump y siguiendo por sus colaboradores así como los diputados y senadores republicanos que le han bailado el agua. También escenificaba el obvio racismo (sobre lo que incidiré al final de esta entrada). Y me guardaba la baza de los medios de comunicación para hoy.

El rol de los medios no se puede ni debe pasar por alto. Su actitud ha dejado mucho que desear. Los no favorables a Trump empezaron riéndole las gracias y menospreciando su relevancia. Le consideraron un bufón. Mientras tanto, durante todos estos años, les fue colocando sus teorías conspirativas. Desde inventarse que Obama no había nacido en EEUU hasta los mundialmente famosos emails de Hillary Clinton. Más decenas de otras historias igual de absurdas (como la de la red de pederastia cuya sede estaba en inexistente sótano de una pizzería de Washington). Se burlaban de él pero no le desmontaban, aireando sus estupideces. ¿Por qué? Por las audiencias y su conversión en ingresos publicitarios Es decir, los intereses económicos de esos medios supuestamente críticos primaban sobre una información veraz y rigurosa. La que se espera de ellos. Al otro lado del espectro, los infames medios favorables a Trump eran implacables en el elogio y apoyo a Trump. Y demoledores con sus rivales (fuesen los de las primarias del Partido Republicano o los de las presidenciales). A la cabeza están los controlados por Rupert Murdoch. Recordemos que Aznar se sienta en el consejo de administración del holding de Murdoch.

Murdoch, australiano nacionalizado estadounidense para poder montar su imperio mediático, montó Fox News para el acosador Roger Ailes. Ailes y Fox News fueron básicos para el impulso de la carrera política de Trump. Apostaron por él cuando nadie lo hizo. Y lo llevaron en volandas a la presidencia. Las falsedades y bulos de ambos se retroalimentaban. Hoy en día aunque los medios de Murdoch (Fox News, The Wall Street Journal, The New York Post, etc.) intentan poner una prudente distancia con Trump, sus estrellas le siguen apoyando incondicionalmente. El último ejemplo es de la noche del día 6: el infumable Tucker Carlson lamentaba el fallecimiento de la seguidora de Trump, disparada por un policía en el interior del Capitolio. El contraste con su actitud respecto a los afroamericanos, muertos a disparos de la policía, era más que obvio. En un caso hubo empatía y en otro silencio. Aparte del sesgo ideológico está el flagrante racismo de las dos situaciones. Pero esto ya avisé que lo dejo para el final.

Retirarle la nacionalidad a Murdoch y volver a la ley anterior a 2017 (los extranjeros no podían controlar más del 25% de las empresas de medios) o no renovar la licencia de emisión a Fox News podrían ser medidas para oxigenar el ambiente.

He incidido en Fox News por su alcance y relevancia en términos de audiencia. Medios digitales, como Breibart News (donde brillaba Steve Bannon, exasesor de Trump y actualmente pendiente de juicio por estafa), también influyeron. La propagación por redes sociales de todo tipo de mentiras no deben pasar desapercibidas. En este coctel falta el ingrediente de la injerencia rusa. Una vez agitado y servido nos encontramos con la trama de las ultimas temporadas de la serie “Homeland“: campañas de intoxicación rusa, bots, elecciones presidenciales, extrema derecha en EEUU, medios alternativos, etc.

Como ya anuncié dejaba para el final el asunto del racismo, que ya formó parte del post de ayer. No estoy loco ni exageraba. Durante el transcurso del día de ayer muchas voces autorizadas se sumaron a este asunto. Y a los argumentos que presenté. Cuando escuché a Joe Biden afrontar el tema de cara, cogiendo el toro por los cuernos, pensé que se había avanzado una barbaridad. Biden venía a decir lo que escribí: “No me puedo quitar de la cabeza que la turba de Trump eran blancos, algunos con uniformes de camuflaje y chalecos antibalas… De ser afroamericanos, no hubiesen pasado del primer escalón de la escalera de acceso a la entrada principal del edificio. Y los hubiesen baleado sin contemplaciones (por bastante menos se han cargado a chavales negros)… recuerden como gasearon y golpearon a los del Black Live Matters para despejar la calle y que Trump la pudiese cruzar y hacerse una foto con la Biblia, en la iglesia enfrente de la Casa Blanca“.

Biden también uso el ejemplo del Black Lives Matters. Asumo que conocerán las imagenes del asalto al edificio del Congreso y la pasmosa falta de seguridad (así como el asombroso fallo de los servicios de inteligencia). Comparen con la foto de como se protegió el mismo edificio durante las protestas del Black Live Matters. Los de entonces eran manifestantes afroamericanos y los del día 6 eran blancos. No hay otra.

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La República Bananera de Estados Unidos

Ayer se confirmó la deriva del país presidido por Donald Trump: oficialmente ya son la República Bananera de Estados Unidos. Las imágenes que vimos de la toma del Capitolio, el edificio que alberga las dos cámaras del Congreso, son propias de un país tercermundista o de uno camino de una dictadura. Lo sucedido es un golpe de estado en toda regla. ¿O cómo se puede calificar la no aceptación de un resultado electoral y la suspensión forzada, por los seguidores de Trump, de la sesión conjunta de las cámaras del Congreso para certificar el triunfo de Joe Biden?

Unas horas antes del asalto al Capitolio, Trump había arengado a las masas que él mismo había convocado en la capital del país.

No me puedo quitar de la cabeza que la turba de Trump eran blancos, algunos con uniformes de camuflaje y chalecos antibalas. (De las banderas confederadas y las pancartas alusivas a Jesucristo ya hablamos otro día). De ser afroamericanos, no hubiesen pasado del primer escalón de la escalera de acceso a la entrada principal del edificio. Y los hubiesen baleado sin contemplaciones (por bastante menos se han cargado a chavales negros). Cualquier turista que haya visitado Washington y se haya interesado por conocer el Capitolio es consciente de las medidas de seguridad. ¿Dónde estaban esas medidas ayer? Los manifestantes se saltaron todos los controles, entraron con mochilas y se colaron por todas partes. No se puede alegar que lo acontecido fuese una sorpresa. Estaban convocados por el estafador en jefe para mostrar su rechazo a la nominación de BidenLa alcaldesa pidió ayuda a la Guardia Nacional en previsión de lo que podría suceder (y sucedió). No la hicieron caso. ¿Por ser mujer afroamericana? Visto lo visto no lo descarto… recuerden como gasearon y golpearon a los del Black Live Matters para despejar la calle y que Trump la pudiese cruzar y hacerse una foto con la Biblia, en la iglesia enfrente de la Casa Blanca.

Al de la barba canosa, en el centro de la imagen, le vimos en TV rompiendo unas ventanas para entrar al Capitolio, junto a los que le acompañan en la foto. Estaban preparados para hacerlo y contaban con las herramientas apropiadas.

Asumo que la certificación pendiente de los votos de los colegios electorales se reanudará una vez restablecido el orden.

¿Se purgaran responsabilidades? ¿Intentarán echar a Trump de la Casa Blanca? Tienen dos vías: otro impeachment, de carácter urgente, o declararle incompetente para ocupar el cargo (previsto en la 25ª enmienda de su Constitución). En ambos casos, ya que están deberían aprovechar la sesión conjunta.

También tenemos la situación de los diputados y senadores adictos a Trump, cuyas tretas para dilatar el proceso de confirmación de Biden, han propiciado el caldo de cultivo para los sucesos de ayer. Su complicidad es manifiesta. Y la policía los defendió a punta de pistola y los evacuó del edificio como hizo con los congresistas democráticos que sí respetan las leyes de su país.

Estos diputados y senadores son tan impresentables como su jefe de filas: no respetan resultados electorales si pierden, tampoco acatan las sentencias de más de 60 tribunales que han echado por tierra sus fantasías, mentiras y especulaciones (algunos de los jueces fueron nombrados por el propio Trump y dos de los estados que reclaman, como Arizona y Georgia, están gobernados por su partido, el Republicano).

¡Bienvenidos a la República Bananera de Estados Unidos!

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Sleepy Joe Biden camino de dormir en la Casa Blanca

Sleepy Joe Biden va camino de dormir en la Casa Blanca a partir de enero. En una noche vertiginosa dos estados están a punto de protagonizar flips descomunales para Biden. Se trata de Georgia y Pensilvania. Este último era la gran baza de Biden. Sus 20 votos electorales aseguran matematicamente la presidencia (Biden cuenta con 253 votos y se precisan 270 para ser presidente).

La remontada en Pensilvania ha sido espectacular. Ha superado un deficit de más de 600.000 votos. La escalada arrancó en cuanto empezó el computo de los votos por correo y el de los votos presenciales adelantados. La ira del perdedor Trump también aumentó. El problema no radica en sus acusaciones, carentes de fundamento (como veremos luego en un ejemplo). La realidad es que el responsable de sus problemas ha sido él mismo, como bien señalaba The Washington Post:

[…] The reasons so many Biden-friendly mail ballots were counted so late in states like Michigan, Pennsylvania and Wisconsin are actually rather simple. One reason is that populous urban areas (which lean strongly blue) have more votes, which means it takes longer to count them. Another is that Trump spent months raising concerns about mail-in balloting, leading to an extraordinary partisan imbalance in which voters embraced them.

But the biggest reason for the lag is that Republicans allowed it to happen. Despite the urging of state election officials, the GOP-controlled legislatures in those three key states all declined to let mail ballots to be counted earlier — unlike the vast majority of states — despite knowing the number of mail ballots would dwarf any previous election. […]

Es decir, el Partido Republicano controla los Congresos de los tres estados, Michigan, Pensilvania y Wisconsin, que Trump ha perdido ahora y que en 2016 le llevaron a la presidencia. Lo que entonces fueron sus flips ahora son sus flops

Hay factores a considerar en la polarización provocada por Trump. La primera es que ha llevado a una participación electoral masiva. La segunda es que a grosso modo hay dos aspectos que materializan la previsible derrota de Trump, el autentico loser & sucker de estas elecciones. Se trata de la pandemia (ya apuntada en este blog ¡a principios de marzo!) y el racismo. Los analistas deberían fijarse en las grandes ciudades que han protagonizado los flips y flops: Milwaukee en Wisconsin, Detroit en Michigan, Atlanta en Georgia y Philadelphia en Pensilvania. En estas urbes el voto afroamericano ha sido decisivo. Un voto que apoyó a Obama, le dio más o menos la espalda a Hillary Clinton y que se ha levantado en masa para aupar a Biden. Desde las primarias del Partido Demócrata (en una campaña que Biden calcó a la de Obama).

Las mujeres afroamericanas han votado ampliamente a Biden. No tanto los hombres, porque Trump ha recibido un apoyo sobre el 12%. Aquí pueden entrar en juego asuntos como el de los millonarios raperos que públicamente expresaron su votos por Trump (50 Cent, por ejemplo, dijo que no quería convertirse en 20 Cent). Y luego está el tema del macho alfa, con el que tantos afroamericanos se identifican con el actual presidente. Para espanto de las mujeres y familias que lo sufren. Otro aspecto destacado del racismo latente en Estados Unidos son las instrucciones que las madres afroamericanas dan a sus hijos. Sobre como tienen que comportarse en una sociedad blanca y con esa policía que les acosa y culpabiliza por el color de su piel. Aquí no hay barreras sociales. Incluso diría que los pijos lo llevan peor, al carecer del street smart de los de extracción social más baja. Es una cuestión de racismo. Las oleadas de brutalidad policial de los últimos años y las movilizaciones del Black Lives Matters, así como las simpatías no disimuladas de Trump por los supremacistas blancos, han tenido un peso enorme. Tanto para Trump como para Biden. Porque no olvidemos el enorme apoyo del presidente saliente (cerca de 70 millones de votos) y que Biden es el candidato más votado de la historia de EEUU (sobre los 74 millones). 

Las falsas promesas (incumplidas todas) de crear puestos de trabajo y traer inversiones a los estados industriales también han tenido su peso. No olvido esto, porque fueron estas las razones que cambiaron el voto a Clinton por el de Trump. No se fiaron de ella y depositaron su confianza en un timador… Lo que entonces fueron flips para Trump ahora son flops. Salvo en Ohio e Indiana, feudos republicanos.

Georgia es el ejemplo más claro de las falacias de Trump. El estado tiene un gobernador republicano. Las dos cámaras de su Congreso están controladas por el Partido Republicano. ¿Y Trump nos cuenta que ha habido fraude electoral? ¿De verdad? El flip de Biden y el flop de Trump en Georgia ha sido historico: es la primera vez, en casi 30 años, que un candidato Demócrata gana en Georgia, el estado del melocotón. ¿En serio ha habido fraude electoral? ¿En un estado republicano? ¿Tan torpes son? No es creíble. Como recordaba hoy Javier Zurro está táctica nos retrotrae a la obra maestra de Orson Wells, “Ciudadano Kane“, y esa portada del Fraud At Polls para justificar el fracaso electoral de Kane, el dueño del periodico.

¿Y del fraude postal Trump no tiene nada que decir? Han sido continuas las zancadillas perpetradas contra el voto por correo. Con un responsable claro: el ejecutivo que él eligió para presidir el servicio de correos y que, casualidad, es uno de sus mayores donantes. Esto del voto por correo, me recuerda a unas elecciones del Real Madrid: acusaron al vencedor, Ramón Calderón, de haber falsificado los votos por correo. El asunto acabó en los tribunales y se descubrió que ¡los acusadores eran los que habían intentado amañar el voto por correo! 

En estas presidenciales se votaban otras cosas: las dos cámaras del Congreso de EEUU (Senado y Casa de los Representantes), legislaciones locales (como la legalización del uso recreativo de la marihuana en Nueva Jersey, el salario mínimo en Florida, etc.). ¿El fraude de las papeletas solo ha afectado a Trump y no a lo demás que iba incluido en las mismas? El Partido Republicano tuvo una buena noche electoral en el Congreso. Aumentaron su numero de diputados en la Casa (con los Demócratas perdiendo cinco actas) y no sufrieron la debacle anunciada en el Senado. Las encuestas daban mayoría a los Demócratas. No ha sido así. aunque aún se desconoce el resultado final y en Georgia habrá que volver a votar los dos puestos de senadores el próximo enero. 

Ya avisé sobre las encuestas, a nivel presidencial: no hagan caso a las nacionales, porque no reflejan la realidad del voto electoral que es estatal. Solo son fiables las encuestas estatales. Y estas no se han equivocado. Ambas predecían la victoria de Biden, pero las locales han estado más cerca de las diferencias. En cualquier caso, de momento y adjudicando a Biden los cuatro de los cinco estados que faltan por completar, supera ampliamente los 270 votos electorales necesarios. Con estos cálculos lograría 306 (Trump en 2016 también ganó con 306).

Ya lo decían los Allman Brothers Band: “Eat A Peach“. Trump cómete un melocotón…

 

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Los flips y flops que llevarán a Biden a la Casa Blanca

Unas breves líneas sobre los flips y flops que pueden llevar a Joe Biden a la Casa Blanca. Por flips y flops se entienden todos aquellos estados que han cambiado su voto de las presidenciales de 2016 a las de 2020. Los que ganas son un flip y los que pierdes un flop.

La estrategia obvia es evitar flops y acumular flips. Para la campaña de Biden igualar los resultados de Hillary Clinton no era suficiente, necesitaba flips. A estas horas parece haberlo conseguido. Biden está a 17 votos electorales de ser el nuevo presidente de Estados Unidos. Los 6 de Nevada y los 11 de Arizona son claves. Provisionalmente lidera en ambos estados.

De los estados todavía sin adjudicar triunfador solo Nevada podría ser un flop para Biden. Son seis votos electorales los que están en disputa. Biden tiene una ventaja de seis décimas. Clinton ganó con más holgura. Nevada se lo está tomando con mucha calma a la hora de contar. Primero, interrumpieron el conteo la noche electoral. Se fueron a dormir (en Arizona hicieron lo mismo). Ayer lunes también dieron por finalizada su labor a primera hora de la tarde. Han contabilizado el 86% de los votos emitidos.

Antes de seguir adelante dos consideraciones. La primera: es infumable que la primera potencia occidental tarde tanto con el computo de votos. Pongamos por ejemplo Las Vegas (Nevada), perteneciente al Condado de Clark. La ciudad son 644 mil habitantes y el condado, el más poblado de Nevada, suma casi dos millones. Hasta mañana no conoceremos sus datos completos (tanto los del estado como los del condado y la ciudad). No han sido capaces de hacerlo. Las Vegas y su condado son un enclave afín al Partido Demócrata. Algo parecido sucedió en Michigan, con Detroit y su condado. Ahí al menos supimos anoche el resultado: ganó Biden. Un flop para Trump y un flip para Biden. Michigan fue uno de los estados que le costaron la presidencia a Clinton. Wisconsin fue otro, que ayer también fue un flip para Biden (y un flop para Trump).

La segunda consideración tiene que ver con las particularidades de la votación. Estas presidenciales han sido las de más participación en la historia de EEUU (desde 1900). Votaron más de 160 millones  (un 66,9% del electorado). De los cuales 102 lo hicieron por correo o votaron presencialmente por adelantado. Esto podría justificar cierto retraso a la hora de conocer los resultados. Pero todo lo que supere las 24 horas es sencillamente una chapuza. Demuestra ineficacia. Por mucho que los estados afectados por la demora lo sean por imposición legal. Impuesta por Trump: logró que el voto por correo se contabilizase al final. En algunos estados, porque en otros no pudo (rechazado por los tribunales federales). Para a continuación intentar limitar el periodo de aceptación del voto por correo y acortar los periodos de conteo. Los tribunales impidieron a Trump esto último. El presidente tenía claro que el voto por correo le sería desfavorable (como se está demostrando). De ahí sus estratagemas legales para eliminar votos (lo del servicio postal es para echarle de comer aparte).

Como ya se ha comentado con los 17 votos electorales de Arizona (11) y Nevada (6) Biden sería el nuevo presidente, logrando los 270 necesarios. Sleepy Joe, como le llama despectivamente Trump, dormiría en la Casa Blanca a partir de enero del 2021.

Respecto a Arizona comentar que muchos medios se lo han adjudicado a Biden. Por eso en algunos sitios verán que Biden cuenta con 264 votos. Aquí, como CNN, uso la cifra de 253. Porque con 515 mil papeletas aún por contar en Arizona y con una ventaja de Biden de unos 79 mil votos me parece prematuro asignar el estado. Aunque, como en el caso de Las Vegas o Detroit, falte Phoenix, la zona más poblada y proclive a los Demócratas. Y también está el factor McCain: el héroe del estado insultado gravemente por Trump. Su viuda se ha pronunciado a favor de Biden.

Los otros estados que faltan son Carolina del Norte, Georgia y Pensilvania. En los tres va por delante Trump y ya los ganó en 2016. Pero las distancias en Georgia y Pensilvania se han ido acortando dramáticamente (en el estado sureño ahora les separan apenas ocho décimas). Respecto a Pensilvania Biden se mostró optimista al respecto en su primera aparición de la noche electoral (nuestra madrugada). Y cantó lo de Wisconsin y Michigan (acertó). Ayer, tras confirmarse los triunfos de Michigan y Wisconsin, volvió a insistir en lo de Pensilvania.

Nuevamente, el voto por correo y la demora en los resultados de las grandes urbes marca los cambios en los resultados. Aunque si Biden gana Arizona y Nevada lo que pase en estos tres estados dará igual. Si además Biden gana uno o dos de ellos ya ni les cuento. Añadiría uno o dos flips más a su marcador.

Otro dato, espectacular en este caso: sea o no sea el nuevo presidente, Joe Biden será el candidato más votado de la historia de su país. De momento le han votado 71.366.828 de sus compatriotas. En 2016 Hillary Clinton ganó el voto popular mas perdió el que cuenta, el de los colegios electorales. Ahora Biden repite con el voto popular, mientras lidera con 253 votos electorales por los 214 de Trump.

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Trump empeñado en propagar el coronavirus

Trump sigue empeñado en propagar el coronavirus. Ayer anunció una nueva recepción en la Casa Blanca. La anterior del 26 de septiembre, en el Rose Garden primero y luego en el interior, fue la zona cero del brote que ha afectado a más de 20 personas del complejo presidencial (tanto a trabajadores como a miembros del equipo de Trump). En la foto del New York Times en rojo están señalados los contagiados. Ya escribí el pasado 3 de octubre y luego el día 6 señalando ese acto –celebrado para nominar al Supremo a la juez Amy Coney Barrett– como el “infectódromo”. Ayer el doctor Anthony Fauci lo confirmó, dando validez a las suposiciones. Si aquel día hubo 200 invitados para la celebración de hoy habrá 2.000 invitados. Entonces efectuaron tests rápidos a los asistentes y les dijeron que no hacía falta usar mascarillas. Craso error. Como se ha confirmado posteriormente. Tampoco rastrearon a los afectados. ¿Qué medidas implantaran hoy? Entre lo del Rose Garden y hoy se han producido varios hechos relevantes:

  • Trump fue hospitalizado y volvió a la Casa Blanca cuatro días después, tras pasar tres noches en el hospital. Las circunstancias de su ingreso y posterior alta no están claras. Se ocultó cuando dio el primer positivo (comunicado por el presidente la madrugada del viernes, día en el que acabó en el hospital). Posteriormente se ha establecido que dio positivo antes. El propio Trump, para eludir responsabilidades, especuló en Fox News sobre la posibilidad de haberse contagiado el lunes 27 de septiembre en otra recepción en la Casa Blanca, para las familias de los veteranos caídos en combate. Alegó los contactos directos con los asistentes. Las implicaciones racistas de este comentario, a la vista de las fotos, se las dejo a su consideración.
  • En cualquier caso, Trump se presentó infectado al debate con Biden. Así se entiende que llegase tarde, para que tanto él como su entorno eludiesen las pruebas obligatorias.
  • Se desconoce si Trump ya ha dado negativo y tampoco sabemos cuando fue el último positivo.
  • Un positivo, del almirante responsable de la guardia costera, ha puesto en cuarentena a todos los jefes del estado mayor del Pentágono. En casa bromeaba con La Mundana que así evitaban el contacto directo con Trump, el Infector In Chief.
  • Mitch McConnell, líder de la mayoría Republicana del Senado, ha declarado que evita ir a la Casa Blanca desde principios de agosto. La razón dada es abrumadora: no le convencen las medidas sanitarias de seguridad de la Casa Blanca y entran en contradicción con las que el mismo implementó en el Senado (uso de mascarillas y distanciamiento social, por ejemplo, además de rastreo en caso de contagios).
  • La comisión encargada de los debates presidenciales ha suspendido el segundo con Biden, previsto para el jueves de la semana que viene. Para no extenderme les dispenso de los dimes y diretes sucedidos hasta llegar a esta decisión.

Este pasado jueves en el programa de Hannity de Fox News, al que llama frecuentemente, Trump anunció su vuelta a la acción. ¡Y lo hizo tosiendo! “El espécimen humano perfecto” (son sus propias palabras), considera que haber sufrido el covid-19 es una “bendición divina”, adelantaba a Hannity que tras la recepción de hoy daría un mitin electoral en Florida. El primero de varios. Recordemos que ya tenemos datos de la incidencia de sus mitines en recintos cerrados: del de Tulsa (Oklahoma), el primero de su campaña, y del último que dio en Duluth (Minnesota) ya con el covid-19: en ambos casos hubo brotes. En la zona de Tulsa y entre los asistentes al de Duluth (donde nació Bob Dylan).

Considero necesario poner estas fotos del NYT del acto del Rose Garden. Tanto del exterior como del interior. Esta bomba vírica fue con 200 invitados. Hoy serán 2.000.Para cerrar la estupenda y muy acertada portada de la revista Time

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Harris vs. Pence: el debate de los aspirantes

Muchos comentaristas estadounidenses aseguraban que el debate entre Kamala Harris y Mike Pence era el de los futuros aspirantes a la presidencia. Ya sea en las elecciones del 2024 o de forma más inmediata, dada las edades de Joe Biden y Donald Trump. La vicepresidencia del país cobra por tanto un rol aún más importante (recordemos que el cargo conlleva la presidencia del Senado). 

El debate venía precedido por la polémica de los paneles de plexiglás. Pence se negó a ellos. Daban mala imagen. Como responsable del grupo de trabajo contra el covid-19 estos separadores implicaban el fracaso de su gestión. El foco de contagio generado en la Casa Blanca desbarató la argumentación de Pence. El brote ha sido un baño de realidad para la administración Trump. Y causa de desconfianza en el campo del Partido Demócrata. La candidatura Biden/Harris está en alerta ante las mentiras y dudas sembradas por Trump y su equipo, además de las irregularidades al saltarse los protocolos sanitarios en los debates. Se sospecha que Trump estaba contagiado en su debate (incluso se comenta que es el paciente cero de la Casa Blanca), y llegó tarde para evitar el test, mientras Pence debería estar en cuarentena.  

A diferencia del debate Trump/Biden de la semana pasada ambos equipos y sus familiares llevaban mascarillas (los Trump no). Aunque al final la señora Pence subió a saludar sin la mascarilla.

En esta ocasión el debate fue moderado por Susan Page (USA Today). La primera pregunta fue para la senadora Harris, sobre las medidas de su candidatura contra el coronavirus. A Pence le preguntaron en su condición de responsable del task force. Ella lo tenía fácil y se le escapó la oportunidad para tumbar a su oponente. Y en un tema tan delicado sobraban las risas de Harris ante algunos comentarios de Pence.

A medida que avanzaban los asuntos Harris anunció que anularían la rebaja fiscal a los ricos de Trump, las universidades públicas serán gratuitas para las familias con menos recursos, y acometerían las obras públicas en infraestructuras (carreteras y puentes) que Trump prometió y no cumplió. También recordó que Trump tiene la anulación del Obamacare en los tribunales. Pence contraatacó con la amenaza de subida de impuestos por parte de Biden/Harris, su plan de sanidad –que llevan cuatro años anunciando y sigue sin conocerse–, y la defensa del fracking

En el asunto de la guerra comercial con China la senadora y aspirante a la vicepresidencia ganó puntos. Recordó que la administración Trump ha perdido esa guerra de cara al trabajador americano. Citó el número de puestos de trabajos perdidos a causa del conflicto. Harris también mencionó como Biden salvó a la industria automovilística con unas medidas que Pence votó en contra. 

Mike Pence mantuvo el tono a lo largo del debate. Fue regular. Consistente. Soltó los mantras de su jefe de filas y del Partido Republicano. Parecia un disquero responsable de promoción. De los buenos. Kamala Harris fue de menos a más. Se hizo con el debate a partir de la mitad. Ahora queda por saber el efecto que todo esto tendrá en los votantes. Porque a mi me resulta muy difícil de creer que haya indecisos en estas elecciones.   

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Trump debería donar su cuerpo a la ciencia (con el permiso de J.M. Soto)

Visto lo visto propongo que Donald Trump done su cuerpo a la ciencia, siempre y cuando a José Manuel Soto le parezca bien y a la espera de conocer la opinión de Miguel Bosé. Trump tras pasar tres noches hospitalizado volvió anoche a la Casa Blanca. Con 13 contagiados, hasta el momento, la residencia presidencial se ha convertido en un foco de la infección. Asumo que cundirá el pánico entre los trabajadores (la mayoría negros y latinos) y los funcionarios del complejo. Sabemos del malestar de los agentes del Servicio Secreto, especialmente de quienes le tuvieron que acompañar en su paseo en coche del sábado, para saludar a algunos simpatizantes. A Trump le da igual, sigue minusvalorando públicamente al coronavirus y enfocado a su objetivo principal, la reelección. Se juega la inmunidad y sortear las enormes deudas que afronta. Respecto a esto último se habrán dado cuenta que su covid-19 ha barrido de las noticias sus líos financieros. ¿Casualidad? Algunas voces, ante la desinformación en torno a su infección y el alcance real de la misma, cuestionan toda esta historia. Espero a que se pronuncien Soto y Bosé para poder opinar. Mientras tanto su alta hospitalaria, en tiempo récord, es digna de mención. De ahí mi propuesta para que su cuerpo sea donado a la ciencia para su estudio. Con el permiso de Soto y Bosé, como podrán imaginar. 

Asimismo hay dudas sobre cuando Trump dio positivo. Su anuncio del viernes de madrugada ha quedado obsoleto. Ahora se especula sobre el miércoles o el jueves. Con lo que estaría infectado el día del debate con Biden (martes). Esto explicaría porque él y su entorno llegaron tarde, sin mascarillas, al local donde se celebró y rechazaron hacerse los tests previstos en el protocolo del debate. Y hemos sabido que a una de sus más estrechas colaboradoras la aconsejó no decir nada, tras conocerse que ella había dado positivo, porque era mejor esperar a celebrar la reunión de recaudación de fondos (el jueves pasado en Nueva Jersey). Todo esto acrecienta las sospechas, cada vez más fundadas, del acto del sábado anterior en el Rose Garden para la nominación de la jueza al Supremo, como evento superpropagador del coronavirus.

En el video pueden ver la salida del hospital y como Trump baja con paso firme del helicóptero a su llegada a la Casa Blanca. Subió a la balconada, se quitó la mascarilla y despidió al helicóptero con un saludo militar. 

Se preguntarán por qué busco la aprobación de Soto. Porque encuentro paralelismos entre el cantautor romántico y el presidente de los Estados Unidos. Hay uno muy claro: sucedió cuando el incendio de Notre Dame. Ambos sugirieron lanzar litros de agua desde el aire (con avionetas, helicópteros, lo que fuese). Y los dos obviaron, por ignorancia supina, que un litro de agua pesa un kilo. Por lo que en realidad su propuesta, bombardear con agua, resultaría en la demolición de la catedral. ¡Brillantes!

Las derivas de Soto y Trump sobre el coronavirus son antológicas y también van en paralelo. El problema se acrecienta porque uno de ellos es el presidente de la primera potencia del mundo occidental. Y en su país han muerto más de 210.000 de sus compatriotas. Ninguno de los cuales tuvo acceso al tratamiento de jefe de estado que ha tenido él. 

 

 

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¿Donde pasará Trump este Halloween?

¿Dónde pasará Trump este próximo Halloween? ¿En la Casa Blanca o seguirá hospitalizado? El caso es que el coronavirus se ha colado en la residencia presidencial y entre destacados miembros de su administración. En la imagen del The New York Times vemos las personas que han dado positivo en las últimas 48 horas. Y también las que han dado negativo, incluyendo a los Biden (porque compartieron espacio durante el debate del martes pasado).

Todas las fuentes señalan como “el infectódromo” al evento celebrado hace una semana, el sábado 25 de septiembre, para anunciar la nominación de la juez Amy Coney Barrett al Tribunal Supremo. El acto tuvo varios segmentos: una reunión previa en el despacho oval entre las familias Trump y Coney Barrett. Posteriormente en el Rose Garden se reunieron más de 200 personas sentadas sin distanciamiento social y apenas media docena llevaban mascarillas. El presidente hizo el anuncio formal de su elección y se pasó al ágape. Que tuvo lugar tanto en el exterior como en el interior. En los videos hemos visto abrazos y saludos afectuosos a doquier. Todos los positivos de la imagen salvo dos (Hope Hicks y Bill Stepien) estuvieron presentes. Y se da la circunstancia que los dos senadores contagiados forman parte del comité judicial del Senado que debe entrevistar, el 12 de octubre, a la juez Coney Barnett antes de proceder a la votación de su nombramiento. El jueves pasado el comité tuvo una reunión, a la que asistieron ambos senadores. Se han disparado todas las alarmas. A estas horas no me consta que sucederá con la sesión del día 12.

Coney Barrett pasó el coronavirus unas semanas antes, lo cual podría explicar su negativo.

El NYT ha rastreado la agenda de Trump de la última semana (sus viajes a actos electorales). El mapa: 

La actitud pública de Trump ha sido irresponsable. Lo cual tiene un efecto negativo directo sobre sus seguidores y sobre las medidas de seguridad en su administración. El uso de las mascarillas en la Casa Blanca no está muy extendido. Mark Meadows, el jefe de gabinete de Trump, justificaba diciendo que hacen tests diarios. Lo cual no concuerda con la cronología de positivos de Hicks (jueves 30 septiembre) y el presidente (viernes 1 de octubre) más su viaje del día 1 de octubre a un acto de recaudación de fondos en Nueva Jersey. ¿El positivo anunciado del presidente fue el segundo, confirmando uno anterior no revelado? ¿O no se testa todos los días como dice Meadows y por eso viajaron ambos el viernes? Otra duda: ¿cuándo comunicó Hicks su positivo al presidente?

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El clan Trump

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El clan Trump tiene una doble vertiente: la política, en la Casa Blanca, y la empresarial, con la Trump Organization. En la primera, ademas del jefe del clan como presidente de los Estados Unidos, encontramos a la pareja formada por su hija Ivanka y su marido. Los negocios están en manos de los hijos Donald Jr. y Eric.

Ambas vertientes confluyeron en el caso de la Trump University. El fraude y las demandas son anteriores a la victoria electoral. El pago de los 25 millones de dólares a los estudiantes afectados y a las autoridades es posterior (operaban como universidad sin tener licencia para ello). Pero quien hizo frente al pago fue el socio de Donald Trump en su hotel de Las Vegas. Todo este asunto de la Trump University fue aireado durante la campaña presidencial de 2016 por Hillary Clinton. Pero la atención mediática tenía el foco puesto en la falacia de los emails de la candidata del Partido Demócrata.

De los chanchullos vigentes destaca la demanda del Estado de Nueva York contra la Trump Organization, por falsificación en la documentación presentada para pedir créditos (aumentaron artificialmente el valor de los activos). En Wikipedia hay dos entradas muy significativas: una con la lista de 70 demandas en las que está involucrado el jefe del clan desde que es presidente de los EEUU y la otra es la relación de los 3.500 pleitos en los que ha estado involucrado antes de asumir la presidencia.

A todo esto hay que añadir los nueve colaboradores de su campaña electoral y/o en la Casa Blanca. Abarcan desde detenidos a condenados pasando por imputados. Incluso ya hay alguno amnistiado. La agencia Reuters en esta nota cita a ocho de los nueve. En la relación falta Rudy Giuliani (y dos de sus asociados). Steve Bannon ha sido el último en caer. Quien fuera el todopoderoso asesor de Trump fue detenido por una estafa. Está en libertad condicional con una fianza de 5 millones de dólares. El juicio está fijado para el 24 de mayo. ¿Ningún periodista español va a preguntar a Vox por Bannon, su gurú?

¿De verdad habrá votantes que se traguen lo del Law and Order?

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