Archivo mensual: enero 2014

I.R.A. de El Chojin es mi disco español del 2013

Miguel Tébar de Festivales de Pop me pidió mi disco imprescindible del 2013. Mi voto fue para el I.R.A. (Instinto, Razón, Autobiografía) de El Chojin.

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Bruce Springsteen y Pete Seeger

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Bruce Springsteen le dedicó un álbum en 2006 a la gigantesca figura del llorado Pete Seeger (We Shall Overcome: The Seeger Sessions). Además participó activamente en el concierto por el 90 cumpleaños del desaparecido héroe Folk.

Particularmente me emocionó mucho esta interpretación conjunta del “This Land Is Your Land” de Woody Guthrie, otro grande. Tuvo lugar en Washington durante los actos organizados alrededor del día de toma de posesión de Obama. La verdad es que lo tiene todo: el primer presidente negro de Estados Unidos (bueno, mulato), un tema de Guthrie, más Springsteen y Seeger.

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Mötley Crüe se retiran y anuncian gira de despedida

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enero 29, 2014 · 18:08

Un siglo de canciones 135: “El Maestro” (por Gustavo Sierra)

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Ésta es una canción que entronca perfectamente con la que nos presentaba la semana pasada Rodri (“El Profesor”, de Aguaviva); se trata de “El Maestro” de Patxi Andión.

El Maestro” fue incluido en su disco de 1973 A Donde El Agua (Philips, 1973), arreglada e instrumentada por Rafael Ferro. Se trata de uno de los discos imprescindibles de este cantautor, que, aunque con cierto tono intimista, habla de cosas colectivas. Dentro del disco, repleto de reflexiones y angustias existenciales, amores malditos interclasistas, cartas de amor de un preso, etc., “El Maestro”, firmada por Patxi el 20 de febrero de 1973, entre Alicante y Cullera, es una canción protesta, pero en el buen y orgulloso sentido de la palabra, pues constituye una protesta contra una situación que todavía se cometía entonces.

Por eso decimos que “El Profesor” y “El Maestro” son canciones casi hermanas; las únicas diferencias, podríamos decir, es que “el profesor” es un docente universitario, y “el maestro” uno de primaria (o al menos en esos años), o que, por esas razones, “el profesor” se ubica en un ambiente urbano y “el maestro” en uno rural… con lo cual, lo llevaba mucho peor, pues aunque ambos tuvieran que vérsela con, a pesar de que tuvieran distinto nombre, los caciques locales, “el maestro” encuentra la más absoluta cerrazón entre los caciques rurales y ningún apoyo entre las gentes, mayoritariamente iletradas, del pueblo. Pero ambos eran hijos de la Institución Libre de Enseñanza, aquel proyecto que, partiendo de las ideas regeneracionistas del filósofo Joaquín Costa, fue llevado a cabo por el socialista Giner de los Ríos, el propio Costa, y otros, para regenerar la educación española a todos los niveles a finales del siglo XIX: la tarea de conseguir que una España, en cuya enseñanza había demasiado peso de las instituciones eclesiásticas y que no apostaba casi nada por la investigación en todos los campos. Grandes científicos, pensadores, escritores, etc., apoyaron o salieron adelante con la ayuda y gracias a esta institución, que llevaría adelante importantes proyectos de educación de un pueblo altamente analfabeto durante los años de la dictadura de Miguel Primo de Rivera y con la Segunda República. Por ejemplo, bajo sus preceptos se crearon las Misiones Pedagógicas o el Teatro universitario La Barraca, dirigido por Federico García Lorca. Pero todo eso nos lo contará Rodri, así que no quiero pisarle la entrada.

Sólo decir esto: llega la guerra civil y la victoria de los que se llamaban a sí mismos “nacionales” (un eufemismo), y llevan a cabo una depuración de la intelectualidad y del profesorado por diversos medios que, creo, no hará falta enumerar aquí: uno de los más “inofensivos” fue la inhabilitación, quizás después de un tiempo en la cárcel e incluso con una o más penas de muerte que, al final, fueron imputadas. Muchos de aquellos docentes, algunos de ellos universitarios –siendo reemplazados por otros más “fieles”-, se vieron obligados a emprender una vida de maestros de primaria itinerantes. Ésta podría ser la historia de “El Maestro” de Patxi Andión. Veámoslo:

Con el alma en una nube/ y el cuerpo como un lamento/ viene el problema del pueblo/ viene el maestro.

No era ciertamente un empleo demasiado bien pagado éste del maestro casi itinerante, que aún guardaban el entusiasmo por enseñar a pensar a los niños de la guerra y la posguerra y a penas tenían para su propio sustento. Y ésta es la razón por la que es el problema del pueblo; es el problema, quizás en dos sentidos: el primero, la cuestión de localidades muy aisladas, sin ningún tipo de acceso a escuelas (quizás la más cercana se encontrara en la capital de provincia), con lo cual se precisaba siempre de algún docente que supiera de todo; pero también como se va a revelar a lo largo de la canción: el problema que conlleva el maestro es que no va a enseñar las grandes virtudes que el régimen propugnaba, sino el pensamiento crítico, humanista y socialista (en el sentido de considerar a todos los seres humanos iguales). Por eso, lo que sigue, parece una ficha policial acerca de este maestro:

El cura cree que es ateo/ y el alcalde comunista/ y el cabo jefe de puesto/ piensa que es un anarquista.

Un maestro así pronto se las tendrá que ver con las “fuerzas vivas” que todo pueblo tenía tras la guerra: el cura, fundamento (y fundamental) y autoridad de la cuestión religiosa en el pueblo; el alcalde, quizás miembro de aquel partido que había puesto a la entrada de los pueblecitos su símbolo, quizás el propietario de la práctica totalidad de las tierras circundantes al pueblo, o quizás ambas cosas, que representaba al poder civil; y el cabo de la guardia civil, representante del poder militar y responsable de la seguridad y, sobre todo, del orden en su localidad. Un sistema trinitario del poder que se juntaba en uno en la más alta esfera. Y están preocupados, porque el maestro no enseña lo que ellos quieren, aunque ellos tampoco cumplen su palabra:

Le deben treinta y seis meses/ del cacareado aumento/ y él piensa que no es tan malo/ enseñar toreando un sueldo.

Como hemos dicho, era un maestro de la vieja escuela, de aquellos que se tomaban su profesión casi devocionalmente. Sólo vive por y para la enseñanza, en el anhelo de estar formando grandes ciudadanos, y por eso no le interesan otras cosas, que le llevan a la marginación casi total en este pueblo:

En el casino del pueblo/ nunca le dieron asiento/ por no andar politiqueando/ ni ser portavoz de cuentos.

El casino del pueblo: aquel lugar de ocio y recreo para las clases medias, mentideros en donde se difundían los últimos rumores gubernamentales o se cotilleaba maliciosamente. Para el maestro, sitios éstos donde se pierde el tiempo y se adormece la conciencia y la capacidad crítica. Sin embargo, aquí parece haber obrado la censura o la autocensura, que para el caso es lo mismo: como veremos en el vídeo de abajo, en esta y en otras dos estrofas, Patxi cambia la letra a la que probablemente iba a ser la original; en esta ocasión, la última estrofa debería decir “con los del ayuntamiento”.

Pero no sólo con las clases “altas” del pueblo tiene sus problemas: también con la gente de más bajo nivel económico…

Las buenas gente del pueblo/ han escrito al “ministerio”/ y dicen que no está claro/ cómo piensa este maestro.

O quizás no, y por “buenas gentes” entendemos a aquellos cuya conducta, por ser quienes son, se considera intachable. Patxi llega aquí al momento irónico, tras mostrarnos al buen maestro. Esas “buenas gentes”, quizás un compendio de terratenientes y de bajos campesinos, andan algo preocupados, sobre todo después de oír lo que el cura, el alcalde y el cabo piensan de él, y deciden escribir al “menistrerio” de educación para presentarles sus dudas acerca de la idoneidad de este profesor para sus chicos. Por ejemplo:

Dicen que lee con los niños/ lo que escribió un tal Machado/ que anduvo por estos pagos/ antes de ser exilado.

No es un capricho, más o menos simbólico, el de nombrar a Antonio Machado, pues era uno de los nombres prohibidos para el régimen todavía en los años 70. Durante los años 50 hubo intentos, como el de Dioniso Ridruejo, de apropiarse, aunque fuera parcialmente, de Machado (aunque podríamos tener buena fe y pensar que lo que pretendía este poeta era librarle de una censura y un silencio injusto); pero la figura del anciano poeta pesaba demasiado desde su sepulcro en Colliure, y había la casi total imposibilidad de hacer nada en su nombre. En 1959 se celebró en Colliure un encuentro-homenaje de escritores, “fieles” y disidentes, al gran poeta, encuentro-homenaje que no trascendió en absoluto a la prensa española deliberadamente. Sí trascendió el homenaje que gentes de distinta condición quiso ofrendar a Machado en la localidad de Baeza, pueblo en donde había enseñado, en febrero de 1966, y que acabó con prohibición, carreras, golpes, detenciones,… Días después, al haber trascendido esto internacionalmente, el régimen quizás quiso lavarse la fachada de cara al exterior y demostrar que respetaba a todos los poetas españoles, y celebró una ceremonia de lo más estrambótico, entre cuyos actos se incluía una misa (¡cómo no!), y encima estaría amenizada por la conducción del acto de don Blas Piñar. (Antonio Gómez, en su libro sobre el CAUM, narra excepcionalmente todos estos hechos). Volviendo a la canción, Patxi se muestra de nuevo irónico al interpretar lo que piensan “las buenas gentes del pueblo”, al hablar de un tal Machado, un “don nadie” que fue exilado, luego debía ser peligroso… Un poeta admirado, respetado y estudiado en el extranjero, pero innombrable en el país que no ama a sus poetas ¡Qué falta que hace el maestro!

Les habla de lo innombrable/ y de otras cosa peores/ les lee libros de versos/ y no les pone orejones.

¿Y qué es “lo innombrable? ¡Pues TODO! La ciencia, el amor, la lengua, la literatura, la ética, la filosofía, e incluso la religión –si se salía de los preceptos-. Vete tú a saber si estos maestros, que llegaban y decían que todos eran iguales, sin distinción de credos, razas, ideologías y géneros, no fueron los precursores de lo que podría haber sido Educación para la Ciudadanía. Llamadme tremendista, pero lo mismo ahí tenemos el quid de la cuestión. Pero en realidad, aquí vuelve a operar la censura: en esta actuación que hemos ajuntado cambia el artículo del nombre y con ello el sentido: “la innombrable” era la guerra civil, lo cual enlaza con la siguiente estrofa; lo que quería el régimen, básicamente, es que sobre este hecho imperara el olvido, el “aquí no pasó nada” y, sobre todo, que nadie la contara como no se debe de contar, que nadie cuestionase, por ejemplo, como dijo el ministro Fraga, que esa guerra ya se la encontraron hecha.

Lo de los orejones no era menos indignante, porque éste era un maestro tan raro que, encima, no aplicaba a los niños castigos humillantes y degradantes, como era lo de poner “orejas de burro” a un niño que no se sabía la lección. Y encima les lee poesía, que no sirve para nada.

Al explicar cualquier guerra/ siempre se muestra remiso/ por explicar claramente/ quién venció y fue vencido.

No hace falta, a estas alturas, decir que el maestro era un viejo republicano. Patxi habla de “cualquier guerra”: fueron  cosas de la censura, pues obviamente se refiere a la guerra civil, y de hecho en la actuación lo que dice es “nuestra guerra”. La problemática de esta estrofa no es que el maestro fuera o no republicano, sino que no está explicando la historia como debe, como venían en aquellos libros de texto que explicaban la historia de España de la manera más parcial y grandilocuente posible. Lo está poniendo todo en duda.

Nunca fue amigo de fiestas/ ni asiste a las reuniones/ de las damas postulantes/ esposas de los patrones.

Concluye con esto el informe de conducta de este maestro. Con todo lo expuesto arriba, además es de los íntegros, de esos raros que no van a bailarle el agua a las clases altas a cambio de un poco de nada. Ya no es que no goce del favor de los patrones, es que ya no lo tendrá tampoco de sus devotas esposas, señoras éstas con gran poder de influencia entre la sociedad y en sus maridos.

por éstas y otras razones/ al fin triunfó el buen criterio/ y al terminar el invierno/ le relevaron del puesto/ (y) ahora las buenas gentes/ tienen tranquilo el sueño/ porque han librado a sus hijos/ del peligro de un maestro.

De nuevo la ironía de Patxi: el buen criterio de estas buenas gentes ha salvado a sus hijos del peligro de pensar por su cuenta, y así podrán ser ciudadanos de bien, que nunca pongan en cuestión lo que se les dice desde arriba, que nunca pidan nada, y que si son hijos del patrón, a dirigir la fábrica, si son hijos del terrateniente, a heredar las tierras, y si son hijos del obrero y del campesino, a trabajar para los anteriores.

con el alma en una nube/ y el cuerpo como un lamento/ se marcha el Padre del pueblo/ se marcha el maestro.

El maestro, el Padre del pueblo: una idea bastante regeneracionista, pues eran los maestros los que podrían haber hecho un pueblo mejor, que venciera la ignorancia impuesta desde arriba, que al elegir cada uno lo que quisiera ser en esta vida pudieran hacerlo libremente, y no por falta de recursos; un padre que formaría ciudadanos, no súbditos.

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Daft Punk y Macklemore & Ryan Lewis triunfan en los Grammys

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Daft Punk y Macklemore & Ryan Lewis triunfan en los Grammys con 5 y 4 galardones respectivamente. Respecto al duo francés los titulares resaltan el triunfo de la electrónica, EDM, como ya saben en Las Vegas. La otra pareja triunfadora proviene del Rap, que lleva dominando la escena musical USA desde hace décadas (L.L. Cool J, uno de los pioneros del género, volvió a presentar la gala).

La edición 56 de los premios se celebró anoche y no pude verla (a pesar de haberlo intentado). Así que me limitaré a mencionar los Grammy 2014 más importantes. Los copio -corrigiendo “Paquita”- de la web de la BBC:

  • Álbum del año: Random Access Memories, Daft Punk
  • Grabación del año: “Get Lucky“, de Daft Punk con Pharrell Williams y Nile Rodgers
  • Canción del año: “Royals“, de Lorde
  • Mejor artista revelación: Macklemore & Ryan Lewis
  • Mejor actuación individual pop: “Royals“, de Lorde
  • Mejor actuación de dúo o grupo: “Get Lucky“, de Daft Punk con Pharrell Williams y Nile Rodgers
  • Mejor álbum de pop: Unorthodox Jukebox, de Bruno Mars
  • Mejor álbum de música dance-electrónica: Random Access Memories, de Daft Punk
  • Mejor actuación de rock: “Radioactive“, de Imagine Dragons
  • Mejor canción de rock: “Cut Me Some Slack“, de Paul McCartney
  • Mejor álbum de rock: Celebration Day, de Led Zeppelin
  • Mejor canción de R&B: “Pusher Love Girl“, de Justin Timberlake
  • Mejor álbum de música urbana contemporánea: Unapologetic, de Rihanna
  • Mejor álbum de R&B: “Girl On Fire“, de Alicia Keys
  • Mejor actuación de rap: “Thrift Shop“, de Macklemore & Ryan Lewis con Wanz
  • Mejor colaboración de rap: “Holy Grail“, Jay Z con Justin Timberlake
  • Mejor canción de rap: “Thrift Shop“, de Macklemore & Ryan Lewis con Wanz
  • Mejor álbum de rap: The Heist, de Macklemore & Ryan Lewis
  • Mejor álbum de música country: Same Trailer Different Park, de Kacey Musgraves
  • Mejor álbum de jazz latino: Song For Maura, de Paquito D’Rivera y Trío Corrente
  • Mejor álbum de pop latino: Vida, de Draco Rosa
  • Mejor álbum latino de rock, música urbana o alternativa: Treinta Días, de La Santa Cecilia
  • Mejor álbum de música internacional: Savor Flamenco, de Gipsy Kings

(La lista completa en la página oficial de los Grammy).

Les dejo con “Same Love”  de Macklemore & Ryan Lewis, un tema que escapa de la homofobia habitual del Rap y es un alegato en favor del matrimonio entre personas del mismo sexo. En la actuación de anoche intervienen Queen Latifah y Madonna.

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La portada de mi (presunto) libro

Biograph Dylan 1

Esta será la portada de mi (presunto) libro Crónicas mundanas. Digo lo de presunto porque aun esta por verse que vea la luz. En su día me animó Antonio San José. De entrada me mostré reticente. Me daba apuro el ejercicio de autobombo y vanidad. Cuota que por otra parte cumplo de sobra aquí en El Mundano. Antonio se ofreció a ayudarme e insistía en el asunto. Me picó (“ya has escrito bastante para el blog, solo tienes que retocar y adaptar”). Contactamos con varias editoriales. Cada uno por nuestro lado. La respuesta -o la falta de ella- fue la que imaginaba: ¿a quién le pueden interesar las historias de un desconocido? Así que el proyecto libro pasó al cajón de los pendientes fallidos.

Hace un par de días una serie de coincidencias encendieron una lucecita gracias a Gonzalo García Pelayo. Veremos.

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El futuro ya está aquí

Futuro

Los gurús de la cosa digital nos decían que el futuro de la música estaba en los directos para justificar lo injustificable: la piratería. La rabia y la ira se imponían una vez superadas las carcajadas ante semejante simpleza. La música en vivo siempre ha existido. Y existirá. De momento la caída de la pérfida industria discográfica (todos los desmanes mayúsculos producidos en este país, y que ahora saturan medios y juzgados, se producían mientras los listos de turno, al servicio de las operadoras de teléfono y acceso a Internet, linchaban al sector musical mientras no se enteraban de lo que estaba pasando en partidos, instituciones financieras o en sus propias empresas de comunicación). Pues bien el futuro ya está aquí. La imagen que ilustra estas lineas es un trazo grueso de la realidad de ese ansiado paraíso que nos prometían. Porque salvo los consagrados el panorama para los nuevos valores o “la clase media” es muy similar a la definición que leemos en el cartel:

Músico: alguien que carga instrumentos y equipo por valor de 5.000€ en un coche de 500€ para conducir 100 Km. y llegar al bolo en el que va a cobrar 50€…

Añado que cobrar 50€ es en el mejor de los casos, porque lo habitual es salir lo comido por lo servido (o arrojar un pequeño deficit). Si a esto le añadimos las deficiencias para estudiar música me pregunto ¿qué chaval/a quiere ser músico hoy en día?

P.D.: he traducido libremente 1€=1$ (el cambio hoy es 1€=1,36$) y una milla por 1 km. (1 milla son 1.6 km.).

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