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ADRIAN VOGEL: “MI MUNDIAL BRASIL 2014”

Estar rodeado de Bach -el amigo Antonio Perea es un experto- es más que un placer: MI MUNDIAL BRASIL 2014 en Sostiene Perea.

Sostiene Perea

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Mi amigo Adrián Vogel (El Mundano), tan importante en la génesis de este blog mío intermitente y ciclotímico –igual que un servidor-, se ha decidido a poner por escrito una pequeña parte de su sabiduría futbolística en un libro: “Mi Mundial Brasil 2014”.

Recomiendo a mis seguidores futboleros esta edición imprescindible.

Se trata del primer libro sobre el último mundial de fútbol, publicado muy pocos días después de la finalización del campeonato. En su lanzamiento alcanzó el nº 1 de su categoría en las listas de Amazon, todo un “pelotazo” (nunca mejor dicho). Pero lo mejor es que transcurrido ya algún mes desde entonces, he observado al ir releyéndolo que no sólo conserva su vigencia, sino que incluso va mejorando con cada semana, como el buen vino. Destacan en él la calidad de ciertas predicciones, que ya hoy se van cumpliendo, y la objetividad de los comentarios…

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Un siglo de canciones 133: “Book Of Saturday” (por Antonio Perea)

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Veo que en “Un siglo de canciones” no hay ninguna de King Crimson y no me extraña. La obra de los grandes de lo que se dio en llamar “rock sinfónico”, entre cuyas cimas cuento -y seguro que me dejo a algunos- a los propios King  Crimson, Yes, Pink Floyd, EL&P, The Flock, Jethro Tull, es difícil de enmarcar en el género canción. Para mí en lo personal, cualquier obra que dure más que el “Hey Jude” de los Beatles –unos siete minutos largos- debe entrar a formar parte de un género diferente, un género quizá todavía por definir, quizá suite, quizá cantata, pero no canción. Quizá todo se deba a que me cuento entre los frustrados por tener que salir del universo del LP de vinilo, ése en que ya se trate de canciones, suites o movimientos sinfónicos, a los veinte minutos hay que levantarse a dar la vuelta al disco (el otro día comentaba con El Mundano acerca del coñazo que supone levantarse en mitad del segundo movimiento de la Heroica).

Todos los grupos de rock sinfónico tienen, sin embargo, alguna obra catalogable como canción desde este mismo criterio. Los monstruos del conocimiento musical que integran la audiencia de El Mundano seguro que conocen varias de cada uno de los que arriba cito. Pero yo me voy a centrar en la que considero la canción más canción de todo King Crimson, una balada arrebatadora. Hace casi exactamente cuarenta años me fascinó oírla dentro del disco Larks’ Tongues in Aspic (1973), en el que oficiaba de soplo de sosiego (salvo por la misteriosa, tristísima, casi incomprensible letra; más abajo la incluyo pero no me atrevo a traducirla con mi inglés tan renqueante) entre el corte que daba nombre al álbum y “Exiles”, dos experimentos que exigen toda la concentración del oyente. Tuve la suerte de escucharla en vivo en el madrileño Alcalá-Palace en noviembre del propio año 1973, en la gira europea de King Crimson y de su entonces nueva formación, la tercera, íntegramente británica: Robert Fripp, por supuesto; el violinista jazzero David Cross; el bajista y cantante John Wetton y el batería Bill Bruford, recién llegado a KC desde Yes. No recuerdo que anduviera por el escenario de la calle Alcalá Jamie Muir, que sí aparecía en los créditos del disco como percusionista. A lo mejor estuvo en un rincón poco iluminado, lo mismo que Fripp. Sí recuerdo en cambio a Fripp y su extraña afinación de la guitarra, quizá precursora de la que después promovería con el movimiento  “Guitar Crafts”; y recuerdo perfectamente una versión minimalista de “Book of Saturday” aunque reconocible, más jazzística y larga, con más solos intercalados y Wetton respondiendo con melismas vocales a las “invitaciones” de Cross y su violín electrificado.

Y, claro está, corría 1973, por lo que también recuerdo un par de tenebrosas camionetas de grises en la puerta del teatro, preocupados por el peligro que sin duda suponía allí tanto melenudo junto. La verdad es que no podíamos ni dar saltos, porque no se desmontaron las butacas del poco poblado patio de aquel Alcalá Palace, por entonces cine. En aquellas butacas los melenudos nos acomodamos, igual que si estuviéramos viendo Fray Escoba, para escuchar la que sin duda era para nosotros la música más progresiva del momento en todo el mundo. Supongo que, entre otras cosas, por culpa de vigilar a quien no debía, la policía de Franco perdió de vista a unos topos que aquella misma noche de noviembre ya estaban probando la espoleta de los explosivos que muy pocos días después le iban a colocar a Carrero debajo del culo. Pero eso es otra historia…

Book Of Saturday

(Robert Fripp; John Wetton; letra de Richard Palmer-James)

If I only could deceive you
Forgetting the game
Every time I try to leave you
You laugh just the same

’Cause my wheels never touch the road
And the jumble of lies we told
Just returns to my back to weigh me down…

We lay cards upon the table
The backs of our hands
And I swear I like your people
The boys in the band

Reminiscences gone astray
Coming back to enjoy the fray
In a tangle of night and daylight sounds…

All completeness in the morning
Asleep on your side
I’ll be waking up the crewmen
Banana-boat ride

She responds like a limousine
Brought alive on the silent screen
To the shuddering breath of yesterday…

There’s the succour of the needy
Incredible scenes
I’ll believe you in the future
Your life and death dreams

As the cavalry of despair
Takes a stand in the lady’s hair
For the favour of making sweet sixteen…

You make my life and times
A book of bluesy Saturdays
And I have to chose…

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Caballero no debe ser amigo de Messi

REAL MADRID - MÁLAGA

Willy Caballero no debe ser amigo de Leo Messi. Solo así se podría entender su ausencia de la selección argentina. El fenomenal portero del Málaga ha sido campeón del mundo sub20 y medalla de Oro en los JJOO de Atenas. Pero no cuenta para Sabella el actual seleccionador de la albiceleste (el titular Sergio Romero es suplente en el Mónaco). No le convocan y eso que la temporada pasada quedo 3º en el Zamora. Ayer evitó una goleada de escándalo. Paró todo y de todo -algunas intervenciones fueron prodigiosas- menos el penalti a pesar de haber adivinado la trayectoria del disparo, el centro de Ángel di María que abrió el marcador y los tres goles anulados (bien señalados los 2 primeros; tengo dudas sobre el tercero, obra de Sami Khedira).

Llegaba al Bernabéu musitando sobre qué Madrid veríamos y la ausencia de Varane (y van…), al que sigo teniendo bajo sospecha. Recordaba un sutil toque de Antonio Perea en un comentario sobre mis dudas respecto al central francés. Desafortunadamente el panorama sigue sin despejarse porque será muy bueno… cuando juega. No parece aguantar demasiados partidos seguidos. Se lesiona y pierde la titularidad. A sus escasos 20 años este es un factor inquietante. En estas estaba cuando de repente ¡divisé al amigo Perea! Tras los saludos de rigor compartí con él mis cuitas.

El Real Madrid disputó el mejor partido de esta temporada. Los primeros 45 minutos fueron muy buenos. Solo faltó el gol. Caballero tuvo la culpa. La suerte tampoco estuvo del lado de Cristiano Ronaldo. Ni de Álvaro Morata (fenomenal encuentro del canterano, para deleite de la grada que siempre le ha apoyado). Si no era el cancerbero, era el palo o la falta de puntería en el remate. Cuando CR7 marcó el 2-0 en el 90 al transformar la pena máxima cometida sobre Gareth Bale (para mi que no lo fue) pidió perdón al respetable por su desacierto ante el marco rival.

CR7

Ancelotti presentó un once muy del agrado de la afición, con Carvajal y Morata, un medio del campo con Illarramendi, Isco y Khedira. Apuntaba un lector de El Mundano que el malagueño no es un centrocampista. Correcto. Es un media punta, enganche entre los medios y la delantera, y si me apuran un segundo delantero. Quizás su bajón se deba a este asunto. Además le ha hecho perder gol. Su fantasía se diluye en la zona de brega y en cambio puede ser letal unos metros más arriba.

En la primera mitad vimos un partido abierto. El Málaga no le volvió la cara al encuentro. Tocaban e intentaban atacar. Nos dieron un par de buenos sustos. Pero las contras blancas les anestesiaron. Otro aspecto a destacar es como inhabilitaban nuestros ataques dejándonos en fuera de juego. Perdí la cuenta tras la media docena.

Al cuarto de hora ya sabíamos que el perro de las tres cabezas defendía la meta visitante y que iba a ser su héroe. Dos claras ocasiones de Ronaldo más el constante peligro que llevaban Morata y el Fideo, así como las subidas de Sergio Ramos, en los saques de esquina, configuraban el escenario sobre el que Caballero guardaba las puertas del infierno. A todo esto el Madrid presionaba desde arriba liderados por Morata (sí, otra ves le menciono), quien robó y rebañó varios balones, con Cristiano siempre atento a lo que pudiese pasar. En este aspecto sí se agradece la ayuda que Isco proporciona cuando se pone el traje de faena. Di María seguía pareciéndose a si mismo. Illarra cumplía, sin estridencias. Necesita tiempo de juego para ganar confianza y personalidad dentro del equipo.

Por si fuera poco Khedira cuajó su mejor partido de la temporada. Parecía dios: estaba en todas partes. Lo del jugador box to box daba paso al 4×4. Incluso fue capaz de batir a WC (anulado por un dudoso fuera de juego en mi opinión). Protagonizó varias subidas por la banda derecha (parece que le está cogiendo gusto).

Si la diosa Fortuna nos tuvo abandonados en la primera parte en la reanudación decidió hacer acto de presencia: al minuto un centro de Di María, desde la banda derecha al área, no es cabeceado por CR y entra. Willy más atento al portugués que a la trayectoria de la pelota se despista y comete su único error: se desconcierta al no recibir ningún remate y el pase de su compatriota se convierte en un centro-chut que abría el marcador. Las preocupaciones del descanso se disiparon completamente. El 0-0 era engañoso. El juego blanco no se reflejaba en el resultado . ¿Serían capaces de mantener el nivel en los segundos 45 min.? El 1-0 ponía las cosas en su sitio.

Con el marcador a favor mordíamos menos, contemporizábamos mas y buscábamos la salida rápida. El mister italiano agotó los tres cambios: Modric por Isco (72); Bale por Morata (75) y por último Jesé sustituyó a Di María (80). El canario, activo en el tiempo que estuvo, protagonizó dos buenas jugadas. Una entrando por la banda izquierda y otra en la que pudo haber marcado. Su rectificado cambiando la aparente intención inicial del tiro mereció tener premio. Pero se encontró con el Sr. Caballero, muy atento a lo que se cocía.

La jornada no ha podido ser mejor para nuestros intereses. El Barcelona empató en Pamplona y el Atleti perdió frente al Espanyol. Ahora nos espera una semana con dos envites de enjundia: la Juve en Champions y el Barça en el Camp Nou. La victoria de ayer y la buena imagen ofrecida invitan al optimismo.

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Un siglo de canciones 131: “Al Uruguay” (por Antonio Perea)

Dedicado al maestro José Manuel Rodríguez “Rodri”,

el gran especialista en la historia de la canción española

en cuyo territorio me atrevo a poner pie sin su permiso.

Y a la memoria de mi madre,

 que en mi niñez me contó la historia de esta canción.

Antonio Perea

al uruguay

No eran muchos los vecinos del serrano municipio serrano madrileño de Guadarrama que a finales de la década de los cuarenta del pasado siglo reconocían en aquel oficial de su oficina de correos al autor de alguna copla de gran éxito popular en aquellos años. Ángel Ortiz de Villajos, nacido en Adra (Almería) en 1898, había llegado en el 47 a Guadarrama desde Madrid en busca de un clima que le hiciera más llevadera su afección tuberculosa, que a la larga acabaría con su vida precisamente allí en 1952. Le tocó, pues, vivir años turbulentos social y musicalmente. En lo musical fue uno de los pioneros en traer a España las tendencias de la música popular norteamericana a través de sus contactos en la naciente industria del cine. Y entre las décadas de los treinta y los cincuenta, fue uno de los artistas (junto a García Lorca, Manuel Quiroga, algo después Juan Solano…) que, ayudados por su sólida formación teórica musical, lucharon por dignificar y perpetuar en el tiempo el tesoro de la copla andaluza y la canción española, infravalorado y manoseado hasta entonces y durante la dictadura de Franco.

En lo social, aunque no he encontrado referencias biográficas que lo avalen, no hay que ser muy espabilado para suponer que si con una tuberculosis galopante acabó de funcionario de correos en un remoto pueblo de la sierra madrileña donde nada sabían de su actividad musical, sería porque no simpatizaba con el régimen de Franco, porque el régimen no simpatizaba con él o, lo más probable, por ambas cosas. No debió de ayudar mucho a su simpatía hacia el régimen el hecho de que la mayor parte de su obra (se habla de 2000 partituras de canciones) se perdió a causa de la destrucción e incendio de su domicilio madrileño en uno de los bombardeos de la aviación franquista. (Esos bombardeos se llevaron a cabo casi todas las tardes durante los tres años que duró la guerra en Madrid; y sí, era la misma aviación “nacional” a la que desde el año 39 se refirió el nombre futbolístico del Athletic Aviación Club, que en 1947 cambiaría su nombre por el de Atlético de Madrid.  Así es que no es disparatado aventurar que Villajos, además de antifranquista, era madridista, como casi todos los vecinos del republicano Madrid de los años de la guerra. O que, al menos, no era seguidor del atleti.)

Casi tanto como por sus canciones, Villajos alcanzó celebridad en aquellos años por su actividad docente en Madrid, donde tuvo establecida una academia de canto hasta que su mala salud le obligó a trasladarse a Guadarrama. La nómina de estrellas de la canción española que aprendieron su oficio en las clases de Villajos es tan impresionante que me pregunto si no ha sido exagerada en las crónicas a la vista de la aparente estrechez económica en que acabó sus días el maestro. Desde Reyes CastizoLa Yankee” hasta Lolita la Jerezana (tiempo después rebautizada como Lola Flores), pasando por Angelillo, Lilian de Celis, Pepe Blanco o Antoñita Moreno, son innumerables las figuras que se citan entre los discípulos de su academia.

ortizConsumado y precoz violinista, pianista completo y destacable y alumno de composición de Tomás Bretón (“La Verbena De La Paloma”) en el conservatorio de Madrid, Villajos fue en los años veinte uno de los primeros músicos españoles en figurar en los catálogos de autores de Hollywood, creando partituras para la Fox y la Paramount. Su familiarización con las tendencias musicales allí imperantes propició que se convirtiera de hecho en el introductor en España del Charleston, que era por entonces lo más transgresor y parecido al Dixie/Jazz que podía escucharse en el panorama Pop patrio.

La letra sobre la que construyó el músico almeriense el Charleston “Al Uruguay” le fue proporcionada a Villajos por sus colaboradores habituales, Alfonso Jofre de Villegas y Mariano Bolaños, cabe aventurar que hacia 1925 y no antes. La naturaleza surrealista de esa letra le ha resultado misteriosa a las generaciones posteriores hasta hoy, lo que ha llevado a que demasiado a la ligera haya sido a menudo considerada dentro del género erótico festivo que se dio en llamar “sicalíptico”, inaugurado por la ZarzuelaLa Corte Del Faraón” (Lleó, Perrín y Palacios, 1910). Sin embargo y muy al contrario, la fuente de inspiración de “Al Uruguay” hay que buscarla nada menos que en la “ciencia” española de la época.

EL DOCTOR ASUERO Y EL TRIGÉMINO.

“En  combatir el dolor cifraré todo mi honor”. Así rezaba el lema contenido en los exlibris de la copiosa biblioteca del médico donostiarra Fernando Asuero (1887-1942), especializado en otorrinolaringología por las universidades de Cambridge y París y creador del método terapéutico que él mismo bautizó como “asueroterapia”. Descubrió casualmente esta terapia tratando de librar a uno de sus pacientes del terrible dolor derivado de una neuralgia de trigémino, un mal conocido por muchos como “la enfermedad del suicida” debido a los frecuentes desenlaces trágicos producidos entre sus afectados, a quienes el dolor agudo, insoportable e  incontrolable que produce este mal, aún hoy de difícil tratamiento, los ha llevado a menudo a la total desesperación. Ayudado por un instrumental de su propia creación, Asuero accedía a través de los orificios nasales de sus pacientes a las ramificaciones del nervio trigémino, actuando sobre éste de manera que mi ignorancia clínica (o sobre clínica, ambas construcciones gramaticales responden a la realidad de mi saber) me impide aclarar si tocando, empujando o cauterizando. Pero el hecho es que aparentemente el sistema funcionó, y su consulta pronto se llenó de curaciones cuyos afectados cantaban las alabanzas del nuevo método. Una cosa fue llevando a otra, y el doctor Asuero afirmaba haber ido encontrando nuevas aplicaciones de su terapia, con la que recorrió el mundo de conferencia en conferencia y que publicó como válida para luchar contra la depresión, las enfermedades nerviosas e incluso determinadas variedades de parálisis. Sobre todo debido a estas últimas por su espectacularidad (enfermos que tiraban sus muletas y salían zumbando, inválidos que se levantaban de su silla de ruedas…), pronto el descubrimiento saltó a las páginas de los periódicos, donde a buen seguro los guasones Jofre y Bolaños encontraron la inspiración del charlestón “Al Uruguay”. Así es que esta es la verdad de esta canción. Donde Villajos, Jofre y Bolaños dicen “las narices”, quieren decir precisamente eso, “las narices”, y no otra cosa. A pesar de lo que digan algunos indocumentados no hay aquí eufemismo alguno. Eso sí, sigo sin saber por qué precisamente nos mandan “Al Uruguay” y no a algún otro sitio. Quizá porque ya entonces era lo más “guay”.

Postdata: No faltan los autores que se refieren al doctor Asuero como una especie de chamán milagroso. Se cuenta, incluso, como cosa cierta que predijo su inesperada –para los demás- muerte la noche antes de ésta producirse, y que con tal motivo abrió una costosa botella de champán para celebrar el irrepetible evento con sus amigos y familiares presentes. Eso es elegancia.

 Un extraño caso/ a mí me ha pasado,/ pues todos mis nervios/ se han soltado./ Y a un doctor famoso/ fui a consultar,/ pero las narices/ me quiso tocar./ Mas, como protesté,/ mandóme al Uruguay/ y entonces yo le contesté:

(Estribillo) Al Uruguay, guay, yo no voy, voy/ porque temo naufragar./ Al Uruguay, guay, yo no voy, voy/ porque temo naufragar./ Mándeme a París, si es que le da igual./ Al Uruguay, guay, yo no voy, voy/ porque temo naufragar.

 Estos movimientos,/ aunque son nerviosos,/ son horriblemente/ contagiosos./ Y no será extraño/ que al salir de aquí,/ algunos de ustedes/ baile así./ Si van a protestar,/ les mando al Uruguay/ y así me habrán de contestar: (Al estribillo).

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Sostiene Perea denuncia

Antonio Perea siguió la recomendación de La Mundana y acudió a ver la representación de la ópera “San Francisco de Asís” de Olivier Messiaen (en el Madrid Arena de la Casa de Campo por problemas de espacio en el Teatro Real). Y no cabía en su asombro: tanto por la calidad de la representación de la obra -un hito- como por lo que denuncia en su blog, y que podrán leer a continuación:

“La denominación en Madrid de esta soberbia obra de Olivier Messiaen debería ser incluso más larga que su ya largo título original. Yo propondría algo así como: “San Francisco de Asís. (Escenas franciscanas). Ópera en lengua francesa en tres actos, ocho escenas… y dos caterings”. Quizá la semana que viene me anime a compartir con los lectores de mi blog la turbadora experiencia que como oyente me deparó esta obra maestra de la música del siglo veinte. Hoy prefiero concentrarme en las curiosas características del envoltorio que el Teatro Real preparó para su audición en el recinto deportivo Madrid Arena de la Casa de Campo.

Extraigo del programa de mano (libreto lo llaman los organizadores, mal empezamos) la gigantesca duración de la obra. “Acto I: 1 hora y 10min. Pausa de 30 min. Acto II: 1hora y 55 min. Pausa de 1 hora. Acto III: 1 hora y 10 min”.

Les resuelvo la suma, no se preocupen: cuatro horas y quince minutos de música y una hora y media de entreactos.

Una presencia publicitaria en el llamado libreto entre anuncios de Chanel, Rolex, El Corte Inglés y otros –lo menciono porque no era regalado sino que había que pagar seis euros por él ¿cuánto costaría sin publicidad?-, es la del Grupo Arturo Cantoblanco, concesionario del restaurante y los caterings del Teatro Real y uno de los negocios de don Arturo Fernández, líder de los empresarios madrileños. De nuevo leo en el libreto, “…Servicio de restauración: Durante el segundo entreacto habrá un servicio de restauración en el recinto para el público que lo desee…”. También hubo tal servicio en el primero de los entreactos, en torno a las siete y media de la tarde, en el que tomamos dos botellines de agua y dos tostas, 13 euros. En el segundo entreacto, sobre las diez de la noche, pedimos dos tostas y dos cervezas, 12 euros. Total 25 euros, un precio razonable y buena calidad. En ambos casos pagué en efectivo y comprobé que me daban el cambio sin ticket alguno. La aglomeración y la presión de los de detrás por conseguir una tosta antes de que éstas se terminaran desaconsejaba distraer a los camareros reclamándolo y comprobé, además, que a nadie se le estaba dando tal ticket. Y de repente caí en la cuenta del vertiginoso río de dinero en efectivo contante y sonante que los cientos de asistentes al concierto, quizá mil o más, nos estábamos dejando allí sin recibo alguno. Hice una comprobación de campo y pregunté si se podía pagar
con tarjeta. La respuesta fue negativa y vino acompañada de una mirada de conmiseración desde el otro lado de la barra. Eso duele.

Es decir: don Arturo Fernández, restaurador del Teatro Real, vicepresidente de la CEOE, líder de los empresarios madrileños y últimamente azote del socialismo gobernante, de entrada no facilita allí factura ni ticket de sus ventas ni acepta la traza contable alternativa que podría suponer para el cliente el cobro con tarjeta de crédito. ¿Un negocio redondo para don Arturo en lo que a tesorería se refiere?

He repasado en la red otros escenarios anteriores de la obra en todo el mundo desde su estreno en Paris en 1983, y los comentarios de sus críticos y asistentes. En ninguno de ellos se menciona la existencia de tan ciclópeos entreactos, una hora y media sumando los dos. En un momento dado supuse que quizá se trataba de una pausa necesaria para la preparación del espacio escénico o de algún instrumento, pensando yo en los tres Ondas Martenot requeridos por la partitura –desde mi localidad solo se avistaban dos- ingenio con cuyas necesidades estoy tan poco familiarizado; así es que anduve asomándome desde primera fila durante el segundo entreacto, pero no hubo movimiento alguno en el escenario ni en el foso; ni para los Martenot, ni para la cúpula escénica ni para elemento alguno. En resumen, tan largas pausas, quizá incluso contraproducentes para los artistas, no se debían a ningún requerimiento técnico.

Lo que sí vi fue un restaurante de protocolo repleto de comensales, una especie de zona VIP custodiada por señores trajeados con auriculares en la oreja. Muchos de aquéllos, por cierto, antes del comienzo del tercer acto abandonaron el teatro al mismo tiempo que el restaurante.

Enhorabuena a los premiados.”

Y de despedida les recomiendo ver este video

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Sillas de rueda

7 de mayo de 2011

Primera parte de una conversación sobre sillas de rueda con Antonio Perea y Jorge Maldonado.

Segunda parte de la conversación sobre las sillas de rueda, y sus implicaciones en la sanidad pública madrileña.

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Dandy Perea canta a Bach

30 de abril de 2011

Dandy Perea cantó a Bach. Fue el jueves pasado en la Basílica de San Miguel de Madrid (en el barrio algunos la conocemos como la iglesia del Opus: hay una estatua de Escrivá de Balaguer a la entrada).

Disfrutamos de un gran concierto de música coral, con tres formaciones distintas: Vokalensemble Kölner Dom (Colonia), Coro Sociedad Bach (Madrid) y Nova Lux Ensemble (Pamplona). El programa estaba compuesto por obras de Tomás Luis de Victoria, Bach, Rudolf Mauersberger, Pau Casals, Wolfram Buchenberg, Javier Busto y Brahms.

Tomé la foto de la entrada de la basílica un mes antes, el 28 de marzo. Me confundí y me presenté treinta días antes de la convocatoria. Don Antonio nos suele regalar en su blog cantatas de Johan Sebastian Bach. En uno de los posts anunció el evento. Y apunte la fecha mal. Además el jueves 28 de abril era su cumpleaños. Así que al finalizar nos fuimos a tomar un algo…

Les dejo con un fragmento -rodado por Lucrecia Verne con su iPhone– de “Jesu, Meine FreudeBWV 227. Lo interpretan las tres agrupaciones, bajo la dirección del profesor Eberhard Metternich. Nuestro Antonio Perea está en la última fila y es el segundo por la derecha.

Entrada elacionada:

El Ruido Eterno de Alex Ross (por Antonio Perea)

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