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Doble pasillo en el Bernabéu

AS

Anoche vivimos en el Bernabéu una situación inédita, al menos para mi: hubo un doble pasillo. Primero se lo hizo el Real Madrid al Betis, que a continuación se lo hizo al Madrid. Un doble detalle de deportividad porque ayer se enfrentaban los flamantes campeones de Copa y Liga de esta temporada. Toda una lección para el Atlético de Madrid, el único equipo que no le ha hecho el pasillo al Madrid desde que se adjudicó el campeonato. Y además se sienten orgullosos de ello.

El saque de honor lo hizo Alejandro Sanz.

El partido arrancó con brío por parte de ambos contendientes. El Madrid jugaba alegre y el Betis respondía bien con Canales y un Fekir muy activo. Pero no se creaban ocasiones. A partir del cuarto de hora los de Pellegrini parecían controlar el ritmo del partido. El Madrid dependía de las incursiones de VInicius, que no acertaba en el pase final. En la otra banda Rodrygo apenas entraba en juego. Al descanso se llegó con el 0-0, que sería el resultado final.

La segunda parte arrancó igual que la primera. Y también tuvo un desarrollo parecido. Con dos diferencias: tres ocasiones claras y los cambios. Ambos técnicos agotaron sus cinco cambios. Ancelotti en el intermedio dejó en el vestuario a Casemiro y Kroos dando entrada a Camavinga y Fede Valverde. Respecto a los dos que se quedaron en la caseta le comentaba a mi hermano, en la primera mitad, una circunstancia que habíamos visto anteriormente de forma ocasional, mas ayer fue una constante: cuando el Madrid tenía la pelota Kroos se colocaba detrás de Casemiro, quien adelantaba su posición. Asumo que sería para aprovechar la precisión del alemán en los pases largos y en los cruzados de banda a banda. Me da que el adelantamiento de Case responde a un movimiento defensivo, con el fin de ser el primer pivote defensivo en caso perder la pelota y así imposibilitar la contra rival. Cuando la posesión no era nuestra se invertía la situación y se volvía a la normalidad, con Casemiro detrás de Kroos y por delante de los centrales. Este recorrido de Casemiro implica una gran puesta a punto.

Siguiendo con los cambios, en el 69 entraron Marcelo, Isco y Dani Ceballos por Mendy, Modric (nuevamente ovacionado al salir) y Rodrygo. La entrada de los dos primeros, para despedirse de la afición en el último partido en casa (el penúltimo de la temporada porque el último es la final de Champions), dejaba claro que los puntos eran secundarios. Marcelo fue aclamado por la grada cuando entró (en realidad desde que salió a calentar). Joaquín también obtuvo el calor del público cuando saltó al campo. Fue otro momento emocionante. Es lo que tiene la deportividad…

Decía tres ocasiones, La primera, que fue doble, la fallaron primero Benzema y después Rodrygo. El remate a bocajarro del francés fue repelido por Rui Silva y Rodrygo se atoró con el rechace. La segunda ocasión fue de Joaquín. Solo, en el 86, tuvo el partido en sus botas. Y la última fue un certero pase de Marcelo que Benzema cabeceó fuera al otro palo (los suele marcar).

Un partido deportivo, de guante blanco (salvo dos entradas que no veían a cuento) entre los dos campeones nacionales de la temporada.

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Tablas en Cádiz

Jesús Álvarez Orihuela AS

Ancelotti siguió con el plan trazado y anunciado: rotó y dejó fuera del once a los cuatro pilares del equipo (Courtois, Modric -aunque estuviese sancionado-, Benzema, VInicius). El equipo que dispuso fue el formado por Lunin, Lucas Vázquez, Vallejo, Militao, Nacho, Valverde, Casemiro, Kroos, Marco Asensio, Mariano y Rodrygo. La sorpresa vino al ver a Vallejo de lateral derecho y Lucas Vázquez en la izquierda de la defensa.

Nacho, hoy capitán merengue, volvía a enfrentarse a su hermano Álex, capitán del Cádiz. El madridista jugaba como campeón de Liga y su hermano se jugaba la permanencia.

Los locales también le hicieron el pasillo a los campeones. Ya son dos los equipos que se han desmarcado de la actitud del Atlético de Madrid.

La primera incursión del Cádiz fue por la banda de Vallejo y terminó con un buen disparo de Akapo desde la banda opuesta. A esta jugada siguieron otras dos que llevaron peligro a la meta de Lunin. Hasta que a segundos de cumplirse los primeros cinco minutos una arrancada de Rodrygo por la izquierda siembra el pánico en la defensa cadista. Dentro del área supera a tres rivales, escondiendo la pelota, para regalarle el gol a Mariano ante la salida de Ledesma. El delantero centro la empujaba a puerta vacía.

El Cádiz no pareció inmutarse y continuó acechando el área madridista. Mas en el 11 Valverde se fue solo en carrera desde la frontal de nuestra área, enmendando un fallo de Vallejo. Abrió a la derecha para Asensio quien no pudo o no supo rematar como era debido. Al poco, dos minutos después, Nacho salva el gol que ya cantaba medio Cádiz. Negredo superó a Militao en carrera y Nacho interceptó el pase de la  muerte a Lucas Pérez. Idrissi (la pesadilla de Vallejo) y Lucas Pérez estaban en todas las jugadas de ataque del Cádiz.

Mediada la primera parte Nacho resolvió otro fallo de Militao. Negredo no se espero que el central pifiase y Nacho estuvo más atento. En el 35 fue Lunin quien desvió un remate de Idrissi tras un excelente pase filtrado de Fali. Y al tercer fallo de Militao llegó el empate. En el 36 Sobrino, otro canterano nuestro, se hizo con el despeje defectuoso del central. Avanzó hacía el balcón del área, entró y soltó un cañonazo que se coló por la escuadra, tras dar en el larguero por dentro. Los dos minutos siguientes fueron de ocasiones claras para el Cádiz que estaba enfurecido.

Cuando marcaban tres minutos de prolongación Militao se resbaló y propició otra ocasión clara, que no supieron aprovechar.

1-1 al descanso.

A Militao no le cambiaron. Se lo merecía pero sustituirle era matarle. Tampoco se rectificó la posición de los laterales, que no pareció ser una buena idea visto lo visto en la primera parte.

Nacho volvió a salvar una ocasión rival en el 48. Se adelantó a Sobrino cuando se disponía a empujar la pelota a la red.

En el 57 fue Fali quien hizo de Nacho, anticipándose a Rodrygo en la boca de gol. Un minuto después en otro error de Militao (salta y no la da) Negredo se planta delante de Lunin. El meta derriba al delantero. Penalti. Lo lanza el propio Negredo y Lunin se tira a la base del palo y la salva. También llegó al rechace. A la jugada siguiente es Ledesma quien salva un remate de Asensio.

Ancelotti tenía preparado un triple cambio. Se fueron en el 64 Vallejo, Fede Valverde y Rodrygo. Entraron Carvajal, Ceballos y Hazard.

Hubo un intercambio de golpes y ocasiones por parte de ambos equipos. La más clara fue local en el 69. Primero salvó Lunin, falló otra vez Militao en el despeje y no supieron aprovechar la ocasión. ¡Increible! Como el dato que daban en la tele: el Cádiz había disparado 21 veces.

La amarilla a Hazard por falta a Akapo en el 73 dio lugar a su sustitución. Se retiró sobre una pierna, apoyado en un enfermero.

Latasa entró por Mariano en el 81.

El partido se prolongó seis minutos. La última jugada en el 97 sirvió para que Mateu Lahoz chupase cámara.

El Cádiz no mereció perder y el Madrid no mereció ganar. El empate, por tanto, parecería razonable.

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El Real Madrid agranda su leyenda europea

Helios de la Rubia RM

El Real Madrid agrandó su leyenda europea en la caldera del Bernabéu. Independientemente del resultado final el Manchester City y el Real Madrid nos han brindado una enorme semifinal. El primer partido, con siete goles, fue espectacular. Lo mismo puede decirse de la vuelta con victoria merengue por 3-1 en la prórroga. Así que ¡enhorabuena! a los dos equipos.

Ángel Martínez Getty AS

Ancelotti presentó el once que todos preveían. Me dio un ataque de entrenador y discutí la presencia de Kroos. Prefería a Camavinga o Ceballos, porque el alemán no está al 100% de forma. Lo comenté con mi hijo y con Esteban Hernández. Ambos concordaron conmigo. Afortunadamente el mister sabe más. Porque aunque Kroos estuvo discreto en la primera mitad su presencia fue importante en la segunda mitad. Su aportación fue notable en los mejores minutos del frenético arranque blanco de los segundos 45 minutos. El problema es que el Madrid no logró marcar en ese eléctrico cuarto hora de juego. En el que hubo una fase en la que el City no pasó de la divisoria de ambos campos.

La primera mitad fue una belleza, a pesar de la falta de goles. Jugado de poder a poder. El aparente dominio del City, sin mordiente, fue respondido con tres ocasiones desaprovechadas por Benzema (2) y Vinicius. Las tres se fueron fuera. En cambio, el City que no finalizaba las jugadas puso a prueba dos veces al milagroso Courtois, que evidenció una vez más estar tocado por los dioses.

El medio campo inglés, con De Bruyne muy activo en la primera mitad y desaparecido en la segunda por mérito merengue (le cambiaron en el 71), un gran Bernardo SIlva y un excelente Rodri, cortocircuitaba al nuestro. Walker se las tenía tiesas con Vinicius, en un duelo que fue de los destacados del encuentro. Hasta que el inglés se retiró tocado en el 71. Nuestro Fede Valverde estuvo inmenso los 120 minutos. Un tuttocampista que dicen los italianos. Modric soberbio mientras estuvo en el campo, perjudicado por una amarilla al poco de empezar el encuentro. Y Casemiro eficaz en el corte, pero intermitente en la salida eficaz del balón.

El 0-0 al descanso era merecido. Me refiero al empate.

El Madrid salió enloquecido del vestuario. Sacamos de centro y repetimos la primera jugada de Manchester: pase largo buscando a Vinicius. Como entonces se creó la ocasión mas no se materializó. A partir de ahí la avalancha blanca se impuso, sin fruto en el marcador.

El primer cambio, en el 67, acabó siendo decisivo: se iba Kroos y entraba Rodrygo. Me sorprendió porque veníamos de ver los mejores momentos del alemán. Cinco minutos después nos tocó el mazazo del golazo de Mahrez. Una internada de Bernardo Silva, que se corre medio campo para cedérsela al punta que fusila a Courtois por la escuadra del palo corto. 0-1 en el peor momento posible. El Bernabéu se levantó para animar al equipo. Ancelotti reaccionó con un doble cambio sorprendente, que critiqué: retiró a Modric y Casemiro para dar entrada a Marco Asensio y Camavinga. El francés se agigantó a la altura del partido y de la ocasión. A sus 19 años ya ha demostrado que tiene madera de gran futbolista. Es una realidad.

A partir de estos cambios y con el marcador en contra entramos en una fase anárquica de juego del Madrid. El City controlaba y Guardiola intentaba que los suyos rematasen la eliminatoria con un segundo gol. Que pudo llegar en el 86 y en el 87. La primera la salvó Courtois y la segunda Mendy bajo palos en una acción inverosímil. Asensio no llegó en el 89 a lo que pudo ser el empate. Y cuando todo estaba prácticamente visto para sentencia surgió el tsunami blanco. Corría el minuto 90 cuando Benzema recogía cerca de la línea de fondo un balón colgado al área por Camavinga  y de volea pasaba al área chica, donde aparecía Rodrygo y empataba el partido. Este momento produjo la magia y todo los madridistas nos levantamos al unísono. Los del césped y en las gradas del estadio, en los hogares y los bares. De las oportunidades que tuvo el Madrid este gol de Rodrygo fue el primer remate entre los tres palos.

Con seis minutos de descuento todos sabíamos que llegaría el segundo. Algunos tendríamos dudas sobre si habría un tercero o una prórroga. La convicción del segundo se confirmó en el 91. No hubo que esperar mucho. Un minuto después del gol del empate Carvajal centraba al área. Marco Asensio intentaba cabecear y la rozaba. Rodrygo, de nuevo y de nueve, cabeceaba para lograr el 2-1.

AMartínez Getty AS gol2

Era nuestro segundo remate entre los tres palos. Seguíamos sin ver al portero del City. Porque nuestros tiros iban fuera o eran gol. Le vimos cuando salvó el hat-trick de Rodrygo, que se internó por la derecha. Evitó la prórroga en su primera parada de la noche, con cierta fortuna en este mano a mano.

Al poco de comenzar la prórroga Benzema tuvo su tercera ocasión. El meta salvó en dos tiempos. A los cuatro minutos una arrancada de Camavinga de área a área termina con Rúben Días derribando a Benzema. Penalti claro que el francés anotó para subir el 3-1 al marcador. ¡Estábamos clasificados!

Ceballos saltó al campo en el 103 por Benzema. Solidificó el centro del campo, para ayudar a Camavinga y Valverde. Posteriormente entraron Lucas Vázquez y Vallejo por Vini y un tocado Militao.

Lo peor del partido, a pesar de la emoción de los minutos finales, fueron los quince minutos de la segunda parte de la prórroga. Porque el Madrid jugó a lo que tenía que jugar, con el reloj a favor, interrumpiendo el juego, despejando en largo, buscando contras. El City, descompuesto, se desesperaba intentando llegar a los dominios de Courtois.

Una grandiosa semifinal entre dos equipos plagados de talento, en la que se ha impuesto el más fuerte, tanto mentalmente como físicamente. Ganó el equipo que supo afrontar marcadores en contra. En la ida un 2-0, un 3-1 y un 4-2 para terminar perdiendo 4-3. Y en la vuelta un 0-1 a 18 minutos del final, que suponía tener al Madrid en la lona con dos goles abajo.

El Real Madrid afronta su decimoséptima final con el reto de ganar la decimocuarta. Enfrente tendremos al Liverpool. Los dos mejores equipos del mundo frente a frente. Y también los que mejor están físicamente.

David Ramos Getty AS

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El Madrid ya es campeón de Liga

Antonio Villalba realmadridcom

El Real Madrid necesitaba un punto para asegurar matemáticamente el titulo de Liga. Con los tres puntos de la rotunda victoria (4-0) sobre el Espanyol ganaba sobrado. Y ofreciendo espectáculo, porque además de los cuatro tantos anotados, se anuló uno a Isco y Mariano estrelló un cabezazo en el poste.

La tarde invitaba a fiesta. Aunque no fuese un buen presagio el aguacero que cayó sobre Madrid una hora y cuarto antes del inicio del partido. Pero a la hora de jugarse ya lucía el sol y la alegría de todos los presentes era más que notoria.

Ancelotti revolucionó el once. Sorprendía ver a Casemiro y Modric de titulares. Asumí que jugarían solo una hora. (Dependería del devenir del partido). Ante el rosario de bajas por lesiones y sanciones Case jugó de central, junto a Vallejo. Lucas Vázquez y Marcelo fueron los laterales. En el medio acompañando a Modric estuvieron Camavinga y Ceballos (estuvo enorme y solo le faltó marcar). Arriba Marco Asensio, Mariano y Rodrygo por la izquierda.

El partido solo tuvo la historia que el Madrid quiso que tuviese. El equipo respondió al optimismo de la afición. La alegría es contagiosa. La fiesta se inició con el saque de honor de Rafa Nadal.

Mariano tuvo dos ocasiones. En la primera, ya mencionada, su cabezazo se encontró con el poste. En la segunda, prácticamente solo, cabeceó fuera. Y a la media hora, tras un ratito en el que los visitantes parecieron tomar el control del juego (porque el Madrid levantó el pie del acelerador), la sala de máquinas blanca volvió a hacer de las suyas. Una media reforzada por la presencia de Marcelo, que en varias fases del partido tuvo a Ceballos detrás suya. Lo del andaluz y lo del croata fue una exhibición de poderío. Abarcaban todo el campo, De área a área y de banda a banda. El despliegue de Camavinga también fue notable. Reforzando su mejor cualidad: siempre desmarcado ofreciendo soluciones a sus compañeros. ¡Acabó jugando de central! Fueron unos minutos: se puso ahí cuando Case fue reemplazado en el 60 y estuvo hasta el 74 cuando entró el canterano Gila, central del Castilla que estuvo en el juvenil del Espanyol y debutaba en el primer equipo. Buen día para estrenarse con el Madrid.

Estaba en el respiro momentáneo que se tomo el Madrid, finalizado a la media hora de juego. En el 32 llegó el primero de los dos golazos que marcó Rodrygo. En el primero Rodrygo combina con Marcelo. El lateral paró el tiempo para que Rodrygo buscase su lugar en el área. Y se la puso ahí. El delantero se abrió paso entre rivales y fusila al meta cruzando el balón al palo largo. 1-0. La sensación de alivio se añadió a la alegría. Y empezamos a cantar nuestras canciones. Diez minutos después Rodrygo hizo el 2-0. Mariano presionó a Herrera y provocó que perdiese la pelota. Rodrygo atento se coló y se la llevó. Se metió en el área por la izquierda como en el primer gol. Y según buscaba desplazar defensas y acomodar el disparo sorprendió a todos (rivales, compañeros y espectadores). De repente su tobillo orientó el remate al palo corto, engañando a Diego López que esperaba que fuese al otro poste (como en el primero). La alegría de este segundo gol fue mayor que en la del primero. Lógico. 2-0 en el 42 garantizaba el título. La alegría ya estaba dando pasó a la euforia. Que se confirmó con el 3-0 de Asensio en el 52. Fue una salida rápida del Madrid conducida por Camavinga. Aguantó el pase y lo dio con precisión quirúrgica. Asensio encaró al meta y le batió con solvencia. En las gradas cantábamos y cantábamos.

No me gustó lo de «Piqué cabrón saluda al campeón». Si vamos a incorporar al central azulgrana al imaginario madridista deberíamos evitar los insultos y cantar «Piqué quedate». Ya lo hacemos con el Cholo y apunto añadir a Xavi a la lista.

Antes del 4-0 en el 80 ya estábamos haciendo la ola. Y seguíamos cantando y ovacionando a los nuestros según entraban o salían del campo por los cambios. A Marcelo se le rindieron varios desagravios a lo largo del partido y también después, cuando recogió, junto a Benzema, el trofeo. Se ha convertido en nuestro jugador con más títulos, gracias a la mala cabeza de Sergio Ramos y sus asesore. Creo que se lo debíamos a Marcelo, por todo lo que nos ha dado. Y quien esto firma fue el primero en señalarlo. Si no fui el primero sería el segundo. Y al poco siguieron los entrenadores de nuestros rivales. Mas lo cortés no quita lo valiente. Y el saldo de la contribución de Marcelo es muy favorable.

A Cristiano Ronaldo también le mostramos nuestro cariño y solidaridad por su reciente pérdida. Sucedió en el minuto 7, tras el clásico recuerdo a Juanito, otro de nuestros mitos.

El 4-0 a diez minutos del final tuvo de protagonista a los dos delanteros de moda: VInicius y Benzema. El francés había entrado a la hora de juego y el brasileño en el 74 por Rodrygo. Vini se escapó por su banda izquierda. Ya en el área oteó el panorama buscando a su socio. Y cuando parecía que no iba a pasar nada, según se caía sacó el pase certero a Benzema. Marcó su gol 42 de la temporada, en 42 partidos.

Courtois, otro héroe de esta Liga, tuvo poco trabajo. Y el poco que tuvo lo resolvió con eficacia y seguridad. Fueron dos potentes disparos de Puado.

A Villalba FP y CA

Con esta Liga Ancelotti ya ha ganado ligas en cinco países. La prensa habla de las cinco grandes ligas. Se inventan un concepto que no existe. Y que también discuto, porque la liga portuguesa o la holandesa también son grandes. ¿Qué es una liga grande? ¿Cómo lo medimos? Para mi una gran liga es la que proporciona campeones de Europa. En este caso, la portuguesa aporta dos: Benfica con dos y Oporto con otras dos. La Eredivise tiene tres campeones: Ajax (4), Feyenoord (1) y PSV (1). La francesa, que nos han colado como una de las grandes ligas, solo tiene al Olympique de Marsella como ganador de una Copa de Europa. No es por quitar méritos a la indudable gesta de Ancelotti, ganar Ligas en cinco países tiene un valor indudable, pero señoras y señores de los medios no nos vendan motos y opinen con rigor.

Quedan cuatro partidos de Liga y el Madrid ya ha logrado su Liga n.º 35. El miércoles nos espera la vuelta de semifinales de Champions contra el Manchester City. A pesar de estar enrachados y ser felices no las tengo todas conmigo. Veremos… de momento disfrutemos de esta Liga. La afición que acompañó al autobús del equipo a Cibeles ya entonaba el «sí se puede». Somos así, acabamos de ganar el título más importante del fútbol español y ya estamos pensando en el siguiente reto…

Campeones

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La segunda unidad se impone 1-3 al Osasuna

Javier Gandul AS

La segunda unidad del Real Madrid se impuso 1-3 al Osasuna. Una gran segunda unidad habría que decir.

Ancelotti sorprendió a todo el mundo con la alineación. Presentó un once inédito, con una media que no habíamos visto nunca: Camavinga, Ceballos y Fede Valverde.

Los temores sobre el árbitro se confirmaron demasiado pronto: en el minuto 4 amarilla a Camavinga, cuando de haber algo era la posible falta que le hicieron a él. El francés tenía ganada la posición e intentó jugar la pelota.

Las clásicas oleadas de Osasuna fallaban en los metros finales. La más clara la tuvieron en el 6, cuando el centro lateral del Chimy Ávila no encontró rematador. Respondió acto seguido Rodrygo con un buen disparo desde la izquierda. Sergio Herrera despejó abajo a córner.

La pizarra produjo el 0-1 en el 11. Una falta lateral botada en corto a Ceballos desde nuestra banda izquierda. El medio la cambia de banda a Benzema que se la pone a Alaba que chuta a bocajarro. El remate del central lo rechaza Herrera mas Alaba se hace con el rebote y marca. En la repetición daría la impresión que el balón le encontró. Al minuto empataba Osasuna. Esta vez el pase del Chimy Ávila sí encontró rematador: Budimir. 1-1 y quedaban dos minutos para cumplirse el primer cuarto de hora de juego.

Nacho sufría en su banda izquierda con el Chimy Ávila. Muntanyola se multiplicaba en el medio campo local. Su duelo con Ceballos tenía trazas de ser épico. Rodrygo ocupaba el extremo izquierdo y Marco Asensio jugaba por la derecha, con tendencia de ir hacia el centro.

En el 19 vimos la segunda jugada en la que no señalaron amarilla a los defensas locales. En esta el perjudicado fue Rodrygo (en la anterior Camavinga fue cabeceado por Javi Martínez Calvo).

A los 25 un control espectacular de Rodrygo, a un pase largo de Militao, fue desperdiciado por Benzema. El brasileño controló dándose media vuelta y se la puso a Benzema, desmarcado. Al nueve se le fue un pelín largo el control y desperdició la ocasión. En esta jugada le hicieron penalti a Rodrygo. En el momento de pasar a Benzema le pisaron el gemelo. La jugada la revisó el VAR y no pasó nada. Todo acorde al guión previsto, como había avisado en la previa. En el 32 para nuestra sorpresa anularon un gol a Budimir por fuera de juego. Imaginen lo claro que debió ser para que el árbitro hiciese caso a su linier, quien levantó el banderín.

La intensidad de los de Arrasate iba in crescendo. Su presión alta era cada vez más peligrosa. El Real Madrid jugaba a mover la pelota con un doble objetivo: buscar espacios y desgastar físicamente al rival.

Alaba puso en apuros a Herrera en el 37 con un disparo lejano.

Darko Brasanac vio la amarilla en el 42 por dos faltas consecutivas, a Benzema y Camavinga.

Al filo del descanso 1-2. Arranca Asensio por la derecha. Combina con Camavinga. El francés cuelga el balón al área, a la izquierda, por donde entra Ceballos como una exhalación. El medio remata y Herrera salva el gol. Asensio atento al desarrollo de la jugada recoge el rechace y marca. A la buena noticia del gol se unió la mala de la lesión de Alaba. Parecía algo muscular. Carvajal calentó durante el descanso.

Carvajal salió para jugar en la segunda mitad, de lateral izquierdo (como en Sevilla) y Nacho pasó a central por Alaba. Ellos retiraron a Rubén García y entró Manu Sánchez.

En el 48 Courtois sacó palmeando un balón envenenado cabeceado por Darko.

En el 50 Benzema le filtra un balón a Rodrygo. El extremo recorta al Chimy Ávila y este despeja el balón con la mano desde el césped. Benzema no transformó. Herrera adivinó las intenciones del nueve y se lució desviando. Ceballos no pudo aprovechar el rechace.

En el 56 se reclamó un penalti sobre Ceballos. No lo era. Pero en el 57 sí pitaron el que le hizo Nacho Vidal a Rodrygo cuando encaraba al portero. Volvió a suceder lo mismo del anterior: Benzema lanzó al mismo sitio y Herrera de nuevo rechazó el disparo.

Nacho vio la amarilla en el 61 (nuestra tercera porque unos minutos antes la vio Militao que fue atacado por Herrera quien le echó todo el cuento del mundo y sancionaron al central).

El Madrid tenía encerrado al Osasuna en su campo. A los locales solo les quedaba el recurso de las contras, pero lo intentaban desde muy atrás y los blancos recuperaban pronto.

A partir de la hora de juego el Madrid empezó a gustarse. Algo que a este madridista pesimista me empezó a preocupar porque el partido no estaba resuelto. Y habíamos fallado dos penaltis.

Arrasate hizo un doble cambio en el 67 y Ancelotti dio entrada a Kroos por Ceballos en el 70. El andaluz se fue renqueante por unos calambres. A los tres minutos entró Isco por ¡Camavinga! Partidazo del francés.

La primera intervención de Isco casi nos cuesta el gol del empate. Intenta jugar de tacón y pierde la pelota que se va fuera. Osasuna saca rápido de bada ante la mirada atónita de Isco. Y se plantan en el área. Carvajal despejó a córner ahuyentando el peligro. Esta jugada le dio aire a los rojillos.

Sobre el 80 el árbitro paró el partido. Tardamos en saber la razón. Dos minutos después la megafonía pidió que no se arrojasen objetos al campo de juego. Courtois fue alcanzado por uno.

Nacho no llegó a un balón en la boca de gol en el 86 y medio. El Madrid llevaba unos minutos dominando de nuevo. El peligro casi siempre llegaba por la banda de Rodrygo, inmenso toda la noche. En el 88 se iba a portería solo y achuchado por el defensa cayó en el área. Me da la impresión que no hubo bemoles para pitar el tercer penalti. Tras esta jugada Vinicius entró por Rodrygo.

Al partido se le añadieron seis minutos.

Osasuna sacó fuerzas de flaqueza. Y acosó el área blanca en un par de jugadas. A dos minutos del final pudo sentenciar Vinicius tras un excelente pase en profundidad de Isco. Al minuto otra arrancada de Vini a pase de Benzema, tras robar con una ruleta, se va hacía la portería desde el círculo central y se la pone a Lucas Vázquez. Anota con categoría y es digno de elogio que el lateral derecho estuviese en las inmediaciones del penalti, siguiendo la jugada, en el minuto 95. ¡Chapeau!

Marca

Talento, calidad y poderío físico. Las tres claves del éxito del Madrid. Tres puntos más y una jornada menos. Nos quedan cinco. Y el martes semifinales de Champions contra el City en su estadio.

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El Chelsea sembró el pánico (Real Madrid 2 Chelsea 3)

Antonio Villalba realmadrid.com

El Chelsea sembró el pánico en el Bernabéu. Desde el minuto 15 cuando Mount hizo el 0-1. Un golazo, que contó con la pasividad de nuestros centrales.

La vuelta arrancó con un Real Madrid de buen tono. Mas ese primer gol nos metió el miedo en el cuerpo. El equipo empezó a flaquear y a no dar una a derechas. Se fallaban los pases, incluso los fáciles; ellos llegaban antes a los balones divididos; ganaban todos los balones por alto. Nos presionaban por todo el campo y no nos daban respiro. Se anticiparon en todas las jugadas.

Ancelotti hablaba de defensas optimistas y pesimistas. Los optimistas son aquellos que piensan que nada va a salir mal y se confían Acaban fallando. Los pesimistas son los que piensan que algo puede torcerse. Están siempre concentrados y no cometen errores. Siguiendo este símil soy un madridista pesimista. Siempre me pongo en lo peor. Y detesto los ambientes de euforia artificiales. Salvo cuando se celebran títulos. Estaba preocupado por el partido de Liga ante el Getafe tras el 1-3 de Londres. Y muy preocupado respecto a la vuelta frente a los de Tuchel. Así lo expresé en el post de ayer que despedí con «El Chelsea no ha dicho su última palabra…».

Lo mejor que le pudo pasar al Madrid fue llegar con 0-1 al descanso.

Mi estado de ánimo se hundió en el 50 cuando Rüdiger cabeceó el 0-2 a la salida de un córner que no fue. ¡Menudo partidazo el del central! Resulta complicado destacar a un solo jugador del Chelsea. Marcos Alonso, Kanté, Kovacic, etc. Pero Rüdiger estuvo inmenso, tanto en defensa como en ataque. Y en el centro del campo. Porque tanto él como Thiago SIlva adelantaron sus posiciones al círculo central. Cortocircuitaban el escaso juego blanco. Escaso precisamente por ellos y su línea de medios, con Kovacic y Kanté al mando.

El pánico alcanzó niveles estratosféricos cuando Marcos Alonso anotó en el 62. Afortunadamente el VAR detectó que había tocado el esférico con la mano. Ya pueden imaginar el alivio con la anulación del gol. Esta acción puso fin a una reacción blanca iniciada con un lanzamiento de falta de Kroos en el 55. El meta del Chelsea, Mendy, voló y evitó el gol. Era la primera vez que le pusimos a prueba. El equipo se rehizo y se vino arriba. Tras la incertidumbre del gol anulado hubo cierto titubeo. Y a los tres minutos Benzema cabeceó al larguero un pase de nuestro Mendy. Las dos primera ocasiones blancas se produjeron en estos 10 minutos de la segunda mitad (del 55 al 65). Muy poco bagaje ofensivo para cualquiera y más si juegas en casa.

Camavinga entró en el 72 por un Kroos que se marchó visiblemente enfadado. Se buscaban piernas y frescura.

El espejismo blanco se desvaneció en el 75 con el 0-3 de Timo Werner. En nuestra enésima pérdida en la salida de balón este se lo llevó el delantero, que desde que fichó por el Chelsea ha perdido su olfato goleador. A trancas y barrancas se impuso tras dejar sentado a Casemiro en el área y puso por delante a su equipo en la eliminatoria. El Madrid estaba eliminado. Quedaba un cuarto de hora y seguíamos necesitando marco un tanto. Al igual que el con 0-0 del principio.

Ancelotti hizo dos cambios en el 77: entraron Marcelo y Rodrygo por Mendy y Casemiro. Acto seguido Courtois salvó el cuarto. Y al minuto Rodrygo, en el primer balón que tocaba hacía el indispensable gol. Un pase de Modric con el exterior, marca de la casa, lo remataba Rodrygo en carrera y de volea. Se desató la locura y todos (jugadores, equipo técnico y afición) nos lo empezamos a creer.

Antonio Villalba Rodrygo realmadrid.com

Pulisic salió en el 82 por Werner. Pudo sentenciar en dos ocasiones. La primera en el descuento fue la más clara. La segunda fue en la prórroga.

Nacho en el 86 se acalambra. Estuvo flojo en la primera parte y se resarció en la segunda. Cinco minutos después fue sustituido por Lucas Vázquez. Carvajal, que se multiplicó en defensa, pasó a jugar de central.

El 1-3 final nos llevaba a la prórroga. ¿Resistiría el Chelsea media hora más tras el esfuerzo de los 90 minutos? Porque su presión alta todo el partido fue asombrosa.

A los seis minutos de la prórroga alcanzamos el éxtasis. Camavinga robó un balón en la línea media rival. Lanzó a Vinicius. El brasileño que arrancó muy bien el partido y provocó una amarilla de su lateral, James, se fue diluyendo y no supo aprovechar esa ventaja. O no le llegaban balones o los perdía. Pero apareció cuando más se le necesitaba. En la prórroga con un 1-3 en contra. Corrió la banda hasta casi la línea de fondo y con un toque sutil se la puso en la cabeza a su Benzema. El francés demostró su clase cabeceando para pillar al meta a contrapié. 2-3. ¡La semifinal estaba al alcance de la mano!

Víctor Carretero Benzema realmadrid.com

El Chelsea no se dio por vencido e intensificó su asedio. La mejor prueba del bombardeo es la estadística final de remates. El Madrid solo remató 10 veces (cuatro a portería, dos goles). ¡El Chelsea 29! De los 29 siete fueron entre los tres palos, marcando tres tantos.

Courtois se lució varias veces durante el tiempo extra. Desbarató buenas ocasiones del rival. Y cuando no lo hizo, fallaron ellos como en una clarísima en el 119 de Jorginho (que ayer no fue titular). El Madrid, encerrado (Ceballos entró por Vini) solo pudo hacer dos buenas contras.

El pitido final fue uno de los alivios más grandes de mi vida futbolística, comparable a ganar una final europea en los penaltis.

Real Madrid y Villarreal se han clasificado para semifinales de esta Champions. A ver que sucede con el Atlético de Madrid que tiene que remontar un 1-0 en contra. Podrán ser tres semifinalistas de nuestra competición.

Un madridista pesimista como un servidor ya está pensando en el decisivo partido contra el Sevilla en el Sánchez Pizjuán. ¿Nos pasarán factura las bajas por sanción (Casemiro) o lesión, más la tremenda fatiga de estos 120 minutos? Aunque la alegría de la clasificación pueda ser la mejor vitamina.

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Tres puntos más y una jornada menos

Denis Doyle Getty AS

El Real Madrid 2 Getafe 0 tiene su mejor resumen en que el líder logró tres puntos más y queda una jornada menos.

Ancelotti que tenía claro que este duelo no estaba para bromas y que el compromiso del martes es de aupa, a pesar del favorable 1-3 de la ida. Alivió a Carvajal, Kroos y Modric. Puso a Marcelo por el tocado Mendy, situando a Lucas Vázquez y Marcelo de laterales. Apostó por las piernas frescas y los pulmones de Fede Valverde y Camavinga para escoltar a Casemiro. Y arriba Rodrygo, Benzema y Vinicius.

La apuesta por los dos medios fue todo un acierto. Menudo partidazo de ambos. Valverde ocupó todo el campo, de lado a lado y de abajo a arriba. Camavinga es un prodigio de colocación. Está siempre en el sitio que debe estar y se ofrece siempre para ayudar a sus compañeros y descongestionar el juego.

La primera parte del Madrid fue mejor que la primera. En la primera anularon un gol a Benzema por fuera de juego de Rodrygo. En el campo no lo vi. Fue un balón largo de Alaba desde la defensa. El brasileño corrió, controló y se la pasó a Benzema.

Poco a poco el Getafe, muy bien plantado, empezó a conseguir que se jugase a lo que ellos querían. Nos desactivaron momentáneamente. Estaba claro que un gol cambiaría la inercia. Este llegó en el 37. Vinicius, que había dejado destellos, metió un balón al área, desde su banda izquierda, a lo Modric. Es decir, con el exterior. Casemiro en plancha, al estilo clásico de los delanteros centro, cabeceó a la red. El gol desmadró al Madrid y confundió a los azulones. Fueron los mejores minutos blancos. Al descanso nos lamentamos de lo corto del resultado.

La segunda mitad fue soporífera hasta el gol. Con el 2-0 de Lucas Vázquez en el 67 volvió a suceder lo mismo de la primera mitad: el Madrid se desmelenó y volvimos a ver su mejor cara durante 10 minutos. Lo que si quedaba claro es que sin rematar iba a ser complicado que el Getafe lograse marcar. De hecho hasta el 90 no buscaron puerta. Un fallo de Nacho (sustituyó a Alaba, que estuvo muy bien y fue ovacionado al abandonar el campo), propició que Enes Ünal se internase y disparase. No fue gol porque la pelota encontró el poste.

Ancelotti le dio minutos a Ceballos y Bale, algo que había dejado entrever en la rueda de prensa previa al partido. El medio estuvo bien y al galés se le pitó.

El sabor amargo lo deja la amarilla a Casemiro, que le impide jugar en Sevilla el próximo domingo, en otro partido trascendental en el camino a ganar la Liga. El árbitro le perdonó una la primera vez por protestar con aspavientos una falta que igual también pudo ser merecedora de tarjeta. Después, en otra jugada, insistió en los aspavientos y obligó al árbitro a sacarle la amarilla. Algo incomprensible en un jugador de la categoría de Case. Daría la impresión que buscaba borrarse del encuentro en el Sánchez Pizjuán.

Mis temores de la víspera, que eran los mismos de Ancelotti, fueron disipados por la solvencia que demostró el equipo. El Getafe nos ganó en su campo y hoy el triunfo ha sido nuestro, ante nuestro público que recibió a los nuestros, desde el calentamiento, como se merecían tras el 1-3 frente al Chelsea.

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Exhibición blanca en Londres (con otros tres goles de Benzema)

Adrian Dennis AFP AS

La presencia de Fede Valverde como titular era un clamor. Y Ancelotti, ya negativo y ocupando el banquillo, no dudó en alienarlo. A priori, sin haber visto al Chelsea esta temporada, no tenía ninguna opinión sobre lo que podría suceder. Del Real Madrid me gustaba el once y de ellos me sorprendía la suplencia de Lukaku. Parece que el delantero anda peleado con su entrenador, Tuchel. Se gastan un pastizal para traerlo de vuelta y…

El Chelsea salió intentando imponer su juego físico. El Madrid mostró su cara más sudamericana, ralentizando el juego y tocando. Dos balones largos de ambos equipos rompieron la tendencia. Kanté a los cinco minutos lanzó a Havertz. Alaba no estuvo muy acertado en la marca y fue superado en velocidad. Afortunadamente el delantero, que pisó el área, disparó mal. Cuatro minutos después en una contra de Benzema, por la derecha, combina con Valverde, en la posición de Benzema. El uruguayo avanza y se la pone a Vinicius. El brasileño hace de las suyas y entre dos defensas remata… al larguero.

En los siguientes minutos se produjo una amarilla a Militao en el 13, al que tuvieron que atender en el 17, Courtois despejó una falta bien lanzada por James, Rüdiger vio tarjeta en el 18 y tenía la sensación que podía ser la noche de Vini. Arrancó el partido dejando en evidencia a Christensen (a quien le perdonaron la amarilla). Siguió con el disparo al travesaño. Y se confirmó en el 20 cuando se fue por su banda y se la puso en la cabeza a Benzema. El testarazo del francés fue tremendo, un obús. 0-1 y estábamos en 10  (a Militao le atendían en la banda).

De momento la noche, aparte de Vinicius, era de Benzema y de Valverde. El 0-2, en el 23, también de Benzema de cabeza, vino de un sensacional pase de Modric. El pajarito ya convertido en El halcón intervino en las jugadas de los dos goles, recuperando el balón.

En el 32 Carvajal, ¡de falso nueve! en el área pequeña, pudo hacer el tercero. Para frotarse los ojos.

A Kroos se le veía muy cómodo, mandando en el medio campo. En este aspecto tanto Kanté como Jorginho no estuvieron acertados. ¿O fue cosa de su entrenador y del nuestro? El caso es que el Madrid aprovechó esta circunstancia para controlar el juego. Las oleadas del Chelsea eran frenadas con Casemiro y Modric jugando muy juntos más Valverde y Vinicius comprometidos en defensa. Sus tres centrales subían para apoyar las jugadas de ataque.

Havertz no desaprovechó su segunda ocasión y cabeceó el 1-2 al filo del 40. Un gran balón de Jorginho al centro del área donde el alemán se impuso a Carvajal, llegando antes para cabecear. ¿Dónde estaban nuestros centrales? Al minuto pudo llegar el 1-3: Modric lanza a Vini por la banda izquierda y el brasileño cruza un pase a la derecha para Benzema. La pelota la frena un defensa y el nueve la remata. Se va fuera por poco, besando la base del poste.

Al descanso se llegó con el 1-2. Los tres goles de cabeza. Habíamos disfrutado de una muy buena primera parte, en la que además nos favorecía el resultado.

Tuchel presentó dos cambios para la segunda mitad: entraban un ex, Kovacic y Ziyech por Christensen y Kanté. Pasaban a una defensa de cuatro. No dio tiempo para averiguar el acierto o no de la modificación. Al minuto Benzema hizo el 1-3. Un despeje de nuestra defensa manda el balón a campo contrario y provoca que su portero, Edouard Mendy, tenga que salir de su área. Se encamina hacia el círculo central. Se hace con la pelota, tras pararla con el pecho y se arriesga al pasarla en corto a Rüdiger. Benzema atento presiona y el central en vez de despejar intenta jugar con su portero. No es la primera vez, ni será la última, que Benzema roba y le monta un lío al rival. Tras hacerse con la pelota la mete a puerta vacía desde la zona en la que se hizo con ella. Para seguir frotándose los ojos.

Courtois se lució en el 49 a un excelente disparo de Azpilicueta desde la frontal.

A la hora de juego Militao volvió a salir fuera del campo para ser atendido. Y veíamos a Lukaku presto para salir.

Militao volvió y se tiró al césped en el 63. Entró Nacho. Ellos hicieron varios cambios: entró Lukaku por Pulisic y también se retiró Jorginho. Que Tuchel cambiase a sus dos medios, Kanté y Jorginho, dice mucho y bueno de nuestros centrocampistas y del planteamiento de Ancelotti.

Lukaku solo, en el 68, falló de cabeza. La entrada del fornido delantero belga surtió efecto. Su presencia siempre intimida. El Chelsea no le volvía la cara al partido. No bajaban los brazos.

Camavinga entraba por Kroos en el 74. Al minuto Azpilicueta se llevó por delante a Carvajal. Solo se pitó falta.

Entrabamos en los 10 minutos finales y el Chelsea seguía apretando. El Madrid buscaba contras y sorprendía con subidas de defensas, como una de Nacho mal finalizada.

James probó a Courtois en el 83. No tan acertadamente como en la falta de la primera mitad. Pero estaba bien situado para intentar el disparo.

Bale y Ceballos entraron en el 85 por Benzema, autor de los tres goles, y Fede Valverde (acababa de sufrir una subida del gemelo).

En el primer minuto de los cinco de descuento le abrieron la cabeza a Nacho. Chocó en un salto con Havertz.

Este 1-3 rompe dos estadísticas, o más bien dos rachas. Es la primera vez que ganamos al Chelsea. Y también es la primera vez que nos imponemos a un equipo entrenado por Tuchel. Hemos caído con su Borussia Dortmund, PSG y Chelsea, en las semifinales de la temporada pasada. Por otra parte es el segundo hat-trick consecutivo de Benzema en Champions, tras los tres frente al PSG.

La vuelta es el martes de la semana que viene.

¡Qué pena que los goles fuera ya no tengan plus!

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Importantes tres puntos en Vigo (1-2)

Real Madrid

Se lograron tres importantes puntos en Vigo, que podrían ser decisivos de cara a ganar el título. El Celta de Vigo-Real Madrid era un partido marcado en el calendario de este final de Liga, al igual que el Barça-Sevilla de mañana. Independientemente de los resultados favorables de los últimos años del Madrid en Balaídos y la actual clasificación de ambos, el Celta tiene muy buenos jugadores. Juegan bien, rápido y crean problemas por las bandas. Quizás por eso se apostó por Lucas Vázquez y la reaparición de Mendy para ocupar los laterales de nuestra defensa.

El Madrid, con Ancelotti en casa por coronavirus, salió presionando arriba. Buscando el costado izquierdo con Mendy y Vinicius. Los locales también presionaban arriba, dificultando la salida de balón. En el min. 8 Alaba rompió la presión con un balón largo a la derecha donde Benzema tocó de tacón para la banda y corrió al interior del área. Lucas Vázquez, también al primer toque, puso el balón en la cabeza del francés. Su remate se fue fuera, al lateral de la red. Se frustraba así la primera ocasión del partido.

La intensidad de la presión madridista bajó y en el 13 Denis Suárez, desde fuera del área, probó a Courtois. El meta atento despejó a córner. Nuestra pseudo presión en realidad era un repliegue de líneas, para buscar la contra.

Vini, por la derecha, desde el vértice del área chica, pudo hacer el 0-1 tras un gran pase filtrado de Casemiro. Dituro, el meta local, desvió a córner. Se botó, sin consecuencias inmediatas, mas el Madrid no perdió el control de la pelota. Esta llegó a Militao, quien cuando buscaba el disparo fue trabado por Nolito, en una incomprensible acción. Las llaman faltas de delantero. Penalti. Benzema lo transformó, engañando al portero. 0-1 (min. 18).

Courtois salvó el empate, al filo del 23, en una sensacional falta lanzada por Iago Aspas. El balón buscaba la escuadra y el belga voló.

A la media hora observamos como Kroos y Modric adelantaban sus posiciones para ayudar a Marco Asensio, Benzema y VIni en la presión.

A punto de cumplirse el 39 empató el Celta. Para mi debería ser anulado porque Aspas, en fuera de juego, interfiere impidiendo a Alaba despejar. El árbitro revisó la jugada y el tanto no subió al marcador. La acción sucedió de la siguiente forma: Nolito centró un balón al corazón del área, que cabeceó Thiago Galhardo a la base del poste. Da en el palo y el balón va hacia el palo contrario. Aspas acompaña la jugada e inteligentemente no toca la pelota porque estaba en fuera de juego. El problema es que Alaba intenta despejar antes de que el balón cruzase la línea de gol y Aspas impide que el defensa lo logre. Es en ese momento cuando se activa la posición de offside del delantero. Y se anula el gol. Bien anulado, a pesar de las protestas del público (que no las del Celta, salvo Aspas que asumo diría que no tocó la pelota; al descanso vimos los aspavientos de Coudet, el técnico del Celta). Por mi parte no tengo claro si Galhardo estaba en fuera de juego en el inicio de la jugada…

La primera mitad se alargó dos minutos.

En el descanso me preguntaba si el Celta aguantaría el ritmo que estaba imponiendo. Por nuestra parte una mejoría de Asensio y, sobre todo, de Modric podrían ser definitivas.

La segunda mitad arrancó con un Madrid mandón. En el 47 Dituro emuló a Courtois y despejó un buen remate de Modric, desde la frontal del área. Al minuto una buena contra de Vini fue cortada por falta del brasileño.

El dominio madridista duró lo que tardó en empatar el Celta en el 52. Javi Galán subió solo su banda en un error defensivo de Lucas Vázquez. Centró al área donde Nolito desmarcado, en otro fallo de nuestra defensa, marcaba a placer. 1-1.

Se cambiaron las tornas y el Celta se creció. El Madrid necesitaba una o dos marchas más.

A la hora entraron Carvajal y Rodrygo por Lucas Vázquez y Asensio (el Celta retiró a Galhardo y entró Cervi). A los dos minutos en una falta lateral de Aspas no llegó nadie para rematar a puerta vacía. En la siguiente jugada en el primer balón que toca Rodrygo le derriban en el área. En este segundo penalti Dituro se lo paró a Benzema. Adivinó la trayectoria y despejó abajo.

En el 67 el tercer penalti!!! Esta vez sobre Mendy. Benzema anotó el 1-2.

En esos momentos pensaba que el Madrid ha sido protagonista por partida doble de dos récords en nuestra LIga: tres penaltis en contra en un partido (en Valencia) y ahora, en VIgo, tres a favor. Ambos récords compartidos con Valencia y Barça (a favor) y Celta y Sporting (en contra).

Fede Valverde sustituía a Modric en el 73.

Javi Galán llevaba todo el peligro local por su banda izquierda. Muy buen partido del lateral.

A Militao se le veía con problemas en los gemelos. Nacho calentaba en la banda.

Javi Galán en el 84 desbarataba una incursión de Rodrygo, impidiendo su remate según encaraba portería. Acto seguido se retiraban Militao y Kroos y entraban Nacho y Ceballos.

En el 88 una carrera de Vinicius con pase a Benzema, quien lanza a Ceballos, pudo haber terminado mejor. Quizás el pase del francés no fue lo preciso que debía.

Se añadieron cuatro minutos.

El Celta no se daba por vencido. Y al Madrid le faltaba precisión en el toque final. Tanto para controlar el juego como para lanzar contraataques.

El último minuto se jugó en nuestro campo. Nos tenían embotellados y despejábamos como podíamos. La última jugada fue un córner en el que subió Dituro.

Y ahora a Londres, a por el Chelsea

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Modric eclipsa a todos

Modric

El tuttocampista Modric es deslumbrante y eclipsa a todos. Por ejemplo, a la Real Sociedad anoche y en la foto a todos los que aparecemos en ella. Le vemos saludando a Mari Luz, la viuda de Gento. Butragueño y un servidor salimos a medias, tapados por la cabeza del croata. Joe Llorente y Nacho no pierden detalle. Florentino Pérez parece atento a algo detrás de Llorente (probablemente a la entrevista de Miguel Ríos para Real Madrid TV). Esta foto, publicada en la revista del club para sus socios, alegró mi tarde de ayer. Y parecía un buen presagio de cara al partido frente a la Real.

Antes del partido hubo un homenaje al pueblo de Ucrania, con Lunin de protagonista. Nuestro segundo portero está pasando por momentos difíciles, con la mayor parte de su familia viviendo en su país natal.

Ancelotti ante la ausencia del contagiado Fede Valverde (recambio de Kroos) recurrió a Camavinga. Y arriba dio descanso a Marco Asensio. Jugó Rodrygo. En el estadio todos éramos conscientes de la trascendencia del partido tras el empate del Sevilla en Vitoria. Nos podiamos a ir a ocho puntos de ventaja (son tres partidos a falta de 11 jornadas).

Imanol salió con tres centrales. Y una clara vocación de atrincherarse. Con el marcador a favor (0-1) llegamos a ver 10 realistas defendiendo en su área. El Real Madrid, con un Camavinga muy activo, buscó jugar por las bandas para abrir huecos. En los primeros minutos el protagonista fue Rodrygo. A Vinicius no le llegaban balones. El problema del Madrid era que el dominio era infructuoso, sin remates. Como en la mejor jugada de Rodrygo, a los cinco minutos, en la que no encontró rematador. De hecho el primer disparo entre los tres palos fue el penalti que transformó Oyarzabal (0-1 en el min. 9). Silva le tendió la trampa a Carvajal y el lateral picó como un pardillo. La Real no volvió a chutar entre los tres palos en el resto del partido.

El Madrid siguió dominando, sin fruto. Tan solo dos disparos lejanos de Casemiro, que se fueron fuera. Todo cambió cuando Modric se echó el equipo a sus espaldas. Sucedió mediada la primera parte y al poco presenciamos los mejores momentos blancos de todo el encuentro. El omnipresente Modric adelantó su posición para iniciar la presión alta junto a Benzema, con las espaldas bien cubiertas por Case y Camavinga. Modric alternaba ambas bandas y en la izquierda activó a Vinicius.

Los minutos finales fueron trepidantes: dos goles y uno anulado. En el 40 Camavinga empató con un trallazo a media altura que entró rozando el poste. Su remate desde fuera del área abrió el camino de la victoria y sorprendió a propios y extraños. Al minuto, un robo de balón tras el saque de centro, le llegá a Benzema. Avanza, encará a Remiro y le bate. El linier y el VAR dictaminan que era fuera de juego. En el 43 un zurdazo de Modric entra como un exhalación por la escuadra. Es un remate cruzado, después de un saque de esquina en corto desde la derecha del ataque blanco. El balón le llega a Benzema en el vértice del área y se la pasa atrás a Modric. El astro finta, para deshacerse de un rival, y desde la frontal, antes de llegar al balcón del área, empalma anotando el 2-1. Resultado con el que se alcanzó el descanso.

Imanol modificó su planteamiento inicial y efectuó un doble cambio: entraron Rafinha y Djouahra  por Silva y Pacheco.

Se preveía para los segundo 45 minutos un Madrid de nadar y guardar la ropa. Se siguió dominando y robando el balón, lo que imposibilitaba los ataques rivales. El meta Remiro insistía en sacar largo buscando a Isak. Pero al igual que en la primera parte sus saques iban para los nuestros. SI en ciertas fases se le vio nervioso en el primer cuarto de hora de la segunda mitad intervino con acierto en tres ocasiones, despejando remates que iban a gol. Sobre todo en una falta lanzada por Casemiro, un disparo mordido de Benzema y otro a media vuelta del francés.

En el 66 otro doble cambio realista, en un vano intento de cambiar la marcha del partido. Y tres minutos después el golazo de Benzema es anulado por fuera de juego, al parecer de Rodrygo en el pase previo. Al rato, en el 73, una falta sobre Vinicius es señalada como penalti por el VAR. En principio se señaló fuera del área mas la revisión fijó la infracción sobre la raya. Penalti por tanto. Transformó Benzema, su tercer gol y el único que subió al marcador. 3-1. El partido estaba sentenciado y los tres puntos asegurados.

Ancelotti decidió darle minutos a Asensio y retiró a Rodrygo. Dos minutos después, en el 79, Asensio anotaba el 4-1. La jugada fue para enmarcar: un pase largo cruzado de Casemiro, desde la izquierda de nuestro propio campo, buscando la incursión de Carvajal. El lateral controla antes de entrar en el área, se interna y da el pase de la muerte. Asensio con el interior de su pie izquierdo la enchufa.

Ancelotti quiso dar descanso a Modric y VInicius. El croata volvió a salir ovacionado del campo, con el público de pie coreando su nombre. El brasileño también se llevó su dosis de reconocimiento en forma de aplausos. Pero lo de Modric fue emocionante… Entraron Ceballos y Marcelo (en pleno proceso de reconciliación con la afición). Hubo dos cambios más: Mariano y Lucas Vázquez por Benzema y Carvajal.

A falta de 11 jornadas esta Liga no se le puede escapar al Real Madrid. La ventaja es buena. Aunque quedan partidos complicados (Atlético de Madrid, Barça o Sevilla). La celebración finalizado el partido fue simbólica, por la relevancia del partido ganado y de cara a la vuelta contra el PSG.

Me atrevo a decir que si no la ganamos es por deméritos propios. Está a nuestro alcance y no debemos desaprovechar la ocasión.

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