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Bikinis, Fútbol y Rock & Roll en Efe Eme

Efe Eme Luis Lapuente

¡Qué enorme alegría ver esta mañana en Efe Eme la crítica de “Bikinis, Fútbol y Rock & Roll” a cargo de mi admirado Luis Lapuente Doctor Soul! Pueden leer la reseña completa aquí. Les dejo un par de extractos, el inicio y el párrafo final:

“Hay libros que se explican ya desde la portada. El último de Adrian Vogel es uno de ellos. No solo por la foto de Raquel Welch crucificada, un formidable oxímoron visual que sintetiza lo que fueron los últimos años del franquismo y remite directamente al subtítulo del libro, donde ya se adelantan las claves de lo que enseguida leeremos: “Crónica pop bajo el franquismo sociológico (1950-1977)”.”

“El autor, que ha ejercido como periodista musical y ejecutivo de la industria musical, demuestra un conocimiento profundo de los entresijos de aquella fabulosa revolución y la explica con pasmosa clarividencia en un texto prolijo, ágil en su narrativa y profundo en su resolución. Se trata, sin duda, de uno de los libros imprescindibles para entender una parte esencial de nuestro pasado a la luz de la cultura pop, un ejercicio de estilo inédito por esos lares, que otros (Peter Guralnick, por ejemplo) han ensayado con similar fortuna en la cultura anglosajona. Como habrían apostillado en la revista “Fotogramas” de los años dorados, “Bikinis, fútbol y rock & roll” es un volumen de lectura obligatoria para amantes del pop con (y sin) vocación de estudiantes de Sociología.”

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“Historia de la música Disco” de Luis Lapuente

historia-de-la-musica-discoHoy hace una semana que se presentó en Madrid el nuevo libro de Luis LapuenteHistoria de la música Disco” (Efe Eme). Hace por tanto una semana desde que empecé a devorarlo. Y ya terminado solo puedo decir que me ha entusiasmado.

En la linea de su anterior obra “El muelle de la bahía“, dedicado a la historia del soul, Luis Lapuente nos disecciona un género injustamente infravalorado y olvidado por la crítica (que no por el público). Y que gozó de amplia popularidad a nivel planetario. Atrayendo la atención de luminarias del rock y del pop como Rolling Stones, John Lennon, Elton John, David BowieBee GeesBlondie, etc., de figuras legendarias del soul (Diana Ross, Marvin Gaye, Gladys Knight, Stevie Wonder, Michael Jackson, etc.) más lo que se denominó eurodisco (como Moroder, Farian, Donna Summer), que además saltó el charco.

Lapuente con precisión de cirujano nos pone en contexto, reafirma el carácter lúdico, hedonista y liberador de las pistas de baile y la cultura dance. Recomienda discografías y detalla artistas, autores, productores, DJs, discotecas, discográficas y diversos acontecimientos que hace 40 años configuraron una revolución musical desde las cabinas de los pinchadiscos (los nuevos preceptores que sustituyeron a los de la radio).

Como bien dicen desde la editorial “Por primera vez se publica en castellano un libro dedicado a la MÚSICA DISCO, un volumen con vocación enciclopédica que desentraña las claves de aquel extraordinario movimiento musical y estético que renovó y cambió la música hace cuatro décadas.”

Tan solo añado: ¡Este libro era necesario!

Con Luis Lapuente; con Álvaro Alonso (ABC) y Lapuente; con Alonso y Javier San Vicente.

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En el “Fiebre de Vivir” de Ordovás

Las imágenes corresponden a un fragmento de la entrevista de Jesús Ordovás a Carlos Tena. Forma parte de “Fiebre de Vivir“, el excelente último libro de Ordovás.

Tanto Carlos como Jesús son generosos y amigos de sus amigos. Y agradezco a ambos su deferencia. Y de paso añado que en nuestro mundillo no es fácil mantener una amistad durante tantas décadas. Y que además ha sufrido alejamientos producidos por la distancia (los años que Carlos vivió en La Habana y los míos en Nueva York).

Dicho esto solo resta por decir que “Fiebre de Vivir” es un librazo (editado por Efe Eme). Como nos tiene acostumbrados Jesús Ordovás. En este caso incide sobre una década, los 70, que fue decisiva y recoge testimonios de los principales protagonistas. Absolutamente recomendable.

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Otro ejemplo del porqué la crítica musical se fue al carajo

Formar parte de un clan garantiza la supervivencia (hasta cierto punto) pero no la calidad de tu trabajo. En el caso de Juan Puchades siempre ha estado apoyado por uno de los popes de la crítica, Diego A. Manrique. Cuando colaboré en Efe Eme (sin cobrar: norma de la casa, contribuyendo a la precariedad de su profesión) era el director y su falta de criterio era notable: los aspectos más polémicos eran consultados con Diego, para su aprobación. Hasta cierto punto es normal, pero lo lógico es tener una visión propia. Pero claro, para eso hay que conocer. Y Puchades no sabía. Sigue sin saber. El visto bueno de DAM, que sí sabe, allanaba el camino.

Ser pusilánime y perrito faldero son recursos. Pero lastran tu trabajo de crítico. Supone un problema más generalizado de lo que parece. Y termina alejando al público de la crítica. En vez de ser faros para iluminar sobre los distintos caminos de la música/cultura popular se han convertido en guías para estrellarse.

El artículo de Puchades sobre Chuck Berry en Efe Eme es lamentable. En el pantallazo de mi muro de Facebook explico brevemente las razones más importantes.

Puchades Fats.jpeg

En la segunda linea del primer párrafo de su artículo Puchades escribía:

“…parecía que la Parca se había olvidado de esos tres tótems que tomaron parte activa (¡y de qué manera!) en la gestación del género y que hasta ayer seguían en pie: Chuck Berry, Little Richard (84 años) y Jerry Lee Lewis (81). Ya solo quedan los dos últimos (y algunos infatigables supervivientes de la segunda oleada rock, como Sleepy LaBeef, de 81)…”.

Vamos que se ha cargado a Fats Domino. Quien sigue vivo y sobrevivió al desastre del Katrina (se temió por su vida y la buena noticia de su superviviencia dio la vuelta al mundo). ¿O acaso va a resultar que según Puchades Fats Domino no era rock ‘n’ roll? El género al que tanto contribuyó junto a Dave Bartholomew y el backbeat de Earl Palmer. Pues tengo noticias no tan frescas para Puchades: Elvis Presley declaró en su día que el autentico Rey del Rock ‘n’ Roll era Fats Domino. ¿Sabrá Puchades algo que Elvis no sabía?

Veremos cuantos de sus compañeros de profesión se hacen eco, porque el corporativismo funciona. Otra razón más que aleja a la peña de la crítica: estas cosas se perciben.

Soy plenamente consciente que esta nota puede acarrearme problemas en mi actividad actual (a punto de editar un libro). Me da igual: soy independiente y tengo criterio propio. Por tanto, capacidad de riesgo.

P.D.: en la imagen pone hace 32 min y se refiere a las 13.00 horas de hoy cuando publiqué en Facebook.

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El muelle de la bahía: la biblia soul de Luis Lapuente

Luis Lapuente, Doctor Soul, acaba de publicar El muelle de la bahía, una historia del Soul. El prólogo es de Santiago Segurola.

Hace unos días estuve con Luis Lapuente para que nos hablase del libro.

Hojeando las 336 paginas y 500 imágenes descubro una joya en la “Treinta y cinco exquisiteces para iniciados”  incluida al final del volumen: el Rock’n’Roll Gumbo de Professor Longhair de 1974. Producido por Phillipe Raoult para Barclay. Los franceses metieron en el estudio al maestro de Nuevo Orleans después de diez años sin grabar. Este LP lo editamos en España casi simultáneamente en Gong (Movieplay) y escribí el texto de contraportada. Formaba parte de una estupenda colección de Blues que sacamos. Creo recordar que se llamaba The House of Blues. La descubrimos en el despacho de Carlos Guitart, director artístico de Movieplay que había licenciado de Barclay una docena de títulos.

Me gusta mucho este párrafo:

[…] Fue el bluesman Big Bill Broonzy quien, sin saberlo, estaba anunciando la buena nueva del soul al referirse con desdén a Ray Charles: «Está mezclando los espirituales con el blues: debería irse a cantar a una iglesia». Corrían los años posteriores a la Segunda Guerra Mundial y se avecinaba una revolución en las entrañas de la música popular negra, que culminaría en la más excitante explosión de talentos de la historia del pop. […]

A Luis se le disfruta los fines de semana en el Sonideros de Radio 3.

El muelle de la bahía, editado por Efe Eme, se puede adquirir aquí.

El muelle de la bahia

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Con 19 años entrevisté a Springsteen

Con 19 años entrevisté a Bruce Springsteen, y fui el primero en España en hacerlo. Ya lo he comentado varias veces en el blog así que no voy a repetirme más. Para quienes no conozcan la historia la tienen enlazada.

Ayer me llegó el libro Bruce Springsteen en España de Jordi Bianciotto y Mar Cortés. Me lo devoré. Empecé por la tarde y no paré hasta acabar. Desde aquí mi admiración por el inmenso y excelente trabajo de Jordi y Mar. Según me contaba JB ha sido un arduo trabajo de investigación (un año y medio). Y desde luego se refleja en la calidad del volumen. Un imprescindible. Sobre todo  si eres aficionado a la música, al rock. Y por supuesto al Boss.

Y precisamente en el libro encontré la entrevista a la que hago referencia en el titulo de este post. La publicó Disco-Express, el 15 12 de diciembre de 1975 (casi un mes después del concierto del Hammersmith, donde le abordé tras la inmensa descarga que presenciamos).

La charla se divide en dos páginas (compartiendo espacio con Jesús Ordovás y Diego A. Manrique). Disculpen la molestia que pueda suponer leer unas imágenes… pero es lo que hay.

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Se edita el libro Bruce Springsteen en España

Springsteen como excusa

Springsteen forever (Efe Eme)

Carlos Tena y Bruce Springsteen en Efe Eme

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Rick Rubin, Miguel Bosé y Mishima (por Julio Valdeón Blanco)

11 de febrero de 2011

Encuentro en Efe Eme una muy interesante respuesta de un lector, un misterioso G., a mi pieza sobre el regreso de grandes y olvidados artistas. Plantea que España solo produce discos de homenaje. Aleladas recreaciones con alumno famoso interpuesto. Regresos de saldo o mesa camilla. Qué razón tiene. Hubiera matado por disfrutar del, digamos, Tratamiento Rick Rubin, en alguien como Mari Trini. “Alas De Cristal“, lo siento, no me parece EL disco, y ya no será posible. Ídem para Bambino, que bien lo merecía. Ahora, ¿lo merecíamos nosotros? ¿Merecíamos a semejante portento? ¿Merecimos a las Vainica Doble? Puestos a hablar de Carmen y Gloria, ¿merecíamos a Mario Pacheco? Ah, entiendo. El cierre de Nuevos Medios, esa mierda, ese obstáculo en la carrera hacia la libertad del artista, retrógrada imposición entre el angélico creador y su sediento público, solo puede ser bueno… Un paso adelante, dos pasos atrás, ¿no es así, Rodríguez Ibarra, Amador Savater, superviviente a las cenas del miedo, lectores de Vladimir Ilich Lenin, líricos enemigos del intermediario, idealistas guerrilleros en pos de la libertad, románticos francotiradores? Encima, el flamenco (¡y el silbo canario!), es Patrimonio de la Humanidad. ¿O de la UNESCO? Disculpen que nunca recuerde tan pomposos títulos, vomitivo afán nobiliario que apenas sirve para otra cosa que no sea financiar institucionales saraos. Ya saben. Se trata de un país, el nuestro, donde Enrique Morente recibe honores presidenciales en el telediario una vez cumplido el engorroso trámite con las Parcas. Antes no, faltaría. Cuando publicaba maravillas tipo “Omega” no había sitio. No era, sublime conjuro, ah, oh, noticia. No. No provocaba contundentes erecciones entre los directivos de las cadenas. A los buitres de guardia, especialistas en homenajes fúnebres, sordos correveidiles de la náusea, Morente solo les interesa muerto. Pacheco o Nuevos Medios, ni siquiera.

Recuerdo haber leído que Celia Cruz soñaba con grabar un otoñal disco de boleros. Por pereza, imposiciones, mercadotecnia, qué sé yo, no lo hizo. Regresen a “Vasos Vacíos“. Intuyan, si logran contener el vértigo, la rabia, la vergüenza o la pena, cuanto perdimos. Anoten aquí que la culpa concreta es muy posible que fuera de las discográficas. Defender la propiedad intelectual no incluye ser gilipollas, pero, verán, por mucho fenicio que hubiera en ellas, por muchas decisiones discutibles que tomaran, por mucho engendro que patrocinasen, la cultura no es ni será nunca pura nube, algodón rosa, mágico pensamiento que ni moja ni huele ni traspasa, luminiscente fornicación de sonrientes hados, cascabeleros duendes y opalescentes musas. La necesidad de intermediarios, léase productores, etc., con gusto y criterio, parece decisiva. El dinero para costear sus servicios, también.

Volviendo a Celtiberia show, sección utopía, sería histórico el regreso de Pepa Flores con material y dirección a la altura.

La última bala de Sabina pasa por despedir al equipo médico habitual, tan chistoso, tan fraternal, tan AOR, tan gagá. ¡Esas guitarras eléctricas, dios mío! ¡Esos arreglos! ¡Esos teclados! Sobran compositores, instrumentistas, etc., que imagino estarían encantados de alistarse. O no. Asunto distinto es que el Sonetista quiera, o a estas alturas pueda o sepa. Asombroso que cite al Cohen anciano como modelo. Desde luego “The Future” no opera como brújula de “Vinagre Y Rosas“.

Puestos a implorar: que vuelva con lustre Rafael Amador. Ah, si tuviéramos vergüenza Moris disfrutaría de discográfica cómplice, contrato a la altura, lanzamientos cuidados, etc. Y lloro porque la última década de Chavela Vargas ha sido quemada con duetos superfluos, repeticiones ad nauseam del mismo repertorio, etc. De Serrat solo espero que no repita “Dos Pájaros De Un Tiro“, fiesta de chistes con cuarto y mitad de alzheimer. María Jiménez rozó el modelo soñado. Temo que lo suyo fuera un (bello) espejismo. Nunca aprecié mucho las virtudes de Raphael. Reconozco, eso sí, que sería interesante verlo lejos de Miami… y de la pose cool e insufrible, habitual entre sus modernos admiradores.

España, palabrita de Fraga, siempre será diferente. Qué escribo diferente. ¡Exótica! ¿En EEUU recuperan a Johnny Cash? ¿Dice usted Wanda Jackson, Mavis Staples, Solomon Burke, Loretta Lynn, Marianne Faithfull, Bettie Lavette o Kris Kristofferson? Nada, nada. Chorradas. Prescindibles dinosaurios. Nosotros, oiga, gozamos con un resucitado Papito Bosé. Ahora nos visita en Manhattan. Qué suerte tenemos. Bienaventurados los plumillas agraciados con un pase para disfrutar del sublime intérprete, cáustico compositor, inmarchitable crooner. Tan emocionante, vanguardista, independiente, poético y tierno que sus discos debieran de incluir una etiqueta. “Manténgase lejos del alcance de los niños. Si queda expuesto a su escucha durante más de cinco minutos póngase en contacto con el centro de control de envenenamiento. Una dosis mínima basta para infligirse el seppuku“. Algo así.

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