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Se estrena “Ma Rainey’s Black Bottom” en Netflix

Hoy 18 de diciembre se estrena en Netflix la película “Ma Rainey’s Black Bottom“, basada en el musical de Broadway del mismo titulo. Ma Rainey, conocida como la madre del blues (apelativo al que ella no le puso pegas a pesar de la discutible veracidad del mismo), es de una importancia capital en la popularización y difusión del género, así como de la relevancia que obtuvieron las cantantes. Lo que sí es cierto es que fue quien primero cantó blues desde el escenario de un teatro, en 1902 (siendo una adolescente). El blues rural o urbano encontraba su lugar en tugurios, clubes, esquinas, fiestas privadas, etc.

La precocidad profesional de Ma Rainey la proporcionó el conocimiento suficiente para dirigir su carrera. Impuso sus ideas. Era una líder y un ejemplo. Aparte de sus facetas artísticas y empresariales hizo historia apadrinando e impulsando la carrera de la gran Bessie Smith. Se rumoreaba de una relación más intima. Esos amores prohibidos en la época la han convertido con el paso del tiempo en un icono del colectivo LGTB. Y además muchas de sus letras eran marcadamente feministas, reflejo de su personalidad.

Otra contribución imprescindible fue la grabación en 1924 de la versión original de “See See Rider“, con Louis Armstrong y Fletcher Henderson entre los músicos. Ma Rainey es coautora de la canción. Con el paso del tiempo se convirtió en un clásico del rock. La grabó Elvis. Y Mitch Ryder & The Detroit Wheels (en 1965) y The Animals (en 1966) alcanzaron el Top 10 de las lista pop de EEUU con sus versiones.

Ma Rainey fue una figura decisiva en la difusión de los discos de pizarra. Fue una autentica superventas (se decía que salvó a la división discográfica de Paramount de la bancarrota). En cinco años grabó alrededor de 100 canciones. Cuando a las primeras figuras del classic female blues les llegó la hora del relevo, con voces más refinadas, centró sus actividades en la gestión y programación de varios teatros de su propiedad.

Nacida en 1886 como Gertrude Pridgett en Columbus (Georgia), adoptó el apellido de su marido William Rainey (se casaron en 1904). A él le llamaban respetuosamente Pa Rainey. Y ella adoptó el Ma. El “Black Bottom” del título hace referencia a un baile popularizado en el Nueva Orleans de principios del siglo XX. El origen del nombre es doble: de un barrio negro de Detroit llamado así y del gesto del cachete en la nalga que era uno de los pasos del baile (bottom en este caso significa trasero).

En la película, cuya banda sonora es de Branford Marsalis, la gran Viola Davis es Ma Rainey. Les dejo con el trailer.

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Wanda Jackson en “Rock ‘n’ Roll”

Wanda Jackson 1Wanda Jackson 2Wanda Jackson cumplió ayer 81 años. Y los dos pantallazos que encabezan esta entrada están extraídos de mi libro “Rock ‘n’ Roll: el ritmo que cambió el mundo“. Mi buen amigo Luis Javier Martínez (excompañero en Epic y que posteriormente triunfó a lo grande al frente de Disney en España) recordaba la onomástica en su Facebook y la ilustraba con una actuación de Wanda Jackson, de finales de noviembre de 1958, interpretando “Hard Headed Woman” (Cabezota).

Hay varios aspectos que quisiera destacar de esta filmación (los 18 minutos completos los pueden ver aquí y son de lo más recomendable):

  • El doble mástil del guitarrista principal. Décadas después Jimmy Page de Led Zeppelin popularizaría este tipo de guitarra.
  • Estos programas de TV Town Hall Party se rodaban en el edificio del ayuntamiento de Compton (Condado de Los Ángeles) para ser programados por distintos canales locales y posteriormente ser emitidos por los medios del ejercito de EEUU estacionados fuera del país (American Armed Forces Televisión Service).
  • El tema seleccionado para cerrar este post, “Hard Headed Woman“, que Wanda Jackson grabó tres años después para su LP “There’s A Party Goin’ On” (1961), es una composición de Claude Demetrius. Como autor Demetrius ha trabajado con tres de los más grandes: Louis Armstrong, Louis Jordan y Elvis Presley. Afroamericano del estado de Maine a los 20 años ya estaba en Nueva York. Empezó a componer para o junto a Armstrong. De ahí pasó a Jordan (componía junto a su esposa, Fleeecie Moore). Su carrera dio un vuelco cuando la editorial Gladys Music le fichó. La editorial, formada por los Aberbach, controlaba el repertorio que grababa Elvis para RCA. Suya fue la cara B del “Heartbreak Hotel“, el primer sencillo de Presley para RCA. Compuso también temas que formaron parte de sus películas. La más importante, sin dudas, es “Hard Headed Woman” de 1958 para la banda sonora de King Creole (El barrio contra mi) y que fue single: n.º 1 pop en EEUU y el primer rock ‘n’ roll que logró el disco de oro (esta certificación de disco de oro surgió precisamente en el 58). En las listas de country y de rhythm & blues llegó al 2 (como en Inglaterra).
  • La presencia femenina en la banda de Wanda Jackson: además de la Jackson encontramos a Rose Lee Maphis, guitarra rítmica, y a Margie Fiddlin Kate Warren, violinista. Y esto me lleva a otro punto que señalo en “Rock ‘n’ Roll“, que rompía una tradición de la música popular estadounidense con amplia presencia femenina en blues, gospel, country, rhythm & blues, etc., pero no tanto en el rock ‘n’ roll.Chicas 1 copiaChicas 2Chicas 3 copia
  • Si en “Rock ‘n’  Roll“, como habrán podido leer en el extracto del encabezamiento, destacaba la aportación estética de Jackson, en la filmación que pueden ver completa (enlace más arriba) o en el clip en el que interpreta “Hard Headed Woman“, por favor observen la ropa que lleva: es un vestido de flecos, formado por una falda larga y un top (como si fuese de un bikini, un dos piezas o un sujetador). Y recuerden que es de 1958.

 

 

 

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Un siglo de canciones 57: “Nobody Knows You When You’re Down And Out” (por Antonio Perea)

16 de febrero de 2010

Notaréis cierta precipitación en el estilo de esta entrada con la que El Mundano me vuelve a acoger en su serie de canciones del siglo veinte. La razón de esta redacción descuidada es que, efectivamente, estoy escribiendo muy deprisa, porque el comentario sobre “Nobody Knows You When You’re Down And Out” perderá gran parte de su oportunidad cuando finalice la crisis. Y esto es algo que va a suceder en cualquier momento, se lo he oído decir al presidente. O sea que ya estoy tardando en empezar a contaros cosas.

Y es que si hay una canción que merezca ser reconocida como banda sonora de una crisis económica, esa es “Nobody Knows You When You’re Down And Out”. La culpa la tuvo una de las estrellas del jazz y el blues de los años veinte en USA –lo que en ese estilo de música equivale a decir de la historia-, la gran Bessie Smith, para quien al parecer compuso Jimmy Cox esta canción nada más y nada menos que en 1923. Smith la popularizó en los años de  euforias alternadas con incertidumbres que precedieron y enmarcaron el crack del 29.

 

No cuesta trabajo imaginar a aquellos “nuevos pobres” rodeando a la cantante en cualquier club de mala muerte de la época de la depresión, asintiendo con la cabeza al identificarse con la historia de perdedores que desgranaba su texto mientras agitaban en la mano rítmicamente, para deshacer cuanto antes el hielo, un whisky casero espantoso destilado en alguna bañera anónima de la ley seca. Pronto llegaría la segunda guerra mundial, y con ella la  reactivación de la industria de su país y su reconocimiento mundial como los aliados de la razón y la democracia. Un justo reconocimiento, por cierto, cimentado en las brigadas internacionales de la guerra de España y consagrado en las barcazas del desembarco de Normandía. Lo de después fue diferente.

La misma canción hablaba también del fin de la estrechez económica, del momento en que esos mismos amigos que hoy se comportaban como completos desconocidos –“Nadie te conoce cuando estás arruinado”- se apresurarían a ofrecer de nuevo su amistad, -“recuérdame, soy aquel amigo tuyo”-. Quizá la historia pudiera extrapolarse a Eisenhower y McArthur, aquellos militarotes que en los años treinta arrasarían a sangre y fuego las concentraciones de chabolas donde se refugiaron las victimas de la depresión tras perderlo todo, incluyendo su casa y sus enseres. Sus tropas disparaban contra ellos, sus familias y sus chamizos miserables. Mañana les iban a pedir que fueran a la guerra a defender rifle en mano, incluso con su vida, los principios de la nación americana; y pasado mañana les pedirían su voto en las presidenciales. “Recuérdame, soy aquel amigo tuyo”.

La mayoría de nosotros no conocíamos estas cosas cuando por primera vez escuchamos la canción. Ni siquiera sabíamos que estábamos ante un monumento sonoro histórico, casi arqueológico, que había atravesado incólume un océano de años, estilos, crisis y reactivaciones. Lejos de ello, pensábamos que era cosa de Eric Clapton, porque la descubrimos entre el “surtido de canciones de amor” que acompañaban a “Layla” en aquél álbum mágico de Derek and The Dominos. O una extravagancia más de José Feliciano (esta es la primera versión que yo conocí) quien la incluyó en su actuación en vivo en Londres en 1969, recogida en un álbum financiado en buena parte por Coca Cola. Pero la verdad es que la lista de interpretaciones es interminable y se pierde en las profundidades de los años más tenebrosos del siglo veinte. Hablamos de un auténtico clásico por encima de las modas y del tiempo, como decían los publicitarios del Chanel nº5. Desde la original Bessie Smith, pasando por Alberta Hunter, Leadbelly, Count Basie, Dick Hyman, Josh White, Nina Simone, el mencionado Feliciano, Spencer Davis, Janis Joplin, Pete Seeger, Otis Redding, Allman Brothers, Rod Stewart… docenas de voces de primera fila unieron sus nombres al de esta canción, ingrata para el lucimiento de la voz, de letra incómoda, y sin embargo, emblemática de cómo a veces una sencilla composición puede convertirse en himno de un momento, de una época e incluso de un modo de ver la vida.

Once I lived the life of a millionaire,
Spent all my money, I just did not care.
Took all my friends out for a good time,
Bought bootleg whisky, champagne and wine.

Then I began to fall so low,
Lost all my good friends, I did not have nowhere to go.
I get my hands on a dollar again,
I’m gonna hang on to it till that eagle grins.

‘Cause no, no, nobody knows you
When you’re down and out.
In your pocket, not one penny,
And as for friends, you don’t have any.

When you finally get back up on your feet again,
Everybody wants to be your old long-lost friend.
Said it’s mighty strange, without a doubt,
Nobody knows you when you’re down and out.

When you finally get back upon your feet again,
Everybody wants to be your good old long-lost friend.
Said it’s mighty strange,
Nobody knows you,
Nobody knows you,
Nobody knows you when you’re down and out.

Entradas anteriores en:

Un siglo de canciones (todos los posts)

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