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50 años del «Exile On Main Street»

Este mes el monumental «Exile On Main Street» de los Rolling Stones cumple 50 años. En mi opinión este doble álbum es el mejor de su carrera. Para muchos críticos es el segundo, detrás del «Sticky Fingers«, su predecesor. En cualquier caso culmina una racha de estupendos discos de estudio que se inició con el «Aftermath» de 1966. Siguió con dos LPs que igual hoy están injustamente olvidados: «Between The Buttons» y el infravalorado «Their Satanic Majesties Request«. Tras estos dos otra joya indiscutible: «Beggars Banquet«. Después vino otro discazo «Let It Bleed«. La década de los 70 la estrenan con su propia compañía, Rolling Stones Records. El primer lanzamiento fue «Sticky FIngers» (1971) y el segundo «Exile On Main Street» (1972), que es el décimo álbum de estudio de la banda.

«Exile On Main Street«, doble álbum de 18 temazos (con la aparición del CD las 18 canciones cupieron en un solo CD), fue n.º 1 en USA y UK y dio pie a su primera gran gira por Estados Unidos, la que cimentó su reputación como la mejor banda en directo (con permiso de los Who). Y la que los catapultó a los grandes estadios.

El sonido de «Exile…» es sucio, denso, intenso, reflejo de los momentos que los Stones estaban viviendo. Exiliados fiscales de su país, por culpa de su manager (Allen Klein), se instalaron en la Costa Azul francesa. La base de operaciones fue la casa alquilada por Keith RIchards en cuyo sótano montaron el estudio y se trajeron su Rolling Stones Mobile Studio. Las finanzas del grupo estaban en crisis por el rejonazo que les había metido Klein. Este personaje, Klein, es el auténtico malo de la película en la separación de los Beatles, es decir el verdadero Yoko Ono de la historia.

El sexo, drogas y rock & roll tiene su banda sonora en este «Exile…«. Las entradas y salidas de la casa eran incontables. La presión policial, que vigilaba la mansión y sus alrededores ante el constante desfile de camellos, provocó que Gram Parsons fuese invitado a abandonar la residencia. Keith RIchards afianzó su adicción al caballo y Mick Taylor inició la suya. Todo esto se refleja en el sonido del disco, incluyendo un ambiente caótico (aunque el producto final no lo sea, porque se mezcló fuera de este ambiente, en Los Ángeles).

«Exile On Main Street» es un disco tan urbano como rural. Es sobre todo sureño, en la onda de lo que hacían esos días Delaney & Bonnie (subyugaron a Eric Clapton que se fue de gira con ellos) o Joe Cocker con la banda que montó Leon Russell para el «Mad Dogs & Englishmen«. Es decir una amalgama de blues, rock, soul, espirituales y country. De hecho la segunda cara del «Exile…» está dedicada a lo que entonces se conocía como country rock y hoy llamamos americana. El «Sweet Virginia» que encabeza esta entrada es el mejor ejemplo. En cuanto al blues rescataron un tema de Robert Johnson y volvieron a darle cancha a Slim Harpo grabando su «Shake Your Hips» (una de sus canciones dio nombre al grupo Moody Blues). En el primer LP de los Stones ya grabaron un tema de Slim Harpo: «I’m A King Bee» con el que debutó discograficamente a finales de los 50.

He notado que hay cierta confusión sobre la fecha de lanzamiento de «Exile On Main Street«. Muchos citan el 12 de mayo. Asumo que es por la Wikipedia. La referida al álbum en español y la de la discografía del grupo en inglés. Se retroalimentan. En cambio en la página en inglés dedicada al «Exile…» mencionan 26 de mayo. Que es la fecha de lanzamiento en Gran Bretaña. Las fechas correctas son 22 de mayo en Estados Unidos y la mencionada del 26 de mayo en UK.

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Sticky Fingers, la biografia de Jann Wenner

Sticky Fingers

Acabo de comprarme este eBook en Amazon: «Sticky Fingers, The Life and Times of Jann Wenner and Rolling Stone Magazine» de Joe Hagan. La idea era que me sirviese de distracción mientras termino el capitulo que me queda de mi nuevo libro (es el penúltimo del indice) y antes de dar el repaso final, el pulido, a todo lo escrito. Me temo que ha sido un error: he empezado a leerlo y me ha atrapado. Tan solo he podido dejar su lectura para escribir estas breves lineas y compartir la buena nueva.

El arranque es brillante: la acción nos sitúa en una matinal de un cine prácticamente vacío de San Francisco. Proyectan Let It Be, la película sobre el final de los Beatles y la grabación del disco del mismo título. Entre el poco público asistente, dos parejas: John y Yoko, Jann y Jane (el prestamo de su familia posibilitó la aparición de la revista). A los cuatro se les saltan las lagrimas viendo a un barbudo Paul cantar «Let It Be«. Era la primera vez que John Lennon veía la película.

El primer número de Rolling Stone su publicó en noviembre de 1967. Y marcó un antes y un después en la cultura rock (y la contracultura). También en el periodismo, no solo el musical.

La biografia de Joe Hagan tiene una pinta estupenda. Una historia de sexo, drogas y rock & roll!!!

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The Rolling Stones a la Americana

The Rolling Stones a la Americana y en Estados Unidos. Primero «Sweet Virginia» en directo desde Texas, 1972, de su monumental doble álbum «Exile On Main Street» editado ese mismo año.

Y a continuación «Dead Flowers» del mismo concierto y perteneciente a otro disco clásico, el «Sticky Fingers» (1971).

Ambos temas son de la película «Ladies and Gentlemen: The Rolling Stones» rodada durante la gira USA de presentación del «Exile On Main Street«.

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Un siglo de canciones 122: “Wild Horses” (por Elena Gabriel)

Tenía ganas de hablar de mi canción favorita. Una melodía que cuenta una triste historia de amor. Un reflejo que lo que fueron los primeros años 70. O los últimos 60. Bueno, vaya… en realidad, una canción desgarradoramente hermosa sobre los estragos del amor, de la droga, de la vida…

Que maravilla de canción, “Wild Horses”…

Algunos la reconocimos, de refilón, en el documental de los hermanos Maysles, “Gimme Shelter” (el desastroso concierto de Altamont en 1969): en una secuencia, el grupo sale en un descanso en el estudio Muscle Shoals, en Alabama; de fondo suena “Wild Horses”, una versión no pulida. La están escuchando. La acababan de grabar. Estamos a finales de 1969.

En mi caso, vi la película en 1972. Ya conocía el tema, ya había salido “Sticky Fingers”.

Keith Richards, más nonchalant que nunca está tumbado, al lado de Jim Dickinson, en un sofá… canturreando… breve plano por su cuerpo para culminar en… ¡¡¡sus botas!!! ¡¡¡¡¡ESAS BOTAS!!!! Unas auténticas botas de piel de serpiente de desierto americano!!! Acabadas en auténtica cabeza de ofidio, con sus colmillos arizónicos y todo…

Wow, las botas de Keith… y de fondo, sonando “Wild Horses”… “I have my freedom but don’t have much time”, canturrea Richards sólo con los labios… afirma con la cabeza… “tears must be cried… “ no se sabe aún muy bien la letra pero la escena queda marcada a fuego.

LA escena por excelencia.

Mick Jagger, Charlie Watts y Mick Taylor, escuchan, contemplan…

Los tiempos ya han cambiado…

Keith, ya lo hemos dicho… tumbado, canturreando, lip-syncing “Wild Horses”…

Muchos la descubrimos con ese primer LP del logo de la lengua y la portada con el vaquero Warholiano… Cuando salió “Sticky Fingers” no sabías con cual canción quedarte. A cual más seductora, enigmática… Todas, casi sin excepción, hacían mención a la droga. En 1971 era lo más trendy.

Tenías que empaparte de «Sticky Fingers» si querías estar IN.

También la grabaron acústica, en 1995: salió en “Stripped”, su album unplugged. Una versión bonita y diferente, no podía ser de otro modo: esa canción es un monstruo de belleza.

Pero la original… es muy salvajemente única.

Mick Taylor y su guitarra “envoûtante”

Si bien “Sticky Fingers” fue la presentación oficial del sello de los Stones, también fue en cierto modo la presentación oficial de Mick Taylor en estudio. Ya se había dado a conocer en el concierto de Hyde Park, homenajeando a Brian Jones días después de su muerte.

Si bien había participado ya en sesiones para “Let It Bleed”, esta vez era EL guitarra de los Rolling Stones. Su juego era distinto al de Brian Jones. Hacía volutas, viajes, se adentraba en laberintos sonoros y hacía llorar a las cuerdas en el mejor estilo Mayall, su maestro.

Mick Taylor dio una cuarta dimensión a la música de los Rolling Stones.

Podías bucear en los temas; podías viajar y subir y girar. Con la ayuda de Jimmy Miller, un gran productor para ese sonido mágico. La guitarra de Mick Taylor abrió las puertas de un mundo onírico que Brian Jones, con toda su genialidad, no tuvo tiempo de explorar. Al menos en su aspecto bluesy.

En “Wild Horses”, el angelical Mick Taylor -que acabaría dejando al grupo por las presiones y su adicción a la heroína- usa una guitarra afinada al estilo Nashville: una guitarra acústica normal, pero con las cuatro últimas cuerdas afinadas un octava más alta.

Richards toca la guitarra eléctrica y una acústica de 12 cuerdas. El solo es de Keith.

Como siempre, Bill Wyman al bajo y Charlie Watts a la batería. Ahí no hay sorpresas.

Aunque según Taylor, “Wild Horses” es “puro estilo Jagger”.

Keith Richards y su estilo único…

Estamos a finales de los 60, Keith Richards se ha emparejado con Anita Pallemberg, ex de Brian Jones, quien muere en el verano del 69.

Al poco tiempo nace Marlon, primer hijo de Keith y Anita.

Keith dice que escribió la canción en un momento en que su hijo acababa de nacer y los Stones se iban de gira: Anita y el bebé se quedaban en casa. Su estado de ánimo era bajo; por lo tanto, la melodía es suave y triste.

Según Keith, “Wild Horses es un ejemplo típico de cómo trabajamos Mick y yo. Yo me ocupo del riff y los coros, Mick lleva la letra. Es la típica canción que habla de volver a casa… Yo no quería irme de gira, mi hijo acababa de nacer y mi mujer se quedaba sola.“

“En realidad fue un poco como “Satisfaction”, la canción que se escribe sola: estaba jugando con una guitarra de doce cuerdas y en el baño de los estudios Muscle Shoals, y de ahí saqué la melodía. Era como magia: la había soñado y de repente… estaba ahí”

“No podía poner otra cosa que no fuera “los caballos salvajes no podrán arrastrarme”. Encajaba perfectamente con todo: la melodía, el tiempo, la situación…”

“Pero sí, debo decir que Marlon fue la inspiración fundamental. Sabía que tenía que irme de gira y el niño solo tenía 2 meses… estaba tan feliz en casa con Anita y Marlon…“

En un guiño irónico, también dice “En realidad solamente puse el título y el estribillo. Y la melodía. Pero se la di a Mick y a Marianne y mira lo que hicieron. Era sólo una canción de amor.”

…caballos salvajes

La heroína era un factor decisivo en esos tiempos. Estaba de moda, así de sencillo. Aún no se era del todo consciente de lo que conllevaba… o tal vez todos eran más jóvenes y veían en ella algo que podrían controlar y disfrutar.

Una canción tan tremenda, agridulce, oscura, romántica, enigmática. Sexual, viciosa y desesperada.

Hay tantas versiones respecto a su creación: el amor, la muerte, la vida hasta el extremo…

Mick Jagger dice: “La leyenda afirma que escribí la letra pensando en mi reciente ruptura con Marianne Faithfull. Tal vez lo hice, a un nivel inconsciente. De todos modos, yo escribí la letra. La música es de Keith. Y puede que un poco de Gram Parsons.”

Marianne Faithfull dice que fue ella quien dijo a Mick “Los caballos salvajes no podrán llevarme” cuando salió del coma de su intento de suicidio.

Versiones para todos…

La canción se grabó entre el 2 y el 4 de diciembre de 1969 en los estudios Muscle Shoals, Alabama. En esos días también grabaron “Brown Sugar” y “You Gotta Move”. Una semana más tarde, los Rolling Stones daban el famoso concierto de Altamont.

Jim Dickinson toca el piano.

Keith Richards recuerda que “estábamos grabando, pero Ian Stewart decidió que los acordes eran demasiado bajos para él y no quiso tocar el piano. En ese momento apareció Jim Dickinson en el estudio, como por arte de magia. Empezó a dar toques en el teclado. Arreglamos el piano para que sonara a piano de cabaret. Jim hizo un papel perfecto.”

La canción no pudo editarse inmediatamente. Los Rolling Stones habían acabado su contrato con Decca pero Allen Klein, su manager, los tenía atados también. Hubo que esperar a que pudieran crear su propio sello discográfico.

Sticky Fingers” no salió hasta abril de 1971, el estreno de Rolling Stones Records; el single de “Wild Horses”, con “Sway” en la cara B salió el 12 de junio del mismo año. Llegó tan sólo al número 28 de las listas de éxitos.

Mientras tanto, la canción estaba ahí… los Stones, muy amable, la cedieron a Gram Parsons para que la grabara y la lanzara.

Gram Parsons

A finales de los 60, Gram Parsons (Flying Burrito Brothers) y Keith Richards eran íntimos amigos. Gram Parsons influyó en Keith al insuflarle parte de su estilo country; su amistad duró años, incluso Parsons pasó con los Stones la temporada en Nellcote, en el sur de Francia, mientras grabababan “Exile On Main Street”.

Al estar inmersos en un “no-man’s-land” discográfico, Mick y Keith no tuvieron reparo en ofrecerle la canción a Parsons.

De hecho, la grabó con su grupo, Flying Burrito Brothers: “Burrito DeLuxe”, segundo LP de la banda, salió en abril de 1970 con la primera versión oficial de “Wild Horses”. Los Stones no sacaron la suya hasta un año más tarde.

Es interesante ver cómo Parsons hace una versión más intimista aún, muy en su propio estilo.

Una canción muy adecuada para tiempos de vida rápida y sexo y droga….

Parsons moría de una sobredosis en 1973.

Vivir como un niño es fácil…”

Una de las canciones más apasionadas y apasionantes del grupo. Intrigante, melancólica y con una letra que se presta a confusión: ¿estamos hablando de amor o de heroína?

Todos saben lo que significa “caballo”. En el contexto de “Sticky Fingers”, con letras que hablan de opiáceos (“Brown Sugar”, “Bitch”, “Sister Morphine”, “Dead Flowers”), cocaína y anfetaminas (“Can’t You Hear Me Knocking”)… en un momento en el que tanto Keith como Mick Taylor, Marianne Faithfull o Gram Parsons eran heroinómanos… en un tiempo en el que la droga era la fuente de inspiración, de dolor y de euforia… omnipresente, sobre todo en el mundo del rock…

…pues cabe suponer que la heroína fuera fuente directa de inspiración del tema. Paralelismos hay muchos; ellos lo han negado.

Yo nunca me lo he créido.

¿Una canción de amor? Sí, había desgarradoras rupturas, como siempre. Pero una lectura de la letra puede dejar claro que la canción es, por lo menos, ambivalente.

Un rock and roll suave, sensual… un toque country y triste… muerde, atrapa y envuelve. Como la droga, como el amor. Habla de la vida y de la muerte, hubo mucha muerte en esos tiempos… “No puedo permitir que te escurras entre mis dedos… vivamos un poco después de morir”

Jagger la canta en un grito de auxilio… “vivir como un niño es fácil… todo lo que querías te lo dí…”

Algo así como “¿Qué mas quieres?” ¿Canta a una mujer, a la vida, a la heroína? Por una vez Jagger entona a la perfección, sin recurrir al encanto de su estilo “roto”. Esta balada lo merecía.

WILD HORSES

Childhood living is easy to do

The things you wanted I bought them for you

Graceless lady you know who I am

You know I can’t let you slide thru my hands Wild horses couldn’t drag me away

Wild wild horses couldn’t drag me away I watched you suffer a dull aching pain

Now you’ve decided to show me the same

No sweeping exits or off stage lights

Could make me feel bitter or treat you unkind

Wild horses couldn’t drag me away

Wild wild horses couldn’t drag me away

I know I’ve dreamed you a sin and a lie

I had my freedom but I don’t have much time

Faith has been broken tears must be cried

Let’s do some living after we die

Wild horses couldn’t drag me away

Wild wild horses we’ll ride them some day

Wild horses couldn’t drag me away

Wild wild horses we’ll ride them some day

CABALLOS SALVAJES

Vivir como un niño es fácil,

te compré todo lo que querías

Mujer sin piedad, sabes quien soy,

sabes que no dejaré que te escurras entre mis manos

Caballos salvajes, no pudieron arrastrame

Caballos salvajes, no pudieron arrastrarme

Ví como sufrías un dolor lacerante y gris

Ahora has decidido enseñarme lo mismo

No hay salidas de escena radicales ni frases entre bastidores

que puedan amargarme aún más

o hacer que te trate mal.

Caballos salvajes, no pudieron arrastrame

Caballos salvajes, no pudieron arrastrarme

Sé que te soñé como un pecado y una mentira

tengo mi libertad pero no tengo mucho tiempo

La fe se ha roto, habrá que llorar lágrimas

vivamos un poco después de morir

Caballos salvajes, no pudieron arrastrarme

Caballos salvajes, salvajes… algún día los cabalgaremos.

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Un siglo de canciones (todos los posts)

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