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Psicodelia en la cultura visual de la era beat (1962-1972)

Psicodelia CdBAAyer por fin conseguí ver la exposición Psicodelia en la cultura visual de la era beat (1962-1972) en el Círculo de Bellas Artes. Lo había intentado dos veces antes y no pude. La última vez fue el lunes, aprovechando la presentación del libro de Esteban HernándezEl tiempo pervertido“. Pero los lunes las exposiciones del Círculo están cerradas.

La nueva intentona fue a raíz de la presentación del libro “La llama” de Leonard Cohen, traducido por Alberto Manzano, en Blanquerna. Al igual que el lunes llegué al Círculo una hora antes de la presentación. Y esta vez sí pude disfrutar.

La exposición me impactó. Vi los discos de mi infancia, adolescencia y juventud. Los tuve casi todos. Y descubrí con alegría que Los Bravos y Los Brincos habían llegado a Checoslovaquia. Porque la muestra esta comisariada por Zdenek Primus, historiador checo de Arte.

Brincos Bravos

De Bravos nos encontramos el LP “Black Is Black” al lado del “Contrabando” de Brincos (portada de Iván Zulueta). De Brincos hay dos más, el segundo LP y el “Mundo, demonio y carne“.

Tener a un historiador de arte significa que la base de Psicodelia en la cultura visual de la era beat (1962-1972) es el maravilloso grafismo que se desarrolló tanto en portadas como carteles de conciertos (especialmente acertados -y crearon escuela- los desarrollados en San Francisco anunciando las actuaciones en el Avalon, Winterland o Fillmore). Es muy interesante observar la evolución de los primeros pósters de los conciertos del Avalon a los más elaborados del Fillmore.

Primeros carteles

Otro aspecto a destacar de los carteles es ver la programación que anunciaban: como las nuevas bandas de la bahía de San Francisco alternaban en los escenarios con las leyendas del blues y del rhythm & blues como Big Mama Thornton, Bo Diddley, James Cotton, etc. Y también con las nuevas bandas de blues (blanco) que se estaban formando (Butterfield Blues Band, Blues Project, Janis Joplin con Big Brother & The Holding Company, etc.).

También hay clásicos como el póster de Zappa en el retrete, que adornó mi habitación para horror de mi madre. Respiró aliviada cuando lo quite. Y se preocupó mucho más cuando lo reemplacé por uno de Bowie (el de “Hunky Dory“).

Zappa

Psicodelia en la cultura visual de la era beat (1962-1972) está en la Sala Picasso del Círculo de Bellas Artes hasta el 20 de enero de 2019. Altamente recomendable. Y les dejo con un texto del programa:

“Como dijo Paul Kantner, de Jefferson Airplane, la música rock significó para toda una generación una nueva forma de comunicación, que transformó la mentalidad de los jóvenes y su forma de percibir la vida. A través de elementos procedentes del mundo de la música y de la escena alternativa, esta muestra intenta evocar el espíritu que impulsó a gran parte de una generación que, a través de su aspecto, preferencias musicales y, en cierta medida, actitud política, denunciaba y rechazaba las convenciones imperantes y que encontró en la música una vía de escape.”

 

 

 

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Antoni Miralda en Manhattan: cuando la noche neoyorquina era española

Antoni Miralda (Tarrasa, 1942), Premio Velázquez de Artes Plásticas 2018, estuvo viviendo en Nueva York desde 1971, junto a su esposa la cocinera Montse Guillen (Melilla, 1946). Ambos, en los 80, fueron artífices junto a otros protagonistas de una explosión española en las noches de Manhattan. Protagonistas directos. También los hubo indirectos. Entre estos últimos destaca el club de rock The Ritz de la calle 11, meca durante la década de los 80 de los mejores conciertos y eventos de la ciudad.

Era un viejo teatro/salón de baile reconvertido en sala de conciertos siendo los primeros de NY en instalar pantallas gigantes de video. Ahí, por ejemplo, actuaron por primera vez en EEUU Culture Club, U2,  Depeche Mode, Duran Duran, Sepultura y la nueva banda de Johnny Rotten tras los Sex Pistols (Public Image Limited); MTV inauguró sus emisiones desde el Ritz (incluso crearon una serie de programas Live From The Ritz); Sting nos presentó ahí su primer álbum en solitario; Tina Turner relanzó su carrera con un showcase en el Ritz; se grabaron varios discos en directo y las ultimas actuaciones de  Talking Heads y Stevie Ray Vaughan ocurrieron allí. ¿Saben lo qué era The Ritz y quienes eran sus propietarios? ¡La casa de Galicia! Desde 1970. Los inmigrantes gallegos habían encontrado el local adecuado para que cupiesen las numerosas agrupaciones de gaiteros y se pudiese bailar la muñeira. Y luego alquilaron la sala. En 1989 el Ritz cambió de local y se mudó al que ocupaba Studio 54. Se llamaron The New Ritz pero ya no fue lo mismo. El sitio original de la calle 11 ahora es el Webster Hall, rememorando el nombre original de la sala de baile (y sede feminista y de numerosos grupos de izquierda durante las dos primeras décadas del siglo XX) antes de ser estudio de grabación de RCA o Casa Galicia y posteriormente The Ritz. Casa Galicia de Nueva York siguieron siendo los propietarios del edificio hasta 2017.

Crown-and-AM-photo-Montse-Guillen

A Antoni Miralda y Montse Guillen se les considera responsables de la introducción de las tapas en la ciudad que nunca duerme. Creadores del concepto Food Cultura tuvieron su bautismo en Nueva York con un evento cocinado por Guillen en 1981, en el restaurante Windows of the World, situado en el ultimo piso de una de las desaparecidas Torres Gemelas, donde introdujo las tapas a público y crítica. Craig Clairborne, el prestigioso crítico gastronómico del The New York Times, dedicó una doble página a Montse Guillen. En septiembre del 84 la pareja inauguró El Internacional Tapas Bar & Restaurant en Tribeca, el barrio que pocos años después desplazaría al Soho como punto de encuentro de la vanguardia y las elites artísticas y que en esos momentos empezaba a despuntar. Principalmente gracias a otro bar y restaurante, The Odeon. Precisamente estos dos locales compitieron por el mismo público y El Internacional empezó a acoger al publico habitual del Odeon, gracias a los revolucionarios conceptos artísticos y estéticos que Miralda desarrolló. ¿Quiénes eran estas personas que pusieron de moda El Internacional? Nombres como Andy Warhol, Jean-Michel Basquiat, Keith Haring, Pina Bausch, Robert Wilson, Robert de Niro, Michael Douglas, Diane Keaton, David Lynch, John Kennedy Jr., David Byrne, Frank Zappa, Deborah Harry, Umberto Eco, nuestros Antonio Gades y Sara Montiel y sobre todo Lorne Michaels, el creador y productor de Saturday Night Live (SNL), quien acudía con su cuadro de guionistas y actores. Este espacio televisivo fue clave en el desarrollo y popularización tanto del Odeon como de El Internacional.

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El restaurante, dos estrellas en la guía del New York Times y situado en el 217 de West Broadway, captó muy pronto la atención del puntero programa de humor de TV. Por sus tapas (el primero en ofrecerlas en la ciudad y dicen que en EEUU), su look rompedor gracias a las instalaciones y los detalles de Miralda, el aire de locura donde todo parecía posible (tan cercano al espíritu del show), su video carta donde explicaban las recetas de callos, gambas al ajillo, pulpo a la gallega y otras especialidades españolas, los cócteles de color turquesa, las fiestas del porrón (The Porron Olympics), etc. Un happening continuo. El salto definitivo al estrellato fue cuando una instalación de Miralda, la replica de la corona de la Estatua de la Libertad colocada sobre el edificio del local, apareció en la careta de entrada de SNL. Estuvo varias temporadas. En el pantallazo vemos la imagen completa que salía dos veces y se alternaba con un par más, detallando la corona y la ventana iluminada.

Miralda SNL

La “coronación” del local, emplazado entre dos edificios de mediana altura, tuvo lugar el 15 de julio de 1985. Y como es obvio hubo una gran fiesta. Todo Nueva York se dio cita. Un año después la pareja abandonaba El Internacional e iniciaba el proyecto Honeymoon (1986-1992), la boda entre la Estatua de la Libertad y la del Cristóbal Colón de la Ciudad Condal.

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De jefa de sala estaba Elena Guereta (hija del galerista Fernando Guereta, maestro de Soledad Lorenzo). Al cierre de El Internacional regresó a Madrid y abrió Delic, en la céntrica Plaza de la Paja (aún sigue funcionando a tope). Recuerdo una noche gloriosa en el local, gracias a los buenos oficios de Elena. Habíamos montado un desplazamiento de medios ingleses, franceses y holandeses para ver a Lone Justice (Geffen) en el Madison Square Garden, Eran teloneros de U2. Nos habíamos puesto de acuerdo con Island (en Londres) y Atlantic (en Nueva York) para compartir gastos. Su primer álbum había sido producido por Jimmy Iovine, tenian una buena cantante en Maria McKee y Steve Vanz Zandt y Tom Petty compusieron un par de temas para el disco (Van Zandt y dos Heartbreakers tocaron en el álbum). Bono estaba teniendo una de esas noches cargantes. Me estaba incomodando. Y de repente tras una larga parrafada se arrancan con “We Are The World“. No pude más. Me levanté para irme. Me excusé con el director general de Epic en Inglaterra alegando que tenía que supervisar el local donde íbamos a cenar. “Te acompaño. Yo tampoco aguanto esto” me contestó. Nos siguió toda la prensa británica desplazada. El director de la compañía inglesa comentó entre carcajadas que a alguien de Island se le iba a caer el pelo. Tras arreglar varios taxis llegamos a El Internacional. La noche fue delirante. Era Fools Day, el día de los Santos Inocentes en EEUU. Y tuvo como colofón un cuarteto de violinistas tocando el himno británico. Muy monas las cuatro, vestidas de etiqueta. Al llegar a casa le comenté a La Mundana que me echaban. “Pues con el pedo que llevas al menos te lo has pasado en grande” me dijo. A la mañana siguiente, con la resaca puesta, iba camino del matadero. “We Are The World” era de CBS, nuestra canción estrella del momento, un proyecto de la máxima estrella de la casa, Michael Jackson. Y para rematarlo era un disco benéfico. Y mi gesto fue público y notorio. Según iba por el pasillo de la planta 14, del edificio de CBS, para ir a mi despacho mi secre me avisó que la jefa me estaba buscando. Que había preguntado por mi un par de veces y se la notaba ansiosa. Confirmado: mis temores se iban a convertir en realidad. Cuando asomé por la puerta recibí una estruendosa ovación. Mi jefa estaba con los de la compañía inglesa, el presidente de la misma que no había ido al concierto pero sí a la cena y el presidente de la división internacional (en la que curraba). La lluvia de elogios fue tremenda. Que si la mejor cena, que nunca se habían divertido tanto, que vaya pedazo de local, como se notaba que tenía ascendente en el sitio, que bien nos había tratado la maître (Elena), que los medios ingleses estaban encantados, que lo del himno fue apoteósico y que por favor que cada vez que viniesen o mandasen a alguien a NY que me encargase personalmente…

Los orígenes del local que albergó El Internacional (y que Antoni Miralda reformó de arriba abajo, empezando por esa fachada tan de dálmatas, que le daba un aire de lo más pop) son igual de fascinantes. Comenzó siendo un restaurante alemán, Teddy’s (por su dueño Teddy Bartel). En 1945 Bartel lo vendió a Sal Cucinotta quien lo transformó en un restaurante italiano de lujo. Y empezó a atraer a estrellas del cine como Elizabeth Taylor, Groucho Marx, Sophia Loren, Kirk Douglas, Anthony Quinn o Jane Fonda. También a la Mafia. A los capos les gustaba rodearse y frecuentar a las estrellas del celuloide. Pero como siempre sucede la presencia de los mafiosos acaba trayendo malas noticias y el Teddy’s inició su decadencia a finales de los 60. Estuvo cerrado durante algún tiempo hasta que aparecieron Miralda y Guillen.

Si El Internacional se convirtió en el punto de referencia del cool downtown de Manhattan, el Gas Station fue el lugar alternativo que rompió en el East Village, concretamente en Alphabet City. En la esquina noroeste de la Avenida B con la calle 2, debe su nombre a que ocupó una gasolinera abandonada. También era conocido como 2B por la dirección. Un lugar post apocalíptico que surgió de los restos de la caseta, los surtidores, algunos asientos de coches y el edificio contiguo, donde los abundantes yonquis del barrio pasaban el rato. Un chutadero por llamarlo de alguna forma. El médico y pintor hispano-argentino Osvaldo Gomariz y su socio Xavier Domingo, oncólogo español, llegaron a Nueva York. Osvaldo en 1983 con una beca Guggenheim desde Madrid y Xavier a trabajar en lo suyo. Y comenzaron a desescombrar la vieja gasolinera con la ayuda del caribeño Rubén García. No solo recibieron el aplauso de los del barrio. También les ayudaron en la ingente tarea. Mantuvieron en pie las estructuras abandonadas, que le daban un aire fantasmagórico al lugar. Repararon las farolas, asearon los asientos e incorporaron mesas y sillas que iban encontrando o comprando en ventas de trasteros y tiendas de segunda mano. La caseta fue el bar donde servían zumo de sandía “con o sin gas” (con o sin vodka). Operaban en una situación de semi clandestinidad: no disponían de licencias de licores, pero sí de apertura porque eran un centro cultural. Organizaban exposiciones, al aire libre, de esculturas y pinturas. Y funcionaban como taller y estudio. Las esculturas y piezas creadas en el lugar permanecieron ahí, lo cual fue creando por acumulación ese ambiente Mad Max. Como el Lower East Side era refugio de artistas underground que habían salido del Soho, por su gentrificación, encontraron una veta y siempre había muestras y creadores en acción.

Ginsberg, Ory, Gomariz GS 1987

La conexión e inclinación artística del lugar venía de los escultores que trajo Rubén y de la mano de Osvaldo (amigo de Rafael Alberti, Gloria Fuertes, Carlos Edmundo de Ory –amistad casi quebrada por la publicación de un libro de poemas de Ory editado por Gas Station–, Mercedes Sosa y Allen Ginsberg), quien además de pintor era un excelente cocinero de paellas (doy fe: las paellas que cocinaba en casa eran un evento en la comunidad musical de NY)). En la foto Ginsberg, Ory y Osvaldo en el Gas Station.

Spanish Poetry in NY Fundacion CEdO

La presencia de artistas emergentes como Haring y Basquiat (más de una noche ejerció de dj) disparó la popularidad de Gas Station y sus exposiciones entre la comunidad alternativa. Otro factor importante fue que en la acera de enfrente estaba Save The Robots, el afterhours más underground de NY. Sus clientes a la entrada o salida paraban en Gas Station. Las horas punta eran entre las cuatro de la madrugada y las ocho de la mañana. En Save The Robots el único alcohol que servían era vodka (pronto establecieron una política conjunta de compra). Este golpe del destino hizo que Gas Station fuese la comidilla de la vanguardia de la ciudad.

Un embargo en 1995 puso fin a la aventura de Gas Station, cuando hacía tiempo que ninguno de los tres fundadores estaba ya al frente. Ese mismo año falleció Osvaldo Gomariz en su Argentina natal. Hoy en día el lugar que ocupaba Gas Station/2B es un Duane Read (la cadena de supermercados farmacéuticos).

Otro aspecto no tan conocido de la noche neoyorquina fue la explosión en ventas del cava Cordón Negro de Freixenet. Fui testigo de cómo y donde sucedió. En la fiesta prenupcial de un compañero de trabajo y su novia, ex de la Factory de Warhol y vicepresidenta de prensa y publicidad de Epic Records (entonces en la cresta de la ola con “Thriller” de Michael Jackson). La fiesta era en el apartamento de ella (le abrí la puerta a un demacrado James Taylor, vecino del piso de arriba, quien venía acompañado de Carly Simon, quien se había empeñado en que su ex fuese buen vecino y bajase a felicitar a la pareja). Los sospechosos habituales de la jet artística y empresarial de NY estaban presentes (Warhol, Basquiat, Morrisey –el director de cine–, los dueños de Studio 54, Area y The Odeon, etc.). La única bebida disponible era Cordón Negro. Abrías la nevera y estaba hasta arriba de Freixenet (los frigoríficos estadounidenses son grandes). Las bañeras de los dos baños llenas de agua, hielo y botellas de cava. El producto gustó y al enterarse del (bajo) precio entusiasmó. Ese fin de semana se agotaron las existencias en la ciudad. Y fue uno de los espumosos más vendidos de esas Navidades. Desde Nueva York saltó al resto del país.

En este recorrido hemos pasado del éxito de Miralda –y Guillen introduciendo las tapas– al underground del Gas Station pasando por Freixenet y The Ritz. Añadan las actuaciones de flamenco (siempre llenas y con dos cimas: el bailaor Mario Maya en el Public Theater de Joseph Papp y Paco de Lucía en el Carnegie Hall), la entonces emergente figura de Almodóvar, los nuevos diseñadores españoles y el siempre pujante arte español (el importantísimo galerista Leo Castelli fichó a Barceló, Sicilia expuso por primera vez en Manhattan en la primera galería de grandes dimensiones que abrió en el Soho y en el 85 se presentó la exposición colectiva 5 Spanish Artists, etc.). Es fácil comprobar que en el Nueva York de los 80 lo español estaba en boga.

P.D.: he pasado por alto el restaurante El Quijote del Chelsea Hotel (donde paraban los afamados clientes del hotel). Abierto en 1930 cerró sus puertas este año.

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Davy Jones (The Monkees)

Pues apenas he reflexionado unas horas. Es todo tan temporal

Ha fallecido Davy Jones, el carismático showman de The Monkees. Cuando era pequeño este grupo de Pop me entusiasmaba. Y la primera vez que fui a Estados Unidos me volví loco cuando descubrí que tenían su propio programa de TV.

Con la perspectiva que da el tiempo te vas dando cuenta de varios aspectos alrededor de los Monkees. Eran la respuesta televisiva al movimiento juvenil que estaba sucediendo ambos lados del Atlántico. Y suponía la consagración de una incipiente industria, la del Pop (y por extensión la del Rock).

Su debut no pudo ser más prometedor.

Tenian detrás a grandes compositores: Jerry Leiber & Mike Stoller, Carole King & Gerry Goffin, Tommy Boyce & Bobby Hart, y por supuesto Neil DIamond que les compuso este clásico que ha perdurado hasta nuestra época.

Termino con un rara avis de su show: Frank Zappa y Michael Nesmith intercambian papeles en una delirante entrevista; acaban destrozando un coche, y cada uno haciendo de si mismos.


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Frank Zappa de gira por España (par Christophe Magny)

27 de diciembre de 2008

frank_zappa_-_sheik_yerbouti

Barcelona, 1979. Venía Frank Zappa a tocar allí, y luego a Madrid y San Sebastián. Acababa de sacar “Sheik Yerbouti”, su primer disco distribuido por CBS. La filial española –donde trabajaba- me había mandado a representarles durante la gira. Era algo emocionante: por primera vez iba a trabajar con un artista al que admiraba de verdad. “Hot Rats”, “Chunga’s Revenge”, “Apostrophe”, la película “200 Motels” formaban parte del soundtrack de mi vida – y de millones de vidas más.

 

En Barcelona tenía lugar una rueda de prensa. Me presento al maestro, que va vestido con una especie de bata rojiza, horrorosa – no se la quitó durante toda su estancia. Bueno, a lo mejor para dormir. Me pregunta:

 

¿Quien va a traducir la rueda de prensa?

Yo.

¿De donde eres?

Paris, Francia.

¿Eres francés y vas a traducir una rueda de prensa de español a inglés?

Si señor.

Vale. La primera cosa graciosa que digo, si la gente no se ríe cuando la traduces, you’re out.

 

Me siento a su lado, más bien acojonado. Sabía que podía hacerlo: había traducido muchas entrevistas, pero jamás en una rueda de prensa, ni para un artista que admiraba tanto, y que me recibía tan mal. Estaban presentes veinte o treinta periodistas. Las preguntas vienen, las respuestas vuelan. Le pregunta uno:

 

¿Piensa Vd. ser parte de la contracultura americana?

 

Contesta de inmediato:

 

¿Como puede haber contracultura en un país donde no hay cultura?

 

Traduzco, todo el mundo se ríe, por primera vez me mira Zappa, y me sonríe.

 

OK. You’re on. 

 

Espléndido concierto en Barcelona, no me acuerdo bien de la banda, Terry Bozzio en la batería, Warren Cucurullo en la guitarra, creo que Ruth Underwood en percusiones, quizás Ian Underwood en los teclados y Tom Fowler en el bajo.

 

Nos encontramos con un lío enorme en el Puente Aéreo para ir a Madrid. Gay Mercader, el promotor de los conciertos de Barcelona y Madrid, se agitaba para que el grupo embarcará con prioridad – lo consiguió. Mientras tanto, Zappa ni se inmuta, y en la sala de espera (follón considerable, mogollones de gente, ruido insoportable), se sienta, saca unas partituras gigantescas, y empieza a componer en medio del desmadre general.

 

Llegados a Madrid, tuve tiempo para charlar con los músicos. Me cuenta Terry Bozzio su audición para integrar la banda:

 

Frank te da una partitura tremendamente complicada, y te dice que la toques. Cuando lo has logrado, te dice “Vale, sabes leer. Ahora vamos a ver si sabes tocar. Toca lo mismo en reggae”. Y luego rhythm’n’blues, calypso, vals, tango, lo que fuera.

 

Los ensayos antes de una gira eran como un maratón diario. Empezaba a pensar que el hombre era algo facha, sobre todo cuando un miembro de la banda me contó que Zappa multaba a los que se drogaban, e incentivaba a los que delataban a los que se dopaban. Warren Cucurullo amenizó esta imagen contándome como había integrado el grupo:

 

Seguía a Zappa en América como fan, concierto tras concierto. Me hice amigo de los roadies, luego de los músicos, les dije que tocaba la guitarra. Cuando Zappa se enteró que sabía tocar decenas de temas suyos, me fichó.

 

Otro espléndido concierto en Madrid. Me quedé asombrado: tocaron dos horas y media sin repetir ninguno de los temas tocados en Barcelona. Ya había seguido bastantes giras para saber que el repertorio es el mismo cada noche, con los mismos incidentes, las mismas bromas en los mismos momentos. Me enteré que tenían ¡ochenta! temas ensayados, y todos de Zappa, es decir obras complejísimas. Me lo comentó Zappa luego: “Si toco los mismos temas todas las noches, me acabo aburriendo. Y no subo al escenario para aburrirme. Además, hay que poder adaptarse a los ambientes, los acontecimientos, las salas, las ciudades… y a mi propio estado de ánimo.

 

Por la mañana siguiendo el concierto de Madrid, el tour manager de Zappa me dio un maletín lleno de pesetas, creo que tres millones. Tenía que ingresarlos en un banco, y darle el recibo a alguien de CBS. Chanchullo clarísimo, no me gustaba mucho. Fui al banco, ingresé el dinero, y a casa a comer, tan tranquilo. Cuando volví a CBS por la tarde, me estaban esperando varios directivos (¡no, no daré nombres!), muertos de miedo y bien cabreados, pensando que me había largado con la pasta. Me di cuenta en ese momento que si tenían tan mala opinión de mí, no tenía nada que hacer en esa compañía. Lo deje pocas semanas después, porque mis andanzas con Gwendal me ocupaban cada vez más.

 

Zappa y su banda se quedaron tirados en Madrid. Se canceló el vuelo para San Sebastián y no había ningún representante del promotor donostiarra para arreglar la situación. Zappa, con una calma olímpica, me dijo que nunca, jamás, había fallado en un concierto, y no pensaba hacerlo en España. Su tour manager era más bien inútil, y no hablaba castellano. Les acompañé a Barajas para ayudarles a alquilar un avión privado. Arreglado el asunto, me invitó Zappa a cenar, y allí pude charlar de verdad con el. Le pregunté antes que nada por ese sistema de multas e incentivos a sus músicos. Lo tenía muy claro:

 

Esos tipos son buenos músicos, y buena gente. Pero les gusta beber, les gusta drogarse. Cuando no estamos de gira, no me importa, hacen lo que quieren, por supuesto. Pero durante una gira, si beben o se drogan, ya no son tan buenos músicos. Mi música es compleja, y lo que más me importa es que la toquen tal como la he concebido. Para eso tienen que estar sobrios. Si para lograrlo hay que multar, multo.

 

Le pregunté por George Duke, y otros ex-músicos suyos. De todos habló con mucho cariño, menos de Jean-Luc Ponty, al que le tenía mucha manía – parece ser que mi paisano tenía un ego desmesurado- “en las partituras, cuando el hacía un solo, quería que dejase doce compases de silencio después de que acabará, para los aplausos”. No sé si lo dijo en serio o de coña.

 

Habló de Edgar Varese, el compositor al que más admiraba. Y de sus ambiciones musicales, de lo difícil que resultaba montar piezas instrumentales para grandes orquestas. Difícil y costoso. Insistió mucho en este aspecto: copiar muchos ejemplares de partituras costaba un dineral en aquel entonces preinformático. Alquilar una sala para que ensayen cincuenta o más músicos, pagarles, todo eso para dar un concierto o dos, no era rentable. Las giras, aparte de mantenerle a el y a su familia, servían para recaudar fondos para satisfacer su pasión de compositor. Era obviamente su verdadera ambición: ser reconocido como compositor “serio”. Yo prefería, y sigo prefiriendo, su energía a veces brutal y sus textos sumamente subversivos.

 

Se fueron a San Sebastián sin mí, ya que no cabía en el avión. Zappa me dio las gracias por mi ayuda, de las más sinceras que me han dado en mi vida. Es sin lugar a duda el tipo más brillante que he encontrado en mis años disqueros. Un sentido del humor increíble, de esos que nunca sabes si va en serio o de coña, una velocidad mental prodigiosa, una inteligencia asombrosa. Además, se adivinaba un hombre muy entrañable una vez que dejaba de protegerse – no hay más remedio cuando eres así de famoso- y creo que su excentricidad era en parte por eso: una forma de cubrirse, porque al hablar con el, se veía un señor muy pausado, que sólo destacaba por esa mente prodigiosa.

 

Lo de genio, no sé. Es una palabra que uso con mucho cuidado. Lo dices tu mismo en tu post, Adrian: “Sus conceptos vanguardistas de música contemporánea y experimental (…)  no ha(n) resistido el paso del tiempo.” Para mí, el genio supone que TODO resista el paso del tiempo. Solo los años dirán quienes fueron los genios de esa época. De momento, solo veo uno clarísimo, indudable: Jimi Hendrix. Llevo cuarenta años diciéndolo. Hay muchos otros genios putativos, por supuesto, es una cuestión muy subjetiva, cada uno tiene su lista personal de candidatos.

 

Curiosamente, conocí a finales de los 80 a Dweezil, el hijo de Frank Zappa. Había hecho un disco (mediocre), creo que era su primero, para Chrysalis, el sello que yo dirigía en Francia. ¿Como un gentleman como Frank podía haber parido un niñato tan mal educado? Vino de promoción a París, se cambió de su habitación (estupenda) de un gran hotel a una suite, como si fuera una estrella. Se aprovechó de Chrysalis todo lo que pudo. Tenía una idea fija: irse a Alemania, donde no había limite de velocidad en las autopistas, para alquilar un Porsche y lanzarse a toda leche. He conocido unas cuantos artistas yanquis (Stephen Stills entre otros) que tenían ese mismo anhelo. Siempre me ha parecido una cumbre de vulgaridad.

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En un bar madrileño, los camareros invitaron a Mr. Zappa a visitarles backstage. Estoy justo detrás del maestro.

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Frank Zappa 1940-1993

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Frank Zappa 1940-1993

22 de diciembre de 2008

cagando

Frank Vincent Zappa era un genio. Y diciembre debería ser declarado el mes Zappa. Porque murió hace 15 años, un 4 de diciembre. Y nació un día 21 del mismo mes, hace 68 años. Es difícil escribir sobre él, cuando ya tanto se ha escrito. Y más cuando su obra es contemporánea y su influencia ha sido decisiva en la música que ha marcado a más de una generación. Pero se lo debo a John, quien me pidió un post hace meses, después de ver a su hijo tocando en Madrid, en los Veranos de la Villa. El concierto se titulaba “Zappa plays Zappa”.

 

Después de un tiempo de recopilar material de repente me petó el portátil. El disco duro estaba dañado y perdí varios archivos. Entre ellos la carpeta de Frank Zappa. Así que a empezar de nuevo. Cuando ya estaba todo a punto, más problemas tecnológicos. Parecía estar gafado. Al menos me ha servido para enfocar este post. De forma personal y relacionándolo con el mundo Mundano. Pero antes necesito explayarme de forma grandilocuente. Del tipo “Zappa era un genio” del principio. Por lo que a continuación afirmo que su “Hot Rats” de 1969, su primer LP sin las Mothers of Invention y el octavo de su carrera, no sólo es una obra maestra y su mejor disco sino también uno de los 10 mejores de la historia del rock. ¡Qué a gusto me he quedado!

 

¿Por qué afirmo tan categóricamente mi opinión sobre “Hot Rats”? De entrada porque es una grabación que marca un antes y un después. En unos años (1967-1970) donde el nivel es altísimo. Lo cual realza aún más su valor. También porque a pesar de no haber ocultado su amor por Varese, Stravinsky o el jazz y atreverse con conceptos vanguardistas de música contemporánea y experimental (pienso que esta ultima faceta tan interesante en su momento no ha resistido el paso del tiempo) por fin conseguía ordenar y plasmar todas estas inquietudes en una grabación. De forma magistral. Y de paso cambiaba las reglas del juego. Pero no solamente del rock, que ya conocía lo del jazz-rock (Al Kooper y sus Blood Sweat & Tears fueron los pioneros) y lo que ya se llamaba música progresiva. Esto se da por supuesto. Lo que no es tan conocido es su tremenda influencia entre las jóvenes generaciones del jazz. Y amigos, estamos ante un hito en toda regla. Influir en el jazz no está al alcance de todos. Esto es en resumidas cuentas “Hot Rats”. Del mismo año que el “Bitches Brew” de Miles Davis, otro genio, donde en el idioma del jazz aparecían Stockhausen y el rock (siguiendo una clara estela Zappiana). Miles contaba con la misma banda con la que grabó su anterior “In A Silent Way”, donde ya apuntaba el camino a seguir. Es curioso porque justo 10 años antes había dejado boquiabierto a los jazzeros con dos grabaciones “Kind Of Blue” y “Sketches Of Spain”. Ahora se acercaba al mundo del rock, llegando a conclusiones conceptuales semejantes a las del “Hot Rats”. Un álbum instrumental, que ya supone la primera sorpresa en un creador, FZ, que hasta la fecha se distinguía por sus letras y sus voces y coros satíricos. “Willie the Pimp” es el único tema cantado –por Captain Beefheart– e incluye un solo de guitarra que algunos consideran de los mejores de la historia.

 

Mientras los Beatles grababan “Abbey Road” ese mismo año en un ocho pistas (el standard de la época), “Hot Rats” se producía en una proto versión del único 16 pistas disponible. No sería hasta meses después cuando saliese al mercado el primer 16 pistas, que rápidamente conquistó los estudios de los 70 y posibilitó la aparición del 24 pistas.

 

Este video de “Peaches En Regalia” fue dirigido por el propio Zappa y es el tema fundamental de “Hot Rats”.

 
 

Ahora ya puedo adentrarme en lo personal. Y para eso tengo que remontarme primero a octubre de 1973, cuando en A.U. publicamos algunas letras suyas del “We Are Only In It For The Money“.  

 

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¡En 1974 vino a tocar a España por primera vez! A Badalona. La publicidad del concierto en el Disco Express (cortesía de Antonio Gómez):  

 

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El cartel del concierto (y quisiera aclarar que salvo los Disco Express y el A.U. – de la colección de Antonio Gómez- el resto de las fotos son de El Tercer Poder): 

 

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Hace unos meses Antonio me pasó unos Disco Express que guardaba (luego me prestó los A.U. encuadernados) y mi sorpresa fue mayúscula cuando descubrí que ya habíamos escrito juntos anteriormente (pensaba que el post sobre la 99.5 había sido la primera vez). Si, lo habéis adivinado, era sobre Zappa y su inminente primer concierto en nuestro país. La portada:

 

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Son dos artículos. El primero es de Antonio y luego sigue el mío, que comienza con la discografía y pasa a otra página. La anotación a mano aclara mi olvido del “Over-Nite Sensation” del año anterior. El comic creo leer que es de Alberto Caballero.

 

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Por fin llegó el día. Desde Madrid nos desplazamos “Para Vosotros Jóvenes” (iba yo) de RNE y “Mundo Pop” la tele revista que dirigía Moncho Alpuente para TVE. Como Gonzalo García Pelayo presentaba el programa con Moncho y además producía el PVJ qua dirigía Carlos Tena, y era la misma casa; la elección para que fuese yo fue lingüística (era el único que dominaba el inglés). Y Zappa era de conversación enrevesada. Y un showman en toda regla. Como demostró nada más aterrizar. Primero con una nenita (la pobre se asustó y corrió hacia sus padres) a la que intentó agradar. Y luego cuando llegó el Dodge se metió en el maletero, no sin antes asegurarse de que estábamos rodando. ¡Un maestro! Fijaros en el número de la matricula.

 

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Hubo una rueda de prensa en el hotel. No éramos muchos. Apenas una docena como mucho. Difícil de seguir la marcha y la ironía del amigo Zappa. Una ametralladora de palabras (tipo Groucho Marx). Pasamos la tarde con él y con ¡George Duke y Chester Thompson! Precisamente Thompson, que era nativo de Baltimore al igual que FZ, se dio a conocer en esta gira. Y cuando Phil Collins pasó a cantar en Genesis, tras la marcha de Peter Gabriel, fue quien sustituyó a Collins en la batería. Y aquí viene una parte escabrosa. Porque encontré un par de entrevistas con Moncho donde recuerda este episodio de Barcelona. Y su ego es más grande del que presuponía. Será porque formó parte de Las Madres del Cordero (junto a otros, como Antonio Gómez) y eso le debe dar puntos extra sobre los demás. Porque según su relato solo estaba él. Que ni habla ni hablaba inglés. Los demás simplemente no existimos. Menos mal que reconoce la torpeza de no tener cinta suficiente para filmar el concierto (como le ofreció el artista). ¿Y para qué fue entonces a Barcelona? Nunca entendí bien ese fallo de intendencia. Y cuando menciona a “un sonriente negro” en realidad eran dos: Chester Thompson, que era un armario, y George Duke, un buenazo. Y por cierto Zappa no se fumó ningún joint (cosa que me sorprendió: los músicos me contaron que no era nada amigo de las drogas). Cigarrillos, si. Muchos.

 

Entrada del concierto de Madrid en la Casa de Campo. Hubo un concierto anterior en Madrid, 1979, en el desaparecido Pabellón Deportivo del Real Madrid que fue toda una odisea con cargas policiales, heridos de gravedad, etc.  

 

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En Sevilla en La Carbonería. Según miráis la foto, a la izquierda contra la pared está Javier García-Pelayo –justo debajo del rectángulo blanco, el vertical  y delante de él Josefina (su magnífica colaboradora) y Gualberto. 

 

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Hace 15 años cuando falleció, El País publicó tres necrológicas maravillosas. Os recomiendo leerlas. Son de Teddy Bautista, Diego A. Manrique y Suso Saiz.

Para terminar vuelvo a 1974. Una filmación en directo de “Stinkfoot” del álbum “Apostrophe”, que era él que traía de gira cuando vino a España por primera vez. La formación es la misma: Ruth Underwood a la percusión y vibráfono, Chester Thompson a la batería, Napoleón Murphy Brock al saxo, flauta y voz, Tom Fowler al bajo y George Duke a los teclados y voz. Todos al unísono dirigidos por Zappa, que como podéis suponer era el guitarrista y líder de la banda.

 

 
 

Entrada relacionada:

 

Frank Zappa de gira por España (par Christophe Magny)

 

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Falolatrías o los Miembros del Rock (by John)

7 de mayo de 2008

 

Un reciente articulo del País sobre el supuesto video porno de Hendrix,  mencionaba de refilón a uno de los personajes más peculiares de la exótica fauna que abunda en el mundo del Rock & Roll y sus aledaños. El articulo efectuaba una vaga referencia a Cynthia “Plaster Caster” Albritton y a su apodo: Albritton, que ganó su apodo gracias a la extraña afición por hacer moldes de yeso de los atributos sexuales de las estrellas del rock…” El comentario no mencionaba el apodo “Plaster Caster” de Cynthia, ni se extendía en comentar la curiosa afición de nuestra heroína, que le hizo merecer un capitulo especial en la historia del Rock & Roll.

 

A finales de los 60 había 2 groupies en Chicago, Cynthia y su amiga ‘Pest’, que competían contra una maraña de fans en los pasillos de los hoteles por poder aproximarse a sus ídolos. Por uno de esos azares que conforman nuestras existencias, descubrieron la formula para distanciarse de sus rivales. A Cynthia le encargaron en una clase de arte hacer un molde “de algo sólido que pudiera mantener su forma”. Ni cortas ni perezosas, Cynthia y su amiga Pest fueron a preguntar a Paul Revere and the Raiders, de gira por Chicago, si les podían moldear sus ‘partes sólidas’. El asunto acabo en polvo y sin molde, pero de ahí nacieron las Plaster Casters of Chicago y la fórmula para que Cynthia y Pest destacaran del resto de la sopa de hormonas que atascaba los camerinos, pasillos y backstages de la época.

 

Durante 2 años estuvieron buscando la sustancia que fuera más amable para su preciada materia prima. En todo este tiempo no consiguieron hacer ni un molde, pero la leyenda de las Plaster Casters of Chicago ya rodaba por el mundillo. Pest, la compi de Cynthia se casó, y Cynthia encontró su nueva alma gemela en Dianne P. Caster de quien he sido incapaz de encontrar más nombre que el artístico. Poco después con la ayuda de un técnico dental, Michael Feinberg, descubrieron el mundo de los alginatos. Los alginatos son un polímero que se extrae de algunas variedades de algas y que tienen múltiples utilidades, entre ellas los moldes para ortodoncia. Otro uso, muy en boga hoy en día, es la esferificación que utiliza Ferrá Adriá en su cocina.

 

A pesar de que la propia Cynthia cuenta la historia en su site y menciona parte del apartado técnico de la operación, es Frank Zappa quien detalla el ‘modus operandi’ en  su autobiografía (Real Frank Zappa Book; Frank Zappa, Peter Occhiogrosso ; Fireside, 1990).

 

Zappa relata que actuando en Chicago con Cream en 1968, Eric Clapton le pregunto si conocía a las Plaster Caster. Zappa le dijo que no y Clapton le dijo que le acompañara después del concierto. Al llegar al hotel había dos chicas con una maleta que tenia un cartón pegado donde se leía “The Plaster Casters of Chicago” Subieron a la habitación y Cynthia les enseño tres estatuillas: “Este es Jimi Hendrix, este Noel Redding y este un ‘pipa’ de…” Cuenta Zappa que estuvieron hablando 3 horas, de donde surgió una curiosa relación entre Cynthia y él, pero que ni él ni Clapton se presentaron voluntarios para ser ‘inmortalizados’. Sigue Zappa explicando que una de la dos, Dianne, a quien Cynthia define como la ‘chapista’ del equipo, le hacia una mamada a la estrella mientras que Cynthia preparaba una mezcla de alginatos y llegando al clímax, Cynthia efectuaba un molde del ‘santo’. Zappa se admira de que ambas tenían que tener un sentido científico del ‘timing’. El resultado fue una colección de esculturas de pollones que se inauguró ni mas ni menos que con el ahora polémico miembro de D. James Marshall Hendrix, más conocido como Jimi Hendrix Cualquiera de los ávidos lectores de las letras de Zappa, imaginará que don Frank tardó dos segundos en encontrar el mérito de arte de Cynthia y la mudó a Los Ángeles, paraíso de las Groupies, a fin de que trabajara en el material que pudiera culminar en una exposición. Ésta no se pudo llevar a cabo hasta el año 2000 en que por fin se inauguró en el Threadwaxing Space de Nueva York. Pero a pesar de esta tardanza de mas de 30 años el tiempo no pasó en vano y en la colección de nuestra heroína quedaron consagrados múltiples renombrados miembros, entre ellos los de Jimi Hendrix, Noel Redding, Harvey Mandel, Ansley Dunbar, Jello Biafra y varios otros, quedando por el camino (los moldes se jodieron) otros varios, entre ellos el de Eric Burdon (los curiosos podéis encontrar una relación detallada en el site de Cynthia; los viciosos gozareis con nombres como MC5, Loving Spoonful, Young Rascals…)

 

Cynthia era amiga de la otra mujer citada como ‘experta’ en el articulo del País, Pamela des Barres. En esa época Pamela compartía el trabajo de baby-sitter de la hija de Zappa con Christine Frka, la chica de la portada del Hot Rats. Christine, Pamela y otras 5 chicas formaban una banda que se llamó GTOs, producida por Zappa y Jeff Beck. Pamela era la mega-groupie, amiga de Captain Beefhart, este le presentó a Charlie Watts y Bill Wyman que la introdujeron en la escena rock de LA. Según Zappa,y Pamela y nuestra heroína Cynthia mantenían sendos diarios donde guardaban referencias cruzadas sobre los tipos que se beneficiaban. Noel Redding también escribía diarios entrelazados con los de las dos. Zappa señala que los 3 diarios publicados juntos hubieran formado un gran libro.

 

Pamela jugo un papel importante en la historia de Cynthia. Tras el frustrado intento de montar la exposición de estatuillas, Herb Cohen, manager de Zappa en la época, se quedó con la mayoría y gracias al testimonio de Pamela, Cynthia pudo recuperar los objetos tras demandar a Cohen.

 

Para que las lectoras no acuséis a Cynthia de discriminadora, en su madurez se dio cuenta de que a su arte le faltaba el lado femenino y comenzó a moldear tetas de artistas, entre ellas las de Peaches.

 

En el año 2001 se lanzó un documental titulado “Plaster Casters” rememorando las andanzas de Cynthia. Kiss le dedicó un tema con el mismo titulo. Zappa unas paginas en su biografía y, aunque mi deteriorada memoria me impide recordar cual, se que no hace mucho vi una de esas pelis sobre el mundillo, en el que aparecían dos personajes en clara referencia a Cynthia y Dianne.

 

Ahora parece que Hendrix vuelve a juntar a Pamela y Cynthia, ambas son las peritos que Vivid Entertainment, una de las mayores empresas de porno del mundo, ha utilizado para autentificar el miembro de Hendrix en el lanzamiento del su supuesto porno.

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