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Noticias de la industria musical

Esta semana nos ha deparado dos importantes noticias de la industria musical. Referidas a los negocios de la música grabada y de la música en directo.

UMG primer semestre 2019

La francesa Vivendi, propietaria de Universal Music Group (el primer grupo discográfico y editorial del mundo), ha hecho públicas las cifras correspondientes al primer semestre de 2019 (y del segundo trimestre). También anunciaron que ya han sido seleccionados los bancos que llevaran a cabo la venta de hasta el 50% del capital de UMG (no han desvelado los nombres de las entidades financieras elegidas). Estas intenciones de venta se dieron a conocer el año pasado. Entonces voces autorizadas consideraron que el precio pedido era demasiado alto. Hoy igual ya no lo es tanto, debido a que los ingresos de este ejercicio superan en un 24% a los del mismo periodo de 2018. Aparte de esta considerable mejoría hay otro aspecto a destacar (y así lo han hecho las publicaciones especializadas): el 32% de aumento de los ingresos de streaming vs. la bajada del 10% de las descargas (downloads).

El titular de los medios respecto al streaming –que ya representa el 60,4% de la facturación de la música grabada frente al 16,9% de las ventas físicas– señalaba que en el segundo trimestre estaban facturando más de 10 millones de dólares diarios (10.4).

El beneficio bruto (EBITA) de UMG se incrementó en un 47,3%, haciendo más atractiva la compra de una parte de la compañía.

Live Nation

La otra noticia está referida al gigante Live Nation, la primera multinacional del sector de festivales, conciertos, etc. y propietaria de Ticketmaster. También han hecho públicas sus cuentas del primer semestre del 2019 (y del segundo trimestre). Lo primero que llama la atención es que sus ingresos son superiores a los de UMG (4.884 millones de dólares frente a 3.258 millones de euros/3.631 millones en dólares).

En España Live Nation son conocidos por la explotación del personal que trabaja en sus festivales, la mala atención al público (que incluye la prohibición de entrar con tus bebidas y comida), la escasa presencia de artistas españoles en sus eventos, la falta de paridad entre quienes emplean y contratan (artistas) y las increíbles subvenciones que reciben a pesar de ello. Esta semana hemos confirmado –las noticias sobre Live Nation son dobles– lo que que ya muchos sospechábamos: también se dedican a la reventa de entradas. Billboard desvelaba unas conversaciones entre el responsable de Ticketmaster en Estados Unidos y un promotor de Metallica. El reparto del pastel quedaba expuesto (los artistas también forman parte del entramado). Otro abuso al consumidor, en este caso en EEUU. Es probable que tenga replica en el resto del mundo. Y por eso quizás las entradas se agotan rápidamente y aparecen con sobreprecio en las webs del llamado mercado secundario…

Así están las cosas en los dos líderes de la industria musical.

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El waterpolo español hace historia

El waterpolo español hace historia: las dos selecciones absolutas, la femenina y la masculina, alcanzan las finales de sus respectivos Mundiales. Anteriormente sólo dos países, Italia en 2003 y Hungría en 2015, lo habían conseguido.

Maica García EFE (Antonio Bat)

La selección femenina alcanza su tercera final, la segunda consecutiva. Ganaron la primera (2013) y perdieron ante Estados Unidos, contra quienes se volverán a enfrentar en esta. Además de llegar a la final se han asegurado la plaza para los JJOO de Tokyo. En el Mundial ganado en 2013 el rival de semifinales fue Hungría. En esta ocasión las húngaras han vuelto a ser el escollo superado en semis (16-10). Parece un buen augurio. En la foto vemos a la boya Maica García, quien cuenta con un palmares impresionante: plata en los Juegos de Londres, oro en el Europeo de 2014 tras el que fue designada mejor jugadora del continente y oro en el Mundial de Barcelona (2013). Las estadounidenses son un rival potente para las nuestras que han sabido superar la retirada de la supercrack Jennifer Pareja y las jóvenes han madurado desde las categorías inferiores (como las goleadoras Roser Tarregó y Judith Farco, cuyos tantos fueron decisivos frente a Hungría o Anna Espar y Paula Leitón, la boya de 19 años). Son un gran grupo y el waterpolo femenino sigue dándonos alegrías.

Alberto Munarriz EFE

Al dia siguiente de la hazaña de las chicas fueron ellos quienes se impusieron 6-5 a Croacia, los vigentes campeones del mundo. El llegar a semifinales suponía la confirmación de la vuelta a la elite para el waterpolo masculino (plata en el Europeo del año pasado). Tras 10 años volvemos a una final mundialista, nuestra sexta (ganamos en 1998 y 2002). Llegar a la final –ante Italia– también asegura la plaza para los JJOO de Tokyo. En la imagen tenemos a Alberto Munarriz dando un pase.

Miki Oca, el seleccionador femenino desde 2010, es el gran artífice de los éxitos de nuestras jugadoras. Como jugador fue oro en JJOO (Atlanta 1996) y Mundiales (Perth 1998) ademas de una plata olímpica y dos mundiales. En 2011 al frente de las juniors salir campeón del mundo. David Martín es su equivalente en el banquillo del combinado masculino. Y es el responsable de la resurrección: formó el grupo alrededor del Atlétic Barceloneta que entrena su hermano Jesús. El primer fruto fue la plata del Europeo de 2018. El técnico tiene una situación personal por afrontar: como jugador perdió la ultima final que disputó España en un Mundial. En la prórroga, ganando por un gol, pudo sentenciar. En vez de rematar, en el dos contra uno, decidió pasar. El defensa interceptó y Serbia empató. Y nos ganó en los penaltis. Ahora puede sacarse esta espina, aunque sea desde fuera del agua.

¡Suerte para ambas selecciones!

 

 

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Joao Gilberto en México

João Gilberto En México

Uno de mis discos favoritos de Joao Gilberto es el que grabó en México. Como escribía el propio Gilberto en la contraportada del LP, editado en 1970 coincidiendo con el Mundial de fútbol, llegó al país para pasar 10 días. Y se quedó unos años. Venía de Estados Unidos (donde se había instalado). (No sé si es adecuado hablar de este largo periodo en EEUU y México como exilio; el caso es que en Brasil había una dictadura militar desde 1964).

El álbum incluía dos temas de Antonio Carlos Jobim (con dos letritas distintos, siendo uno de ellos el clásico Vinicius de Moraes), dos composiciones propias, tres de autores brasileños, una adaptación de una pieza de Irving Berlin, una maravillosa versión del “Bésame mucho” de Consuelo Velázquez, otra preciosidad como es “Eclipse” de Ernesto Lecuona  y mi favorita del disco, “Farolito“, un temazo fruto de la inspiración del gran Agustín Lara. 11 canciones que nos muestran a un Joao Gilberto en plena forma, haciendo suyos diferentes estilos musicales.

No he leído muchas necrológicas (ha habido cantidad). Las pocas que he ojeado han ignorado este disco, una autentica joya. Luis Lapuente en su programa de Radio 3 sí lo recordó. Y programó “Farolito“.

Estos dos videos están grabados en un concierto que dio en Buenos Aires en el año 2000. En este “Bésame mucho“, por partida doble, cuenta con la participación de Caetano Veloso. En la primera intentona deja que la canté Veloso. Al acabar, Caetano le dice que no se escabulla y la interprete. Y ofrece su ayuda para apoyarle, por si olvida partes de la letra.

 

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No pudo ser: España 1 Estados Unidos 2

Phil Noble Reuters As

No pudo ser y España sucumbió 1-2 ante Estados Unidos en octavos de final. Sabíamos que era misión imposible, pero estuvo a nuestro alcance. ¿Por qué resultaba milagroso superar a las estadounidenses? Por el peso de la camiseta: ellas son las actuales campeonas del mundo, han disputado los ocho Mundiales que se han jugado y han ganado tres de ellos. Podríamos decir que ellas son la Brasil del fútbol femenino. Las nuestras solo han disputado dos Mundiales, este de Francia y el anterior. Y esta eliminatoria de octavos es la primera que jugamos. Bien, esto es la historia. La actualidad venía marcada por el escaso potencial ofensivo de las nuestras. Y enfrente las campeonas que no habían encajado ningún gol en este Mundial de Francia 2019.

El encuentro no pudo empezar peor para las nuestras. La inexperiencia nos jugó una mala pasada. No se había llegado a los cinco minutos cuando nos señalaron un penalti en contra, tan innecesario como justo. Rapinoe lo transformó. Pero surgió lo imprevisto pocos minutos después. La joven Lucía García (en edad juvenil), del Athletic, robó un balón y se lo pasó a Jenni Hermoso. Su vaselina, desde la media luna del área, puso el empate a uno en el marcador. Con este resultado se llegó al descanso. Daba la sensación que España dominaba pero las estadounidenses mostraban solidez y contundencia.

La segunda parte fue de España, aunque los remates más peligrosos fueron de nuestras rivales. La banda derecha era de Lucía García. Tremendo su partido. Tanto en la primera parte como en esta segunda. Suyas eran todas las jugadas de peligro de la selección española. Cuando mejor estábamos jugando llegó otra mala noticia, un regalo envenenado envuelto en error arbitral.

Fue en el 70 cuando saltó la polémica: la árbitro señaló un nuevo penalti contra España, que no estaba nada claro (al contrario que el primero). La revisión del VAR solicitó la presencia de la trencilla húngara en el monitor. Y tras revisar las imágenes no se retractó de su decisión original. Rapinoe volvió a batir a Paños (esta vez la guardameta acertó la dirección de la pelota).

Nos han ganado las campeonas del mundo y de penalti. Además su goleadora, Alex Morgan, pasó desapercibida. Solo nos queda felicitar a nuestras jugadoras que han luchado y merecido tener mejor suerte.

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Elliot Roberts (1943-2019)

Trasher's Wheat 1985

Ayer me enteré del fallecimiento de Elliot Roberts, un gigante de la industria musical estadounidense. Sucedió el día 21 de junio. Tenía 76 años, cumplidos el pasado mes de febrero.

Nacido y criado en el Bronx neoyorkino acortó su apellido judío (Rabinowitz) y tras abandonar los estudios universitarios (dejó dos carreras) quiso ser actor. Empezó a trabajar en el departamento de envíos de la William Morris Agency de Nueva York. Ahí conoció a David Geffen, otro gigante. Aunque debería decir que Geffen es el gigante de la industria cultural de Estados Unidos. Esta relación devino en amistad y compartieron negocios y aventuras empresariales (Geffen-Roberts Company y Asylum Records en 1971).

Fueron Geffen y Roberts quienes convencieron a Bob Dylan para que abandonase su discográfica de siempre (Columbia Records/CBS) para unirse a la discográfica Asylum y a su oficina de representación (Geffen-Roberts Co.). Editó dos álbumes con ellos: “Planet Waves” y “Before The Flood“, un doble en directo con The Band. Posteriormente Dylan volvería a su casa de siempre.

En 1973 Geffen, Roberts, Elmer Valentine (dueño del Whisky a Go-Go) y Lou Adler abrieron el club The Roxy en el Sunset Strip de West Hollywood. Neil Young inauguró el local.

Roberts y Geffen dejaron de ser socios por culpa de terceros. Un joven agente, Irving Azoff, que trabajaba en la Geffen-Roberts Co. fue el causante principal del cisma: The Eagles cambiaron de pareja de baile, abandonaron a Geffen-Roberts y se fueron con Azoff, quien montaba su propia oficina. Geffen y Roberts, ambos impulsivos y apasionados, chocaron en su forma de afrontar la situación. Geffen fue frío y cerebral y Roberts diríamos que más hippy. El primero tomó una actitud profesional y siguió trabajando con Azoff (convenció a Warner Bros. para que le financiase un sello, Giant Records) y los Eagles (en Asylum y luego en Geffen Records, donde también tuvo a Don Henley), mientras que Roberts roto el amor fraternal juró odio eterno al traidor y al grupo. Y formó Lookout Management. Las malas lenguas dicen que la movida de Geffen con Azoff fue para quitárselo de en medio de MCA (donde presidía la cia.) y poder vender Geffen Records a los nuevos dueños de MCA.

El primer descubrimiento de Roberts fue la canadiense Joni Mitchell. La vio actuando en un club del Greenwich Village de Nueva York (Cafe Au Go Go) en 1966. Se mudaron juntos a Los Ángeles, a Laurel Canyon (centro artístico y bohemio). Les acompañaba el entonces novio de Mitchell, David Crosby. Al poco se les unió David Geffen. Ya situados en la costa oeste Joni Mitchell le habló de un compatriota suyo, Neil Young, que estaba en un grupo (Buffalo Springfield). Curiosamente fue Young quien provocó que la banda prescindiese de los servicios de Roberts. Cuando ellos se separaron, a los 18 meses de formarse, Neil Young llamó a Elliot Roberts para que fuese su manager. Quería empezar su carrera en solitario. Ha sido representante suyo hasta la fecha de su muerte. Son más de cincuenta años. Y “aguantar” a Neil Young no es fácil… Jimmy McDonough, autor de la biografía de Young, escribía al respecto de la relación Young/Roberts que “Ha habido otros equipos infames en el rock and roll –Dylan y Albert Grossman, Ray Charles y Joe Adams, Bruce Springsteen y Jon Landau– y, por supuesto Elvis y el Coronel Tom Parker. Elliot Roberts definitivamente vive en este salón de la infamia y es el único ser humano capaz de guiar la carrera de Neil Young.”

Con Joni MItchell rompió en 1985. La foto de Trasher’s Wheat en la que vemos a Young, Mitchell y Roberts es de ese 1985.

Roberts también fue manager (con o sin David Geffen) entre otros de Crosby, Stills & Nash, Crosby, Stills, Nash & Young (“el pegamento que nos mantenía unidos” ha declarado Graham Nash), Jackson Browne, America, Devo, Talking Heads, The Cars, Tom Petty, Tracy Chapman (su último descubrimiento de relieve) además de los ya mencionados anteriormente.

Cuando llevé el marketing internacional de Geffen Records en NY tuve el inmenso honor de conocer a Elliot Roberts. (David Geffen tenía un contrato de distribución con Warner Bros. para EEUU y Canadá y otro con CBS para el resto del mundo; Warner eran socios de Geffen Records). Me tocó trabajar con él en tres proyectos: Neil Young (dos álbumes), Joni Mitchell y el debut en solitario de Ric Ocasek, el líder de The Cars.

Con Ocasek no hubo nada que hacer. Aparte de trabajar para que se editase en los principales mercados del mundo. El álbum era flojo. No funcionó en EEUU, ni en ventas ni tuvo el apoyo de la crítica musical. No había ninguna historia que contar. En cambio con Joni Mitchell fue otra cosa. Dada la vertiente pintora de la cantautora, y que la portada del álbum “Wild Things Run Fast” era obra suya, Roberts y Mitchell tuvieron la idea de organizar presentaciones del disco en galerías de arte (en conjunción con sus pinturas). En Estados Unidos solo consiguieron hacerlo en Los Ángeles. Por mi parte coordiné con las compañías de  Inglaterra, Italia, Australia y Japón para hacerlo en Londres, Milán, Sydney y Tokyo. Salí bien parado del asunto aunque ella echó de menos no haber estado en París. Aún recuerdo la mirada de Elliot Roberts a Joni Mitchell: la calló. Y rápidamente paso a agradecer lo que CBS Records International había logrado.

Lo mejor de nuestra relación sucedió en San Francisco, en el rancho de Neil Young (una hora al norte de la ciudad). Young debutaba en Geffen Records con un disco difícil “Trans“. Influenciado por Kraftwerk se alejaba drásticamente de lo que sus seguidores podían esperar. El trasfondo del disco eran los ejercicios vocales que practicaba con su hijo Ben, quien sufría parálisis cerebral infantil. (Pero eso no lo sabíamos entonces). Young había accedido a recibir periodistas musicales y críticos en su rancho, para pasar el día con él, hablar del disco, etc. Las delegaciones australianas y japonesas habían llegado directamente y ya estaban en el rancho cuando llegué desde NY con los ingleses, Antoine de Caunes y su equipo de TV de Francia, la corresponsal italiana de la RAI, un par de medios alemanes y uno holandés. Nos recibió Elliot Roberts en el aeropuerto de LA. El trayecto fue todo un muestrario de Roberts. Todo lo que me habían contado era cierto: despierto, buena persona, bromista, rápido, inteligente, encantador, etc. Recuerdo vívidamente dos temas: la historia de porque Neil Young y él se habían comprado esos terrenos. La idea era que, según estudios geológicos que hablan sufragado, cuando los movimientos de la Falla de San Andrés fuesen perceptibles, sus propiedades se convertirían islas del Pacífico. Cuándo le pregunté cuando ocurriría eso, me contestó entre risas que en unos miles de años. Y se encendió un porro (que ya llevaba liado). El segundo asunto fue cuando nos llevó por unas carreteras rurales, con pequeñas subidas que tomaba a gran velocidad (como si fuesen dunas) y el todo terreno literalmente volaba hasta caer sobre sobre suelo firme de nuevo. El vehículo que nos seguía, con el resto de la expedición, le pitaba (asumo que pidiéndole prudencia).

Al llegar a la casa de Neil Young, nos esperaba con su familia, músicos, amigos y los australianos y japoneses que habían llegado antes. El salón era lo que te esperabas. Rústico, lleno de guitarras, amplis, una enorme chimenea, muebles de madera, telas en las paredes, alfombras cubriendo todo el suelo. Y una peste a marihuana que ya te embriagaba. Improvisamos una pequeña rueda de prensa mientras preparaban la cena. Tras la parte profesional del asunto nos relajamos, comimos, bebimos y Young nos tocó un par de temas con sus amigos músicos. Tuve ocasión de charlar con él. Le felicité por el riesgo que asumía con “Trans“. No es fácil que un artista de renombre de un cambio estilístico tan acusado y se lance al barro de esta manera. Estaba especialmente interesado en la opinión de los alemanes (por lo de Kraftwerk). A Roberts (y a Young) le gustó lo que dije. Y creo que fue ahí cuando me gané la confianza del manager. Respecto a mi comentario sobre asumir riesgos soltó irónicamente que David (Geffen) no compartía mi punto de vista. Años después Geffen demandó a Young por no entregar obras acorde a su estatus, por los que la compañía le pagaba un millón de dólares de adelanto.

Lo último que supe de Roberts fue la semana pasada. Unas declaraciones suyas respecto al incendio que afectó a muchos de las cintas originales propiedad de Universal (y los sellos que ha ido absorbiendo o creando). Decía: “Es un crimen que hayan desaparecido los masters originales de Billie Holiday o Buddy Holly o de todos esos artistas de los 40 0 50. Cuando la industria discográfica empezó a declinar hace unos 15 años, la gente (por los ejecutivos) fue reticente a hacer copias porque costaba dinero. Cuesta de 2.500$ a 3.000$ convertir un original analógico a una copia digital de audio en alta resolución. No quisieron gastarse el dinero… Es trágico.”

 

 

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Celia Jiménez: “la rebelde” es mi nueva ídolo

CJ AS

Ayer al mediodía viendo el Telediario me encontré con una entrevista a Celia Jiménez, la defensa de la selección española de fútbol. Me encantó cuando se definió como “una rebelde”. Porque siempre andaba buscando desafíos y retos. Y no se refería solo a su condición de futbolista, que también. Es ingeniera aeronáutica porque quería desafiar a la ley de la gravedad. Le faltó decir que esa ley impone un dictadura galáctica (y menos mal que es así dicho sea de paso). Me encantó. Es mi nueva ídolo.

Celia Jiménez (Alcudete, Jaén, 1995) es la primera futbolista española elegida en el draft estadounidense. Se fue a Estados Unidos para combinar los estudios universitarios con el fútbol.

Aquí debutó en Primera con 15 años defendiendo los colores del Real Jaén. Al año siguiente la fichó el Sevilla (una temporada en el B y dos en el primer equipo) y luego a EEUU. Ahí primero jugó en el Iowa Western Reivers del Iowa Western Community College (donde hay tres grados con distintas salidas profesionales relacionadas con la aeronáutica). Esto le sirvió para aclimatarse con el país y su idioma. Tras dos cursos se mudó a la Universidad de Alabama, a su Facultad de Ingeniería (en su Department of Aerospace Engineering and Mechanics), donde jugó para el equipo de fútbol de las Crimson Tide. Y de ahí a la liga profesional, la NWSL (la más importante de mundo). Fue elegida por el Seattle Reign. Aprovechando el parón de la NWSL, este pasado invierno, jugó la Champions con el Rosengard sueco.

Celia Jiménez fue Campeona de Europa sub 17, subcampeona sub 19 y el de ahora es su segundo Mundial con la absoluta. Disputó en 2015 el Mundial de Canadá (el primero que jugó España) y el año pasado la lateral derecha estuvo convocada para el Europeo de Holanda, después de sufrir una grave lesión de ligamentos.

Lo de Celia Jiménez debe ser genético: su madre fue deportista (jugó al balonmano) y su hermana mayor también es ingeniera aeronáutica.

Celia Jiménez Crimson Tide

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