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Venezuela irrumpe en la crisis del coronavirus en Estados Unidos

Venezuela EEUU

Estaba viendo CNN, pendiente de la rueda de prensa de la Casa Blanca, cuando Trump dio paso a su ministro de Defensa para comunicar algo importante. Se trataba de anunciar que Estados Unidos desplegaba buques y aviones militares en la costa venezolana, como parte de una operación contra el narcotráfico. Esto sucede días después que el ministerio de Justicia de EEUU acusara de narcoterrorismo a Nicolás Maduro. Trump definió esta operación como la más grande de Occidente. Añadió: “El régimen ilegítimo se beneficia del tráfico de drogas” y a continuación se refirió explícitamente a la cocaína.

Es impresionante como Venezuela sirve para todo. Es la excusa perfecta para tapar otros asunto. No solo en España. Imagino que asumirán el respingo que di al escuchar sobre el despliegue naval y aéreo. Totalmente fuera del contexto de la crisis del coronavirus, en un día que se les han disparado las cifras negativas. Y que intencionadamente, aparte de desviar la atención, servirá para aumentar sus indices de popularidad de cara a las presidenciales.

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Fauci como Simón: la derecha extrema les ataca

Erin Schaff:The New York Times

El New York Times publica un artículo sobre los ataques que está recibiendo el Dr. Anthony Fauci desde la derecha extrema estadounidense. No he podido evitar pensar en el evidente paralelismo con nuestro Fernando Simón.

Fauci es desde 1984 el director del Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas de Estados Unidos. Y cada día, en las ruedas de prensa de Trump, le toca bailar con la más fea. Es admirable comprobar su cintura para corregir delicadamente las incorrecciones y exageraciones del presidente de EEUU.

Una de las características de las derechas extremas del mundo son las teorías de la conspiración. A Fauci le han colocado en el centro de una para tumbar a Trump. El NYT reporta que el primer post en redes sociales que trató el tema fue compartido miles de veces, llegando a una audiencia estimada de 1,5 millones de personas. A esto siguió el #FauciFraud. A Simón le ha sucedido algo parecido en España, con una diferencia: a Simón no le señalan como topo para tumbar a Pedro Sánchez. Porque Sánchez es el enemigo y entonces eso convertiría a Simón en amigo. Por tanto Simón debe ser presentado como complice del presidente de gobierno, el objetivo a batir.

Ya comenté en su momento que la (incuestionable) valía de Simón viene avalada por su trayectoria: fue contratado por Aznar, promovido por Rajoy y mantenido por Sánchez. Tres presidentes de gobierno, dos del PP y uno del PSOE. En esto también hay un paralelismo con Fauci: ha sobrevivido, desde Reagan, a seis presidentes de EEUU. Cuatro del Partido Republicano y dos del Demócrata.

También he manifestado anteriormente que prefiero el error de un experto al de un ignorante. A un científico sobre un cuñao.

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El mal perder de Sanders

AP:Jeff Roberson CNN

El mal perder de Bernie Sanders, y su mal humor, es conocido. Pero por aquí entre ciertos sectores de Podemos (y sus escisiones) parecen no querer enterarse.

En estas primarias Sanders ha vuelto a demostrarlo. No me refiero a su tono de regañarnos cuando habla en público (sean mítines o debates). Hago referencia a dos hechos puntuales de las ultimas semanas.

El primero de ellos es la diferencia entre sus reacciones según gane o pierda. En la jornada de primarias en las que resultó vencedor (New Hampshire) salió raudo y presto a celebrar con sus seguidores y a dar el discurso correspondiente. Lógico. En los tres martes en los que ha salido perdedor (el último fue este pasado martes donde perdió los tres estados –Ohio aplazó la votación por el coronavirus) dio la espantada. En los dos primeros martes tardó 48 horas en comparecer. Ayer, tras perder Florida (Biden le arrasó), Illinois (derrota clara) y Arizona (el estado más reñido de los tres y el más pequeño de los tres), se encaró con un periodista de CNN que le preguntó. Habían pasado dos días y seguía sin decir nada respecto a su fracaso del pasado martes. Aparte de gruñirle al periodista se erigió en salvador de la crisis del coronavirus. ¿Es el típico discurso mesiánico de la izquierda extrema o simplemente un caradura que aprovecha una crisis para salir del paso? En cualquier caso no sale bien parado.

La pregunta que se hace todo el mundo es si continuará en la carrera electoral o no, dadas sus escasas posibilidades (Biden contabiliza 1.181 delgados frente a los 885 de Sanders). Según algunas fuentes de su entorno está pensando a jugárselo todo a una carta. La de las primarias de Nueva York. Surgen dudas:

  1. La primera: ¿se celebrarán las primarias en Nueva York? Es uno de los estados más afectados de EEUU por el coronavirus). Ya hay cuatro estados que las han aplazado (Ohio, Georgia, Louisiana y Connecticut, que tiene frontera con NY).
  2. La segunda duda: ¿es necesario este empecinamiento en una misión que ya resulta quijotesca?
  3. La tercera: ¿es su ego tan grande para imponer su agenda personal?

Ya puestos a desmontar a Bernie Sanders conviene tirar de memoria y datos. Empecemos por eso tan manido del establishment. Cada vez que lo veo u oigo dejo de leer o escuchar. Es un topicazo, como el del voto latino (el hispano). ¿Qué es eso del voto latino? No se puede unificar. Son varias comunidades de distintas procedencias. No es lo mismo el voto de los cubanos anticastristas de Florida que el mexicano de Chicago o el puertorriqueño de Nueva York. No son lo mismo los colombianos que los venezolanos. Tampoco son los mismos los ya asentados en EEUU desde hace tiempo que los de primera generación. Pero volvamos al establishment.

¿Entendemos por estabishment a las elites económicas y políticas? Si es así Sanders es puro establishment.

Ha sido el candidato de estas primarias que ha dispuesto de más fondos. Solo en febrero recaudó 46,5 millones de dólares. Biden en cambio solo 18 millones. El total dispuesto por Sanders ha sido de 167 millones frente a los poco más de 80 millones de Biden. Se ha demostrado, como en el caso de Bloomberg, que tener más dinero no implica ganar votaciones. Lo cual nos lleva al siguiente punto, el de las teorías conspirativas. Los partidarios de Sanders han vuelto a sacar de paseo estas ideas. ¿Hay una gran conspiración entre los votantes (militantes y simpatizantes) del Partido Demócrata? De ser cierto algo tan absurdo (repetido en medios podemitas) tendrían que plantearse porque los Demócratas se unen contra alguien que no es de su partido. De momento, a Biden le están votando masivamente. Y seguro que su vicepresidencia con Obama, y su experiencia en la crisis del ébola, son pluses en esta contienda electoral.

A raíz del párrafo anterior la eficacia del senador Sanders queda en entredicho. De entrada se puede cuestionar su gestión económica y su ratio de efectividad (inversión vs. resultados, en forma de votos). Esta misma duda se puede plantear sobre su carrera política en Washington. Desde 1991. Estamos en 2020. ¡Son 29 años! De 1991 a 2007 de diputado y desde 2007 como senador. ¿Es o no es parte del establishment político? Y sus iniciativas legislativas no demuestran que haya sido muy productivo ni trabajador: solo siete leyes en 29 años llevan su firma. Matarse no parece haberse matado. La primera, de 1991, fue para establecer el día 4 de marzo como Vermont Bicentennial Date. Otras dos (2006 y 2013) fueron para establecer oficinas de correos en dos localidades de su estado de Vermont. Cuando los periolistos españoles elogian a Sanders nunca mencionan estos datos. ¿Por ignorancia, inutilidad o una agenda oculta?

Suele pasar que cada vez que ciertos sectores (los ya mentados) nos lanzan nuevos héroes se equivocan de cabo a rabo. Sea el francés Mélenchon, el británico Corbyn o el mismo Sanders. Y me refiero solo a los del mundo occidental, para no aburrir con la lista…

Otro asunto que nuestros periolistos tampoco mencionan nunca es que la probabilidad de Sanders de ganar las elecciones es nula. Por una razón: es judío. Esto en Estados Unidos no se atreven a mencionarlo por aquello de lo políticamente correcto. Pero el tema está presente. Y en conversaciones privadas surge. Y, por ejemplo, mis amigos judíos de NY lo tienen claro. Aquí, en cambio, es un concepto inexistente. Porque su labor se limita a traducir (y como ahí no lo mencionan…). Todos los presidentes estadounidenses, menos uno, han sido protestantes (en sus diferentes ramas). La excepción, Kennedy, era católico.

A mi me sigue asombrando la capacidad de muchos al hablar de otros países cuando ni siquiera dominan en el que viven. Y EEUU es grande (en territorio y población), diverso y cambiante. En mi caso, a pesar de haber vivido ahí durante cinco años (hace ya mucho) y mantener contacto frecuente, no me atrevo a llegar a ciertas conclusiones, salvo las obvias. Como las expuestas aquí.

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Mini martes

Michigan

Ayer se celebró en EEUU el Mini martes (o Súper martes 2) del proceso de primarias del Partido Demócrata. Votaban en seis estados. Michigan era el más importante con sus 120 delegados. Washington State con 89 y Missouri con 68 eran también buenas plazas. Los otros tres repartían 14, 20 y 36 (North Dakota, Idaho y Mississippi respectivamente). En total estaban en juego 347 delegados.

Lo más sorprendente ocurrió al filo de la medianoche (hora española): la administración del Estado de Michigan anunció que probablemente no se conocerían los resultados hasta bien entrado el miércoles. Una vez más quedaba demostrada la eficacia de nuestros procesos electorales y las carencias del país líder en tecnología punta. Incomprensible.

Una jornada que podría disparar a Joe Biden hacía la nominación o afianzar la posición de Bernie Sanders. Biden encabezaba la carrera de los delegados (tras su gran noche del Súper martes, impulsado por su triunfo previo en Carolina del Sur). Y también algo que podría ser decisivo entre los votantes del Partido Demócrata: los candidatos que han abandonado las primarias han manifestado su apoyo a Biden. Todos menos Elizabeth Warren. Ella supone la gran incógnita. Llegados a este punto conviene recordar tres puntos:

  1. Sanders no es miembro del partido. Se presenta a las primarias como independiente. Factor que puede ser decisivo de cara a los superdelegados en la convención del partido.
  2. Por muchas importancia que Warren se de, su peso e influencia no es tan relevante. Se ha demostrado en las urnas de estas primarias.
  3. A Warren le pesa su pasado como militante del Partido Republicano. Y su personalidad de profesora regañona. Dos patinazos en estas primarias la descabalgaron y dejaron sin opciones: no tener un plan economico para su proyecto sanitario (fue patético ver como en el primer debate intentaba escabullirse de las preguntas de sus rivales) y su enfrentamiento público con Sanders al terminar un debate (se acercó a su posición y le regañó; esto acabó reforzando a Sanders).

Sobre la una de la madrugada CNN proyectaba el triunfo de Biden en Mississippi. Quedaba por saber el reparto de los 36 delegados del estado. Dada la configuración etnica de los votantes (64% afroamericanos) podemos suponer que se llevará una gran parte de los 36. Confirmando que al voto negro no le gusta Sanders. Y si no afianza el voto joven –perdió muchos el Súper martes– sus posibilidades se estrechan.

El New York Times confirmaba el triunfo de Biden en Mississippi y añadía Missouri (68 delegados). Washington Post decía lo mismo que el NYT. Me sorprendió el silencio de CNN respecto a Missouri. Hasta la 01:38 no dieron a Biden ganador en Missouri. Un triunfo claro y significativo: Sanders perdió Missouri en 2016 por los pelos contra Hilary Clinton y en 2020 se ha desplomado frente a Biden. A esta hora ya se conocían los primeros resultados de Michigan (la foto del encabezado): con un 21% escrutado Biden iba ganando por 28.990 votos.

Seguía sin entender el aviso del gobierno de Michigan sobre la demora en dar los resultados finales. Ya teníamos el 21%. Y minutos después conocíamos los datos al 31% y Biden aumentaba su ventaja. Y a las dos estábamos en el 44%. Biden mantenía posiciones. Otra curiosidad: a esas dos de la madrugada española cerraban los colegios electorales de Michigan. Es decir, teníamos casi la mitad de los resultados con la votación aún en marcha. Y nos habían avisado que los resultados definitivos no se conocerían hasta bien entrado el miércoles (en su uso horario). Alguna explicación tiene que haber. A mi se me escapa.

Al 53% la diferencia entre Biden y Sanders aumentaba. Y a las 02:10 CNN proyectaba a Biden como ganador de Michigan, el premio gordo de la noche. En un estado en que Sanders le había ganado a Clinton en 2016. En el siguiente cuadro del NYT vemos los datos conocidos hasta las 02:15. Ojo que el recuento de delegados del 10 de marzo es parcial, solo han repartido 55 de los 347 en disputa.

NYT

 

Si la tendencia de Michigan se mantiene y acaba ganando Biden, según el pronóstico, podríamos decir que el Mini martes fue The Night They Drove Old Bernie Down.

 

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El coronavirus podría tumbar a Trump

Pence & coronavirus team

El coronavirus podría tumbar a Trump. Algo impensable hace unas semanas. La gestión al respecto del presidente y su administración está dejando bastante que desear. Y no puede culpar a nadie, ni siquiera a Obama. Porque las medidas contra el Obamacare (el plan de sanidad pública), los recortes en investigación y estudios sobre enfermedades infecciosas, los ha realizado su gobierno. No son ninguna herencia.

El nombrar a su vicepresidente Mike Pence como jefe del grupo para combatir el coronavirus, un error manifiesto, también fue una decisión suya. Pence es un notorio negacionista de la ciencia y sus avances. Su marca personal en contención de problemas que afectan a la salud pública es negativa: como gobernador de Indiana se negó al intercambio de jeringuillas cuando lo del SIDA (y a las campañas de información y prevención) y los casos de afectados se dispararon. En la foto le vemos rezando antes de la primera reunión del task force.

Las declaraciones de Trump, siempre desmentidas inmediatamente por la comunidad científica, son lo de menos. Parece que EEUU está ya vacunada contra sus declaraciones llenas de falsedades así como de sus intempestivos tuits. Pero en el caso del coronavirus ya estamos hablando de otra cosa. Hemos pasado en cuestión de días del “todo está bien” de Trump a la confesión de que “no tenemos suficientes kits para responder a la demanda de tests” de Pence. Claro fruto de la improvisación que han tenido con este asunto y a su política de minusvalorar el problema y retrasar el ponerse manos a la obra. (Otro aspecto interesante a tener cuenta, dada la situación sanitaria del país, es como los más perjudicados van a ser, como siempre, las clases más desfavorecidas de EEUU. Y quizás por eso han demorado en ponerse las pilas o en aparentar que lo hacen).

Añadamos un elemento más a la ecuación: el desplome de las bolsas. Ayer El País llevaba en portada que el coronavirus ya le ha costado 110 millones a la bolsa española. Y la estadounidense está revuelta:

  • El indice S&P 500 ha bajado un 12% desde el 19 de febrero. Es su mayor bajada desde la última crisis. Esta caída se valora en un millón de billones de dólares.
  • El 27 de febrero el Dow Jones tuvo su mayor bajada en un solo día. La compensó al lunes siguiente. Estos vaivenes se han ido repitiendo. Esta semana ha cerrado en rojo los dos últimos días.
  • La semana pasada fue la peor en Wall Street desde 2008 (el año del desplome de Lehman Brothers).
  • La Reserva Federal bajó los tipos de interés como medida de emergencia. La primera que realiza desde 2008.

En este mundo capitalista, totalmente financiarizado, la bolsa es algo más que un termómetro. Es un símbolo. Real. Y está claro que le preocupa a Trump. Ha sido su bandera de la victoria, su logro, desde que asumió la presidencia. Ha presumido de lo bien que va la economía basándose en la marcha de los indices bursátiles. La repentina bajada de los tipos es prueba evidente de la inquietud de la Casa Blanca. Ni siquiera los recientes excelentes datos de empleo han mitigado las noticias negativas que afectan a la economía, por culpa del coronavirus. (Febrero ha sido el mejor mes desde que se inició la continuada racha de creación de puestos de trabajo, bajo el primer mandato de Obama).

A ver si el coronavirus va a ser capaz de conseguir lo que, hasta ahora, no parece que los candidatos del Partido Demócrata vayan a ser capaces de lograr. Igual es como lo de la gota malaya, tras el proceso del impeachment, las negativas a permitir que declare personal de la administración en el proceso, el informe Muller (un juez federal acaba de abrir un caso señalando al ministro de Justicia por su interesada interpretación al resumir el informe y no haber actuado ante los indicios que reportaba), indultos a los amigos, la negativa a presentar las declaraciones de la renta, la inanición ante la intervención rusa en los procesos electorales estadounidenses, el fracaso de los acuerdos con Corea del Norte y los talibanes, la nula reacción ante el ataque iraní a una base estadounidense y las mentiras respecto a la ausencia de daños, etc. O quizás estoy exagerando y me puede la subjetividad. Veremos…

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Súper martes en las primarias del Partido Demócrata

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Ayer se celebró el llamado Súper martes –Super Tuesday– en la primarias del Partido Demócrata. Se votaba en 14 estados y se elegían a un tercio de los delegados (1.357) que nominaran al candidato a la presidencia de EEUU en la convención del partido. Entre los 14 estaba California, el premio gordo. Sus 415 delegados le convierte en el estado que más aporta. Texas con 228 era otro bocado apetitoso (el segundo mayor de la noche). Para sumar delegados es necesario obtener al menos el 15% de los votos.

La novedad fue la aparición de Bloomberg por primera vez en la carrera electoral. Se ha convertido en el tercero en discordia en lo que parece que va a ser un mano a mano entre Biden y Sanders. ¿Le va a merecer la pena seguir gastando millones sin opciones claras? Parece que su baza es llegar vivo a la convención y que está sea abierta (sin que ningún candidato haya conseguido los 1.991 delegados necesarios para asegurar la nominación).

La lista de candidatos presidenciales se redujo a cinco para este Súper martes y probablemente a partir de hoy se vea reducida a tres o cuatro.

Independientemente de los estados en los que hayan ganado (ahora mismo más Biden que Sanders) lo que cuenta es la suma de delegados. Tras la victoria en Carolina del Sur de quien fuera vicepresidente con Obama (se la jugó para lograr el voto afroamericano y le salió muy bien logrando casi el 50% de los votos) su diferencia respecto a Sanders se redujo drásticamente. A la hora de escribir estas lineas (03:43) Biden lideraba la carrera de delegados con 135 mientras Sanders sumaba 94. Unas observaciones: Texas llevaba escrutado tan solo el 30% (con Sanders en cabeza y Biden pisándole los talones porque va ganando en Houston y Dallas) mientras que en California se seguía votando. Por la diferencia horaria (nueve horas respecto a España) tardaremos bastante en saber los resultados definitivos de California. Actualizaré los datos a media mañana (aquí o en los comentarios).

ACTUALIZACIONES:

  • A las 08:16 con el 91% escrutado en Texas va ganando Biden con una diferencia de 71.000 votos sobre Sanders. En cuanto a delegados de momento ya on fijos 40 de los 228 y se reparten 20 cada uno. Bloomberg con el 15,3% de los votos también aspira a arañar alguno. En California siguen con el recuento (48% escrutado). Las encuestas daban y dan a Sanders como favorito. Lo que se conoce es que Sanders lleva una ventaja de 188 mil votos sobre Biden (29,8% del voto frente al 20,6%).  Traducido a delegados de momento hay confirmados 48 y 27 para Sanders y Biden respectivamente. Bloomberg está al 17%. Hasta esta hora la suma de delegados es 311 para Biden y 245 para Sanders. Bloomberg solo lleva 9 mientras Warren cuenta con 18. Pero queda California.
  • CNN y The New York Times dan como vencedor a Biden en Texas con el 93% escrutado.
  • De momento parece que el Sanders de 2020 está por debajo del Sanders de 2016. La razón principal puede ser la fragmentación del voto. En 2016 solo hubo dos contrincantes mientras que en 2020 ha habido bastantes más.
  • A las 08:50 la carrera por los delegados va así: 316 (311) para Biden y 250 (245) para Sanders. Entre parentesis como estaban a las 08:16.
  • A las 12:45 ya está confirmada la victoria en Texas de Biden con el 97% escrutado (33,4% de los votos). Logra 42 delegados. Sanders 38 y Bloomberg y Warren uno cada uno. Es el noveno de los 14 estados que ha ganado. En California van por el 80% escrutado y lidera Sanders. Con el 33% de los votos se asegura 74 delegados. Biden 46 con el 24,1%. El 20% que queda por contar puede aumentar o disminuir la diferencia. Bloomberg está al 14,8% y precisa el 15% para raspar un delegado.
  • En estos momentos el reparto de delegados es el siguiente: 383 Biden y 318 Sanders.
  • Ha sido indudablemente una gran noche para Biden. Se confirma que Warren no termina de arrancar. Sus 35 delegados la alejan totalmente de la nominación. Debería replantearse abandonar la carrera. Su continuidad solo sirve para perjudicar a Sanders, al dividir el voto progresista. El fracaso de Bloomberg es notorio. En su primera aparición en las primarias apenas ha cosechado 12 delegados, que podrían ser 13 si logra uno en California.

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La gran hipocresía de las intransigentes derechas españolas

Reuters El País

En la foto de la agencia Reuters, publicada por El País, vemos al embajador estadounidense en Afganistán, Zalmay Khalilzad (a la izquierda), y al líder y cofundador de la milicia talibán, Abdul Salam Zaeef, tras la rubrica en Qatar del acuerdo de paz entre EEUU y los talibanes. ¡Vaya! Han estado combatiendo durante 19 años y ahora dialogan para llegar a un pacto. Y no pasa nada. Mientras, aquí las intransigentes derechas españolas dan la matraca un día sí y otro también sobre acuerdos, pactos, diálogos con Bildu, ERC, etc. Todos partidos perfectamente legales dentro de nuestro sistema constitucional.

Claman al cielo porque han perdido las elecciones. Si hubiesen ganado no dirían ni mu. Como callaron cuando Aznar recibió con todos los honores a Gadafi (este sí que financiaba el terrorismo y no la vicepresidenta de Maduro), hablaba catalán en la intimidad o llamaba a ETA “Movimiento de Liberación Nacional Vasco” mientras negociaba con ellos. Y sin olvidarnos de la ignominia de la gran mentira de los atentados de los trenes del 11M, donde acusaron, con todo el aparato mediático que controlaban (excepto el ABC de Zarzalejos) a los etarras de algo que no habían hecho, sabiendo perfectamente que era obra de los islamistas. Lo hicieron con afanes electorales y les salió el tiro por la culata: ganó Zapatero. No parecen haber aprendido la lección.

Más apuntes para la memoria: el llamado plan Ibarretxe fue desarticulado democráticamente por el gobierno de Zapatero. A Rajoy le estalló en la cara la versión catalana. Por inanición (marca de la casa marianista). No iba a haber urnas y las hubo. El patinazo fue histórico y dejó la reputación del CNI por los suelos. Hoy en día aún estamos sufriendo las consecuencias. ¡Pero, ay, la culpa es del maligno Pedro Sánchez! ¿Por querer arreglar un entuerto del PP? ¿Por haber ganado las elecciones, dos veces seguidas además?

Lo de ETA también debe escocer a las hipócritas e intransigentes derechas españolas. Porque el adiós a las armas también sucedió bajo un gobierno del PSOE, el de Zapatero.

Vox no puede ni debe irse de rositas. Porque vienen de donde vienen y son lo que son. Ahora bien, que Abascal pretenda ir de líder mundial porque se ha entrevistado en EEUU con ¡el hijo de Bolsonaro! es de chiste. ¿El hijo? Vaya, vaya. ¿De qué hablaron? ¿Del cambio climático? ¿De la deforestación del Amazonas que impulsa Bolsonaro padre?

Abascal también asistió en EEUU al discurso de clausura del The American Conservative Union Foundation, pronunciado por Trump. Con quien no se cruzó palabras ni selfies. Vaya, vaya.

Estos intranscendentes hechos fueron recogidos, para mayor gloria de Abascal, por la agencia Europa Press, vinculada al Opus desde su fundación.

La pregunta del millón: ¿el líder de Vox aprovechó su asistencia para recriminar el pacto con los talibanes a sus contactos de la derecha conservadora estadounidense, asistentes al acto? Sería lo coherente, acorde a lo que escuchamos por estos lares.

P.D.: El acuerdo de EEUU con los talibanes ha encontrado este domingo su primer obstáculo. El presidente afgano, Ashraf Ghani, ha rechazado la cláusula que prevé la liberación de miembros de la guerrilla. “El Gobierno de Afganistán no se ha comprometido a liberar a 5.000 prisioneros talibanes”, ha declarado Ghani al día siguiente de asistir en Qatar a la firma de ese pacto.

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