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La autoflagelación madridista

RM ZZ

Estoy boquiabierto con la autoflagelación madridista tras el empate a dos de anoche, frente al Brujas en Champions. Me refiero a reacciones tan exageradas en medios y redes sociales tipo “Zidane es un piernas” o “este es el peor Madrid en años”.

Vamos a ver, señoras y señores de frágil memoria y tan aficionados a las hipérboles: ¿se han olvidado tan pronto de la temporada pasada? Les refresco la memoria: encajamos dos goleadas en casa: 0-3 frente al CSKA (un rival de nivel similar a los belgas) y 1-4 frente al Ajax en octavos, que nos eliminó de la competición. Ahora nos hemos complicado la clasificación (solo un punto de los seis disputados). Nos obliga a un esfuerzo extra con un problema añadido: jugamos contra el Barça después de viajar a Estambul. Y esta tensión adicional, en un equipo tan propenso a las lesiones (ayer le tocó a Nacho), no augura nada bueno. ¿Hay que recordarles a estos apocalípticos la penosa Liga 2018/19? En esta, de momento, somos líderes.

Los ataques más virulentos vienen de los acérrimos detractores de Zidane. Tuvieron que tragarse todas las burradas que le dedicaron mientras lograba tres Champions seguidas y una Liga en tan solo ¡dos temporadas y media! Ahora, cada vez que hay un tropiezo (que los hay) rugen. No desaprovechan la oportunidad para verter toda la bilis acumulada. Son los mismos que se inventaron el bulo de la conspiración de Zizou respecto a su hijo, el guardameta; los que despectivamente se refieren a él (en privado) como “moro” (antes eran franquistas y ahora son de Vox).

El Real Madrid de hoy no es un derroche de buen fútbol. Es indudable: solo hemos jugado bien en Vigo, Sevilla, la primera parte en casa ante el Levante (en la segunda acabamos pidiendo la hora) y anoche desde el último cuarto de hora de la primera parte y en la segunda cuando recurrimos a la épica, algo que está en nuestro ADN (aunque los 10 minutos finales fueron un desbarajuste).

El Atlético de Madrid nos metió siete en pretemporada. Las excusas que nos dieron anticipaban la que se nos venía encima: jugadores cuya capacidad de concentración es más que dudosa. Ayer saltaron al campo como si se tratase de un partido de rutina. Cuando se dieron cuenta iban perdiendo 0-2. Se empató. Y esa es la buena noticia. Como escribía en la crónica del partido en el último cuarto de hora de la primera mitad se crearon varias ocasiones. Un 1-2 al descanso no hubiese sido descabellado. Mas no sucedió. Por eso el mérito de la remontada en los segundos 45 minutos. No debemos olvidar esto.

Parte del público la tomó con Courtois y Lucas Vázquez. ¿Esta es la forma adecuada de animar al equipo de tus amores? El meta encajó dos goles y salvó otro. ¿Es culpa suya que en estos tres mano a mano los rivales lleguen solos y libres de marca? Los goles, además, fueron de churro: en el primero Dennis va a tocar con la derecha, la pelota rebota y le da en la izquierda. Courtois había adivinado el remate con la derecha y cubrió su palo. El balón entró por el otro poste. Para colmo de males, cuando intenta rectificar resbala. 0-1. En el 0-2 el mismo delantero intercepta un pase de Modric. Se lanza en carrera. ¡Ya en el área, solo, se trastabilla! El esférico se frena y le queda a huevo: la pica y gol. ¡No se puede tener tan mala suerte (nosotros) ni tan buena (ellos)!

A Zidane se le ha criticado por dejar fuera a James y Bale. ¿Cuantos goles lleva el colombiano? Ninguno. ¿Y asistencias? Una. Ha recuperado nueve balones y perdido 43 Fue titular en el 3-0 que nos endosó el PSG. ¿De verdad piensan que su presencia habría marcado la diferencia? A Bale probablemente le guardaron para evitar una inoportuna lesión. El problema es que si prescindes de él para Champions estás mandando un mensaje equivocado al vestuario. Descartas a uno de tus mejores jugadores, en lo que va de temporada, con lo que rebajas la importancia del encuentro. Que es de Champions y a priori parece más relevante que el próximo compromiso ante el Granada. Al menos, tenlo en el banquillo. Es que ni siquiera estaba convocado. Esto sí me parece un error claro de Zidane.

Otros desaciertos de Zizou fueron tácticos y de preparación del partido. Es como si no supiera como juega el Brujas. Partamos de la base que, a fecha de hoy, cualquier rival que corra y juegue directo nos va a meter en problemas. Nos buscan la espalda y lo peor es que nos la encuentran. Por eso es muy difícil de entender que Zidane adelantase las lineas, especialmente la defensiva. Dejaba mucho espacio detrás, para que los veloces delanteros del Brujas aprovechasen esos metros de más que les regalaban. Si a los fallos individuales (Carvajal rompiendo el fuera de juego en el 0-1 y Modric en el 0-2) le unimos este aspecto ya tenemos el panorama completo. Y Courtois no es el culpable de nada de esto.

Nos hemos complicado la clasificación en Champions. Sí, pero no estamos eliminados (pasan dos equipos). No nos queda margen de error. Y hasta este fin de semana vamos primeros en Liga. ¡Hala Madrid!

 

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El Madrid se complica la Champions

JESUS ALVAREZ ORIHUELA AS

El 0-2 al descanso era fruto de dos desaciertos (por partida doble, nuestros y suyos) y de la caprichosa diosa Fortuna (¡no se puede tener tan mala suerte!). El Brujas tuvo tres oportunidades en esta primera parte. Y falló en dos, precisamente en las ocasiones que anotaron. En el 0-1 Dennis, en una contra rápida en la que no hubo fuera de juego por un error de Carvajal, al intentar rematar con la derecha, frente a Courtois, la pelota acaba tropezando en su pierna izquierda. Y para dentro ante el asombro del portero que había cubierto el palo contrario y además se resbaló ante el cambio de dirección del esférico. El 0-2 nuevamente tuvo a Dennis de protagonista. Una mala salida de balón de Modric se traduce en un pase interceptado a la altura de nuestra media. El veloz delantero se lanza para encarar a Courtois. Y se tropieza. Su fortuna, que no la nuestra, es que sale trastabillado con la pelota tan bien situada para que pueda picarla por encima del portero.

El Madrid dispuso de varias ocasiones, pero no hubo suerte. Dos remates de Kroos desde la  frontal del área, uno de Modric desde dentro del área y un cabezazo de Benzema se fueron fuera. Se quedaron en uyes. Además hay que contabilizar un paredón a cabezazo de Varane, a la salida de un córner. Salvo la de Benzema todas estas oportunidades fueron en los últimos 15 minutos.

Tras el descanso hubo un doble cambio de Zidane: Areola y Marcelo entraron por Courtois y Nacho. Parece que tanto meta como defensa estaban tocados.

La salida blanca del vestuario fue impetuosa. Siguieron dominando, creando peligro. Solo que esta vez un pase de Benzema fue cabeceado por Sergio Ramos a la red. 1-2 en el 54. Al igual que en el 0-1 hubo que esperar a la confirmación del VAR.

A Hazard se le veia más cómodo con Marcelo de lateral que con Nacho. Pero nuevamente no tuvo su día. Y mientras tanto el reloj corría.

En el 66 entró Vinicius por Lucas Vázquez (injustamente maltratado por parte de la afición durante el encuentro y en su salida del campo).

Remates fuera de Hazard y de Modric pudieron haber supuesto el empate. Uno de Casemiro provocó una esplendida intervención de Mignolet. Y a medida que iba pasando el tiempo el Madrid iba perdiendo el poco fútbol que tenía y la garra demostrada  ya pasaba factura física. El Brujas, bien colocado, jugando fácil, se asentaba.

En el 83 ellos se quedaron en 10 (por doble amarilla de su capitán). Teníamos otro partido por delante. Y justo: en la falta que originó la segunda amarilla, sacada por Kroos, fue cabeceada por Casemiro a la red y significaba el empate. 2-2.

La voragine blanca de los últimos minutos era la previsible. El encuentro se alargó cuatro minutos. Se jugaba en campo belga. Un error de Mignolet, al salir de puños, no pudimos aprovecharlo.

El Madrid estaba desordenado: Marcelo por la derecha, Vinicius se mudó de la derecha a la izquierda para tropezarse con Hazard, Ramos de delantero centro,… La última jugada fue un saque de esquina. Casemiro cabeceó fuera y no pudo ser.

La situación es la siguiente: el Madrid llegaba colista con 0 puntos (tras el varapalo de París). Hemos encajado 5 goles en dos partidos de Champions. Con un solo punto nos complicamos la clasificación del grupo.

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El Madrid se aúpa al liderato en Sevilla

JAVIER GANDUL AS

El Real Madrid ganó 0-1 en Sevilla al primer clasificado de la Liga hasta ayer. Y se aúpa al liderato, compartido con el Athletic de Bilbao, en esta quinta jornada. El equipo tiró de orgullo y casta tras la debacle de París.

Tanto el Sevilla como el Madrid salieron presionando arriba. Se jugaba a buen ritmo pero sin profundidad. Las precauciones de ambos equipos se imponían. La generosidad en el derroche fisico de los contendientes era encomiable.

A la media hora de juego un robo de James le llega a Benzema. El francés se desembaraza del defensa y lanza en profundidad a Hazard. El belga, desde la izquierda, remata con la derecha y Vaclik, el meta sevillista, salva la primera oportunidad del encuentro. Pocos minutos después otra recuperación, esta vez de Carvajal es finalizada por el defensa frente al portero local. El rebote genera otra posesión blanca que acaba en una falta favorable al Madrid. Bale sacó la falta que llegó sin mordiente a las manos de Vaclik. Estos fueron los tres remates madridistas entre los tres palos de la primera mitad. Por ninguno del Sevilla.

En la segunda mitad los locales salieron con más brío. Pero en el 63 una combinación entre Bale y Carvajal, originó la jugada del único gol del partido. El lateral centró al área, desde la linea de fondo, y un cabezazo impecable de Benzema, cruzando el balón al otro palo, supuso el 0-1. El Sevilla no se desanimó pero sin fruto. Duraron lo que duró la chispa de Jesús Navas y Ocampos. No pudieron con Mendy (a quien Hazard ayudó bien en esta segunda parte).

Los cambios de Zidane fueron para asegurar el resultado. Fede Valverde por James (se batió el cobre en cada acción) en el 75 y Lucas Vázquez por Hazard faltando cinco minutos (incluidos los cuatro de descuento).

Importante triunfo en un campo que últimamente se nos daba mal, muy mal. Aparte de los tres puntos (sumados a la derrota de Barça y el empate en casa del Atleti) y el liderato, hay que destacar el golpe anímico, que nos permite levantar cabeza, y haber mantenido la puerta a cero. ¡Hemos logrado no encajar un gol y ante un rival de nivel!

 

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De 3-0 a pedir la hora

DANI SANCHEZ AS

El Real Madrid su fue con 3-0 al descanso y acabó pidiendo la hora. El ajustado 3-2 del resultado final dice mucho del rival, el Levante. Y pudieron haber empatado en los instantes finales, pero se encontraron con Courtois.

La primera parte del Madrid fue la mejor desde la vuelta de Zidane. El 3-0 hacía justicia al juego y las oportunidades.

El Real Madrid salió con lo puesto ante la plaga de lesiones musculares (mayormente). Benzema enchufado desde el principio contagió a sus compañeros. Suyo fue el primer remate de puerta (al minuto y medio). Y ahí empezamos a vislumbrar lo buen portero que es Aitor. Encajó tres goles (más uno anulado y un tiro al palo de Benzema) que pudieron ser varios más.

El Madrid, liderado por Benzema, fue aumentando la presión alta, metiendo ritmo al encuentro y acelerando el juego. La pelota corría porque se jugaba al primer toque. La medular (Casemiro, Kroos y James con la ayuda de Lucas Vázquez) funcionaba. Case cortaba y distribuía con criterio: por el centro o por las bandas; Kroos era el metrónomo que conocimos y James (muy buen partido el suyo, hasta que el físico le pasó factura) ponía la chispa y el talento. Entre los tres y Lucas Vázquez asfixiaron a los rivales. Por las bandas Marcelo fue Marcelo y cumplía defensivamente. ¡Qué bien le ha sentado al brasileño perder esos varios kilos de más!

Benzema en el 24 certificó, de un excelente cabezazo a pase de Carvajal, el aumento de intensidad merengue. Seis minutos después volvía a marcar, tras una combinación con James. El pase, excelente, del colombiano lo ganó el francés cuerpeando a su defensa. Se hizo con la posición y batió al meta. Era el segundo tanto de Benzema, el cuarto en esta Liga, el decimocuarto en sus últimos 14 partidos con el club. Lo digo para sus detractores (si hay que criticarle soy el primero en hacerlo, pero sin perder la perspectiva). Los mismos que ignoran que está entre los 10 máximos goleadores de la historia del Madrid.

El 3-0 llegó en una excelente internada de Vinicius por la derecha. Su pase, con el efecto justo, fue remachado por Casemiro en la posición de delantero centro. ¡Gran carrera del medio para llegar!

Si al principio del partido, en mi zona, recordábamos el 1-2 de la temporada pasada, el 3-0 al descanso y la buena imagen demostrada, eliminaba ese traspiés de nuestra memoria. Por poco tiempo: a los tres minutos de reanudarse el partido Mayoral, un ex, lograba el 3-1.

El doble cambio en el 59 (Ramos y Casemiro) tiene dos lecturas: una, acertada en el caso del defensa para dar entrada a Militao y darle minutos junto a Varane (de cara al miércoles en París) y otra preocupante en el caso de Case. Se trataba de preservarle de cara al choque contra el PSG (luego Zidane habló en rueda de prensa de unas molestias). El problema es que no solo Kroos perdió a su mejor compañero, también bajó su rendimiento al ocupar la posición de Casemiro. La entrada de Hazard camufló inicialmente esta pega. Deslumbró en sus primeras jugadas. El cuarto gol parecía más cerca aunque no se logró. Por desaciertos nuestros, por Aitor, por el palo o porque anularon el de Vinicius (¡qué mala suerte tiene este chico de cara a portería!). Lo que llegó fue el 3-2 obra de Melero en el 74.

El Levante confirmaba ser un equipo trabajado, bien colocado en el campo. Aunque se hicieron con el control del partido las ocasiones seguían siendo blancas. Quizás un 5-3 o un 6-3 hubiera sido lo más acorde vistas las oportunidades de ambas. De cualquier forma estos tres puntos saben a gloria, tras dos empates consecutivos.

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El Madrid a cuatro puntos del Atleti

RM

El empate a dos del Real Madrid ante el Villareal nos deja a cuatro puntos del Atlético de Madrid, líder en solitario de la Liga.

Zidane contó con Mendy, Lucas Vázquez y Jovic en la alineación. Sorprendió la ausencia de Modric. ¿Por qué? ¿Rotaciones? Si no jugó la semana pasada por sanción. ¿Tenía molestias y no estaba para los 90 minutos? No dio esa impresión cuando salió en la segunda mitad. Zizou en la rueda de prensa no dio muchas explicaciones. Dijo que el sacrificado fue el croata al elegir jugar con Jovic y Benzema. No convence el razonamiento. Quizás no quiso reconocer su error (en su fuero interno sabe que se equivocó). Modric pudo haber jugado en vez de Lucas Vázquez.

El Madrid con un supuesto 4-4-2 salió bien plantado. Se hizo con el control. Un dominio ineficaz. Porque no se creaba peligro. Mucho sobar el balón y poca profundidad. Cero velocidad. Ellos, a pesar del dominio blanco, eran más incisivos. Tenían más ritmo. Un error de Sergio Ramos en el 11 propició el 1-0. Ekambi aprovechó el regalo y se plantó ante Courtois quien salvó el gol que parecía inevitable. Otro problema defensivo: Gerard Moreno, libre de marca, se hizo con el rechace y marcó. Estuvo atento, no como nuestros defensas.

Este 1-0 nos descompuso. Y Cazorla se hizo el dueño del partido. Le acabó pasando factura en el segundo tiempo porque la edad no perdona. En los últimos 10 minutos de esta primera mitad el equipo entendió que había que correr y abrir el juego por las bandas. Llegaron los dos primeros remates a portería (los anteriores se fueron fuera): un palo de Benzema y el gol del empate de Bale en el 45. El taconazo de Jovic a Carvajal fue de antología. Habilitó al lateral por el callejón del 8. El pase del defensa al galés fue medio gol. El delantero embocó solo, sorprendiendo al irrumpir por el centro.

El inicio de la segunda parte fue un esperpento. Kroos y Cazorla competían a haber quien  pasaba peor. Y se nos volvió a olvidar correr y buscar las bandas. Dos remates de Kroos, en la misma jugada, y un gol anulado a Benzema fue nuestro único bagaje ofensivo real. Hasta que en el 73, en otro fallo defensivo -esta vez colectivo-, llegó el 2-1. Nuevamente un medio, libre de marca, remató desde el borde del área. Courtois rechazó (creo que podría haberla atajado) y de nuevo el rechace fue para ellos sin oposición alguna por nuestra parte. Moi Gómez anotaba, cinco minutos después de la entrada de Modric (por Jovic) e inmediatamente después de salir Vinicius (por Lucas Vázquez).

En el 85 empató Bale, desde la derecha (había pasado ahí por la entrada al campo de Vinicius). Después fue expulsado por doble amarilla. En tres jornadas el Madrid ya ha sufrido dos expulsiones (Modric y Bale) por tarjetas. Y a todo esto, hay una jugada muy dudosa: un más que posible penalti de Albiol sobre Vinicius con 2-2. Una entrada por detrás en la que el defensa toca primero la pierna del delantero. El VAR no intervino. ¿Por qué?

De cualquier forma con solo seis remates entre los tres palos (dos de Kroos, dos de Benzema -el del poste y el tanto anulado- y los dos goles de Bale) es muy complicado ganar partidos. Sumen los fallos en defensa… e igual acabamos dando por bueno este resultado. Aunque el Atleti se haya escapado tan pronto.

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Pinchazo del Madrid en el Bernabéu

Javier Gandul AS copia

El empate, 1-1, del Real Madrid ante el Valladolid, en el debut liguero en el Bernabéu, es un pinchazo en toda regla. Y más por la forma en que se produjo. Tras el golazo de Benzema en el 82 parecía que todo el pescado ya estaba vendido. Porque este 1-0 llegó cuando mejor estaba el Valladolid. Y acababan de fallar un tanto a puerta vacía (Sergi Guardiola le quitó el gol a Enes Ünal). Se supone que estas cosas hunden a cualquiera. Pero no fue así. El Madrid no supo administrar la ventaja, tirar de oficio y jugar con el reloj. Una perdida de Kroos en el centro del campo (min. 87) nos dejó con las vergüenzas al aire: un equipo partido con jugadores mal colocados. Anuar, tras la perdida, arrancó metiendo una velocidad extra. La contra fue de libro. Iba acompañado por dos compañeros, una en cada banda. Eligió el pase al de su izquierda. Esta vez Guardiola acertó y batió a Courtois, quien salió a la desesperada. 1-1. Un jarro de agua fría. Suponía volver a las andadas, las de la temporada pasada y las de esta pretemporada. Zidane en rueda de prensa lo definió muy bien: “Podemos perder el balón, pero no la colocación”.

Zizou salió con un 4-1-4-1 con Casemiro de pivote y Benzema en la punta de ataque. Bale, por la derecha, e Isco, por la izquierda, ocupaban las bandas. Kross y James completaban la linea de cuatro centrocampistas.

La nota positiva de la primera mitad fue que el galés fue el mejor. Le metía velocidad y profundidad al juego. Hoy por hoy al fútbol se sigue jugando a base de correr, con y sin balón. Preferentemente más que el rival. Lo digo por Isco, la nota negativa del partido (además del resultado). Su partido fue penoso. Salvo una jugada en el 37, en el que robó el esférico y salió corriendo al contraataque. Todo lo demás que hizo favoreció al rival: malos pases, virguerías individuales que no conducían a nada salvo ralentizar el juego (el rival aprovechaba para reagruparse) y una alarmante falta de visión de juego. Algunos dirán que esa no es su posición. De acuerdo. Pero a un jugador de su calidad se le exige más. James dio más de si que el malagueño. Corrió, lo intentó, remató con intención. Se le vio con ganas. A Isco en cambio le pesaba la indolencia y los kilos de más…

Cuando Zidane cambió a James, en el 56, en mi zona del campo nos miramos con estupor. Isco era el cambio cantado. El mister comentó tras el partido que la sustitución vino porque el colombiano estaba (ligeramente) tocado. Entró Vinicius. No dio una a derechas. Ni desde la derecha ni desde la izquierda (se cambió de banda cuando apareció Lucas Vázquez por Benzema, tocado, y con 1-1 en el marcador; Bale no pareció atender al planteamiento del brasileño). El árbitro le perdonó una amarilla por un piscinazo. Dos perdidas suyas originaron dos contras muy peligrosas de los pucelanos.

El bajón de Bale en los segundos 45 minutos arrastró al equipo. Perdimos velocidad y profundidad. ¿Influyó su pase a la banda izquierda? En la primera mitad jugó por la derecha.

Lo más preocupante de la primera parte madridista fue la destacada actuación de Sergio Ramos. Estuvo imperial al corte, interceptando y abortando las jugadas de peligro del Valladolid. Que uno de tus centrales destaque, en casa, a lo largo de todo el encuentro nunca es buena señal (tampoco lo es cuando es tu portero el destacado).

¿Cuándo los medios dicen que el Madrid hizo una buena primera parte a qué se refieren? ¿A Sergio Ramos? ¿O a Bale y algunas cosas de James y Benzema? En la primera parte dominamos al Valladolid pero oportunidades claras tuvimos más bien pocas. Un par del galés y otra del colombiano. En la segunda mitad en la que el equipo estuvo mal, la mejor ocasión fue de Jovic (salió por Isco en el 67): en su primer (y único remate) estrelló la pelota en la escuadra. Gran cabezazo que mereció mejor suerte.

Si en la primera mitad la disposición táctica parecía clara, en la segunda, a medida que avanzaba el tiempo, se cayó en el desorden. Producto de los cambios, incluido el galimatías de Bale y Vinicius por la misma banda (la izquierda). Y también fruto de la desesperación, al ver que el tiempo pasaba y el gol no llegaba. Cada uno hacía la guerra por su cuenta. Kross y Case intentaban poner orden. Ardua tarea en la que no encontraron apoyos de sus compañeros ni acierto de los mismos en la continuidad. Por eso el balsámico gol de Benzema debió de haber sido suficiente. El Madrid no supo tirar de oficio y dejó escapar dos puntos… Nos fuimos del Bernabéu con mal sabor de boca, cabreados y sin almohadillas (ayer no las hubo en el estadio: ¿presagio de lo que iba a acontecer y medida preventiva para impedir su lanzamiento a la finalización del partido). El próximo fin de semana vamos a Villareal.

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Celta de Vigo 1 Real Madrid 3

Javier Gandul AS

El 1-3 del Real Madrid en Vigo frente al Celta tiene varias lecturas. La primera, la más simple, es la comparación de este partido frente a los de la pretemporada: jugamos mejor sin Hazard. No voy a discutir la calidad del belga y tengo que reconocer que no soy de su club de fans. Zidane sabe bastante más que yo y visto lo visto en la 2018/19 bienvenido sea su fichaje. Pero seamos sinceros: su condición física dejaba mucho que desear (y podría ser la causa de su lesión) y su sacrificio defensivo es inexistente. ¿Qué mejoras ha producido su ausencia? Dos muy importantes: la presencia de Bale y Vinicius en el equipo titular. Dos jugadores que podrían estar peleando por un puesto fueron titulares de inicio. Y los dos se sacrificaron en defensa. Presionando arriba y bajando para ayudar a centrocampistas y laterales. Este desgaste perjudicó al brasileño en ataque. No así al galés, cuya internada superando a dos rivales originó el 0-1 de Benzema. El francés (afortunadamente) se adelantó a Vinicius y remachó a la red el certero pase. 0-1 en apenas 12 minutos de partido. La muy buena primera parte de Bale le acabó pasando factura en la segunda mitad. Demasiada brega arriba y abajo.

Otra consecuencia del sacrificio de Vinicius y Bale fue el partidazo de Marcelo. Estuvo sobrio y concentrado en defensa. No se permitió demasiadas alegrías en ataque, descuidando su posición. Cuando apareció en ataque sembró el pánico en la defensa gallega. Como sería su solidez defensiva que el Celta volcó sus ataques por la banda contraria. Ahí Dennis Suárez le amargó la vida a Odriozola. Fue, junto a Iago Aspas y el portero Rubén, el mejor del Celta. Aspas olió sangre y también se incorporó a esa banda. Precisamente el único error defensivo del Madrid estuvo en esa banda derecha. En el último minuto de la primera parte un doble error de Odriozola ante Suárez acabó en gol (anulado por el VAR). Podríamos hablar de triple fallo por el penalti que el defensa cometió sobre Aspas, tras perder el balón por segunda vez consecutiva ante Suárez. El caso es que Aspas estaba en offside. El linier avisó al árbitro y el VAR dio la razón al juez de línea.

En el arranque de la segunda mitad Benzema pudo hacer el 0-2 tras un excelente pase de Marcelo, en combinación con Vinicius. El Celta, a pesar de esta acción puntual, salió con otra velocidad. Nos desbordaban. El empaque de nuestros centrocampistas no era el mismo de la primera parte. Y surgió Courtois. Salvó un mano a mano ante Aspas (y luego un cabezazo a bocajarro desde el área chica).

Al cuarto de hora el VAR tuvo otra intervención decisiva en el discurrir del encuentro: roja a Modric. Según una directriz del Comité Técnico de Árbitros cualquier entrada sobre el talón será expulsión. Tras señalar la falta el juez principal fue avisado por el VAR. Lo que podría haber sido una desgracia para el Madrid y una bendición para los locales, sucedió a la inversa. Y a los pocos minutos Kroos de un trallazo espectacular colocaba la pelota por la escuadra. 0-2 y en diez.

Otra conclusión simplista es que con 10 se juega mejor. Fue así para el Madrid en Balaídos. Porque elevó el nivel de concentración y compromiso del equipo (que había bajado respecto a los primeros 45 minutos). ¡Prietas las filas! Con el cuchillo en la boca. Y Zidane recuperó todo su crédito, el que estaba perdiendo desde que volvió al banquillo blanco. Sus cambios fueron muy acertados. Leyó a la perfección la media hora de encuentro que le quedaba en inferioridad numérica. Lucas Vázquez entró por Vinicius (Bale pasó a la izquierda y Lucas se situó en la derecha). El objetivo era ayudar en defensa y reemplazar al expulsado Modric, quien le estaba echando más de un cable a Odriozola. Y de paso Lucas hizo el 0-3 en la mejor jugada colectiva del partido. El otro cambio fue dar entrada a Isco, para ganar control (de balón y de reloj) por Bale (vaciado fisicamente). Reforzaba el medio campo con la entrada del malagueño. Finalmente, debutó Jovic. Entró por Benzema para fijar la punta de ataque.

A falta de un minuto, del descuento, otro debutante, Losada, que llevaba unos minutos en el campo, hizo el 1-3. Un golazo.

La última conclusión es el excelente estado de forma de Benzema. Además de asumir galones de liderazgo en el campo.

En las dos ultimas temporadas tiramos la Liga en las primeras jornadas. Aunque, en rigor, fuese un par de meses después. Pero las cartas ya estaban echadas. Ahora, tras la primera jornada, es muy satisfactorio ver al Barça a tres puntos.

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