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Un país para escucharlo (2)

Ariel Rot Love of LesbianYa se han emitido cuatro episodios del programa de La 2Un país para escucharlo“. El martes pasado le tocó el turno a Barcelona. ¡Un programón! En mi opinión este y el primero han sido los mejores (los otros dos también tuvieron un nivel alto). Del programa de estreno ya mostré mi entusiasmo en su día.

Ariel Rot tuvo de anfitriones a Love of Lesbian. El recorrido fue espléndido y me agradó sobremanera comprobar, una vez más, como con el paso del tiempo el “Qualsevol nit pot sortir el sol” de Sisa se ha convertido en una canción inmortal.

En RTVE a la carta pueden verlo. Altamente recomendable.

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Un país para escucharlo

ariel kikoAnoche La 2 estrenó un nuevo programa musical “Un país para escucharlo“. Sustituye a “La hora musa“, del que no sabemos si va a haber segunda temporada. Los ratings de audiencia no fueron buenos. Mucho protestar en las redes por la ausencia de un espacio especifico dedicado a la música en directo (obviando que ya existen, por ejemplo “Los conciertos de Radio 3” en el mismo canal), mucho exigir desde los medios ampliar la oferta musical en RTVE a un programa de se tipo…. y luego no se ve, no se apoya en las redes ni en los medios. Typical spanish. Mucho mejor despotricar contra Operación Triunfo, sobre todo desde las paginas de El País. Algo que nunca hicieron cuando tuvieron programas parecidos en “su” Cuatro (como si Localia o Cuatro, las teles en abierto de PRISA, hubiesen sido un ejemplo de programación musical). El País ha sido el único medio escrito que no ha publicado un artículo sobre este nuevo programa. Muy significativo.

Un país para escucharlo” serán 10 emisiones presentadas por Ariel Rot. Una excelente elección: la trayectoria artística de Ariel le avala así como su credibilidad como tremendo guitarrista y músico de primera fila.

La 2 anuncia “Un país para escucharlo” como una road movie musical en la que Ariel Rot viajará a distintos puntos de España, donde un anfitrión local le/nos irá introduciendo en las variedades musicales de la zona. En el primer programa el introductor de embajadores fue otro grande, Kiko Veneno. Arrancaron en Sevilla y se desplazaron a Cádiz, Puerto de Santa María, San Fernando y Jerez. ¡Un programón!

A destacar que descubrimos artistas nuevos o poco conocidos. Lo cual es muy de agradecer,

¡Bienvenido “Un país para escucharlo“!

Ariel

 

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Primer fin de semana de Rock in Rio 2010

7 de junio de 2010

Estoy como un niño con el nuevo PC (el anterior petó completamente y estamos a ver si recuperamos datos del disco duro).  Espero que mientras lo pongo al día pueda reiniciar mis actividades habituales en la blogosfera. Como, por ejemplo, contarles del Rock in Rio de este año.

Tuve ocasión de estar presente el primer día. Y seguí los dos siguientes por la tele.

Jorge, quien amablemente me invitó, comentaba que esto ya parecía una romería. La del rock (y derivados). Y no le falta razón. Aunque como ya comprobé en la edición anterior hay algo que me gusta de este festival sobre todos los demás: la comodidad. Aunque este año se nota alguna rebaja en el presupuesto. Será cosa de la crisis.

Del día inaugural me sorprendió el predicamento que tiene Mago de Oz entre el sector femenino. Se sabían todas las canciones. Las cantaban con convicción y pasión. Sustituían a John Meyer, quien a última hora había cancelado por problemas de salud.

Nada más entrar te encontrabas con los Mago. Al terminar su actuación nos dimos una vuelta por el recinto. Y nos encaminamos al escenario principal. Donde actuaba Macaco. Soberbio, como siempre. Invitó a La Shica para cantar juntos. Fenomenal, a pesar de que se notaba que no estaban demasiado ensayados. Pero a la gente le dio igual.

Macaco dejó el ambiente muy caldeado para Pereza. Quienes se lucieron con su repertorio y “look” más “stoniano”. También contaron con artistas invitados. En su caso fueron Ariel Rot y Carlos Tarque, cantante de M Clan: se arrimaron para una gran versión del “Hace Calor” de Los Rodríguez.

Bon Jovi marcaron la apoteosis final ante los 47.000 asistentes (según los organizadores). Lo interpretaron todo. Fue una sucesión de hits, con apenas 3 temas de su último álbum.

Fue interesante ver cómo iba llegando la peña a medida que se acercaba la hora de su aparición en escena. Música americana al 100%, así como su show (lo mismo se podría decir de Rihanna o Miley Cirus). Más interesante fue averiguar que Jon Bon Jovi -o su staff- se mosquearon porque las pantallas le daban mayor protagonismo a Richie Sambora, el guitarrista, que al cantante que da nombre a la banda. Por mi parte agradecí ese “detalle” porque permitió ver de cerca una lujosa colección de guitarras… Fuese como fuese, su actuación fue impecable. De las que se recuerdan: sus temas te “martillean” el cerebro días después.

La segunda jornada fue “la batalla de las divas”: Rihanna vs. Shakira. Con el complemento previo de Calle 13 y otros (que no vi por la 2). Ganó la de Barranquilla, repitiendo su triunfo de hace dos años.

La de Barbados -con una puesta en escena elaborada y costosa, pero más propia de un musical que de un festival, me resultó distante. La salvó su físico -que no su ropa: era como de la época Madonna/Gautier)- y sobre todo sus canciones. En esto no se la puede reprochar nada. El repertorio es de primera (Jay Z siempre ha tenido buen ojo). Pero otros caribeños como Calle 13 o la propia Shakira demostraron más entrega. Mucho más coraje y “swing”.

Poco puedo decir de Calle 13. Salvo que me empeño en que me gusten, pero creo que estoy un poco mayor para lo que me pretenden contar. Cuando ellos llegan ya he ido y vuelto un par de veces…

Shakira es impepinable. Una voz personal. Unos temas que llegan a todos los públicos y edades. Una forma de bailar que mezcla estilos de todos los continentes. La fusión total. En español e inglés. Su presencia congregó al mayor número de asistentes: 85.000 (dicen que el 35% de ellos fueron por ella).

Y me gustaría resaltar un dato: este año los únicos flamencos que han aparecido en el escenario principal han sido por cortesía de la colombiana. Fue El Negri, ex Barbería del Sur. Me resulta patético que un festival que se celebra en España haga esta discriminación respecto a nuestra música más racial e internacional. Hemos pasado de Pitingo, Antonio Carmona y Rosario, en el primer Rock in Rio, a ninguno este año… Residente, de Calle 13, también colaboró en la apoteosis de Shakira, rapeando con ella.

La plenitud de la romería se produjo ayer, en una especia de “día familiar”. El cual coincidió con la peor cifra de asistencia. Y en medio se nos perdió una excelente Amy McDonald. La escocesa nos ofreció un recital sobrio, alejado de la parafernalia del show business americano, cimentado sobre la base de un ramillete de buenas canciones y unos eficiente músicos.

McFly se llevó a la parroquia de calle. Son una especie de Ramones inocentes o de unos Green Day en plan buenos chicos (de hecho cantan uno de sus himnos). Toda una sorpresa, al menos para mí. Y repararon otra ausencia: la de Black Eye Peas (se lanzaron con el “I Got A Feeling“.)

¿Qué quieren que les diga de Miley Cirus? El que quiera huir de su papel infantil/adolescente de Hannah Montana para mostrarnos que ya es una mujer, aunque menor de edad, no es mi problema. Y tampoco creo que la escasez de vestimenta sea un signo de afirmación femenina. De hecho la poca ropa que llevaba la molestaba. Las tiras del hombro se le caían, el short se le subía nalgas arriba. Estaba de lo más incomoda ajustándose los pocos trapos. Quizás in situ no se notaba. Pero en la tele resultaba chocante. Y de los taconazos mejor no comentar…

En lo referente a la música me entenderán mejor si les cuento que lo mejor fue el dueto con David Bisbal (un baladón de esos tan americanos), la versión del “Rock and Roll” de Gary Glitter y su gran éxito “Party In The USA“.

El fin de semana que viene promete: Rage Against The Machine, Motorhead, Metallica, Söber, Cypress Hill, etc. Eso sí: lamentable la inserción de spots publicitarios entre actuación y actuación. Nos hemos librado de anuncios en la tele pública como para que ahora vengan los del Rock in Rio y nos machaquen con publicidad intrusiva. No creo que sea una buena idea y los patrocinadores deberían de revisar este planteamiento. ¿O los de Prosegur creen que su público objetivo es el del festival? Nunca había visto algo semejante: ni en festivales ni en conciertos… ¡Sencillamente vergonzoso!

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En La Ventana (Cadena SER)

26 de abril de 2010

El programa de Gemma Nierga es uno de mis favoritos de la radio. Mis secciones favoritas son las de Juan José Millás, Juan Carlos Ortega, El Tridente (la tertulia deportiva de los lunes) y la selección musical que realizan Ariel Rot y Jaime Urrutia (todos los jueves por la tarde).

He llamado dos veces a lo de Ariel y Jaime. En ambas casos he tenido la fortuna de salir a antena. La última fue el jueves pasado. Salió un poco apresurado por falta de tiempo, pero da igual porque “El PolacoGoyeneche me pone (“es el Chuck Berry del tango” afirmé rotundamente).

El audio se puede escuchar pinchando aquí: empieza con la “Dedicatoria” de Fernando Delgado, sigue con publicidad, luego conectan con Angels Barceló desplazada a Haití, sigue un relato de “Historias de Oro”, más publicidad y ya se entra en faena.

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Un siglo de canciones 18: “Nocturno de Princesa” (por P.D. Álvarez)

18 de mayo de 2009

Single Moris

ANTES

Moris (a.k.a. Mauricio Birabent) grabó en mil novecientos sesenta y seis el sencillo “Rebelde“, el primero de la historia del rock argentino que lo convirtió en uno de los fundadores del camino que más tarde seguirían Charly García, Fito Páez y Andrés Calamaro, entre tantos otros. Tiempo después escribió “Ayer nomás“, que fuera popularizado por Los Gatos de Litto Nebbia y ya nada fue lo mismo.

A partir de ahí, su carrera cosechó dos discos de estudio (“30 Minutos De Vida” y “Ciudad De Guitarras Callejeras“, con temas como “El Oso“, “Ayer nomás” o “Pato trabaja en una carnicería“). Y todo esto antes de cumplir los treinta años.

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Las cosas iban bien hasta que llegó mil novecientos setenta y seis y los militares tomaron el gobierno, haciendo que vivir en Argentina se convirtiera en algo demasiado peligroso para la gente comprometida con la realidad. Y entre esas personas se encontraba Moris.

España era el país ideal para hospedarlo junto a su familia. La ciudad elegida fue Madrid, donde la movida madrileña estaba germinando en las calles, donde la Transición española hacía que la ciudad estuviera en estado de ebullición, y todavía faltaba para la llegada de Tierno Galván. Entonces Madrid se convirtió en el lugar ideal para los Birabent, en España.

DURANTE

Ya en Madrid, se ocupó de tomarle el pulso a la ciudad, caminando sus calles, bebiendo en sus bares, perdiéndose en sus noches  y sintiéndola suya como lo había hecho con Buenos Aires.

Comenzó una gira por Colegios Mayores y universidades y, según recuerda en las notas de una reedición de dos mil ocho, “periodistas destacados como Jesús Ordovás y Diego Manrique escribieron críticas particularmente alentadoras“. El tren Moris estaba comenzando a echar humo de la locomotora.

Fue en este período que aparece en su vida Vicente “Mariscal” Romero, un incipiente productor y DJ, quien “movió los hilos y volcó en la compañía Chapa Discos mi música“.

El Mariscal se convierte en el productor de este disco y pone a disposición de Moris a dos jóvenes argentinos que habían formado un grupo con otros tres jóvenes españoles. Los argentinos se llamaban Alejo Stivel y Ariel Rot. Los españoles, Julián Infante, Felipe Lipe y Manolo Iglesias. Los Tequila & Moris juntos en un estudio. Y que sea rock.

En el disco, editado bajo el nombre de “Fiebre de Vivir“, Moris pintó un Madrid delicioso en canciones como “Balada de Madrid“, “La ciudad no tiene fin” o “Rock del portal” y sumó un standard al repertorio de muchos músicos de rock en castellano de cualquier lado del atlántico: “Sábado a la noche“.

Y además incluyó la canción elegida para este siglo de canciones, llamada “Nocturno de Princesa” (canción cuatro del lado B).

LA CANCIÓN

Calle de Princesa 5, Madrid. Junto a un complejo de cines y con una escultura con unos cubos adornando la puerta, un restaurante Vips. Un músico argentino se decide a retratar lo que está viendo, toma un papel y un lápiz y garabatea:

Aquí estoy ahora esperando a nadie, esperando nada. Una coca cola tan roja y helada y en el aire suenan miles de palabras, pero destruiría todas las palabras, te sumergiría y te ahogaría, y en una mirada me comprenderías. ¿Me comprenderías? ¿O son tonterías?

Las rimas salen disparadas como balas. Podría ser Bob Dylan cantando en castellano, pero Bob está demasiado ocupado en Woodstock para aquellos años. El tipo sigue escribiendo:

Y aquí estoy ahora en el Vips de Princesa, y en aquella mesa hay varias duquesas. Una rubia inglesa come su hamburguesa, y en la barra un tío toma su cerveza, la música negra por los altavoces. Y los camareros que tú ya conoces.

El tipo le escribe a alguien que no llega y que es cliente habitual del lugar, pues ya conoce a los camareros. Cuenta que está en un restaurante y ni siquiera piensa que podría ser de los primeros experimentos de marketing musical de la historia, porque en ese momento no existía el marketing metiéndose en nuestras vidas. Continúa diciendo:

Y escribo y describo lo que voy mirando: los Beatles ya viejos mirando a la gente. Mil flores de plástico, un disco fantástico. Drácula que mira a King Kong con ira y el Che Guevara gira que te gira.

Los Beatles ya viejos, dice el treintañero. ¿Cuántos años lo separaban de Ringo Starr & Compañía? Él, que escribe como un viejo sabio que espera, acusa de viejos a sus colegas de Liverpool, cuando parece que se le está haciendo tarde, porque concluye diciendo:

Y por la ventana casi ningún niño, solo una escultura de duro aluminio, árabes, franceses, tíos que parecen hippies o burgueses y un mundo borracho que va haciendo eses, que va haciendo eses.

La plaza sin juegos, la escultura que nunca sería derribada y el mundo que va haciendo lo que puede desde aquella época. El tipo se levanta y se va, tal vez pensando que la mejor manera de describir un lugar, es no habiendo nacido allí.

EL DESPUÉS

Conocí esta canción en un recital, en Buenos Aires, cantada por Moris y su hijo Antonio, cuando yo no tenía más de doce años. Tiempo después descubrí la versión de los Neverly Brothers (Guille, no te olvidaremos) y todo fue tomando otro color. Nota del Editor: en el enlace hay una versión de los Neverly Brothers con Andrés Calamaro.

Llegué a Madrid casi treinta años después del nacimiento de la canción y estuve quince días preguntando por el Vips de Princesa a gente que desconocía su existencia por completo. Por un momento pensé que todo se trataba de una broma de Moris o de otro de los desaires del progreso hasta que, subiendo por las escaleras que están frente al Vips, me encontré con el emblemático restaurante.

Apuré mi paso como lo hacen los amantes que hace tiempo que se echan de menos, pasé junto a un grupo de chicos sentados al borde de la escultura de duro aluminio, abrí la puerta y respiré hondo.

Revisé las revistas para después sentarme en una mesa del centro, que era el lugar más próximo a la ventana. Abrí mi cuaderno de notas para inmortalizar ese momento hasta que llegó el camarero que, seguramente, jamás había visto a un cliente con esa cara de haber llegado a La Meca, y cuando me preguntó qué iba a tomar, le contesté “Una Coca Cola, bien roja y helada por favor”.

Ya no había hippies o burgueses, pero el mundo sigue borracho y haciendo eses.

NOTA: No hemos recibido ni un céntimo de la cadena Vips ni de Coca Cola, pero si pasan por el Vips de Princesa, saluden por mí al local.

 

Entradas anteriores en:

Un siglo de canciones (todos los posts)

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