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El Real Madrid agranda su leyenda europea

Helios de la Rubia RM

El Real Madrid agrandó su leyenda europea en la caldera del Bernabéu. Independientemente del resultado final el Manchester City y el Real Madrid nos han brindado una enorme semifinal. El primer partido, con siete goles, fue espectacular. Lo mismo puede decirse de la vuelta con victoria merengue por 3-1 en la prórroga. Así que ¡enhorabuena! a los dos equipos.

Ángel Martínez Getty AS

Ancelotti presentó el once que todos preveían. Me dio un ataque de entrenador y discutí la presencia de Kroos. Prefería a Camavinga o Ceballos, porque el alemán no está al 100% de forma. Lo comenté con mi hijo y con Esteban Hernández. Ambos concordaron conmigo. Afortunadamente el mister sabe más. Porque aunque Kroos estuvo discreto en la primera mitad su presencia fue importante en la segunda mitad. Su aportación fue notable en los mejores minutos del frenético arranque blanco de los segundos 45 minutos. El problema es que el Madrid no logró marcar en ese eléctrico cuarto hora de juego. En el que hubo una fase en la que el City no pasó de la divisoria de ambos campos.

La primera mitad fue una belleza, a pesar de la falta de goles. Jugado de poder a poder. El aparente dominio del City, sin mordiente, fue respondido con tres ocasiones desaprovechadas por Benzema (2) y Vinicius. Las tres se fueron fuera. En cambio, el City que no finalizaba las jugadas puso a prueba dos veces al milagroso Courtois, que evidenció una vez más estar tocado por los dioses.

El medio campo inglés, con De Bruyne muy activo en la primera mitad y desaparecido en la segunda por mérito merengue (le cambiaron en el 71), un gran Bernardo SIlva y un excelente Rodri, cortocircuitaba al nuestro. Walker se las tenía tiesas con Vinicius, en un duelo que fue de los destacados del encuentro. Hasta que el inglés se retiró tocado en el 71. Nuestro Fede Valverde estuvo inmenso los 120 minutos. Un tuttocampista que dicen los italianos. Modric soberbio mientras estuvo en el campo, perjudicado por una amarilla al poco de empezar el encuentro. Y Casemiro eficaz en el corte, pero intermitente en la salida eficaz del balón.

El 0-0 al descanso era merecido. Me refiero al empate.

El Madrid salió enloquecido del vestuario. Sacamos de centro y repetimos la primera jugada de Manchester: pase largo buscando a Vinicius. Como entonces se creó la ocasión mas no se materializó. A partir de ahí la avalancha blanca se impuso, sin fruto en el marcador.

El primer cambio, en el 67, acabó siendo decisivo: se iba Kroos y entraba Rodrygo. Me sorprendió porque veníamos de ver los mejores momentos del alemán. Cinco minutos después nos tocó el mazazo del golazo de Mahrez. Una internada de Bernardo Silva, que se corre medio campo para cedérsela al punta que fusila a Courtois por la escuadra del palo corto. 0-1 en el peor momento posible. El Bernabéu se levantó para animar al equipo. Ancelotti reaccionó con un doble cambio sorprendente, que critiqué: retiró a Modric y Casemiro para dar entrada a Marco Asensio y Camavinga. El francés se agigantó a la altura del partido y de la ocasión. A sus 19 años ya ha demostrado que tiene madera de gran futbolista. Es una realidad.

A partir de estos cambios y con el marcador en contra entramos en una fase anárquica de juego del Madrid. El City controlaba y Guardiola intentaba que los suyos rematasen la eliminatoria con un segundo gol. Que pudo llegar en el 86 y en el 87. La primera la salvó Courtois y la segunda Mendy bajo palos en una acción inverosímil. Asensio no llegó en el 89 a lo que pudo ser el empate. Y cuando todo estaba prácticamente visto para sentencia surgió el tsunami blanco. Corría el minuto 90 cuando Benzema recogía cerca de la línea de fondo un balón colgado al área por Camavinga  y de volea pasaba al área chica, donde aparecía Rodrygo y empataba el partido. Este momento produjo la magia y todo los madridistas nos levantamos al unísono. Los del césped y en las gradas del estadio, en los hogares y los bares. De las oportunidades que tuvo el Madrid este gol de Rodrygo fue el primer remate entre los tres palos.

Con seis minutos de descuento todos sabíamos que llegaría el segundo. Algunos tendríamos dudas sobre si habría un tercero o una prórroga. La convicción del segundo se confirmó en el 91. No hubo que esperar mucho. Un minuto después del gol del empate Carvajal centraba al área. Marco Asensio intentaba cabecear y la rozaba. Rodrygo, de nuevo y de nueve, cabeceaba para lograr el 2-1.

AMartínez Getty AS gol2

Era nuestro segundo remate entre los tres palos. Seguíamos sin ver al portero del City. Porque nuestros tiros iban fuera o eran gol. Le vimos cuando salvó el hat-trick de Rodrygo, que se internó por la derecha. Evitó la prórroga en su primera parada de la noche, con cierta fortuna en este mano a mano.

Al poco de comenzar la prórroga Benzema tuvo su tercera ocasión. El meta salvó en dos tiempos. A los cuatro minutos una arrancada de Camavinga de área a área termina con Rúben Días derribando a Benzema. Penalti claro que el francés anotó para subir el 3-1 al marcador. ¡Estábamos clasificados!

Ceballos saltó al campo en el 103 por Benzema. Solidificó el centro del campo, para ayudar a Camavinga y Valverde. Posteriormente entraron Lucas Vázquez y Vallejo por Vini y un tocado Militao.

Lo peor del partido, a pesar de la emoción de los minutos finales, fueron los quince minutos de la segunda parte de la prórroga. Porque el Madrid jugó a lo que tenía que jugar, con el reloj a favor, interrumpiendo el juego, despejando en largo, buscando contras. El City, descompuesto, se desesperaba intentando llegar a los dominios de Courtois.

Una grandiosa semifinal entre dos equipos plagados de talento, en la que se ha impuesto el más fuerte, tanto mentalmente como físicamente. Ganó el equipo que supo afrontar marcadores en contra. En la ida un 2-0, un 3-1 y un 4-2 para terminar perdiendo 4-3. Y en la vuelta un 0-1 a 18 minutos del final, que suponía tener al Madrid en la lona con dos goles abajo.

El Real Madrid afronta su decimoséptima final con el reto de ganar la decimocuarta. Enfrente tendremos al Liverpool. Los dos mejores equipos del mundo frente a frente. Y también los que mejor están físicamente.

David Ramos Getty AS

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La Premier es otra cosa

Premier League

La Premier League es otra cosa. Las semifinales de Champions entre dos equipos ingleses y dos españoles han dejado claro que la intensidad y el ritmo al que juegan los de la Premier es asombroso. No me refiero solo a los dos equipos de semis, Manchester City y Liverpool. A quienes siguen los partidos de la competición inglesa esta entrada les parecerá obvia. Salen a ganar y a por todas. El City, por el sello de Guardiola, es el menos ingles de los ingleses. Como lo fuera en su día el Arsenal de Wenger (nunca ganaron la Champions y perdieron una final ante el Barça).

En estas semifinales nos hemos encontrado a los que con toda certeza son los tres mejores equipos del mundo. A los dos ya mencionados sumo al Real Madrid. Es indudable el mérito del Villarreal de sumarse a esta élite.

Los tres tienen una característica común: su excelente preparación física. City y Madrid desgastan al rival. Por caminos distintos. Los de Guardiola, como todos sus equipos, lo hacen mediante la posesión y la circulación del balón. En este aspecto la inclusión de Thiago (ex del Barça) en el Liverpool es importante. Y su aportación está siendo decisiva. A sus 31 años está viviendo probablemente uno de los mejores momentos de su carrera (ha ganado Ligas y dos Champions con Barça y Bayern). Los de Klopp te asfixian, no te dan respiro. Te persiguen y agobian por todo el campo. Es ahí donde la sapiencia y talento de Thiago sobresale. Es el nexo de unión entre el juego defensivo, de recuperación, y el de ataque. El que lanza a Mané o Salah. El metrónomo del juego de su equipo. Rodri, otro jugador español, es pieza importante del medio campo del City. Esta presencia española en las medias de los dos mejores equipos ingleses es sintomática.

El Madrid está a mitad de camino. Su labor de equipo, a veces puesta en entredicho por decisiones erróneas de Ancelotti, está supeditada a la calidad de sus individualidades. Entre los que destaca Benzema, probablemente el mejor jugador del mundo hoy en día (con permiso de De Bruyne del City). SIn olvidar a Modric, Casemiro o Vinicius. El excelente tono físico de los blancos se nota en sus segundas partes y en la resolución en los tramos finales de los partidos. Y por supuesto en las remontadas, cuando peor pintan las cosas.

Entre los errores de Ancelotti está el empeño de recolocar a Kroos de 5. No lo es ni lo será. El equipo acusa este déficit en el aspecto defensivo. Esto arrastra a otra mala decisión: buscar reemplazo a Kroos. ¿Por qué usar a otros para hacer de Kroos cuando tienes a Kroos? No tiene sentido. El mejor para hacer de Kroos es el propio Kroos. Es de cajón.

De cara a la final de Champions lo lógico sería pensar en una final entre los dos ingleses, como la temporada pasada (el Chelsea le ganó al City). No creo que el Liverpool se venga abajo ante el VIllarreal y dilapide el 2-0 a favor. La vuelta del Madrid ante el City es una incógnita, en la que ellos parten con la ventaja de un gol. Es posible que ellos repitan su excelente partido de la ida, a pesar de los tres goles encajados. Es complicado pensar que el Madrid vuelva a hacerlo mal, a pesar de los tres goles marcados. ¿Y entonces por qué veo favorito al City? Porque son muy peligrosos fuera de casa. Y en el Wanda vimos que también saben cerrar filas y atrincherarse. Además es previsible que recuperen efectivos (en la ida acusaron sus bajas en defensa). No tengo claro que el Madrid recupere bien las nuestras a las que hay que añadir las sufridas en Manchester. Como la de Alaba, cuya reaparición fue precipitada y no salió bien. A favor del Madrid está el aspecto psicológico: el ambiente del Bernabéu en las noches de Champions. ¿Siempre va a salir bien? Alguna vez se romperá el cántaro de tanto ir a la fuente. Como madridista espero que no sea el próximo miércoles. Pero… ya saben, soy un madridista pesimista.

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Las incongruencias de Luis Enrique tienen premio: España a Catar 2022 (el Mundial que deberíamos boicotear)

Marca

Raúl de Tomás es el mejor ejemplo de las incongruencias de Luis Enrique. Ha pasado de ser ignorado y no ir convocado a ser llamado gracias a un rosario de lesiones y ha terminado siendo titular en los dos encuentros decisivos para la clasificación a Catar 2022. ¡De traca! Me alegro por el delantero. Y respecto al seleccionador ya sabemos que tiene sus manías. Debemos respetarlas y dejarle hacer. Aunque algunas clamen al cielo, como ésta de RdT o la de los dos centrales zurdos o poner de titulares en La Roja a reservas en sus equipos o Marcos Llorente de lateral derecho. El balance se debe hacer al final de las competiciones. De momento va cumpliendo etapas y objetivos. Algunos con nota, como ser semifinalista de la Eurocopa o finalista de la Liga de Naciones. Ahora acaba de lograr la clasificación para el Mundial de Catar 2022 (ese mismo que deberíamos boicotear). 

El partido ante Suecia tenía miga. Mucha. Eso de que con el empate vale siempre es un arma de doble filo. Luis Enrique, consciente del tema, pidió tras la victoria en Grecia el apoyo del público sevillano. Y estos respondieron llenando La Cartuja y animando sin cesar. El culé Gavi, natural de Los Palacios (Sevilla), fue el más ovacionado. Es el nuevo ídolo local. Es de destacar el crecimiento de este joven jugador (17 años).

España salió a por el partido. Con ganas. Tocando. Pero sin crear peligro ni ocasiones. Fallaba la jugada final, el último pase. Apenas se remataba. Tanto es así que la primera oportunidad fue sueca. De Forsberg en el 15. El compañero de Dani Olmo en el Leipzig arrancó desde la izquierda y superó a varios de los nuestros. Chutó desde la frontal y se fue fuera por milímetros. De España tan solo un buen disparo de Sarabia que se fue alto por encima de la escuadra. A partir del minuto 30 Suecia volvió a acercarse a nuestra portería. A partir de un error de Unai Simón que intentó regatear a Kulusevski a un metro de la línea de gol. En el 36 Pau Torres despejó in extremis cuando Isak estaba a punto de empujar la pelota a la red. Y en 38 Forsberg de nuevo, esta vez desde la derecha, empalmó de volea y se fue rozando el poste con Unai Simón superado. Antes el sueco había protagonizado otra arrancada, esta vez desde el círculo central que terminó con un remate peligroso desde la frontal.

No hubo cambios en ninguno de los dos combinados. A Ibra le vimos calentar desde finales de la primera mitad.

La primera ocasión de la segunda mitad fue de Suecia. La tuvo Isak, que aprovechó un error de Azpilicueta en un pase horizontal en el que robaron el balón y se la pasaron a Isak.

En el 51 España botaba su tercer córner, tras otra buena internada de Jordi Alba. El remate de cabeza de Raúl de Tomás al palo largo pudo ser el 1-0. Se fue fuera por muy poco, con el meta superado.

Nos acercábamos a la hora de juego y la tónica era la misma; nuestra banda izquierda funcionaba (Alba y Sarabia) pero los centros no eran buenos o eran interceptados por la defensa sueca. Cuando volcamos el juego por la derecha (Azpilicueta y Olmo) sucedía lo mismo. 

Los cambios de Sarabia y Raúl de Tomás en el 59 me sorprendieron. Suponía que los sustituidos serían Carlos Soler y Olmo. Entraron Morata y Rodrigo Moreno. Lo de Rodrigo no lo entiendo. Teniendo a Brahim en el banquillo, que se está saliendo en Italia

La presencia de Morata aportó movilidad al frente del ataque (como en Grecia). Buenos movimientos que presagiaban logros mayores (que no logró en Atenas).

La mejor noticia para España nos la dio el seleccionador sueco, Andersson: en el 63 retiró a su mejor jugador (Forsberg) y a Kulusevski (que nos había dado algún susto).

Ibrahimovic entró por Isak (otro peligro) en el 72 y Mikel Merino sustituyó a Soler. 

Entrábamos en los 10 minutos finales con el partido roto. Ellos nos buscaban las costuras con velocidad y balones largos. Nosotros intentábamos pausar el ritmo. Algunas acciones de Morata (un remate alto, una contra) ponían picante. 

Y de repente un trallazo de Olmo desde fuera del área, desde la banda izquierda, se estrella en el larguero. Era nuestro primer remate que no iba a fuera. Morata, el más listo de la clase, se hace con el rechace. Controla y la empuja a la red por encima de Olsen, que se estaba levantando del suelo tras la estirada al disparo de Olmo. Era el minuto 87.

En el 89 se retiraban Dani Olmo y Gavi, entrando Brais Méndez (otra incongruencia) y Rodri.

Se añadieron cuatro minutos. Y en el primer minuto pudieron empatarnos. Dos córners consecutivos en ese minuto fue lo más señalado del ataque sueco. 

El 1-0 final nos clasifica directamente para ese Mundial de Catar 2022 que deberíamos boicotear. Se tiene más fuerza llamando al boicot estando clasificado. ¡Que se juegue pero en otra sede! Todo lo que rodea a este próximo campeonato apesta. Y ya le ha costado la cabeza a un presidente de la UEFA (el francés Platini) y al de la FIFA (Blatter). 

 

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España cumple en Grecia y gana

Marca

España cumplió en Grecia y ganó 0-1. Fue una victoria aumentada por la derrota de Suecia en Georgia (2-0). Esto pone a La Roja líder de su grupo y con un empate, el domingo en casa, frente a los suecos bastaría para asegurar el pasaporte a Catar 2022.

La victoria de Georgia era un arma de doble filo. Una excelente noticia que podía relajar a la selección. O atenazar por el exceso de responsabilidad ante la oportunidad que se nos presentaba. Afortunadamente España salió con las ideas claras. Sin hacer un gran partido dominaron y no pasaron excesivamente apuros.

Luis Enrique presentó novedades en las tres líneas. Sarabia y Raúl de Tomás (en su debut) acompañaron a Morata en el ataque. Rodri sentó a Busquets (su aparición en la segunda parte se notó: dio aplomo al equipo). Koke y Gavi completaron la línea de tres centrocampistas. En defensa los laterales fueron Carvajal y Gayá y los centrales Laporte e Iñigo Martínez. Tres cambios aquí. Lo de Carvajal me sorprendió. Entiendo que precise minutos pero no le veo aún a punto (me pasa lo mismo en el Real Madrid, pero en el club es más necesario mientras que La Roja hay buen recambio).

Mediada la primera parte se le anuló un gol a Grecia, por fuera de juego. Los locales jugando en casa buscaban las contras. Fue su mejor ocasión del encuentro. Y de los pocos sustos que nos dieron. Unai Simón desbarató con sus salidas algunos balones largos.

Tras el gol anulado vino nuestro gol de penalti, transformado por Sarabia (min. 25).

Lo que me gustó de España es que no le volvió la cara al partido. Ni se cerró. Siguió buscando el segundo gol. Sin crear ocasiones claras. Pero controlando el partido en todo momento. Se precisaba ganar los tres puntos y se logró el objetivo.

No fue un partido entretenido. Contra Grecia nunca lo son. Me divertí intentando resolver problemas de ajedrez…

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Dos zarpazos de Benzema y Mbappé derrotan a España

AFP AS

En la final de la Liga de Naciones, España 1 Francia 2, se impusieron las individualidades: dos zarpazos de Benzema y Mbappé le bastaron a los franceses para darle la vuelta al marcador e imponerse.

Luis Enrique introdujo dos variantes respecto a la semifinal: Eric García por Pau Torres y Rodri por Koke. Mi opinión sobre el central del Barça es suficientemente conocida como para insistir en ella. La salida de Pau seguro que se debe a su error en el gol italiano de la semifinal. La presencia de Rodri era algo que pedía desde hace tiempo. ¿A costa de Koke? ¿Tenía problemas físicos el rojiblanco que desconocemos? Su partido ante Italia fue muy completo. Gavi volvió a ser de la partida, premio a su buen partido de debut. Pero esto era una final y me da la impresión que era demasiada presión para el chaval. Se notó en varias acciones; un par de pérdidas y una entrada a destiempo (en la que le perdonaron la amarilla). En cambio tuvo los arrestos de oxigenar el juego, en la segunda mitad, cruzando el balón de banda a banda.

La salida de Francia fue arrolladora. Aprovecharon los desajustes de nuestros centrales. Benzema pudo abrir el marcador a los cinco minutos. Superó a Unai Simón en su salida pero se escoró demasiado a la derecha y no pudo encontrar puerta. Tras los primeros 10 minutos España empezó a tomar el control del partido. A medida que el reloj corría el partido se espesaba. Y perdía brillo.

Quedaba claro que el juego de conjunto era el de La Roja, mas las individualidades francesas podían decidir la final. Como así sucedió.

Con 0´0 se llegó al descanso.

La segunda mitad tomó los mismos derroteros que la primera. Seguía sin entender la presencia de Sarabia en el once. Por otra parte Oyarzabal y Ferran Torres no eran los mismos de la semifinal. El vasco le ponía ganas y Ferran no lograba finalizar las jugadas.

Todo cambió a partir del gol de Oyarzabal en el 63. ¡Se lo merecía! El realista ganó en carrera a Upamecano, entró en el área chica por el vértice izquierdo y se la cruzó a Lloris. El partido se abrió a partir de ese momento. Francia apretó el acelerador. Y dos minutos después Benzema empataba. Se coló por el vértice izquierdo de nuestro área. Y cuando menos te lo esperabas soltó un pedazo de remate a la escuadra derecha. Unai Simón tocó la pelota y no fue suficiente. Un minuto después, en el 64 Theo Hernández estrellaba un balón en el palo.

Estábamos ante otro partido. Mucho más vistoso. Los dos goles, la salsa del fútbol, obligaba a ambas selecciones. El ida y vuelta fue constante. Fue lo mejor de la final. Desde nuestro gol hasta el pitido final (con seis minutos de prolongación).

La inexperiencia de Eric García nos jugó una mala pasada. Intentó cortar el balón, lo tocó e invalidó la posición de fuera de juego de Mbappé. De haberse quedado quieto se hubiese pitado el offside. El juez de línea tampoco estuvo fino al no levantar la bandera en el momento del pase a Mbappé. El delantero se plantó ante nuestro portero, le amagó con una bicicleta y marcó el 1-2 cruzando la pelota al palo contrario. Minuto 79.

El minuto 88 pudo ser decisivo. Una carrera prodigiosa de Pogba no la supieron aprovechar sus delanteros para sentenciar (1-3). La contra española no se hizo esperar y Oyarzabal tuvo el empate. Su disparo no le salió como esperaba, aunque Lloris tuvo dificultades para despejarlo. Es de esas ocasiones que recordará durante mucho tiempo. ¡Una pena! España merecía el empate y jugarse el título en la prórroga. No pudo ser.

Fuimos semifinalistas en la Eurocopa y finalistas en la Liga de Naciones. Ahora nos toca remar para enderezar el grupo de clasificación para el Mundial. Ese Mundial de Catar que deberíamos boicotear.

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Italia 1 España 2 (semis de Liga de Naciones)

Getty AS

España en una excelente primera parte certificó su pase a la final de la Liga de Naciones. La semifinal se decidió por los dos goles de Ferran Torres (min. 16 y 46), ambos a pases de Oyarzabal (que estuvo inmenso),  y por la expulsión de Bonucci (vio la segunda amarilla en el 41). Podríamos decir que los últimos cinco minutos de la primera mitad fueron los decisivos, por conseguir la superioridad numérica y el segundo tanto.

Las Luisenricadas del día fueron la inclusión de Gavi en el once titular y la insistencia con Busquets, quien no atraviesa desde hace tiempo su mejor momento (y su equipo tampoco). Rodri, titular del Manchester City, vio el partido desde el banquillo. Lo de Gavi suena a lo sucedido con Eric García en la pasada Eurocopa (ganada por Italia). Pero ojo que la proyección del centrocampista tiene mejor pinta que la del central.

Italia en 10 y con dos goles en contra lo tenía muy complicado. Prácticamente imposible. La España de la segunda mitad contemporizó. Entendió a lo que se debía jugar. Parecíamos italianos, por decirlo de alguna manera.

El resultado pudo ser más amplio. Marcos Alonso, en su regreso a la selección, tuvo dos ocasiones, una en cada parte. En la primera remató y se le escapó el balón a Donnarumma y cuando se colaba se encontró con el palo y el posterior despeje de Bonucci. En la segunda, no pudo resolver el mano a mano con el portero local.

El problema para La Roja fueron los últimos 12 minutos (incluidos los cinco adicionales). Un error de Pau Torres en el círculo central lo aprovechó Chiesa y se lanzó hacia la portería española. Cuando parecía que iba a consumar la jugada rematando a gol se la cedió a Pellegrini, quien le acompañaba por la derecha. 1-2.

Curiosamente despertamos de nuestro letargo con el gol italiano y volvimos a ser los de la primera mitad. Y además con uno más. Aunque acabamos pidiendo la hora. El inefable Luis Enrique había debilitado el equipo con sus cambios…

Mañana conoceremos a nuestro rival en la final. La otra semifinal la juegan Francia y Bélgica.

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Tanti auguri (para jugar bien al fútbol hay que venir al sur): Italia finalista

Arrizabalaga AFP AS

Perdida la inocencia,
en el sur se pasa mejor

Parafraseando a la gran Raffaella Carrá, o en realidad a Manolo Díaz autor de la letra en español de «Hay que venir al sur» (adaptación del original italiano «Tanti auguri» que no decía lo que Manolo escribió, pero al referirse al sur de Trieste le sirvió de inspiración y buscó la rima exacta para el pegajoso estribillo de este inmortal éxito): para jugar bien al fútbol hay que venir al sur. Y lo digo tanto por Italia, finalista, como por España, que jugó su mejor partido del torneo.

Luis Enrique, que perdió la inocencia (futbolística) hace tiempo, sorprendió con un once sin delantero centro. La idea, atrevida, en principio parecía buena. Quedaba a expensas del desempeño de nuestros jugadores. Los tres elegidos en ataque fueron Ferran Torres, Dani Olmo y Oyarzabal. Los extremos jugaron a banda cambiada (algo que perjudicó al vasco en la primera ocasión que tuvo, al tener que revolverse para acomodar el disparo y se le echaron encima; en la segunda, en cambio, le vino bien al poder disparar con la zurda según le venía).

Los de Mancini salieron a por todas. Se mascaba la tragedia. Eran un enjambre que se nos echaba encima. No pasamos del círculo central. Estábamos acorralados. A los tres minutos Chiesa ya había estrellado un remate en el poste. La mencionada primera oportunidad de Oyarzabal (min. 12) supuso un respiro. A partir de ahí tranquilizamos nuestro juego y empezamos a controlar un poco el juego. Con nuestra parsimonia habitual. Nuestros tres puntas sí buscaban jugar rápido. Olmo, solo cinco goles en la pasada Bundesliga, puso los uys y Donnarumma en la parada del partido salvó un gol que ya cantábamos. A mi me pilló a medio levantar del sofá.

Perdonen la insistencia, pero a mi la ausencia de Marcos Llorente me parece un lujo, una ventaja para el rival. Y si se pretende que nuestros tres puntas ayudan a los centrocampistas, Llorente es el más indicado para esa labor.

Con España asentada, Italia defendía con dos líneas de cuatro (4-4-2). Y surgió una picardía, porque ellos hace décadas que perdieron la inocencia: balones largos buscando una contra por sorpresa o un error nuestro (de Unai Simón o de un central), pero sobre todo provocar que España saliese desde muy atrás y así adelantar ellos su línea de presión.

La diferencia básica entre ambas selecciones era la velocidad. Ellos juegan rápido. Nosotros sobamos y sobamos la pelota.

El arranque de la segunda mitad mostró a La Roja más veloz e incisiva. Terminábamos las jugadas. Unai Simón nos provocó dos sustos que acabaron en sendos saques de esquina.

Chiesa en el 53 dio el primer aviso, desde la derecha del ataque azzurro. Unai Simón se lució parando abajo un balón que buscaba el palo contrario. Y siete minutos después, a la hora de juego, nos clavó el 1-0. No voy a hacer sangre de los centrales, pero Laporte está en la génesis del gol. En esa contra falló y el rechace le llegó al excelente delantero. Chiesa, esta vez, desde la izquierda controla y marca.

Luis Enrique tenía jugadores calentando. Morata entró en el 61 por Ferran Torres (no muy acertado anoche y flojo en la segunda parte). Mancini, al mismo tiempo, retiraba a Immobile. Entraba Berardi. Tres minutos después Oyarzabal fallaba a puerta vacía. No llegó a tiempo. ¡La que se hubiese liado de haber sido Morata!

En el 69 entraban Gerard Moreno y Rodri por Oyarzabal y Koke (su partido más flojo del torneo y miras que lo estaba haciendo bien hasta hoy). Luis Enrique buscaba ideas y confiaba en un doble pivote. No se le puede reprochar que lo intentase (sin nueve o con doble pivote). Cuatro minutos más tarde se iban Verratti y Emerson y entraban Pessina y Tolói.

En el 77 show de Unai Simone: despeja y rebota en Laporte.

La reivindicación de Morata llegó en el 80. Una buena combinación con Olmo y se planta frente al portero. Con una sangre fría impresionante ajusta al palo corto mientras Donnarumma se vencía al lado opuesto. 1-1.

Morata lleva tres goles en cinco partidos. Y ha fallado menos que Gerard Moreno, Olmo, Oyarzabal o Koke. De estos solo ha marcado Oyarzabal, un gol. Ninguno de nuestros jugadores ha anotado tres.

Entre el 84 y el 85 varios cambios en ambos combinados: Locatelli y Belotti sustituian a Barella y Insigne mientras Marcos Llorente entraba por Azpilicueta. ¡Qué obsesión de poner a Llorente de lateral derecho!

Con 1-1 alcanzamos el final del partido. Fueron 90 minutos intensos de buen fútbol y en varias fases de muy buen fútbol. La segunda parte mejor que la primera, por los goles y por La Roja, que mejoró sus prestaciones, de salida y luego obligada por el marcador en contra.

España afrontaba su tercera prórroga consecutiva. Un esfuerzo tremendo en un espacio tan corto de tiempo.

Ambas selecciones siguieron a lo suyo, fieles a los planteamientos de sus técnicos. Curiosamente, España parecía más fresca. A veces Italia nos recordaba a la vieja Italia. Pero era por méritos de España.

Tuvimos dos oportunidades: la primera en un barullo tras un remate de Morata rechazado y en el 101 de nuevo con Morata de protagonista, cuyo medio remate llegó a Llorente que no pudo consumar.

El resultado no se movió en los primeros 15 minutos de la prórroga. Y nosotros físicamente parecíamos más enteros.

Thiago reemplazó a Busquets para la segunda parte de la prórroga y Bernardeschi a Chiesa en el 106. Dos minutos después se rompía Eric García en una contra italiana. Entró Pau Torres. En el 109 anulaban un gol de Italia por fuera de juego. Era claro y no hubo protestas.

Nuestro problema a partir de ese momento es el que señaló Kiko en TV: habíamos perdido fluidez. Nos pesaban las piernas. Ahora eran ellos los que estaban más frescos.

En el 114 un providencial tacón de Pau Torres nos libró de un gol seguro. Despejó en última instancia cuando el pase llegaba al delantero rival, que se plantaba solo frente a Unai SImón.

No se movió el marcador. Y a los penaltis. España volvía a jugarse el pase desde el punto de penalti. Nos fue bien contra Suiza. Unai Simón paró dos.

Unai Simón paró el primero a Locatelli. Dani Olmo la mandó alta.

Belotti marcó. 1-0. Gerard Moreno también. 1-1.

Bonucci anotó engañando a nuestro portero. 2-1. Thiago, con mucha clase, hizo lo mismo. 2-2.

Bernardeschi la metió por la escuadra. 3-2.  Donnarumma se la paró a Morata. Si marcaban ellos estábamos fuera de la final. Como nosotros ante Suiza.

Jorginho no falló. Se lució!!!

Italia es el primer finalista de la Eurocopa 2020. En unas horas conoceremos su rival.

Para España llegar a semifinales ha sido un éxito. Aunque nos vayamos con el amargo sabor de caer en los penaltis, después de haber jugado nuestro mejor partido. Enfrente teníamos a los mejores del campeonato y hemos estado a un paso de la proeza.

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La Roja a semifinales de penaltis

AFP AS

La previa del Suiza-España estuvo marcada por las bromas y memes sobre a qué selección apoyarían los patriotas de bien y de bienes. ¿Seguirían los impulsos del corazón o los de sus ahorros?

La Roja, de nuevo de blanco, salió dominando. Las intenciones suizas quedaron claras desde el principio: esperar atrás, con un 4-2-3-1, para salir al contrataque. La mala suerte se cebó con ellos. A la baja de su capitán -por acumulación de tarjetas- se unió un gol tempranero en contra y la lesión mediada la primera parte de Embolo, que forzó su primer cambio.

A los siete minutos España botó su primer saque de esquina. El balón llegó a Jordi Alba quien desde fuera del área disparó a puerta. La pelota dio en Zakaria, se desvió y se coló en la portería de Sommer. 0-1. Si el lateral no lo hubiese intentado no estaríamos celebrando ponernos delante en el marcador. Si no se intenta no se consigue.

España siguió a lo suyo: dominar y buscar la meta rival. Sorprendentemente Suiza también siguió a lo suyo. No parecía haberles afectado el gol. Mantenían su guión.

Mi preocupación era la presencia de dos centrales zurdos (Laporte y Pau Torres), porque Eric García (afortunadamente) tras dos apariciones en el once titular, en los que fue sustituido, volvió al banquillo. Este hecho sacrificaba a Busquets, muy pendiente de su labor defensiva, ayudando a ambos centrales. A todo esto, Dani Olmo empezaba a calentar, porque parecía que Sarabia tenía molestias.

El cambio de Vargas por Embolo mejoró las prestaciones del combinado suizo. Elaboraban más. Ya no estaban tan cerrados. Nosotros, sólidos y seguros. El mayor peligro rival llegaba de jugadas en fuera de juego que no se señalaban hasta su finalización.

A medida que transcurría la primera parte ellos se estiraban y presionaban arriba nuestra salida de balón. Nuestro dominio se diluía.

Alcanzamos el descanso con 0-1 a nuestro favor.

Sarabia se quedó en la caseta (entró Olmo). Es lo que tienen los suplentes. La teoría de la supuesta frescura de piernas, por la falta de minutos de juego, salta por los aires porque les falta ritmo de competición. Esa tensión física y mental que dan los partidos, uno tras otro. No están acostumbrados.

A los dos minutos de la reanudación Suiza botó su primer saque de esquina. No pasó nada. Dos minutos después Azpilicueta se jugó la amarilla. No la vio y cortó la contra suiza.

Dani Olmo en sus primeros cinco minutos creó dos peligros, aunque el primero venía precedido de un fuera de juego de Morata.

En el 54 Gerard Moreno sustituyó a Morata. Este cambió me extrañó. Al minuto Zakaria estuvo a punto de empatar tras un córner. El mediocentro suizo cabeceó fuera, pegado al palo. Suiza comenzaba a creérselo. Y nosotros pasábamos por un bache.

Ferran Torres en el 58 se fabricó una ocasión al saque de falta de Koke, Era muy complicado lo que intentó. La jugada terminó en saque de esquina.

Pedri que arrancó muy bien el partido, no aparecía en esta segunda mitad. Y lo notábamos. A pesar de la presencia activa de Dani Olmo.

Unas manos milagrosas de Unai Simón en el 63 evitaron el empate, tras una contra vertiginosa de los suizos. No salíamos del bache, a pesar de un par de acciones puntuales.

Al filo del 68 Shaqiri nos empató. Una falta de entendimiento en nuestro medio campo, entre Busquets, Pedri y Alba, provoca la pérdida del balón. Suiza se lanza arriba por nuestra banda izquierda y también aprovechan la descoordinación de nuestros centrales. Shaquiri remata prácticamente a placer el pase de Freuler. Koke y Azpilicueta, desde la banda contraria, llegan a la desesperada pero tarde.

Al gol suizo llegaron unos minutos de desconcierto español. Los suizos estaban crecidos. Y nosotros hundidos en nuestro bache. Empezamos a sacar la cabeza del hoyo en el 74: una buena internada de Azpilicueta que no encontró rematador y al minuto una ocasión de Olmo que acabó en córner. Y en el 76 roja a Freuler, por una entrada durísima sobre Gerard Moreno. Esta acción nos daba un respiro (y algo más en caso de prórroga).

El doble cambio de Suiza (min. 80) también fue chocante: quitó a dos delanteros, incluido Shaqiri (tocado),

La superioridad numérica de La Roja se traducía en la posesión. La pelota ya no era de ellos. Mas no creábamos peligro ni finalizábamos las jugadas. Salvo un remate de Moreno en el 84.

Daba la impresión que el primer objetivo suizo era la prórroga. Y asumo que el segundo sería jugarse el pase en los penaltis.

Suiza en 10 defendía con ocho y fiaba su ataque a aislados intentos individuales.

Se añadían cuatro minutos.

Mi deseado Marcos Llorente entraba en el primer minuto del descuento. Sustituía a Koke. ¡Menos mal! Lo digo por jugar de centrocampista y no de lateral derecho.

El encuentro terminó 1-1. Suiza y España afrontaban su segunda prórroga consecutiva. Ellos con uno menos.

A Ferran y Pedri nos los veía frescos. Luis Enrique dio entrada a Oyarzabal por Ferran. Buen cambio en mi opinión.

Los primeros minutos fueron un monólogo español. Busquets dominaba la situación. Estaba muy cómodo. Y Gerard Moreno pudo marcar en el 92, cuando remató desde la frontal del área chica. Suiza no salía de su campo. No podían. Nuestra defensa estaba en su campo, delante del círculo central.

Sommer metía una buena mano a un disparo de Alba desde fuera del área (min. 95). Rechazó un remate de Olmo, un minuto después, que pudo ser gol.

Ricardo Rodríguez, el lateral zurdo suizo reconvertido a central tras la expulsión, se multiplicaba. En la misma medida que las ofensivas de La Roja. Y cuando superábamos a Rodríguez nos encontrábamos a Sommer. Como le pasó a Gerard Moreno en el 100. El meta achicó su portería y salvó el gol. En el 102 le sacó un excelente disparo a Oyarzabal, desde el vértice del área, tras una pugna por el balón que se llevó Llorente. Sommer volvía ser el héroe de su selección.

El marcador no cambió en el primer cuarto de hora de la prórroga. ¿Sería la hora de Adama Traoré?

Pedri reapareció en el 108, peleando un balón en las inmediaciones del banderín de córner. Recuperamos la posesión gracias a esa acción y Marcos Llorente dispuso de una ocasión al lado del punto de penalti. Rodríguez desbarató el intento. Olmo lo intentó en el 111, gracias a una subida de Jordi Alba. El propio Olmo, en el corazón del área, la tuvo al minuto a pase de Llorente.

Thiago entró en el 112 por Pau Torres.

Varios barullos en el área suiza sobre el 114 acabaron en un saque de esquina que Busquets cabeceó suave y abajo. Ahí estaba Sommer.

Gerard Moreno pudo hacer algo más en el 117. Le pudo la ansiedad y el egoísmo del delantero.

Rodri entraba por Pedri en el 118 y medio. ¿Pensando en los penaltis?

Alargaron un minuto. La última jugada fue una falta que llegó a la banda derecha. Llorente puso el pase y Rodri cabeceó alto, muy alto.

Nos íbamos a los penaltis. Suiza había eliminado así a Francia (tras remontar un 3-1 en contra).

El primero en lanzar fue Busquets. Al poste. Al palo contrario al que se lanzó Sommer. Suiza marcó el suyo.

Dani Olmo anotó. Ellos no: lo paró Unai Simón.

Sommer se lo paró a Rodri. Unai Simón volvió a pararlo, por el mismo lado que el anterior. ¡Qué mejor reivindicación que ésta! 1-1 tras tres lanzamientos para cada selección.

Gerard Moreno fusiló el suyo. Vargas la mandó arriba. Si Oyarzabal marcaba ¡a semifinales!

Oyarzabal no falló!!!

Comentaba con La Mundana que Suiza había metido los cinco penaltis contra Francia y que hoy solo uno (de los cuatro lanzados).

Si consideraba llegar a cuartos un objetivo cumplido para España, este pase a semifinales es todo un éxito. Se mire como se mire. Y ya ni les cuento a partir de ahí…

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Morata 1 Lewandowski 1

Miguel Morenatti AS

Luis Enrique confirmó su confianza en Morata. Dejó fuera a Ferran Torres para dar entrada a Gerard Moreno. Pero en cambio mantuvo a Marcos Llorente de lateral derecho. El número de suplentes en sus clubes quedaba reducido a Laporte en el once de España.

Polonia salió con mucho brío. Nos encajonó de salida. Hasta el minuto ocho no conseguimos llegar a su área. A partir de ahí siguió una fase de dominio español, con el primer remate a cargo de Dani Olmo en el 10. Dos minutos después fue Pau Torres quien lo intentó. La Roja se asentó y dominó apoyado en las subidas de los laterales, Jordi Alba y Marcos Llorente.

El peligro de Polonia del inicio lo apagó España poco a poco. Hasta que Morata recuperó arriba un balón. Inició la jugada del 1-0 que acabó marcando él. El balón llegó a Gerard Moreno y se internó por el vértice derecho del área. Su centro-chut filtrado fue rematado a gol por Morata. El linier tenía la bandera levantada. Camacho en la tele dijo que no era fuera de juego. La revisión del VAR le dio la razón. Y el gol subió al marcador.

Tuit

Lewandowski empató en el 53, ganando en el salto a Laporte. En mi opinión, y la de Camacho, tras falta sobre nuestro central. En cualquier caso nuestro defensa estuvo muy blando. El capitán polaco se estrenaba en esta Eurocopa

Sacamos de centro y al poco pisaban a Gerard Moreno en el área polaca. El VAR avisó de la situación y el árbitro tras revisar las imágenes confirmó el penalti y la amarilla. Gerard Moreno estrellaba el lanzamiento en el palo y Morata se encontró con el rechace y se le fue fuera.

Los polacos que ya habían dado muestras de su dureza en la primera mitad, empezaron a pasarse. 

Ferran Torres entró por Dani Olmo en el 61. Fabián y Sarabia sustituían a Koke y Gerard Moreno en el 67. Con Torres y Sarabia reforzábamos la nómina de suplentes en la selección. En medio el portero polaco (de la Juve) evitaba el segundo gol de Morata.

De los cambios no entendí la entrada de los dos suplentes ni la salida de Gerard Moreno (salvo que estuviese tocado).

Como ante Suecia, en nuestro primer encuentro de esta Eurocopa, la segunda parte se nos estaba poniendo cuesta arriba, después de una buena primera mitad. A medida que avanzaban los minutos perdíamos toque. No ligábamos jugadas ni teníamos fluidez. 

Al filo del 80 Morata casi la tuvo. Pero no consiguió completar su media vuelta para acomodarse el remate. En el 83 el remate a bocajarro de Morata lo salva el portero. Ambos jugadores de la Juve acabaron chocando.

Morata abandonaba el campo en el 86 y entraba Oyarzabal. ¡Ya era hora que jugase el realista! Mucho más jugador que los dos suplentes de los anteriores cambios. Y en mi opinión siempre preferible a Ferran Torres para jugar de extremo. Lo que no es comprensible es retirar al delantero centro y jugar los últimos minutos sin una referencia en la punta del ataque, que además va bien de cabeza. Primero se fue Moreno y luego Morata. ¿Por qué?

Los cinco minutos de añadido fueron un tormento. Cada vez más espesos, sobando el balón sin ton ni son. El fútbol por las bandas era inexistente, salvo un par de internadas de Alba y Llorente con pases a la nada. 

También vuelvo a poner en entredicho la actuación de Pedri, como ante Suecia. Y añado a Rodri, que no ha sabido contener ni crear. 

El partido murió con el 1-1. Segundo empate de España, que sigue sin conocer la victoria. El grupo se complica. La victoria ante Eslovaquia es indispensable para pasar a octavos. Un empate nos dejaría probablemente terceros del grupo y no entre los mejores terceros que son los que se clasifican para la siguiente ronda. 

Hemos vuelto a las andadas de antaño, cuando ganabamos amistosos y los partidos oficiales nos costaban horrores. No quiero ser pesimista, pero a estas alturas deberíamos estar con cuatro o seis puntos y no con dos. Lo único positivo es que seguimos dependiendo de nosotros. Un triunfo curaría todos los males. Y asumo que los eslovacos plantearán el mismo partido de suecos y polacos. Vamos, que se avecina otro dolor de muelas.

Clasificación

 

 

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La selección de suplentes pincha en su debut

AFP AS

La selección de suplentes pinchó en su debut de esta Eurocopa 2020. Empató a cero con una Suecia debilitada por las bajas de sus estrellas Ibrahimovic y Kulsevski (positivo al igual que Svanberg, que también causó baja hace unos días).

El problema de la portería en La Roja no es obra de Luis Enrique. El seleccionador lidia con lo que tiene y elige acorde a su cualificado criterio. Improvisar una defensa si es responsabilidad suya. Es muy atrevido debutar en esta Eurocopa con jugadores que solo han jugado juntos una vez y además uno de ellos, Marcos Llorente, fuera de su posición habitual. Añadan que uno de los dos centrales, Laporte, es suplente en su club (Manchester City). Solo ha disputado 16 partidos en la Premier esta temporada pasada. Y ningún minuto en la final de Champions que el City perdió ante el Chelsea (Azpilicueta titular del campeón de Europa es suplente con España). Aún hay más: otro suplente del City, Ferran Torres, es titular con la selección en su debut en la Eurocopa.

En los primeros cinco minutos me tranquilizó ver a Marcos Llorente adelantado. Sin estorbarse con Ferran Torres. Aunque el peligro llegó por la banda contraria, con un par de incursiones de Jordi Alba.

España salió con ganas. Y Suecia se descaró replegándose.

Presionamos arriba, con Morata liderando y dando ejemplo. Cuando teníamos la posesión los dos centrales zurdos formaban nuestra última línea. Por delante de ellos Rodri escoltado por los dos laterales. Koke y Pedri de interiores. El rojiblanco de director de operaciones y el azulgrana a su libre albedrío.

Al cuarto de hora un cabezazo de Dani Olmo, a pase de Koke, pudo subir al marcador. Lo impidió el meta sueco. Olsen se lució con una mano abajo ante el cabezazo a bocajarro del delantero español.

A medida que nuestra presión era cada vez más asfixiante, Rodri adelantaba su posición.

Mediada la primera mitad Suecia llegaba por primera vez a nuestra área. Fue de un saque de banda largo. El remate, tras el rechace defensivo, se fue bastante desviado. En la jugada siguiente la tuvo Koke, tras una buena combinación con Alba. Su remate raso al palo contrario se fue rozando el poste.

Camacho, en la tele, resaltaba la labor de Morata. Servidor añadiría las de Jordi Alba y de Koke, quien a los 28 volvió a tener una muy buena ocasión. Irrumpió solo en el área y reventó la pelota a pase de Alba. Se le fue alta. En esos momentos me acordaba de otra excentricidad de Luis Enrique, cuando vetó a Jordi Alba en la selección. Afortunadamente rectificó. Ayer fue el capitán.

Morata solo ante Olsen falló una oportunidad de oro al filo del 38. No pudimos aprovechar su fallo defensivo. Dos minutos después el error en defensa fue nuestro. El dubitativo Unai Simón se quedó a media salida. Isak pudo inaugurar el marcador. Llorente, bajo palos, y el poste impidieron el gol. Estas son las cosas de nuestro portero que me descomponen. Su falta de seguridad en las salidas va camino de ser legendaria.

Olsen volvió a lucirse en el 44 a disparo de Dani Olmo.

0-0 al descanso.

Una buena primera parte de España en la que ni Pedri ni Ferran Torres me convencieron. Dar entrada a Azpilicueta y subir a Marcos Llorente donde Ferran me parecía una buena solución. Fabián por Pedri era otra alternativa. Aunque sospechaba que saldría Thiago, otro suplente.

No hubo cambios.

La Roja salió con otro ritmo, más pausado. Hasta el 49 no llegó nuestra primera finalización: un buen remate de Morata desde fuera del área.

Este aire, como cansino, convenía a los suecos. Se sacrificaba la chispa y la velocidad por la posesión, aburrida.

A la hora de juego la chispa y la velocidad la pusieron ellos en una contra. Fallaron una clara ocasión. Berg se atragantó con el balón.

Luis Enrique preparaba dos cambios, dos suplentes: Sarabia y Thiago. Entraron en el 65 por Morata y Rodri (Rodrigo en la camiseta). ¿Sarabia es mejor que Gerard Moreno, el máximo goleador nacional de nuestra Liga? ¿Qué pintaba Ferran Torres en el campo? Su segunda parte era claramente inferior a la primera (que ya despertó mis dudas).

Suecia realizaba su doble cambio en el 68. Quitaban a sus dos delanteros (Isak y Berg).

Un buen balón de Koke a Llorente, con pase atrás desde la línea de fondo, propició un buen disparo de Olmo en el 72. Una pena que un defensor rechazase el remate. Acto seguido entraron Oyarzabal y Gerard Moreno por Ferran y Olmo. El realista y Sarabia se colocaron en las bandas. Ellos también hicieron un cambio, por lesión de Lustig.

Marcos Llorente ya vivía arriba en la banda derecha. Se había convertido en un falso lateral derecho. En la otra banda Jordi Alba, incansable, buscaba el centro que definiese el encuentro.

A medida que avanzaba el reloj Suecia cada vez perdía más tiempo. Se jugaba al ritmo que marcaban ellos.

Oyarzabal dio un pase de gol en el 81. No encontró rematador.

Un doble cambio sueco en el 83 paraba el juego de nuevo.

Fabián entraba por Koke en el 86. ¿Pedri se quedaba en el campo? Vale que el Koke de la segunda mitad no fue el de la primera. ¿Pero qué hizo Pedri en todo el partido? Por otra parte, para mi gusto Fabián entró tarde, muy tarde.

Olsen en el 90 volvió a salvar a su selección. Con el pie despejó el cabezazo abajo de Gerard Moreno.

El partido se alargó seis minutos.

Un balón en profundidad de Pedri a Alba propició un pase de gol en el 93. La pelota dio en Sarabia, solo en la frontal del área pequeña. No se podía tener más mala suerte. La suerte se busca, como en la primera mitad. Que no en la plomiza segunda parte.

Depender de jugadores suplentes en sus clubes e inventar posiciones para Marcos Llorente, uno de los jugadores estrella del campeón de Liga, es para hacérselo mirar. Pero es lo que hay y con lo que tenemos que arar. No hay marcha atrás.

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