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Zidane gana su novena final consecutiva

El Real Madrid se llevó la Supercopa a los penaltis. Era la novena final de Zidane en el banquillo. Y fue su noveno triunfo consecutivo. Una marca, como la de las tres Champions seguidas, difícil de igualar. La leyenda de su flor pasó a ser la del jardín y ahora ya es la de un bosque.

El 0-0 del marcador final del partido y de la prórroga dice mucho del encuentro, de su pobreza. Como también es significativo que Courtois fuese el mejor del Madrid (a pesar de la elección de Fede Valverde como el jugador de la final: muy mal por parte de los técnicos de la Federación, responsables de esta elección, porque nunca debería premiarse a un jugador expulsado). Courtois salvó al equipo en acciones puntuales. Decisivas, sobre todo las dos primeras (en las otras dos, fruto de la misma jugada y su posterior rechace, los remates fueron al muñeco). En la primera no se dejó sorprender por Morata, quien a la brasileña buscó el palo corto. En la segunda, en el minuto 91 nos metió en la prórroga: Thomas quiso jugársela en una falta y el portero belga reaccionó con reflejos y celeridad evitando que la pelota entrase por el palo en el que no estaba. Oblak no hizo ninguna parada de mérito. Hizo su trabajo pero no se vio comprometido. Cuando el Madrid dispuso de sus mejores ocasiones (Mendy, Rodrygo y Valverde) los madridistas fallaron. El defensa, que sigue sin dar un pase bien, tras una gran jugada individual no acertó a alejar el balón del meta rojiblanco. El brasileño, solo, se hizo con la pelota y su disparo, flojo y al medio, fue a las manos de Oblak. El uruguayo a puerta vacía quiso cabecear y el balón le dio en la pierna y se fue fuera.

En resumidas cuentas: la posesión fue blanca, sin apenas crear peligro, mientras que el Atlético de Madrid en oportunidades contadas dispuso de más ocasiones, interceptadas por Courtois. La final fue floja en la primera mitad. Mejoró algo en la segunda, aunque en líneas generales estos primeros 90 minutos fueron aburridos. La prórroga tampoco tuvo ese plus de emoción y vértigo que suelen tener. Tan solo una acción destacable: a seis minutos del final una cagada de Carvajal (desacertado, una vez más, toda la noche) le sirve a Morata para hacerse con el balón y lanzarse en solitario hacia la meta de Courtois; Valverde forzado a seguir la jugada (¿dónde estaban Sergio Ramos y Varane?) se lanza a por él y le derriba antes de entrar en el área. Roja directa. Esto dejaba a los de Zidane en una situación delicada. No solo por quedarse en 10, también por cuestiones tácticas. Zizou salió con el mismo once que ante el Valencia. El equipo de los cinco centrocampistas. Los cambios efectuados modificaron el esquema. Primero, Rodrygo reemplazó a Isco (el de Mariano por Jovic no modificaba ningún esquema). Y después, ya en la prórroga, Vinicius entraba por Kroos. De cinco medios pasamos a cuatro para acabar con tres (Casemiro, Valverde y Modric, quien creció en la prórroga y se echó el equipo a la espalda). La expulsión nos mermaba: solo dos centrocampistas. El Atleti no supo aprovechar esta circunstancia. Con un técnico como Simeone no me acaba de extrañar (y sigo deseando su continuidad en el banquillo rojiblanco). Solo a él se le puede ocurrir cambiar a un delantero, Joao Félix, que ha costado más de 120 millones de euros, por un defensa, Arias. Sucedió en el minuto 10 de la primera parte de la prórroga. ¿Este cambio del Cholo era para ganar o para no perder? Dos minutos después entraba Vinicius. La respuesta de Zidane fue clara y contundente dando entrada a un delantero.

El 0-0 nos llevó a la tanda de penaltis. Nuestro peor jugador, Carvajal, marcó el primero. Sus dos mejores jugadores fallaron los lanzamientos. El de Saúl fue al palo y el de Thomas, un cañonazo, lo despejó Courtois. De nuevo el portero belga fue salvador. Con 3-0 en contra el Atleti metió su único tanto (3-1) y Sergio Ramos no falló el suyo, certificando el triunfo (4-1). No hizo faltar tirar más.

Esta Supercopa es el primer titulo del Real Madrid de Zidane en esta temporada 2019/20.

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Empate sin goles en el Bernabéu para despedir el año

Marca

Para el último partido del año en el Bernabéu Zidane dio descanso a Varane. Jugó Militao en su lugar. La otra variante fue en la delantera donde Rodrygo y Vinicius acompañaron a Benzema. Parecía acertado salir con tres puntas a la vista que Garitano dispuso tres centrales. Otra cosa es debatir sobre los nombres propios de la tripleta. A estas alturas parece ventajista hacerlo (aunque bastantes hubiésemos preferido ver a Bale; quizás la hostilidad de la afición fue determinante para que no fuese titular). La presencia en la media de Modric, Fede Valverde y Kroos parecia cantada por la baja de Casemiro.

Los del Athletic de Bilbao dejaron muy claras sus intenciones desde el principio: frenar a Kroos. En los primeros nueve minutos le hicieron tres faltas (aunque solo pitaron dos) Modric aprovechó la circunstancia y se hizo el jefe del centro del campo, con la inestimable ayuda de Valverde, omnipresente.

La presión alta de ambos equipos provocaba que recurriesen a ceder el balón atrás a sus porteros. Más ellos que nosotros. Nuestro dominio se tradujo en varias ocasiones claras y no aprovechadas. Así en el minuto 11 un pase de Benzema a Vinicius  origina un recorte magnifico del brasileño sobre uno de los centrales, justo antes de entrar en el área pequeña. Pero no fue capaz de superar en el mano a Unai Simón. Disparó al muñeco. Diez minutos después cabecearía rematadamente mal un gran pase de Modric. En el 18 Kroos se internaba imperialmente entre la defensa bilbaína. Su disparo, desde el borde del área pequeña, se estrellaba en el larguero. Poco después Iñaki Williams aprovechaba un error de Valverde (el primero de los únicos dos que tuvo en esta primera mitad y en todo el partido). Su remate forzaba a Courtois, en una muy buena intervención. Williams, bullidor arriba, era el único capaz de traer en jaque a la defensa blanca, bastante tranquila en esta mitad.

En el 32 Benzema, a pase de Kroos, recorta al meta, pero Unai Núñez sacaba la pelota sobre la raya de gol. La pelota llegaba a Vinicius, quien controla fatal y desperdiciaba una ocasión a puerta vacía. 10 minutos después un golazo de Kodro, que entró por la escuadra, era anulado por fuera de juego.

El 0-0 al descanso no eran buenas noticias. La actuación de Carvajal tampoco invitaba al optimismo. Ya está en mi lista de sospechosos. No dio un pase bien en ataque. Donde estorbó a Rodrygo constantemente. Y le forzaba a buscar posiciones más centradas, como de media punta. El fuerte de Rodrygo pasa por encarar y pasar (además de marcar). Como hizo las pocas veces que le dejó hacer Carvajal. A Vinicius le hizo lo mismo, cuando los brasileños se intercambiaron de banda.

En el arranque de la segunda mitad dejaron KO a Militao. No enseñaron tarjeta. El Real Madrid estuvo unos minutos con uno menos en el campo. Hasta el 57 no entró Nacho. Al minuto, en un saque de esquina provocado por una internada de Rodrygo, el recién incorporado cabeceaba al larguero. Nuestro segundo palo del partido. Antes de cumplirse el 62 entraba Bale por Rodrygo.

Benzema seguía buscando, infructuosamente, el gol. Pero, entre Unai Simón y la poblada defensa del Athletic, sus intentos (algunos meritorios) quedaban sin reflejo en el marcador. Pasaban los minutos y ahí teníamos el 0-0. Sergio Ramos se incorporaba a la defensa vasca: en dos saques de esquina le pitaron falta en ataque (hubo una tercera en el 80). En el 68 ellos casi tuvieron una ocasión que fue desbaratada por Carvajal antes del remate.

Jovic entró por Vinicius en el 71. Bale, incómodo con Carvajal, se fue a la izquierda. A estas alturas del partido ya lo empezaba a ver negro. La barrera defensiva rival, comandada por Iñigo Martínez, se mostraba muy eficiente. Y empezaban a estirarse buscando a Courtois. Desde el larguero de Nacho hasta el 78 habían pasado 20 minutos, sin ocasiones ni jugadas de peligro. Éramos en esta segunda parte un equipo plano. Sin chispa. Volvíamos a las andadas. El gol empezaba a vislumbrarse como un milagro.

A cinco minutos del final retiraban a Iñaki Williams para dar entrada a Beñat. El mensaje era claro: amarrar el empate. Al minuto Jovic cabeceaba a la base de uno de los postes (nuestro tercer palo de la noche). Ramos no pudo con el rechace.

Los seis minutos de descuento eran una tabla de salvación. En los tres primeros no sucedió nada. En los tres siguientes un buen remate de ellos nos puso el corazón en la boca. Y en el ultimo minuto Courtois salvó un gol cantado. (Creo que la jugada estaba anulada por fuera de juego).

La presencia de Ramos en ataque durante los últimos 10 minutos, a la deseperada, retrasó a Valverde. Un error. Perdimos la capacidad de sorprender del uruguayo entrando entre líneas. Y no ganamos nada en ataque (el fáctor Ramos también tiene algo que ver con la sorpresa).

¡Pinchazo grave del Madrid en casa! Y el Barça líder en solitario con dos puntos de ventaja. Nos quedamos además con el mal sabor de boca de un solo gol marcado en los tres últimos disputados (el de Valencia in extremis).

 

 

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Al Madrid le falta pegada y le falla el VAR

JOSE JORDAN AFP AS

A la vista de las alineaciones nos hacíamos una buena idea de lo que podría depararnos el Clásico. Por parte de los locales Valverde daba entrada a Rakitic, injustamente relegado durante los primeros meses de esta temporada. Su vuelta al equipo ha coincidido con la mejoría del juego culé. El sacrificado fue Busquets. Algo que no debería sorprender porque hace tiempo que dejó de ser el jugadorazo que fue. La linea medía del Barça la completaban De Jong y Sergi Roberto (siempre juega bien contra el Real Madrid). Zidane por su parte con la entrada de Isco y Bale en el once buscaba un doble objetivo: aprovechar la movilidad y libertad de movimientos de Isco, Bale y Benzema; y disputarle la pelota a los azulgranas. La hipotética linea de cuatro centrocampistas (Fede Valverde, Casemiro, Kroos, Isco) otorgaría superioridad numérica. Y claro, el Madrid de Zidane no tiene el mismo dibujo en ataque que en defensa. Arbeloa, a la vista del equipo titular blanco, señalaba en la previa de Real Madrid TV el peligro de los laterales azulgranas. Coincidí con él, pero el estado de forma de Jordi Alba tras su lesión era una incógnita. Y nos quedaba por averiguar cómo afectaría a los jugadores todo lo sucedido alrededor del partido.

El Madrid sacó de centro y dejó claras sus intenciones: en el primer minuto Bale encaró dos veces a Alba. A continuación siguió una larguísima posesión del Barça (incluyendo una cesión a Ter Stegen para reiniciar la jugada). Fueron tres minutos que concluyeron con un balón cruzado de Messi, desde su campo, a Alba. El lateral sorprendió a Bale y a Carvajal. Mas su pase no llegó a Luis Suárez. Hubo dos internadas más de Alba. Recordaba las palabras de Arbeloa y de paso comprobábamos que Alba estaba pletórico. Al menos hasta ese momento. Mientras, Messi se incrustaba entre sus centrocampistas para nivelar la desventaja de efectivos.

El primer remate a puerta fue del Madrid: Benzema a los 10 minutos. A partir de ahí entramos en una fase de dominio blanco. Infructuoso de cara a portería. Pero mantenía al Barça en su campo. Y en el 16, a la salida del primer córner, Piqué saca la pelota debajo de los palos. Benzema y Casemiro habían cabeceado al alimón.

Varane reclamaría que Lenglet le había hecho penalti (y debió ser roja). El VAR de vacaciones… por partida doble, porque hubo dos faltas a Varane en el área local (la de Lenglet en el 17 y la otra en el 19, un agarrón claro de Rakitic). Posteriormente Ter Stegen desactivaba un remate de Casemiro y luego Piqué volvió a salvar al Barça. El partido empezaba a tener el tufo del de Valencia.

La presión alta forzaba al Barça a apoyarse en Ter Stegen y a buscar balones largos. Piqué era el mejor de los suyos. Con eso creo que queda todo dicho. Pero como en Valencia el tiempo corría y el Madrid no movía el marcador.

En el 25 Ter Stegen salvó dos ocasiones consecutivas: desviando un pase lateral y despejando un remate. El metrónomo de Kroos seguía imponiendo su ritmo. Dos minutos después los locales se acercaron al área blanca por primera vez en mucho tiempo. Y a la media hora otra incursión de Alba lograba la primera ocasión del Barça: el remate de Messi lo salvaba Sergio Ramos. Fede Valverde respondió inmediatamente con una gran volea (se fue fuera por poco y me dio la impresión que fue desviada por alguien, pero no se señaló saque de esquina).

No sé como interpretar ver a Messi sacando de banda en ataque. Lo hizo dos veces en el tramo final de la primera mitad.

A cinco minutos del descanso otro balón de Messi a Alba creó una ocasión para los locales. El argentino tomaba el relevo de Piqué como el mejor de su equipo. Porque además el Madrid ya no exigía a la defensa azulgrana. Tan solo otro remate de Valverde, bien atajado por el meta local. Y al igual que en Valencia se llegaba al descanso con 0-0 en el marcador. El Barça salía vivo de los primeros 45 minutos. Quedaba demostrado, de nuevo, que la posesión sin pegada no sirve para ganar.

El Madrid arrancó la segunda parte manteniendo la presión alta. Solo que Messi había adelantado su posición y Arturo Vidal empezaba a calentar en la banda. Y Mendy, muy bien en defensa, seguía sin poner un pase bien en ataque. Vidal entraba en el 55 por Semedo (Sergi Roberto bajaba al lateral derecho).

A la hora de partido solo había un equipo en el campo, el Real Madrid. Pero el 0-0 seguía en el marcador. Y con Messi enfrente nunca puedes estar tranquilo (aunque remate al aire desaprovechando una buena oportunidad). El Barça parecía desbordado. Y de repente el encuentro enloqueció, a base de jugadas individuales. El Madrid recuperó el control y el Barça volvió a intentar las contras. Messi ya no bajaba a ayudar a sus medios, era Griezmann. Una falta de Casemiro a Suárez propiciaba un lanzamiento para Messi. Minuto 66. El balón se estrelló contra la barrera. Un minuto después entre Valverde y Benzema propiciaron un remate de Bale, por la izquierda, que se fue fuera a pesar de estar bien situado y prácticamente desmarcado. De nuevo: falta de pegada. La frustración de Bale acabó traduciéndose en amarilla por una entrada por detrás a Griezmann, en las inmediaciones del área culé.

El peligro del Barça venía por la presencia de Messi en ataque.

En el 70 ¡milagro! Un pase bueno de Mendy y gol de Bale. 0-1. El VAR revisó. Se anuló por fuera de juego de Mendy (en la imagen del VAR no se ve donde está el balón…). ¡No podía ser! Pero fue. A nuestro favor no intervino. En contra nuestra sí.

En el 79 Zidane efectuó un doble cambio: entraron Modric y Rodrygo por Isco y Valverde. En mi opinión habría quitado a Isco y dejado a Valverde. Tres minutos después Ansu Fati sustituía a Griezmann. Dos chavales, uno por equipo, podían decantar el Clásico.

A cinco minutos del final un balón largo a Bale de Modric, marca de la casa con el exterior, puso todos los corazones en vilo. El galés no llegó tras prolongar de cabeza el pase y Ter Stegen se hizo con la pelota.

Marcaron cinco minutos de descuento. Y el partido murió con el 0-0 inicial.

El Real Madrid pudo ganar. Jugó muy bien. Pero desaprovechó la primera mitad. No hubo pegada, acierto de cara al gol. El VAR no ayudó. Fue justo en el gol anulado (aceptamos pulpo como animal de compañía porque no se ve el inicio de la jugada) e injusto en los dos penaltis no revisados. También pudimos perder, por Messi. En este aspecto Ramos, Varane y Casemiro fueron bastiones defensivos. Como Piqué para el Barça en el aluvión blanco de la primera parte. Reparto de puntos y todo sigue igual en lo alto de la clasificación de la Liga 2019/20.

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Faena de aliño del ecoMadrid

Real Madrid

El Real Madrid ecológico se impuso 2-0 al Espanyol con una faena de aliño. Digo ecológico porque el Florentinato se sumó a la Cumbre del Clima: el club instaló en la fachada principal del estadio una gran lona ecológica de 35,77×19,60 metros. Se mantendrá hasta el 13 de diciembre. Es una lona microperforada e ignífuga que cuenta con un tratamiento ecológico que, con la luz del día, convierte la polución y la suciedad en vapor de agua y sal y elimina las bacterias. Cada tres metros cuadrados de lona absorben la cantidad equivalente de dióxido de nitrógeno que desprende un vehículo durante un año. No fue el único gesto: el equipo usó la tercera equipación, la verde. Faltó un detalle: el saque de honor a cargo de Greta Thunberg.

Zidane presentó el once que adivinaba pero que Luis Nieto del AS nunca acierta. Rodrygo, Benzema y Vinicius formaron la delantera. El técnico había avisado en la previa que la clasificación del rival no se correspondia con su valía real. Como se demostró a lo largo del partido, salvo en el primer cuarto de hora del Madrid. Fueron los mejores minutos de los blancos, ayer verdes. Quienes a medida que iba corriendo el reloj se fueron dejando dominar, hasta que los periquitos se hicieron con el control del encuentro. Courtois salvo el 0-1 con un paradón (a cabezazo de Granero). Hubo una reacción en la jugada siguiente, en la que Vinicius dispuso de su segunda oportunidad, bien resuelta (como la anterior) por Diego López. El brasileño se parecía más al de la temporada pasada que a la de esta: rápido, encarando, desbordando al rival. El último pase y el acierto de cara a la portería siguen siendo sus asignaturas pendientes. Respecto a esta última faceta, observé una mejoría: sus remates fueron entre los tres palos y en las dos ocasiones que tuvo, forzó al meta rival. Rodrygo, por su parte, estuvo muy trabajador. Bajó a defender, aliviando a Carvajal. Estuvo incisivo en ataque y siempre eligió la mejor opción.

Tras la momentánea reacción madridista el Espanyol volvió a hacerse con el ritmo del partido. Hasta que en el 36 Varane marcó el 1-0. Kroos (flojo a lo largo de los minutos que jugó) botó un córner. Ellos despejaron y la pelota le llegó a Benzema. Metió un pase de 10 y ahí acudieron Varane y Casemiro. El frances, mejor colocado, remató a gol.

Curioso el desempeño de Benzema. Falló un gol, dio el pase del 1-0 y metió el 2-0. En su tanto la jugada nace a iniciativa suya: en un saque de banda hace de Raúl, sabedor que no hay fuera de juego. Carvajal le ve y se la manda, en un saque largo. Fede Valverde atento sigue la jugada (¡qué bien termina los partidos este futbolista!). Benzema se apoya en el, el uruguayo se la devuelve y Benzema hace el 2-0. Era el 78 y sentenciaba un enfrentamiento que se estaba poniendo cuesta arriba. El de momento Pichichi de la Liga no hizo más. Suficiente para ganar y mantener al Madrid arriba.

En la segunda mitad hubo momentos en los que no pasábamos del círculo central. La entrada de Modric por Kroos oxigenó un poco a Case y Valverde. Entre ambos mantenían al equipo vivo. El brasileño cortando y ayudando en defensa. El uruguayo de pulmón, un todoterreno, con fuerza para arrancar en ataque por su cuenta y riesgo, abriendo boquetes en las líneas rivales.

La expulsion de Mendy (doble amarilla), con 2-0, forzó la entrada de Militao. Hubo un doble cambio: salieron Rodrygo y Vinicius y entraron Brahim y Militao. El defensa brasileño apunta a titular en Valencia antes las bajas de Mendy y Marcelo.

No hubo más historia, como suele suceder antes de un partido de Champions (salvo que pinchemos).

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El Madrid se encuentra con Keylor Navas

SERGIO PEREZ REUTERS AS

El Real Madrid se encontró con Keylor Navas (ovacionado en el regreso a la que fue su casa) y se fue al descanso con un exiguo 1-0 a favor. También le sonrió la fortuna del VAR. Otra sobrada de Sergio Ramos, a pocos minutos del final de la primera parte, originó una jugada que terminó en penalti a favor del PSG y roja a Courtois. Ramos se fue alocadamente al ataque y no bajó. Perdió la posesión, ellos despejaron y afortunadamente, en la disputa por el balón, Gueye empujó a Marcelo, cerca de la divisoria de los dos campos. El senegalés se hizo con la pelota y lanzó un pase en profundidad a Icardi. Courtois salió a la desesperada y derribó al delantero argentino. El visionado del VAR anuló la pena máxima, la roja y se cobró la falta de Guaye a Marcelo.

Zidane sorprendió con la alineación de Isco. Quienes apostaron por un 4-4-2, o que al menos dijeron que no íbamos a jugar con 4-3-3, acertaron. Aunque nadie mencionó el nombre deL malagueño. Su posición fue clave en la primera mitad. Con libertad de movimientos se hizo con todo el campo. Abajo y arriba. A derecha e izquierda. Buscando el balón. Al descanso pensaba cuánto duraría su derroche.

El Madrid comenzó el partido sacando de centro y no volvió a oler la pelota en los primeros cinco minutos. El espejismo se desvaneció cuando Isco robó un balón en el lateral izquierdo del PSG, provocando un saque de esquina. A partir de ahí fue un torbellino blanco. El PSG no pasaba de la mitad del campo. El dominio era absoluto. En el 17 Benzema remataba un rehace al poste de Isco, anotando el 1-0.

La maquinaria blanca siguió a tope. Y surgió la figura de Keylor Navas. Le sacó tres balones de gol a Kroos (uno desde el córner), uno a Carvajal y otro a Marcelo. Nada más arrancar las segunda mitad salvó el 2-0 ante Benzema.

A la media hora el PSG consiguió pasar del círculo central. Mbappé, ya en la izquierda (se cambió de banda con Di María), dispuso de dos oportunidades bien resueltas por Courtois.

Neymar jugo sus primeros minutos en esta Champions. Salió tras el descanso. Pero su presencia en los primeros minutos no se notó. El Madrid seguía jugando rápido. Benzema, Hazard e Isco triangulaban a las mil maravillas. Con las espaldas bien cubiertas por Casemiro, Kroos y Fede Valverde. El Pajarito impuso su presencia en ataque en los primeros quince minutos, sin desatender sus labores defensivas. La profundidad de Carvajal y sobre todo de Marcelo eran pluses.

A la media hora de esta segunda mitad Isco ya daba muestras de cansancio. No presionaba como antes. Pero tuvo arrestos para terminar una jugada, a pase de Marcelo, en la que estuvo a punto de marcar. Navas evitó al gol y el balón tras su despeje se encontró  con el poste.  Zizou había mandado calentar a Bale y Modric.

Meunier se cargó a su compatriota Hazard en el 64. El defensa no vio tarjeta. Dos minutos después Hazard intentó volver al terreno de juego. Claramente no podía y abandonó camino del vestuario. Estábamos en 10. Hasta que se paró el juego y pudo entrar Bale. Coincidió con una amarilla a Marcelo.

El peligro francés llegaba de la velocidad de Mbappé. Neymar, hasta el 75, era una rémora para su equipo. Perdía todos los balones. Icardi y Di María, desaparecidos en esta segunda parte, fueron sustituidos por Sarabia y Drexler. Al mismo tiempo entraba Modric por Valverde. Me pareció raro, porque el uruguayo parecía más fresco que Isco. Y su presencia es imprescindible (como se comprueba jornada tras jornada).

Según pensaba que se podía llegar a los últimos 10 minutos con ese corto 1-0 llegó un pase de Marcelo y un tremendo cabezazo de Benzmea, superando en el salto al central. 2-0. Pero una estupidez de Varane y Courtois facilitó el gol de Mbappé. Varane casi anota en propia puerta, despistó al portero belga y el francés remachó. 2-1 en el 81. Dos minutos después, en otro despiste defensivo, empató a dos Sarabia. La metió por la escuadra. Estupor total. La salida de Valverde una vez más nos perjudicó. Ente ambos goles Rodrygo entró por Isco. Ya en el descuento Mbappé estuvo a punto de hacer el 2-3 desde la derecha. Y en el minuto final Bale lanzó una falta al palo. Era el tercero de la noche. Se llegaba al final con un inesperado 2-2.

Afortunadamente el empate en Estambul, en el Galatasaray-Brujas, nos había clasificado matemáticamente (como segundos de grupo). Este del Bernabéu nos ha dejado un sabor final muy amargo por el resultado. El descalabro final, producto de la falta de pulmones en el medio campo y de concentración atrás, es un golpe muy duro. Tendremos que enfriar los ánimos para recordar el buen fútbol jugado durante la mayor parte del partido.

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Barça y Madrid colíderes (con un partido menos)

Marca

La derrota del Barça, 3-1 ante el Levante, unido al empate (1-1) del Atleti en Sevilla liberaba al Real Madrid de angustias ante el Betis en el Bernabéu. Era una oportunidad única para distanciarse de los dos rivales por el título de Liga. Se empató a cero por dos razones principales: la falta de tino ante el marco rival y el arbitraje. Zidane con la ausencia de Fede Valverde tambien puso su granito de arena. Empiezo por lo último porque los otros dos temas iran apareciendo.

Es incomprensible que Valverde no fuese titular. Aporta mucho y libera a Kroos. Se ha convertido en el pulmón del equipo. Precisamente lo que le faltó al Madrid en la segunda mitad fueron pulmones. Modric no está a su mejor nivel. Es comprensible que haya que darle minutos. Pero no es de recibo que juegue los 90 minutos y que Zizou no gaste los tres cambios (solo hizo dos: Vinicius en el 65 por Rodrygo y Jovic por Benzema en el 84). La presencia del croata –o la ausencia del uruguayo– resta. Obliga a Kroos a esfuerzos que le distraen de su tarea principal. Le atenaza. Y le acaba pasando factura. Al equipo también. Como comprobamos en la segunda parte.

El Real Madrid hizo una buena primera mitad con unos primeros 20 minutos muy buenos. A los 6 minutos Joel Robles le sacó un remate de gol a Benzema. Al minuto era el VAR quien frenaba al Madrid. Hazard al parecer recibió un balón en fuera de juego. Presenta dudas porque rectificó su posición al ver el pase. Y dejó pasar el balón. Luego corrió para jugarlo. Se desembaraza de un defensa. Entra en el área y ante la oposición de otro defensa y de Joel Robles marca un golazo. Pero el VAR del catalán Estrada Fernández lo anula. El juez principal había señalado gol. A la memoria me viene el 0-1 del Barça contra el Levante. Anotó Messi en una jugada que en su inicio tenía a Griezmann en fuera de juego. Las similitudes entre ambas jugadas son evidentes. Las decisiones en cambio son dispares.

Los organismos que rigen el fútbol no permiten que a los equipos les pueden arbitrar trencillas de su localidad. Pongo un ejemplo para explicarme mejor: un árbitro del Colegio Andaluz no puede pitar a ningún club andaluz contra otros equipos; uno del Colegio Catalán no puede arbitrar a clubes catalanes en sus enfrentamientos contra otros no andaluces. Si son los propios estamentos quienes ponen en duda la imparcialidad de los árbitros ¿por qué no afinar más en la afinidad a ciertos colores aplicada a regiones y provincias? Por tanto pregunto: ¿Por qué el Florentinato permite que en el Bernabéu el VAR esté en manos de un árbitro del Colegio Catalán? Y más teniendo en cuenta que se trataba de Estrada Fernández, que nos la ha jugado varias veces. Para el recuerdo queda el penalti no señalado en la ida de una Supercopa contra el Atlético de Madrid. Más recientemente en el primer partido de esta Liga 2019/20 expulsó a Modric en Vigo. Decisión muy rigurosa, pero la tomó basado en una nueva normativa. Otra nueva normativa es la de las manos en el área son siempre penalti. Sí o sí. Se acabó la voluntariedad o no de la acción. Pero en el 81 la mano de Feddal fue ignorada por el árbitro y por el catalán Estrada Fernández, responsable del VAR. El defensa da un manotazo al esférico y desvía su trayectoria. Ni siquiera tiene el brazo apoyado en el césped (que podría ser un atenuante o excusa).

Entre ambas acciones se produjeron muchas ocasiones. Las mejores oportunidades, aparte de la mencionada de Benzema, las tuvieron Mendy, Sergio Ramos y Vinicius. Mendy tras una tremenda carrera, iniciada en su propio campo, se plantó frente a Joel Robles. Su remate se fue fuera. Ramos a bocajarro remató al muñeco. Vinicius tuvo dos, una muy clara, ambas frente a Joel Robles. No supo o no pudo superar al meta bético.

Un Betis muy defensivo hizo lo que pudo, sobre todo en la primera mitad. En los segundos 45 minutos estuvieron más sueltos. Se defendieron muy bien. Ordenados, achicando espacios. Y supieron aprovechar el cansancio de Hazard y Rodrygo tras el descanso. Este bajón de las dos bandas ofensivas del Madrid lo acusaron los blancos. Los laterales lo intentaron. Mendy tienes aptitudes y condiciones físicas. A la hora de centrar ya es otro cantar. Carvajal esta temporada parece empeñado en ser el Marcelo de la pasada. No dio una a derechas (el único pase bueno que dio fue una cesión a Courtois).

Varane tampoco tuvo su día. Un error suyo en la segunda parte originó la segunda oportunidad del Betis: Canales intentó sorprender a Courtois al verlo adelantado. El belga se lució con una palomita desviando el balón. La primera oportunidad bética vino de las botas de Fekir en la primera mitad. Su remate se fue fuera por poco.

El miércoles toca Champions. Contra el Galatarasay. Hay que ganar y asegurar los puntos para la clasificación a octavos. Jugando como en la primera mitad no creo que tengamos problemas. No siempre se puede tener tan mala fortuna…

 

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El globo de Areola se desinfla

MArca

El Real Madrid venció 4-2 al Granada en un buen partido en el que se desinfló el globo de Areola. El meta frances demostró en el PSG ser capaz de lo mejor y de lo peor. Ayer vimos su lado oscuro. De hecho el único peligro de los andaluces llegó por el escaso acierto del portero, que nos costaron dos goles, y por la leña que repartieron.

Zidane sorprendió con Odriozola y Carvajal de laterales. El canterano por la izquierda. Pedro Arjona, en el tercer tiempo, me recordaba que ya había jugado ahí en el Castilla de Sarabia (hoy en el PSG). Dispuso de dos oportunidades de gol en dos buenas incursiones por esa banda izquierda.

Fede Valverde volvió a la titularidad y fue el mejor del encuentro. Le acompañaron Kroos y Casemiro. El alemán se lesionó y fue sustituido por Modric a la media hora.

El primer cuarto de hora del Madrid fue muy bueno y el arranque no pudo ser más brillante. Al minuto Bale se escapaba por la banda derecha y metía un pase con el exterior. Benzema no perdonó y anotó el 1-0. Mientras Bale estuvo encendido el peligro rondaba el área visitante. Cuando el gales se apagaba también lo hacía el ataque blanco. Quien estaba apagado fue nuevamente Hazard. Hasta que en el 45 la insistencia de Valverde dio su fruto. Se hizo con el balón y lanzó al belga por el centro. Este encaró a Rui Silva y le batió con una vaselina. 2-0. Era el primero que marcaba con el Real Madrid.

En la segunda mitad llegaron cuatro goles y Zidane completó sus cambios: Isco por Hazard y James por Bale.

El 3-0 fue un misil de Modric por la escuadra. Nuevamente la fe y la insistencia de Valverde tuvieron compensación. Esta vez su robo llegó a Hazard. Su pase a Modric propició el esplendido remate del croata. 3-0. Las cantadas de Areola estaban por venir. Antes tuvimos un par de aperitivos con dos salidas falsas en balones aéreos. Luego vino el tonto-penalti que cometió (en vez de patear el balón lo hizo con un jugador rival). Machís transformó la pena máxima: 3-1 en el 68. Ocho minutos después Areola se comía un balón a la salida de un saque de esquina (forzado por Varane quien sacó la pelota bajo palos cuando ya se colaba). Domingos Duarte, en el área chica, lograba el 3-2.

El Madrid seguía jugando bien, ligando jugadas y creando peligro. Pero el cuatro no llegó hasta el descuento. James marcó su primer gol de la temporada tras una extraordinaria subida de Odriozola por la otra banda. Hasta ese momento estábamos tensos y encogidos. Pero no como el día del Levante que acabamos pidiendo la hora. Era por Areola…

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