Archivo de la etiqueta: La Mundana

Una nueva matinal

Programa Auditorio

Hacía ya unas semanas que no acudíamos a una matinal en el Auditorio Nacional. Ayer celebramos el 1 de mayo por partida doble al ser el primer domingo de mayo. El repertorio y los autores prometían: Béla Bartók y Serguéi Rajmáninov (que ahora se escribe así). Coincidía que era el cuarto y último concierto del «Ciclo Descubre… Conozcamos los nombres«. Un ciclo que nos ha encantado por su alto valor pedagógico. Irene de Juan fue la encargada de presentar e introducirnos en las obras y los autores.

A Bartók le tengo una devoción especial. Por su labor como investigador del folklore y las canciones populares de sus Cárpatos natales. Su pueblo, hoy perteneciente a Rumanía y al Imperio Austro-Húngaro cuando nació, esta enclavado en una zona en la que la influencia de la Eslovaquia actual también está presente. Precisamente las «Tres escenas campesinas» se enmarcan en la tradición popular eslovaca.

De las «Danzas sinfónicas» de Rajmáninov, su última obra compuesta antes de fallecer, me impresionó el segundo movimiento. La Mundana y un servidor coincidimos que fue lo mejor de la matinal (descontado el tradicional control de avituallamiento posterior). En tiempo de vals este andante con moto le da una vuelta de tuerca a este baile sin perder su esencia. Les dejo con una interpretación de este segundo movimiento, elegido por ser una grabación reciente (2020), editada el año pasado.

Deja un comentario

Archivado bajo Cultura, Música

Anécdotas con la familia Narea

Mi fin de semana ha girado alrededor de las fiestas organizadas por Miguel Ríos para celebrar los 40 años de su «Rock & Ríos«. Y que han dado lugar a varias anécdotas con la familia Narea, mi amigo Carlos, su hijo Pablo (uno de los dos baterías de la banda, sustituyendo al llorado Sergio Castillo) y sus hermanas Paula y Cristina.

La primera de ellas aconteció en el concierto del viernes. La Mundana y un servidor ocupamos nuestros asientos en las sillas de pista de la fila 22, bien centrados. Me pareció ver, mientras miraba alrededor, que Paula Narea estaba sentada justo detrás mía. Dudé porque hacía tiempo que no la veía y estaba con la mascarilla puesta. Finalmente me atreví, me di la vuelta y pronuncié un tímido «¿Paula?». A su respuesta afirmativa me bajé la mascarilla y dije «Soy Adrian». Y la deseé un feliz siglo, por los muchos años transcurridos desde la última vez que nos vimos. A continuación hicimos justo todo lo que no se debe hacer: nos abrazamos con dos besos en las mejillas. Paula me presentó a una amiga que estaba sentada a su lado, detrás de La Mundana. No la reconocí con la mascarilla puesta. Se la bajó y voilà, era Jennifer Ces quien fuera Directora Artística de Sony y que ahora reside en Canadá. A lo largo de la noche Paula y yo comentamos varios aspectos del concierto. Y cuando Miguel Ríos desde el escenario excusó la ausencia de Salvador Domínguez, Paula me susurró «Mi suegra tiene 99 años y…». «Ya, me lo contó Miguel» fue mi rápida respuesta. Y me señaló que llegaban los dos temas de Salva («Banzai» y «Reina de la noche«). Entre unas cosas y otras de repente sentí un toque en el hombre. Me giré a mi izquierda y escuché «Adrian, soy Cristina». Era Cristina Narea, hermana de Carlos y Paula. No hubo «feliz siglo» porque antes de la pandemia solíamos coincidir en actos varios (siempre me gustó su voz). En esta ocasión hicimos lo correcto, a iniciativa de Cristina. Sus gestos de abrazo y besos fueron más que suficientes. Tras acabar el concierto verifiqué el orgullo de las tías con su sobrino Pablo. Y después de comprobar que regresábamos al día siguiente nos emplazamos para vernos en la recepción programada para después. La mañana del sábado navegando por la red me encontré en el muro de Jennifer este selfie con Paula. En el que mi calva adquiere un protagonismo especial. Al menos ante mis ojos. La vista trasera de la cabeza de La Mundana es totalmente opuesta a la mía.

Paula y Jennifer

El sábado después de comer fui a hinchar las ruedas de mi coche. La noche anterior, camino del WiZink, girando a la calle Fuente del Berro desde Hermosilla golpeé el bordillo con la rueda trasera. Al recoger el coche, terminado el concierto, la vi muy baja y temí haberla reventado. Así que el sábado me ahorré la siesta y fui a una gasolinera cercana para hinchar esa y las otras tres ruedas. Si la hinchaba no estaba pinchada. Volviendo a casa, subiendo por la calle Segovia, noté que un coche negro que bajaba por Segovia, y enfilaba en mi misma dirección. Noté la seguridad del conductor conocedor del camino. Giró detrás mío en mi calle (peatonal, salvo para el garaje). Pensé que íbamos al mismo lugar. Pero no, avanzó un metro para parar en un hueco al fondo de la calle. Al salir del garaje me pitaron desde el coche negro. Cuando el portón finalmente se abrió, me acerqué y era Carlos Narea. Lo primero fue que me preguntó «¿Eras tu el del coche blanco?». Me sorprendió verle en su antiguo barrio. Nos mudamos a la misma calle más o menos al mismo tiempo. Mi portal estaba al lado del suyo, separados por la entrada del garaje. Coincidimos el día de la mudanza de uno de nosotros. No recordamos de quién. Carlos me explicó que venía a recoger a su hijo Pablo, que por casualidades de la vida no solo estaba en el mismo edificio. Es que además era el mismo piso. El que Carlos y Raquel Díaz del dúo Maldeamores, la madre de Pablo, dejaron cuando la propietaria quiso venderlo. Y se mudaron a Sevilla. La pareja actual de Raquel, por casualidades de la vida, compró ese mismo piso a quien lo adquirió en su día. Y llegó la pandemia… Quise celebrar este encuentro fortuito, lleno de casualidades, con una foto. Carlos y yo no hemos salido bien parados. La salvan Pablo, con sus insultantes 18 años, y su madre. De izquierda a derecha: Pablo, Raquel, El Mundano y Carlos.

Pablo, Raquel y Carlos

Deja un comentario

Archivado bajo General, Música, relatos y otras hierbas

A dos días del Rock & Ríos 2022

Ricardo Rubio La voz de Galicia

Estamos a dos días de los conciertos que conmemoran los 40 años del «Rock & Ríos» (en el WiZink Center los días 11 y 12). Josemi Valle, autor del espléndido libro sobre el «Rock & Ríos» original recordaba en Efe Eme que los 40 años de los conciertos se cumplieron el pasado 5 y 6 de marzo y se celebraron en el desaparecido Pabellón de Deportes del Real Madrid.

libro

Miguel Ríos tenía entonces 37 años y celebraba sus 20 años de carrera. Era un veterano y toda una leyenda viva de nuestra música popular. Cuatro décadas después su leyenda se ha agrandado.. Y va a más dada su reciente actividad (con el álbum «Un largo tiempo» y su correspondiente gira más estos dos conciertos que prometen ser otro hito).

A lo largo de las últimas semanas hemos ido conociendo la lista completa de artistas invitados para celebrar este 40 aniversario, el merchandising creado para la ocasión y un video de los ensayos (que tiene una pinta estupenda). Asistiré a los dos conciertos!!! El primer día con La Mundana y el segundo con Vicente Paniagua.

Deja un comentario

Archivado bajo Cultura, Música

¡Menuda mesa!

La Vanguardia

¡Menuda mesa! Anoche La Mundana y yo comentamos respecto a las dimensiones de la mesa elegida para la foto de Putin y Macron. Hoy es portada de varios periódicos. He elegido la de La Vanguardia.

La carga simbólica es tremenda. La foto es fría. Gélida. ¿Refleja el distanciamiento respecto a las posturas?

El centro floral aparece diminuto. Perdido. Al igual que los dirigentes. ¿Se encontrarán?

3 comentarios

Archivado bajo Política

Se completó el milagro de Nadal: 21

El País

El milagro de Rafa Nadal se completó de la forma más dramática posible: en cinco sets y tras perder los dos primeros. La remontada para conseguir su Grand Slam número 21 fue épica. Como todo lo acontecido antes de llegar a este Open de Australia. No les voy a contar el partido, tan solo el resultado, porque ya lo habrán visto en todas partes. Por mi parte no supe el desenlace hasta las 20:40 más o menos.

Ayer por la mañana salí de casa rumbo al Auditorio Nacional con 2-2 en el primer set. Dejé el partido grabando. Terminado el concierto (maravilloso en su totalidad, con obras de Turina -nieto-, Prokofiev y Shostakovich), nos dirigimos a nuestro habitual aperitivo. Dada la hora, sobre las 13:45, las mesas al sol estaban llenas. Pensé para mis adentros que mejor, porque seguro que los músicos de la Orquesta Nacional que frecuentan La Quinta comentarían el resultado. Nos acercamos a un local de al lado (marroquí o árabe). Asumo que supondrán que no tenía el teléfono encendido. Poco después de las 15:00 horas llegamos a casa. Comimos y calculé que de haberse jugado cinco sets ya estarían finalizados. O a punto. Comprobé el menú de grabaciones y efectivamente estaba disponible para su visionado.

Arrancamos desde el 2-2 del primer set. Sufrimos viendo como Nadal se desplomaba y perdía 6-2. Medvedev ganó cinco juegos seguidos, desde el empate a dos hasta el sexto con el que cerró la manga. Sufrimos mucho más aún cuando Nadal desaprovechó la ventaja para ganar el segundo set e igualar el partido. Lo perdió en el tie break, tras un buen arranque en el que logró una rotura de servicio. Un set tan largo y dispar suele ser un arma moral para quien se impone. Y desmoralizador para quien lo pierde y más si se le ha escapado el triunfo. Pero Rafa Nadal está hecho de otra pasta. Se sobrepuso a las dificultades en su juego de las dos primeras mangas y a los altibajos del tercer set, que acabó ganando 6-4. El cuarto era vital. Ganar era la tabla de salvación para poder seguir aspirando a ganar su segundo Open de Australia, en su sexta final. Y en este cuarto set comenzó nuestro drama. Con 2-2 la grabación se terminó. Eurosport había previsto 4 horas y 25 minutos de transmisión. Ellos siguieron emitiendo el partido en directo, mas nadie se molestó en cambiar los parámetros de su programación. 2-2 en el cuarto set y nos quedamos a dos velas. Acudí rápido al menú de los últimos programas emitidos y ahí estaba la final. Seleccioné y busqué el momento donde se había interrumpido mi grabación. Volvió a suceder lo mismo. Se paraba a las 4 horas y 25 minutos. Sobra decir que estábamos desesperados. Busqué en la guía de TV y descubrí que el segundo canal de Eurosport estaba emitiendo un resumen. Terminaba a las 19:00. Lo puse a grabar. Y seguimos incomunicados y esperando que dieran las siete de la tarde para empezar a ver el resumen.

La primera media hora del resumen la pasé fastforwardeando. Arrancaba con el final de una retransmisión de ciclismo, seguía con anuncios y momentos estelares de retransmisiones previas de ciclismo, billar y esquí. Cuando finalmente se pusieron a la final de Australia comenzaron con los sextos puntos del tercer y cuarto set. Ambos ganados por 6-4. En nuestro caso saltábamos de un 2-2 del cuarto al 5-4 previo al 6-4 final. Menos mal que el quinto y definitivo lo pusieron entero.

A la emoción e incertidumbre del partido se unió esta circunstancia. Mereció la pena. Porque ganó Rafa Nadal 7-5, tras desaprovechar un servicio para ganar y posteriormente romper el del ruso. Le comenté a La Mundana la primera vez que Nadal no desaprovecha las ocasiones. Me equivoqué. Cuando volvió a sacar para ganar dije que había malgastado la primera bala y que era imposible que volviese a hacerlo. Así fue. El 7-5 de este quinto set era el broche de oro a un partidazo. En el que Nadal se consagró como el tenista que más Grand Slams ha ganado de la historia.

1 comentario

Archivado bajo Deportes, Tenis

El libro de Javier Limón

Libro Limón

Ayer por la tarde tenía clase de ajedrez (curso online de la Federación) y no pude asistir a la presentación del libro de Javier Limón. El título es de lo más clarificador: «Memorias de un productor musical«. El evento tuvo lugar en el auditorio del Ateneo de Madrid y fue presentado por Mamen Mendizábal y Toni Garrido. La cantaora Montse Cortés interpretó tres temas.

Al no poder ir, y me moría de ganas, seduje a La Mundana para que fuese ella. Debí ser muy convincente porque acudió y cumplió con la misión asignada («tráeme el libro y firmado por favor»).

Limón

Volvió encantada. Javier Limón le pareció simpatiquísimo, muy inteligente y las anécdotas divertidísimas. Asumo que estas tres características serán parte fundamental del libro.

Javier Limón es un crack de la música española, en diversas facetas (artista, productor, cazatalentos, profesor y creador de su sello discográfico Casa Limón). Si quieren profundizar en su historial recomiendo su libro y el podcast de Carlos Galán, subido esta semana a Subterfuge Radio.

Deja un comentario

Archivado bajo Cultura, Libros, Música

El jardín brasileño de la Plaza de la Paja

PPaja 2

El prometido jardín brasileño de la Plaza de la Paja es el que ven en la foto. Se trata de un triángulo situado en el fondo norte de la plaza. Y rompe la perspectiva y estructura original de la plaza.

Los jardines brasileños, creados por Roberto Burle Marx (Río de Janeiro 1909-1994), paisajista además de pintor, grabador, ecólogo, naturalista, artista y músico, se distinguen por el uso de plantas tropicales y su cuidado diseño.

Como pueden ver en la foto el único diseño apreciable son las piedras blancas en las esquinas y rodeando las rejillas. Por lo que se asume que estas también forman parte del diseño. En los jardines del creador brasileño no se apreciaban rejillas.

Asimismo, en la foto se observan plantas mustias, a las que hay añadir otras de hojas secas. Cuando La Mundana preguntó, a quienes estaban plantando, la respuesta fue que «era invierno».

La remodelación de la Plaza de la Paja, cuyo presupuesto inicial de 500.000€ seguro que se ha sobrepasado, ya lleva un mes de retraso.

Mientras, el jardín público del Palacio de Anglona, cuya entrada está en la misma plaza (enfrente del presunto jardín brasileño), está totalmente descuidado…

Deja un comentario

Archivado bajo Madrid, Política

Pedro Sánchez imperial: impone las mascarillas en exteriores en Italia

Italia

El poderío de Pedro Sánchez se acrecienta por Europa. Es la dictadura sanchista. Su mandato imperial para el uso de mascarillas en exteriores se extiende a Italia.

IDA, la caverna mediática, la derechona y los sabelotodo, criticaron la medida para España. Quedo a la espera de las documentadas opiniones de todos ellos sobre lo de Italia. O los cierres en distintos países del norte de Europa (nosotros no hemos cerrado).

Parece que las voces críticas, a las mencionadas anteriormente hay que añadir las de cocainómanos, fumadores, defraudadores fiscales y mangantes, olvidaron que aquí no nacemos distanciados como en el norte de Europa. En cambio tendemos a la aglomeración, somos afectuosos y elevamos mucho el tono de voz. Igual que en Italia.

Por regla general, con las excepciones conocidas, hemos respondido muy bien como ciudadanos al uso de las mascarillas. No formaban parte de nuestra cultura (en extremo oriente sí). Merkel en su última visita a España lo comentó sorprendida, al ver a tanta gente con mascarilla. Amigos franceses me contaron que en París circulaba un chiste: «¿Cómo reconocer a un español por la calle? Es el que lleva mascarilla». Recuerdo que en este blog apunté que comencé a usar dos mascarillas. Con el paso del tiempo hubo más gente que lo hizo. Hace unos días La Mundana me comentó que había visto peña con ¡tres mascarillas!

No voy a entrar en el tonto-debate de la medida sobre la obligatoriedad del uso de mascarillas en exteriores. No estoy capacitado para ello. Y tampoco me creo superior a los gobiernos de España e Italia.

Deja un comentario

Archivado bajo Política

Celebración luterana de la Navidad con Bach

Oratorio

Volvimos a las matinales de los domingos en el Auditorio Nacional, tras dos semanas de ausencia. Fuimos atraídos por el «Oratorio de Navidad» de Bach. Toda una celebración luterana del nacimiento de Jesús dividida en seis cantatas. La Orquesta y Coro Nacionales de España, dirigida por su titular David Afkham, contó con cuatro solistas.

En la imagen pueden observar las temáticas de las seis cantatas. En la matinal interpretaron la mitad, las tres primeras. Afortunadamente, tengo que añadir. Porque los 80 minutos de las tres se me hicieron largos. Y en algunos momentos tediosos. Me refiero a aquellos en los que intervenían los solistas masculinos.

En contraste con lo anterior quisiera destacar momentos sublimes, próximos al stendhalazo. Me refiero a las dos piezas corales del final de la segunda cantata. La combinación entre las voces y la cuerda me puso los pelos de punta. También el brioso arranque coral de la tercera cantata. Otro punto álgido que luego se repetía y servía para cerrar.

Pero en general, tanto fervor religioso me resultó excesivo (y no me pasa con otras obras de Bach como sus dos Pasiones). Proyectaron los textos originales en alemán con su correspondiente traducción. Lo que cantaban era bastante pueril. Y poco inspirado. La Mundana, según me contó después, optó por no leer para no decepcionarse. Sabia decisión la suya.

La mejor explicación para este «Oratorio de Navidad» nos lo ofrece la musicóloga Irene de Juan en el siguiente video:

Una vez alimentados espiritualmente fuimos a dar sustento a nuestros cuerpos, con los magníficos calamares de La Quinta de Suero de Quiñones, acompañados de un par de vinitos.

Deja un comentario

Archivado bajo Cultura, General, Música

Miedos y prevenciones

Enjaulado

Ayer tras mi primera intervención en el MIMES de la Carlos III de Madrid (curso 2021/22), dedicada a Atlantic Records, me fui a tomar algo con Nacho Gallego, codirector del máster. No nos veíamos desde antes del verano y quería conocer de primera mano la experiencia de su veraniego viaje italiano. Ambos, y nuestras respectivas (curiosamente se llaman igual), somos viajeros. Nacho y yo nos recomendamos sitios. Gracias a él conocí a la Orquesta Típica Fernández Fierro y su club de conciertos en Buenos Aires, el Club Atlético Fernández Fierro (CAFF). O la que probablemente es la tienda de discos más bonita del mundo, en Florencia. Al menos es la que tiene las mejores vistas, a la catedral de Florencia. 

Venecia les deslumbró como a nosotros. Salieron súper satisfechos del restaurante que les recomendamos (al que nosotros nunca hemos conseguido ir) y de los bares de tapas venecianos que les aconsejamos. Por otra parte tanto Nacho como yo (y La Mundana) echamos de menos Buenos Aires. Y ahí le comenté sobre mis miedos y prevenciones. 

No me resulta cómodo pensar en un viaje en avión. Y mucho menos en uno con tantas horas de vuelo. En nuestra agenda fija de viajes hemos anulado nuestra tradicional visita navideña a Nueva York (el año pasado y este), y en este 2021 han quedado suspendidos nuestros viajes anuales a Venecia y a la misa cantada del día de Reyes en Florencia.

De hecho en este 2021 solo he salido de Madrid ciudad en tres ocasiones. A Quintanar de la Orden (Toledo), a la Fundación Amelia Moreno con motivo de los 10 años del fallecimiento de Amelia. Fue en septiembre (este verano no fuimos a ningún sitio y el año pasado nos escapamos una semana a Cantabria, con Santillana como base de operaciones). La segunda salida fue ayer, a Getafe (Universidad Carlos III). Y la tercera ha sucedido esta mañana, a la Ciudad de la Imagen en Pozuelo de Alarcón, para pasar la ITV del coche.

Le comentaba a Nacho que mis miedos y prevenciones no solo son los viajes en avión. Se extienden a los interiores de bares y restaurantes. Ayer estuvimos en una terraza. Aunque esté vacunado (la tercera dosis me la pusieron el jueves pasado).

Repasando me di cuenta que solo he estado dos veces dentro un restaurante: en El cisne azul con Carlos Galán y Cristóbal Hueto (solo estábamos dos mesas, cada una a un extremo del local), y en el Julián de Tolosa con Carlos Galán, rodeados de tres mesas de un familión mexicano. Un diablillo este Carlos, como el del logo de su Subterfuge. En cuanto a bares solo he entrado en un par, con Esteban Hernández. Fuimos a ver un partido de baloncesto del Real Madrid de Euroliga. Me había invitado Vicente Paniagua y me llevé a Esteban, gran aficionado al deporte de la canasta. Después del encuentro nos fuimos a tomar algo e intercambiar impresiones de la realidad sociopolítica y cultural. Vi cosas que no me gustaron. Como la carencia de un concepto fundamental, el de la ventilación. Esos bares de tubo son las cuevas del bicho. En uno de ellos nos asomamos y salimos pitando. Esteban asumo que por el reguetón que atronaba. Y yo porque no concibo que en épocas de distanciamiento social el perreo colectivo sea lo más adecuado. Otra cosa que no me gustó fue el ambiente de fiesta, fuesen pandillas de amigos (como en el sitio que evitamos) o de compañeros de oficina. El aspecto positivo es que estuvimos en un local con limitación de aforo, donde se respetaba el distanciamiento. Pero tras esa noche no he vuelto a salir….

Comprendo que mis paranoias son como el DNI, propias e intransferibles. Mas siendo de varios grupos de riesgo mis miedos y prevenciones son mi única defensa. Las vacunas también, por supuesto.

Deja un comentario

Archivado bajo Cultura, Deportes, General, Madrid