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Betis 2 Real Madrid 1: ya es Navidad en la casa blanca

RAN SANTIAGO GETTY AS

El Real Madrid regaló la primera mitad al Betis. Y a pesar de ello se llegó 1-1 al descanso. El Madrid, ayer de azul, salió perezoso, sin chispa. El primer remate, fuera, fue en el 15. De Vinicius tras una buena internada. Hasta un cabezazo fuera de Sergio Ramos, a pase de Marcelo, poco antes del 1-0, no volvimos a buscar la portería. Ellos se crecieron ante nuestra pasividad. Y en el 27 tuvieron su primera gran ocasión: una buena jugada que terminó en una impresionante volea de Fekir desde fuera del área. Courtois respondió con una memorable parada. A partir de ese momento el partido fue del Betis. Su otra gran ocasión fue un cabezazo de Bartra en boca de gol, después de unos despejes sin contundencia. El último de los cuales fue para atrás, a la cabeza del central bético. La despejó en vez de empujarla a la red. Es decir, las dos mejores ocasiones fueron del Betis. En el 40 mientras ellos reclamaban penalti de Sergio Ramos la pelota llegó a Sidnei. Su zapatazo se coló por la escuadra. 1-0. ¡Y cuando menos nos lo esperábamos empatamos! Una internada de Vinicius en el último minuto del descuento, que llevaba un tiempo desparecido en ataque, culmina en un centro al área. El sorprendente Marcelo estaba de falso nueve. Y Sidnei le mete un viaje. Debió de confundirle con el balón. El penalti lo transformó Benzema, para hacer el 1-1, en el primer remate madridista entre los tres palos.

Quedaba por ver como afectaría al Betis este mazazo de última hora. Tal y como salieron del vestuario no parecían tocados. Siguieron a lo suyo. Y nosotros igual que en la primera mitad. Sin garra ni contundencia. Perdiendo demasiados balones en la entrega. Sobre el 53 Zidane mandó calentar a Fede Valverde y Mariano. Y un minuto después Joaquín pudo hacer el 2-1. Un pase en profundidad de Fekir habilitaba al veterano extremo. Se planta ante Courtois y le regatea. Pero sale escorado y la da como puede. No alcanza a llegar a la portería. Modric despejaba el balón. Para colmo de males Marcelo se retiraba tocado en el 59. Entraba Mendy. Se desperdiciaba un cambio.

Al Madrid le seguia costando pasar la divisoria del centro del campo. Muestra clara de nuestro desacierto.

En el espacio de un par de minutos hubo dos cambios: Tello por Joaquín y en el 68 entraba Mariano por ¡Kroos! Esto dejaba a Vinicius y Lucas Vázquez muy abiertos por las bandas. Ahora cuando Benzema retrasase su posición teníamos una referencia en la punta del ataque, con Mariano.

Al filo del 70 Mendy disparó al larguero. El partido pareció cambiar desde ese momento. Modric se agigantó. La presión de Vinicius provocó una amarilla de Guardado. Esa falta originó una posesión larga que embotelló al Betis. Hasta que una contra de Fekir estuvo a punto de suponer el 2-1. Acto seguido una carrera de Vinicius pudo haber sido el 1-2, obra de Mariano. Su intento de taconazo se fue fuera. Mientras Valverde calentaba y calentaba. El cambio finalmente sucedió en el 78. Entró por Modric. Tampoco lo entendí. El croata se había echado el equipo a la espalda. Debilitábamos nuestro medio campo, que ya había dado suficiente pruebas de su fragilidad. Dejábamos a Casemiro solo ante el peligro.

A punto de cumplirse el 82 un error grave de Benzema, en la salida de balón, provocaba un mano a mano de Tello ante Courtois. No falló el exazulgrana. 2-1. El Madrid adelantaba la Navidad en esta Liga.

Se recurría a la épica: Sergio Ramos al ataque. El problema es que estorbaba más de lo que aportaba.

Los cinco minutos de descuento mostraron lo mejor del Betis, sobre todo Fekir, y lo peor del Madrid. Y eso que Benzema pudo empatar en la última jugada del encuentro.

Con partidos así no se gana la Liga ni nada. Hemos perdido ante el tercer equipo que más goles encaja. ¡Penoso!

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En una gran segunda parte el Madrid recuperó el liderato

GONZALO ARROYO MORENO GETTY IMAGES AS

En una gran segunda parte el Real Madrid recuperaba el liderato. Varias razones contribuyeron a ello. La principal fue un cambio posicional de Zidane, modificando la posición de Carvajal. Pero vayamos por partes.

Los madridistas llegábamos al estadio con la cabeza baja. Y sorprendidos negativamente al comprobar que Marcelo era de la partida. Y en mi caso temblando por la presencia de Carvajal y Marcelo en el once. Afortunadamente no se cumplieron estos augurios, se puso freno al aciago febrero y se rompieron las tendencias.

La primera mitad fue del Barça. Impusieron su ritmo. Basta con decir que nuestro mejor jugador fue Courtois. Salvó un par de jugadas de gol, entre ellas un mano a mano con Arthur. Esta acción vino precedida de una contra originada por ¡Benzema! En vez de cabecear a puerta ¡despejó! y propició el contraataque azulgrana. Luego Griezmann falló un remate, libre de marca, desde las inmediaciones del punto de penalti.

El Barça se sacudía con facilidad la presión blanca. El ritmo lo marcaban los culés. Y el Madrid parecía conformarse con frenar a Messi. Solo la chispa y la velocidad de Vinicius servían para apaciguar el dominio del Barça.

En la segunda mitad Zidane aprovechó el error de Setién: la alineación de Jordi Alba. Salía de una lesión y a medida que pasaban los minutos desapareció en ataque. Además el árbitro le perdonó la segunda amarilla. Ahí estuvo la genialidad de Zizou: quitó a Carvajal del lateral y puso a Fede Valverde arriba por la banda derecha para encarar a Alba. Carvajal pasó a flotar como una especie de volante defensivo por delante de los centrales. Presionó a De Jong, lo cual impedía la circulación de balón azulgrana. Y eso facilitaba la labor de Casemiro de vigilante de Messi. El astro argentino se echaba para atras, cada vez más alejado del área, el hábitat donde es letal. Sus escasas apariciones en estos segundos 45 minutos sembraron el pánico. Pero las ocasiones claras fueron blancas. En un saque de esquina en corto Isco metió una rosca espléndida al palo largo. Ter Stegen respondió con un paradón. Su vuelo fue espectacular. Un cabezazo abajo de Isco lo salvó el meta in extremis y cuando la pelota parecía que iba a entrar Piqué la sacó sobre la raya. Benzema falló un gol cantado. (Sigue con su sequía particular). Todo esto sucedía entre el 55 y el 65. El Madrid estaba desatado.

El cambio de posición de Carvajal y de Valverde también supuso que la linea defensiva se adelantó. La presión individual sobre la salida de balón del Barça era eficaz. Estaban cortocircuitados. Parecía que a los culés les pesaban las ideas y las piernas. La condición física de algunos de ellos despierta sospechas.

El gol no podía demorarse más. Como así fue. En el 70 Kroos le metía un balón a Vinicius sobre el vértice del área. La velocidad del brasileño hizo el resto. Y encaró a Ter Stegen. Su remate “a la brasileña” al palo corto acabó en la red (dicen que rebotó en Piqué). El estadio se vino abajo. Uno de los niños mimados del público anotaba ¡por fin! Ni más ni menos que contra el Barça. ¡El 1-0! Hacía tiempo que no celebraba tanto un gol. Ni pegaba un salto tan grande. Con el 2-0 de Mariano, por la otra banda y ya en el descuento, batí mi marca personal del gol anterior.

Ahora volvemos a liderar la Liga 2019/20 con un punto de ventaja sobre el Barça más el goal average.

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Levante 1 Real Madrid 0: el Barça nuevo líder

Jon Nazca Reuters AS

Marcelo volvió a ser titular. Hoy entraba dentro de lo lógico, porque Mendy estaba a una tarjeta de la suspensión. ¿El plan de Zidane era recuperar a Marcelo o reservar a Mendy para la eliminatoria de Champions y el Clásico? También podría ser por las dos cosas. Lo sabremos el miércoles y el domingo. La novedad fue la vuelta de Isco (afeitado) a la titularidad en detrimento de Fede Valverde. A la vista del partido del malagueño en Pamplona y del uruguayo ante el Celta no me extraña la presencia de uno y la ausencia del otro. Veremos qué sucede con Valverde frente al Manchester City y el Barça.

La primera parte tuvo un dominador claro, el Real Madrid. Aitor, el meta del Levante, sin esforzarse demasiado, tuvo trabajo ante las continuas llegadas madridistas. Sin pólvora, con disparos centrados y fallando tres ocasiones claras. La primera fue de Benzema (de las dos que tuvo). Su remate, sin mordiente, lo salvó el meta en el mano a mano. La segunda del francés fue un quiero y no puedo: en vez de buscar puerta intentó el pase a Hazard. Le salió defectuoso y se esfumó la oportunidad que no llegó a ser. La tercera ocasión fue de Casemiro. Un mal despeje de puños de Aitor, en las cercanías del punto de penalti, dejó la portería vacía. El balón lo alcanzó Casemiro de cabeza. Pero se fue fuera por poco (la dirección de su cuerpo al atacar la pelota marcó la trayectoria del esférico).

Courtois permaneció inedito en esta primera mitad. Todo lo contrario que al inicio de la segunda parte. En los primeros siete minutos Courtois vio peligrar su meta en dos ocasiones. Acto seguido un sensacional pase largo de Marcelo dejó a Hazard frente a Aitor, tras unos metros de carrera. El belga remató rematadamente mal.

A pesar de poder ir 0-1 o 0-2 seguíamos empatados a cero. Mi preocupación por el resultado iba en aumento. Pasaban los minutos y no encontrábamos la red rival. Eran todo uy. Para colmo de males Hazard se retiraba lesionado en el 65. El fichaje estrella de la temporada lleva camino de jugar menos que Bale. Salió Vinicius en su lugar.

El reloj seguía corriendo y el Levante empezaba a crecer. Cada vez más atrevidos. Y creando problemas en las inmediaciones de nuestra área. En el 73 Zidane, para frenar la hemorragia, retiró a Isco y entró Lucas Vázquez.

Entrábamos en el último cuarto de hora con ellos crecidos y nosotros descoordinados. Y en el 78 un cañonazo de Morales, un zurdazo por la escuadra, ponía el 1-0 en el marcador. Superó a Modric en carrera (¿dónde estaba Carvajal?). Courtois tampoco estuvo fino. Morales, exhausto, fue cambiado tras la celebración. Zidane por su parte, un minuto después, dio entrada a Valverde por Modric.

El Madrid estaba a punto de perder el liderato. El empate no nos servía. El problema es que tampoco se veía como iban a poder conseguir marcar. A pesar de los cuatro minutos de descuento. Y el recurso de Sergio Ramos de delantero centro, por segunda vez consecutiva, empieza a ser un chiste. Y de los malos.

El Levante de Paco López completa dos gestas en la misma temporada: ganar al Barça y al Madrid. Pocos entrenadores y equipos pueden presumir de esto.

Mi equipo se ha desplomado, empatando en casa y perdiendo hoy. Se han escapado cinco puntos en dos partidos. Y sin meter un solo gol. Todo esto de cara a la ida de octavos de Champions y el Clásico. Pintan bastos!!!

P.D.: Un equipo sin gol y que enseñó la puerta de salida al goleador histórico del club. Es la segunda temporada sin Cristiano Ronaldo y aún le echamos de menos… Insisto: ¡la reforma del estadio no mete goles y los buenos delanteros sí!

P.D. bis: Lo de Real Madrid TV es impresentable. ¿La culpa del fracaso ante el Levante es culpa de Hernández Hernández? ¿De verdad? No voy a negar que es un pésimo árbitro y que tiene un amplio historial en contra nuestra. ¿No será entonces culpa del club el permitir que nos arbitre? ¿Real Madrid TV no dice nada al respecto? ¿Solo cobran para callar? Está claro, y lo llevo diciendo desde hace tiempo, que la oficina del club no funciona. Permitir que nos pite este individuo es culpa del Florentinato. No trabajan ni influyen donde cuenta. Y tampoco es de recibo tapar los fallos de Benzema y Hazard, en dos mano a mano con el portero rival, por un árbitro. ¿También es culpa de Hernández Hernández que los nuestros fallen goles?

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Empanada blanca

La empanada blanca que cocinó Zidane tuvo dos ingredientes básicos: las incomprensibles presencias de Marcelo y Bale en el once titular. ¿Por qué el mister reservó a Mendy a una amarilla de la suspensión?  ¿Contra el Barça va a jugar Marcelo? ¿Y lo de Bale? No solo fue el peor en Pamplona, es que fue el único que estuvo mal. ¿El premio es ponerle de titular? ¿E Isco? Uno de los destacados del 1-4 ante Osasuna. Ayer contra el Celta no jugó. Otro destacado, Modric, tampoco fue titular (salió en la segunda mitad).

Todo incomprensible. Como el desbarajuste que provocó el cambio de Mendy por Bale. Vinicius pasó a la banda derecha y Marcelo se puso de extremo izquierdo. Esta confusión la aprovechó el Celta y empató el encuentro (Santi Mina, min. 85). Al lío ocasionado por el cambio añadan que, en la jugada del empate, Sergio Ramos salió como un loco para interceptar un balón en el medio campo. No lo consiguió, dejó un hueco tremendo y por ahí Denis Suárez filtó el pase de gol.

Hazard reapareció y lo hizo de titular (Vinicius le reemplazó en la segunda mitad). Le echó ganas, combinó bien, pero no se atrevió a chutar. El penalti se lo hicieron a él en un error garrafal del portero. Ramos transformó y puso el 2-1 en el marcador. Y una vez más el Madrid no supo cerrar el partido ni anotar un definitivo tercer gol.

Al equipo se le vió empanado desde el inicio. Para colmo de males  el Celta se adelantaba. Iago Aspas, de media punta en ese instante, libre de marca lanza un balón a Smolov, quien se interna como Pedro por su casa. Marca el 0-1 y solo llevábamos cinco minutos. Finalizando esta primera mitad Courtois salvaba el 0-2. En medio, nada de nada.

El Real Madrid no jugaba a nada. No hubo ningún remate entre los tres palos. Solo tres disparos fuera de Casemiro, Bale y Benzema. La media no funcionaba. Casemiro y Fede Valverde parecían otros. Solo Kroos estaba a la altura. El partido era de Rafinha, omnipresente.

Los blancos salieron con otra actitud tras el descanso. Empataba Ramos pero anulaban el tanto por fuera de juego. A los seis minutos empataba Kroos. Era un pase a la red tras una buena combinación entre Benzema y Marcelo, quien sumaba una nueva asistencia. En el 64 Ramos transformaba el penalti.

Con 2-1 a favor, tras haberle dado la vuelta al encuentro, volvimos a caer en la indolencia.

Los cambios del técnico visitante dieron su fruto y los nuestros no.

Nos fuimos del estadio con malas sensaciones cara a los próximos encuentros…

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Osasuna 1 Real Madrid 4

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El partido se inició con el Real Madrid sacando de centro. Antes de que se cumpliese el primer minuto de juego Osasuna dispuso de su primera oportunidad. En los primeros cinco minutos tuvieron tres. Courtois frenaba la hemorragia. Carvajal era un coladero. Hace meses ya comentè que era el Marcelo de esta temporada. Ellos lo sabían y volcaban sus ataques por nuestra banda derecha. El ausente Bale tampoco ayudaba. Fede Valverde y Modric no acababan de entrar en juego.

Hubo un pequeño destello: Isco abandonó la banda izquierda y centró su posición. Desde ahí filtró un pase en profundidad a Bale. Al galés le falló la punta de velocidad. Sin ella pierde efectividad. Y en el 13 Osasuna hizo el 1-0. A la salida de un córner, a media altura, Unai García cabeceaba a la red.

A partir de este momento despertaron Modric y Valverde. Carvajal empezó a subir su banda. El nuevo posicionamiento de Isco también ayudaba. Bale seguía ausente. Benzema se fabricó una buena ocasión. Pudo superar al meta en su salida pero se escoró demasiado. Su remate, desde fuera del área, lo salvó la defensa bajo palos.

Los goles no tardarían en llegar. Un balón defectuoso de Bale le llegaba a Isco en el 33. El malagueño, libre de marca en el área, empalmaba de volea. 1-1. El Madrid se venía arriba. Bale fallaba un gol. El partido era blanco. Cinco minutos después a la salida de un saque de esquina, Casemiro cabeceaba desde el palo largo hacia Sergio Ramos, en el otro poste. Y el capitán de cabeza anotaba el 1-2. Resultado con el que se llegaba al descanso.

El comienzo de la segunda mitad fue similar al de la primera parte. Dos diferencias: la dureza local y la solidaridad de los merengues.

Bale seguía en el campo, para mi sorpresa. Hacia el cuarto de hora Lucas Vázquez salió a calentar. El cambio se produjo en el 70.

Si antes del partido veía oscuro lo de jugar 9 contra 11 (como expresé en las redes sociales), la mejoría de Isco dejaba las cosas en 10 contra 11. Ahora con la entrada de LV  igualábamos las fuerzas (y mandábamos en el marcador). Aunque el nivel de Isco hubiese bajado.

El Osasuna buscaba el empate y nosotros las contras. Isco se encontraba en su salsa. Pero no le acompañaron bien en un par de jugadas. Mientras Iñigo Pérez y Nacho Vidal parecían imponerse en la lucha del medio campo. A pesar de Modric que estaba imponente. Bien apoyado por el siempre eficaz Casemiro.

En el 81 entraba Vinicius por Isco. A partir de este cambio se presionó arriba. En una de estas acciones hay una recuperación de Modric que lanza a Benzema. El delantero atrae a los defensas y ve a Lucas Vázquez solo. Se la pasa y el gallego, en el 84, mete el 1-3.

A falta de tres minutos Jovic entró por Benzema. Y marcaba el 1-4 en el descuento.

Tres puntos de oro, en un campo difícil, con el añadido del pinchazo del Barça aquí.

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La crisis del Barça estaba en el Bernabéu

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Al regreso de Venecia me encuentro con una crisis del Barça, fruto de unas declaraciones cruzadas entre Abidal y Messi. Los medios deportivos amplifican la situación y exageran hasta límites insospechados. Que sí hay que echar a Abidal, que debe presentar su dimisión, que Messi se va del club en junio, que urge convocar elecciones, etc. Y resulta que al Real Madrid le elimina la Real Sociedad de la Copa.

El 3-4 del Bernabéu sí que es una crisis. En este caso de juego y de resultado. Y de alineación. Quedó claro que AreolaMarcelo, James y Brahim no están para ser titulares. Ni Nacho es lateral derecho.

El 0-1 al descanso era lógico. El Madrid no remataba ni aprovechaba la chispa de Vinicius, el único que aportaba algo en ataque. La Real solida en defensa salía rápida a la contra. Isak falló dos ocasiones (en la segunda mitad se resarció metiendo tres; le anularon uno). Un remate suyo, por el centro, no lo atajó Areola. El rechace le llegó a Odegaard, ante la pasividad de Militao y Sergio Ramos, y se la coló entre las piernas al meta desde la frontal del área.

La segunda mitad fue un festival de goles. De un 0-3 pasamos a un 1-4 para acabar en el 3-4 final. A Isak y a Vinicius les anularon un gol a cada uno. Dos de Isak y uno de Merino completaron el marcador realista. Marcelo, Rodrygo y Nacho anotaron los tres merengues.

Fueron unos segundos 45 minutos de lo más coperos. Cuando parecía todo perdido Zidane recurrió a la heroica y casi le sale bien. El problema estuvo en desperdiciar la primera mitad, con el once que presentó.

La felicidad azulgrana ante nuestra eliminación tan solo duró dos horas. Su KO no debe servirnos de alivio. Ambos aligeramos nuestros calendarios, pero nos dejan sabores muy amargos…

P.D.: Agradezco a mi amiga Cristina su invitación. Su llamada al mediodía alegró mi comida (Justo estaba preguntándome dónde verlo).

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Casemiro 2 Sevilla 1

JESUS ALVAREZ ORIHUELA AS

¿Vimos ayer el mejor partido de Casemiro con el Real Madrid? No creo, a pesar de que estuvo inmenso. Y decisivo en un partido que podría haber sido decisivo en las aspiraciones blancas, en esta Liga 2019/20, en caso de no haber ganado. Recordemos que en el Bernabéu veníamos de empatar frente al Athletic (luego ganamos en Getafe).

Casemiro fue decisivo en sus aspectos ya conocidos: defendiendo, al corte, presionando y forzando el error del rival. Y decidió el encuentro frente al Sevilla con sus dos goles. El del 1-0, en el 56, fue un golazo: taconazo de Jovic al callejón del 8 y Casemiro con un toque sutil, suave como una caricia de amor, superaba la salida de Vaclik. Siete minutos después empataba De Jong tras un fallo defensivo de Marcelo y otro del árbitro y del VAR que no aplicaron el nuevo reglamento (cualquier mano de un jugador en ataque que acaba en gol debe ser anulado, independientemente de su voluntariedad; en este caso fue Munir quien amortiguó el esférico para el golpeo del delantero centro sevillista). Cinco minutos después Case cabeceaba el 2-1 tras un excelente pase de Lucas Vázquez, en el único buen balón que metió en el área. Inmediatamente Zidane retiraba a Marcelo –entró Mendy– para evitar otra Marcelada

Hasta este momento la estadística rematadora de Casemiro era impecable: tres remates y todos a porteria. El primero, a las manos del meta y que fue el único del Madrid entre los tres palos de la primera mitad; los dos siguientes fueron gol. Al rato del 2-1 estuvo a punto de marcar su tercer gol de la tarde, pero su cuarto remate del encuentro se le fue fuera por poco.

Los primeros 45 minutos fueron del Sevilla, salvo los primeros cinco minutos y los cinco finales. Bien conducidos por Banega, Gudelj y Fernando los visitantes impusieron su control. Sin pólvora. Daba la impresión que los madridistas confiaban excesivamente en las capacidades defensivas de Casemiro y se relajaron en exceso. Modric no apareció hasta la segunda mitad y Kroos nunca pudo con Fernando.

El arranque blanco fue un espejismo: una buena internada de Rodrygo que cedió a Jovic quien disparó contra un defensa. Hasta el primer remate de Casemiro el Madrid no volvió a rondar el área del Sevilla. Lucas Vázquez y Rodrygo parecían más preocupados en proteger a Carvajal y Marcelo que en subir por los costados y buscar a Jovic, el delantero centro. Rodrygo se perdió en las tareas defensivas. Lucas Vázquez está más acostumbrado (aunque falto de ritmo por su lesión). Ambos laterales, Carvajal y Marcelo, estuvieron en su linea, la habitual de los últimos tiempos: desacertados.

En el descanso un amigo, Humberto, comentaba que le desesperaba ver a  Jovic trotar y no correr, pelear: “Es como Bale, pero sin golf ni velocidad”. Otro, César, tiraba la toalla y firmaba el empate a cero, temiéndose lo peor. Me quedaba media bolsa de pipas, de las de 2€ y no me resignaba a que me amargasen lo que me quedaba. De pipas y de partido.

Si en la primera mitad el Sevilla le escondió la pelota al Madrid, que no supo jugar sin balón, en esta segunda el cambio fue drástico: los blancos presionaron más, liderados por Casemiro ahora bien secundado por Modric, quien fue a más según transcurrían los minutos. Los de Lopetegui dejaron de dominar el ritmo del partido.

En el 61 Zidane hizo un doble cambio: Benzema y Vinicius por Jovic y Rodrygo.

Vinicius hizo las delicias del respetable con sus internadas y regates. Por velocidad superaba a su marcador. Y adelantaba las lineas propias. El problema es su falta de tino en el pase. Solo estuvo bien en su primera intervención, pero su remate, intencionado, se fue fuera. En su última carrera se pudo haber logrado el 3-1, es decir sentenciar el partido. Tenía dos compañeros desmarcados. La pifió. La cara de Benzema fue todo un poema. Se dio la vuelta para que no le viese Vinicius, pero le vimos todos los de la grada de la Castellana.

Hubo un par de situaciones más para lograr el 3-1. No pudo ser y el Sevilla apretaba buscando el empate. Su ocasión más clara fue un desastroso pase atrás de Lucas Vázquez que el nuevo fichaje sevillista En-Nesyri no supo aprovechar.

En una tarde pasada por agua fue una victoria trabada, ante un rival que puso las dificultades esperadas. Tres puntos importantes para iniciar la segunda vuelta.

P.D.: en la primera mitad al Sevilla le anularon un gol de De Jong, por una falta previa. El VAR dictó sentencia interviniendo. Algo que no sucedió en el gol del Sevilla que sí subió al marcador.

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