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“Noches de Rock ‘n’ Roll” el doc de Colomo sobre Burning

Anoche asistí al estreno en cines de “Noches de Rock ‘n’ Roll“, el documental de Fernando Colomo sobre Burning. Forma parte del festival In-Edit dedicado a documentales musicales (todos los de esta edición tienen una pinta estupenda). Y ya se está emitiendo por uno de los canales de Movistar.

A la sala del Proyecciones acudieron los coproductores Susana López Corcuera y Roberto Oltra (quien además fue batería de Burning) y el director. La Mundana nos hizo unas fotos. Entre los presentes estaban además parte del equipo técnico, Gonzalo García-Pelayo y el gran Jesús Ordovás (aparece en la foto con Susana).

Finalizado el pase hubo un turno de preguntas y respuestas. Susana, en su segunda intervención, comentó que el concierto del entonces denominado Barclayscard Center, con una pléyade de estrellas del rock nacional, y que es parte esencial de la filmación, lo organizó ella para recaudar fondos para financiar el documental. Es decir, no fue al revés, rodar aprovechando el evento.

Fernando Colomo vuelve a encontrarse con Burning. La primera, “¿Qué hace una chica como tú en sitio como este?“, no pudo ser más fructífera y lanzó comercialmente a la banda. Una vez más encontramos ejemplos de la estrecha colaboración entre el cine y el rock (y la música en general). Concepto que menciono frecuentemente en mis dos últimos libros. En “Noches de Rock ‘n’ Roll” Colomo nos cuenta los 40 años de existencia de Burning. Desde sus comienzos. Su ascenso a los cielos. Y sus infiernos. La narración es ágil y nos da la dimensión exacta de la importancia del grupo. Que es mucha. Así como su influencia. Y así lo reflejan los múltiples testimonios que recoge el documental. Desde Rosendo hasta Loquillo. De las personas que intervienen me gustaría destacar a las dos hermanas de Pepe Risi (José Casas Toledo), el que fuera guitarra solista y miembro fundador de Burning. Y también quiero agradecer a la productora por haber contado conmigo. Nunca me había visto en pantalla grande…

De los supervivientes de la formación original es el enorme Johnny Cifuentes quien lleva la antorcha de Burning, desde las desapariciones de Toño Martín (el primer cantante) y Pepe Risi. Y lógicamente Johnny es el gran protagonista de la cinta. Y objeto del cariño de sus compañeros de profesión y de Colomo.

No pierdan la ocasión de ver “Noches de Rock ‘n’ Roll“. Merece y mucho la pena. No les defraudará. Es más, les encantará.

Con Roberto Oltra y Fernando ColomoCon Susana López Corcuera y Jesús Ordovás

 

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Johnny Cifuentes: la patria del escenario (texto y fotos de Charly Hernández)

24 de noviembre de 2010

 

Johnny Cifuentes, el superviviente del rock nacional con los Burning aparece de negro. Las sempiternas gafas de sol cuelgan del cuello de la camiseta y comenta: “Tocar en Madrid, en casa, es siempre como el torero que toma la alternativa en Las Ventas”. Se relaja en el camerino y brinda con una cerveza por el rock and roll y los tiempos pasados. Se acomoda y observa algunos vinilos. Sonríe al ver la portada del single en vinilo de “¿Qué Hace Una Chica Como Tú En Un Sitio Como Este?”: “Este cine, el Pleyel, estaba en la calle Mayor y ahora es un cine porno. Toda esa zona; Carretas, Mayor… y tal. Y joder, que pintillas teníamos aquí. El Risi, Toño, Enrique, Teto… y ahí estoy yo con una guitarrilla. ¡Qué bueno, tío! ¡Me encanta!

 Continúa viendo otros vinilos de Burning junto con un ejemplar de “Hail, Hail, Rock and Roll” de Chuck Berry: “¡Joder y aquí está el jefe! ¡Que guapo estaba ahí el Richards!”. Sonríe con melancolía cuando recuerda a Pepe Risi y a Toño, una chispa en sus ojos que se dejan ver sin las gafas de sol. Después de andar entre los surcos de los acetatos, la entrevista echa a andar. 

Se avecina un trabajo tuyo en solitario junto a Leiva (Pereza). Lo firmas como “Johnny Burning” ya que ninguno del resto del grupo participa y destaco lo que dijo Leiva sobre ti: “Me encuentro a un Johnny asustado, inseguro después de casi diez años sin grabar. Y comienzo a tirar y tirar. Sus expresiones son frases que los demás utilizamos en las canciones y él no. Así que le convenzo para que las utilice”. Ese relevo generacional… ¿cómo surge este proyecto?

-Pues creo que todo esto de las colaboraciones y cosas que se hacen entre la gente que nos dedicamos a esto ocurren casi siempre en los bares, después de un concierto o en algún sitio que vamos después y que termina siendo un denominador común para los dos porque nos gusta y también para mucha gente. Todo empieza cuando Leiva me dice: “Joder, Johnny… me encantaría hacer un disco contigo, unas canciones… algo contigo…” Y bueno, ya sabes que yo desde el año 2002 no he vuelto a grabar un disco con canciones nuevas. Hemos estado ahí en el 2006 con “Dulces Dieciséis” que es un acústico y luego hicimos ese mismo acústico en directo en la Joy Eslava y que grabamos en 2008. Había unos temas por ahí que yo los tenía en casa, los cuales iban destinados a ser del nuevo disco de Burning pero se metió este hombre y al final me lo pensé y dije de darme un capricho tras treinta años.

Este tío [Leiva] tiene una banda muy stoniana, los dos somos fans de los Stones y Keith Richards… y yo le veía en esa honda así que le dije de empezar a quedar en mi casa, de vez en cuando siempre que los dos pudiéramos para empezar a mirar las canciones. Fuimos quedando, nos fuimos gustando cada vez más hasta que comprendimos que solo teníamos que grabar el y yo. Vino para mirar unas guitarras y al final la cosa empieza a enredarse de tal manera que empezamos con las grabaciones en casa porque ya se pueden hacer con un ordenador y cada vez me iban gustando más los riffs que hacía con la guitarra porque me recordaban a los que hacíamos los Burning en los setenta. Ya verás como este disco te va a sonar bastante a los Burning de aquella época. Desde hace un mes o mes y medio empezamos a quedar en el estudio que tiene en Alameda de Osuna hasta que ya lo he terminado. Todo terminado.

Además no hay pasta ni discográficas de por medio.

-Ha sido como un salto al vacío en un precipicio. Yo creo que ha sido algo simplemente por las ganas que teníamos los dos de hacer cosas juntos. Pienso que a partir de ahora nos hemos ganado una amistad, porque nos conocíamos de tomarnos algo y hablar de proyectos y ahora somos prácticamente hermanos tío. Leiva es un musicazo que te cagas. Ha grabado los bajos, las baterías y las guitarras, y yo las voces y los teclados. O sea, que hemos hecho un disco entre los dos y nos encanta.

Me gusta este relevo generacional que hay con Leiva, Quique González…

-Es como lo que te comentaba antes con Keith Richards y Chuck Berry. Quique González además colabora en una canción, que no es mía porque la han compuesto entre Quique y Leiva, y es una canción como de regalo que va en el álbum. Se llama ‘Sudando La Tristeza’, que es muy bonita.

Pero no es la primera vez que os juntáis… ya hubo una colaboración dentro de “Los Amigos De Los Animales”.

-Es que llevamos picoteándonos desde hace tiempo. Ellos vinieron al Joy Eslava cuando hicimos aquel directo, yo grabé con ellos “Los Amigos De Los Animales”… para mi ha sido un descubrimiento musical. Muy “richero”, me ha dado todo lo que yo quería porque hacía tiempo que no escuchaba esos riffs tipo Risi y me ha sabido coger bien el punto, así que estoy encantado.

Alguna que otra vez has hablado de tu retiro, dejándolo caer…

-Es que son cincuenta y cinco palos, tío. Sobre todo lo digo para picar un poco a la peña y para que vengan al concierto porque puede ser el último. Está un poco pensado de esa manera. ¡Ahora! El día que diga que a tomar por culo me iré, no seré como estos toreros malos que dicen todo el rato que se van y luego vuelven [risas]. Si me voy… ya me iré y a la playa que es donde me mola irme. Pero de momento estoy muy ilusionado y sigo haciendo rock and roll, que es lo mejor que me ha podido ocurrir.

Y como he dicho antes , con este relevo generacional que hay, hacen que te piques y sigas en la brecha.

-Pues si tío, porque el trato es exquisito. Yo no sabía que fuera una referencia para esta gente, porque uno vive su vida y no se da cuenta o no está pendiente de lo que significas o no. Ya tiene uno bastante con su propio pollo en la vida haciendo sus propios temas, los shows… como para estar tú mismo comiéndote la polla [risas]. Quiero decir que me tratan como el papá de esta historia y es que nosotros también hemos sido hijos de los Stones y nietos de Chuck Berry. Un relevo generacional, como estás diciendo.

De hecho leí que cuando llegó “La Movida” vosotros ya teníais los huevos negros.

Si [carcajada]. Claro, es que date cuenta que “La Movida” fue prácticamente en los ochenta y nosotros empezamos como grupo a mediados de los setenta. Lo que pasa es que nos pilló viviendo por la zona de Malasaña, entonces tuvimos relación con los nachita [Nacha Pop], Los Secretos… con mucha gente. Yo ponía discos en El Pentagrama por aquella época, allí conocí a mi esposa que es ahora madre de mis hijos. Teníamos una muy buena relación. Tuvo mucha culpa ‘¿Qué Hace Una Chica Como Tú En Un Sitio Como Este?’ para estar metidos en esa onda, y los Burning como siempre han estado en el filo de la navaja que no eran ni muy hard ni muy pop, pues teníamos ahí buen rollo con la peña.

Empezasteis en plan glam, además.

-Si, pintándonos. Yo me acuerdo que nos tirábamos en los camerinos más tiempo pintándonos que lo que duraba el show. Nos pintábamos los unos a los otros, utilizábamos esas botas que llevan los transexuales…

¿Drag Queens?

-Si, correcto. Unas plataformas tipo Gary Glitter. Es que éramos fanáticos y nos molaban mucho los T-Rex, Slade, Sweet… nos divertíamos mucho. Y bueno, con aquellas pintas nos fichó Gonzalo García-Pelayo con el que hicimos el primer disco.

Gran personaje García-Pelayo. Si mal no recuerdo, el primer disco se grabó en inglés por “exigencias del guión”.

-Exactamente, tío. Había que darle vida a esa vena que teníamos; muy gris y trasgresores en aquella época. ¿Cómo cojones íbamos a cantar en español con esa pinta? Ninguno sabía inglés –como ya sabes- y teníamos ahí a un tío que nos lo hacía cantar palabra por palabra. Ahora lo escucha cualquier tipo que sepa inglés y no sabrá ni lo que decimos. Era un ‘spanglish’.

 Esa chulería madroña vuestra junto con la astucia de García-Pelayo en la industria y en los casinos, tenía que ser buena combinación.

-Es que he tenido mucha suerte de conocer a gente estupenda. Que leyenda tan bonita esa de: “No, no, aquí no puedes entrar porque nos desbancas, cabrón.” [risas]. Un gran tipo musical. Yo habría seguido con el mucho tiempo, lo que pasa es que Triana estalló tan bien y estuvo tan fuerte, que digamos se quedó con esa parte y nosotros tiramos por otro lado.

Remarcando lo de la chulería madroña y lo que dice la canción ‘Jim Dinamita’ (En La Elipa nací y Ventas es mi reino…), como era ese Madrid de entonces y lo que aportó Enrique Tierno Galván, del cual has hablado en varias ocasiones. ¿Cómo recuerdas aquello?

-Tierno Galván… joder tío, es que “el profesor” nos dio una lección a todos cuando estábamos un poco pensando que cojones iba a pasar. Entonces vino un tipo con dos dedos de frente, una sabiduría total y una tranquilidad que te cagas… para dejarnos a todos muy tranquilos y sacar la fiesta a la calle. Yo el primer carnaval que viví potente en Madrid fue en esos años. Me di cuenta que algo había pasado en Madrid y que por fin se había enterrado esa tristeza y ese mal rollo de las calles. La ciudad estaba muy gris y cuando el Tierno llegó empezó a colorear las calles y a nosotros nos dio una motivación especial para sacar todo lo que teníamos dentro de cada uno; ya fueran canciones, el tío que hacía libros, poesía… era un mensaje que venía a decir algo así como: “Venga chicos, es el momento de hacerlo, que no pasa nada.” Franco murió pero los que mandaban seguían siendo los mismos.

De hecho en Madrid siguen mandando los mismos…

-Si, si [risas], pero bueno, Madrid sigue siendo nuestra ciudad. O la quieres o la odias, tiene esos dos palos. Nosotros cuando nos vamos de Madrid durante tres días ya estamos deseando volver y cuando estamos en Madrid deseamos irnos. Puede que esté algo desteñido, pero tío… necesitamos otro cambio porque son muchos años con este rollo. Otro petardo, reinventarnos un poco. Yo creo que esto les toca a las nuevas generaciones, que es lo que estábamos hablando. No significa que nosotros ya lo hicimos y que lo nuestro estaba bien, pero pienso que la gente tiene que mover el culo y hacer que la ciudad sea mejor. Y esto no depende solamente de los políticos, nos toca a todo el mundo y arrimar el hombro. Presumir de nuestra cuidad e involucrarnos en todo esto. Si a nosotros nos oyen en la calle, con nuestra actitud y nuestra fuerza, esa gente se va de ahí y nos deja paso, porque con dieciocho o veinte años no hay quien te destruya, tío, pero ni el muro de Berlín, ni un Caudillo, ni nadie. Así que os toca a vosotros, tronqui.

Siempre has dicho que hay que currar. Que los Burning al principio con Toño, Risi, tú… currabais, ibais a los conciertos y os cambiabais en las furgonetas, sin camerinos…

-Así era, tío. Echo la vista atrás… Venimos de familias humildes, de barrio y por lo tanto había que ayudar en casa y pagar la letra del piso o lo que sea. Cada uno teníamos nuestro curro. ¡Recuerdo que terminábamos de currar a las siete o siete y media y nos íbamos a Barajas! A tomar por culo, kilómetro doce… en un autobús que pasaba cada hora. Pero esa ilusión era acojonante, meternos en el local y hacer tres notas y mirarnos… era todo felicidad. Es que la música es el puto veneno, tío. Cuando te reúnes con cuatro colegas que son exactamente igual que tú y que la meta sea hacer algo que te llene por dentro, es que ese es el camino y lo has conseguido. No importaba levantarse luego a las ocho de la mañana para irse a currar. Pero eso dura un tiempo, hasta que la constancia y el rollo te dan ese premio que consiste en grabar un disquito y terminas por decirles a los del curro que te tienes que pirar por un tiempo, firmar la excedencia, prometerles que irás a verlos… Y nada, he ido a verlos pero ya no volví a trabajar más allí [risas].

Ahí está Pepe Risi, que aun estando en el hospital estaba pendiente del próximo concierto, que me parece era en Mallorca.

-Si, como te lo sabes. Pero es que él y todos los que estábamos allí donde le estaban cuidando, todos, pensábamos que iba a salir. En realidad Pepe ha sido siempre un tío súper fuerte y ha salido de muchas y variadas cosas. Yo pensaba como el resto, que iba a salir y le creía perfectamente cuando se levantaba la mascarilla del oxígeno y me decía: “Johnny, cuida de la actuación de Mallorca, mira a ver que falta cuando vayamos para allá porque yo salgo de aquí en dos días…” Y si, efectivamente salió de ahí en dos días pero no… en fin. Siempre lo digo, el Risi se fue lleno de cosas, con un cadáver bonito, joven… pero se fue lleno de historias. Hay gente que vive noventa y nueve años o ciento y pico y realmente han pasado por la vida como un objeto o un mueble. Yo lo siento mucho por ellos, pero Pepe si que se fue con muchas historias.

Perdurar y dejar huella, que se dice.

-Si tío… es un animal que ha hecho cien canciones, que se dice pronto. Muchas de ellas exquisitas.

Ya lo dijo Loquillo, que con Risi aprendió a cantar. Al igual que otros músicos han aprendido a dar los primeros pasos con Burning.

-Y además de manera inconsciente. Que esto se hace generando esa adrenalina de estar en una banda haciendo lo que te gusta. Recuerdo que el no dormía por las noches, un tío que componía mucho con su guitarra, una eléctrica. Fíjate como era componer con una eléctrica, que si por las noches estás con una española los vecinos te pueden llamar la atención por el ruido, pues el ponía el oído en “la negrita” y así se tiraba toda la noche. Se afeitaba, se arreglaba… lo hacía todo por la noche. Y luego, cuando empezaban a salir los primeros rayos de sol era cuando se acostaba el tío. Dormía poquito. Siempre ha sido una fuente iluminada, han pasado muchos años y todavía le echo mucho, mucho de menos. Me acuerdo mucho de él con muy buen rollo y siempre sonrío cuando lo recuerdo.

Desde luego lo que no hayan vivido los Burning… aquella historia en un pueblo de León donde no quisieron pagaros y al final apareció por ahí la Guardia Civil que terminó por encañonar a Toño…

-Si y nos agarraban del pelo y nos decían maricones de mierda. Antes la Guardia Civil impresionaba o imponía más porque eran de estos que llevaban unos gabanes súper largos, el tricornio y así… como de época de miedo [risas]. Nosotros decíamos que los íbamos a denunciar y ellos decían que vale, que si, pero que en el siguiente pueblo estaban sus primos. Todos se conocían y era absurdo meterse en esas peleas porque siempre pierdes. Siempre se perdía si luchabas contra aquellas historias en esa época. Ahora las cosas han cambiado.

…O lo sucedido en una comisaría de Gijón con Risi pidiendo un paquete de Winston en la entrada de la comisaría.

-Para que veas, tío. Éramos unos inconscientes [risas]. Después de tocar existe una especia de adrenalina en la que normalmente no pisas el suelo, estás a dos palmos y todavía sigues pensando en que eres un artista y que te deben un paquete de tabaco y una cervecita fresca, esté donde esté. Decía Risi: “¡Me apetece esto!” y yo le decía: “Que no Pepe, que aquí no es…” [risas].

Habría historias con las chicas, siempre presentes en las canciones, ¿no?

-En aquella época ya se sabe, movidas de todo tipo. Las chicas, pues la verdad, yo soy padre de alguna nena y si las viera con el Risi o con Toño me alarmo. Lógicamente han ocurrido episodios de venir los padres a buscarnos al local de ensayo y mirar detrás de los amplis por si estaban allí. Pero la sangre no llegó nunca al río, entraba en el juego del rock and roll. 

Para ir cerrando este bloque recordatorio. Bajo mi humilde punto de vista, pienso que Risi se merece una calle, como la tienen otros tantos músicos.

-Si, la verdad es que si. Pero bueno, yo no seré uno que se ponga a llorar aquí por eso. Yo creo que eso tiene que estar interiorizado en el barrio y una vez más les paso el testigo a la gente y chavales del barrio porque son ellos los que tienen que actuar. La verdad es que nosotros hemos paseado el nombre de La Elipa por todos los sitios en los que hemos estado. Un barrio que se conoce ahora porque tiene metro y antes por los Burning, y bueno, se le sigue conociendo por el grupo. Eso ya no depende de mi, pero si alguien lo hace a mi me encantaría, aunque fuera un grifo con agua que dijera: “Esta agua es del Risi, coño.” [risas]. Cualquier cosita, un detalle si que me molaría, pero yo jamás iré a un sitio a decirles que deben de hacerlo.

Y para que el grupo perdurara y no se perdiera el nombre, lo registraste.

-Yo veía que la cosa se estaba desmoronando cuando vino la época de las drogas y las cosas se estaban poniendo muy raras. Depende a que miembros les afectaba de una manera u otra, temía que esa historia la cogiese alguien que de verdad no tuviera buenas intenciones, porque las buenas intenciones son que Burning siguieran tocando y haciendo canciones de rock and roll. Porque a veces pienso que incluso los miembros de Burning no son tan importantes como ese nombre que nos ha cobijado a todos los que estuvimos ahí. Entonces antes de que eso cayera en manos de alguien que no lo supiera tratar o que lo hubiera utilizado de una manera extraña, pues decidí hacerlo. La verdad es que yo no sabía que el nombre se podía registrar, así que fui allí, pregunté y pague lo que fuera y ya está. Se lo dije al Risi y aunque le pareció de puta madre luego me dijo que lo metiera también, pero yo lo veía una gilipollez porque nos íbamos a gastar más dinero e íbamos a tener problemas. Digamos que tuve como una especie de clarividencia, vamos, que antes de que se joda lo voy a coger yo para que la cosa siga caminando.

¿No pensabas que podía haber gente que se sintieran ofendidos si otros músicos tocaran bajo el nombre de Burning sin ser los originales a pesar de que quedara alguno todavía de la formación inicial?

-Volvemos a la respuesta de antes, de que Burning está por encima de cualquier miembro, siempre y cuando quede alguien del original. En este caso estamos; Eduardo Pinilla, Carlos, Kachito, Pitu y Maykol con el saxo… y están amparados bajo ese paraguas que es Burning. No solamente era Toño, o Pepe… éramos todos y si alguien tiene que defenderlo voy a ser yo con un montón de buenos músicos. Y que siga esa trayectoria porque afortunadamente no nos hemos vuelto locos y seguimos haciendo lo mismo que empezamos hacer. Otra respuesta evidente es que no le puedes encantar a todo el mundo. A los enemigos hay que alimentarlos para que estén gorditos y sigan dando caña porque al fin y al cabo te están dando cuartel

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Un siglo de canciones 66: 5 canciones

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Un siglo de canciones 66: 5 canciones

27 de abril de 2010

Rafa Martínez del blog El auricular digital me pidió colaborar en su serie “5 canciones en la vida de…”. Ayer lo subió y lo traigo hoy a “Un siglo de canciones”, rompiendo un poco la línea habitual de esta sección. Se puede leer ahí o aquí a continuación:

Mis 5 canciones (por Adrian Vogel)

Normalmente el componente emocional es básico a la hora de seleccionar canciones. Solemos recurrir a esos temas que forman parte de la banda sonora de nuestra vida. Llevo más de un año comprobándolo en mi blog con la serie “Un siglo de canciones”, un espacio abierto –como este- a la colaboración espontánea. Y aprovecho a animaros y solicitar vuestras aportaciones.

Espero que el criterio seguido sea de vuestro agrado. Porque lo habitual es refrescar nuestra memoria musical con hechos y eventos de la infancia o adolescencia e incluso de nuestra madurez; un amor o la ruptura que tanto nos marcó; un logro o una decepción; etc. No lo toméis como un afán por ser original pero he pensado que -dado mi perfil- lo más conveniente sería darle un toque “profesional”. Esas canciones que de alguna manera dejaron huella o marcaron mi trayectoria en el mundo de la música.

Like A Shot

La primera vez que entré profesionalmente en un estudio de grabación fue con Burning, en 1975 con su segundo single. Contenía dos canciones originales de la banda: “Like A Shot” en la Cara A y “Rock and Roll” en la B. Es también una de las pocas veces que mi nombre aparece en los créditos de producción (como coproductor junto a Gonzalo García Pelayo, fundador del sello Gong). Algunos de los temas de estos primeros sencillos fueron incluidos en el ya mítico primer “Viva el Rollo”. Un proyecto impulsado por Mariskal Romero, en el que también colaboré en la producción. El álbum recogía el espíritu de una época y también de una ciudad. Y que a mediados de los 70 marcaba los años que empezamos a vivir peligrosamente. Burning fueron la banda sonora de esos tiempos.

 Hace uno años el sello Munster reedito estos primeros 45s en un pack doble y me pidieron escribir los textos. Lo podéis leer pinchando aquí.

He encontrado en youtube una versión que grabaron en directo de “Like A Shot” para Radio Nacional (emisora donde algunos de nosotros colaborábamos):

 

Sr. Troncoso

Jesús de la Rosa tenía suficientes canciones para comenzar a grabar un nuevo LP de Triana. Movieplay –propietaria del sello Gong- no estaba muy por la labor. Pero nosotros –el sello y la banda- estábamos convencidos. El primer disco se estaba empezando a mover finalmente: lento pero seguro. Y el calendario de actuaciones se iba apretando poco a poco. Se trataba de aprovechar los huecos y meterse en el estudio. Triana estaban empeñados en autoproducirse, lo cual no encajaba demasiado bien en los planes de Gonzalo García Pelayo. De alguna forma serví de formula de compromiso. El grupo eran amigos y yo sería el enlace con la compañía.

Hijos Del Agobio” era un álbum más denso y complicado que el anterior. “Sr. Troncoso” debía servir de oxigeno. Pero los arreglos y la superposición de pistas grabadas (¡qué obsesión tienen los artistas con grabar todas las pistas!) no cumplían con el propósito. La canción estaba cargada del ambiente y la atmosfera de los demás temas. Sugerí eliminar todo, manteniendo sólo las guitarras acústicas y las percusiones. Aquello cogió otro color. Y ya puestos y viendo a Antonio García de Diego en la sesión comenté “por qué no aprovechamos a este excelente guitarrista y le pedimos un solo a lo “Stairway To Heaven” de los Zeppelin”. A los tres Triana se les iluminó la cara y Antonio se lució a la eléctrica.

  

La Saeta

A principios de 1981 Raimundo Fagner irrumpió en mi vida. Y en 1998 se convirtió en padrino de mi único hijo. A principios de los 80 trabajaba en CBS España y Fagner era artista de CBS Brasil, dirigida por Tomás Muñoz (había sido el fundador de la compañía en España y llevaba instalado unos meses en Río de Janeiro).

Raimundo llegaba con la idea de grabar un álbum europeo (en París y Lisboa). Le llevamos a un festival flamenco en Alcalá de Henares (cartel de primera con Camarón, Lole y Manuel, Manzanita, etc.). Se volvió loco. Cambio sus planes: ¡quería grabar un álbum español! Y nos pusimos manos a la obra. “Traduzir-se” fue el resultado final. El disco incluía varias colaboraciones: “Verde” con Manzanita; grabamos “La Leyenda Del Tiempo” con Camarón (la primera vez que el de la isla cantaba con alguien); había un guiño a la América de habla hispana (una canción de Pablo Milanés fue la elegida para el dúo con Mercedes Sosa); y por supuesto “La Saeta” con  Joan Manuel Serrat, el primer dueto que Serrat grababa en castellano. En su Web se puede leer que esta versión es la mejor: “Probablemente la mejor versión grabada hasta hoy del mítico tema de Antonio Machado musicado por Joan Manuel Serrat. Un extraordinario experimento que nos ha quedado como palpable demostración del talento de los dos intérpretes.

Take This Waltz

Después de pasar cinco años en la central de CBS en Nueva York volví a Madrid, en 1986. Dirigía la cia. Manolo Díaz, uno de los primeros cantautores que hubo (en los 60), compositor de éxito (suyas son muchas canciones de Los Bravos), productor y ejecutivo discográfico de relieve y además pionero de los cultivos tropicales en España (Motril).

Conocedor de mi afinidad con Leonard Cohen me pidió una gestión: estaba preparando un proyecto sobre el Poeta en Nueva York de Federico García Lorca y quería contar con Cohen. El álbum congregaba a lo más florido de la canción de autor de Europa. El bueno de Leonard sería la guinda y elevaría la dimensión del disco. El canadiense aceptó encantado –su hija se llama Lorca– y eligió el poema “Pequeño vals vienes”. “Take This Waltz” fue su adaptación del texto del poeta granadino.

Meses más tarde vino a Madrid para la presentación del álbum y viajamos a Granada, para visitar la casa-museo de Lorca y rodar un documental al respecto (se convirtió en el videoclip que podréis ver más abajo).

Para los curiosos os aconsejo leer Las Diosas de Cohen y Waits (Efe Eme)

      

Indicios De Arrepentimiento

Tras mi salida de CBS monté Compadres. De todos los líos en los que me metí quisiera destacar la vuelta de Carlos Berlanga al mundo de la música. Gracias a Pablo Sycet contacté con él y nos pusimos de acuerdo rápidamente. Las maquetas de las canciones nuevas eran muy buenas.

Indicios” fue el titulo del álbum. Y a fecha de hoy está considerado por la crítica como uno de los mejores discos de la historia del pop español (entre los 10 mejores de los 90). Editado cuatro años después de su primer disco en solitario –que no tuvo ninguna repercusión- se quedó a las puertas del disco de oro (entonces eran 50.000 unidades; con los parámetros de hoy lo hubiese conseguido).

 Y aquí si que me ha sido difícil elegir un tema. Tengo tantas favoritas. Casi todas. Al final me he decidido por la que fue el primer single “Indicios De Arrepentimiento”.

 

Entradas anteriores en:

Un siglo de canciones (todos los posts)

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Vanidades Mundanas

26 de abril de 2009

escenarios

tengo sirenas cautivas

en caracolas de barro

lunas llenas de silencios que no le sirven de faro

a mi barca que zozobra, por las olas del pasado

en un mar que no es azul, ni verde, ni plateado

 

Estos versos que me regaló Pepa Pérez el Día del Libro son la mejor introducción para esta entrada porque:

 

el último par de semanas han sido bastante fecundas en el departamento de Autoestima y Vanidades. Y por orden cronológico –inverso de cara al público pero el primero en realización- comienzo por la revista bimensual Escenarios, dirigida por Jesús Rodríguez Lenin. Se trata de una publicación bimensual de ARTE, la asociación de managers nacionales. Y fue Fernando Iñiguez quien me llamó para sondearme para una entrevista dentro de un reportaje sobre “have beens”, “dinos” o reciclados de la industria discográfica. El resultado lo podéis encontrar en PDF en el siguiente enlace:

 

http://www.escenarios.info/reportaje.pdf

 

No quiero entrar en muchos detalles de lo que pienso sobre las mentiras que cuentan algunos de mis compañeros, competidores, jefes o subordinados –en riguroso orden alfabético- porque quizás merecería un post solamente dedicado al tema (y confieso que no tengo muchas ganas). Sólo digo, de momento, que a nivel profesional el de más rango de los entrevistados es Manolo Díaz y me honra figurar en este elenco histórico (aunque tenga que compartir con algunos…).

 7000

Me acerqué a darle un abrazo a José Miguel López el día que celebró su programa 7.000 de Discópolis (reflejado en el post Aniversarios). Y me lió para hacerme una entrevista al día siguiente. Como una hora de entrevista –en directo- es peligroso (halagador pero sujeto a decir tonterias sin parar) pregunté si podría acompañarme Antonio Gómez. A José Miguel le pareció una idea estupenda y me contó que llevaba meses persiguiendo al Gómez. Así que llamé a Antonio quien aceptó gustoso (y con cierto complejo de culpa).

 

El Mundanito se vino con nosotros, ese viernes era su primer día de vacas, y nos hizo esta foto.

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Algunos amigos me han reprochado no haberles avisado. Así que traigo aquí el podcast del programa. Realmente empieza tras varios anuncios de programas de Radio 3 y después de la sintonía de Discópolis suena el “Like a Shot” de Burning, mi primera experiencia en un estudio de grabación. Y ya siguen Antonio y José Miguel (para desesperación de mi hijo, quien me hacía señas de “pero tu no hablas”)-

 

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Laura Gallego García se ha convertido en la autora favorita de El Mundanito. Cuando me enteré que iba a firmar libros en FNAC y presentar su nueva novela “Alas Negras”, el 16 de abril, inmediatamente pensé que ese iba a ser su Día del Libro. Y el de los que hacían cola desde la planta baja hasta la tercera, donde la joven escritora pacientemente firmaba y posaba. Zara, la responsable de FNAC, y la compañera de la editorial Laberinto, me sugirieron dejar los libros y que ya los firmaría (como efectivamente ocurrió). Hice unas fotos, volvimos a casa y las mandé al Yo, Periodista (publicado el día 21 coincidiendo con el acto de FNAC en Barcelona).

 firma

Mi Día del Libro fue el 23 en Méndez. Había un dúo de jazz –piano y guitarra- antes de la firma de Javier Marías. Actuaban Gustavo Díaz y Alberto Palacios.

 jazz

Javier Marías llego acompañado del critico Manuel Rodríguez Rivero, a quien tengo en gran estima. Pienso que su aportación a Babelia ha mejorado el suplemento como le comenté y además debe ser buenísimo porque “no entiendo lo que escribes”, lo cual le desconcertó (e imagino que se le sentó mal pero lo sobrellevó con espíritu deportivo).

 en-mendez

Lo que mandé al Yo, Periodista era una foto suya realizando una entrevista para Literalia TV. Estaban cubriendo el acto y me solicitaron, ante la soltura y desenvoltura que me veían . Les comenté que mejor Don Manuel, quien por formación les daría una visión más amplia y acertada (y de paso igual me servía para quedar mejor con él).

 

– ¿Has sobrevivido?- le preguntó el Sr. Méndez al Sr. Rodríguez Rivero.

 

Y antes de que le contestase intervine, porque me estaba acercando para sacar unas fotos al autentico protagonista, Javier Marías. Y despedirme, porque dado el ambiente era imposible mantener una tertulia sobre la Liga, Pepe, el Madrid, el Sevilla, el Barça, en resumidas cuentas sobre lo que realmente importa… Pagué los dos libros que había comprado: el nuevo de Manuel de LopeOtras Islas”, de quien me gustaron dos de sus primera novelas y venía alabado por el critico en su pagina del Babelia, y el de Javier Cercas, sobre el 23F, recomendado por Antonio San José. Acto seguido me fui con Jorge a uno de los templos de los cantautores republicanos, curiosamente tiene nombre y logo de connotaciones monárquicas: El Búho Real. Quería ver a Zahara de la que llevaba un tiempo oyendo hablar mucho y bien.

 

Avisé a Víctor Alfaro, pero ya era tarde. Al día siguiente publicó un post sobre ella (es de donde he copiado la portada del disco que editará en mayo).

 zahara

Al volver a casa, ya entrada la madrugada, envié lo de Méndez al Yo, Periodista. Lo subieron al mediodía del 24 de abril.

 

Asimismo el Maestro José Luis Orihuela, quien estrena blogDigital Media Weblog: Siguiendo a los medios en la red”, en ABC, volvía a recomendar El Mundano (lo cual es todo un honor). Y concertando una cita con Antonio Cambronero le comentaba que me había encantado su comentario, sobre que nuestro encuentro iba a servir para “desvirtualizarnos”. A lo que me respondía que era una cita de Orihuela…

 

Os dejo con un fragmento de Zahara rodado con ¡mi cámara de fotos! Que tengáis un buen domingo y que los merengues no suframos mucho en Sevilla.

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Burning y los años que empezamos a vivir peligrosamente

27 de agosto de 2008

Inicio con este post una serie de textos que he ido escribiendo en el pasado. Desde artículos de prensa hasta notas para contraportadas de distintos discos de vinilo. En realidad, si lo pienso bien, comencé con el post Dylan con Fundamentos (un libro de A.U.), donde incluí lo escrito para el libro.

 

En este caso concreto Iñigo de Munster Records (hoy también Vampisoul) consiguió licenciar las primeras grabaciones de Burning. Las de Gong (entonces propiedad de Movieplay y ahora de Dro, del grupo Warner).

 

Repasando los créditos de esos dos primeros sencillos, Iñigo se encontró conmigo y a través de Paul Hurtado de Mendoza me preguntó si me apetecía escribir para la reedición que estaba planificando (un single doble). Acepté encantado. Y escribí lo que podéis leer a continuación:

 

Los años que empezamos a vivir peligrosamente

 

Los 70 fueron una década de cambios trascendentales en nuestro país: en noviembre del 75 muere el dictador. Tan solo 2 meses antes se ejecutan las últimas sentencias de muerte que ha vivido España, hasta la fecha. Tras la muerte del dictador se dan los primeros e incipientes pasos que desembocaran en la transición a la democracia. El 15 de junio de 1977 se celebran las primeras elecciones democráticas en 40 años.

 

En este entorno, en el madrileño barrio de La Elipa, nace Burning. Una explosiva banda de Rock que recoge las mejores esencias del Rock & Roll inglés y americano (Rolling Stones, Lou Reed, Alice Cooper, etc.). Empiezan cantando en ingles, como llevaban haciendo los andaluces The Storm desde hacia unos años.

 

El hoy tan denostado Teddy Bautista les ayuda en sus comienzos. Y contacta con un sello que nacía por aquella época: Gong. Aparte de Burning, Teddy Bautista también traía a Triana debajo del brazo. El núcleo fundacional de Gong (entre los que me encuentro, junto a Antonio Gómez y Julio Palacios) bajo la dirección y liderazgo de Gonzalo García Pelayo, acoge ambos proyectos con entusiasmo.

 

La barrera lingüística es un problema. Burning arrasa en directo. Pero no se traduce discográficamente. La posibilidad de grabar un álbum se esfuma. Posteriormente con la carta de libertad en la mano dan un vuelco sorprendente: Fichan por Belter, compañía cuya imagen está más asociada a la canción española y a lo descaradamente comercial que al rock. Pero es en Belter donde alcanzan ese tan merecido éxito. Cantando en español. En el periodo comprendido entre 1978 y 1984 graban 5 álbumes, que contienen sus obras más emblemáticas como “Que hace una chica como tu en un sitio como este”, “Mueve las caderas”, “Bulevar” o “Noches de Rock & Roll”, por citar tan solo unas pocas. Estos éxitos, el reconocimiento masivo de crítica y público, tan solo se ve ensombrecido por una serie de desgracias personales.

 

Este disco que ahora tienes entre las manos recoge sus primeras grabaciones. Las de Gong. Los 2 primeros singles y temas incluidos en el ya mítico primer Viva el Rollo (un proyecto impulsado por Mariscal Romero, en el que también colaboré, en la producción, junto a Javier y Gonzalo García Pelayo, además de Carlos Juan Casado y Mario Pacheco, que se encargaron del diseño, fotos, etc.) Álbum que recogía el espíritu de una época y también de una ciudad. Y que a mediados de los 70 marcaba los años que empezamos a vivir peligrosamente. Burning fueron la banda sonora de esos tiempos.

 

 

ADRIAN VOGEL (Abril 2005)

La contraportada reproduce las carpetas de los dos primeros singles

ACTUALIZACIÓN:

 

En la misma época apareció por Madrid el gran Moris, que después junto a Ariel y Alejo de Tequila transformaron el rock en español. Y tuvieron una gran influencia entre los nuestros (siempre pensé que la relación Moris/Burning ayudó a que empezasen a cantar en nuestro idioma, abandonando el inglés).

 

La fiebre contagiosa del rock en español de Juan Puchades (en Babelia)

 

 

 

 

 

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