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La voz de la memoria: Homenaje a Joaquín Díaz en su 70 aniversario

Joaquín, Diego y Pablo

Joaquín Díaz, flamante premio Nacional de Antropología, recibió ayer un merecido homenaje por su 70 aniversario: La voz de la memoria. Celebrado en el salón de actos de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, consistió en un recital de piano a cargo de Diego Fernández Magdaleno, otro premio Nacional (en su caso el de Música 2010). En la foto que encabeza estoy con los dos Maestros y con uno que lo será en el futuro, Pablo (hijo de Diego y estudiante de violín). Fue al acabar el concierto y la foto nos la hizo Teresa Sobredo, Doctora en estudios medievales del árabe y hermana de Evangelina Sobredo, más conocida como Cecilia. Pero vamos al principio de una mañana emocionante, por su sencillez y por el arte y talento desplegado en torno a la inmensa figura de Joaquín Díaz.

Salón de actos BBAA

En la foto apreciamos varios detalles. En primera fila está el homenajeado. Tres asientos a su izquierda está Teresa Sobredo (sentada al lado de alguien parecido a Fernando Aramburu). Justo detrás de Joaquín Díaz están la esposa de Diego Fernández Magdaleno, Tere, y su hijo Pablo. Entrando, con chaqueta beige y camisa azul, Tomás Marco.

Uno de los momentos emocionales cumbres fue el abrazo público de los dos Maestros al terminar el recital.

Fernández Magdaleno organizó el recital en ocho bloques. Cada uno de ellos, salvo el central, eran un ciclo de tres obras, que comenzaba o cerraba con una composición de Joaquín Díaz. De las 24 composiciones tan solo dos no eran de autores españoles (Montague y Bernstein). Diego incluyó compositoras españolas (no en vano tiene un ciclo de conciertos dedicados a la mujer en la música). Su interpretación fue vibrante, precisa. Con la agresividad necesaria según lo requerían algunas de las piezas o la suavidad y elegancia que precisaban otras. Contó con dos cómplices: un bellísimo Steinway y una acústica inmejorable.

Es en estas fotos donde echo de menos a un crack de la fotografía como Raúl Cancio. El sí sería capaz de captar la belleza de este imponente piano.

Mencionaba antes la excelente acústica del salón de actos de la Academia de Bellas Artes de San Fernando (calle Alcalá 13). Ambos Maestros coincidieron conmigo en esta apreciación. El pianista la destacaba comparándola con otros recintos y el mismo modelo de piano. Y al homenajeado le recalcaba que teniendo en cuenta los materiales de construcción empleados en la sala resultaba más sorprendente aún la calidad sonora. Pregunté sobre la importancia de las bóvedas y las claraboyas (de digamos doble techo creando una especie de colchón o cámara de aire). Díaz citó que probablemente fuese “el efecto Vitruvio“. Se refería al tratado arquitectónico del siglo I a.C. en el que el romano Vitruvio entendía la aplicación del sistema de proporción, el de las armonías musicales, a las piezas arquitectónicas. Además Vitruvio en su texto describía tres tipos de maquinas: “La segunda clase de máquinas -máquinas pneumáticas- consta de unos elementos que se mueven por la acción violenta del aire que pasa a presión y permite emitir sonidos y tonos armónicos.” Y un poco más adelante explicaba su utilización: “Los órganos obtienen sus efectos simplemente con el manejo experto de un solo hombre competente.” Hoy en día estos instrumentos también reciben el nombre de órganos: instrumento musical de viento, compuesto de muchos tubos donde se produce el sonido, unos fuelles que impulsan el aire y un teclado y varios registros ordenados para modificar el timbre de las voces. El órgano musical, pertenece a esa “mecánica” que Vitruvio describía en su tratado de arquitectura. La conversación derivó hacia la importancia española en la fabricación de órganos, especialmente en Cataluña y Castilla y León. Lo cual nos lleva al siguiente punto: el magnifico órgano de la Academia de Bellas Artes.

Obra de Blancafort padre tiene una pinta imponente. Una vez más agradezco a Antonio Perea por haberme sumergido en el fascinante mundo del órgano. Las clases definitivas me las ofreció en nuestro viaje a Gijón (para la presentación de “Bikinis, Fútbol y Rock & Roll“). Precisamente en la ida de ese viaje paramos en Urueña (idea original de Antonio) para saludar al Maestro Joaquin Díaz en sus dominios. Ahí ya abordamos el asunto Vitruvio. Curioso que Joaquín y yo no nos hubiésemos visto desde el siglo pasado y en el breve espacio de unas tres semanas hemos coincidido dos veces. La foto con Antonio y el Maestro es del pasado 16 de junio.

Joaquín Díaz y Antonio Perea

 

 

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¡Mil gracias Gijón!

Gijón

Este pasado fin de semana he vivido en Gijón momentos inolvidables. Sobre todo por las personas que conocí y traté. Debe ser la ciudad del planeta con más buena gente por metro cuadrado.

El motivo del viaje era la presentación de “Bikinis, Fútbol y Rock & Roll” en la capital de la Costa Verde. El acto se celebraba en el espacio cultural de ocio Toma 3, regido por Tono, un tipo sin par y veterano de la escena cultural de la historica villa desde los tiempos en el que el local se dedicaba al cine. Elena y Marta le prestan una ayuda inestimable. Siempre están al quite. Con eficacia y simpatía. Pero no adelantemos acontecimientos porque el viaje que arrancó el viernes por la mañana tuvo una parada imprescindible en Urueña (Valladolid). Había que saludar al maestro Joaquín Díaz, a quien no veía desde el siglo pasado. Antonio Perea, que me acompañó, fue quien me avisó que pasábamos a 6 km. de la Villa del Libro. La parada era por tanto obligatoria.

Joaquín Díaz y Antonio Perea

José Miguel López de Discópolis (Radio 3) me facilitó el email de Joaquín Díaz y me dijo que contestaba rápido. Como así fue.

La visita guiada por el Maestro a su Fundación fue un lujazo. Y la conversación una delicia. Como no podía ser de otra forma recordamos a los amigos desaparecidos como Juan Claudio Cifuentes y Nacho Saenz de Tejada, repasamos las andanzas de los vivos y echamos unas risas a cuenta de los Lomax y sus vicisitudes. Me contó que acompañó a Anna, la hija de Alan Lomax cuando vino a España para saldar algunas deudas pendientes de su padre (de cuando realizó sus investigaciones aquí). ¡Hay qué ver la mala pasada que me ha jugado un defecto auditivo a la hora de recabar información!

Queda pendiente una visita mas pausada a Urueña y una visita a otro maestro, Luis Delgado, a quien por falta de tiempo no pudimos pasar a saludar. Y todo hay que decirlo: llegamos a Gijón apurados. La presentación era a las siete de la tarde y entramos a nuestro hotel a las seis menos cuarto. Ahí estaba esperándonos el gran Pedro Roldán de la Sociedad Cultural Gijonesa, organizadora del acto.

Gijón 16 J

 

Tras una rapida visita a la Sociedad, cuya sede estaba al lado del hotel, nos encaminamos  hacia el Toma 3. Precioso el sitio y muy ambientado. Conocí a Silvia y a Sergio. Abracé a Igor a quien había conocido en el C.M. Chaminade de Madrid en una charla en la que participó no hacía más de tres meses. Desvirtualicé a Rubén Figaredo y Xandru Fernández (y después a Paco Walks Softly y conocí a su encantadora compañera y a una pareja amiga igual de fenomenales que ellos). Vi a Josu Pérez, un viejo amigo de los veraneos de Cue, quien se desplazó desde Mieres (hubo peña que vino desde Oviedo). Un abrazo emotivo tras varios años sin vernos y gracias al libro nos hemos reencontrado y retomado contacto. Pensé que se vendría a cenar pero tenía que regresar a casa y preparar su estancia en Cue. Nos veremos pronto en Madrid…

El acto en si me pareció brillante. Por parte de Sergio, Igor y Silvia. Me dejaron el listón bastante alto. Creo que hablé demasiado pero cuando llegó el turno de preguntas, esa verborrea mía (panzer dialéctico en palabras de Jorge Freire), sirvió para vencer las timideces del respetable y se produjo una charla muy agradable con unas preguntas muy interesantes. Igor me marcaba el ritmo y no me dejaba irme por la tangente en preguntas espinosas de difícil respuesta. Pero que al fin y al cabo fomentaban el intercambio de impresiones.

He seleccionado algunas fotos que hizo Paco Walks Softly:

Del Toma 3 nos fuimos a cenar a la Sidreria Canteli con Pedro y el equipo de la Sociedad Cultural Gijonesa. Aparte de Pedro Roldán nos acompañaron Sara Fernández, secretaria, Ovidio Rozada, profesor de Filosofía y directivo de la Sociedad, y Víctor Luis Álvarez, socio de la SCG. Ambientazo, buen rollo y mucha política. Igor y yo manteníamos el perfil rocanrolero, hablamos de música, de artistas, proyectos, de la situación actual y sus dificultades, de la falta de planes culturales ambiciosos, etc. Aplicable tanto al mundo de la cultura como al de tantas otras áreas. Y a todo esto la excelente tabla de quesos con su membrillo reglamentario (Asturias presume de ser donde más variedades hay de quesos en España) y otras raciones iban desapareciendo y llegaban refuerzos al grito de guerra del encargado Sodomitas!!! (lo de Espartanos!!! realmente no pegaba aunque igual sí ante tanta profusión de hombres). Del restaurante el señor Paskual y un servidor volvimos al Toma 3 a rematar la noche.

Ahí le esperaban unos amigos. Una pareja encantadora, otra, y su cuñado que era ni más ni menos que Eduardo Viñuela.

Eduardo Viñuela

Eduardo es una de las fuentes bibliográficas del libro (y da clases en la universidad de Oviedo). Su “Rock Around Spain: historia, industria, escena y medios de comunicación” (Universidad de Lleida, 2013) editado junto a Kiko Mora ha sido uno de mis apoyos a la hora de confeccionar “Bikinis…“. Pero es que además es hermano de mi admirada Laura Viñuela, musicóloga y referente básico a la hora de abordar perspectivas de género en la música popular. El libro de Laura “La perspectiva de género y la música popular: dos nuevos retos para la musicología” (KRK, 2003) también forma parte de la bibliografía de “Bikinis…“. La noche anterior descubrí una charla que dio en la que afirmaba que las criticas al reggaettón tenían algo de clasista. En mi opinión se quedó corta…

LAura

Entré en contacto rápidamente con ella para animarla a venir al coloquio-presentación de Toma 3. Me dijo que no podía y se notaba que estaba al tanto del asunto. Me sorprendió gratamente que supiese del libro. Al poco descubrí la razón. Igor me manda un WhatsApp y me pregunta si sé que Laura es su mujer. Pues no tenía ni idea. Y tampoco caí en la cuenta que ella y Eduardo eran hermanos. El mundo es pequeño y Gijón nos conectó!!!

Cerramos el Toma 3 (como habrán podido apreciar los más observadores en la foto con Eduardo). A todo esto ese excelente guitarrista y mejor persona que es Igor Paskual iba a todas parte con un maletín de esos rodantes, porque tocaba con Loquillo en el festival de Aranda el sábado a la noche (que cantaba Moris).

A la mañana siguiente un único compromiso. Con Silvia y su gente de la editorial Suburbia. Habían sido excluidas de la Feria del Libro gijonesa y habían organizado un vermú literario en el Café Gregorio a partir de las 13:00. Como acto de protesta por la situación creada -sonaba a represalia del ayuntamiento, gobernado por el partido de Álvarez Cascos– y en solidaridad con los autores afectados. Así que ahí nos plantamos Antonio Perea y un servidor. Antonio recién paseado y yo recién desayunado (y encantado de haber descubierto una nota en El Comercio mientras tomaba el segundo café).

El Comercio

Creo que este comentario de Xandru Fernández de la revista SOMA define otro ambientazo (con unos vermús de categoría):

Xandru

Nosotros no estuvimos tantas horas. Nos fuimos a comer algo después de un par de vermús. Paramos en otro sitio sensacional (el único que estaba lleno en una zona de restaurantes que no tenían muchos comensales). La Sidrería El Globo. Unas croquetas de jamón de pecado. Un cachopo imponente y quien suscribe un salpicón tradicional, no el de centolla (estaba agotado). Y después a echar una pequeña siesta. Antonio quería ver el órgano de San Pedro Apóstol, iglesia que corona una de las puntas de la playa de San Lorenzo a los pies del barrio de Cimadevilla. La original databa del siglo XV y fue destruida en la Guerra Civil. La actual se construyó entre 1945 y 1955.

Organo

Antonio, autor de la foto, es the real organ man. Me puso al día de las características de este, construido por Federico Acitores (Torquemada, Palencia) en 2006. Me repasó la lista de los mejores organeros. Me quedó claro que somos potencia mundial al respecto. En El Papiol (Barcelona) está Grenzing, la organería más importante del mundo. En Cataluña también está Blancafort. Valladolid aporta dos organerías de categoría: Ana Caramazana y Berchtold Soergel en Medina de Rioseco y Joaquín Lois en Tordesillas. Pero hay al menos una docena más de organeros repartidos por la península.

Mientras Perea se decepcionaba con una performance de órgano más cercana al repertorio de Viva la Gente que al de Bach (aunque le sirvió para escuchar el aparato de Acitores) me acerqué a la mítica Librería Paradiso. Aún a sabiendas que cerraba el sábado por la tarde. Ver el libro en su escaparate fue un subidón.

Con el 5-0 de la sub 21 (hat trick de Marco Asensio) decidimos acercarnos a Cimadevilla. Estaba animado, como no podía ser menos un sábado por la noche. Pero las terrazas parecían mas enfocadas a sidra o cañas que a comida propiamente dicha. Ya llegando al final, casi en el puerto encontramos nuestro sitio. Estaba lleno y había gente cenando: El Planeta (al mediodía estuvimos en El Globo así que todo cuadraba). Luego nos enteramos que cumplía 50 años. Como en todas partes trato amable y eficaz. Pedimos una ensalada normal con cebolla que vimos a una mesa de al lado (entablamos conversación y nos recomendaron varios platos) y los clásicos bocartes. No nos atrevimos con la centolla que estaban tomando en la mesa del otro lado y optamos por una rueda de bonito al ajillo (presentada en taquitos para ayudar a compartir). Sensacional. Mientras nos relamíamos vimos salir a Lucas Alcaraz (parece que anda en tratos con el Oviedo).

La copa de despedida nos la tomamos en Toma 3. Nuestra última noche en Gijón igual que la primera.

A la mañana siguiente, otro día espléndido de sol y airecito, nos encaminamos a hacia Villardefrades, a Casa Carmela. Habíamos comido ahí a la ida, al salir de Urueña. Antonio se había dejado su sombrero. Aprovechamos para repetir su excelente tortilla, esta vez de calabacino, y un gozoso bocadillo a medias de lomo, queso y pimiento rojo (nos había encantado a la ida).

Sobre las 20:00 estábamos ya de vuelta en Madrid. Con este calorcito del que huimos el viernes por la mañana.

¡Mil gracias Gijón! ¡Quiero volver!

P.D.: Y no puedo dejar de reírme con esta foto que me mandó Igor desde la estación de autobuses: las maquinas expendedoras en Asturias venden fabada…

Fabada

 

 

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A modo de conclusión: mi experiencia de la Feria del Libro

A modo de conclusión es como Jesús Espino sugirió llamar el último capitulo de “Bikinis, Fútbol y Rock & Roll“. Y uso este título para cerrar el apartado dedicado a la Feria del Libro en El Mundano.

Me llama mucho la atención las personas que una vez leído compran el libro para regalar o lo recomiendan a amistades y familiares. Es un honor y más viniendo de gente que aprecio y respeto. Conozco el fenómeno en otros. Estarlo viviendo en primera persona va más allá de mis expectativas. Porque una cosa es tener lectores satisfechos y otra muy distinta es que se conviertan en militantes activos de tu obra. Los San Pablo de Bikinis…

Anoche descubrí este comentario en Amazon. Llevaba una semana colgado. Es el primero que tengo. No conozco quien lo ha escrito. Y me encantaría saberlo. Creo que define bastante bien lo que está sucediendo. En linea con una conversación que he tenido esta mañana con Antonio Perea preparando el viaje a Gijón del viernes (me acompaña a la presentación en Toma 3 con Igor Paskual, Silvia Cosio y Sergio Naves). Decía Antonio que “Bikinis, Fútbol y Rock & Roll” ha dado voz a varias generaciones, entre ellas la nuestra. Ojalá sea así, pero me parece demasiado fuerte…

Cliente Amazon

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ADRIAN VOGEL: “MI MUNDIAL BRASIL 2014”

Estar rodeado de Bach -el amigo Antonio Perea es un experto- es más que un placer: MI MUNDIAL BRASIL 2014 en Sostiene Perea.

Sostiene Perea

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Mi amigo Adrián Vogel (El Mundano), tan importante en la génesis de este blog mío intermitente y ciclotímico –igual que un servidor-, se ha decidido a poner por escrito una pequeña parte de su sabiduría futbolística en un libro: “Mi Mundial Brasil 2014”.

Recomiendo a mis seguidores futboleros esta edición imprescindible.

Se trata del primer libro sobre el último mundial de fútbol, publicado muy pocos días después de la finalización del campeonato. En su lanzamiento alcanzó el nº 1 de su categoría en las listas de Amazon, todo un “pelotazo” (nunca mejor dicho). Pero lo mejor es que transcurrido ya algún mes desde entonces, he observado al ir releyéndolo que no sólo conserva su vigencia, sino que incluso va mejorando con cada semana, como el buen vino. Destacan en él la calidad de ciertas predicciones, que ya hoy se van cumpliendo, y la objetividad de los comentarios…

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Un siglo de canciones 133: “Book Of Saturday” (por Antonio Perea)

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Veo que en “Un siglo de canciones” no hay ninguna de King Crimson y no me extraña. La obra de los grandes de lo que se dio en llamar “rock sinfónico”, entre cuyas cimas cuento -y seguro que me dejo a algunos- a los propios King  Crimson, Yes, Pink Floyd, EL&P, The Flock, Jethro Tull, es difícil de enmarcar en el género canción. Para mí en lo personal, cualquier obra que dure más que el “Hey Jude” de los Beatles –unos siete minutos largos- debe entrar a formar parte de un género diferente, un género quizá todavía por definir, quizá suite, quizá cantata, pero no canción. Quizá todo se deba a que me cuento entre los frustrados por tener que salir del universo del LP de vinilo, ése en que ya se trate de canciones, suites o movimientos sinfónicos, a los veinte minutos hay que levantarse a dar la vuelta al disco (el otro día comentaba con El Mundano acerca del coñazo que supone levantarse en mitad del segundo movimiento de la Heroica).

Todos los grupos de rock sinfónico tienen, sin embargo, alguna obra catalogable como canción desde este mismo criterio. Los monstruos del conocimiento musical que integran la audiencia de El Mundano seguro que conocen varias de cada uno de los que arriba cito. Pero yo me voy a centrar en la que considero la canción más canción de todo King Crimson, una balada arrebatadora. Hace casi exactamente cuarenta años me fascinó oírla dentro del disco Larks’ Tongues in Aspic (1973), en el que oficiaba de soplo de sosiego (salvo por la misteriosa, tristísima, casi incomprensible letra; más abajo la incluyo pero no me atrevo a traducirla con mi inglés tan renqueante) entre el corte que daba nombre al álbum y “Exiles”, dos experimentos que exigen toda la concentración del oyente. Tuve la suerte de escucharla en vivo en el madrileño Alcalá-Palace en noviembre del propio año 1973, en la gira europea de King Crimson y de su entonces nueva formación, la tercera, íntegramente británica: Robert Fripp, por supuesto; el violinista jazzero David Cross; el bajista y cantante John Wetton y el batería Bill Bruford, recién llegado a KC desde Yes. No recuerdo que anduviera por el escenario de la calle Alcalá Jamie Muir, que sí aparecía en los créditos del disco como percusionista. A lo mejor estuvo en un rincón poco iluminado, lo mismo que Fripp. Sí recuerdo en cambio a Fripp y su extraña afinación de la guitarra, quizá precursora de la que después promovería con el movimiento  “Guitar Crafts”; y recuerdo perfectamente una versión minimalista de “Book of Saturday” aunque reconocible, más jazzística y larga, con más solos intercalados y Wetton respondiendo con melismas vocales a las “invitaciones” de Cross y su violín electrificado.

Y, claro está, corría 1973, por lo que también recuerdo un par de tenebrosas camionetas de grises en la puerta del teatro, preocupados por el peligro que sin duda suponía allí tanto melenudo junto. La verdad es que no podíamos ni dar saltos, porque no se desmontaron las butacas del poco poblado patio de aquel Alcalá Palace, por entonces cine. En aquellas butacas los melenudos nos acomodamos, igual que si estuviéramos viendo Fray Escoba, para escuchar la que sin duda era para nosotros la música más progresiva del momento en todo el mundo. Supongo que, entre otras cosas, por culpa de vigilar a quien no debía, la policía de Franco perdió de vista a unos topos que aquella misma noche de noviembre ya estaban probando la espoleta de los explosivos que muy pocos días después le iban a colocar a Carrero debajo del culo. Pero eso es otra historia…

Book Of Saturday

(Robert Fripp; John Wetton; letra de Richard Palmer-James)

If I only could deceive you
Forgetting the game
Every time I try to leave you
You laugh just the same

’Cause my wheels never touch the road
And the jumble of lies we told
Just returns to my back to weigh me down…

We lay cards upon the table
The backs of our hands
And I swear I like your people
The boys in the band

Reminiscences gone astray
Coming back to enjoy the fray
In a tangle of night and daylight sounds…

All completeness in the morning
Asleep on your side
I’ll be waking up the crewmen
Banana-boat ride

She responds like a limousine
Brought alive on the silent screen
To the shuddering breath of yesterday…

There’s the succour of the needy
Incredible scenes
I’ll believe you in the future
Your life and death dreams

As the cavalry of despair
Takes a stand in the lady’s hair
For the favour of making sweet sixteen…

You make my life and times
A book of bluesy Saturdays
And I have to chose…

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Caballero no debe ser amigo de Messi

REAL MADRID - MÁLAGA

Willy Caballero no debe ser amigo de Leo Messi. Solo así se podría entender su ausencia de la selección argentina. El fenomenal portero del Málaga ha sido campeón del mundo sub20 y medalla de Oro en los JJOO de Atenas. Pero no cuenta para Sabella el actual seleccionador de la albiceleste (el titular Sergio Romero es suplente en el Mónaco). No le convocan y eso que la temporada pasada quedo 3º en el Zamora. Ayer evitó una goleada de escándalo. Paró todo y de todo -algunas intervenciones fueron prodigiosas- menos el penalti a pesar de haber adivinado la trayectoria del disparo, el centro de Ángel di María que abrió el marcador y los tres goles anulados (bien señalados los 2 primeros; tengo dudas sobre el tercero, obra de Sami Khedira).

Llegaba al Bernabéu musitando sobre qué Madrid veríamos y la ausencia de Varane (y van…), al que sigo teniendo bajo sospecha. Recordaba un sutil toque de Antonio Perea en un comentario sobre mis dudas respecto al central francés. Desafortunadamente el panorama sigue sin despejarse porque será muy bueno… cuando juega. No parece aguantar demasiados partidos seguidos. Se lesiona y pierde la titularidad. A sus escasos 20 años este es un factor inquietante. En estas estaba cuando de repente ¡divisé al amigo Perea! Tras los saludos de rigor compartí con él mis cuitas.

El Real Madrid disputó el mejor partido de esta temporada. Los primeros 45 minutos fueron muy buenos. Solo faltó el gol. Caballero tuvo la culpa. La suerte tampoco estuvo del lado de Cristiano Ronaldo. Ni de Álvaro Morata (fenomenal encuentro del canterano, para deleite de la grada que siempre le ha apoyado). Si no era el cancerbero, era el palo o la falta de puntería en el remate. Cuando CR7 marcó el 2-0 en el 90 al transformar la pena máxima cometida sobre Gareth Bale (para mi que no lo fue) pidió perdón al respetable por su desacierto ante el marco rival.

CR7

Ancelotti presentó un once muy del agrado de la afición, con Carvajal y Morata, un medio del campo con Illarramendi, Isco y Khedira. Apuntaba un lector de El Mundano que el malagueño no es un centrocampista. Correcto. Es un media punta, enganche entre los medios y la delantera, y si me apuran un segundo delantero. Quizás su bajón se deba a este asunto. Además le ha hecho perder gol. Su fantasía se diluye en la zona de brega y en cambio puede ser letal unos metros más arriba.

En la primera mitad vimos un partido abierto. El Málaga no le volvió la cara al encuentro. Tocaban e intentaban atacar. Nos dieron un par de buenos sustos. Pero las contras blancas les anestesiaron. Otro aspecto a destacar es como inhabilitaban nuestros ataques dejándonos en fuera de juego. Perdí la cuenta tras la media docena.

Al cuarto de hora ya sabíamos que el perro de las tres cabezas defendía la meta visitante y que iba a ser su héroe. Dos claras ocasiones de Ronaldo más el constante peligro que llevaban Morata y el Fideo, así como las subidas de Sergio Ramos, en los saques de esquina, configuraban el escenario sobre el que Caballero guardaba las puertas del infierno. A todo esto el Madrid presionaba desde arriba liderados por Morata (sí, otra ves le menciono), quien robó y rebañó varios balones, con Cristiano siempre atento a lo que pudiese pasar. En este aspecto sí se agradece la ayuda que Isco proporciona cuando se pone el traje de faena. Di María seguía pareciéndose a si mismo. Illarra cumplía, sin estridencias. Necesita tiempo de juego para ganar confianza y personalidad dentro del equipo.

Por si fuera poco Khedira cuajó su mejor partido de la temporada. Parecía dios: estaba en todas partes. Lo del jugador box to box daba paso al 4×4. Incluso fue capaz de batir a WC (anulado por un dudoso fuera de juego en mi opinión). Protagonizó varias subidas por la banda derecha (parece que le está cogiendo gusto).

Si la diosa Fortuna nos tuvo abandonados en la primera parte en la reanudación decidió hacer acto de presencia: al minuto un centro de Di María, desde la banda derecha al área, no es cabeceado por CR y entra. Willy más atento al portugués que a la trayectoria de la pelota se despista y comete su único error: se desconcierta al no recibir ningún remate y el pase de su compatriota se convierte en un centro-chut que abría el marcador. Las preocupaciones del descanso se disiparon completamente. El 0-0 era engañoso. El juego blanco no se reflejaba en el resultado . ¿Serían capaces de mantener el nivel en los segundos 45 min.? El 1-0 ponía las cosas en su sitio.

Con el marcador a favor mordíamos menos, contemporizábamos mas y buscábamos la salida rápida. El mister italiano agotó los tres cambios: Modric por Isco (72); Bale por Morata (75) y por último Jesé sustituyó a Di María (80). El canario, activo en el tiempo que estuvo, protagonizó dos buenas jugadas. Una entrando por la banda izquierda y otra en la que pudo haber marcado. Su rectificado cambiando la aparente intención inicial del tiro mereció tener premio. Pero se encontró con el Sr. Caballero, muy atento a lo que se cocía.

La jornada no ha podido ser mejor para nuestros intereses. El Barcelona empató en Pamplona y el Atleti perdió frente al Espanyol. Ahora nos espera una semana con dos envites de enjundia: la Juve en Champions y el Barça en el Camp Nou. La victoria de ayer y la buena imagen ofrecida invitan al optimismo.

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Un siglo de canciones 131: “Al Uruguay” (por Antonio Perea)

Dedicado al maestro José Manuel Rodríguez “Rodri”,

el gran especialista en la historia de la canción española

en cuyo territorio me atrevo a poner pie sin su permiso.

Y a la memoria de mi madre,

 que en mi niñez me contó la historia de esta canción.

Antonio Perea

al uruguay

No eran muchos los vecinos del serrano municipio serrano madrileño de Guadarrama que a finales de la década de los cuarenta del pasado siglo reconocían en aquel oficial de su oficina de correos al autor de alguna copla de gran éxito popular en aquellos años. Ángel Ortiz de Villajos, nacido en Adra (Almería) en 1898, había llegado en el 47 a Guadarrama desde Madrid en busca de un clima que le hiciera más llevadera su afección tuberculosa, que a la larga acabaría con su vida precisamente allí en 1952. Le tocó, pues, vivir años turbulentos social y musicalmente. En lo musical fue uno de los pioneros en traer a España las tendencias de la música popular norteamericana a través de sus contactos en la naciente industria del cine. Y entre las décadas de los treinta y los cincuenta, fue uno de los artistas (junto a García Lorca, Manuel Quiroga, algo después Juan Solano…) que, ayudados por su sólida formación teórica musical, lucharon por dignificar y perpetuar en el tiempo el tesoro de la copla andaluza y la canción española, infravalorado y manoseado hasta entonces y durante la dictadura de Franco.

En lo social, aunque no he encontrado referencias biográficas que lo avalen, no hay que ser muy espabilado para suponer que si con una tuberculosis galopante acabó de funcionario de correos en un remoto pueblo de la sierra madrileña donde nada sabían de su actividad musical, sería porque no simpatizaba con el régimen de Franco, porque el régimen no simpatizaba con él o, lo más probable, por ambas cosas. No debió de ayudar mucho a su simpatía hacia el régimen el hecho de que la mayor parte de su obra (se habla de 2000 partituras de canciones) se perdió a causa de la destrucción e incendio de su domicilio madrileño en uno de los bombardeos de la aviación franquista. (Esos bombardeos se llevaron a cabo casi todas las tardes durante los tres años que duró la guerra en Madrid; y sí, era la misma aviación “nacional” a la que desde el año 39 se refirió el nombre futbolístico del Athletic Aviación Club, que en 1947 cambiaría su nombre por el de Atlético de Madrid.  Así es que no es disparatado aventurar que Villajos, además de antifranquista, era madridista, como casi todos los vecinos del republicano Madrid de los años de la guerra. O que, al menos, no era seguidor del atleti.)

Casi tanto como por sus canciones, Villajos alcanzó celebridad en aquellos años por su actividad docente en Madrid, donde tuvo establecida una academia de canto hasta que su mala salud le obligó a trasladarse a Guadarrama. La nómina de estrellas de la canción española que aprendieron su oficio en las clases de Villajos es tan impresionante que me pregunto si no ha sido exagerada en las crónicas a la vista de la aparente estrechez económica en que acabó sus días el maestro. Desde Reyes CastizoLa Yankee” hasta Lolita la Jerezana (tiempo después rebautizada como Lola Flores), pasando por Angelillo, Lilian de Celis, Pepe Blanco o Antoñita Moreno, son innumerables las figuras que se citan entre los discípulos de su academia.

ortizConsumado y precoz violinista, pianista completo y destacable y alumno de composición de Tomás Bretón (“La Verbena De La Paloma”) en el conservatorio de Madrid, Villajos fue en los años veinte uno de los primeros músicos españoles en figurar en los catálogos de autores de Hollywood, creando partituras para la Fox y la Paramount. Su familiarización con las tendencias musicales allí imperantes propició que se convirtiera de hecho en el introductor en España del Charleston, que era por entonces lo más transgresor y parecido al Dixie/Jazz que podía escucharse en el panorama Pop patrio.

La letra sobre la que construyó el músico almeriense el Charleston “Al Uruguay” le fue proporcionada a Villajos por sus colaboradores habituales, Alfonso Jofre de Villegas y Mariano Bolaños, cabe aventurar que hacia 1925 y no antes. La naturaleza surrealista de esa letra le ha resultado misteriosa a las generaciones posteriores hasta hoy, lo que ha llevado a que demasiado a la ligera haya sido a menudo considerada dentro del género erótico festivo que se dio en llamar “sicalíptico”, inaugurado por la ZarzuelaLa Corte Del Faraón” (Lleó, Perrín y Palacios, 1910). Sin embargo y muy al contrario, la fuente de inspiración de “Al Uruguay” hay que buscarla nada menos que en la “ciencia” española de la época.

EL DOCTOR ASUERO Y EL TRIGÉMINO.

“En  combatir el dolor cifraré todo mi honor”. Así rezaba el lema contenido en los exlibris de la copiosa biblioteca del médico donostiarra Fernando Asuero (1887-1942), especializado en otorrinolaringología por las universidades de Cambridge y París y creador del método terapéutico que él mismo bautizó como “asueroterapia”. Descubrió casualmente esta terapia tratando de librar a uno de sus pacientes del terrible dolor derivado de una neuralgia de trigémino, un mal conocido por muchos como “la enfermedad del suicida” debido a los frecuentes desenlaces trágicos producidos entre sus afectados, a quienes el dolor agudo, insoportable e  incontrolable que produce este mal, aún hoy de difícil tratamiento, los ha llevado a menudo a la total desesperación. Ayudado por un instrumental de su propia creación, Asuero accedía a través de los orificios nasales de sus pacientes a las ramificaciones del nervio trigémino, actuando sobre éste de manera que mi ignorancia clínica (o sobre clínica, ambas construcciones gramaticales responden a la realidad de mi saber) me impide aclarar si tocando, empujando o cauterizando. Pero el hecho es que aparentemente el sistema funcionó, y su consulta pronto se llenó de curaciones cuyos afectados cantaban las alabanzas del nuevo método. Una cosa fue llevando a otra, y el doctor Asuero afirmaba haber ido encontrando nuevas aplicaciones de su terapia, con la que recorrió el mundo de conferencia en conferencia y que publicó como válida para luchar contra la depresión, las enfermedades nerviosas e incluso determinadas variedades de parálisis. Sobre todo debido a estas últimas por su espectacularidad (enfermos que tiraban sus muletas y salían zumbando, inválidos que se levantaban de su silla de ruedas…), pronto el descubrimiento saltó a las páginas de los periódicos, donde a buen seguro los guasones Jofre y Bolaños encontraron la inspiración del charlestón “Al Uruguay”. Así es que esta es la verdad de esta canción. Donde Villajos, Jofre y Bolaños dicen “las narices”, quieren decir precisamente eso, “las narices”, y no otra cosa. A pesar de lo que digan algunos indocumentados no hay aquí eufemismo alguno. Eso sí, sigo sin saber por qué precisamente nos mandan “Al Uruguay” y no a algún otro sitio. Quizá porque ya entonces era lo más “guay”.

Postdata: No faltan los autores que se refieren al doctor Asuero como una especie de chamán milagroso. Se cuenta, incluso, como cosa cierta que predijo su inesperada –para los demás- muerte la noche antes de ésta producirse, y que con tal motivo abrió una costosa botella de champán para celebrar el irrepetible evento con sus amigos y familiares presentes. Eso es elegancia.

 Un extraño caso/ a mí me ha pasado,/ pues todos mis nervios/ se han soltado./ Y a un doctor famoso/ fui a consultar,/ pero las narices/ me quiso tocar./ Mas, como protesté,/ mandóme al Uruguay/ y entonces yo le contesté:

(Estribillo) Al Uruguay, guay, yo no voy, voy/ porque temo naufragar./ Al Uruguay, guay, yo no voy, voy/ porque temo naufragar./ Mándeme a París, si es que le da igual./ Al Uruguay, guay, yo no voy, voy/ porque temo naufragar.

 Estos movimientos,/ aunque son nerviosos,/ son horriblemente/ contagiosos./ Y no será extraño/ que al salir de aquí,/ algunos de ustedes/ baile así./ Si van a protestar,/ les mando al Uruguay/ y así me habrán de contestar: (Al estribillo).

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