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Llegó Setién y el Madrid ya es líder

Nacho AS

Llegó Setién al Barça y en su segundo partido perdió en Valencia y el Real Madrid ya es líder en solitario, tras ganar 0-1 en Valladolid. El cabezazo de Nacho, tras sensacional pase de Kroos, decidió el encuentro. Malo en su primera mitad y con más mordiente en la segunda parte.

FB Setién

Zidane dejó a Fede Valverde en el banquillo. Craso error en mi opinión. En su lugar entró Isco. Colocó a Nacho y Mendy en los laterales. Lo que ganábamos en solidez defensiva lo perdíamos en atque. Carecimos de profundidad por las bandas. Los últimos pases de los laterales eran defectuosos. Por esas cosas del fútbol ambos acabaron siendo decisivos. Nacho por su gol y Mendy, con el 0-1 en el marcador, salvó el empate en los minutos finales. Despejó, anticipándose al delantero cuando este se disponía a fusilar a Courtois.

El resumen de los soporíferos primeros 45 minutos lo resumía en este tuit al descanso:

Tuit Isco

El primer remate de Casemiro, a los 11 minutos, fue un cabezazo que acabó en la red. El VAR lo anuló por fuera de juego (en la segunda mitad con 0-1 anularon uno a los de Pucela por la misma razón). Rondando el minuto 40 Casemiro disparó fuerte y colocado. Se le fue fuera por poco. Estos dos remates fueron el único bagaje ofensivo del Madrid en la primera mitad. Arriba Benzema bajaba demasiado y solo Rodrygo parecía capaz de crear algo de peligro.

Había dos problemas. El primero, a Rodrygo le brearon. La jugada del gol anulado a Case es fruto de una falta lanzada por Kroos. Se la habían hecho a Rodrygo. Una entrada brutal por abajo con las dos plantas, llevándose al brasileño por delante. ¿Roja? ¡Rojaza! Los comentaristas culés de la tele hablaron de naranja. Quité el volumen. Para el árbitro apenas fue amarilla. El segundo problema (ademas del mencionado de la falta de acierto de los laterales en ataque) era Isco: empeñado en pases atrás u horizontales, sin sentido ni profundidad. Los modernos lo llaman “madurar la jugada”. Este tipo de juego lo único que madura es el bostezo y de paso afianza el engranaje defensivo del rival, que va acumulando piezas y cerrando espacios.

La actitud del Madrid tras el descanso fue otra. En los primeros 12 minutos hizo más que en toda la primera mitad. Incluidos los remates. Rodrygo volvía a ser el más incisivo. El equipo iba ganando en velocidad, jugando al primer toque. La salida de Isco en el 72 también ayudó. Aunque Lucas Vázquez, su sustituto, no brilló pero sí abrió juego por la banda derecha (Rodrygo se mudó a la izquierda). Ahora teníamos una disposición más lógica sobre el campo. Cinco minutos después llegaba el salvador gol de Nacho. Y a partir de ahí ellos empezaron a achuchar. Zidane dio entrada a Valverde (por Modric): para oxigenar.

Aún hubo otra jugada polémica: un penalti sobre Rodrygo no señalado. Un claro empujón por detrás que el sospechoso habitual, Burgos Bengoetxea, pasó por alto. Como la tarjeta roja al principio del partido.

Mi impresión es que concedemos demasiado. En Valladolid regalamos la primera parte. Corremos riesgos innecesarios. Buenos, magníficos, son los tres puntos (y más tras la derrota azulgrana). La puerta, un partido más, quedó a cero, pero… cualquier día nos podemos llevar un susto…

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Casemiro 2 Sevilla 1

JESUS ALVAREZ ORIHUELA AS

¿Vimos ayer el mejor partido de Casemiro con el Real Madrid? No creo, a pesar de que estuvo inmenso. Y decisivo en un partido que podría haber sido decisivo en las aspiraciones blancas, en esta Liga 2019/20, en caso de no haber ganado. Recordemos que en el Bernabéu veníamos de empatar frente al Athletic (luego ganamos en Getafe).

Casemiro fue decisivo en sus aspectos ya conocidos: defendiendo, al corte, presionando y forzando el error del rival. Y decidió el encuentro frente al Sevilla con sus dos goles. El del 1-0, en el 56, fue un golazo: taconazo de Jovic al callejón del 8 y Casemiro con un toque sutil, suave como una caricia de amor, superaba la salida de Vaclik. Siete minutos después empataba De Jong tras un fallo defensivo de Marcelo y otro del árbitro y del VAR que no aplicaron el nuevo reglamento (cualquier mano de un jugador en ataque que acaba en gol debe ser anulado, independientemente de su voluntariedad; en este caso fue Munir quien amortiguó el esférico para el golpeo del delantero centro sevillista). Cinco minutos después Case cabeceaba el 2-1 tras un excelente pase de Lucas Vázquez, en el único buen balón que metió en el área. Inmediatamente Zidane retiraba a Marcelo –entró Mendy– para evitar otra Marcelada

Hasta este momento la estadística rematadora de Casemiro era impecable: tres remates y todos a porteria. El primero, a las manos del meta y que fue el único del Madrid entre los tres palos de la primera mitad; los dos siguientes fueron gol. Al rato del 2-1 estuvo a punto de marcar su tercer gol de la tarde, pero su cuarto remate del encuentro se le fue fuera por poco.

Los primeros 45 minutos fueron del Sevilla, salvo los primeros cinco minutos y los cinco finales. Bien conducidos por Banega, Gudelj y Fernando los visitantes impusieron su control. Sin pólvora. Daba la impresión que los madridistas confiaban excesivamente en las capacidades defensivas de Casemiro y se relajaron en exceso. Modric no apareció hasta la segunda mitad y Kroos nunca pudo con Fernando.

El arranque blanco fue un espejismo: una buena internada de Rodrygo que cedió a Jovic quien disparó contra un defensa. Hasta el primer remate de Casemiro el Madrid no volvió a rondar el área del Sevilla. Lucas Vázquez y Rodrygo parecían más preocupados en proteger a Carvajal y Marcelo que en subir por los costados y buscar a Jovic, el delantero centro. Rodrygo se perdió en las tareas defensivas. Lucas Vázquez está más acostumbrado (aunque falto de ritmo por su lesión). Ambos laterales, Carvajal y Marcelo, estuvieron en su linea, la habitual de los últimos tiempos: desacertados.

En el descanso un amigo, Humberto, comentaba que le desesperaba ver a  Jovic trotar y no correr, pelear: “Es como Bale, pero sin golf ni velocidad”. Otro, César, tiraba la toalla y firmaba el empate a cero, temiéndose lo peor. Me quedaba media bolsa de pipas, de las de 2€ y no me resignaba a que me amargasen lo que me quedaba. De pipas y de partido.

Si en la primera mitad el Sevilla le escondió la pelota al Madrid, que no supo jugar sin balón, en esta segunda el cambio fue drástico: los blancos presionaron más, liderados por Casemiro ahora bien secundado por Modric, quien fue a más según transcurrían los minutos. Los de Lopetegui dejaron de dominar el ritmo del partido.

En el 61 Zidane hizo un doble cambio: Benzema y Vinicius por Jovic y Rodrygo.

Vinicius hizo las delicias del respetable con sus internadas y regates. Por velocidad superaba a su marcador. Y adelantaba las lineas propias. El problema es su falta de tino en el pase. Solo estuvo bien en su primera intervención, pero su remate, intencionado, se fue fuera. En su última carrera se pudo haber logrado el 3-1, es decir sentenciar el partido. Tenía dos compañeros desmarcados. La pifió. La cara de Benzema fue todo un poema. Se dio la vuelta para que no le viese Vinicius, pero le vimos todos los de la grada de la Castellana.

Hubo un par de situaciones más para lograr el 3-1. No pudo ser y el Sevilla apretaba buscando el empate. Su ocasión más clara fue un desastroso pase atrás de Lucas Vázquez que el nuevo fichaje sevillista En-Nesyri no supo aprovechar.

En una tarde pasada por agua fue una victoria trabada, ante un rival que puso las dificultades esperadas. Tres puntos importantes para iniciar la segunda vuelta.

P.D.: en la primera mitad al Sevilla le anularon un gol de De Jong, por una falta previa. El VAR dictó sentencia interviniendo. Algo que no sucedió en el gol del Sevilla que sí subió al marcador.

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La pizarra de Zidane se impuso

Sergio Pérez Reuters AS

En la primera semifinal, del nuevo formato de la Supercopa, la pizarra de Zidane se impuso a la de Celades. El Real Madrid ganó 1-3 al Valencia, vigente campeón de la Copa del Rey.

El mister blanco, ayer iban de verde, plantó un once con cinco centrocampistas. Esta superioridad numérica proporcionó el dominio y control del partido. Isco se movió a sus anchas, con las espaldas cubiertas por Kroos, Valverde, Modric y Casemiro. Flotaba entre lineas, arriba y abajo, por los costados -con una tendencia a la banda izquierda- y por el centro. Entre Isco y Kroos conducían los ataque madridistas. Remataban todos, menos Jovic. Solo le contabilizamos un disparo, en el 41, cuando recogió un cabezazo de Sergio Ramos al poste y falló un gol cantado con 0-2 en el marcador. Con Jovic se daba la paradoja que teniendo un rematador no le colgábamos balones al área ni le buscábamos. Cuando no disponemos de un 9 puro si centramos al área. Incomprensible.

Kroos Marca

El primer gol no lo pudimos ver en directo. La realización estaba a sus cosas. ¿Para esto se han ido a Arabia Saudí a jugar la Supercopa? Sí se lo escuchamos a quienes retransmitían el partido. Kroos aprovechó que el Llorencia también estaba a lo suyo, llorar y protestar al árbitro, y sacó rápido el córner directo. El meta no sabemos a qué estaba, al borde del área pequeña. Kroos lograba el 0-1 desde la esquina con una genialidad, en lo que se denomina gol olímpico.

Celades no supo reaccionar en ningún momento. De hecho sus cambios en la segunda mitad fueron para dar entrada a más delanteros (3). Por tanto el dominio del medio campo seguía siendo madridista.

El 0-2 fue obra de Isco (min. 38). La paró con el pecho y su disparo fue un caño al defensa. Era su primer gol de la temporada. Con este resultado se llegaba al descanso.

Modric redondeó un buen partido con un golazo (min. 64), con el exterior de su pie derecho. Sorprendió a los dos defensas que le intentaban taponar en el área grande, camino del vértice del área chica: el balón pasó entre ambos. El 0-3 sentenciaba al Valencia.

Los cambios ya comentados de Celades debilitaron aún más a su equipo. Zidane por su parte dio entrada a Marcelo, James y Mariano. Los dos primeros demostraron estar fuera de forma tras sus lesiones. El colombiano estuvo realmente mal. Mariano le puso muchas ganas, como siempre.

El gol del Valencia, el del 1-3, se produjo de penalti en el último minuto. Una mano de Ramos, más bien el brazo, la detectó el VAR. Parejo transformó la pena máxima.

El Madrid queda a la espera de rival para la final. Saldrá del enfrentamiento entre el actual campeón de Liga, el Barça, y el Atlético de Madrid.

Las sensaciones que dejó el Real Madrid han sido muy buenas. Se vio al equipo concentrado, luchador y eficaz tanto en el repliegue como el despliegue. Son muy buenas noticias.

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El audio del VAR: otra farsa del Florentinato

VAR

Pedir el audio del VAR, como dicen que va a hacer el Real Madrid, y no hacer nada es prácticamente lo mismo. Es un gesto de cara a la galería. Una farsa más del Florentinato ¿En el club no saben que está prohibido hacer públicas estas conversaciones? Es una futilidad más de un club cuya oficina no funciona. Desde hace 12 años no le pitan al Madrid un penalti a su favor en el Camp Nou. ¿El Florentinato nos toma por tontos? Quizás lo seamos…

Lo del miércoles en el Clásico, siendo grave, es una más. En la que se incluye aquel gol anulado al Madrid por ¡falta de Cristiano Ronaldo! tras ser empujado (él sí fue objeto de falta) y caer encima de un jugador azulgrana.

¡Qué no nos engañen más! Las relaciones del Madrid en Federación, Liga y Comité de Árbitros son malas, muy malas. Nadie hace bien su trabajo en las oficinas merengues. Es que ni siquiera lo hacen. Otros clubes nos dan sopa con hondas desde los despachos.

¿Hemos pasado del Villarato al Rubialato como excusa del mal trabajo de nuestros ejecutivos?

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Al Madrid le falta pegada y le falla el VAR

JOSE JORDAN AFP AS

A la vista de las alineaciones nos hacíamos una buena idea de lo que podría depararnos el Clásico. Por parte de los locales Valverde daba entrada a Rakitic, injustamente relegado durante los primeros meses de esta temporada. Su vuelta al equipo ha coincidido con la mejoría del juego culé. El sacrificado fue Busquets. Algo que no debería sorprender porque hace tiempo que dejó de ser el jugadorazo que fue. La linea medía del Barça la completaban De Jong y Sergi Roberto (siempre juega bien contra el Real Madrid). Zidane por su parte con la entrada de Isco y Bale en el once buscaba un doble objetivo: aprovechar la movilidad y libertad de movimientos de Isco, Bale y Benzema; y disputarle la pelota a los azulgranas. La hipotética linea de cuatro centrocampistas (Fede Valverde, Casemiro, Kroos, Isco) otorgaría superioridad numérica. Y claro, el Madrid de Zidane no tiene el mismo dibujo en ataque que en defensa. Arbeloa, a la vista del equipo titular blanco, señalaba en la previa de Real Madrid TV el peligro de los laterales azulgranas. Coincidí con él, pero el estado de forma de Jordi Alba tras su lesión era una incógnita. Y nos quedaba por averiguar cómo afectaría a los jugadores todo lo sucedido alrededor del partido.

El Madrid sacó de centro y dejó claras sus intenciones: en el primer minuto Bale encaró dos veces a Alba. A continuación siguió una larguísima posesión del Barça (incluyendo una cesión a Ter Stegen para reiniciar la jugada). Fueron tres minutos que concluyeron con un balón cruzado de Messi, desde su campo, a Alba. El lateral sorprendió a Bale y a Carvajal. Mas su pase no llegó a Luis Suárez. Hubo dos internadas más de Alba. Recordaba las palabras de Arbeloa y de paso comprobábamos que Alba estaba pletórico. Al menos hasta ese momento. Mientras, Messi se incrustaba entre sus centrocampistas para nivelar la desventaja de efectivos.

El primer remate a puerta fue del Madrid: Benzema a los 10 minutos. A partir de ahí entramos en una fase de dominio blanco. Infructuoso de cara a portería. Pero mantenía al Barça en su campo. Y en el 16, a la salida del primer córner, Piqué saca la pelota debajo de los palos. Benzema y Casemiro habían cabeceado al alimón.

Varane reclamaría que Lenglet le había hecho penalti (y debió ser roja). El VAR de vacaciones… por partida doble, porque hubo dos faltas a Varane en el área local (la de Lenglet en el 17 y la otra en el 19, un agarrón claro de Rakitic). Posteriormente Ter Stegen desactivaba un remate de Casemiro y luego Piqué volvió a salvar al Barça. El partido empezaba a tener el tufo del de Valencia.

La presión alta forzaba al Barça a apoyarse en Ter Stegen y a buscar balones largos. Piqué era el mejor de los suyos. Con eso creo que queda todo dicho. Pero como en Valencia el tiempo corría y el Madrid no movía el marcador.

En el 25 Ter Stegen salvó dos ocasiones consecutivas: desviando un pase lateral y despejando un remate. El metrónomo de Kroos seguía imponiendo su ritmo. Dos minutos después los locales se acercaron al área blanca por primera vez en mucho tiempo. Y a la media hora otra incursión de Alba lograba la primera ocasión del Barça: el remate de Messi lo salvaba Sergio Ramos. Fede Valverde respondió inmediatamente con una gran volea (se fue fuera por poco y me dio la impresión que fue desviada por alguien, pero no se señaló saque de esquina).

No sé como interpretar ver a Messi sacando de banda en ataque. Lo hizo dos veces en el tramo final de la primera mitad.

A cinco minutos del descanso otro balón de Messi a Alba creó una ocasión para los locales. El argentino tomaba el relevo de Piqué como el mejor de su equipo. Porque además el Madrid ya no exigía a la defensa azulgrana. Tan solo otro remate de Valverde, bien atajado por el meta local. Y al igual que en Valencia se llegaba al descanso con 0-0 en el marcador. El Barça salía vivo de los primeros 45 minutos. Quedaba demostrado, de nuevo, que la posesión sin pegada no sirve para ganar.

El Madrid arrancó la segunda parte manteniendo la presión alta. Solo que Messi había adelantado su posición y Arturo Vidal empezaba a calentar en la banda. Y Mendy, muy bien en defensa, seguía sin poner un pase bien en ataque. Vidal entraba en el 55 por Semedo (Sergi Roberto bajaba al lateral derecho).

A la hora de partido solo había un equipo en el campo, el Real Madrid. Pero el 0-0 seguía en el marcador. Y con Messi enfrente nunca puedes estar tranquilo (aunque remate al aire desaprovechando una buena oportunidad). El Barça parecía desbordado. Y de repente el encuentro enloqueció, a base de jugadas individuales. El Madrid recuperó el control y el Barça volvió a intentar las contras. Messi ya no bajaba a ayudar a sus medios, era Griezmann. Una falta de Casemiro a Suárez propiciaba un lanzamiento para Messi. Minuto 66. El balón se estrelló contra la barrera. Un minuto después entre Valverde y Benzema propiciaron un remate de Bale, por la izquierda, que se fue fuera a pesar de estar bien situado y prácticamente desmarcado. De nuevo: falta de pegada. La frustración de Bale acabó traduciéndose en amarilla por una entrada por detrás a Griezmann, en las inmediaciones del área culé.

El peligro del Barça venía por la presencia de Messi en ataque.

En el 70 ¡milagro! Un pase bueno de Mendy y gol de Bale. 0-1. El VAR revisó. Se anuló por fuera de juego de Mendy (en la imagen del VAR no se ve donde está el balón…). ¡No podía ser! Pero fue. A nuestro favor no intervino. En contra nuestra sí.

En el 79 Zidane efectuó un doble cambio: entraron Modric y Rodrygo por Isco y Valverde. En mi opinión habría quitado a Isco y dejado a Valverde. Tres minutos después Ansu Fati sustituía a Griezmann. Dos chavales, uno por equipo, podían decantar el Clásico.

A cinco minutos del final un balón largo a Bale de Modric, marca de la casa con el exterior, puso todos los corazones en vilo. El galés no llegó tras prolongar de cabeza el pase y Ter Stegen se hizo con la pelota.

Marcaron cinco minutos de descuento. Y el partido murió con el 0-0 inicial.

El Real Madrid pudo ganar. Jugó muy bien. Pero desaprovechó la primera mitad. No hubo pegada, acierto de cara al gol. El VAR no ayudó. Fue justo en el gol anulado (aceptamos pulpo como animal de compañía porque no se ve el inicio de la jugada) e injusto en los dos penaltis no revisados. También pudimos perder, por Messi. En este aspecto Ramos, Varane y Casemiro fueron bastiones defensivos. Como Piqué para el Barça en el aluvión blanco de la primera parte. Reparto de puntos y todo sigue igual en lo alto de la clasificación de la Liga 2019/20.

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Valencia 1 Real Madrid 1

DAVID GONZALEZ AS

El Real Madrid salió por el partido y el liderato. Con una presión alta. El dominio fue abrumador. Fede Valverde en el minuto 5 enseñó el camino: buscar los disparos desde fuera del área. El bombardeo fue continuo. Tan solo dos remates desde dentro del área: dos buenas oportunidades en las cabezas de Rodrygo y Benzema. La del brasileño, floja, puso en aprietos a Jaume Doménech porque la picó para abajo y el bote siempre dificulta. La del francés fue fuera.

Como sería la cosa, que salvo el saque del inicio del partido, el Valencia no pasó de la divisoria hasta el minuto 10. Cinco minutos después llegaba por primera vez al área madridista. Y en el 17 Ferran realizaba el primer remate a puerta de los locales.

Pero el tiempo pasaba y el marcador no se movía. Parejo, quien había retrasado su posición para buscar la pelota y salir con ella, adelantó su posición. El equipo empezó a girar alrededor suyo. Y las fuerzas se igualaron a partir de la media hora. Ferran en el 35 dispuso de una buena ocasión. Courtois midió mal su salida mas su cabezazo se fue alto. En estos minutos finales apareció la versión desesperante de Isco. El malagueño arrancó por la izquierda (acompañando a Valverde, Kroos y Modric en la medular). Al poco se intercambió de banda con Rodrygo. Los dos, con libertad de movimientos, intercambiaron posiciones continuamente. El brasileño, en la izquierda, ayudaba a Nacho (ayer lateral izquierdo). Bajaba, estorbaba al rival, robaba el balón.

Con una posesión del 64% a favor del Madrid se llegó con 0-0 al descanso y nueve remates de los blancos, ayer verdes, a gol. Nuestro 0 del marcador era preocupante.  No reflejaba nuestra superioridad. Zidane lo mencionaría en sus comparecencias ante los medios, acabado el encuentro.

Nada más iniciarse la segunda parte Sergio Ramos se resbaló y Ferran se plantó delante de Courtois. El belga se agigantó y salvó el aprieto. El Madrid siguió con la presión alta. Isco seguía ofreciéndonos su versión desesperante. Estaba pidiendo el cambio a gritos. El Valencia, unos pocos metros adelantados respecto a la primera parte, combinaba mejor. Y estaban más rápidos.

En el 58 Rodrygo perdió un balón en defensa y se hizo el doliente. En la siguiente jugada le puso un buen balón en la cabeza a Isco. Se confirmaba el cuento para justificar su error (que nos pudo costar caro).

Benzema había perdido movilidad. Tampoco Isco y Rodrygo le ayudaban. Apenas le llegaban balones. Zidane mandó calentar a Bale y a Vinicius. Corría el minuto 65 y el partido era de Parejo. Al filo del 69 Isco y Rodrygo salían y entraban Bale y Vinicius. El galés por la derecha y el brasileño por la izquierda.

Estos relevos los acusaron ambos equipos. Apaciguaron al Valencia que ya no arriesgó tanto y activaron al Madrid de cara a la portería rival. Mientras Jovic calentaba en la banda.

En el 77 Soler marcaba el 1-0. Una jugada por la banda izquierda en la que Nacho pierde una disputa aérea con Wass. Se interna por la banda y a su pase atrás no llega nadie, salvo Soler, solo y libre de marca.

En el 80 entró Jovic por un desaparecido Modric (en esta segunda mitad). Una medida desesperada para un momento desesperado. Pasaban los minutos y no pasaba nada. Jovic no la tocaba. Ni el Madrid llegaba con peligro.

Se añadían cuatro minutos. Un mal pase de Vinicius en el 92 casi provoca el 2-0 en la contra. En la siguiente jugada le anulan un gol a Jovic. El VAR ratificó la decisión. En el 94 a Benzema casi le hacen penalti. Es saque de esquina. Courtois sube a rematar. Su cabezazo lo despeja Jaume. La pelota le llega a Benzema y empata. No había tiempo para más.

De cara al Clásico del miércoles Barça y Madrid llegan empatados a puntos. Igual que empezaron esta jornada.

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El Madrid se encuentra con Keylor Navas

SERGIO PEREZ REUTERS AS

El Real Madrid se encontró con Keylor Navas (ovacionado en el regreso a la que fue su casa) y se fue al descanso con un exiguo 1-0 a favor. También le sonrió la fortuna del VAR. Otra sobrada de Sergio Ramos, a pocos minutos del final de la primera parte, originó una jugada que terminó en penalti a favor del PSG y roja a Courtois. Ramos se fue alocadamente al ataque y no bajó. Perdió la posesión, ellos despejaron y afortunadamente, en la disputa por el balón, Gueye empujó a Marcelo, cerca de la divisoria de los dos campos. El senegalés se hizo con la pelota y lanzó un pase en profundidad a Icardi. Courtois salió a la desesperada y derribó al delantero argentino. El visionado del VAR anuló la pena máxima, la roja y se cobró la falta de Guaye a Marcelo.

Zidane sorprendió con la alineación de Isco. Quienes apostaron por un 4-4-2, o que al menos dijeron que no íbamos a jugar con 4-3-3, acertaron. Aunque nadie mencionó el nombre deL malagueño. Su posición fue clave en la primera mitad. Con libertad de movimientos se hizo con todo el campo. Abajo y arriba. A derecha e izquierda. Buscando el balón. Al descanso pensaba cuánto duraría su derroche.

El Madrid comenzó el partido sacando de centro y no volvió a oler la pelota en los primeros cinco minutos. El espejismo se desvaneció cuando Isco robó un balón en el lateral izquierdo del PSG, provocando un saque de esquina. A partir de ahí fue un torbellino blanco. El PSG no pasaba de la mitad del campo. El dominio era absoluto. En el 17 Benzema remataba un rehace al poste de Isco, anotando el 1-0.

La maquinaria blanca siguió a tope. Y surgió la figura de Keylor Navas. Le sacó tres balones de gol a Kroos (uno desde el córner), uno a Carvajal y otro a Marcelo. Nada más arrancar las segunda mitad salvó el 2-0 ante Benzema.

A la media hora el PSG consiguió pasar del círculo central. Mbappé, ya en la izquierda (se cambió de banda con Di María), dispuso de dos oportunidades bien resueltas por Courtois.

Neymar jugo sus primeros minutos en esta Champions. Salió tras el descanso. Pero su presencia en los primeros minutos no se notó. El Madrid seguía jugando rápido. Benzema, Hazard e Isco triangulaban a las mil maravillas. Con las espaldas bien cubiertas por Casemiro, Kroos y Fede Valverde. El Pajarito impuso su presencia en ataque en los primeros quince minutos, sin desatender sus labores defensivas. La profundidad de Carvajal y sobre todo de Marcelo eran pluses.

A la media hora de esta segunda mitad Isco ya daba muestras de cansancio. No presionaba como antes. Pero tuvo arrestos para terminar una jugada, a pase de Marcelo, en la que estuvo a punto de marcar. Navas evitó al gol y el balón tras su despeje se encontró  con el poste.  Zizou había mandado calentar a Bale y Modric.

Meunier se cargó a su compatriota Hazard en el 64. El defensa no vio tarjeta. Dos minutos después Hazard intentó volver al terreno de juego. Claramente no podía y abandonó camino del vestuario. Estábamos en 10. Hasta que se paró el juego y pudo entrar Bale. Coincidió con una amarilla a Marcelo.

El peligro francés llegaba de la velocidad de Mbappé. Neymar, hasta el 75, era una rémora para su equipo. Perdía todos los balones. Icardi y Di María, desaparecidos en esta segunda parte, fueron sustituidos por Sarabia y Drexler. Al mismo tiempo entraba Modric por Valverde. Me pareció raro, porque el uruguayo parecía más fresco que Isco. Y su presencia es imprescindible (como se comprueba jornada tras jornada).

Según pensaba que se podía llegar a los últimos 10 minutos con ese corto 1-0 llegó un pase de Marcelo y un tremendo cabezazo de Benzmea, superando en el salto al central. 2-0. Pero una estupidez de Varane y Courtois facilitó el gol de Mbappé. Varane casi anota en propia puerta, despistó al portero belga y el francés remachó. 2-1 en el 81. Dos minutos después, en otro despiste defensivo, empató a dos Sarabia. La metió por la escuadra. Estupor total. La salida de Valverde una vez más nos perjudicó. Ente ambos goles Rodrygo entró por Isco. Ya en el descuento Mbappé estuvo a punto de hacer el 2-3 desde la derecha. Y en el minuto final Bale lanzó una falta al palo. Era el tercero de la noche. Se llegaba al final con un inesperado 2-2.

Afortunadamente el empate en Estambul, en el Galatasaray-Brujas, nos había clasificado matemáticamente (como segundos de grupo). Este del Bernabéu nos ha dejado un sabor final muy amargo por el resultado. El descalabro final, producto de la falta de pulmones en el medio campo y de concentración atrás, es un golpe muy duro. Tendremos que enfriar los ánimos para recordar el buen fútbol jugado durante la mayor parte del partido.

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