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Jimmy Iovine también vende todo sus derechos

Jimmy Iovine se apunta a la tendencia de vender y se desprende de todas sus regalías como productor, tanto de los 259 discos como de las dos películas que financió (una con Eminem, “8 Mile High“, y la otra era de 50 Cent, “Get Rich Or Die Tryin’“) y el documental sobre LeBron James. La de Eminem recaudó 240 millones de dólares y su banda sonora vendió 15 millones (cuatro de ellos en Estados Unidos). La de 50 Cent vendió tres millones de copias y la taquilla de la cinta alcanzó los 46,5 millones de dólares (30,9 en EEUU).

Iovine (Brooklyn, NY, 1953) se inició en el mundo de la música en los estudios de grabación. Desde el chico de los recados hasta ingeniero de sonido. Su labor tanto de ingeniero como de mezclador viene avalado por una larga lista de nombres y éxitos de primera fila de los 70: “Bat Out Of Hell” de Meatloaf (producido por Todd Rundgren), John Lennon (“Walls & Bridges” y “Rock & Roll“), Bruce Springsteen (“Born To Run” y “Darkness On The Edge Of Town“) como más destacados. En los trabajos de Meatloaf y Springsteen era ya fijo del plantel de ingenieros del estudio The Record Plant de Nueva York. Su primer impacto como productor fue en 1978 con Patti Smith, el álbum “Easter” y el pelotazo “Because The Night“, compuesta por el Boss (en la foto al final del post les vemos a los tres). A continuación produjo en 1979 el “Damn The Torpedoes” de Tom Petty and The Heartbreakers, Dire Straits (“Making Movies“), el debut en solitario de Stevie Nicks, U2 (“Under a Blood Red Sky” y “Rattle And Hum“), The Pretenders (“Get Close“, donde estaba “Don’t Get Me Wrong“), Simple Minds (“Once Upon A Time” con el hitAlive And Kicking“), etc.

En 1990 junto a Ted Field fundó en Los Ángeles Interscope Records, donde además de fichar a Tupac Shakur y a Enrique Iglesias (varias veces n.º 1 en EEUU), lanzó Death Row Records, el sello de Suge Knight, Dr. Dre, D.O.C. y Dick Griffey, que se convirtió en el sello de rap más importante del mercado (con Dr. Dre, Snoop Dogg y luego Tupac Shakur como los raperos más destacados). En 2008 con Dr. Dre fundaron Beats By Dr. Dre, para vender auriculares (llegaron a tener el 20% del mercado), que luego se transformó en Beats Electronics, al expandir su catalogo de productos al ambito digital. En 2014 vendieron la compañía a Apple for tres mil millones de dólares e Iovine entró en Apple para montar Apple Music, desvinculándose de Interscope/Geffen/A&M, la division de Universal que presidia.

Hipgnosis Song Fund es la compradora de todas las regalias de Jimmy Iovine. Hasta ahora Hipgnosis y su líder, Merck Mercuriadis, se habían distinguido por sus adquisiciones de copyrights. Es decir, operaban en el mercado de los derechos de autor. ¿Esto representa un cambio de dirección o es profundizar en la misma vía? Se puede entender como más de lo mismo, gestionar y adquirir derechos, pero conlleva un riesgo. Similar al de comprar masters de grabaciones. ¿Por que? Porque la venta física está en franca decadencia. Los masters al menos tienen salida en el planeta del streaming. ¿Pero los royalties de los productores, cuyos porcentajes son menores que los de los artistas y autores, que atractivo pueden tener?

Iovine comentó respecto a esta operación que iba a usar los fondos de la venta para construir un instituto en South LA, que será parte de la Iovine Young Academy de la Universidad del Sur de California (USC). Mercuriadis por su parte agregó que era un honor poder formar parte de esta iniciativa y haber encontrado la formula económica para hacerla posible.

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Las paellas de Osvaldo

Las paellas de Osvaldo Gomariz fueron míticas en el Nueva York de los 80. O nos invitaba cenar a su casa, cuando vivía en el Meat District, o venía a nuestro apartamento a cocinarlas (la mayoría de las veces). También se desplazaba a los pisos de nuestros amistades.

Era una época sin selfies ni móviles, redes sociales, etc. Así que no tenemos muchas fotos. En realidad solo existen las que aparecen aquí. La del encabezado es de una cena para seis en el Upper West Side (calle 81 con Columbus Avenue), en la casa de Leonor Brun (no se pierdan su post  en este blog sobre su experiencia trabajando para Serge Gainsbourg), en la que vivía con su pareja el escritor Laurent Chalumeau. En la siguiente se ve a Osvaldo, portando su creación, y a Laurent. No reconozco ni recuerdo a quien pertenece el torso que les acompaña y que sería el sexto comensal.

De nuestra casa echo en falta fotos de las paellas con Lisa Kramer, otros compañeras/os de CBS, amigos de Naciones Unidas, Leonard Cohen, Raimundo Fagner, etc. Solo tenemos una foto: La Mundana y Osvaldo (con barba) junto a la pintora manchega afincada entonces en NY, Amelia Moreno, y su pareja en aquella época, Bennett Melzak.

Este pasado martes fantaseaba sobre las paellas perdidas del Dakota con John y Yoko. Las que no pudieron ser…

Sobre las actividades culturales en NY de Osvaldo Gomariz, medico y pintor, les recomiendo el post sobre cuando la noche neoyorquina era española. Osvaldo (junto a dos socios) tenía el sitio puntero del underground del Lower East Side de Manhattan, el Gas Station.

Para cerrar, una última foto tomada a principios de los 80 (1981 o 1982) en un ático que Osvaldo alquiló en la zona de finales de la calle Goya. Se había mudado ahí tras su separación de la poetisa argentina Etelvina Astrada, exiliada en Madrid desde 1975. En 1983 Osvaldo se vino a Nueva York con una beca Guggenheim. En la foto, de izquierda a derecha: Etelvina, Rafael Alberti, La Mundana, Mercedes Sosa, Raimundo Fagner (con un cigarrillo en la boca) y Osvaldo. Sentada de espaldas, en el centro, Gloria Fuertes.

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La música vuelve a las calles de Nueva York

La música vuelve a las calles de Nueva York. Concretamente es el jazz. Probablemente esta sea la única noticia positiva de la pandemia que asoló la ciudad. Los bares y restaurantes también aprovecharon para instalar terrazas. Por sorprendente que parezca lo de las terrazas no es una costumbre muy extendida en la gran manzana. Al menos no lo era en Manhattan.

Las restricciones a la música callejera en vivo en NY ha sufrido diversas vicisitudes a lo largo del tiempo. Su presencia se ha limitado a momentos puntuales y no ha tenido el protagonismo como en Memphis o Nueva Orleans. La aparición de los grupos vocales de doo wop invadió las esquinas de los barrios de Nueva York desde finales de los 50 hasta principios de los 60. Los cantautores folk hicieron suyas las calles del Greenwich Village a principios de los 60. Y hasta el nacimiento del rap no volvió a verse un movimiento masivo de música en la calle. De principios a mediados de los 80 las aceras se llenaron de raperos y breakdancers.

Este pasado fin de semana el New York Times reportaba sobre este nuevo fenómeno del jazz en la calle. Y también en los parques, aprovechando el buen tiempo veraniego y los buenos días otoñales. Citaban Prospect Park en Brooklyn y dos de Manhattan, Central Park y Riverside Park de Harlem. El titular y el subtítulo del artículo eran significativos: “A Bright Spot in the Pandemic Gloom: Jazz is Everywhere in New York” y “Musicians are playing al fresco all over the city to earn money and boost morale“.

El texto cifraba en 2.400 los locales cerrados en NY dedicados a la música en vivo. En lo referido al jazz se citaba un estudio de la Asociación de Periodistas de Jazz (Jazz Journalists Association) que afirmaba que el 61% de los músicos de jazz ganarían en 2020 la mitad de lo que ingresaron en 2019. Añadían que el 73% de los músicos de jazz no tienen actuaciones programadas para 2021. El subtitulo del artículo, referido a la subsistencia económica y a la terapia moral, cobra más trascendencia ante la cruda realidad de los datos. Lo malo es que el invierno está a la vuelta de la esquina. Y el mal tiempo cercenará esta salida…

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Cathy Smith: de Gordon Lightfoot a John Belushi

La canadiense Cathy Smith no es un nombre reconocible. Pero si damos pistas, de Gordon Lightfoot a John Belushi pasando por Levon Helm (The Band), tendremos más claro quien era. Hablo en pasado porque ha fallecido hace un mes. Tenía 73 años.

Catherine Evelyn Smith (1947-2020) nació en Burlington (en el extremo oeste del lago Ontario). A los 16 años dejó los estudios y se fue a vivir a la cercana Toronto. Rápidamente se integró en la emergente escena bohemia de la ciudad. A los 17 tuvo un hijo al que dio en adopción. Siempre sostuvo que Levon Helm era el padre, pero él nunca aceptó serlo.

A mediados de los 70 mantuvo, durante cuatro años, una relación volátil con Gordon Lightfoot. “Sundown“, el único n.º 1 de Lightfoot, está dedicado a ella. Lightfoot llevaba un año divorciado, mas la canción no refleja esa situación. El tema está inspirado por su relación con Cathy Smith. La letra refleja un oscuro sentimiento de posesión. En un documental sobre el cantautor canadiense él mismo confesaba los celos que le atormentaban. Sobre “Sundownescribió Julio Ruiz una de las primeras entradas de la serie Un siglo de canciones.

Tras romper definitivamente con Lightfoot se mudó a Los Ángeles en 1978. Se enroló como corista en la banda de Hoyt Axton. Y se amigó con Keith Richards y otros Rolling Stones. Se aficionó a las drogas duras. Para costearse el consumo comenzó a traficar. Se la empezó a conocer como Cathy Silverbag, por su bolso metálico lleno de drogas.

National Enquirer

El titular “Yo maté a John Belushi” en la portada del sensacionalista The National Enquirer la hizo saltar a la palestra en Estados Unidos y Canadá.

Esta portada y el artículo correspondiente la llevaron a juicio. Lo que en principio se había certificado, tres meses antes, como una sobredosis adquiría otra dimensión tras esta revelación.

El Blues Brother Belushi estaba en la cima de su fama, tanto en el cine como en la TV (Saturday Night Live). Esa aciaga noche del 5 de marzo de 1982 todo se fue al traste. El speedball, la explosiva mezcla de cocaina y heroína, que le suministro e inyectó Cathy Smith acabó con su vida.

El Enquirer la pagó 15.000$ por la exclusiva. En 1983 se abrió la vía judicial. Fue condenada en 1986 a tres años de cárcel por homicidio involuntario y diversas faltas relacionadas con la posesión de narcóticos. A los 15 meses la dejaron en libertad condicional y fue deportada a Canadá.

En 1984, cuando aún no había sido sentenciada, publicó sus memorias “Chasing the Dragon” en las que intentaba huir del titular periodístico. “Yo no maté a John Belushi” escribió. Y confesaba sus sentimientos de culpa sobre lo acontecido. Ni el libro tuvo repercusión ni ella logró su objetivo.

Cathy Smith: musa, groupie y camello.

En la foto la vemos, de blanco, con su abogado en 1986, el día que se conoció la sentencia.

NYT Lennox McLendon:Associated Press

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La historia de Audiofilm

Gracias al Facebook de Mercedes Lomas, gestora de algunos de los principales estudios de grabación de Madrid, descubro este documental sobre Audiofilm. Estudio mítico que tristemente desapareció. El 68 de la calle Alonso Cano de Madrid, donde estaba Audiofilm, fue un centro creativo tanto de música grabada como de grabaciones de publicidad y programas de radio. Su plantel de técnicos de sonido a lo largo de su historia, bajo la dirección de Raúl Marcos, supuso una marca que ningún estudio superó. El Audiofilm que fundó José María Batlle a mediados de los 60 dio paso a otra empresa, dedicada a lo mismo. Pero ya no fue lo mismo.

A nivel anecdótico recuerdo comentarios de gente que grabó ahí en su primera época y recordaban el yuyu que les daba la Fundación División Azul, en el portal de al lado. Y viendo el documental me ha sorprendido ver a Gonzalo García Pelayo ayudando en el desembalaje, en la calle, y el posterior traslado al interior del local, de la primera mesa de 24 pistas que tuvo Audiofilm.

Les recomiendo ver el documental. Es único.

P.D. a Carlos Galán: creo que Mercedes Lomas sería una excelente opción para tus brillantes podcasts de “Simpatía por la industria musical“.

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Ordovás tiene nuevo libro: “La Movida madrileña y otras movidas”

JOB

Jesús Ordovas no para. Ya tiene nuevo libro: “La Movida madrileña y otras movidas“. Aprovechando que se cumplen 40 años de La Movida, asunto que ya empieza a resultar estomagante, Ordovas hace un recorrido por la década de los 80 de Madrid. A lo largo de las 235 páginas del libro, dividido en 108 breves capítulos, Ordovás nos resume la variada escena musical madrileña, que en esos años arrebató la primacía a Barcelona.

Normalmente cuando Jesús saca libro quedamos y le ruedo una mini entrevista. Dadas las circunstancias actuales no ha podido ser así. Me lo ha enviado por correo y no  pude recogerlo hasta ayer.

Creo que la relación de los capítulos del libro les dará muy buena idea del contenido:

Introducción
1 La década socialista
2 La Movida
3 El Rastro y la Cascorro Factory
4 El Madrid de Burning
5 ¿Qué hace una chica como tú en el barrio de Prosperidad ?
6 El punk madrileño
7 El rock del Manzanares
8 El paraíso está en Lavapiés
9 La Nueva Ola madrileña
10 La radio madrileña: Onda Dos y Radio 3
11 La chica de ayer
12 El concierto homenaje a Canito
13 Rock-Ola, el templo de la movida
14 El asesinato de Yolanda
15 Discoplay, Metralleta, Escridiscos, Toni Martin. Madrid Rock…
16 La revista Dezine
17 El Fary y La Mandanga
18 Aplauso, quién te ha visto y quién TVE
19 Los Ramones en la plaza de toros de Vista Alegre
20 Las chicas son guerreras
21 Premios Rock Villa de Madrid
22 Madrid es cine
23 La caseta de la música
24 La ley del divorcio
25 Discos Radioactivos Organizados
26 Nuevos medios
27 ¡Vaya movida la del Tejero ése!
28 El Guernica llega a Madrid
29 El pop, el rock, el jazz, el blues, toman la universidad
30 La estatua del Jardín Botánico
31 La Luna de Madrid
32 Sus majestades los Rolling Stones en el Estadio Calderón
33 Naranjito y el Pirulí
34 ¡Que viene el Papa!
35 Madrid Cómics
36 Miguel Bosé Made in Spain
37 Paco Martín y Hombres G
38 Tena, Las Vulpes y el sexo chungo en Televisión Española
39 El rock de una noche de verano
40 ¡Yo te pego leche, que te pego!
41 La Quinta del Buitre
42 Madrid es universal
43 El incendio de Alcalá 20
44 ¡Rockeros, al loro!
45 Bob Dylan, Santana, Minuit Polonia, Los Ministros y el Rayo
46 La bola de cristal
47 La edad de oro
48 La Gran Movida de Radio Madrid
49 Madrid es moda
50 La Mandrágora
51 Malasaña, el corazón de la movida
52 El papel de la Movida
53 Literatos de la Movida
54 Madriz
55 Madrid me mata
56 Aborto libre y gratuito ¡ya!
57 Casa Patas, el templo del flamenco
58 ¡Ya somos europeos!
59 El alcalde presidente a la juventud madrileña
60 A pesar de todo, ETA seguía matando
61 Los bares, qué lugares
62 Pongamos que hablo de Madrid
63 El madrid de Juan Madrid
64 Las noches del Agapo
65 El tren de la Movida Madrid-Vigo
66 La fiesta va por barrios
67 Frank Sinatra en el estadio del Real Madrid
68 De rockeros, pegamoides, ramoncines, quinquis, gays…
69 La Puerta de Alcalá vista por un grupo de Vallecas
70 Muelle, una firma legendaria en las calles de Madrid
71 Javier Krahe y la OTAN
72 El Cojo Manteca y las revueltas estudiantiles
73 El Gran Wyoming, El Reverendo y 18 Chulos
74 El Madrid de Rosendo
75 Loquillo en las calles de Madrid
76 Alaska, reina de la Movida madrileña
77 Madrid es diseño
78 El fotógrafo de la movida
79 La Movida toma la Gran Vía
80 El fotógrafo de los punks, mods, rockers, heavies…
81 Sexo, drogas y rock&roll
82 El País, Diario 16 y El Mundo
83 Vascos en Madrid
84 Los nuevos flamencos madrileños
85 Vente “pa” Madrid, Ketama
86 El Madrid hip hop
87 Los nuevos pijos
88 ¡Qué noche la de aquel año!
89 El Madrid de Ramoncín
90 Chueca, de yonqui a gay
91 No teníamos playa, pero sí costa
92 Gi y Gil, y tal y tal
93 Mario Conde, rey del pelotazo
94 El Dioni, el furgón, el peluquín, Brasil y Sabina
95 Moncho Alpuente, cronista de un Madrid resucitado
96 Los muertos de la Movida
97 El cine Doré: de “palacio de las pipas” a filmoteca
98 Madrid en el cine de Almodóvar
99 El Madrid de Pablo Carbonell
100 Loros, radiocassettes,transistores y boomboxes
101 El sonido Caño Roto, el Gypsy Rock y la Rumba Vallecana
102 Ceeseppe, alma de Madrid
103 Ouka Leele, una estrella nacida en La Cibeles
104 El Hortelano, un pintor valenciano en la Movida
105 La mirada del fotógrafo Alberto García-Alix
106 De Radio Futura a Juan Perro
107 Víctor Coyote, un artista polifacético en la Movida
108 Mecano, El grupo madrileño más internacional

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Pablo Alborán en América (y Europa)

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Pablo Alborán está completando una nueva gira americana con el álbum “Prometo” (y siempre con músicos en directo). En ésta de 2019 ha actuado en un festival en Córdoba (Argentina), en Miami, ofreció seis actuaciones en México –dos de  ellas en la capital–, dos en Santiago de Chile, hoy en Montevideo y concluye pasado mañana en el Hipódromo de Palermo en Buenos Aires. Volverá a España para retomar la gira de aquí y ya en junio actuará en París, Lisboa (donde ya fue n.º 1 con anterioridad) y Roma. En el Royal Albert Hall de Londres actuó este pasado marzo (como pueden apreciar en la imagen).

En la turné de 2018 se vendieron más de 200.000 entradas (con todas las localidades agotadas en los cuatro conciertos en Chile). El comienzo de este Tour Prometo en Latinoamérica fue a principios del mes de marzo del año pasado en México y desde entonces recorrió Guatemala, Panamá, Costa Rica, Colombia, Perú, Ecuador, Argentina, Uruguay y Chile. 23 shows en los que se agotaron las entradas en la mayoría de ellos y que han facilitado que este año repita.

La América de habla hispana ha sido una extension natural en la carrera de los artistas españoles. Al igual que España lo ha sido para los hispanoamericanos. Creadores como Serrat o Sabina son considerados como propios en Argentina. Ismael Serrano lleva ese mismo camino. Otros muchos han triunfado con una canción o un par de ellas. Solistas de los llamados melódicos como Camilo Sesto o Raphael han arrasado. Fenómenos globales como Julio Iglesias o Paco de Lucía han roto barreras y récords. Cito tan solo unos ejemplos del pasado (sin mencionar grupos, como Pop TopsMecano o Héroes del Silencio, o solistas, como el propio BunburyPeret, Miguel Bosé o Luz Casal, que también vendieron en Europa) porque hoy en día parece que nada de esto ocurrió. Y algunos nos venden como logros históricos sucesos que no lo son y que ni siquiera han sucedido de momento. Solo he citado algunos ejemplos relevantes desde los 60 (dejando a bastantes en el teclado). Creo que a titulo informativo sirven de muestrario.

Esta extension natural de nuestros artistas de música popular es muy saludable. Pero siempre destaco a quienes se abrieron paso en los mercados anglosajones, germánicos, italianos, francófonos, escandinavos, japoneses, etc. De ahí mi insistencia con la edad de oro del pop español (1966-1976).

Volviendo al asunto que nos ocupa: Alborán lleva girando América (incluyendo Canadá) desde 2012. Su primer álbum se editó en 2011. Sus cuatro discos de estudio y los dos directos (“En acústico” y “Tour Terral, tres noches en Las Ventas“) han sido todos multiplatino en España (y varios de ellos son platino en distintos mercados exteriores). Por cierto, con el primero ya reventó el hoy llamado WiZink Center en Madrid (creo recordar que entonces era Barclays), y con el tercero, “Terral“, llenó la plaza de toros de Las Ventas ¡tres días!

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Antoni Miralda en Manhattan: cuando la noche neoyorquina era española

Antoni Miralda (Tarrasa, 1942), Premio Velázquez de Artes Plásticas 2018, estuvo viviendo en Nueva York desde 1971, junto a su esposa la cocinera Montse Guillen (Melilla, 1946). Ambos, en los 80, fueron artífices junto a otros protagonistas de una explosión española en las noches de Manhattan. Protagonistas directos. También los hubo indirectos. Entre estos últimos destaca el club de rock The Ritz de la calle 11, meca durante la década de los 80 de los mejores conciertos y eventos de la ciudad.

Era un viejo teatro/salón de baile reconvertido en sala de conciertos siendo los primeros de NY en instalar pantallas gigantes de video. Ahí, por ejemplo, actuaron por primera vez en EEUU Culture Club, U2,  Depeche Mode, Duran Duran, Sepultura y la nueva banda de Johnny Rotten tras los Sex Pistols (Public Image Limited); MTV inauguró sus emisiones desde el Ritz (incluso crearon una serie de programas Live From The Ritz); Sting nos presentó ahí su primer álbum en solitario; Tina Turner relanzó su carrera con un showcase en el Ritz; se grabaron varios discos en directo y las ultimas actuaciones de  Talking Heads y Stevie Ray Vaughan ocurrieron allí. ¿Saben lo qué era The Ritz y quienes eran sus propietarios? ¡La casa de Galicia! Desde 1970. Los inmigrantes gallegos habían encontrado el local adecuado para que cupiesen las numerosas agrupaciones de gaiteros y se pudiese bailar la muñeira. Y luego alquilaron la sala. En 1989 el Ritz cambió de local y se mudó al que ocupaba Studio 54. Se llamaron The New Ritz pero ya no fue lo mismo. El sitio original de la calle 11 ahora es el Webster Hall, rememorando el nombre original de la sala de baile (y sede feminista y de numerosos grupos de izquierda durante las dos primeras décadas del siglo XX) antes de ser estudio de grabación de RCA o Casa Galicia y posteriormente The Ritz. Casa Galicia de Nueva York siguieron siendo los propietarios del edificio hasta 2017.

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A Antoni Miralda y Montse Guillen se les considera responsables de la introducción de las tapas en la ciudad que nunca duerme. Creadores del concepto Food Cultura tuvieron su bautismo en Nueva York con un evento cocinado por Guillen en 1981, en el restaurante Windows of the World, situado en el ultimo piso de una de las desaparecidas Torres Gemelas, donde introdujo las tapas a público y crítica. Craig Clairborne, el prestigioso crítico gastronómico del The New York Times, dedicó una doble página a Montse Guillen. En septiembre del 84 la pareja inauguró El Internacional Tapas Bar & Restaurant en Tribeca, el barrio que pocos años después desplazaría al Soho como punto de encuentro de la vanguardia y las elites artísticas y que en esos momentos empezaba a despuntar. Principalmente gracias a otro bar y restaurante, The Odeon. Precisamente estos dos locales compitieron por el mismo público y El Internacional empezó a acoger al publico habitual del Odeon, gracias a los revolucionarios conceptos artísticos y estéticos que Miralda desarrolló. ¿Quiénes eran estas personas que pusieron de moda El Internacional? Nombres como Andy Warhol, Jean-Michel Basquiat, Keith Haring, Pina Bausch, Robert Wilson, Robert de Niro, Michael Douglas, Diane Keaton, David Lynch, John Kennedy Jr., David Byrne, Frank Zappa, Deborah Harry, Umberto Eco, nuestros Antonio Gades y Sara Montiel y sobre todo Lorne Michaels, el creador y productor de Saturday Night Live (SNL), quien acudía con su cuadro de guionistas y actores. Este espacio televisivo fue clave en el desarrollo y popularización tanto del Odeon como de El Internacional.

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El restaurante, dos estrellas en la guía del New York Times y situado en el 217 de West Broadway, captó muy pronto la atención del puntero programa de humor de TV. Por sus tapas (el primero en ofrecerlas en la ciudad y dicen que en EEUU), su look rompedor gracias a las instalaciones y los detalles de Miralda, el aire de locura donde todo parecía posible (tan cercano al espíritu del show), su video carta donde explicaban las recetas de callos, gambas al ajillo, pulpo a la gallega y otras especialidades españolas, los cócteles de color turquesa, las fiestas del porrón (The Porron Olympics), etc. Un happening continuo. El salto definitivo al estrellato fue cuando una instalación de Miralda, la replica de la corona de la Estatua de la Libertad colocada sobre el edificio del local, apareció en la careta de entrada de SNL. Estuvo varias temporadas. En el pantallazo vemos la imagen completa que salía dos veces y se alternaba con un par más, detallando la corona y la ventana iluminada.

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La “coronación” del local, emplazado entre dos edificios de mediana altura, tuvo lugar el 15 de julio de 1985. Y como es obvio hubo una gran fiesta. Todo Nueva York se dio cita. Un año después la pareja abandonaba El Internacional e iniciaba el proyecto Honeymoon (1986-1992), la boda entre la Estatua de la Libertad y la del Cristóbal Colón de la Ciudad Condal.

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De jefa de sala estaba Elena Guereta (hija del galerista Fernando Guereta, maestro de Soledad Lorenzo). Al cierre de El Internacional regresó a Madrid y abrió Delic, en la céntrica Plaza de la Paja (aún sigue funcionando a tope). Recuerdo una noche gloriosa en el local, gracias a los buenos oficios de Elena. Habíamos montado un desplazamiento de medios ingleses, franceses y holandeses para ver a Lone Justice (Geffen) en el Madison Square Garden, Eran teloneros de U2. Nos habíamos puesto de acuerdo con Island (en Londres) y Atlantic (en Nueva York) para compartir gastos. Su primer álbum había sido producido por Jimmy Iovine, tenian una buena cantante en Maria McKee y Steve Vanz Zandt y Tom Petty compusieron un par de temas para el disco (Van Zandt y dos Heartbreakers tocaron en el álbum). Bono estaba teniendo una de esas noches cargantes. Me estaba incomodando. Y de repente tras una larga parrafada se arrancan con “We Are The World“. No pude más. Me levanté para irme. Me excusé con el director general de Epic en Inglaterra alegando que tenía que supervisar el local donde íbamos a cenar. “Te acompaño. Yo tampoco aguanto esto” me contestó. Nos siguió toda la prensa británica desplazada. El director de la compañía inglesa comentó entre carcajadas que a alguien de Island se le iba a caer el pelo. Tras arreglar varios taxis llegamos a El Internacional. La noche fue delirante. Era Fools Day, el día de los Santos Inocentes en EEUU. Y tuvo como colofón un cuarteto de violinistas tocando el himno británico. Muy monas las cuatro, vestidas de etiqueta. Al llegar a casa le comenté a La Mundana que me echaban. “Pues con el pedo que llevas al menos te lo has pasado en grande” me dijo. A la mañana siguiente, con la resaca puesta, iba camino del matadero. “We Are The World” era de CBS, nuestra canción estrella del momento, un proyecto de la máxima estrella de la casa, Michael Jackson. Y para rematarlo era un disco benéfico. Y mi gesto fue público y notorio. Según iba por el pasillo de la planta 14, del edificio de CBS, para ir a mi despacho mi secre me avisó que la jefa me estaba buscando. Que había preguntado por mi un par de veces y se la notaba ansiosa. Confirmado: mis temores se iban a convertir en realidad. Cuando asomé por la puerta recibí una estruendosa ovación. Mi jefa estaba con los de la compañía inglesa, el presidente de la misma que no había ido al concierto pero sí a la cena y el presidente de la división internacional (en la que curraba). La lluvia de elogios fue tremenda. Que si la mejor cena, que nunca se habían divertido tanto, que vaya pedazo de local, como se notaba que tenía ascendente en el sitio, que bien nos había tratado la maître (Elena), que los medios ingleses estaban encantados, que lo del himno fue apoteósico y que por favor que cada vez que viniesen o mandasen a alguien a NY que me encargase personalmente…

Los orígenes del local que albergó El Internacional (y que Antoni Miralda reformó de arriba abajo, empezando por esa fachada tan de dálmatas, que le daba un aire de lo más pop) son igual de fascinantes. Comenzó siendo un restaurante alemán, Teddy’s (por su dueño Teddy Bartel). En 1945 Bartel lo vendió a Sal Cucinotta quien lo transformó en un restaurante italiano de lujo. Y empezó a atraer a estrellas del cine como Elizabeth Taylor, Groucho Marx, Sophia Loren, Kirk Douglas, Anthony Quinn o Jane Fonda. También a la Mafia. A los capos les gustaba rodearse y frecuentar a las estrellas del celuloide. Pero como siempre sucede la presencia de los mafiosos acaba trayendo malas noticias y el Teddy’s inició su decadencia a finales de los 60. Estuvo cerrado durante algún tiempo hasta que aparecieron Miralda y Guillen.

Si El Internacional se convirtió en el punto de referencia del cool downtown de Manhattan, el Gas Station fue el lugar alternativo que rompió en el East Village, concretamente en Alphabet City. En la esquina noroeste de la Avenida B con la calle 2, debe su nombre a que ocupó una gasolinera abandonada. También era conocido como 2B por la dirección. Un lugar post apocalíptico que surgió de los restos de la caseta, los surtidores, algunos asientos de coches y el edificio contiguo, donde los abundantes yonquis del barrio pasaban el rato. Un chutadero por llamarlo de alguna forma. El médico y pintor hispano-argentino Osvaldo Gomariz y su socio Xavier Domingo, oncólogo español, llegaron a Nueva York. Osvaldo en 1983 con una beca Guggenheim desde Madrid y Xavier a trabajar en lo suyo. Y comenzaron a desescombrar la vieja gasolinera con la ayuda del caribeño Rubén García. No solo recibieron el aplauso de los del barrio. También les ayudaron en la ingente tarea. Mantuvieron en pie las estructuras abandonadas, que le daban un aire fantasmagórico al lugar. Repararon las farolas, asearon los asientos e incorporaron mesas y sillas que iban encontrando o comprando en ventas de trasteros y tiendas de segunda mano. La caseta fue el bar donde servían zumo de sandía “con o sin gas” (con o sin vodka). Operaban en una situación de semi clandestinidad: no disponían de licencias de licores, pero sí de apertura porque eran un centro cultural. Organizaban exposiciones, al aire libre, de esculturas y pinturas. Y funcionaban como taller y estudio. Las esculturas y piezas creadas en el lugar permanecieron ahí, lo cual fue creando por acumulación ese ambiente Mad Max. Como el Lower East Side era refugio de artistas underground que habían salido del Soho, por su gentrificación, encontraron una veta y siempre había muestras y creadores en acción.

Ginsberg, Ory, Gomariz GS 1987

La conexión e inclinación artística del lugar venía de los escultores que trajo Rubén y de la mano de Osvaldo (amigo de Rafael Alberti, Gloria Fuertes, Carlos Edmundo de Ory –amistad casi quebrada por la publicación de un libro de poemas de Ory editado por Gas Station–, Mercedes Sosa y Allen Ginsberg), quien además de pintor era un excelente cocinero de paellas (doy fe: las paellas que cocinaba en casa –la suya o la nuestra–– eran un evento en la comunidad musical de NY). En la foto Ginsberg, Ory y Osvaldo en el Gas Station.

Spanish Poetry in NY Fundacion CEdO

La presencia de artistas emergentes como Haring y Basquiat (más de una noche ejerció de dj) disparó la popularidad de Gas Station y sus exposiciones entre la comunidad alternativa. Otro factor importante fue que en la acera de enfrente estaba Save The Robots, el afterhours más underground de NY. Sus clientes a la entrada o salida paraban en Gas Station. Las horas punta eran entre las cuatro de la madrugada y las ocho de la mañana. En Save The Robots el único alcohol que servían era vodka (pronto establecieron una política conjunta de compra). Este golpe del destino hizo que Gas Station fuese la comidilla de la vanguardia de la ciudad.

Un embargo en 1995 puso fin a la aventura de Gas Station, cuando hacía tiempo que ninguno de los tres fundadores estaba ya al frente. Ese mismo año falleció Osvaldo Gomariz en su Argentina natal. Hoy en día el lugar que ocupaba Gas Station/2B es un Duane Read (la cadena de supermercados farmacéuticos).

Otro aspecto no tan conocido de la noche neoyorquina fue la explosión en ventas del cava Cordón Negro de Freixenet. Fui testigo de cómo y donde sucedió. En la fiesta prenupcial de un compañero de trabajo y su novia, ex de la Factory de Warhol y vicepresidenta de prensa y publicidad de Epic Records (entonces en la cresta de la ola con “Thriller” de Michael Jackson). La fiesta era en el apartamento de ella (le abrí la puerta a un demacrado James Taylor, vecino del piso de arriba; venía acompañado de Carly Simon, quien se había empeñado en que su ex fuese buen vecino y bajase a felicitar a la pareja). Los sospechosos habituales de la jet artística y empresarial de NY estaban presentes (Warhol, Basquiat, Morrisey –el director de cine–, los dueños de Studio 54, Area y The Odeon, etc.). La única bebida disponible era Cordón Negro. Abrías la nevera y estaba hasta arriba de Freixenet (los frigoríficos estadounidenses son grandes). Las bañeras de los dos baños llenas de agua, hielo y botellas de cava. El producto gustó y al enterarse del (bajo) precio entusiasmó. Ese fin de semana se agotaron las existencias en la ciudad. Y fue uno de los espumosos más vendidos de esas Navidades. Desde Nueva York saltó al resto del país.

En este recorrido hemos pasado del éxito de Miralda –y Guillen introduciendo las tapas– al underground del Gas Station pasando por Freixenet y The Ritz. Añadan las actuaciones de flamenco (siempre llenas y con dos cimas: el bailaor Mario Maya en el Public Theater de Joseph Papp y Paco de Lucía en el Carnegie Hall), la entonces emergente figura de Almodóvar, los nuevos diseñadores españoles y el siempre pujante arte español (el importantísimo galerista Leo Castelli fichó a Barceló, Sicilia expuso por primera vez en Manhattan en la primera galería de grandes dimensiones que abrió en el Soho y en el 85 se presentó la exposición colectiva 5 Spanish Artists, etc.). Es fácil comprobar que en el Nueva York de los 80 lo español estaba en boga.

P.D.: he pasado por alto el restaurante El Quijote del Chelsea Hotel (donde paraban los afamados clientes del hotel). Abierto en 1930 cerró sus puertas este año.

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Víctor Lenore nos habla de su libro “Espectros de La Movida”

Estuve con Víctor Lenore para que nos hablase de su nuevo libro “Espectros de La Movida” (Akal). Una obra que, nuevamente, recomiendo encarecidamente porque necesitamos esta visión. Sobre todo pasado el tiempo, que es cuando realmente tomamos mejor la perspectiva sobre lo acontecido.

Muchas gracias a Víctor por el libro y su tiempo.

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Hoy presentación de “Espectros de La Movida” de Víctor Lenore

Pres LenoreHoy se presenta “Espectros de La Movida” el sensacional nuevo libro de Víctor Lenore.  Su debut en Akal. Será en la librería Rafael Alberti a partir de las 19:00.

Promete ser una velada total. El libro se lo merece y el tema, los 80 y La Movida, tiene su enjundia.

Me hace gracia la fecha elegida: martes y 13.

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