Archivo de la etiqueta: Un siglo de canciones

60 años de “What’d I Say” de Ray Charles

Se cumplen 60 años de la edición del “What’d I Say” de Ray Charles, el tema que cambió la música popular de su época y creó un nuevo genero, el soul. Algo que ya había vislumbrado años antes con obras como “I Got A Woman” y “Mess Around“. Básicamente mezclaba, o más bien incorporaba, elementos de los espirituales al rhtym & blues. Juntaba lo sacro con lo profano en la misma canción. De los spirituals cogía el dialogo de preguntas y respuestas del reverendo con los feligreses. Y siendo el maestro de ceremonias sobre el escenario él lo mantenía con sus coristas. Las percusiones a base de palmas también estaban sacadas de las ceremonias religiosas. En “What’d I Say” los gemidos de Ray Charles y las chicas del coro eran claramente sexuales, así como la frase “Baby, shake that thing!“. Mucho amor terrenal y poco amor divino.

What’d I Say” se editó el 8 de junio de 1959. La composición había surgido de una improvisación en una actuación en diciembre de 1958. Había que rellenar minutos y cumplir con la exigencia del horario contratado. La gente enloqueció. La tocaron y perfeccionaron en los siguientes recitales. La reacción siempre era de lo más entusiasta. Se apresuraron a grabarla. Y fue el primer éxito pop en la carrera de Ray Charles (n.º 6) y por supuesto n.º 1 en la lista de rhythm & blues. Logró su primer Disco de Oro. Está considerada como la canción que definió lo que sería el soul. Aunque James Brown y Solomon Burke también tengan algo que decir al respecto.

En Un siglo de canciones hay una entrada sobre “What’d I Say“. Y en mi libro “Rock ‘n’ Roll: el ritmo que cambió el mundo” se habla mucho de Ray Charles. Como no podía ser de otra forma.

El video elegido corresponde a una actuación en Sao Paulo de 1963. Ese año estuvo también tocando en Madrid, en el Florida Park. Y ahí me llevaron mis padres (tenia 7 años). Puedo decir y digo que esa noche Ray Charles cambió mi vida.

Anuncios

Deja un comentario

Archivado bajo Cultura, Música

50 años del mayo francés y otros eventos de 1968

Triunfo

Como era de prever la industria editorial y mediatica aprovecha que se cumplen 50 años del mayo francés y otros eventos que sucedieron en ese confuso 1968. En su día se reflejaron en la España franquista tanto en la única televisión que había y en el NO-DO (con los tintes que asumo ya supondrán) como en diarios sensacionalistas tipo Pueblo (dirigido por Emilio Romero) o los que existían en la época. Por supuesto los medios mundiales se hicieron eco de todos los acontecimientos que salpicaron un año especialmente violento a nivel planetario. Todo el mundo estaba al tanto. Salvo el sociólogo francés Bourdieu, residente en París, ciudad protagonista del mes de mayo, pero que no escribió al respecto Tampoco lo hizo sobre la cultura rock y la revolución que supuso en los 60. En fin…

En España, como era de esperar, la entrada de tanques soviéticos en Praga tuvo especial relevancia. Si el mayo francés sirvió al régimen para advertirnos de los peligros de los que nos salvaguardaban, empezando por la subversión estudiantil, lo de la invasión militar de las fuerzas del Pacto de Varsovia (salvo Rumania), comandadas por la URSS, servía de prueba fehaciente de las maldades del comunismo.

En El Mundano se ha tratado varias veces el año 1968. Y dada su actualidad a raíz del 50 aniversario quisiera rescatar algunas entradas al respecto (dos de ellas, la referida a “Street Fighting Man” y la referida a lo sucedido en nuestro país, escrita por Antonio Gómez, las incorporé (editadas y revisadas) a mi libro del año pasado “Bikinis, Fútbol y Rock & Roll“).

El editor José Luis Ibañez Salas me pidió que escribiese algo sobre los Rolling Stones para la revista Anatomía de la Historia. Elegí “Street Fighting Man” y titulé Street Fighting Man o la respuesta de los chicos malos al Revolution de los Beatles. Se publicó el 28 de mayo de 2014 (con videos). Al día siguiente formó parte de la serie Un siglo de canciones: la 138.

Antonio Gómez colaboró en El Mundano con dos magníficos posts referidos al año 1968. El primero que escribió fue ¿Existió un Mayo Español en 1968? y el segundo Raimon en Económicas: hoy se cumplen 40 años. Luego cuando abrió su blog Memoria músico-festiva de un jubilado tocapelotas los recordó aquí.

Ea les dejo con deberes. ¡Feliz y provechosa lectura!

Deja un comentario

Archivado bajo Cultura, Libros, Música, Medios, Política, Recomendaciones

El libro de Elena Gabriel “Hazme Sonreír”

Elena Portada Hazme Sonreir

Con orgullo y satisfacción les comento y recomiendo el libro de Elena GabrielHazme Sonreír“. Disponible en Amazon recoge las canciones que ha ido escribiendo para “Un siglo de cancionesaquí en El Mundano.

El prólogo es de Jesús Ordovás a quien le agradezco estas palabras:

[…] Y gracias a Facebook supo de la existencia de El Mundano, el blog en el que Adrian Vogel (veterano periodista musical y deportivo, ejecutivo discográfico y productor, entre otras muchas cosas) habla de música, prensa, radio, televisión, fútbol, libros, política y cualquier asunto que le llame la atención o le venga en gana, además de servirle para colgar pequeñas entrevistas a escritores, cineastas o amigos.

Elena vio el mundo abierto cuando Adrian le dijo que podía hablar de sus canciones favoritas en el blog, al igual que lo vienen haciendo otros muchos colegas. […]

 

1 comentario

Archivado bajo Cultura, Libros, Música, Recomendaciones

Un siglo de canciones 145: “Make Me Smile (Come Up And See Me)” (por Elena Gabriel)

A finales de los años 70 el terreno musical era un hervidero. Entre Punk, New Wave, Techno y otras hierbas, el Pop resurgía en todo su esplendor. Una canción desconocida me atrapó por encima de otras tantas. Era “Make Me Smile (Come Up And See Me)” por unos tales Cockney Rebel. No había oído hablar de ellos en mi vida.

…el descubrimiento.

En esos días había tanta música que sólo tenía, como dicen en francés, “l’embarras du choix”, la molestia de tener que elegir. No me quedaba tiempo para escuchar una y otra vez lo que me gustaba, tenía que prestar atención a lo que me recomendaban mis amigos. Jean me iniciaba en el tango mientras Carlos Berlanga me prestaba su “Plastic Letters”, de Blondie, y Manolo Campoamor me dejó su “The Best Years Of Our Lives”. Este era el LP de los desconocidos Cockney Rebel, con un tal Steve Harley al frente de la banda.

Entonces grabábamos los Lps en un cassette antes de devolverlos a sus dueños (aún conservo esa cinta de 90m con “Psychomodo Nightmare” por una cara y “The Best Years Of Our Lives” en la otra). Cuando tocó el turno a “Make Me Smile” me enamoré de esta banda nueva para mí. Aún no había descubierto “Mr Soft”, “Mr Raffles” o su LP “Timeless Flight”, lleno de canciones hermosas. Más Glam que otra cosa, menos Punk que Pop, recuerdo haber grabado esta canción en otra cinta, la de mis Top Ten, la que más ponía en casa y en el walkman recién comercializado.

Un poco de historia.

El británico Steve Nice se hizo llamar Steve Harley y formó una banda de glam-rock en Londres, Cockney Rebel, en 1972. John Crocker al violín eléctrico, Nick James a la guitarra, Paul Jeffreys al bajo, Stuart Elliott a la batería y Milton Reame James a los teclados. Ficharon con EMI enseguida y Pete Newnham reemplazó a Nick James a la guitarra. No duró mucho, entre Crocker y James podían encargarse de las cuerdas.

Su primer LP “The Human Menagerie” salió en 1973, y un año más tarde salía “The Psychomodo”.

Cockney Rebel tenían canciones sorprendentes, “Sebastian” (su primer single) fue un éxito en Europa; “Judy Teen”, “Psychomodo”, “Tumbling Down” o “Mr.Soft” hicieron las delicias de la crítica.

En 1974, tras el éxito de “Psychomodo”, Steve Harley anunció a la prensa que la banda se deshacía. No era de extrañar: la prensa se hacía eco del malestar de los músicos, que se sentían menospreciados. No dio más detalles y reunió otra banda con Jim Cregan a la guitarra, Duncan Mckay a los teclados, John Ford al bajo y Stuart Elliott (él no se había marchado y seguía siendo el batería). Tthe best years of our livesProducidos por Alan Parsons, grabaron “The Best Years Of Our Lives” y lo lanzaron en 1975. Y ahí estaba una de mis canciones favoritas… “Make Me Smile”. Con Tina Charles entre las coristas y un solo de guitarra acústica y sonido flamenco -originalmente, un pre-calentamiento en el ensayo, que se agregó posteriormente a la canción-.

Ahora ya no eran sólo Cockney Rebel sino “Steve Harley and Cockney Rebel”.

Y yo pensaba que era una canción de amor…

MakeMeSmileLa melodía, la composición del tema, los coros, la guitarra, la cadencia de la voz… todo era mágico. Una canción “perfecta”. No en vano fue utilizada varias veces en anuncios televisivos y también se incluyó en la banda sonora de Full Monty (curioso que Tarantino no la haya descubierto aún)

Suzi Quatro hizo una buena versión.

Parecía que hablaba de amor. “Sube a verme, hazme sonreír”. Como si le cantara a una chica… Pero no. Más tarde, Harley contaba el dolor que le había causado el abandono de sus músicos. Admite que puede parecer prepotente, pero dice que ellos querían tomar el liderazgo y que sólo pensaban en el dinero.

“Quise decirles “Volved un día y me reiré”, porque me sentí traicionado… ellos no entendían lo que era el grupo, yo sí…”

Según Harley, ellos lo rompieron todo, acabaron con la diversión y se vendieron por dinero. El rebelde era él, y no les importó que acabara en el suelo. Les acusa de escapar, de ser mala gente y de muchas otras cosas, desde mentirosos a ladrones..

De hecho, los músicos simplemente le pidieron a Harley poder participar más en el grupo. Aportar canciones e ideas. Las cosas estaban yendo bien y querían compartir. Pero eso no iba con Steve Harley, un hombre solitario y con mucha fuerza interior, con una pierna atrofiada por la poliomielitis que padeció de niño y acostumbrado a vérselas a solas con todo. Tampoco le gustó a la banda, y en consecuencia lo dejaron tirado. Tras haber firmado contratos y haber cobrado ya los anticipos… que Harley tuvo que ir devolviendo de su bolsillo.

Mucho debió de dolerle a Harley para que le inspirara su canción más bonita.

Hace poco una amiga me habló de los “haters”, al parecer es gente que “detesta” esto o lo otro. Es como una moda, decir que uno es “hater”: “odio el cha-cha-cha”, por ejemplo. “Odio a este político, a esta actriz…”

Hace poco también comenté aquí, por escrito, que me encantaba cómo insultaba Bob Dylan, hablando de su “Positively 10th Street”. No, la política de ponerse gafas rosas y decir “¿Crisis?¡Pues demos una fiesta!” ya no se lleva tanto.

Puse esta canción en Facebook sin ningún tipo de segundas intenciones, yo no soy una hater, más bien una de Mundos de Yuppi. Pero es preciosa y me pidieron que escribiera sobre ella. Y así lo hago.

Hacedme Sonreír (Venid a verme)

Acabasteis con todo, rompisteis todas las reglas
y derribasteis al rebelde.
Estreopeasteis el juego, ya podeis decir misa,
y fue por el vil metal, ¡Qué fastidio!

Ojos azules, ojos, azules, ¿cómo es posible mentir tanto?
Venid a verme, hacedme sonreir o haced lo que queráis, salid huyendo.

No queda nada, todos se fueron, huyeron,
pensé que os quedaríais un rato…
Es sólo una prueba, un juego para entretenernos..
Se gane o se pierda, será difícil sonreir.
Resistid, resistid, es de vosotros de quienes debéis esconderos

Venid a verme, hacedme sonreir o haced lo que queráis, salid huyendo.
No queda nada, os lo habéis llevado todo
hasta mi confianza en la Madre Tierra.
¿Cómo podéis ignorar mi Fe en todo?
Yo sé lo que es la Fe y lo que vale.
Largaos, largaos y no me digáis que tal vez lo intentareis,

Venid a verme, hacedme sonreir o haced lo que queráis, salid huyendo.

Make me Smile (Come Up and See Me)

You’ve done it all, you’ve broken every code

And pulled the rebel to the floor

You spoilt the game, no matter what you say
For only metal – what a bore!

Blue eyes, blue eyes, how come you tell so many lies?
Come up and see me, make me smile

Or do what you want, run on wild

There’s nothing left, all gone and run away

Maybe you’ll tarry for a while

It’s just a test, a game for us to play

Win or lose, it’s hard to smile

Resist, resist, it’s from yourself you have to hide

Come up and see me, make me smile

Or do what you want, run on wild

There ain’t no more, you’ve taken everything

From my belief in Mother Earth

How can you ignore my faith in everything

Cos i know what Faith is and what it’s worth

Away, away, and don’t say maybe you’ll try

Come up and see me, make me smile

Or do what you want, run on wild

Entradas anteriores en:

Un siglo de canciones (todos los posts)

 

1 comentario

Archivado bajo Cultura, Música

Un siglo de canciones 144: “Theme For An Imaginary Western” (por Elena Gabriel)

Bruce

No la conocí hasta 1971. Estaba en el segundo LP del Festival de Woodstock, interpretada por Mountain, entre joyas de otros iconos del Rock. De alguna manera este tema me fascinó y aún conservo el LP original -inaudible-… Descubrí a Mountain a través de una canción de Jack Bruce.

Hablar de Leslie West, Felix Pappalardi o incluso Jack Bruce me lleva a un pasado que apenas recuerdo. Sin embargo fueron nombres que resaltaban una y otra vez en las revistas musicales, en los créditos de los LPs… De Bruce se puede hablar mucho, no en balde fue el bajista de Cream, el primer “súper grupo” del rock.

Woodstock fue el gran revelador de muchos de estos nombres. Un acontecimiento que marcó a una generación, una filosofía revolucionaria, una respuesta al Poder, un grito de cambio, lo que ya sabemos todos…

Y no fue sólo un festival de tres días de paz, amor y música. Fue también una película, un LP triple, un LP doble…

Cuando, en 1971, editaban el segundo LP del Festival de Woodstock, muchos descubrimos más gemas: “Marrakesh Express” por Crosby, Stills and Nash; la versión en vivo de “Blue Eskimo Day” o de “Won’t You Try/Saturday Afternoon” por Jefferson Airplane; “Beautifull People” por Melanie… Poco o nada sabíamos de Mountain, pero había dos temas suyos, y uno de ellos cortaba el aliento.

No recuerdo si nos llegamos a fijar en los créditos para enterarnos de que la canción era de otro grande. Sé que la escuchamos infinitas veces entre volutas de humo y viajes psicodélicos.

Mountain

Leslie West (guitarra) formó el grupo con Felix Pappalardi (bajo), Steve Knight (teclados) y N.D. Smart (batería) en 1969, en Long Island, Nueva York.

Conocidos básicamente por el éxito de “Mississippi Queen” y considerados una gran influencia en la música Heavy, se llamaron Mountain (montaña) porque era el mote de West, entonces gordo y grande. Su relación con Cream era evidente, ya que Pappalardi era el productor de la banda de Bruce-BakerClapton.

La formación que tocó en Woodstock en 1969 consistía en West, Pappalardi y N.D.Smart. No salieron en la película y hubo que esperar a la segunda entrega (un doble LP) para poder escucharlos.

Pero en poco más de cinco minutos hicieron una versión más cruda y exagerada que la de Bruce, más eléctrica y más sucia, distorsionada y ronca… con mucha garra.

Leslie West dice que …”cuando formamos Mountain, Felix produjo el LP de Jack, “Songs For A Tailor”. “Theme” era una canción increíble, nada fácil de tocar pero me encantaba. Cuando la toco, aún hoy me emociona llegar al solo de guitarra…”

“Los cambios en los acordes de guitarra son la clave para que el tema sea tan bueno. Por eso quise hacerla, porque es muy diferente a cualquier otra canción de Rock & Roll”.

La incluyeron en su LP “Climbing!” , en 1970. El sonido no deja de ser más estridente que la original y sigue siendo la versión más conocida del tema.

Jack Bruce

La grabó en “Songs For A Tailor”, su LP de 1969, el primero en solitario. Aunque Mountain ya la habían estrenado un año antes en Woodstock. Eric Clapton, curiosamente, no la quiso para Cream: no le gustaba. De hecho, la odiaba. El LP de Jack Bruce estaba producido por Felix Pappalardi.

Bruce era un multi-instrumentista que dominaba el bajo, el piano, el cello, la harmónica… Había nacido en Escocia, hijo de músicos, recibiendo una educación clásica que viró hacia el Jazz y, posteriormente, al Rock.

Conocido por ser el bajista y vocalista de Cream, su carrera en solitario empezó tras la disolución del primer “súper grupo” de la historia.

Theme For An Imaginary Western” tiene un deje country, algo arrastrada pero suave y límpida. Su versión es más pulida, el sonido es más claro y elegante. Hay un toque rítimico especial… un deje bluesy… la canción empieza con Bruce al piano y termina con Bruce al órgano. Es una balada que da su oportunidad a varios instrumentos y que puede ser materia para lucirse con la guitarra o las teclas. Bruce consigue probablemente su mayor éxito como solista.

Pero no tuvo una aceptación inmediata, no salió como single. Se dijo que “la mejor canción de Jack Bruce nunca entró en las listas”. Curiosamente el gran bajista de la historia lograba su clímax sentado al piano y regalando su creación a sus amigos americanos.

Muchos la interpretaron, entre ellos Leslie West en solitario -es una de sus favoritas-, Colosseum o Greenslade, entre otros.

La letra, oscura y curiosamente amplia para interpretaciones, era de Peter Brown, claro. Brown escribió “White Room” (con Bruce) o “Sunshine Of Your Love” (con Clapton), entre otros temas, para Cream. Y fue el letrista de los tres primeros álbumes de Jack Bruce.

Dice Peter Brown en su libro “White Rooms and Imaginary Westerns” que la canción habla de los colegas de Bruce en la Graham Bond Organisation (Dick Heckstall-Smith y Graham Bond).

Pero Leslie West dice que Jack Bruce la dedicó a Cream durante sus giras.

También se la dedicó a Felix Pappalardi en un concierto. Y a su madre en los créditos de un LP.

En cualquier caso, en plena psicodelia, una élite de músicos y letristas se reunían para dar forma a una canción que supo envejecer mejor que tantas otras.

Jack Bruce murió el 25 de octubre de 2014. Al enterarme de la noticia de su fallecimiento no pensé en Cream; recordé vagamente su concierto de 1975 en Madrid, con Mick Taylor y Carla Bley. Pero sí me vino a la mente esa intro de piano de una canción para un Western imaginario; y por supuesto, la electrizada versión que conocí en prmer lugar por Mountain.

No podría decir a ciencia cierta cual me gusta más. Me encantan ambas.

Probablemente me decante hacia la versión original.

Letra

When the wagons leave the city

For the forest and futher on

Painted wagons of the morning

Dusty roads where they have gone

Sometimes travelinґ through the darkness

Met the summer comin’ home

Fallen faces by the wayside
Look as if they might have known

All the sun was in their eye

And the desert thatґs dry

In the country town

Where the laughter sound

Oh the dancing and the singing

Oh the music when they play

Oh the fire that they started

All the girls with no regret

Sometimes they found it

Sometimes they kept it

Ofen lost it on the way

Fought each other to posses it

Sometimes die in sight of day

Oh the sun was in their eye

And the desert that’s dry

In the country town

Where the laughter sound

Español

Cuando los vagones dejan la ciudad

encaminándose hacia el bosque y más lejos,

Vagones que la mañana ha pintado,

caminos polvorientos por donde han pasado.

A veces viajan a través de la oscuridad

y al llegar a casa se encuentran con el verano

Cabezas bajas a los lados de las carreteras

mirando como supieran…

Y el sol estaba en sus ojos,

y el desierto es seco

en el pueblo donde se oyen las risas.

Oh, el baile y el canto,

oh, la música cuando tocan,

oh, el fuego que encendieron

y las chicas sin remordimientos.

A veces lo encontraron,

a veces lo conservaron,

a menudo lo perdieron en el camino.

Pelearon entre ellos para poseerlo.

A veces muriendo al ver el día.

Y el sol estaba en sus ojos,

y el desierto es seco

en el pueblo donde se oyen las risas.

Entradas anteriores en:

Un siglo de canciones (todos los posts)

 

Deja un comentario

Archivado bajo Cultura, Música, Recomendaciones

Un siglo de canciones 143: “Positively 4th Street” (por Elena Gabriel)

bob-dylan-positively-4th-streetSiempre me fascinó escuchar a Bob Dylan insultando. Tiene una entonación especial, su voz nasal ayuda todo y realmente, no se puede decir que insulte. Mucho menos que digas palabras soeces.

Es ese matiz, esa elegancia con la que subraya el desprecio en muchas de sus canciones para mediocres, traidores, cotillas o fascistas -en sus primeros tiempos-. “Ballad Of A Thin Man” o “Idiot Wind” podrían ser buenos ejemplos.

Dylan en mi infancia

Crecí en un ambiente artístico y cultural donde las novedades llegaban con un halo de misterio y santidad. En Buenos Aires no salían los LPs a la vez que en USA o en Inglaterra. Pero para los privilegiados hijos de los periodistas, música, pintura, cine, literatura y vanguardias en general eran algo más asequibles. Dylan no se editaba pero los discos importados llegaban a nuestras manos. Quienes íbamos a colegios extranjeros teníamos ese suplemento de amigos que viajaban y traían LPs de Europa o de Estados Unidos.

Mucha obra de Bob Dylan me era conocida ya a finales de los sesenta. Pero no fue hasta 1971-1972 en que lo descubrí ya a fondo.

Dos personas fueron responsables de ello.

Bob Dylan Greatest HitsPor un lado, mi amigo Charly Herbers, que trajo de Alemania el primer álbum recopilatorio de Dylan, de 1967, y me lo dejo en casa para que lo disfrutara. Ahí estaba “Positively 4th Street”, cuya música me fascinó… y con cuya letra, como adolescente que era, no tardé en identificar a algún amigo o amiga que no se había portado del todo bien.

jesus ordovas bob dylanY el otro descubridor fue Jesús Ordovás. Iba yo por una calle porteña, paseando a algún hermanillo recién nacido, cuando me topé con un libro en un escaparate. “Bob Dylan”. Bien. Mi oportunidad de saber más sobre mi reciente ídolo. Lo firmaba un tal Jesús Ordovás. Me pregunté sobre el autor… no conocía su nombre… sería de otro país. Por supuesto, compré el libro encantada y me lo llevé a casa para estudiármelo (la reválida de historia podía esperar).

Tienes mucha jeta…

Con el LP y mi libro, me hundí en el universo de Dylan. Conocía muchas de sus canciones, pero había una muy especial. Decía que “tienes mucha jeta en decir que eres mi amigo… cuando yo estaba mal, tú te reías”. Cualquier criatura de menos de 17 años puede haber vivido esa experiencia. Dylan había dado en el clavo, sabía lo que me pasaba, sabía cómo me sentía… Me sentí defendida, me sentí acompañada… Yo no era la única a quien habían traicionado, no, un grande como Dylan había vivido mi experiencia también.

Wow… Qué increíble…

Elegantemente, tomaba mi defensa. “Dices que me puedes echar una mano pero sabes que sólo quieres estar con la gente molona…”

¿Cómo hizo Dylan para saber lo que me había sucedido?

“Sé que hablas de mí a mis espaldas… me da igual, ya estuve en esa pandillita…”

Pero ¿quién se lo contó?

“Ojalá pudieras estar en mis zapatos, así sabrías lo desagradable que es encontrarme contigo”.

Decididamente, Dylan tenía línea directa con Dios. Sabía mucho.

La calle 4…positivamente.

…tiene mucha historia. No sólo es parte de Dylan, fue desde principios del siglo pasado el epicentro de la vida bohemia de la ciudad. En pleno Greenwich Village, ahí vivió el periodista John Reed y ahí escribió “Los Cien Días que sacudieron al Mundo”. Eugene O’ Neill se inspiró en el Golden Swan Bar para escribir “Llega el Hombre de Hielo”. Gertrude Vanderbilt abrió su estudio, que con el tiempo se convertiría en el Museo Whitney.

Es posible que la canción vaya dedicada a los muchos snobs del Village. De hecho, el primer sitio en el que tocó profesionalmente al llegar a la ciudad fue el Gerder’s Folk City, en la calle 4 (donde empezaron a tocar Simon & Garfunkel). También tocó en el cercano café Wha?

Bob Dylan vivió dos años en un estudio en 161 West-4th Street y la portada de su LP “The Freewheelin’ Bob Dylan” está tomada en Jones Street, al lado de su calle.

Por otro lado, la Universidad de Minnesota se encuentra en la calle 4… y Dylan no guarda un buen recuerdo de esos tiempos.

La canción se grabó durante las sesiones de “Highway 61 Revisited” pero no salió en ningún LP. La llamaron “Black Dalli Rue”. Con el título ya cambiado, salió como un single en 1965. Y luego, en el doble “Greatest Hits” (1967).

La crítica no tardó en recoger el guante: polémica sobre “de quien habla Dylan”.

Hay que recordar que la canción es de 1965. De cuando Dylan tocó en Newport y electrificó su sonido. De cuando crítica y colegas se volvieron contra él por osar aventurarse dentro de las nuevas “corrientes”. De cuando “Subterranean Homesick Blues” nos daba una cara acústica pero la otra ya entraba en “modernidades” y “Highway 61 Revisited” cerraba una etapa.

Fue la gran brecha que se abrió entre el artista y su antiguo público y admiradores. No se le perdonó en ese momento que dejara el Folk puro; muchos lo criticaron y se alejaron de él. De manera que cualquier crítico, amigo, colega o fan puede ser ese “Mr.Jones” (personaje de “Ballad Of Thin Man”) despreciable, pequeño, traidor…

Podía ser Phil Ochs, que había criticado la canción de Dylan, “Can You Please Crawl Out My Window?”… o su ex, Suze Rotolo… incluso se habló de Richard Fariña, un purista, o de Tom Paxton… de sus experiencias con el LSD… de todos sus detractores en general… la lista es enorme. Y la escena de un Greewich Village revuelto ante su nuevo estilo eléctrico parece llevarse las mejores apuestas.

…y gracias por el insulto.

El compendio de diatribas, la descripción del pelota perfecto, el amigo traidor a quien se le vio el plumero, la falta absoluta de ética del personaje… enganchado a una machacona melodía subrayada por el órgano de Al Kooper… esta canción sigue siendo un ejemplo de clase.

John Lennon era un fan de “Positively 4th Street”. Tenía el single original en su juke-box. De hecho, Lennon también fue un “insultador” famoso, aunque no tan elegante como Dylan.

Los Byrds, Violent Femmes o Bryan Ferry versionaron esta canción, entre tantos otros. Incluso los Beatles, durante las sesiones de “Let It Be”, la canturrearon

Un regalo de Dylan para que, cuando no queremos mandar flores sino todo lo contrario… mandemos música.

Se puede ser más directo: Graham Nash lo es en su “Frozen Smiles”. Se puede ser más cortante: John Lennon lo demuestra en “How Do You Sleep”.

Difícilmente se puede ser más elegante.

Gracias por este insulto, M.Dylan. Le ha quedado precioso.

Positively 4th Street

You got a lotta nerve

To say you are my friend
When I was down
You just stood there grinning

You got a lotta nerve
To say you got a helping hand to lend
You just want to be on
The side that’s winning

You say I let you down
You know it’s not like that
If you’re so hurt
Why then don’t you show it

You say you lost your faith
But that’s not where it’s at
You had no faith to lose
And you know it

I know the reason
That you talk behind my back
I used to be among the crowd
You’re in with

Do you take me for such a fool
To think I’d make contact
With the one who tries to hide
What he don’t know to begin with

You see me on the street
You always act surprised
You say, “How are you?” “Good luck”
But you don’t mean it

When you know as well as me
You’d rather see me paralyzed
Why don’t you just come out once
And scream it

No, I do not feel that good
When I see the heartbreaks you embrace
If I was a master thief
Perhaps I’d rob them

And now I know you’re dissatisfied
With your position and your place
Don’t you understand
It’s not my problem

I wish that for just one time
You could stand inside my shoes
And just for that one moment
I could be you

Yes, I wish that for just one time
You could stand inside my shoes
You’d know what a drag it is
To see you

(En Español)

Tienes mucho coraje de decir que eres mi amigo,

cuando yo estaba deprimido tú te quedaste ahí sonriendo

Tienes mucho coraje de decir que puedes echar una mano

Tú sólo quieres estar en el lado ganador
Dices que te decepcioné, sabes que no es así,

si estas tan herido ¿porqué no lo demuestras?

Dices que has perdido la fe, y no se trata de eso,

no tenías fe alguna que perder, y lo sabes.

Sé porqué hablas a mis espaldas,

solía ir con la gente con la que vas ahora…

¿Crees que soy tan tonto como para tratar con alguien que disimula y no sabe por dónde empezar?

Me ves en la calle y te sorprendes,

dices “Hola, ¿qué tal? ¡buena suerte!” pero no lo sientes.

Si sabes tan bien como yo que te gustaría verme paralítico,

¿porqué no sales de una vez y lo confiesas a gritos?

No, no me siento bien cuando veo que planeas romper corazones,

si yo fuera un gran ladrón tal vez los robaría…

Y sé que no estás feliz con tu postura y tu sitio,

¿no entiendes que no es mi problema?

Ojalá sólo una vez estuvieras en mis zapatos

y sólo por esa vez yo podría ser tú mismo…

Si, ojalá sólo por una vez estuvieras en mis zapatos,

verías que coñazo es verte…

Entradas anteriores en:

Un siglo de canciones (todos los posts)

2 comentarios

Archivado bajo Música, Recomendaciones

Un siglo de canciones 142: “There But For Fortune” (por Elena Gabriel)

Phil Ochs

La primera vez que escuché esta canción fue por Chad & Jeremy, en 1966. Me llamó la atención su melodía, las armonías vocales, lo agradable que sonaba e el oído de una niña.

Un par de años más tarde, con mi inglés ya mejorado, empecé a descifrar las palabras. El texto era mejor que la música. Era una verdad universal.

Me reafirmaba en algo que siempre había pensando desde muy pequeña: qué afortunada soy. Por tener una casa, una cama, unos papás, abuelos, hermano… Por estar sana, por vivir con cierto confort, porque la vida aún no me enseñaba su arista más cortante. En el Paris Match veía fotos de niños que no tenían mi suerte, que vivían en guerra, que se hacinaban en refugios…

Phil Ochs

Escuché la versión de Phil Ochs en el LP que me dejó mi amiga Brigitte, era de sus hermanos mayores y yo ya era adolescente. 1969.

A esa edad, el desgarro de la versión original podía con la melosa interpretación de Chad & Jeremy.

Phil Ochs era interesante, oscuro, revolucionario: molaba.

Además, habíamos nacido el mismo día, un 19 de diciembre (él era 15 años mayor…)

Me informé al respecto: era el autor de “I Ain’t marchin’ Anymore”… nativo de Texas, admirador de Pete Seeger y Woody Guthrie, un songwriter políticamente a la izquierda, pacifista… Acompañado tan sólo por su guitarra acústica era un prolífico cantautor, sin éxito. Tocó en el Festival de Newport en 1964, sus canciones las cantaban Chad & Jeremy, Joan BaezMarianne Faithfull e incluso Françoise Hardy… admirador de John Kennedy, del Che Guevara, de Víctor Jara, rival de Dylan

No sabía aún que acabaría con su vida ahorcándose en 1976, tras un largo historial de alcohol, anfetaminas y tranquilizantes. Era básicamente un poeta, un hombre depresivo, un artista que se consideraba un “cronista cantante” de su tiempo.

La protesta del baladista

Desde la óptica de Ochs el mundo se veía como un pastel muy mal repartido, que, claro, es lo que es.

Su lucidez era evidente: tan sólo la suerte ha hecho que unos estemos escuchando su canción, en casa, un domingo por la tarde… mientras otros se pudren en la cárcel o duermen bajo un puente.

La escribió en 1963 y fue grabada por primera vez en 1964: empezaban los felices 60 pero ya habían matado a Kennedy. Las drogas aún no eran protagonistas y Mary Quant tampoco había inventado la minifalda, pero la Beatlemanía estaba en su auge. Vietnam ya era guerra, Cuba ya era comunista… el mundo parecía estar estirándose hacia un lado o hacia el otro: el primer mundo y el tercer mundo eran una realidad.

Como cantante folklórico que era, el tema se incluyó en el LP “New Folks Vol. II”.

La versión más famosa, en directo, salió en su LP “In Concert”, en 1966.

Aunque fue Joan Baez quien la llevó al éxito, en 1965. Ochs diría irónicamente en su concierto en vivo que “la escribió Joan Baez para mí”.

Somos afortunados

Ochs intentaba contarnos, desde su punto de vista poético, que los parias del mundo en el que vivimos, el civilizado, no eran tales: que la fortuna era la que cortaba el pastel. Y que la culpa era, claro, de la sociedad.

Podría tocarte a ti; podrías ser tú el prisionero que palidece en una cárcel; el vagabundo que duerme bajo la lluvia; el borracho que se golpea contra la puerta. Podían haber bombardeado tu ciudad, contigo dentro… pero no, has tenido suerte, te ha tocado estar del lado bueno.

Pero piensa, recuerda, nunca olvides que esto sólo es cuestión de suerte. De no ser por ello, tú no estarías aquí ahora.

Curioso que un hombre que pasó del combate al suicidio, pasando por la depresión, fuera consciente de lo afortunado que era él también. Un luchador de la guitarra y la palabra. “There But For Fortune” es una de sus canciones más inteligentes y certeras.

Hoy Phil Ochs está considerado un “nombre grande”. A pesar de que, en vida, nunca tuviera un hit. Se ha hecho un documental sobre su historia: “Phil Ochs: There But For Fortune”. Se ha hecho una “biopic”. Se han hecho conciertos y álbumes de homenaje. Sus canciones las han versionado innumerables artistas. Hay mucho, muchísimo que contar sobre Phil Ochs.

Pero hoy sólo quiero hablar de esta canción. Y si tuviera que elegir una docena de las piezas musicales más inteligentes del Folk -¿o del Pop?- “There But For Fortune” estaría entre ellas.

Letra “There But For Fortune

Show me a prison, show me a jail

Show me a prisoner, man, whose face is growin’ pale

And I’ll show you a young man with many reasons why

And there but for fortune, may go you or I

Show me an alley, show me a train

Show me a hobo who sleeps out in the rain

And I’ll show you a young man with many reasons why

And there but for fortune, may go you or I

Show me the whiskey stains on the floor

Show me a drunken man as he stumbles out the door

And I’ll show you a young man with many reasons why

And there but for fortune, may go you or I

Show me the country where the bombs had to fall

Show me the ruins of the buildings once so tall

And I’ll show you a young land with so many reasons why

And there but for fortune, may go you or I, or I

Traducción:

Muéstrame una cárcel, muéstrame una celda, muéstrame a un preso pálido; y yo te mostraré a un joven que, por muchas razones, de no ser por la suerte, podríamos haber sido tú o yo.

Muéstrame un callejón, un tren… a un vagabundo que duerme bajo la lluvia… y yo te enseñaré a un joven que, por muchos motivos, de no ser por la fortuna, podríamos haber sido tú o yo.

Enséñame las manchas del whisky en el suelo, muéstrame a un borracho que se tambalea contra a la puerta… y yo te enseñaré a un joven que, por muchos motivos, de no ser por la suerte, podríamos haber sido tú o yo.

Enséñame un país dónde cayeron bombas, enséñame sus edificios derruidos… y yo te enseñaré un país joven donde, por muchos motivos y de no ser por la suerte, podríamos haber estado tú o yo.”

Entradas anteriores en:

Un siglo de canciones (todos los posts)

3 comentarios

Archivado bajo Cultura, Música