Archivo de la etiqueta: Chicago

Mariano en Chicago

Mariano está en Chicago. La cumbre de la OTAN ha servido para fotografiarse con algunos de los líderes mundiales (como Obama). Un paseo en barco por el río ha sido el incomparable marco para reafirmar posturas con la führer. Espero que, aparte de recibir la bendición de Angela, haya podido disfrutar del mejor escenario arquitectónico del planeta.

Alomejón el malaje del alcalde de Chicago ya deja poner una plaza de toros…

5 comentarios

Archivado bajo CDI, Política

Jaume Plensa en Chicago

Crown Fountain es la instalación de Jaume Plensa en el Millennium Park de Chicago.

El escultor nos devuelve a la infancia con sus dos bloques de poco más de 15 metros. Y desde luego la chavalería disfruta de lo lindo con el agua que fluye de las torres. Las cuales además reflejan los rostros de mil habitantes de la ciudad. El agua solo funciona -si el tiempo lo permite- de mayo a octubre.

Se inauguró en 2004 con un coste de 17 millones de dólares.

Jaume Plensa es uno de los escultores más reputados del mundo. Sus obras en espacios públicos se pueden apreciar en más de 30 ciudades (Chicago, Dubai, Londres, Liverpool, Niza, Tokyo, Toronto, Vancouver, etc.). Y no podemos olvidar su extensa obra realizada en su estudio/taller. Combina materiales convencionales (cristal, acero, bronce, aluminio) con otros como agua, luz, sonido y video (también texto).

Ganador de múltiples premios nacionales e internacionales, ha expuesto en los museos más importantes. Vive a caballo entre París y Barcelona y es profesor invitado de la Escuela de Arte de Chicago.

10 comentarios

Archivado bajo Arte, Cultura, Recomendaciones

Chicago Pop

5 comentarios

Archivado bajo General, Recomendaciones

Bandera de Chicago

Después de más de 12 horas de viaje (puerta a puerta: casa-aeropuerto-vuelo-hotel) ir a cenar a Bandera es visita obligada. Esta mini cadena de restaurantes en su local de Chicago en la “magnificent mile” (Michigan Avenue), en un primero encima del Citibank, ofrece una opción imbatible para recuperar fuerzas y ánimo. Sus costillas a la barbacoa son las mejores de la ciudad. Tiernas, deliciosas, en su punto, sin necesidad de pelarse con ellas -con los cubiertos o las manos- para separarlas del hueso, y se derriten en la boca. Una más que recomendable experiencia para la primera noche en la “second city” (llamada así no porque sea la segunda ciudad detrás de Washington, la capital, o Nueva York, más bien por ser la segunda construida tras la destrucción de la original, por un terrible incendio que la arrasó).

Y además nos encontramos un excelente trío de jazz.

6 comentarios

Archivado bajo Cultura, Recomendaciones

Enamorado de Chicago

Enamorado de Chicago. E impresionado. Ya contaré cuando regrese.

14 comentarios

Archivado bajo Cultura, Recomendaciones

El Jazz y la Mafia

23 de marzo de 2011

El pasado lunes Diego A. Manrique publicaba en su columna de El País un artículo titulado “Al Capone amaba el jazz“. Tan tramposo titular era inmediatamente matizado desde el inicio del primer párrafo: “Convendría puntualizar este titular. Alphonse Capone, como descendiente de napolitanos, amaba el bel canto y veneraba a Enrico Caruso. Pero Capone era hijo de su tiempo y también apreciaba el jazz. De hecho, el desarrollo del jazz hubiera sido más lento de no haber contado con el patrocinio de Capone y otros gánsteres.

El resto de la nota es superficial, planea sin aterrizar sobre un asunto muy interesante y se limita a contar algunas anécdotas. Una lástima porque el tema se las trae. Y desde luego se apreciaría más profundidad y rigor. Y por supuesto pedagogía. Menos mal que nos quedan los listillos. Como el aquí presente, su humilde servidor.

De entrada Manrique olvida dos aspectos fundamentales. Una ciudad, Nueva Orleans, y uno de los músicos más grandes de la historia, Louis Armstrong.

He ilustrado este post con la portada de dos libros muy relevantes respecto a esta y otras historias. Y no me duelen prendas en reconocer y airear mis fuentes.

Thaddeus Russell en su A Renegade History of the United States sostiene una tesis basada en una pregunta muy provocativa: ¿Convirtió la Mafia a los Estados Unidos en un país mejor? Especializado en la historia del crimen organizado el autor aporta 7 puntos que sostienen su estudio. Desde el cine hasta la música pasando por los derechos gays (el primer local de “ambiente” fue abierto por unos mafiosos en Manhattan) o la integración racial.

DAM se limita a la era de la Ley Seca. Pero antes hubo una Nueva Orleans, cuna del Jazz y de Louis Armstrong. Russell nos recuerda que a principios del siglo XX cientos de mafiosos sicilianos controlaban los burdeles y salones de la localidad del estado de Luisiana. Y después durante la Prohibición regentaron los speakeasies. Henry Matranga, capo de la familia Matranga, edificó en el distrito de Storyville, cercano al renombrado French Quarter. Fue en Storyville donde en 1917 un adolescente Armstrong se ganó sus primeras pagas, tocando la trompeta en los populares prostíbulos de los Matranga.

Satchmo llegó rio arriba a Chicago. Se integró en la banda de King Oliver y dio el salto formando Louis Armstrong and his Stompers (con el pianista Earl Hines como director musical). Joe Glaser, asociado a Al Capone, les contrató para actuar en el Sunset Café. Y se convirtió en su manager.

El Sunset Café era un club de Jazz. Estuvo activo durante las decadas de los años 20 y 30. Coincidiendo con el esplendor musical de la ciudad de Chicago, que le disputaba la capitalidad del Jazz a Nueva Orleans. El local presentaba una particularidad para la época: el público no estaba segregado. Blancos, negros y otras etnias convivían y disfrutaban de los más grandes del momento. Cuando Capone se hizo con el 25% del negocio cambió su nombre a The Grand Terrace Café. Y su política no varió. Hines recuerda: “Al apareció una noche y nos llamó a todos los de la banda. Y nos dijo que quería aclarar su posición. Esta era la de los 3 monos: no oyes nada, no ves nada y no cuentas nada. Y así hicimos.”

Cuando el gran Louis marchó a Nueva York su amigo Earl Hines se quedó en Chicago. Armstrong estaba contratado por el Connie’s Inn de Harlem (competencia directa del Cotton Club). Fundado en 1923 por Connie Immerman, un contrabandista blanco, servía de tapadera para Dutch Schultz, el gánster judío rival de Luciano, jefe del clan de los Gambino y artífice del desarrollo moderno de la Mafia. En el Connie’s sí había segregación: solo entraban blancos (aunque en el escenario podían actuar afroamericanos).

También conocido por el apodo de Pops, regresó a Chicago para volver a NY en 1929. Formó parte de la orquesta de “Hot Chocolate“, un musical (all-black revue) compuesto por Andy Razaf y Fats Waller. Su versión de “Ain’t Misbehavin’” -compuesta por Waller- era el punto fuerte del espectáculo. Y se convirtió en el disco más vendido de la historia (hasta ese momento).

Oh, Play That Thing es el título original de la novela de Roddy Doyle (The Commitments y The Van son otros libros suyos; ambos fueron llevados al cine). Es una frase que Louis Armstrong dice en el tema “Dipper Mouth Blues” de su mentor King Oliver. En España se tradujo como Chicago Blues y narra las aventuras de Henry Smart, un irlandés militante del IRA que llega a Estados Unidos huyendo del IRA. Su aventura se inicia en el Lower East Side neoyorkino y pronto conocerá a las mafias italianas y judías. De ahí parte hacía Chicago. Donde entra en contacto con la estrella emergente del momento: Louis Armstrong. Y se convierte en su representante. Por lo que tendrá que volver a la gran manzana. Un libro fascinante que suena a Jazz, y nos empapa de la Ley Seca, el racismo, el contrabando, la politica, los delincuentes de poca monta y los criminales de nivel. El reflejo de una época.

Quizás ahora entiendan mejor porqué echaba en falta a Louis Armstrong y Nueva Orleans…

12 comentarios

Archivado bajo CDI, Cultura, Libros, Música, Recomendaciones

Black Eyed Peas tienen una corazonada (“I Got A Feeling”)

22 de septiembre de 2009

Impresionante es la palabra que mejor define la coreografía, montada con 21.000 personas, para el “I Got A Feeling” de los Black Eyed Peas.

Hace un par de semanas arrancó la temporada 24 del show de Oprah Winfrey. Y dicen que será la última. Veremos. Para celebrar su inicio organizaron un bloc party en plena Michigan Avenue (Chicago). La propia Oprah –como habréis visto en el video- se quedó perpleja ante la dimensión del acontecimiento.

En el siguiente clip podréis comprobar un fragmento de los ensayos.

 

Y para terminar un “fast forward” del Chicago Tribune. Es el acondicionamiento, montaje y desmontaje para la producción de la fiesta.

8 comentarios

Archivado bajo CDI, Cultura, General, Música, Medios, Recomendaciones