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Zidane gana su novena final consecutiva

El Real Madrid se llevó la Supercopa a los penaltis. Era la novena final de Zidane en el banquillo. Y fue su noveno triunfo consecutivo. Una marca, como la de las tres Champions seguidas, difícil de igualar. La leyenda de su flor pasó a ser la del jardín y ahora ya es la de un bosque.

El 0-0 del marcador final del partido y de la prórroga dice mucho del encuentro, de su pobreza. Como también es significativo que Courtois fuese el mejor del Madrid (a pesar de la elección de Fede Valverde como el jugador de la final: muy mal por parte de los técnicos de la Federación, responsables de esta elección, porque nunca debería premiarse a un jugador expulsado). Courtois salvó al equipo en acciones puntuales. Decisivas, sobre todo las dos primeras (en las otras dos, fruto de la misma jugada y su posterior rechace, los remates fueron al muñeco). En la primera no se dejó sorprender por Morata, quien a la brasileña buscó el palo corto. En la segunda, en el minuto 91 nos metió en la prórroga: Thomas quiso jugársela en una falta y el portero belga reaccionó con reflejos y celeridad evitando que la pelota entrase por el palo en el que no estaba. Oblak no hizo ninguna parada de mérito. Hizo su trabajo pero no se vio comprometido. Cuando el Madrid dispuso de sus mejores ocasiones (Mendy, Rodrygo y Valverde) los madridistas fallaron. El defensa, que sigue sin dar un pase bien, tras una gran jugada individual no acertó a alejar el balón del meta rojiblanco. El brasileño, solo, se hizo con la pelota y su disparo, flojo y al medio, fue a las manos de Oblak. El uruguayo a puerta vacía quiso cabecear y el balón le dio en la pierna y se fue fuera.

En resumidas cuentas: la posesión fue blanca, sin apenas crear peligro, mientras que el Atlético de Madrid en oportunidades contadas dispuso de más ocasiones, interceptadas por Courtois. La final fue floja en la primera mitad. Mejoró algo en la segunda, aunque en líneas generales estos primeros 90 minutos fueron aburridos. La prórroga tampoco tuvo ese plus de emoción y vértigo que suelen tener. Tan solo una acción destacable: a seis minutos del final una cagada de Carvajal (desacertado, una vez más, toda la noche) le sirve a Morata para hacerse con el balón y lanzarse en solitario hacia la meta de Courtois; Valverde forzado a seguir la jugada (¿dónde estaban Sergio Ramos y Varane?) se lanza a por él y le derriba antes de entrar en el área. Roja directa. Esto dejaba a los de Zidane en una situación delicada. No solo por quedarse en 10, también por cuestiones tácticas. Zizou salió con el mismo once que ante el Valencia. El equipo de los cinco centrocampistas. Los cambios efectuados modificaron el esquema. Primero, Rodrygo reemplazó a Isco (el de Mariano por Jovic no modificaba ningún esquema). Y después, ya en la prórroga, Vinicius entraba por Kroos. De cinco medios pasamos a cuatro para acabar con tres (Casemiro, Valverde y Modric, quien creció en la prórroga y se echó el equipo a la espalda). La expulsión nos mermaba: solo dos centrocampistas. El Atleti no supo aprovechar esta circunstancia. Con un técnico como Simeone no me acaba de extrañar (y sigo deseando su continuidad en el banquillo rojiblanco). Solo a él se le puede ocurrir cambiar a un delantero, Joao Félix, que ha costado más de 120 millones de euros, por un defensa, Arias. Sucedió en el minuto 10 de la primera parte de la prórroga. ¿Este cambio del Cholo era para ganar o para no perder? Dos minutos después entraba Vinicius. La respuesta de Zidane fue clara y contundente dando entrada a un delantero.

El 0-0 nos llevó a la tanda de penaltis. Nuestro peor jugador, Carvajal, marcó el primero. Sus dos mejores jugadores fallaron los lanzamientos. El de Saúl fue al palo y el de Thomas, un cañonazo, lo despejó Courtois. De nuevo el portero belga fue salvador. Con 3-0 en contra el Atleti metió su único tanto (3-1) y Sergio Ramos no falló el suyo, certificando el triunfo (4-1). No hizo faltar tirar más.

Esta Supercopa es el primer titulo del Real Madrid de Zidane en esta temporada 2019/20.

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La pizarra de Zidane se impuso

Sergio Pérez Reuters AS

En la primera semifinal, del nuevo formato de la Supercopa, la pizarra de Zidane se impuso a la de Celades. El Real Madrid ganó 1-3 al Valencia, vigente campeón de la Copa del Rey.

El mister blanco, ayer iban de verde, plantó un once con cinco centrocampistas. Esta superioridad numérica proporcionó el dominio y control del partido. Isco se movió a sus anchas, con las espaldas cubiertas por Kroos, Valverde, Modric y Casemiro. Flotaba entre lineas, arriba y abajo, por los costados -con una tendencia a la banda izquierda- y por el centro. Entre Isco y Kroos conducían los ataque madridistas. Remataban todos, menos Jovic. Solo le contabilizamos un disparo, en el 41, cuando recogió un cabezazo de Sergio Ramos al poste y falló un gol cantado con 0-2 en el marcador. Con Jovic se daba la paradoja que teniendo un rematador no le colgábamos balones al área ni le buscábamos. Cuando no disponemos de un 9 puro si centramos al área. Incomprensible.

Kroos Marca

El primer gol no lo pudimos ver en directo. La realización estaba a sus cosas. ¿Para esto se han ido a Arabia Saudí a jugar la Supercopa? Sí se lo escuchamos a quienes retransmitían el partido. Kroos aprovechó que el Llorencia también estaba a lo suyo, llorar y protestar al árbitro, y sacó rápido el córner directo. El meta no sabemos a qué estaba, al borde del área pequeña. Kroos lograba el 0-1 desde la esquina con una genialidad, en lo que se denomina gol olímpico.

Celades no supo reaccionar en ningún momento. De hecho sus cambios en la segunda mitad fueron para dar entrada a más delanteros (3). Por tanto el dominio del medio campo seguía siendo madridista.

El 0-2 fue obra de Isco (min. 38). La paró con el pecho y su disparo fue un caño al defensa. Era su primer gol de la temporada. Con este resultado se llegaba al descanso.

Modric redondeó un buen partido con un golazo (min. 64), con el exterior de su pie derecho. Sorprendió a los dos defensas que le intentaban taponar en el área grande, camino del vértice del área chica: el balón pasó entre ambos. El 0-3 sentenciaba al Valencia.

Los cambios ya comentados de Celades debilitaron aún más a su equipo. Zidane por su parte dio entrada a Marcelo, James y Mariano. Los dos primeros demostraron estar fuera de forma tras sus lesiones. El colombiano estuvo realmente mal. Mariano le puso muchas ganas, como siempre.

El gol del Valencia, el del 1-3, se produjo de penalti en el último minuto. Una mano de Ramos, más bien el brazo, la detectó el VAR. Parejo transformó la pena máxima.

El Madrid queda a la espera de rival para la final. Saldrá del enfrentamiento entre el actual campeón de Liga, el Barça, y el Atlético de Madrid.

Las sensaciones que dejó el Real Madrid han sido muy buenas. Se vio al equipo concentrado, luchador y eficaz tanto en el repliegue como el despliegue. Son muy buenas noticias.

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Empate sin goles en el Bernabéu para despedir el año

Marca

Para el último partido del año en el Bernabéu Zidane dio descanso a Varane. Jugó Militao en su lugar. La otra variante fue en la delantera donde Rodrygo y Vinicius acompañaron a Benzema. Parecía acertado salir con tres puntas a la vista que Garitano dispuso tres centrales. Otra cosa es debatir sobre los nombres propios de la tripleta. A estas alturas parece ventajista hacerlo (aunque bastantes hubiésemos preferido ver a Bale; quizás la hostilidad de la afición fue determinante para que no fuese titular). La presencia en la media de Modric, Fede Valverde y Kroos parecia cantada por la baja de Casemiro.

Los del Athletic de Bilbao dejaron muy claras sus intenciones desde el principio: frenar a Kroos. En los primeros nueve minutos le hicieron tres faltas (aunque solo pitaron dos) Modric aprovechó la circunstancia y se hizo el jefe del centro del campo, con la inestimable ayuda de Valverde, omnipresente.

La presión alta de ambos equipos provocaba que recurriesen a ceder el balón atrás a sus porteros. Más ellos que nosotros. Nuestro dominio se tradujo en varias ocasiones claras y no aprovechadas. Así en el minuto 11 un pase de Benzema a Vinicius  origina un recorte magnifico del brasileño sobre uno de los centrales, justo antes de entrar en el área pequeña. Pero no fue capaz de superar en el mano a Unai Simón. Disparó al muñeco. Diez minutos después cabecearía rematadamente mal un gran pase de Modric. En el 18 Kroos se internaba imperialmente entre la defensa bilbaína. Su disparo, desde el borde del área pequeña, se estrellaba en el larguero. Poco después Iñaki Williams aprovechaba un error de Valverde (el primero de los únicos dos que tuvo en esta primera mitad y en todo el partido). Su remate forzaba a Courtois, en una muy buena intervención. Williams, bullidor arriba, era el único capaz de traer en jaque a la defensa blanca, bastante tranquila en esta mitad.

En el 32 Benzema, a pase de Kroos, recorta al meta, pero Unai Núñez sacaba la pelota sobre la raya de gol. La pelota llegaba a Vinicius, quien controla fatal y desperdiciaba una ocasión a puerta vacía. 10 minutos después un golazo de Kodro, que entró por la escuadra, era anulado por fuera de juego.

El 0-0 al descanso no eran buenas noticias. La actuación de Carvajal tampoco invitaba al optimismo. Ya está en mi lista de sospechosos. No dio un pase bien en ataque. Donde estorbó a Rodrygo constantemente. Y le forzaba a buscar posiciones más centradas, como de media punta. El fuerte de Rodrygo pasa por encarar y pasar (además de marcar). Como hizo las pocas veces que le dejó hacer Carvajal. A Vinicius le hizo lo mismo, cuando los brasileños se intercambiaron de banda.

En el arranque de la segunda mitad dejaron KO a Militao. No enseñaron tarjeta. El Real Madrid estuvo unos minutos con uno menos en el campo. Hasta el 57 no entró Nacho. Al minuto, en un saque de esquina provocado por una internada de Rodrygo, el recién incorporado cabeceaba al larguero. Nuestro segundo palo del partido. Antes de cumplirse el 62 entraba Bale por Rodrygo.

Benzema seguía buscando, infructuosamente, el gol. Pero, entre Unai Simón y la poblada defensa del Athletic, sus intentos (algunos meritorios) quedaban sin reflejo en el marcador. Pasaban los minutos y ahí teníamos el 0-0. Sergio Ramos se incorporaba a la defensa vasca: en dos saques de esquina le pitaron falta en ataque (hubo una tercera en el 80). En el 68 ellos casi tuvieron una ocasión que fue desbaratada por Carvajal antes del remate.

Jovic entró por Vinicius en el 71. Bale, incómodo con Carvajal, se fue a la izquierda. A estas alturas del partido ya lo empezaba a ver negro. La barrera defensiva rival, comandada por Iñigo Martínez, se mostraba muy eficiente. Y empezaban a estirarse buscando a Courtois. Desde el larguero de Nacho hasta el 78 habían pasado 20 minutos, sin ocasiones ni jugadas de peligro. Éramos en esta segunda parte un equipo plano. Sin chispa. Volvíamos a las andadas. El gol empezaba a vislumbrarse como un milagro.

A cinco minutos del final retiraban a Iñaki Williams para dar entrada a Beñat. El mensaje era claro: amarrar el empate. Al minuto Jovic cabeceaba a la base de uno de los postes (nuestro tercer palo de la noche). Ramos no pudo con el rechace.

Los seis minutos de descuento eran una tabla de salvación. En los tres primeros no sucedió nada. En los tres siguientes un buen remate de ellos nos puso el corazón en la boca. Y en el ultimo minuto Courtois salvó un gol cantado. (Creo que la jugada estaba anulada por fuera de juego).

La presencia de Ramos en ataque durante los últimos 10 minutos, a la deseperada, retrasó a Valverde. Un error. Perdimos la capacidad de sorprender del uruguayo entrando entre líneas. Y no ganamos nada en ataque (el fáctor Ramos también tiene algo que ver con la sorpresa).

¡Pinchazo grave del Madrid en casa! Y el Barça líder en solitario con dos puntos de ventaja. Nos quedamos además con el mal sabor de boca de un solo gol marcado en los tres últimos disputados (el de Valencia in extremis).

 

 

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Al Madrid le falta pegada y le falla el VAR

JOSE JORDAN AFP AS

A la vista de las alineaciones nos hacíamos una buena idea de lo que podría depararnos el Clásico. Por parte de los locales Valverde daba entrada a Rakitic, injustamente relegado durante los primeros meses de esta temporada. Su vuelta al equipo ha coincidido con la mejoría del juego culé. El sacrificado fue Busquets. Algo que no debería sorprender porque hace tiempo que dejó de ser el jugadorazo que fue. La linea medía del Barça la completaban De Jong y Sergi Roberto (siempre juega bien contra el Real Madrid). Zidane por su parte con la entrada de Isco y Bale en el once buscaba un doble objetivo: aprovechar la movilidad y libertad de movimientos de Isco, Bale y Benzema; y disputarle la pelota a los azulgranas. La hipotética linea de cuatro centrocampistas (Fede Valverde, Casemiro, Kroos, Isco) otorgaría superioridad numérica. Y claro, el Madrid de Zidane no tiene el mismo dibujo en ataque que en defensa. Arbeloa, a la vista del equipo titular blanco, señalaba en la previa de Real Madrid TV el peligro de los laterales azulgranas. Coincidí con él, pero el estado de forma de Jordi Alba tras su lesión era una incógnita. Y nos quedaba por averiguar cómo afectaría a los jugadores todo lo sucedido alrededor del partido.

El Madrid sacó de centro y dejó claras sus intenciones: en el primer minuto Bale encaró dos veces a Alba. A continuación siguió una larguísima posesión del Barça (incluyendo una cesión a Ter Stegen para reiniciar la jugada). Fueron tres minutos que concluyeron con un balón cruzado de Messi, desde su campo, a Alba. El lateral sorprendió a Bale y a Carvajal. Mas su pase no llegó a Luis Suárez. Hubo dos internadas más de Alba. Recordaba las palabras de Arbeloa y de paso comprobábamos que Alba estaba pletórico. Al menos hasta ese momento. Mientras, Messi se incrustaba entre sus centrocampistas para nivelar la desventaja de efectivos.

El primer remate a puerta fue del Madrid: Benzema a los 10 minutos. A partir de ahí entramos en una fase de dominio blanco. Infructuoso de cara a portería. Pero mantenía al Barça en su campo. Y en el 16, a la salida del primer córner, Piqué saca la pelota debajo de los palos. Benzema y Casemiro habían cabeceado al alimón.

Varane reclamaría que Lenglet le había hecho penalti (y debió ser roja). El VAR de vacaciones… por partida doble, porque hubo dos faltas a Varane en el área local (la de Lenglet en el 17 y la otra en el 19, un agarrón claro de Rakitic). Posteriormente Ter Stegen desactivaba un remate de Casemiro y luego Piqué volvió a salvar al Barça. El partido empezaba a tener el tufo del de Valencia.

La presión alta forzaba al Barça a apoyarse en Ter Stegen y a buscar balones largos. Piqué era el mejor de los suyos. Con eso creo que queda todo dicho. Pero como en Valencia el tiempo corría y el Madrid no movía el marcador.

En el 25 Ter Stegen salvó dos ocasiones consecutivas: desviando un pase lateral y despejando un remate. El metrónomo de Kroos seguía imponiendo su ritmo. Dos minutos después los locales se acercaron al área blanca por primera vez en mucho tiempo. Y a la media hora otra incursión de Alba lograba la primera ocasión del Barça: el remate de Messi lo salvaba Sergio Ramos. Fede Valverde respondió inmediatamente con una gran volea (se fue fuera por poco y me dio la impresión que fue desviada por alguien, pero no se señaló saque de esquina).

No sé como interpretar ver a Messi sacando de banda en ataque. Lo hizo dos veces en el tramo final de la primera mitad.

A cinco minutos del descanso otro balón de Messi a Alba creó una ocasión para los locales. El argentino tomaba el relevo de Piqué como el mejor de su equipo. Porque además el Madrid ya no exigía a la defensa azulgrana. Tan solo otro remate de Valverde, bien atajado por el meta local. Y al igual que en Valencia se llegaba al descanso con 0-0 en el marcador. El Barça salía vivo de los primeros 45 minutos. Quedaba demostrado, de nuevo, que la posesión sin pegada no sirve para ganar.

El Madrid arrancó la segunda parte manteniendo la presión alta. Solo que Messi había adelantado su posición y Arturo Vidal empezaba a calentar en la banda. Y Mendy, muy bien en defensa, seguía sin poner un pase bien en ataque. Vidal entraba en el 55 por Semedo (Sergi Roberto bajaba al lateral derecho).

A la hora de partido solo había un equipo en el campo, el Real Madrid. Pero el 0-0 seguía en el marcador. Y con Messi enfrente nunca puedes estar tranquilo (aunque remate al aire desaprovechando una buena oportunidad). El Barça parecía desbordado. Y de repente el encuentro enloqueció, a base de jugadas individuales. El Madrid recuperó el control y el Barça volvió a intentar las contras. Messi ya no bajaba a ayudar a sus medios, era Griezmann. Una falta de Casemiro a Suárez propiciaba un lanzamiento para Messi. Minuto 66. El balón se estrelló contra la barrera. Un minuto después entre Valverde y Benzema propiciaron un remate de Bale, por la izquierda, que se fue fuera a pesar de estar bien situado y prácticamente desmarcado. De nuevo: falta de pegada. La frustración de Bale acabó traduciéndose en amarilla por una entrada por detrás a Griezmann, en las inmediaciones del área culé.

El peligro del Barça venía por la presencia de Messi en ataque.

En el 70 ¡milagro! Un pase bueno de Mendy y gol de Bale. 0-1. El VAR revisó. Se anuló por fuera de juego de Mendy (en la imagen del VAR no se ve donde está el balón…). ¡No podía ser! Pero fue. A nuestro favor no intervino. En contra nuestra sí.

En el 79 Zidane efectuó un doble cambio: entraron Modric y Rodrygo por Isco y Valverde. En mi opinión habría quitado a Isco y dejado a Valverde. Tres minutos después Ansu Fati sustituía a Griezmann. Dos chavales, uno por equipo, podían decantar el Clásico.

A cinco minutos del final un balón largo a Bale de Modric, marca de la casa con el exterior, puso todos los corazones en vilo. El galés no llegó tras prolongar de cabeza el pase y Ter Stegen se hizo con la pelota.

Marcaron cinco minutos de descuento. Y el partido murió con el 0-0 inicial.

El Real Madrid pudo ganar. Jugó muy bien. Pero desaprovechó la primera mitad. No hubo pegada, acierto de cara al gol. El VAR no ayudó. Fue justo en el gol anulado (aceptamos pulpo como animal de compañía porque no se ve el inicio de la jugada) e injusto en los dos penaltis no revisados. También pudimos perder, por Messi. En este aspecto Ramos, Varane y Casemiro fueron bastiones defensivos. Como Piqué para el Barça en el aluvión blanco de la primera parte. Reparto de puntos y todo sigue igual en lo alto de la clasificación de la Liga 2019/20.

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Valencia 1 Real Madrid 1

DAVID GONZALEZ AS

El Real Madrid salió por el partido y el liderato. Con una presión alta. El dominio fue abrumador. Fede Valverde en el minuto 5 enseñó el camino: buscar los disparos desde fuera del área. El bombardeo fue continuo. Tan solo dos remates desde dentro del área: dos buenas oportunidades en las cabezas de Rodrygo y Benzema. La del brasileño, floja, puso en aprietos a Jaume Doménech porque la picó para abajo y el bote siempre dificulta. La del francés fue fuera.

Como sería la cosa, que salvo el saque del inicio del partido, el Valencia no pasó de la divisoria hasta el minuto 10. Cinco minutos después llegaba por primera vez al área madridista. Y en el 17 Ferran realizaba el primer remate a puerta de los locales.

Pero el tiempo pasaba y el marcador no se movía. Parejo, quien había retrasado su posición para buscar la pelota y salir con ella, adelantó su posición. El equipo empezó a girar alrededor suyo. Y las fuerzas se igualaron a partir de la media hora. Ferran en el 35 dispuso de una buena ocasión. Courtois midió mal su salida mas su cabezazo se fue alto. En estos minutos finales apareció la versión desesperante de Isco. El malagueño arrancó por la izquierda (acompañando a Valverde, Kroos y Modric en la medular). Al poco se intercambió de banda con Rodrygo. Los dos, con libertad de movimientos, intercambiaron posiciones continuamente. El brasileño, en la izquierda, ayudaba a Nacho (ayer lateral izquierdo). Bajaba, estorbaba al rival, robaba el balón.

Con una posesión del 64% a favor del Madrid se llegó con 0-0 al descanso y nueve remates de los blancos, ayer verdes, a gol. Nuestro 0 del marcador era preocupante.  No reflejaba nuestra superioridad. Zidane lo mencionaría en sus comparecencias ante los medios, acabado el encuentro.

Nada más iniciarse la segunda parte Sergio Ramos se resbaló y Ferran se plantó delante de Courtois. El belga se agigantó y salvó el aprieto. El Madrid siguió con la presión alta. Isco seguía ofreciéndonos su versión desesperante. Estaba pidiendo el cambio a gritos. El Valencia, unos pocos metros adelantados respecto a la primera parte, combinaba mejor. Y estaban más rápidos.

En el 58 Rodrygo perdió un balón en defensa y se hizo el doliente. En la siguiente jugada le puso un buen balón en la cabeza a Isco. Se confirmaba el cuento para justificar su error (que nos pudo costar caro).

Benzema había perdido movilidad. Tampoco Isco y Rodrygo le ayudaban. Apenas le llegaban balones. Zidane mandó calentar a Bale y a Vinicius. Corría el minuto 65 y el partido era de Parejo. Al filo del 69 Isco y Rodrygo salían y entraban Bale y Vinicius. El galés por la derecha y el brasileño por la izquierda.

Estos relevos los acusaron ambos equipos. Apaciguaron al Valencia que ya no arriesgó tanto y activaron al Madrid de cara a la portería rival. Mientras Jovic calentaba en la banda.

En el 77 Soler marcaba el 1-0. Una jugada por la banda izquierda en la que Nacho pierde una disputa aérea con Wass. Se interna por la banda y a su pase atrás no llega nadie, salvo Soler, solo y libre de marca.

En el 80 entró Jovic por un desaparecido Modric (en esta segunda mitad). Una medida desesperada para un momento desesperado. Pasaban los minutos y no pasaba nada. Jovic no la tocaba. Ni el Madrid llegaba con peligro.

Se añadían cuatro minutos. Un mal pase de Vinicius en el 92 casi provoca el 2-0 en la contra. En la siguiente jugada le anulan un gol a Jovic. El VAR ratificó la decisión. En el 94 a Benzema casi le hacen penalti. Es saque de esquina. Courtois sube a rematar. Su cabezazo lo despeja Jaume. La pelota le llega a Benzema y empata. No había tiempo para más.

De cara al Clásico del miércoles Barça y Madrid llegan empatados a puntos. Igual que empezaron esta jornada.

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Las frivozidanes

Real Madrid

Las frivozidanes (traducción: frivolidades de Zidane) no auguraban nada bueno. Porque cuatro cambios, uno por línea (incluyendo la portería) no pueden ser calificados de otra forma. La ausencia de Fede Valverde tampoco invitaba al optimismo. En el recuerdo dos datos: la última vez que Zizou se puso caprichoso y le dio un ataque de entrenador fue en Mallorca, a mediados de octubre, y perdimos; la temporada pasada Lopetegui empezó a cavar su tumba frente al Alavés, cuando perdimos con un gol en el último minuto (mal precedente para hacer hoy  tantos cambios).

El arranque del encuentro, a la intempestiva hora de las 13:00, dejó claro en los primeros tres minutos que el Real Madrid iba a buscar a Bale con balones largos (como hicieron Isco y Kroos); que los vitorianos iban a buscar la espalda de nuestros defensas, especialmente la de Marcelo (hablando de cambios me sorprendió que no jugase Mendy, más apropiado para un duelo que se presumía bastante físico); y que Isco iba a disponer de absoluta libertad como frente al PSG.

La únicas emociones del primer cuarto de hora fueron una amarilla a Aleix Vidal, por fingir un penalti frente a Militao, y un autoposte de un defensa local frente a Bale.

En el 17 Isco dispuso de la mejor ocasión del partido hasta ese momento (y de la primera mitad). Su defectuoso remate se fue alto. Estaba solo en una inmejorable posición.

Pasaban los minutos y el dominio del Madrid era artificial porque no se traducía. Sin ocasiones ni goles. Ellos se cerraban con todos sus jugadores de campo. Rondando la media hora Isco volvió a tener otra, en una jugada originada por un saque lateral de Bale a Benzema. Veníamos de una buena aproximación del Alavés, fruto de la doble falta de concentración de Marcelo (por una falta que le señalaron en ataque) y de Sergio Ramos (que se las estaba teniendo tiesas con Joselu, un excanterano, por un encontronazo que dio lugar a la mencionada jugada protagonizada por Marcelo). Los balones largos a Bale habían pasado a la historia. La banda izquierda del ataque blanco era de Marcelo.

A 10 minutos del descanso un buen remate de Casemiro es despejado a córner por Pacheco, en una muy buena intervención. La lluvia era más protagonista que el juego y nos encaminábamos al descanso con 0-0, sin más incidencias que la meteorológica.

El Madrid sin Valverde pierde empuje y frescura. Sobre esto último, la ausencia de Rodrygo también supone un deficit. No hay chispa en ataque.

El arranque de la segunda mitad fue más de lo mismo: mucha lluvia y poco fútbol. Hasta que en el 51 una falta botada por Kroos fue cabeceada a la red por Sergio Ramos. 0-1. Y la lluvia se hizo más fuerte. El Alavés se estiró para buscar el empate. ¿Ganaría espacios ahora el Madrid? De momento se imponía el empuje de los locales, mientras arreciaba el agua que caía. No estaba el partido para florituras. 10 minutos después del gol y el Madrid era incapaz de pasar la divisoria del campo. Y en el 62 entre Marcelo y Sergio Ramos le hacen penalti a Joselu. Pitaron el de Ramos. Lucas Pérez empató, engañando a Areola. Zidane reaccionó dando entrada a Rodrygo por Bale (desaparecido desde la primera mitad).

El empate a uno activó nuevamente al Madrid. ¿O fueron los locales quienes de nuevo se echaron atrás?

Un remate de Isco cabeceado al palo, tras una parada milagrosa de Pacheco, es recogido por Carvajal para hacer el 1-2. Estábamos en el 69. La jugada, por la derecha, se inició en un pase de Rodrygo a Modric, que se la puso a Isco. Tanto Isco como Carvajal ocupaban la posición del 9.

Desde casa los madridistas pedíamos (por WhatsApp) a Valverde!!!

Pasaban los minutos y el Alavés no reaccionó igual que tras el 0-1. En el 77, para nuestra alegría, Valverde salió del banquillo para calentar (y empaparse). En el 79 sustituyó a Modric (que tenía amarilla). Zidane rectificaba así su primer gran error del once titular, dando entrada al uruguayo. Segundos después Rodrygo le montó un lío al meta local y a uno de los centrales.

Los cinco minutos finales (más el descuento) la presencia de Valverde fue tan constante como desde que salió. Isco siguió bregando. No solo de clase y talento tiró el malagueño.

Cinco córners consecutivos del Alavés (entre el 86 y 89) estuvieron a punto de provocar el empate (especialmente en el tercero y el último). Después de estos saques de esquina Mendy entró por Isco en vez de por Marcelo. ¡Otra extravagancia de Zidane! Y nos anunciaban ocho minutos de descuento.

Mendy se puso de lateral izquierdo y Marcelo adelantó su posición al medio campo. ¡Incomprensible! Otra frivozidan.

En el minuto seis del descuento, en un mal saque de Pacheco Valverde se encontró el balón y falló el tercer gol blanco.

Finalmente el partido acabó 1-2 a favor del Real Madrid, líder de la Liga a expensas del Atletico de Madrid-Barça de mañana. Los tres puntos de Vitoria eran muy importantes de cara a ese choque…

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El Madrid se encuentra con Keylor Navas

SERGIO PEREZ REUTERS AS

El Real Madrid se encontró con Keylor Navas (ovacionado en el regreso a la que fue su casa) y se fue al descanso con un exiguo 1-0 a favor. También le sonrió la fortuna del VAR. Otra sobrada de Sergio Ramos, a pocos minutos del final de la primera parte, originó una jugada que terminó en penalti a favor del PSG y roja a Courtois. Ramos se fue alocadamente al ataque y no bajó. Perdió la posesión, ellos despejaron y afortunadamente, en la disputa por el balón, Gueye empujó a Marcelo, cerca de la divisoria de los dos campos. El senegalés se hizo con la pelota y lanzó un pase en profundidad a Icardi. Courtois salió a la desesperada y derribó al delantero argentino. El visionado del VAR anuló la pena máxima, la roja y se cobró la falta de Guaye a Marcelo.

Zidane sorprendió con la alineación de Isco. Quienes apostaron por un 4-4-2, o que al menos dijeron que no íbamos a jugar con 4-3-3, acertaron. Aunque nadie mencionó el nombre deL malagueño. Su posición fue clave en la primera mitad. Con libertad de movimientos se hizo con todo el campo. Abajo y arriba. A derecha e izquierda. Buscando el balón. Al descanso pensaba cuánto duraría su derroche.

El Madrid comenzó el partido sacando de centro y no volvió a oler la pelota en los primeros cinco minutos. El espejismo se desvaneció cuando Isco robó un balón en el lateral izquierdo del PSG, provocando un saque de esquina. A partir de ahí fue un torbellino blanco. El PSG no pasaba de la mitad del campo. El dominio era absoluto. En el 17 Benzema remataba un rehace al poste de Isco, anotando el 1-0.

La maquinaria blanca siguió a tope. Y surgió la figura de Keylor Navas. Le sacó tres balones de gol a Kroos (uno desde el córner), uno a Carvajal y otro a Marcelo. Nada más arrancar las segunda mitad salvó el 2-0 ante Benzema.

A la media hora el PSG consiguió pasar del círculo central. Mbappé, ya en la izquierda (se cambió de banda con Di María), dispuso de dos oportunidades bien resueltas por Courtois.

Neymar jugo sus primeros minutos en esta Champions. Salió tras el descanso. Pero su presencia en los primeros minutos no se notó. El Madrid seguía jugando rápido. Benzema, Hazard e Isco triangulaban a las mil maravillas. Con las espaldas bien cubiertas por Casemiro, Kroos y Fede Valverde. El Pajarito impuso su presencia en ataque en los primeros quince minutos, sin desatender sus labores defensivas. La profundidad de Carvajal y sobre todo de Marcelo eran pluses.

A la media hora de esta segunda mitad Isco ya daba muestras de cansancio. No presionaba como antes. Pero tuvo arrestos para terminar una jugada, a pase de Marcelo, en la que estuvo a punto de marcar. Navas evitó al gol y el balón tras su despeje se encontró  con el poste.  Zizou había mandado calentar a Bale y Modric.

Meunier se cargó a su compatriota Hazard en el 64. El defensa no vio tarjeta. Dos minutos después Hazard intentó volver al terreno de juego. Claramente no podía y abandonó camino del vestuario. Estábamos en 10. Hasta que se paró el juego y pudo entrar Bale. Coincidió con una amarilla a Marcelo.

El peligro francés llegaba de la velocidad de Mbappé. Neymar, hasta el 75, era una rémora para su equipo. Perdía todos los balones. Icardi y Di María, desaparecidos en esta segunda parte, fueron sustituidos por Sarabia y Drexler. Al mismo tiempo entraba Modric por Valverde. Me pareció raro, porque el uruguayo parecía más fresco que Isco. Y su presencia es imprescindible (como se comprueba jornada tras jornada).

Según pensaba que se podía llegar a los últimos 10 minutos con ese corto 1-0 llegó un pase de Marcelo y un tremendo cabezazo de Benzmea, superando en el salto al central. 2-0. Pero una estupidez de Varane y Courtois facilitó el gol de Mbappé. Varane casi anota en propia puerta, despistó al portero belga y el francés remachó. 2-1 en el 81. Dos minutos después, en otro despiste defensivo, empató a dos Sarabia. La metió por la escuadra. Estupor total. La salida de Valverde una vez más nos perjudicó. Ente ambos goles Rodrygo entró por Isco. Ya en el descuento Mbappé estuvo a punto de hacer el 2-3 desde la derecha. Y en el minuto final Bale lanzó una falta al palo. Era el tercero de la noche. Se llegaba al final con un inesperado 2-2.

Afortunadamente el empate en Estambul, en el Galatasaray-Brujas, nos había clasificado matemáticamente (como segundos de grupo). Este del Bernabéu nos ha dejado un sabor final muy amargo por el resultado. El descalabro final, producto de la falta de pulmones en el medio campo y de concentración atrás, es un golpe muy duro. Tendremos que enfriar los ánimos para recordar el buen fútbol jugado durante la mayor parte del partido.

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