Archivo de la etiqueta: Tom Petty

Jimmy Iovine también vende todo sus derechos

Jimmy Iovine se apunta a la tendencia de vender y se desprende de todas sus regalías como productor, tanto de los 259 discos como de las dos películas que financió (una con Eminem, “8 Mile High“, y la otra era de 50 Cent, “Get Rich Or Die Tryin’“) y el documental sobre LeBron James. La de Eminem recaudó 240 millones de dólares y su banda sonora vendió 15 millones (cuatro de ellos en Estados Unidos). La de 50 Cent vendió tres millones de copias y la taquilla de la cinta alcanzó los 46,5 millones de dólares (30,9 en EEUU).

Iovine (Brooklyn, NY, 1953) se inició en el mundo de la música en los estudios de grabación. Desde el chico de los recados hasta ingeniero de sonido. Su labor tanto de ingeniero como de mezclador viene avalado por una larga lista de nombres y éxitos de primera fila de los 70: “Bat Out Of Hell” de Meatloaf (producido por Todd Rundgren), John Lennon (“Walls & Bridges” y “Rock & Roll“), Bruce Springsteen (“Born To Run” y “Darkness On The Edge Of Town“) como más destacados. En los trabajos de Meatloaf y Springsteen era ya fijo del plantel de ingenieros del estudio The Record Plant de Nueva York. Su primer impacto como productor fue en 1978 con Patti Smith, el álbum “Easter” y el pelotazo “Because The Night“, compuesta por el Boss (en la foto al final del post les vemos a los tres). A continuación produjo en 1979 el “Damn The Torpedoes” de Tom Petty and The Heartbreakers, Dire Straits (“Making Movies“), el debut en solitario de Stevie Nicks, U2 (“Under a Blood Red Sky” y “Rattle And Hum“), The Pretenders (“Get Close“, donde estaba “Don’t Get Me Wrong“), Simple Minds (“Once Upon A Time” con el hitAlive And Kicking“), etc.

En 1990 junto a Ted Field fundó en Los Ángeles Interscope Records, donde además de fichar a Tupac Shakur y a Enrique Iglesias (varias veces n.º 1 en EEUU), lanzó Death Row Records, el sello de Suge Knight, Dr. Dre, D.O.C. y Dick Griffey, que se convirtió en el sello de rap más importante del mercado (con Dr. Dre, Snoop Dogg y luego Tupac Shakur como los raperos más destacados). En 2008 con Dr. Dre fundaron Beats By Dr. Dre, para vender auriculares (llegaron a tener el 20% del mercado), que luego se transformó en Beats Electronics, al expandir su catalogo de productos al ambito digital. En 2014 vendieron la compañía a Apple for tres mil millones de dólares e Iovine entró en Apple para montar Apple Music, desvinculándose de Interscope/Geffen/A&M, la division de Universal que presidia.

Hipgnosis Song Fund es la compradora de todas las regalias de Jimmy Iovine. Hasta ahora Hipgnosis y su líder, Merck Mercuriadis, se habían distinguido por sus adquisiciones de copyrights. Es decir, operaban en el mercado de los derechos de autor. ¿Esto representa un cambio de dirección o es profundizar en la misma vía? Se puede entender como más de lo mismo, gestionar y adquirir derechos, pero conlleva un riesgo. Similar al de comprar masters de grabaciones. ¿Por que? Porque la venta física está en franca decadencia. Los masters al menos tienen salida en el planeta del streaming. ¿Pero los royalties de los productores, cuyos porcentajes son menores que los de los artistas y autores, que atractivo pueden tener?

Iovine comentó respecto a esta operación que iba a usar los fondos de la venta para construir un instituto en South LA, que será parte de la Iovine Young Academy de la Universidad del Sur de California (USC). Mercuriadis por su parte agregó que era un honor poder formar parte de esta iniciativa y haber encontrado la formula económica para hacerla posible.

Deja un comentario

Archivado bajo Cultura, Música

Elliot Roberts (1943-2019)

Trasher's Wheat 1985

Ayer me enteré del fallecimiento de Elliot Roberts, un gigante de la industria musical estadounidense. Sucedió el día 21 de junio. Tenía 76 años, cumplidos el pasado mes de febrero.

Nacido y criado en el Bronx neoyorkino acortó su apellido judío (Rabinowitz) y tras abandonar los estudios universitarios (dejó dos carreras) quiso ser actor. Empezó a trabajar en el departamento de envíos de la William Morris Agency de Nueva York. Ahí conoció a David Geffen, otro gigante. Aunque debería decir que Geffen es el gigante de la industria cultural de Estados Unidos. Esta relación devino en amistad y compartieron negocios y aventuras empresariales (Geffen-Roberts Company y Asylum Records en 1971).

Fueron Geffen y Roberts quienes convencieron a Bob Dylan para que abandonase su discográfica de siempre (Columbia Records/CBS) para unirse a la discográfica Asylum y a su oficina de representación (Geffen-Roberts Co.). Editó dos álbumes con ellos: “Planet Waves” y “Before The Flood“, un doble en directo con The Band. Posteriormente Dylan volvería a su casa de siempre.

En 1973 Geffen, Roberts, Elmer Valentine (dueño del Whisky a Go-Go) y Lou Adler abrieron el club The Roxy en el Sunset Strip de West Hollywood. Neil Young inauguró el local.

Roberts y Geffen dejaron de ser socios por culpa de terceros. Un joven agente, Irving Azoff, que trabajaba en la Geffen-Roberts Co. fue el causante principal del cisma: The Eagles cambiaron de pareja de baile, abandonaron a Geffen-Roberts y se fueron con Azoff, quien montaba su propia oficina. Geffen y Roberts, ambos impulsivos y apasionados, chocaron en su forma de afrontar la situación. Geffen fue frío y cerebral y Roberts diríamos que más hippy. El primero tomó una actitud profesional y siguió trabajando con Azoff (convenció a Warner Bros. para que le financiase un sello, Giant Records) y los Eagles (en Asylum y luego en Geffen Records, donde también tuvo a Don Henley), mientras que Roberts roto el amor fraternal juró odio eterno al traidor y al grupo. Y formó Lookout Management. Las malas lenguas dicen que la movida de Geffen con Azoff fue para quitárselo de en medio de MCA (donde presidía la cia.) y poder vender Geffen Records a los nuevos dueños de MCA.

El primer descubrimiento de Roberts fue la canadiense Joni Mitchell. La vio actuando en un club del Greenwich Village de Nueva York (Cafe Au Go Go) en 1966. Se mudaron juntos a Los Ángeles, a Laurel Canyon (centro artístico y bohemio). Les acompañaba el entonces novio de Mitchell, David Crosby. Al poco se les unió David Geffen. Ya situados en la costa oeste Joni Mitchell le habló de un compatriota suyo, Neil Young, que estaba en un grupo (Buffalo Springfield). Curiosamente fue Young quien provocó que la banda prescindiese de los servicios de Roberts. Cuando ellos se separaron, a los 18 meses de formarse, Neil Young llamó a Elliot Roberts para que fuese su manager. Quería empezar su carrera en solitario. Ha sido representante suyo hasta la fecha de su muerte. Son más de cincuenta años. Y “aguantar” a Neil Young no es fácil… Jimmy McDonough, autor de la biografía de Young, escribía al respecto de la relación Young/Roberts que “Ha habido otros equipos infames en el rock and roll –Dylan y Albert Grossman, Ray Charles y Joe Adams, Bruce Springsteen y Jon Landau– y, por supuesto Elvis y el Coronel Tom Parker. Elliot Roberts definitivamente vive en este salón de la infamia y es el único ser humano capaz de guiar la carrera de Neil Young.”

Con Joni MItchell rompió en 1985. La foto de Trasher’s Wheat en la que vemos a Young, Mitchell y Roberts es de ese 1985.

Roberts también fue manager (con o sin David Geffen) entre otros de Crosby, Stills & Nash, Crosby, Stills, Nash & Young (“el pegamento que nos mantenía unidos” ha declarado Graham Nash), Jackson Browne, America, Devo, Talking Heads, The Cars, Tom Petty, Tracy Chapman (su último descubrimiento de relieve) además de los ya mencionados anteriormente.

Cuando llevé el marketing internacional de Geffen Records en NY tuve el inmenso honor de conocer a Elliot Roberts. (David Geffen tenía un contrato de distribución con Warner Bros. para EEUU y Canadá y otro con CBS para el resto del mundo; Warner eran socios de Geffen Records). Me tocó trabajar con él en tres proyectos: Neil Young (dos álbumes), Joni Mitchell y el debut en solitario de Ric Ocasek, el líder de The Cars.

Con Ocasek no hubo nada que hacer. Aparte de trabajar para que se editase en los principales mercados del mundo. El álbum era flojo. No funcionó en EEUU, ni en ventas ni tuvo el apoyo de la crítica musical. No había ninguna historia que contar. En cambio con Joni Mitchell fue otra cosa. Dada la vertiente pintora de la cantautora, y que la portada del álbum “Wild Things Run Fast” era obra suya, Roberts y Mitchell tuvieron la idea de organizar presentaciones del disco en galerías de arte (en conjunción con sus pinturas). En Estados Unidos solo consiguieron hacerlo en Los Ángeles. Por mi parte coordiné con las compañías de  Inglaterra, Italia, Australia y Japón para hacerlo en Londres, Milán, Sydney y Tokyo. Salí bien parado del asunto aunque ella echó de menos no haber estado en París. Aún recuerdo la mirada de Elliot Roberts a Joni Mitchell: la calló. Y rápidamente paso a agradecer lo que CBS Records International había logrado.

Lo mejor de nuestra relación sucedió en San Francisco, en el rancho de Neil Young (una hora al norte de la ciudad). Young debutaba en Geffen Records con un disco difícil “Trans“. Influenciado por Kraftwerk se alejaba drásticamente de lo que sus seguidores podían esperar. El trasfondo del disco eran los ejercicios vocales que practicaba con su hijo Ben, quien sufría parálisis cerebral infantil. (Pero eso no lo sabíamos entonces). Young había accedido a recibir periodistas musicales y críticos en su rancho, para pasar el día con él, hablar del disco, etc. Las delegaciones australianas y japonesas habían llegado directamente y ya estaban en el rancho cuando llegué desde NY con los ingleses, Antoine de Caunes y su equipo de TV de Francia, la corresponsal italiana de la RAI, un par de medios alemanes y uno holandés. Nos recibió Elliot Roberts en el aeropuerto de LA. El trayecto fue todo un muestrario de Roberts. Todo lo que me habían contado era cierto: despierto, buena persona, bromista, rápido, inteligente, encantador, etc. Recuerdo vívidamente dos temas: la historia de porque Neil Young y él se habían comprado esos terrenos. La idea era que, según estudios geológicos que hablan sufragado, cuando los movimientos de la Falla de San Andrés fuesen perceptibles, sus propiedades se convertirían islas del Pacífico. Cuándo le pregunté cuando ocurriría eso, me contestó entre risas que en unos miles de años. Y se encendió un porro (que ya llevaba liado). El segundo asunto fue cuando nos llevó por unas carreteras rurales, con pequeñas subidas que tomaba a gran velocidad (como si fuesen dunas) y el todo terreno literalmente volaba hasta caer sobre sobre suelo firme de nuevo. El vehículo que nos seguía, con el resto de la expedición, le pitaba (asumo que pidiéndole prudencia).

Al llegar a la casa de Neil Young, nos esperaba con su familia, músicos, amigos y los australianos y japoneses que habían llegado antes. El salón era lo que te esperabas. Rústico, lleno de guitarras, amplis, una enorme chimenea, muebles de madera, telas en las paredes, alfombras cubriendo todo el suelo. Y una peste a marihuana que ya te embriagaba. Improvisamos una pequeña rueda de prensa mientras preparaban la cena. Tras la parte profesional del asunto nos relajamos, comimos, bebimos y Young nos tocó un par de temas con sus amigos músicos. Tuve ocasión de charlar con él. Le felicité por el riesgo que asumía con “Trans“. No es fácil que un artista de renombre de un cambio estilístico tan acusado y se lance al barro de esta manera. Estaba especialmente interesado en la opinión de los alemanes (por lo de Kraftwerk). A Roberts (y a Young) le gustó lo que dije. Y creo que fue ahí cuando me gané la confianza del manager. Respecto a mi comentario sobre asumir riesgos soltó irónicamente que David (Geffen) no compartía mi punto de vista. Años después Geffen demandó a Young por no entregar obras acorde a su estatus, por los que la compañía le pagaba un millón de dólares de adelanto.

Lo último que supe de Roberts fue la semana pasada. Unas declaraciones suyas respecto al incendio que afectó a muchos de las cintas originales propiedad de Universal (y los sellos que ha ido absorbiendo o creando). Decía: “Es un crimen que hayan desaparecido los masters originales de Billie Holiday o Buddy Holly o de todos esos artistas de los 40 0 50. Cuando la industria discográfica empezó a declinar hace unos 15 años, la gente (por los ejecutivos) fue reticente a hacer copias porque costaba dinero. Cuesta de 2.500$ a 3.000$ convertir un original analógico a una copia digital de audio en alta resolución. No quisieron gastarse el dinero… Es trágico.”

 

 

Deja un comentario

Archivado bajo CDI, Cultura, Música

Un siglo de canciones 88: “Free Fallin’” (por Charly Hernández)

1 de diciembre de 2010

Todo un himno el tema que hoy protagonizará esta sección. ¿Quién no ha escuchado esta canción de Tom Petty alguna vez? Vale, posiblemente cuando alguien –neonato en esto de la música- lea el título no tenga ni idea, pero si quizá se le tararea parte de la melodía o se le dijera que dicha composición formó parte de la banda sonora de “Jerry Maguire” puede que la respuesta sea clarividente a la par que exaltada: “¡Ah, claro! ¡Si esta la ponen en Kiss FM!”

Pues bien, dicha pieza fue compuesta por el rubio de Florida junto a Jeff Lynne [Electric Light Orchesta] dentro del exitoso trabajo titulado “Full Moon Fever” que vería la luz en 1989. En principio iba a ser un disco en solitario para Tom Petty (de hecho fue el primero así) sin su banda The Heartbreakers, pero finalmente colaboraron Mike Campbell (guitarra), el desaparecido Howie Epstein (bajo) y Benmont Tench (teclados). Eso por parte de sus compañeros de escenario, pero recordemos que en 1988 se formaron también los Traveling Willburys con Bob Dylan, George Harrison, Petty, Jeff Lynne y Roy Orbison, por lo que algunos de estos también se dejaron caer por el estudio. De hecho, el proyecto de los Traveling Willburys fue el embrión de otros dos discos de gran factura; “Cloud Nine” por parte de Harrison, “Oh Mercy” de Bob Dylan y “Mistery Girl” por el lado de Roy Orbison. Lamentablemente, ‘Big O’ fallecería ese mismo año en Tennessee. Aun así, en “Full Moon Fever” podemos escuchar la guitarra del Beatle en “I Won’t Back Down” o los coros de Orbison en “Zombie Zoo“. Lynne se ocupa de hacer coros, de algunos teclados, así como guitarras incluso el bajo, aparte de componer algunas de las canciones y producir el disco, como ya haría en el siguiente disco de Tom (y esta vez con The Heartbreakers) “Into The Great Wide Open”. 

Pero vayamos al grano y más exactamente a la canción que en esta ocasión nos concierne. “Free fallin’” tiene una letra con cierto trasfondo nostálgico, Tom Petty quería reflejar en ella lo que era el ascenso a la fama y lo que se dejaba por el camino:

All the vampires, walkin’ through the valley
They move west down Ventura Blvd.
And all the bad boys are standing in the shadows
And the good girls are home with broken hearts.

Aunque la totalidad de la canción hable de una chica, tal y como también muestra el video clip de la misma:

She’s a good girl, loves her mamma
Loves Jesus and America too,
She’s a good girl, crazy bout Elvis
Loves horses and her boyfriend too…

Compuesta y grabada en dos días, fue el primer corte en abrir “Full Moon Fever” además de ser un single que alcanzó el Top 10 de Billboard, y permaneció durante treinta y tres semanas seguidas en las listas. ¡El mayor record de Petty! Pero como las listas tampoco son una garantía de éxito y si los sentimientos y trasfondos con historias que contienen las canciones… no hay mayor éxito que ser la banda sonora de muchas personas. Eso queda patente en la interpretación llevada al directo, momento cumbre de los shows de Tom, los cuales nos quedaremos con las ganas de ver en España, dicho sea de paso. Se editaron varias ediciones del single, una de ellas en plan sencillo con una portada austera, y otra para coleccionistas que incluía la versión de estudio, “Love Is A Long Road” y otra versión en directo. Toda una joya.

En cuanto a versiones; quizá la más conocida tanto por el público en general como por los medios actuales sea la que hizo en acústico John Mayer en aquel “Where The Light Is: John Mayer Live in Los Ángeles” grabado en el Nokia Theatre. Otros que –por suerte o por desgracia- también se la llevan a su terreno son Jonas Brothers. Steve Nicks haría un cover de la misma dentro del box-set publicado en 1998 “Enchanted” y así hasta numerosos grupos de diverso pelaje fueron los que se aventuraron a interpretar “Free fallin’“. En el panorama nacional estaría Quique González y su “Fiesta De La Luna Llena“, canción perteneciente a “Pájaros Mojados”. Ya el título de la canción es una clara referencia a “Full Moon Fever”, pero si uno se detiene a escuchar atentamente los acordes notará que son muy similares a los de “Free fallin’“.

Nada más y nada menos que una canción que ha marcado a generaciones de músicos y de urbanitas dados a esto del rock and roll.

Entradas anteriores en:

Un siglo de canciones (todos los posts)

5 comentarios

Archivado bajo Cultura, Música, Recomendaciones