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Gabilondo se equivocó en el pronóstico

Iñaki Gabilondo, sumo sacerdote Rappeliano del Templo de PRISA, se equivocó en su pronóstico. Pero ha tenido la gallardía de reconocerlo, detalle que le honra. Y es algo que no han hecho otros. No es muy habitual entre los periodistas (los mediocres y el no lo es) reconocer errores. Eso sí, Gabilondo acaba con una advertencia en plan monástico. No vaya a ser que nos pase a los demás lo que a él.

Desde luego Puigdemont está dando mucho juego a los periodistas aficionados a contar las noticias antes de que estas se produzcan. Y no parecen escarmentar: tras los patinazos de la semana pasada (no compareció cuando dijeron ni anunció lo que proclamaron que iba a anunciar), han vuelto a repetir faena ayer y hoy. Ni ayer hubo la rueda de prensa anunciada (fue hoy) ni ha pedido asilo, como pronosticaron a los cuatro vientos. Que Puigdemont se los lleve al huerto con tanta facilidad dice muy poco en favor de nuestros plumillas.

Sigan así, se están luciendo. Y luego aún se preguntaran por qué pierden audiencia y sus periódicos caen en picado, mientras dan consejos y consignas por doquier a los demás e inventan la realidad antes de que esta se produzca…

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Los campeones del periodismo de anticipación

Titular erroneo El País

No hay dudas: este titular de la edicion digital de El País les hace merecedores al titulo de Campeones del Periodismo de Anticipación. Una nueva modalidad muy en boga en esta era de la posverdad (creada por el mal periodismo, y que será el siguiente libro que escriba tras el próximo, que ya estoy terminando). Esta vocación de ser Rappel y anticipar o predecir el futuro es realmente asombrosa. ¿En qué escuelas de periodismo se enseña a dar las noticias antes de que se produzcan?

En el caso concreto que nos ocupa, el titular tiene fecha del 21 d octubre. Nos están avanzado una noticia que se produjo ayer, 27 de octubre. El problema es que el titular es falso y no se corresponde a la realidad del día 21. Y entre ese día 21 y ayer pudieron producirse varios escenarios. Que hayan acertado, siendo positivo, es irrelevante. Porque lo que cuenta es que están manipulando la realidad. Lo que deberían estar reflejando es la intención de Rajoy. En vez de “aplica” debería decir “aplicará” (“destituir” en vez de “destituye” y “recortar” por “recorta). Porque el tramite del Senado aún estaba pendiente. Y las intenciones de Puigdemont no estaban claras en esas fechas. De hecho nos anunciaron el día 26 que iba (ojo: iba) a convocar elecciones en Cataluña, luego suspendió la alocución prevista y al día siguiente el Parlament decidió (irregularmente) la independencia.

Este titular del 21 de octubre solo hubiese sido correcto el día 27. Ya les digo, periodismo de anticipación. ¡Es el último grito!

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Tremenda foto de los Ortega y Gasset 2015: todo hombres

Entrega premios Ortega y Gasset

Tremenda foto del gran Bernardo Pérez de los premiados y miembros del jurado de los premios Ortega y Gasset 2015. En un recuento rápido hojeando El País me salían dos mujeres de un total de dieciocho que aparecen en la imagen. Desde luego algunos siguen con el reloj retrasado, muy retrasado.

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Hasta luego Moncho y cia.

reverendo

Vaya una racha. Empezó con Cifu, siguió con Moncho Alpuente, Mariano de la Banda, Antonio Resines, Fernando Esteve y hoy Pedro Reyes.

Ayer estuve en el crematorio por lo de Fernando y sirvió de reencuentro con colegas con los que hace años no coincidía. También me gustó ver a algunos que veo más a menudo… y alguien me llamó la atención por no haber escrito nada sobre Moncho. Tanto Diego Manrique, en un medio masivo como El País, como El Gran Wyoming, en infoLibre, se han lucido. Les dejo con un copia y pega del Sr. Monzón:

Cuando el verso es un tirachinas

Que nadie diga que miento si afirmo tajantemente que hay en este Parlamento, entre tanto delincuente, digamos un diez por ciento de gente honrada y decente.
Así comenzaban las coplas en defensa de don Alberto Astutillo de la Vara con las que Moncho Alpuente retrataba la singular y meteórica carrera ascendente de un diputado que, saliendo de la nada, alcanzaba la gloria de la política y las finanzas, y, a pesar de ser un hombre honrado,era prejuzgado por formar parte del hemiciclo del Congreso. Todo un ejemplo de cómo alguien se puede cagar en algo cuando parece que lo está glorificando. Corrían los años ochenta y los bares estaban a rebosar. Ya tenía una carrera variopinta y cargada de genialidades. Claro que, su carrera era él y, por tanto, errática.
Decía Moncho, y no le faltaba razón, que a los periodistas que trabajaron durante el franquismo habría que darles tratamiento de víctimas. La dictadura fue un tiempo en el que la frustración hacía mella en el cuerpo y en el alma de aquellos profesionales porque las noticias trascendían, tenían peso, motivo por el cual les obligaban a cerrar el pico. Hoy se puede escribir lo que sea, no existe censura previa, pero todo va a la basura; hoy el periodismo se ha convertido en una lucha desesperada contra la impunidad en lugar de la guillotina que fue en otro tiempo. Recuerdo que hace un par de semanas en el programa en el que trabajo sacamos unas grabaciones donde altos cargos de la Comunidad de Madrid, reunidos para que dos guardias civiles mintieran en la inminente declaración que debían prestar ante el juez, prometían a los agentes que si daban una versión diferente a la de los hechos, en la que no se viera perjudicado “Nacho”, lo celebrarían con “un volquete de putas”. Así de fiesteros son. Cuando escuché esa conversación pensé que ninguno de ellos estaría al día siguiente en su despacho, por vergüenza torera, como a ellos les gusta decir, o porque alguien decente que debiera rondar por las alturas les diría: “Mala suerte, chicos, os han pillado, ya os daremos otra cosa en Telemadrid o por ahí, no os preocupéis, pero ahora toca recoger las cosas y despejar la plaza”. Al parecer no existe tal, y ante mi sorpresa no pasó nada, todo siguió igual, se aplicó la doctrina Rajoy de dejar correr el tiempo, de esperar que el temporal amainara y que la corriente del río arrastrara la maleza arrancada en la tormenta. Nadie dio explicaciones; si acaso, supongo, estarán buscando al que lo grabó, o al que lo filtró, para crujirlo.
En el tiempo que ha pasado desde aquellos tiempos a los que se refería Moncho y la actualidad, el salto ha sido notable en lo formal, pero la prensa parece tener el mismo efecto que cuando era muda. El cuarto poder ha perdido fuelle. Como ocurre con la heroína, el proceso de adaptación a la mugre impide que esta inmundicia nos afecte. La sobredosis de fechorías cometidas por los jerifaltes condiciona nuestro sistema inmunitario, y generamos un mecanismo de supervivencia para que la indignación no se transforme en procesos somáticos que provoquen ulceras cutáneas o de estómago. Nos acostumbramos, como los ciudadanos después de los bombardeos, a vivir entre escombros con ratas corriendo por todas partes, formando parte de nuestro ecosistema. Moncho sabía estas cosas y otras muchas y desarrollaba su terapia de sublimación escribiendo versos en los que retrataba la actualidad descargando con su inigualable sarcasmo todas las toxinas que le inyectaba la actualidad. Cuando le decías: “¿Te has enterado de lo que está pasando no sé dónde?”, te respondía: “Estoy terminando Francoel musical”. Como Quevedo, era consciente de que la burla es la mayor humillación a la que se puede someter al poderoso. Resaltar su estupidez, su ignorancia, devolverle el desprecio con el que gobierna la vida de los ciudadanos, ponerle frente al espejo que refleja la crueldad de los señoritos que han tenido siempre a España dentro de un puño, era su estrategia de venganza. Dejar constancia de su pestilente paso, cagarse, como las palomas, en los monumentos que se erigen a esta chusma nauseabunda que trabaja para mejorar su patrimonio a costa de construir un mundo inhabitable. Nunca los tragó. La vida le hizo anarquista y medio. A diferencia de estos siniestros pijo-facha-neoliberales-protofascistoides, no tuvo lo que ellos llaman la evolución lógica y su talento le permitió seguir siendo auténtico, adjetivo que se cotiza poco en el mercado, pero que es patrimonio de los pocos hombres honestos que en el mundo han sido. Yo siempre he sido fan suyo, y cuando la edad me permitió alternar con él, nos hicimos colegas y me metió en varios proyectos suyos de teatro, radio, música y cualquiera de las cosas que se le ocurrían, que eran muchas, y en las que incluía siempre a su legión de adoptados. Era incapaz de negarle un curro a un amigo, con lo que, a veces, tenía que hacer el trabajo de la mayoría de los colaboradores que metía en los proyectos porque no estaban cualificados para el caso. Recuerdo que en La Reina del Nilo, musical de los años ochenta, colocó en el cuerpo de baile a varios colegas del barrio que no pintaban nada allí ante la cara de estupor del coreógrafo, que estuvo a punto de sufrir un síncope cuando se encontró con la tropa que le habían asignado, en la que también había, claro está, profesionales de la danza. Si le comentabas el tema te decía: “Si se les pone por el medio, que nadie los vea, no se va a notar”.
Hicimos un trío con El Reverendo y recorrimos escenarios por todas partes cantando al Quinto Centenario, sorteando carnets del PSOE falsos en una rifa amañada, homenajeando a los gregarios del equipo Kelme de ciclismo, descubriendo que el mal estado de una sopa de pescado fue el origen de la Revolución Francesa, proponiendo decenas de actos homenaje a la memoria de Federico García Lorca para emprendedores con ánimo de lucro, y un sinfín de disparates que a veces dejaban al personal en un extraño estado de confusión, porque había leña para todos y, de una forma u otra, el público acababa sintiéndose aludido. Como suele ocurrir con los escépticos, era un visionario que acertaba siempre antes que los demás, y los personajes de sus canciones acabarían saliendo en los medios de comunicación años después por las fechorías que se apuntaban en las letras, como aquella que cantábamos dedicada a Jordi Pujol y familia que no era entendida del todo, nada menos que veinticinco años antes de que tuvieran que dar explicaciones por lo abultado de su patrimonio: “A Pujol y la Marta Ferrusola / no les gusta del ‘cupón’ hacer la cola / y prefieren la loto catalana / pues aunque algo pierden siempre ganan”.
Como descabezaba a todos los títeres, no era santo de la devoción de las autoridades competentes que jamás le dieron cuartel. Se quedó sin el puesto que añoraba de Cronista de la Villa, él, que lo sabía todo de la ciudad de Madrid que tanto amó, esa ciudad que le mataba. Los pájaros, los árboles, las esquinas, las anécdotas, los edificios, los bares, los museos, los bares, los pubs, los bares, los cafés, los bares, los antros y los bares.
Por si no lo había dicho, también sabía mucho de bares, cualquiera diría que nació en uno de los barriles de pepinillos de la taberna de la calle de Hortaleza, que cuando cerró le dejó huérfano una vez más. Tenía una manía con eso del Cronista que no sé de dónde le venía, a mí me sonaba a cosa rancia, pero él reivindicaba que sería el mejor. Todos tenemos nuestro lado freak Noctámbulo, fumador y bebedor, dio buena cuenta de la vida, que al final es de lo que se trata, y no tenía miedo a eso que la mayoría reniega a cambio de nada, a hacer uso de la libertad, que para eso está. Como decía en una de sus canciones en referencia a cuando le echaban de un bar porque cerraban: “No lo pueden negar, le doy ambiente al bar”, es lo bueno de cantar con alguien de quien eres fan, te lo pasas de puta madre y si la cosa no gusta tanto como a ti, da lo mismo, tienes siempre claro que el error está en ellos.
Un crack, la alegría de los que le han conocido. El rey del verso al servicio de la risa y del derrocamiento. Creador e iconoclasta. Me gustaría ver ese musical sobre Franco, y estoy seguro de que no sería del agrado de esta legión de choris que hoy nos mandan. Para eso escribía, imaginando sus caras y también las nuestras, por eso se reía mucho y fuerte. Como a partir de determinadas edades uno se niega a asumir la realidad, no pierdo la esperanza de que alguna noche, por ahí, nos encontremos en un bar y nos tomemos algo.
Nota del editor: la foto es del homenaje al Reverendo...

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A propósito de Errejón, Montero y la Universidad 2

El Confidencial

El pasado 24 de noviembre escribía en A propósito de Errejón, Montero y la Universidad:

El enredo de Iñigo Errejón debería servir para poner al descubierto a la casta universitaria, independientemente de si el pecado de Errejón y Alberto Montero, de haberlo, sea mortal o venial. Se vislumbran detalles que despiden aromas reveladores. Porque la universidad pública española es endogámica, arbitraria, nepotista, clientelar y sectaria. Tanto o mas que el Tribunal de Cuentas o el colectivo que forman los controladores aéreos, por citar tan solo dos casos conocidos por todos.”

Disculpen la autocita pero viene a cuento porque relataba, a modo de ejemplo, las irregularidades de la Universidad de Málaga, con su rectora Adelaida de la Calle al frente. Y terminaba haciendo la siguiente pregunta: “Y me pregunto por qué Podemos no denuncia a la casta universitaria…”.

Algunos medios ya han empezado a investigar sobre el asunto (aparte de los que vinculé en las entradas citadas anteriormente) y Felix de Azúa en su tribuna de hoy en El País se hace la misma pregunta: “¿Han oído a Iglesias, a Errejón, o a los dirigentes de Podemos en la sombra presentar un programa de limpieza del mundo universitario español?”. El articulo completo se llama Un partido de profesores. Otra perla de Azúa: “Dicho sin farisaísmos, la Universidad está tan corrompida como las finanzas, los partidos o los sindicatos: es una de las instituciones más corruptas del conjunto institucional español. Por esta razón la enseñanza española es la que recoge la más baja calificación en todo el conjunto europeo, un suspenso que se sucede año tras año con gran regocijo de los partidos políticos.”

En el mismo periódico inician hoy una serie, La Universidad a examen, sobre estos males endémicos de nuestras universidades (viene destacado en portada).  Abren el fuego con un revelador reportaje: La endogamia alcanza al 73% de los docentes (resulta revelador que la UMA de la señora De la Calle vuelva a aparecer entre los ejemplos citados por las periodistas Maribel Marín y Pilar Álvarez de El País).

El Confidencial por su parte ha iniciado una investigación sobre el legado de González-Trevijano, exrector de la Universidad Rey Juan Carlos.  Han publicado ya dos piezas sobre esta agencia de contratación familiar:

El nepotismo corrompe la Universidad Rey Juan Carlos: ‘Yo coloco a tu hijo, tú al mío’

El ‘top 1’ del nepotismo: el decano de la Rey Juan Carlos colocó a tres hijos y tres nueras

Seguiremos atentos…

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El caso de Miguel Ángel Aguilar y El País: Nunca des las gracias si no sabes si te han hecho un favor (por Rodri)

MAATodo el mundo conoce, gracias a las poquísimas horas en que estuvo colgado en la página Web de El País, el artículo de Miguel Ángel Aguilar en el que hacía SIETE preguntas al Presidente del Gobierno D. Mariano Rajoy.

Algunas de las preguntas eran éstas:

Si es cierto que siguió disfrutando de los beneficios del Registro de Villafranca, provincia de León, y de Padrón, provincia de la Coruña, cuando fue elegido diputado al Parlamento de Galicia en 1981, 

Si al concursar voluntariamente y obtener en 1982 el registro de Berga en el Pirineo catalán, contraviniendo entre otras la obligación de residir en la localidad donde tiene su sede el Registro, continuó obteniendo ingresos de esa plaza, que se encuentra a más de mil kilómetros de Pontevedra

Si, cuando a partir de marzo 1990 pide que se le declare en servicios especiales y su plaza en Santa Pola, queda encomendada a su buen amigo Francisco Riquelme, titular del Registro de Elche, esa designación a título de “sustituto accidental permanente”, era la que correspondía según el cuadro legal de sustituciones de la Dirección de Registros y del Notariado.

Si a partir de ese momento y siguiendo ejemplos acreditados se repartía al 50% los beneficios del Registro de Santa Pola con el sustituto que le hacía el trabajo.

No era la primera vez que Miguel Ángel Aguilar escribía sobre esos “diferidos” beneficios económicos del sr. Rajoy compaginados con su carrera política. Antes se habían podido leer en El País o escuchar en  sus intervenciones de “El telegrama” de “Hoy por hoy” o en comentarios como contertulio de “Hora 25”. Todo eso en la Cadena SER en la que está desde algo después de que terminara en mayo de 1980 como director de  “Diario 16”.

En esta ocasión hubo una respuesta de Tomás Delclós, Defensor del Lector de El País, en la que se explicaba el motivo de la “desaparición” del artículo:

He consultado con el responsable de Opinión lo sucedido. El lunes por la noche se llamó al autor del artículo planteando la retirada del mismo por considerar los responsables de Opinión que en el mismo se trataban supuestas conductas del presidente el Gobierno alguna pendiente de dilucidar en demanda administrativa no resuelta. Decisión que acató el articulista. La redacción procedió a la retirada del artículo que no se publicó en la edición impresa sin advertir que no se hizo lo propio en la edición digital donde permaneció publicado unas horas hasta su retirada por el motivo comentado.

Todo casi “normal” en esta España del momento actual en la que ya no se sabe bien donde están los unos y donde los otros. No se sabe quien tiene que ocultar, quien tiene que tapar, quien tiene que silenciar…

Pero hay algo, que puede ser que no tenga demasiada importancia visto lo visto, pero que es lo más sangrante.

Se dice que, efectivamente, los responsables de opinión de El País llamaron a Miguel Ángel Aguilar para comunicarle la retirada de su artículo de la edición impresa.

Se dice que el periodista se encontró después, en la edición digital, que ahí sí estaba publicado.

Se dice que, con cierta alegría, llamó al periódico para dar las gracias.

Y se dice que los del periódico advirtieron, en el momento de la llamada, que se les había pasado la edición digital y lo suprimieron de ahí también. Con todas las informaciones que se mueven en las redes no hubieran tardado mucho en advertirlo pero fue Miguel Ángel Aguilar quien levantó la liebre.

Y a todo esto seguimos sin que el Sr. Rajoy conteste  o aclare alguna de esas preguntas que están en el pensamiento de todos; bueno, con el presente secretísimo de los políticos y de los partidos, en él de muchos.

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Más mentiras de El País sobre el Real Madrid: el Porsche que no existe

Benzema

En mayo del 2011 preguntaba ¿Debemos los madridistas seguir comprando El País? e implicitamente llamaba a boicotear al periodico. Desde entonces hasta ahora las cosas han empeorado. Porque el vandalismo de los valdanistas se ha extendido a otros medios, más allá del grupo PRISA (quieren cobrarse la pieza objeto de su inquina: la cabeza de Mourinho).

Una filtración a El País desvelaba que Benzema había sido cazado por un radar cuando circulaba a 216 kilómetros por hora. Fue a principios de febrero a la vuelta del (bochornoso) partido de Liga en Granada. Supongo que le crujirán (el juicio se ha fijado el mismo día del Francia-España). Se lo merece. Pero la información iba más lejos: apuntaba a un Porsche de misterioso conductor. Ahora resulta que tal coche -y su tripulante- no aparece por ningún lado. A la Guardia Civil de Tráfico no le consta. ¿Al diario se la han vuelto a colar como la foto de Chavez? ¿O es su habitual animadversión hacia todo lo madridista? Quizás sean las dos cosas…

Pillados en su patinazo se ven obligados a tapar sus vergüenzas. Y elaboran una nueva versión. También añaden datos sobre más asuntos que acontecieron esa madrugada en la M-40: Essien circulaba a 150, fue parado, pagó la multa y se beneficio de la reducción del 50%; otros jugadores, Arbeloa, Sergio Ramos y Callejón, pasaron sin problemas controles de alcoholemia. Pero del Porsche no hay ni rastro. Pillados in fraganti los redactores se justifican con el siguiente párrafo:

“La falta de una fotografía que corrobore que el Porsche circulaba a semejante velocidad hace que, oficialmente, no existan los hechos para la Guardia Civil, por más que den fe de su existencia testigos oculares.”

Se me ocurren un par de observaciones. La primera. y la más obvia, es que a falta de photoshop es muy difícil fotografiar lo que no existe. Pero lo que es realmente ruin y miserable es la mención a los “testigos oculares”. ¿Testigos oculares? ¿En la M-40 y de madrugada? Y los han localizados ellos. ¡Venga ya! ¡Qué asco!

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