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Joanna Connor

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Acabo de descubrir a Joanna Connor, 58 años, por su décimo cuarto álbum. ¿Cómo no había oído hablar antes de ella? ¿Será porque su estilo musical no está en boga desde hace mucho tiempo? Probablemente. El caso es que la he conocido a través del Facebook de ese excepcional guitarrista que es Joe Bonamassa, coproductor de “4801 South Indiana Avenue” y editado por su discográfica Keeping the Blues Alive Records.

El título de esta grabación, “4801 South Indiana Avenue“, corresponde a la dirección de un legendario club de blues de Chicago, Theresa’s Lounge, hoy cerrado. Fundado en 1949 la house band del local era la de Junior Wells (a la que se uniría Buddy Guy). James Cotton también fue un habitual de su escenario.

Joanna Connor, nacida en Brooklyn (NY) llegó a Chicago en 1984 y se empapó de la tradición musical de la ciudad. Al poco ya estaba tocando con todas las leyendas vivas del blues urbano. Montó su primera banda en 1987 y a los dos años debutaba discográficamente.

A su talento como guitarrista hay que añadir su potente voz y su faceta como autora.

El que la haya fichado Bonamassa para su sello me ha abierto los ojos y las orejas. ¡Joanna Connor bienvenida a mi mundo! Nunca es tarde si la música es buena.

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Exposición de Jordi Socías en Madrid

Chicago 2012

Me entero por un articulo de Jesús Ruiz Mantilla en El País de la exposición de Jordi Socías en Madrid. La muestra “Naturalismo cosmopolita” de la galería Fernández-Brasó recoge lo mejor de su obra y estará hasta el 31 de julio.

He elegido una foto suya que es la misma que encabeza la pieza de Ruiz Mantilla. Se trata de la Crown Fountain, la instalación de Jaume Plensa en el Millennium Park de Chicago. Me alegra que a mi exvecino le impresionase tanto como a mi (en el enlace podrán ver un pequeño clip que rodé un año antes de la foto de Socías). Digo exvecino porque hace tiempo que se mudó. Primero vivió en la puerta de al lado de la nuestra. Un par de años después bajó un piso.

Conocer y tratar a Jordi Socías es algo de lo que me enorgullezco. Mejor dicho, nos enorgullece tanto a La Mundana como a mi. Su sentido del humor y su visión de las cosas (que se aprecia en su obra gráfica) siempre me llamaron la atención. Su trayectoria vital le ha permitido observar el mundo con otros ojos, los del naturalista cosmopolita. Un urbanita al 100%.

Sus inicios como vendedor de relojes, su muestrario era el maletín con el que viajaba a la caza de clientes, le proporcionó la experiencia vital que hemos comprobado a traves de su objetivo. Su enfoque único y especial es el que ahora se resume en la galería Fernández-Brasó.

Un fragmento del texto de Ruiz Mantilla define perfectamente la obra y personalidad de Jordi Socías:

“Del surrealismo al neorrealismo, las corrientes se entremezclan en el estilo de Socías con el desparpajo que él utiliza la cámara: una herramienta de la que dice apenas entender en su complejidad técnica. Jamás se vio a un fotógrafo más desprovisto de artificio, de parafernalia. Jamás alguien dentro de ese mundo y rodeado de tales barreras de narcisismo entre artistas, creadores y popes se quitó más importancia”.

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El mal perder de Sanders

AP:Jeff Roberson CNN

El mal perder de Bernie Sanders, y su mal humor, es conocido. Pero por aquí entre ciertos sectores de Podemos (y sus escisiones) parecen no querer enterarse.

En estas primarias Sanders ha vuelto a demostrarlo. No me refiero a su tono de regañarnos cuando habla en público (sean mítines o debates). Hago referencia a dos hechos puntuales de las ultimas semanas.

El primero de ellos es la diferencia entre sus reacciones según gane o pierda. En la jornada de primarias en las que resultó vencedor (New Hampshire) salió raudo y presto a celebrar con sus seguidores y a dar el discurso correspondiente. Lógico. En los tres martes en los que ha salido perdedor (el último fue este pasado martes donde perdió los tres estados –Ohio aplazó la votación por el coronavirus) dio la espantada. En los dos primeros martes tardó 48 horas en comparecer. Ayer, tras perder Florida (Biden le arrasó), Illinois (derrota clara) y Arizona (el estado más reñido y el más pequeño de los tres), se encaró con un periodista de CNN que le preguntó. Habían pasado dos días y seguía sin decir nada respecto a su fracaso del pasado martes. Aparte de gruñirle al periodista se erigió en salvador de la crisis del coronavirus. ¿Es el típico discurso mesiánico de la izquierda extrema o simplemente un caradura que aprovecha una crisis para salir del paso? En cualquier caso no sale bien parado.

La pregunta que se hace todo el mundo es si continuará en la carrera electoral o no, dadas sus escasas posibilidades (Biden contabiliza 1.181 delgados frente a los 885 de Sanders). Según algunas fuentes de su entorno está pensando a jugárselo todo a una carta. La de las primarias de Nueva York. Surgen dudas:

  1. La primera: ¿se celebrarán las primarias en Nueva York? Es uno de los estados más afectados de EEUU por el coronavirus. Ya hay cuatro estados que las han aplazado (Ohio, Georgia, Louisiana y Connecticut, que tiene frontera con NY).
  2. La segunda duda: ¿es necesario este empecinamiento en una misión que ya resulta quijotesca?
  3. La tercera: ¿es su ego tan grande para imponer su agenda personal?

Ya puestos a desmontar a Bernie Sanders conviene tirar de memoria y datos. Empecemos por eso tan manido del establishment. Cada vez que lo veo u oigo dejo de leer o escuchar. Es un topicazo, como el del voto latino (el hispano). ¿Qué es eso del voto latino? No se puede unificar. Son varias comunidades de distintas procedencias. No es lo mismo el voto de los cubanos anticastristas de Florida que el mexicano de Chicago o el puertorriqueño de Nueva York. No son lo mismo los colombianos que los venezolanos. Tampoco son los mismos los ya asentados en EEUU desde hace tiempo que los de primera generación. Pero volvamos al establishment.

¿Entendemos por estabishment a las elites económicas y políticas? Si es así Sanders es puro establishment.

Ha sido el candidato de estas primarias que ha dispuesto de más fondos. Solo en febrero recaudó 46,5 millones de dólares. Biden en cambio solo 18 millones. El total dispuesto por Sanders ha sido de 167 millones frente a los poco más de 80 millones de Biden. Se ha demostrado, como en el caso de Bloomberg, que tener más dinero no implica ganar votaciones. Lo cual nos lleva al siguiente punto, el de las teorías conspirativas. Los partidarios de Sanders han vuelto a sacar de paseo estas ideas. ¿Hay una gran conspiración entre los votantes (militantes y simpatizantes) del Partido Demócrata? De ser cierto algo tan absurdo (repetido en medios podemitas) tendrían que plantearse porque los Demócratas se unen contra alguien que no es de su partido. De momento, a Biden le están votando masivamente. Y seguro que su vicepresidencia con Obama, y su experiencia en la crisis del ébola, son pluses en esta contienda electoral.

A raíz del párrafo anterior la eficacia del senador Sanders queda en entredicho. De entrada se puede cuestionar su gestión económica y su ratio de efectividad (inversión vs. resultados, en forma de votos). Esta misma duda se puede plantear sobre su carrera política en Washington. Desde 1991. Estamos en 2020. ¡Son 29 años! De 1991 a 2007 de diputado y desde 2007 como senador. ¿Es o no es parte del establishment político? Y sus iniciativas legislativas no demuestran que haya sido muy productivo ni trabajador: solo siete leyes en 29 años llevan su firma. Matarse no parece haberse matado. La primera, de 1991, fue para establecer el día 4 de marzo como Vermont Bicentennial Date. Otras dos (2006 y 2013) fueron para establecer oficinas de correos en dos localidades de su estado de Vermont. Cuando los periolistos españoles elogian a Sanders nunca mencionan estos datos. ¿Por ignorancia, inutilidad o una agenda oculta?

Suele pasar que cada vez que ciertos sectores (los ya mentados) nos lanzan nuevos héroes se equivocan de cabo a rabo. Sea el francés Mélenchon, el británico Corbyn o el mismo Sanders. Y me refiero solo a los del mundo occidental, para no aburrir con la lista…

Otro asunto que nuestros periolistos tampoco mencionan nunca es que la probabilidad de Sanders de ganar las elecciones es nula. Por una razón: es judío. Esto en Estados Unidos no se atreven a mencionarlo por aquello de lo políticamente correcto. Pero el tema está presente. Y en conversaciones privadas surge. Y, por ejemplo, mis amigos judíos de NY lo tienen claro. Aquí, en cambio, es un concepto inexistente. Porque su labor se limita a traducir (y como ahí no lo mencionan…). Todos los presidentes estadounidenses, menos uno, han sido protestantes (en sus diferentes ramas). La excepción, Kennedy, era católico.

A mi me sigue asombrando la capacidad de muchos al hablar de otros países cuando ni siquiera dominan en el que viven. Y EEUU es grande (en territorio y población), diverso y cambiante. En mi caso, a pesar de haber vivido ahí durante cinco años (hace ya mucho) y mantener contacto frecuente, no me atrevo a llegar a ciertas conclusiones, salvo las obvias. Como las expuestas aquí.

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Tulsa Power

Tulsa Power y más concretamente el Instituto Will Rogers de la ciudad del estado de Oklahoma, a orillas del rio Arkansas. En sus aulas coincidieron J.J. Cale, Leon Russell, Elvin Bishop (que formaría parte de la Paul Butterfield Blues Band cuando fue a la universidad en Chicago) y David Gates, cofundador de Bread. También la fenomenal sección rítmica formada por Carl Radle, al bajo, y Jim Keltner, a la bateria, fueron alumnos del centro. Ambos son instituciones. Radle formó en Derek and The Dominoes, el grupo de Eric Clapton y Duane Allman. Keltner estuvo con John Lennon y George Harrison en sus proyectos tras los Beatles y en los Traveling Wilburys. Entre los dos suman cientos de grabaciones y giras.

El primer grupo de David Gates en el instituto tuvo a Leon Russell de pianista. Gates fue el primero en mudarse a Los Angeles. Le siguieron Russell, Cale y los demás. Bishop fue la excepción.

En el video una actuación completa, de 1979, de J.J. Cale y su banda con Leon Russell. Rodada en los estudios Paradise de Russell en LA.

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Mariano en Chicago

Mariano está en Chicago. La cumbre de la OTAN ha servido para fotografiarse con algunos de los líderes mundiales (como Obama). Un paseo en barco por el río ha sido el incomparable marco para reafirmar posturas con la führer. Espero que, aparte de recibir la bendición de Angela, haya podido disfrutar del mejor escenario arquitectónico del planeta.

Alomejón el malaje del alcalde de Chicago ya deja poner una plaza de toros…

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Jaume Plensa en Chicago

Crown Fountain es la instalación de Jaume Plensa en el Millennium Park de Chicago.

El escultor nos devuelve a la infancia con sus dos bloques de poco más de 15 metros. Y desde luego la chavalería disfruta de lo lindo con el agua que fluye de las torres. Las cuales además reflejan los rostros de mil habitantes de la ciudad. El agua solo funciona -si el tiempo lo permite- de mayo a octubre.

Se inauguró en 2004 con un coste de 17 millones de dólares.

Jaume Plensa es uno de los escultores más reputados del mundo. Sus obras en espacios públicos se pueden apreciar en más de 30 ciudades (Chicago, Dubai, Londres, Liverpool, Niza, Tokyo, Toronto, Vancouver, etc.). Y no podemos olvidar su extensa obra realizada en su estudio/taller. Combina materiales convencionales (cristal, acero, bronce, aluminio) con otros como agua, luz, sonido y video (también texto).

Ganador de múltiples premios nacionales e internacionales, ha expuesto en los museos más importantes. Vive a caballo entre París y Barcelona y es profesor invitado de la Escuela de Arte de Chicago.

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Chicago Pop

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Bandera de Chicago

Después de más de 12 horas de viaje (puerta a puerta: casa-aeropuerto-vuelo-hotel) ir a cenar a Bandera es visita obligada. Esta mini cadena de restaurantes en su local de Chicago en la “magnificent mile” (Michigan Avenue), en un primero encima del Citibank, ofrece una opción imbatible para recuperar fuerzas y ánimo. Sus costillas a la barbacoa son las mejores de la ciudad. Tiernas, deliciosas, en su punto, sin necesidad de pelarse con ellas -con los cubiertos o las manos- para separarlas del hueso, y se derriten en la boca. Una más que recomendable experiencia para la primera noche en la “second city” (llamada así no porque sea la segunda ciudad detrás de Washington, la capital, o Nueva York, más bien por ser la segunda construida tras la destrucción de la original, por un terrible incendio que la arrasó).

Y además nos encontramos un excelente trío de jazz.

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Enamorado de Chicago

Enamorado de Chicago. E impresionado. Ya contaré cuando regrese.

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El Jazz y la Mafia

23 de marzo de 2011

 

El pasado lunes Diego A. Manrique publicaba en su columna de El País un artículo titulado “Al Capone amaba el jazz“. Tan tramposo titular era inmediatamente matizado desde el inicio del primer párrafo: “Convendría puntualizar este titular. Alphonse Capone, como descendiente de napolitanos, amaba el bel canto y veneraba a Enrico Caruso. Pero Capone era hijo de su tiempo y también apreciaba el jazz. De hecho, el desarrollo del jazz hubiera sido más lento de no haber contado con el patrocinio de Capone y otros gánsteres.

El resto de la nota es superficial, planea sin aterrizar sobre un asunto muy interesante y se limita a contar algunas anécdotas. Una lástima porque el tema se las trae. Y desde luego se apreciaría más profundidad y rigor. Y por supuesto pedagogía. Menos mal que nos quedan los listillos. Como el aquí presente, su humilde servidor.

De entrada Manrique olvida dos aspectos fundamentales. Una ciudad, Nueva Orleans, y uno de los músicos más grandes de la historia, Louis Armstrong.

He ilustrado este post con la portada de dos libros muy relevantes respecto a esta y otras historias. Y no me duelen prendas en reconocer y airear mis fuentes.

Thaddeus Russell en su A Renegade History of the United States sostiene una tesis basada en una pregunta muy provocativa: ¿Convirtió la Mafia a los Estados Unidos en un país mejor? Especializado en la historia del crimen organizado el autor aporta 7 puntos que sostienen su estudio. Desde el cine hasta la música pasando por los derechos gays (el primer local de “ambiente” fue abierto por unos mafiosos en Manhattan) o la integración racial.

DAM se limita a la era de la Ley Seca. Pero antes hubo una Nueva Orleans, cuna del Jazz y de Louis Armstrong. Russell nos recuerda que a principios del siglo XX cientos de mafiosos sicilianos controlaban los burdeles y salones de la localidad del estado de Luisiana. Y después durante la Prohibición regentaron los speakeasies. Henry Matranga, capo de la familia Matranga, edificó en el distrito de Storyville, cercano al renombrado French Quarter. Fue en Storyville donde en 1917 un adolescente Armstrong se ganó sus primeras pagas, tocando la trompeta en los populares prostíbulos de los Matranga.

Satchmo llegó rio arriba a Chicago. Se integró en la banda de King Oliver y dio el salto formando Louis Armstrong and his Stompers (con el pianista Earl Hines como director musical). Joe Glaser, asociado a Al Capone, les contrató para actuar en el Sunset Café. Y se convirtió en su manager.

El Sunset Café era un club de Jazz. Estuvo activo durante las decadas de los años 20 y 30. Coincidiendo con el esplendor musical de la ciudad de Chicago, que le disputaba la capitalidad del Jazz a Nueva Orleans. El local presentaba una particularidad para la época: el público no estaba segregado. Blancos, negros y otras etnias convivían y disfrutaban de los más grandes del momento. Cuando Capone se hizo con el 25% del negocio cambió su nombre a The Grand Terrace Café. Y su política no varió. Hines recuerda: “Al apareció una noche y nos llamó a todos los de la banda. Y nos dijo que quería aclarar su posición. Esta era la de los 3 monos: no oyes nada, no ves nada y no cuentas nada. Y así hicimos.”

Cuando el gran Louis marchó a Nueva York su amigo Earl Hines se quedó en Chicago. Armstrong estaba contratado por el Connie’s Inn de Harlem (competencia directa del Cotton Club). Fundado en 1923 por Connie Immerman, un contrabandista blanco, servía de tapadera para Dutch Schultz, el gánster judío rival de Luciano, jefe del clan de los Gambino y artífice del desarrollo moderno de la Mafia. En el Connie’s sí había segregación: solo entraban blancos (aunque en el escenario podían actuar afroamericanos).

También conocido por el apodo de Pops, regresó a Chicago para volver a NY en 1929. Formó parte de la orquesta de “Hot Chocolate“, un musical (all-black revue) compuesto por Andy Razaf y Fats Waller. Su versión de “Ain’t Misbehavin’” -compuesta por Waller- era el punto fuerte del espectáculo. Y se convirtió en el disco más vendido de la historia (hasta ese momento).

Oh, Play That Thing es el título original de la novela de Roddy Doyle (The Commitments y The Van son otros libros suyos; ambos fueron llevados al cine). Es una frase que Louis Armstrong dice en el tema “Dipper Mouth Blues” de su mentor King Oliver. En España se tradujo como Chicago Blues y narra las aventuras de Henry Smart, un irlandés militante del IRA que llega a Estados Unidos huyendo del IRA. Su aventura se inicia en el Lower East Side neoyorkino y pronto conocerá a las mafias italianas y judías. De ahí parte hacía Chicago. Donde entra en contacto con la estrella emergente del momento: Louis Armstrong. Y se convierte en su representante. Por lo que tendrá que volver a la gran manzana. Un libro fascinante que suena a Jazz, y nos empapa de la Ley Seca, el racismo, el contrabando, la politica, los delincuentes de poca monta y los criminales de nivel. El reflejo de una época.

Quizás ahora entiendan mejor porqué echaba en falta a Louis Armstrong y Nueva Orleans…

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