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España y Alemania empatan en un gran partido

Catherine Ivill Getty Image AS

España y Alemania empatan (1-1) en un gran partido que permite un respiro a los alemanes. La victoria de Costa Rica sobre Japón (1-0), quienes a su vez habían derrotado a Alemania, ponía mucho más en valor el 7-0 que endosamos a los ticos. Ya apunté en la crónica de ese partido que esta avalancha de goles podría ser decisiva en caso de desempate. Mas no lo expliqué. En los Mundiales, que no en Eurocopas, prima la diferencia de goles y luego los resultados directos. Tener un +7 desde la primera jornada es un plus considerable. Prácticamente un punto más. Ahora España lidera el grupo con cuatro puntos mientras Alemania solo tiene uno. Japón y Costa Rica tiene tres cada una.

Luis Enrique tan solo presentó un cambio respecto al once del primer partido: Carvajal volvió a ser titular, en detrimento de Azpilicueta. Esto implicaba repetir con Rodri de inicio. Dio muy bien resultado frente a Costa Rica, pero tenía mis dudas sobre verle de central ante los alemanes. Aunque la lógica dicta no alterar lo que funciona. Por lo que la rotación en el lateral derecho se puede entender por la edad de ambos. De ser así lo confirmaremos en el tercer y último partido del grupo y en el siguiente de octavos (que le tocaría a Carvajal).

Alemania salió a la alemana intentando imponer su rodillo. Mucha intensidad. La Roja no parecía nerviosa, porque tocando nos íbamos. Una presión alta de Carvajal supuso la primera ocasión para Marco Asensio (no pudo afinar el tiro desde la frontal porque el pase llegó muy fuerte). Estaba a punto de cumplirse el minuto 4. Y dos después una buena combinación finalizó con disparo de Dani Olmo que Neuer desvió evitando el gol. El balón dio en el larguero y se fue a córner.

El juego se espesó. Ambos equipos presionaban y no dejaban jugar. Me preocupaba que Pedri estuviese eclipsado. Nuestra chispa surge de sus botas. Gundogan y Kimmich vivían pendientes del canario.

España no pasaba de la divisoria. Se jugó en nuestro mitad desde el 25 hasta una contra, fallada por Ferran Torres en el 33. La jugada se anuló por fuera de juego.

En el 40 Rüdiger cabeceó a la red una falta lateral. Se anuló por fuera de juego del central. El gol y su anulación me hizo pensar en la tensión doméstica de ida y vuelta en el hogar de mi amiga Mónica (su marido es alemán). Esta disparidad en los últimos años ha tenido un claro color español. Y si lo traducimos a nivel de clubes, nuestro Real Madrid ha ganado últimamente más Champions que su Bayern.

Al descanso se llegó con un justo 0-0.

En mi opinión para la segunda mitad debería entrar Morata por Ferran Torres (desacertado en el remate). No sucedió, Ocurrió en el 53.

Un error clamoroso en la salida de balón de Unai Simón a Pedri originó la ocasión más clara de Alemania. El trallazo de Kimmich, tras nuestra perdida, dio paso a una antológica intervención del meta, enmendando su error previo. Corría el minuto 56.

Y en el 62 Morata remató a gol un pase desde la banda de Jordi Alba. Hizo exactamente lo que pedía: rematar de primeras. No como Ferran que la tiene que controlar, dando tiempo al defensor para taponar. Golazo de Morata que nos ponía 1-0, ganando en carrera a su marca y protegiendo el golpeo con su cuerpo. Al poco llegaron dos cambios: se fueron Gavi y Asensio para dar entrada a Nico WIlliams y Koke.

El seleccionador alemán tardó en reaccionar al gol y a nuestros cambios. Su doble cambio no llegó hasta el 70.

Empezó una fase de asedio alemán, en parte propiciado por errores puntuales nuestros. Sobre todo en la salida de balón.

Entrabamos en los diez minutos finales justos de fuerza. Balde entró por Jordi Alba al filo del 82. El problema es que el asedio obtuvo su fruto y llegó por esa banda izquierda. Musiala, muy buen partido el suyo, recibe de Sané y se la pone a Fullkrug -uno de los cambios- quien fusila a Unai Simón en el 83. Disparó poco antes de pisar el vértice del área chica.

Se añadieron seis minutos. España controlaba el balón. Alemania ya no presionaba tanto. Pero nos ponían el corazón en un puño cuando tenían la posesión. Los últimos minutos se jugaron en nuestro campo salvo una arrancada de Nico WIlliams que tuvo respuesta en una contra de Sané (otro cambio).

Cazorla y otro comentaristas de TVE consideraban que habíamos visto el mejor partido del Mundial hasta el momento.Los «indiferentes» aún están a tiempo para subirse al carro de nuestra selección.

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España debuta goleando

Carl Recine Reuters AS

España debuta goleando en el Mundial. Justo tras la segunda sorpresa del campeonato, la derrota de Alemania ante a Japón. Nuestros otros rivales del grupo, aparte de Costa Rica.

Luis Enrique a priori acertó dejando a Carvajal en el banquillo y apostando por Azpilicueta. El madridista no está bien, como hemos comprobado en los últimos partidos de Liga. Para el acompañante de Laporte en el centro de la defensa se arriesgo con Rodri (para mi el sustituto natural de Busquets). No era la primera vez que el seleccionador lo colocaba ahí. Con Rodri primaba la salida de balón sobre la contundencia defensiva. Fue un acierto total. Y por la izquierda el indiscutible Jordi Alba. Si Busquets es insustituible para el seleccionador, también lo son Pedri y Gavi. No puedo estar más de acuerdo y Pedri es de los pocos jugadores que tenemos que pueden marcar diferencias. La titularidad de Marco Asensio no debería constituir ninguna sorpresa a raíz de las elogiosas palabras de Luis Enrique tras la pachanguita frente a Jordania. Lo de Ferran Torres y Dani Olmo tiene muchas lecturas y siembra dudas sobre el estado físico de Morata y Ansu Fati (otro que puede marcar diferencias).

La Roja salió enchufada. Dos oportunidades a las primeras de cambio. Y a la tercera fue la vencida, 1-0 a los 10 minutos. Gavi filtró un pase que tropezó en uno de los centrales ticos. El balón llegó a Dani Olmo quien controló y usó su cuerpo de pantalla para protegerse del defensor. Esta maniobra permitió que encarase a Keylor Navas. Al que batió. Y 10 minutos después el 2-0. Un balón largo a Jordi Alba quien la pone en el área donde Marco Asensio volea con el interior de su pie izquierdo. Tuve la sensación que Keylor pudo hacer algo más. En la repetición se ve que toca el balón y mi sensación la confirmó Iker Casillas. Nueve minutos más tarde Alba se interna en el área y recibe una patada por detrás. El penalti lo transformó Ferran Torres. 3-0 en solo media hora de juego. Costa Rica no nos había rematado todavía. Su primer acercamiento a nuestra área fue en el 33 (y terminó en fuera de juego).

España levantó el pie del acelerador. El repliegue era para buscar las espaldas del rival y lanzar las contras. Con posesión, nuestro juego era más pausado, asegurando el control. La velocidad y la profundidad era para los metros finales.

El 3-0 al descanso era fiel reflejo de la brillante primera media hora de España. De lo que he visto del Mundial hasta ahora, y sin haber jugado Bélgica, Brasil, Portugal y Uruguay, puedo afirmar que esta media hora es de lo mejor del campeonato. Junto a la solvencia de Inglaterra, la primera parte de Alemania (aunque acabaron perdiendo en la segunda mitad), el arranque de Arabia Saudita en la segunda parte (remontaron el partido ante Argentina en cinco minutos) y la primera parte del Senegal-Países Bajos (0-0). No vi la segunda en la que los de Van Gaal ganaron en los minutos finales. Fui a una de las presentaciones de esta semana (me pasó lo mismo con el encuentro de Francia que no vi, así que no puedo opinar sobre la vigente campeona).

Costa Rica hizo un cambio y España ninguno.

Asensio tuvo el cuatro gracias a una arrancada de Azpilicueta que le vio desmarcado en la frontal. El cuarto gol llegó en el 53 de las botas de Ferran con la inestimable colaboración de la defensa. La constancia de nuestro delantero es digna de elogio. Estuvo listo y marcó. Al poco Morata entró por el doble goleador. También Soler por Pedri.

Llegábamos a la hora de juego y Unai Simón seguía inédito.

En el 63 otro doble cambio español: salían Busquets y Alba, entraban Koke y debutaba Balde. CInco minutos después Nico Williams, en el quinto cambio, sustituía a Asensio.

El 5-0 de Gavi se origina con una veloz arrancada de Balde, que se la filtra a Morata. El delantero se encuentra con Keylor, intenta superar su salida, no puede regatear y se escora. No ceja en su empeño y se empeña en recuperar el balón. Lo consigue, levanta la cabeza y ve a Gavi entrando por el centro. Se la pone y el azulgrana la enchufa con el exterior desde la frontal. Minuto 75.

A un minuto del final (sin contar el descuento) Soler anotaba el 6-0, Se escapó Nico Williams por la banda derecha. Su intencionado centro fue despejado por Keylor Navas. El rechace lo recogió Soler para anotar. Y se añadieron ocho minutos de juego. Minutos de pesadilla para Costa Rica y qué mejor prueba que el 7-0 de Morata, en el segundo minuto del alargue.

El 7-0 probablemente sea la goleada de este Mundial. Pero ojo que esta deslumbrante España no ha ganado nada. Lo digo por aquello de no echar las campanas al vuelo. Hay que mantener los pies en la tierra. Pero podemos, y debemos, disfrutar de la alegría por este partido. Nuestro triunfo más claro en un Mundial.

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No entiendo a Luis Enrique

AS

No entiendo a Luis Enrique y no tiene nada que ver con los resultados. No entendí el once que presentó ante Suiza. Parto de la base que muchos de aquellos titulares no serían de la partida frente a Portugal, y no veía la lógica de priorizar el partido en Portugal en vez del de Suiza en casa. Me explico; España para llegar a las semifinales de esta Liga de Naciones precisaba lograr tres o cuatro puntos, dependiendo de lo que hiciesen los lusos en la República Checa. Ganando a Suiza en casa ya teníamos tres. Como Portugal ganó a los checos con un empate frente a ellos nos bastaría. El empate entre España y Portugal es el resultado de nuestros cinco últimos enfrentamientos. En el partido de ida de este grupo empatamos a cero en casa. Y no ganamos a Portugal ahí desde hace 19 años. No entiendo jugárselo todo a un solo partido y fuera de casa. Es una apuesta muy arriesgada.

Si en la alineación incluyes suplentes en sus clubes queda claro que estas reservando fuerzas para el siguiente encuentro. Esto es lo que hizo Luis Enrique frente a Suiza. Los tres puntas son suplentes. De hecho Marco Asensio jugó más minutos con la selección en ese partido que con el Real Madrid en lo que va de temporada. Añadan dos suplentes más en defensa. Solamente los tres medios son fijos en su equipo, el Barça: Busquets, Pedri y Gavi. Lo cual añadió mayor preocupación: ¿no iba a contar con ellos ante Portugal? No lo entendía.

Tampoco entendí los elegidos para ganar en Portugal. Guillamón, quien comenzó de central ahora juega en el Valencia de pivote defensivo. Luis Enrique lo colocó de central junto a Pau Torres mientras dejaba fuera de la convocatoria a Eric García (tampoco entiendo que lo convoque y mucho menos que lo alinee). Lo de seguir contando con Sarabia y Ferran Torres de delanteros, junto a Morata, me asombra. Y no tengo palabras para lo de Koke y Soler de titulares. El rojiblanco no atraviesa su mejor momento y Soler solo ha jugado un partido en el PSG esta temporada. La cosa estaba tan fea que Luis Enrique recurrió a los tres medios del Barça en el descanso (Busquets, retrasando a Rodri por la sustitución de Guillamón con amarilla)) y en el 59 (Pedri y Gavi).

Si quieres ganar es difícil entender que en la primera parte no chutásemos ni una sola vez. Unai Simón hizo un paradón a Diogo Jota en el 32.

Los cambios de la segunda mitad dieron otro aire a la selección y se vio más a Morata. Todas las sustituciones eran rectificaciones de los errores de alineación ya comentados. Mas las oportunidades eran lusas. Unai Simón salvó un mano a mano frente a Cristiano Ronaldo al minuto de reanudarse el juego. Carvajal salvó otra situación en un balón suelto en el área con dos portugueses al acecho para rematar a la red.

Entrabamos en los 10 minutos finales con Nico Williams (entró en el 72 por el inoperante Ferran Torres) aportando chispa y profundidad al juego. Pedri y Gavi se multiplicaban. Rodri saliendo de la cueva era síntoma de poderío. Era otro equipo. En realidad, este era el equipo.

En el 87 un balón cruzado de Carvajal al área lo cabeceó Nico Williams, desde el lateral izquierdo del área chica, para Morata. El delantero centro remachó a la red. 0-1.

Unai Simón hizo su tercera gran parada de la noche en el 89 a Cristiano. Y se consumó el pase de La roja a las semifinales. Aunque yo siga sin entender a Luis Enrique.

En esta fase final a cuatro de la Liga de Naciones nos acompañan Países Bajos, Italia y Croacia.

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El Real Madrid agranda su leyenda europea

Helios de la Rubia RM

El Real Madrid agrandó su leyenda europea en la caldera del Bernabéu. Independientemente del resultado final el Manchester City y el Real Madrid nos han brindado una enorme semifinal. El primer partido, con siete goles, fue espectacular. Lo mismo puede decirse de la vuelta con victoria merengue por 3-1 en la prórroga. Así que ¡enhorabuena! a los dos equipos.

Ángel Martínez Getty AS

Ancelotti presentó el once que todos preveían. Me dio un ataque de entrenador y discutí la presencia de Kroos. Prefería a Camavinga o Ceballos, porque el alemán no está al 100% de forma. Lo comenté con mi hijo y con Esteban Hernández. Ambos concordaron conmigo. Afortunadamente el mister sabe más. Porque aunque Kroos estuvo discreto en la primera mitad su presencia fue importante en la segunda mitad. Su aportación fue notable en los mejores minutos del frenético arranque blanco de los segundos 45 minutos. El problema es que el Madrid no logró marcar en ese eléctrico cuarto hora de juego. En el que hubo una fase en la que el City no pasó de la divisoria de ambos campos.

La primera mitad fue una belleza, a pesar de la falta de goles. Jugado de poder a poder. El aparente dominio del City, sin mordiente, fue respondido con tres ocasiones desaprovechadas por Benzema (2) y Vinicius. Las tres se fueron fuera. En cambio, el City que no finalizaba las jugadas puso a prueba dos veces al milagroso Courtois, que evidenció una vez más estar tocado por los dioses.

El medio campo inglés, con De Bruyne muy activo en la primera mitad y desaparecido en la segunda por mérito merengue (le cambiaron en el 71), un gran Bernardo SIlva y un excelente Rodri, cortocircuitaba al nuestro. Walker se las tenía tiesas con Vinicius, en un duelo que fue de los destacados del encuentro. Hasta que el inglés se retiró tocado en el 71. Nuestro Fede Valverde estuvo inmenso los 120 minutos. Un tuttocampista que dicen los italianos. Modric soberbio mientras estuvo en el campo, perjudicado por una amarilla al poco de empezar el encuentro. Y Casemiro eficaz en el corte, pero intermitente en la salida eficaz del balón.

El 0-0 al descanso era merecido. Me refiero al empate.

El Madrid salió enloquecido del vestuario. Sacamos de centro y repetimos la primera jugada de Manchester: pase largo buscando a Vinicius. Como entonces se creó la ocasión mas no se materializó. A partir de ahí la avalancha blanca se impuso, sin fruto en el marcador.

El primer cambio, en el 67, acabó siendo decisivo: se iba Kroos y entraba Rodrygo. Me sorprendió porque veníamos de ver los mejores momentos del alemán. Cinco minutos después nos tocó el mazazo del golazo de Mahrez. Una internada de Bernardo Silva, que se corre medio campo para cedérsela al punta que fusila a Courtois por la escuadra del palo corto. 0-1 en el peor momento posible. El Bernabéu se levantó para animar al equipo. Ancelotti reaccionó con un doble cambio sorprendente, que critiqué: retiró a Modric y Casemiro para dar entrada a Marco Asensio y Camavinga. El francés se agigantó a la altura del partido y de la ocasión. A sus 19 años ya ha demostrado que tiene madera de gran futbolista. Es una realidad.

A partir de estos cambios y con el marcador en contra entramos en una fase anárquica de juego del Madrid. El City controlaba y Guardiola intentaba que los suyos rematasen la eliminatoria con un segundo gol. Que pudo llegar en el 86 y en el 87. La primera la salvó Courtois y la segunda Mendy bajo palos en una acción inverosímil. Asensio no llegó en el 89 a lo que pudo ser el empate. Y cuando todo estaba prácticamente visto para sentencia surgió el tsunami blanco. Corría el minuto 90 cuando Benzema recogía cerca de la línea de fondo un balón colgado al área por Camavinga  y de volea pasaba al área chica, donde aparecía Rodrygo y empataba el partido. Este momento produjo la magia y todo los madridistas nos levantamos al unísono. Los del césped y en las gradas del estadio, en los hogares y los bares. De las oportunidades que tuvo el Madrid este gol de Rodrygo fue el primer remate entre los tres palos.

Con seis minutos de descuento todos sabíamos que llegaría el segundo. Algunos tendríamos dudas sobre si habría un tercero o una prórroga. La convicción del segundo se confirmó en el 91. No hubo que esperar mucho. Un minuto después del gol del empate Carvajal centraba al área. Marco Asensio intentaba cabecear y la rozaba. Rodrygo, de nuevo y de nueve, cabeceaba para lograr el 2-1.

AMartínez Getty AS gol2

Era nuestro segundo remate entre los tres palos. Seguíamos sin ver al portero del City. Porque nuestros tiros iban fuera o eran gol. Le vimos cuando salvó el hat-trick de Rodrygo, que se internó por la derecha. Evitó la prórroga en su primera parada de la noche, con cierta fortuna en este mano a mano.

Al poco de comenzar la prórroga Benzema tuvo su tercera ocasión. El meta salvó en dos tiempos. A los cuatro minutos una arrancada de Camavinga de área a área termina con Rúben Días derribando a Benzema. Penalti claro que el francés anotó para subir el 3-1 al marcador. ¡Estábamos clasificados!

Ceballos saltó al campo en el 103 por Benzema. Solidificó el centro del campo, para ayudar a Camavinga y Valverde. Posteriormente entraron Lucas Vázquez y Vallejo por Vini y un tocado Militao.

Lo peor del partido, a pesar de la emoción de los minutos finales, fueron los quince minutos de la segunda parte de la prórroga. Porque el Madrid jugó a lo que tenía que jugar, con el reloj a favor, interrumpiendo el juego, despejando en largo, buscando contras. El City, descompuesto, se desesperaba intentando llegar a los dominios de Courtois.

Una grandiosa semifinal entre dos equipos plagados de talento, en la que se ha impuesto el más fuerte, tanto mentalmente como físicamente. Ganó el equipo que supo afrontar marcadores en contra. En la ida un 2-0, un 3-1 y un 4-2 para terminar perdiendo 4-3. Y en la vuelta un 0-1 a 18 minutos del final, que suponía tener al Madrid en la lona con dos goles abajo.

El Real Madrid afronta su decimoséptima final con el reto de ganar la decimocuarta. Enfrente tendremos al Liverpool. Los dos mejores equipos del mundo frente a frente. Y también los que mejor están físicamente.

David Ramos Getty AS

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La Premier es otra cosa

Premier League

La Premier League es otra cosa. Las semifinales de Champions entre dos equipos ingleses y dos españoles han dejado claro que la intensidad y el ritmo al que juegan los de la Premier es asombroso. No me refiero solo a los dos equipos de semis, Manchester City y Liverpool. A quienes siguen los partidos de la competición inglesa esta entrada les parecerá obvia. Salen a ganar y a por todas. El City, por el sello de Guardiola, es el menos ingles de los ingleses. Como lo fuera en su día el Arsenal de Wenger (nunca ganaron la Champions y perdieron una final ante el Barça).

En estas semifinales nos hemos encontrado a los que con toda certeza son los tres mejores equipos del mundo. A los dos ya mencionados sumo al Real Madrid. Es indudable el mérito del Villarreal de sumarse a esta élite.

Los tres tienen una característica común: su excelente preparación física. City y Madrid desgastan al rival. Por caminos distintos. Los de Guardiola, como todos sus equipos, lo hacen mediante la posesión y la circulación del balón. En este aspecto la inclusión de Thiago (ex del Barça) en el Liverpool es importante. Y su aportación está siendo decisiva. A sus 31 años está viviendo probablemente uno de los mejores momentos de su carrera (ha ganado Ligas y dos Champions con Barça y Bayern). Los de Klopp te asfixian, no te dan respiro. Te persiguen y agobian por todo el campo. Es ahí donde la sapiencia y talento de Thiago sobresale. Es el nexo de unión entre el juego defensivo, de recuperación, y el de ataque. El que lanza a Mané o Salah. El metrónomo del juego de su equipo. Rodri, otro jugador español, es pieza importante del medio campo del City. Esta presencia española en las medias de los dos mejores equipos ingleses es sintomática.

El Madrid está a mitad de camino. Su labor de equipo, a veces puesta en entredicho por decisiones erróneas de Ancelotti, está supeditada a la calidad de sus individualidades. Entre los que destaca Benzema, probablemente el mejor jugador del mundo hoy en día (con permiso de De Bruyne del City). SIn olvidar a Modric, Casemiro o Vinicius. El excelente tono físico de los blancos se nota en sus segundas partes y en la resolución en los tramos finales de los partidos. Y por supuesto en las remontadas, cuando peor pintan las cosas.

Entre los errores de Ancelotti está el empeño de recolocar a Kroos de 5. No lo es ni lo será. El equipo acusa este déficit en el aspecto defensivo. Esto arrastra a otra mala decisión: buscar reemplazo a Kroos. ¿Por qué usar a otros para hacer de Kroos cuando tienes a Kroos? No tiene sentido. El mejor para hacer de Kroos es el propio Kroos. Es de cajón.

De cara a la final de Champions lo lógico sería pensar en una final entre los dos ingleses, como la temporada pasada (el Chelsea le ganó al City). No creo que el Liverpool se venga abajo ante el VIllarreal y dilapide el 2-0 a favor. La vuelta del Madrid ante el City es una incógnita, en la que ellos parten con la ventaja de un gol. Es posible que ellos repitan su excelente partido de la ida, a pesar de los tres goles encajados. Es complicado pensar que el Madrid vuelva a hacerlo mal, a pesar de los tres goles marcados. ¿Y entonces por qué veo favorito al City? Porque son muy peligrosos fuera de casa. Y en el Wanda vimos que también saben cerrar filas y atrincherarse. Además es previsible que recuperen efectivos (en la ida acusaron sus bajas en defensa). No tengo claro que el Madrid recupere bien las nuestras a las que hay que añadir las sufridas en Manchester. Como la de Alaba, cuya reaparición fue precipitada y no salió bien. A favor del Madrid está el aspecto psicológico: el ambiente del Bernabéu en las noches de Champions. ¿Siempre va a salir bien? Alguna vez se romperá el cántaro de tanto ir a la fuente. Como madridista espero que no sea el próximo miércoles. Pero… ya saben, soy un madridista pesimista.

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Las incongruencias de Luis Enrique tienen premio: España a Catar 2022 (el Mundial que deberíamos boicotear)

Marca

Raúl de Tomás es el mejor ejemplo de las incongruencias de Luis Enrique. Ha pasado de ser ignorado y no ir convocado a ser llamado gracias a un rosario de lesiones y ha terminado siendo titular en los dos encuentros decisivos para la clasificación a Catar 2022. ¡De traca! Me alegro por el delantero. Y respecto al seleccionador ya sabemos que tiene sus manías. Debemos respetarlas y dejarle hacer. Aunque algunas clamen al cielo, como ésta de RdT o la de los dos centrales zurdos o poner de titulares en La Roja a reservas en sus equipos o Marcos Llorente de lateral derecho. El balance se debe hacer al final de las competiciones. De momento va cumpliendo etapas y objetivos. Algunos con nota, como ser semifinalista de la Eurocopa o finalista de la Liga de Naciones. Ahora acaba de lograr la clasificación para el Mundial de Catar 2022 (ese mismo que deberíamos boicotear). 

El partido ante Suecia tenía miga. Mucha. Eso de que con el empate vale siempre es un arma de doble filo. Luis Enrique, consciente del tema, pidió tras la victoria en Grecia el apoyo del público sevillano. Y estos respondieron llenando La Cartuja y animando sin cesar. El culé Gavi, natural de Los Palacios (Sevilla), fue el más ovacionado. Es el nuevo ídolo local. Es de destacar el crecimiento de este joven jugador (17 años).

España salió a por el partido. Con ganas. Tocando. Pero sin crear peligro ni ocasiones. Fallaba la jugada final, el último pase. Apenas se remataba. Tanto es así que la primera oportunidad fue sueca. De Forsberg en el 15. El compañero de Dani Olmo en el Leipzig arrancó desde la izquierda y superó a varios de los nuestros. Chutó desde la frontal y se fue fuera por milímetros. De España tan solo un buen disparo de Sarabia que se fue alto por encima de la escuadra. A partir del minuto 30 Suecia volvió a acercarse a nuestra portería. A partir de un error de Unai Simón que intentó regatear a Kulusevski a un metro de la línea de gol. En el 36 Pau Torres despejó in extremis cuando Isak estaba a punto de empujar la pelota a la red. Y en 38 Forsberg de nuevo, esta vez desde la derecha, empalmó de volea y se fue rozando el poste con Unai Simón superado. Antes el sueco había protagonizado otra arrancada, esta vez desde el círculo central que terminó con un remate peligroso desde la frontal.

No hubo cambios en ninguno de los dos combinados. A Ibra le vimos calentar desde finales de la primera mitad.

La primera ocasión de la segunda mitad fue de Suecia. La tuvo Isak, que aprovechó un error de Azpilicueta en un pase horizontal en el que robaron el balón y se la pasaron a Isak.

En el 51 España botaba su tercer córner, tras otra buena internada de Jordi Alba. El remate de cabeza de Raúl de Tomás al palo largo pudo ser el 1-0. Se fue fuera por muy poco, con el meta superado.

Nos acercábamos a la hora de juego y la tónica era la misma; nuestra banda izquierda funcionaba (Alba y Sarabia) pero los centros no eran buenos o eran interceptados por la defensa sueca. Cuando volcamos el juego por la derecha (Azpilicueta y Olmo) sucedía lo mismo. 

Los cambios de Sarabia y Raúl de Tomás en el 59 me sorprendieron. Suponía que los sustituidos serían Carlos Soler y Olmo. Entraron Morata y Rodrigo Moreno. Lo de Rodrigo no lo entiendo. Teniendo a Brahim en el banquillo, que se está saliendo en Italia

La presencia de Morata aportó movilidad al frente del ataque (como en Grecia). Buenos movimientos que presagiaban logros mayores (que no logró en Atenas).

La mejor noticia para España nos la dio el seleccionador sueco, Andersson: en el 63 retiró a su mejor jugador (Forsberg) y a Kulusevski (que nos había dado algún susto).

Ibrahimovic entró por Isak (otro peligro) en el 72 y Mikel Merino sustituyó a Soler. 

Entrábamos en los 10 minutos finales con el partido roto. Ellos nos buscaban las costuras con velocidad y balones largos. Nosotros intentábamos pausar el ritmo. Algunas acciones de Morata (un remate alto, una contra) ponían picante. 

Y de repente un trallazo de Olmo desde fuera del área, desde la banda izquierda, se estrella en el larguero. Era nuestro primer remate que no iba a fuera. Morata, el más listo de la clase, se hace con el rechace. Controla y la empuja a la red por encima de Olsen, que se estaba levantando del suelo tras la estirada al disparo de Olmo. Era el minuto 87.

En el 89 se retiraban Dani Olmo y Gavi, entrando Brais Méndez (otra incongruencia) y Rodri.

Se añadieron cuatro minutos. Y en el primer minuto pudieron empatarnos. Dos córners consecutivos en ese minuto fue lo más señalado del ataque sueco. 

El 1-0 final nos clasifica directamente para ese Mundial de Catar 2022 que deberíamos boicotear. Se tiene más fuerza llamando al boicot estando clasificado. ¡Que se juegue pero en otra sede! Todo lo que rodea a este próximo campeonato apesta. Y ya le ha costado la cabeza a un presidente de la UEFA (el francés Platini) y al de la FIFA (Blatter). 

 

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España cumple en Grecia y gana

Marca

España cumplió en Grecia y ganó 0-1. Fue una victoria aumentada por la derrota de Suecia en Georgia (2-0). Esto pone a La Roja líder de su grupo y con un empate, el domingo en casa, frente a los suecos bastaría para asegurar el pasaporte a Catar 2022.

La victoria de Georgia era un arma de doble filo. Una excelente noticia que podía relajar a la selección. O atenazar por el exceso de responsabilidad ante la oportunidad que se nos presentaba. Afortunadamente España salió con las ideas claras. Sin hacer un gran partido dominaron y no pasaron excesivamente apuros.

Luis Enrique presentó novedades en las tres líneas. Sarabia y Raúl de Tomás (en su debut) acompañaron a Morata en el ataque. Rodri sentó a Busquets (su aparición en la segunda parte se notó: dio aplomo al equipo). Koke y Gavi completaron la línea de tres centrocampistas. En defensa los laterales fueron Carvajal y Gayá y los centrales Laporte e Iñigo Martínez. Tres cambios aquí. Lo de Carvajal me sorprendió. Entiendo que precise minutos pero no le veo aún a punto (me pasa lo mismo en el Real Madrid, pero en el club es más necesario mientras que La Roja hay buen recambio).

Mediada la primera parte se le anuló un gol a Grecia, por fuera de juego. Los locales jugando en casa buscaban las contras. Fue su mejor ocasión del encuentro. Y de los pocos sustos que nos dieron. Unai Simón desbarató con sus salidas algunos balones largos.

Tras el gol anulado vino nuestro gol de penalti, transformado por Sarabia (min. 25).

Lo que me gustó de España es que no le volvió la cara al partido. Ni se cerró. Siguió buscando el segundo gol. Sin crear ocasiones claras. Pero controlando el partido en todo momento. Se precisaba ganar los tres puntos y se logró el objetivo.

No fue un partido entretenido. Contra Grecia nunca lo son. Me divertí intentando resolver problemas de ajedrez…

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Dos zarpazos de Benzema y Mbappé derrotan a España

AFP AS

En la final de la Liga de Naciones, España 1 Francia 2, se impusieron las individualidades: dos zarpazos de Benzema y Mbappé le bastaron a los franceses para darle la vuelta al marcador e imponerse.

Luis Enrique introdujo dos variantes respecto a la semifinal: Eric García por Pau Torres y Rodri por Koke. Mi opinión sobre el central del Barça es suficientemente conocida como para insistir en ella. La salida de Pau seguro que se debe a su error en el gol italiano de la semifinal. La presencia de Rodri era algo que pedía desde hace tiempo. ¿A costa de Koke? ¿Tenía problemas físicos el rojiblanco que desconocemos? Su partido ante Italia fue muy completo. Gavi volvió a ser de la partida, premio a su buen partido de debut. Pero esto era una final y me da la impresión que era demasiada presión para el chaval. Se notó en varias acciones; un par de pérdidas y una entrada a destiempo (en la que le perdonaron la amarilla). En cambio tuvo los arrestos de oxigenar el juego, en la segunda mitad, cruzando el balón de banda a banda.

La salida de Francia fue arrolladora. Aprovecharon los desajustes de nuestros centrales. Benzema pudo abrir el marcador a los cinco minutos. Superó a Unai Simón en su salida pero se escoró demasiado a la derecha y no pudo encontrar puerta. Tras los primeros 10 minutos España empezó a tomar el control del partido. A medida que el reloj corría el partido se espesaba. Y perdía brillo.

Quedaba claro que el juego de conjunto era el de La Roja, mas las individualidades francesas podían decidir la final. Como así sucedió.

Con 0´0 se llegó al descanso.

La segunda mitad tomó los mismos derroteros que la primera. Seguía sin entender la presencia de Sarabia en el once. Por otra parte Oyarzabal y Ferran Torres no eran los mismos de la semifinal. El vasco le ponía ganas y Ferran no lograba finalizar las jugadas.

Todo cambió a partir del gol de Oyarzabal en el 63. ¡Se lo merecía! El realista ganó en carrera a Upamecano, entró en el área chica por el vértice izquierdo y se la cruzó a Lloris. El partido se abrió a partir de ese momento. Francia apretó el acelerador. Y dos minutos después Benzema empataba. Se coló por el vértice izquierdo de nuestro área. Y cuando menos te lo esperabas soltó un pedazo de remate a la escuadra derecha. Unai Simón tocó la pelota y no fue suficiente. Un minuto después, en el 64 Theo Hernández estrellaba un balón en el palo.

Estábamos ante otro partido. Mucho más vistoso. Los dos goles, la salsa del fútbol, obligaba a ambas selecciones. El ida y vuelta fue constante. Fue lo mejor de la final. Desde nuestro gol hasta el pitido final (con seis minutos de prolongación).

La inexperiencia de Eric García nos jugó una mala pasada. Intentó cortar el balón, lo tocó e invalidó la posición de fuera de juego de Mbappé. De haberse quedado quieto se hubiese pitado el offside. El juez de línea tampoco estuvo fino al no levantar la bandera en el momento del pase a Mbappé. El delantero se plantó ante nuestro portero, le amagó con una bicicleta y marcó el 1-2 cruzando la pelota al palo contrario. Minuto 79.

El minuto 88 pudo ser decisivo. Una carrera prodigiosa de Pogba no la supieron aprovechar sus delanteros para sentenciar (1-3). La contra española no se hizo esperar y Oyarzabal tuvo el empate. Su disparo no le salió como esperaba, aunque Lloris tuvo dificultades para despejarlo. Es de esas ocasiones que recordará durante mucho tiempo. ¡Una pena! España merecía el empate y jugarse el título en la prórroga. No pudo ser.

Fuimos semifinalistas en la Eurocopa y finalistas en la Liga de Naciones. Ahora nos toca remar para enderezar el grupo de clasificación para el Mundial. Ese Mundial de Catar que deberíamos boicotear.

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Italia 1 España 2 (semis de Liga de Naciones)

Getty AS

España en una excelente primera parte certificó su pase a la final de la Liga de Naciones. La semifinal se decidió por los dos goles de Ferran Torres (min. 16 y 46), ambos a pases de Oyarzabal (que estuvo inmenso),  y por la expulsión de Bonucci (vio la segunda amarilla en el 41). Podríamos decir que los últimos cinco minutos de la primera mitad fueron los decisivos, por conseguir la superioridad numérica y el segundo tanto.

Las Luisenricadas del día fueron la inclusión de Gavi en el once titular y la insistencia con Busquets, quien no atraviesa desde hace tiempo su mejor momento (y su equipo tampoco). Rodri, titular del Manchester City, vio el partido desde el banquillo. Lo de Gavi suena a lo sucedido con Eric García en la pasada Eurocopa (ganada por Italia). Pero ojo que la proyección del centrocampista tiene mejor pinta que la del central.

Italia en 10 y con dos goles en contra lo tenía muy complicado. Prácticamente imposible. La España de la segunda mitad contemporizó. Entendió a lo que se debía jugar. Parecíamos italianos, por decirlo de alguna manera.

El resultado pudo ser más amplio. Marcos Alonso, en su regreso a la selección, tuvo dos ocasiones, una en cada parte. En la primera remató y se le escapó el balón a Donnarumma y cuando se colaba se encontró con el palo y el posterior despeje de Bonucci. En la segunda, no pudo resolver el mano a mano con el portero local.

El problema para La Roja fueron los últimos 12 minutos (incluidos los cinco adicionales). Un error de Pau Torres en el círculo central lo aprovechó Chiesa y se lanzó hacia la portería española. Cuando parecía que iba a consumar la jugada rematando a gol se la cedió a Pellegrini, quien le acompañaba por la derecha. 1-2.

Curiosamente despertamos de nuestro letargo con el gol italiano y volvimos a ser los de la primera mitad. Y además con uno más. Aunque acabamos pidiendo la hora. El inefable Luis Enrique había debilitado el equipo con sus cambios…

Mañana conoceremos a nuestro rival en la final. La otra semifinal la juegan Francia y Bélgica.

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Tanti auguri (para jugar bien al fútbol hay que venir al sur): Italia finalista

Arrizabalaga AFP AS

Perdida la inocencia,
en el sur se pasa mejor

Parafraseando a la gran Raffaella Carrá, o en realidad a Manolo Díaz autor de la letra en español de «Hay que venir al sur» (adaptación del original italiano «Tanti auguri» que no decía lo que Manolo escribió, pero al referirse al sur de Trieste le sirvió de inspiración y buscó la rima exacta para el pegajoso estribillo de este inmortal éxito): para jugar bien al fútbol hay que venir al sur. Y lo digo tanto por Italia, finalista, como por España, que jugó su mejor partido del torneo.

Luis Enrique, que perdió la inocencia (futbolística) hace tiempo, sorprendió con un once sin delantero centro. La idea, atrevida, en principio parecía buena. Quedaba a expensas del desempeño de nuestros jugadores. Los tres elegidos en ataque fueron Ferran Torres, Dani Olmo y Oyarzabal. Los extremos jugaron a banda cambiada (algo que perjudicó al vasco en la primera ocasión que tuvo, al tener que revolverse para acomodar el disparo y se le echaron encima; en la segunda, en cambio, le vino bien al poder disparar con la zurda según le venía).

Los de Mancini salieron a por todas. Se mascaba la tragedia. Eran un enjambre que se nos echaba encima. No pasamos del círculo central. Estábamos acorralados. A los tres minutos Chiesa ya había estrellado un remate en el poste. La mencionada primera oportunidad de Oyarzabal (min. 12) supuso un respiro. A partir de ahí tranquilizamos nuestro juego y empezamos a controlar un poco el juego. Con nuestra parsimonia habitual. Nuestros tres puntas sí buscaban jugar rápido. Olmo, solo cinco goles en la pasada Bundesliga, puso los uys y Donnarumma en la parada del partido salvó un gol que ya cantábamos. A mi me pilló a medio levantar del sofá.

Perdonen la insistencia, pero a mi la ausencia de Marcos Llorente me parece un lujo, una ventaja para el rival. Y si se pretende que nuestros tres puntas ayudan a los centrocampistas, Llorente es el más indicado para esa labor.

Con España asentada, Italia defendía con dos líneas de cuatro (4-4-2). Y surgió una picardía, porque ellos hace décadas que perdieron la inocencia: balones largos buscando una contra por sorpresa o un error nuestro (de Unai Simón o de un central), pero sobre todo provocar que España saliese desde muy atrás y así adelantar ellos su línea de presión.

La diferencia básica entre ambas selecciones era la velocidad. Ellos juegan rápido. Nosotros sobamos y sobamos la pelota.

El arranque de la segunda mitad mostró a La Roja más veloz e incisiva. Terminábamos las jugadas. Unai Simón nos provocó dos sustos que acabaron en sendos saques de esquina.

Chiesa en el 53 dio el primer aviso, desde la derecha del ataque azzurro. Unai Simón se lució parando abajo un balón que buscaba el palo contrario. Y siete minutos después, a la hora de juego, nos clavó el 1-0. No voy a hacer sangre de los centrales, pero Laporte está en la génesis del gol. En esa contra falló y el rechace le llegó al excelente delantero. Chiesa, esta vez, desde la izquierda controla y marca.

Luis Enrique tenía jugadores calentando. Morata entró en el 61 por Ferran Torres (no muy acertado anoche y flojo en la segunda parte). Mancini, al mismo tiempo, retiraba a Immobile. Entraba Berardi. Tres minutos después Oyarzabal fallaba a puerta vacía. No llegó a tiempo. ¡La que se hubiese liado de haber sido Morata!

En el 69 entraban Gerard Moreno y Rodri por Oyarzabal y Koke (su partido más flojo del torneo y miras que lo estaba haciendo bien hasta hoy). Luis Enrique buscaba ideas y confiaba en un doble pivote. No se le puede reprochar que lo intentase (sin nueve o con doble pivote). Cuatro minutos más tarde se iban Verratti y Emerson y entraban Pessina y Tolói.

En el 77 show de Unai Simone: despeja y rebota en Laporte.

La reivindicación de Morata llegó en el 80. Una buena combinación con Olmo y se planta frente al portero. Con una sangre fría impresionante ajusta al palo corto mientras Donnarumma se vencía al lado opuesto. 1-1.

Morata lleva tres goles en cinco partidos. Y ha fallado menos que Gerard Moreno, Olmo, Oyarzabal o Koke. De estos solo ha marcado Oyarzabal, un gol. Ninguno de nuestros jugadores ha anotado tres.

Entre el 84 y el 85 varios cambios en ambos combinados: Locatelli y Belotti sustituian a Barella y Insigne mientras Marcos Llorente entraba por Azpilicueta. ¡Qué obsesión de poner a Llorente de lateral derecho!

Con 1-1 alcanzamos el final del partido. Fueron 90 minutos intensos de buen fútbol y en varias fases de muy buen fútbol. La segunda parte mejor que la primera, por los goles y por La Roja, que mejoró sus prestaciones, de salida y luego obligada por el marcador en contra.

España afrontaba su tercera prórroga consecutiva. Un esfuerzo tremendo en un espacio tan corto de tiempo.

Ambas selecciones siguieron a lo suyo, fieles a los planteamientos de sus técnicos. Curiosamente, España parecía más fresca. A veces Italia nos recordaba a la vieja Italia. Pero era por méritos de España.

Tuvimos dos oportunidades: la primera en un barullo tras un remate de Morata rechazado y en el 101 de nuevo con Morata de protagonista, cuyo medio remate llegó a Llorente que no pudo consumar.

El resultado no se movió en los primeros 15 minutos de la prórroga. Y nosotros físicamente parecíamos más enteros.

Thiago reemplazó a Busquets para la segunda parte de la prórroga y Bernardeschi a Chiesa en el 106. Dos minutos después se rompía Eric García en una contra italiana. Entró Pau Torres. En el 109 anulaban un gol de Italia por fuera de juego. Era claro y no hubo protestas.

Nuestro problema a partir de ese momento es el que señaló Kiko en TV: habíamos perdido fluidez. Nos pesaban las piernas. Ahora eran ellos los que estaban más frescos.

En el 114 un providencial tacón de Pau Torres nos libró de un gol seguro. Despejó en última instancia cuando el pase llegaba al delantero rival, que se plantaba solo frente a Unai SImón.

No se movió el marcador. Y a los penaltis. España volvía a jugarse el pase desde el punto de penalti. Nos fue bien contra Suiza. Unai Simón paró dos.

Unai Simón paró el primero a Locatelli. Dani Olmo la mandó alta.

Belotti marcó. 1-0. Gerard Moreno también. 1-1.

Bonucci anotó engañando a nuestro portero. 2-1. Thiago, con mucha clase, hizo lo mismo. 2-2.

Bernardeschi la metió por la escuadra. 3-2.  Donnarumma se la paró a Morata. Si marcaban ellos estábamos fuera de la final. Como nosotros ante Suiza.

Jorginho no falló. Se lució!!!

Italia es el primer finalista de la Eurocopa 2020. En unas horas conoceremos su rival.

Para España llegar a semifinales ha sido un éxito. Aunque nos vayamos con el amargo sabor de caer en los penaltis, después de haber jugado nuestro mejor partido. Enfrente teníamos a los mejores del campeonato y hemos estado a un paso de la proeza.

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