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La crisis del Barça estaba en el Bernabéu

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Al regreso de Venecia me encuentro con una crisis del Barça, fruto de unas declaraciones cruzadas entre Abidal y Messi. Los medios deportivos amplifican la situación y exageran hasta límites insospechados. Que sí hay que echar a Abidal, que debe presentar su dimisión, que Messi se va del club en junio, que urge convocar elecciones, etc. Y resulta que al Real Madrid le elimina la Real Sociedad de la Copa.

El 3-4 del Bernabéu sí que es una crisis. En este caso de juego y de resultado. Y de alineación. Quedó claro que AreolaMarcelo, James y Brahim no están para ser titulares. Ni Nacho es lateral derecho.

El 0-1 al descanso era lógico. El Madrid no remataba ni aprovechaba la chispa de Vinicius, el único que aportaba algo en ataque. La Real solida en defensa salía rápida a la contra. Isak falló dos ocasiones (en la segunda mitad se resarció metiendo tres; le anularon uno). Un remate suyo, por el centro, no lo atajó Areola. El rechace le llegó a Odegaard, ante la pasividad de Militao y Sergio Ramos, y se la coló entre las piernas al meta desde la frontal del área.

La segunda mitad fue un festival de goles. De un 0-3 pasamos a un 1-4 para acabar en el 3-4 final. A Isak y a Vinicius les anularon un gol a cada uno. Dos de Isak y uno de Merino completaron el marcador realista. Marcelo, Rodrygo y Nacho anotaron los tres merengues.

Fueron unos segundos 45 minutos de lo más coperos. Cuando parecía todo perdido Zidane recurrió a la heroica y casi le sale bien. El problema estuvo en desperdiciar la primera mitad, con el once que presentó.

La felicidad azulgrana ante nuestra eliminación tan solo duró dos horas. Su KO no debe servirnos de alivio. Ambos aligeramos nuestros calendarios, pero nos dejan sabores muy amargos…

P.D.: Agradezco a mi amiga Cristina su invitación. Su llamada al mediodía alegró mi comida (Justo estaba preguntándome dónde verlo).

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Llegó Setién y el Madrid ya es líder

Nacho AS

Llegó Setién al Barça y en su segundo partido perdió en Valencia y el Real Madrid ya es líder en solitario, tras ganar 0-1 en Valladolid. El cabezazo de Nacho, tras sensacional pase de Kroos, decidió el encuentro. Malo en su primera mitad y con más mordiente en la segunda parte.

FB Setién

Zidane dejó a Fede Valverde en el banquillo. Craso error en mi opinión. En su lugar entró Isco. Colocó a Nacho y Mendy en los laterales. Lo que ganábamos en solidez defensiva lo perdíamos en atque. Carecimos de profundidad por las bandas. Los últimos pases de los laterales eran defectuosos. Por esas cosas del fútbol ambos acabaron siendo decisivos. Nacho por su gol y Mendy, con el 0-1 en el marcador, salvó el empate en los minutos finales. Despejó, anticipándose al delantero cuando este se disponía a fusilar a Courtois.

El resumen de los soporíferos primeros 45 minutos lo resumía en este tuit al descanso:

Tuit Isco

El primer remate de Casemiro, a los 11 minutos, fue un cabezazo que acabó en la red. El VAR lo anuló por fuera de juego (en la segunda mitad con 0-1 anularon uno a los de Pucela por la misma razón). Rondando el minuto 40 Casemiro disparó fuerte y colocado. Se le fue fuera por poco. Estos dos remates fueron el único bagaje ofensivo del Madrid en la primera mitad. Arriba Benzema bajaba demasiado y solo Rodrygo parecía capaz de crear algo de peligro.

Había dos problemas. El primero, a Rodrygo le brearon. La jugada del gol anulado a Case es fruto de una falta lanzada por Kroos. Se la habían hecho a Rodrygo. Una entrada brutal por abajo con las dos plantas, llevándose al brasileño por delante. ¿Roja? ¡Rojaza! Los comentaristas culés de la tele hablaron de naranja. Quité el volumen. Para el árbitro apenas fue amarilla. El segundo problema (ademas del mencionado de la falta de acierto de los laterales en ataque) era Isco: empeñado en pases atrás u horizontales, sin sentido ni profundidad. Los modernos lo llaman “madurar la jugada”. Este tipo de juego lo único que madura es el bostezo y de paso afianza el engranaje defensivo del rival, que va acumulando piezas y cerrando espacios.

La actitud del Madrid tras el descanso fue otra. En los primeros 12 minutos hizo más que en toda la primera mitad. Incluidos los remates. Rodrygo volvía a ser el más incisivo. El equipo iba ganando en velocidad, jugando al primer toque. La salida de Isco en el 72 también ayudó. Aunque Lucas Vázquez, su sustituto, no brilló pero sí abrió juego por la banda derecha (Rodrygo se mudó a la izquierda). Ahora teníamos una disposición más lógica sobre el campo. Cinco minutos después llegaba el salvador gol de Nacho. Y a partir de ahí ellos empezaron a achuchar. Zidane dio entrada a Valverde (por Modric): para oxigenar.

Aún hubo otra jugada polémica: un penalti sobre Rodrygo no señalado. Un claro empujón por detrás que el sospechoso habitual, Burgos Bengoetxea, pasó por alto. Como la tarjeta roja al principio del partido.

Mi impresión es que concedemos demasiado. En Valladolid regalamos la primera parte. Corremos riesgos innecesarios. Buenos, magníficos, son los tres puntos (y más tras la derrota azulgrana). La puerta, un partido más, quedó a cero, pero… cualquier día nos podemos llevar un susto…

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Casemiro 2 Sevilla 1

JESUS ALVAREZ ORIHUELA AS

¿Vimos ayer el mejor partido de Casemiro con el Real Madrid? No creo, a pesar de que estuvo inmenso. Y decisivo en un partido que podría haber sido decisivo en las aspiraciones blancas, en esta Liga 2019/20, en caso de no haber ganado. Recordemos que en el Bernabéu veníamos de empatar frente al Athletic (luego ganamos en Getafe).

Casemiro fue decisivo en sus aspectos ya conocidos: defendiendo, al corte, presionando y forzando el error del rival. Y decidió el encuentro frente al Sevilla con sus dos goles. El del 1-0, en el 56, fue un golazo: taconazo de Jovic al callejón del 8 y Casemiro con un toque sutil, suave como una caricia de amor, superaba la salida de Vaclik. Siete minutos después empataba De Jong tras un fallo defensivo de Marcelo y otro del árbitro y del VAR que no aplicaron el nuevo reglamento (cualquier mano de un jugador en ataque que acaba en gol debe ser anulado, independientemente de su voluntariedad; en este caso fue Munir quien amortiguó el esférico para el golpeo del delantero centro sevillista). Cinco minutos después Case cabeceaba el 2-1 tras un excelente pase de Lucas Vázquez, en el único buen balón que metió en el área. Inmediatamente Zidane retiraba a Marcelo –entró Mendy– para evitar otra Marcelada

Hasta este momento la estadística rematadora de Casemiro era impecable: tres remates y todos a porteria. El primero, a las manos del meta y que fue el único del Madrid entre los tres palos de la primera mitad; los dos siguientes fueron gol. Al rato del 2-1 estuvo a punto de marcar su tercer gol de la tarde, pero su cuarto remate del encuentro se le fue fuera por poco.

Los primeros 45 minutos fueron del Sevilla, salvo los primeros cinco minutos y los cinco finales. Bien conducidos por Banega, Gudelj y Fernando los visitantes impusieron su control. Sin pólvora. Daba la impresión que los madridistas confiaban excesivamente en las capacidades defensivas de Casemiro y se relajaron en exceso. Modric no apareció hasta la segunda mitad y Kroos nunca pudo con Fernando.

El arranque blanco fue un espejismo: una buena internada de Rodrygo que cedió a Jovic quien disparó contra un defensa. Hasta el primer remate de Casemiro el Madrid no volvió a rondar el área del Sevilla. Lucas Vázquez y Rodrygo parecían más preocupados en proteger a Carvajal y Marcelo que en subir por los costados y buscar a Jovic, el delantero centro. Rodrygo se perdió en las tareas defensivas. Lucas Vázquez está más acostumbrado (aunque falto de ritmo por su lesión). Ambos laterales, Carvajal y Marcelo, estuvieron en su linea, la habitual de los últimos tiempos: desacertados.

En el descanso un amigo, Humberto, comentaba que le desesperaba ver a  Jovic trotar y no correr, pelear: “Es como Bale, pero sin golf ni velocidad”. Otro, César, tiraba la toalla y firmaba el empate a cero, temiéndose lo peor. Me quedaba media bolsa de pipas, de las de 2€ y no me resignaba a que me amargasen lo que me quedaba. De pipas y de partido.

Si en la primera mitad el Sevilla le escondió la pelota al Madrid, que no supo jugar sin balón, en esta segunda el cambio fue drástico: los blancos presionaron más, liderados por Casemiro ahora bien secundado por Modric, quien fue a más según transcurrían los minutos. Los de Lopetegui dejaron de dominar el ritmo del partido.

En el 61 Zidane hizo un doble cambio: Benzema y Vinicius por Jovic y Rodrygo.

Vinicius hizo las delicias del respetable con sus internadas y regates. Por velocidad superaba a su marcador. Y adelantaba las lineas propias. El problema es su falta de tino en el pase. Solo estuvo bien en su primera intervención, pero su remate, intencionado, se fue fuera. En su última carrera se pudo haber logrado el 3-1, es decir sentenciar el partido. Tenía dos compañeros desmarcados. La pifió. La cara de Benzema fue todo un poema. Se dio la vuelta para que no le viese Vinicius, pero le vimos todos los de la grada de la Castellana.

Hubo un par de situaciones más para lograr el 3-1. No pudo ser y el Sevilla apretaba buscando el empate. Su ocasión más clara fue un desastroso pase atrás de Lucas Vázquez que el nuevo fichaje sevillista En-Nesyri no supo aprovechar.

En una tarde pasada por agua fue una victoria trabada, ante un rival que puso las dificultades esperadas. Tres puntos importantes para iniciar la segunda vuelta.

P.D.: en la primera mitad al Sevilla le anularon un gol de De Jong, por una falta previa. El VAR dictó sentencia interviniendo. Algo que no sucedió en el gol del Sevilla que sí subió al marcador.

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Zidane gana su novena final consecutiva

El Real Madrid se llevó la Supercopa a los penaltis. Era la novena final de Zidane en el banquillo. Y fue su noveno triunfo consecutivo. Una marca, como la de las tres Champions seguidas, difícil de igualar. La leyenda de su flor pasó a ser la del jardín y ahora ya es la de un bosque.

El 0-0 del marcador final del partido y de la prórroga dice mucho del encuentro, de su pobreza. Como también es significativo que Courtois fuese el mejor del Madrid (a pesar de la elección de Fede Valverde como el jugador de la final: muy mal por parte de los técnicos de la Federación, responsables de esta elección, porque nunca debería premiarse a un jugador expulsado). Courtois salvó al equipo en acciones puntuales. Decisivas, sobre todo las dos primeras (en las otras dos, fruto de la misma jugada y su posterior rechace, los remates fueron al muñeco). En la primera no se dejó sorprender por Morata, quien a la brasileña buscó el palo corto. En la segunda, en el minuto 91 nos metió en la prórroga: Thomas quiso jugársela en una falta y el portero belga reaccionó con reflejos y celeridad evitando que la pelota entrase por el palo en el que no estaba. Oblak no hizo ninguna parada de mérito. Hizo su trabajo pero no se vio comprometido. Cuando el Madrid dispuso de sus mejores ocasiones (Mendy, Rodrygo y Valverde) los madridistas fallaron. El defensa, que sigue sin dar un pase bien, tras una gran jugada individual no acertó a alejar el balón del meta rojiblanco. El brasileño, solo, se hizo con la pelota y su disparo, flojo y al medio, fue a las manos de Oblak. El uruguayo a puerta vacía quiso cabecear y el balón le dio en la pierna y se fue fuera.

En resumidas cuentas: la posesión fue blanca, sin apenas crear peligro, mientras que el Atlético de Madrid en oportunidades contadas dispuso de más ocasiones, interceptadas por Courtois. La final fue floja en la primera mitad. Mejoró algo en la segunda, aunque en líneas generales estos primeros 90 minutos fueron aburridos. La prórroga tampoco tuvo ese plus de emoción y vértigo que suelen tener. Tan solo una acción destacable: a seis minutos del final una cagada de Carvajal (desacertado, una vez más, toda la noche) le sirve a Morata para hacerse con el balón y lanzarse en solitario hacia la meta de Courtois; Valverde forzado a seguir la jugada (¿dónde estaban Sergio Ramos y Varane?) se lanza a por él y le derriba antes de entrar en el área. Roja directa. Esto dejaba a los de Zidane en una situación delicada. No solo por quedarse en 10, también por cuestiones tácticas. Zizou salió con el mismo once que ante el Valencia. El equipo de los cinco centrocampistas. Los cambios efectuados modificaron el esquema. Primero, Rodrygo reemplazó a Isco (el de Mariano por Jovic no modificaba ningún esquema). Y después, ya en la prórroga, Vinicius entraba por Kroos. De cinco medios pasamos a cuatro para acabar con tres (Casemiro, Valverde y Modric, quien creció en la prórroga y se echó el equipo a la espalda). La expulsión nos mermaba: solo dos centrocampistas. El Atleti no supo aprovechar esta circunstancia. Con un técnico como Simeone no me acaba de extrañar (y sigo deseando su continuidad en el banquillo rojiblanco). Solo a él se le puede ocurrir cambiar a un delantero, Joao Félix, que ha costado más de 120 millones de euros, por un defensa, Arias. Sucedió en el minuto 10 de la primera parte de la prórroga. ¿Este cambio del Cholo era para ganar o para no perder? Dos minutos después entraba Vinicius. La respuesta de Zidane fue clara y contundente dando entrada a un delantero.

El 0-0 nos llevó a la tanda de penaltis. Nuestro peor jugador, Carvajal, marcó el primero. Sus dos mejores jugadores fallaron los lanzamientos. El de Saúl fue al palo y el de Thomas, un cañonazo, lo despejó Courtois. De nuevo el portero belga fue salvador. Con 3-0 en contra el Atleti metió su único tanto (3-1) y Sergio Ramos no falló el suyo, certificando el triunfo (4-1). No hizo faltar tirar más.

Esta Supercopa es el primer titulo del Real Madrid de Zidane en esta temporada 2019/20.

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Empate sin goles en el Bernabéu para despedir el año

Marca

Para el último partido del año en el Bernabéu Zidane dio descanso a Varane. Jugó Militao en su lugar. La otra variante fue en la delantera donde Rodrygo y Vinicius acompañaron a Benzema. Parecía acertado salir con tres puntas a la vista que Garitano dispuso tres centrales. Otra cosa es debatir sobre los nombres propios de la tripleta. A estas alturas parece ventajista hacerlo (aunque bastantes hubiésemos preferido ver a Bale; quizás la hostilidad de la afición fue determinante para que no fuese titular). La presencia en la media de Modric, Fede Valverde y Kroos parecia cantada por la baja de Casemiro.

Los del Athletic de Bilbao dejaron muy claras sus intenciones desde el principio: frenar a Kroos. En los primeros nueve minutos le hicieron tres faltas (aunque solo pitaron dos) Modric aprovechó la circunstancia y se hizo el jefe del centro del campo, con la inestimable ayuda de Valverde, omnipresente.

La presión alta de ambos equipos provocaba que recurriesen a ceder el balón atrás a sus porteros. Más ellos que nosotros. Nuestro dominio se tradujo en varias ocasiones claras y no aprovechadas. Así en el minuto 11 un pase de Benzema a Vinicius  origina un recorte magnifico del brasileño sobre uno de los centrales, justo antes de entrar en el área pequeña. Pero no fue capaz de superar en el mano a Unai Simón. Disparó al muñeco. Diez minutos después cabecearía rematadamente mal un gran pase de Modric. En el 18 Kroos se internaba imperialmente entre la defensa bilbaína. Su disparo, desde el borde del área pequeña, se estrellaba en el larguero. Poco después Iñaki Williams aprovechaba un error de Valverde (el primero de los únicos dos que tuvo en esta primera mitad y en todo el partido). Su remate forzaba a Courtois, en una muy buena intervención. Williams, bullidor arriba, era el único capaz de traer en jaque a la defensa blanca, bastante tranquila en esta mitad.

En el 32 Benzema, a pase de Kroos, recorta al meta, pero Unai Núñez sacaba la pelota sobre la raya de gol. La pelota llegaba a Vinicius, quien controla fatal y desperdiciaba una ocasión a puerta vacía. 10 minutos después un golazo de Kodro, que entró por la escuadra, era anulado por fuera de juego.

El 0-0 al descanso no eran buenas noticias. La actuación de Carvajal tampoco invitaba al optimismo. Ya está en mi lista de sospechosos. No dio un pase bien en ataque. Donde estorbó a Rodrygo constantemente. Y le forzaba a buscar posiciones más centradas, como de media punta. El fuerte de Rodrygo pasa por encarar y pasar (además de marcar). Como hizo las pocas veces que le dejó hacer Carvajal. A Vinicius le hizo lo mismo, cuando los brasileños se intercambiaron de banda.

En el arranque de la segunda mitad dejaron KO a Militao. No enseñaron tarjeta. El Real Madrid estuvo unos minutos con uno menos en el campo. Hasta el 57 no entró Nacho. Al minuto, en un saque de esquina provocado por una internada de Rodrygo, el recién incorporado cabeceaba al larguero. Nuestro segundo palo del partido. Antes de cumplirse el 62 entraba Bale por Rodrygo.

Benzema seguía buscando, infructuosamente, el gol. Pero, entre Unai Simón y la poblada defensa del Athletic, sus intentos (algunos meritorios) quedaban sin reflejo en el marcador. Pasaban los minutos y ahí teníamos el 0-0. Sergio Ramos se incorporaba a la defensa vasca: en dos saques de esquina le pitaron falta en ataque (hubo una tercera en el 80). En el 68 ellos casi tuvieron una ocasión que fue desbaratada por Carvajal antes del remate.

Jovic entró por Vinicius en el 71. Bale, incómodo con Carvajal, se fue a la izquierda. A estas alturas del partido ya lo empezaba a ver negro. La barrera defensiva rival, comandada por Iñigo Martínez, se mostraba muy eficiente. Y empezaban a estirarse buscando a Courtois. Desde el larguero de Nacho hasta el 78 habían pasado 20 minutos, sin ocasiones ni jugadas de peligro. Éramos en esta segunda parte un equipo plano. Sin chispa. Volvíamos a las andadas. El gol empezaba a vislumbrarse como un milagro.

A cinco minutos del final retiraban a Iñaki Williams para dar entrada a Beñat. El mensaje era claro: amarrar el empate. Al minuto Jovic cabeceaba a la base de uno de los postes (nuestro tercer palo de la noche). Ramos no pudo con el rechace.

Los seis minutos de descuento eran una tabla de salvación. En los tres primeros no sucedió nada. En los tres siguientes un buen remate de ellos nos puso el corazón en la boca. Y en el ultimo minuto Courtois salvó un gol cantado. (Creo que la jugada estaba anulada por fuera de juego).

La presencia de Ramos en ataque durante los últimos 10 minutos, a la deseperada, retrasó a Valverde. Un error. Perdimos la capacidad de sorprender del uruguayo entrando entre líneas. Y no ganamos nada en ataque (el fáctor Ramos también tiene algo que ver con la sorpresa).

¡Pinchazo grave del Madrid en casa! Y el Barça líder en solitario con dos puntos de ventaja. Nos quedamos además con el mal sabor de boca de un solo gol marcado en los tres últimos disputados (el de Valencia in extremis).

 

 

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Al Madrid le falta pegada y le falla el VAR

JOSE JORDAN AFP AS

A la vista de las alineaciones nos hacíamos una buena idea de lo que podría depararnos el Clásico. Por parte de los locales Valverde daba entrada a Rakitic, injustamente relegado durante los primeros meses de esta temporada. Su vuelta al equipo ha coincidido con la mejoría del juego culé. El sacrificado fue Busquets. Algo que no debería sorprender porque hace tiempo que dejó de ser el jugadorazo que fue. La linea medía del Barça la completaban De Jong y Sergi Roberto (siempre juega bien contra el Real Madrid). Zidane por su parte con la entrada de Isco y Bale en el once buscaba un doble objetivo: aprovechar la movilidad y libertad de movimientos de Isco, Bale y Benzema; y disputarle la pelota a los azulgranas. La hipotética linea de cuatro centrocampistas (Fede Valverde, Casemiro, Kroos, Isco) otorgaría superioridad numérica. Y claro, el Madrid de Zidane no tiene el mismo dibujo en ataque que en defensa. Arbeloa, a la vista del equipo titular blanco, señalaba en la previa de Real Madrid TV el peligro de los laterales azulgranas. Coincidí con él, pero el estado de forma de Jordi Alba tras su lesión era una incógnita. Y nos quedaba por averiguar cómo afectaría a los jugadores todo lo sucedido alrededor del partido.

El Madrid sacó de centro y dejó claras sus intenciones: en el primer minuto Bale encaró dos veces a Alba. A continuación siguió una larguísima posesión del Barça (incluyendo una cesión a Ter Stegen para reiniciar la jugada). Fueron tres minutos que concluyeron con un balón cruzado de Messi, desde su campo, a Alba. El lateral sorprendió a Bale y a Carvajal. Mas su pase no llegó a Luis Suárez. Hubo dos internadas más de Alba. Recordaba las palabras de Arbeloa y de paso comprobábamos que Alba estaba pletórico. Al menos hasta ese momento. Mientras, Messi se incrustaba entre sus centrocampistas para nivelar la desventaja de efectivos.

El primer remate a puerta fue del Madrid: Benzema a los 10 minutos. A partir de ahí entramos en una fase de dominio blanco. Infructuoso de cara a portería. Pero mantenía al Barça en su campo. Y en el 16, a la salida del primer córner, Piqué saca la pelota debajo de los palos. Benzema y Casemiro habían cabeceado al alimón.

Varane reclamaría que Lenglet le había hecho penalti (y debió ser roja). El VAR de vacaciones… por partida doble, porque hubo dos faltas a Varane en el área local (la de Lenglet en el 17 y la otra en el 19, un agarrón claro de Rakitic). Posteriormente Ter Stegen desactivaba un remate de Casemiro y luego Piqué volvió a salvar al Barça. El partido empezaba a tener el tufo del de Valencia.

La presión alta forzaba al Barça a apoyarse en Ter Stegen y a buscar balones largos. Piqué era el mejor de los suyos. Con eso creo que queda todo dicho. Pero como en Valencia el tiempo corría y el Madrid no movía el marcador.

En el 25 Ter Stegen salvó dos ocasiones consecutivas: desviando un pase lateral y despejando un remate. El metrónomo de Kroos seguía imponiendo su ritmo. Dos minutos después los locales se acercaron al área blanca por primera vez en mucho tiempo. Y a la media hora otra incursión de Alba lograba la primera ocasión del Barça: el remate de Messi lo salvaba Sergio Ramos. Fede Valverde respondió inmediatamente con una gran volea (se fue fuera por poco y me dio la impresión que fue desviada por alguien, pero no se señaló saque de esquina).

No sé como interpretar ver a Messi sacando de banda en ataque. Lo hizo dos veces en el tramo final de la primera mitad.

A cinco minutos del descanso otro balón de Messi a Alba creó una ocasión para los locales. El argentino tomaba el relevo de Piqué como el mejor de su equipo. Porque además el Madrid ya no exigía a la defensa azulgrana. Tan solo otro remate de Valverde, bien atajado por el meta local. Y al igual que en Valencia se llegaba al descanso con 0-0 en el marcador. El Barça salía vivo de los primeros 45 minutos. Quedaba demostrado, de nuevo, que la posesión sin pegada no sirve para ganar.

El Madrid arrancó la segunda parte manteniendo la presión alta. Solo que Messi había adelantado su posición y Arturo Vidal empezaba a calentar en la banda. Y Mendy, muy bien en defensa, seguía sin poner un pase bien en ataque. Vidal entraba en el 55 por Semedo (Sergi Roberto bajaba al lateral derecho).

A la hora de partido solo había un equipo en el campo, el Real Madrid. Pero el 0-0 seguía en el marcador. Y con Messi enfrente nunca puedes estar tranquilo (aunque remate al aire desaprovechando una buena oportunidad). El Barça parecía desbordado. Y de repente el encuentro enloqueció, a base de jugadas individuales. El Madrid recuperó el control y el Barça volvió a intentar las contras. Messi ya no bajaba a ayudar a sus medios, era Griezmann. Una falta de Casemiro a Suárez propiciaba un lanzamiento para Messi. Minuto 66. El balón se estrelló contra la barrera. Un minuto después entre Valverde y Benzema propiciaron un remate de Bale, por la izquierda, que se fue fuera a pesar de estar bien situado y prácticamente desmarcado. De nuevo: falta de pegada. La frustración de Bale acabó traduciéndose en amarilla por una entrada por detrás a Griezmann, en las inmediaciones del área culé.

El peligro del Barça venía por la presencia de Messi en ataque.

En el 70 ¡milagro! Un pase bueno de Mendy y gol de Bale. 0-1. El VAR revisó. Se anuló por fuera de juego de Mendy (en la imagen del VAR no se ve donde está el balón…). ¡No podía ser! Pero fue. A nuestro favor no intervino. En contra nuestra sí.

En el 79 Zidane efectuó un doble cambio: entraron Modric y Rodrygo por Isco y Valverde. En mi opinión habría quitado a Isco y dejado a Valverde. Tres minutos después Ansu Fati sustituía a Griezmann. Dos chavales, uno por equipo, podían decantar el Clásico.

A cinco minutos del final un balón largo a Bale de Modric, marca de la casa con el exterior, puso todos los corazones en vilo. El galés no llegó tras prolongar de cabeza el pase y Ter Stegen se hizo con la pelota.

Marcaron cinco minutos de descuento. Y el partido murió con el 0-0 inicial.

El Real Madrid pudo ganar. Jugó muy bien. Pero desaprovechó la primera mitad. No hubo pegada, acierto de cara al gol. El VAR no ayudó. Fue justo en el gol anulado (aceptamos pulpo como animal de compañía porque no se ve el inicio de la jugada) e injusto en los dos penaltis no revisados. También pudimos perder, por Messi. En este aspecto Ramos, Varane y Casemiro fueron bastiones defensivos. Como Piqué para el Barça en el aluvión blanco de la primera parte. Reparto de puntos y todo sigue igual en lo alto de la clasificación de la Liga 2019/20.

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Valencia 1 Real Madrid 1

DAVID GONZALEZ AS

El Real Madrid salió por el partido y el liderato. Con una presión alta. El dominio fue abrumador. Fede Valverde en el minuto 5 enseñó el camino: buscar los disparos desde fuera del área. El bombardeo fue continuo. Tan solo dos remates desde dentro del área: dos buenas oportunidades en las cabezas de Rodrygo y Benzema. La del brasileño, floja, puso en aprietos a Jaume Doménech porque la picó para abajo y el bote siempre dificulta. La del francés fue fuera.

Como sería la cosa, que salvo el saque del inicio del partido, el Valencia no pasó de la divisoria hasta el minuto 10. Cinco minutos después llegaba por primera vez al área madridista. Y en el 17 Ferran realizaba el primer remate a puerta de los locales.

Pero el tiempo pasaba y el marcador no se movía. Parejo, quien había retrasado su posición para buscar la pelota y salir con ella, adelantó su posición. El equipo empezó a girar alrededor suyo. Y las fuerzas se igualaron a partir de la media hora. Ferran en el 35 dispuso de una buena ocasión. Courtois midió mal su salida mas su cabezazo se fue alto. En estos minutos finales apareció la versión desesperante de Isco. El malagueño arrancó por la izquierda (acompañando a Valverde, Kroos y Modric en la medular). Al poco se intercambió de banda con Rodrygo. Los dos, con libertad de movimientos, intercambiaron posiciones continuamente. El brasileño, en la izquierda, ayudaba a Nacho (ayer lateral izquierdo). Bajaba, estorbaba al rival, robaba el balón.

Con una posesión del 64% a favor del Madrid se llegó con 0-0 al descanso y nueve remates de los blancos, ayer verdes, a gol. Nuestro 0 del marcador era preocupante.  No reflejaba nuestra superioridad. Zidane lo mencionaría en sus comparecencias ante los medios, acabado el encuentro.

Nada más iniciarse la segunda parte Sergio Ramos se resbaló y Ferran se plantó delante de Courtois. El belga se agigantó y salvó el aprieto. El Madrid siguió con la presión alta. Isco seguía ofreciéndonos su versión desesperante. Estaba pidiendo el cambio a gritos. El Valencia, unos pocos metros adelantados respecto a la primera parte, combinaba mejor. Y estaban más rápidos.

En el 58 Rodrygo perdió un balón en defensa y se hizo el doliente. En la siguiente jugada le puso un buen balón en la cabeza a Isco. Se confirmaba el cuento para justificar su error (que nos pudo costar caro).

Benzema había perdido movilidad. Tampoco Isco y Rodrygo le ayudaban. Apenas le llegaban balones. Zidane mandó calentar a Bale y a Vinicius. Corría el minuto 65 y el partido era de Parejo. Al filo del 69 Isco y Rodrygo salían y entraban Bale y Vinicius. El galés por la derecha y el brasileño por la izquierda.

Estos relevos los acusaron ambos equipos. Apaciguaron al Valencia que ya no arriesgó tanto y activaron al Madrid de cara a la portería rival. Mientras Jovic calentaba en la banda.

En el 77 Soler marcaba el 1-0. Una jugada por la banda izquierda en la que Nacho pierde una disputa aérea con Wass. Se interna por la banda y a su pase atrás no llega nadie, salvo Soler, solo y libre de marca.

En el 80 entró Jovic por un desaparecido Modric (en esta segunda mitad). Una medida desesperada para un momento desesperado. Pasaban los minutos y no pasaba nada. Jovic no la tocaba. Ni el Madrid llegaba con peligro.

Se añadían cuatro minutos. Un mal pase de Vinicius en el 92 casi provoca el 2-0 en la contra. En la siguiente jugada le anulan un gol a Jovic. El VAR ratificó la decisión. En el 94 a Benzema casi le hacen penalti. Es saque de esquina. Courtois sube a rematar. Su cabezazo lo despeja Jaume. La pelota le llega a Benzema y empata. No había tiempo para más.

De cara al Clásico del miércoles Barça y Madrid llegan empatados a puntos. Igual que empezaron esta jornada.

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