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España a la final de fútbol

Kim Hong Reuters AS

El seleccionador Luis de la Fuente confirmó la titularidad de Rafa Mir, era un clamor popular, tras sus tres goles en cuartos de final. Las otras dos variantes también fueron las lógicas: Óscar Gil volvía a la titularidad en el lateral derecho superado su partido de sanción y Cucurella por la izquierda.

A los cinco minutos una internada de Cucurella propició la primera oportunidad. Su pase lo cabeceó forzado Mikel Merino en el otro palo. Se fue alta.

Hasta el minuto 7 Japón no pasó de la divisoria del campo. Nuestros dos medios centros, Merino y Zubimendi, dominaban el encuentro. El 4-2-3-1 era nuestra disposición sin pelota. En ataque podía convertirse en 4-3-3 e incluso en 4-2-4. En algún momento vimos un 2-3-3-2 con los laterales adelantados y los medio centros en columna.

Merino volvió a hacer daño en el 9, más su tiro, desde las inmediaciones del punto de penalti, fue bloqueado por un defensa.

Óscar Gil en el 12 vio la amarilla. Robó bien un balón en la divisoria de ambos campos, se lo pasó rápido a Oyarzabal. Lo perdió en un regate fallido y el lateral se vio forzado a hacer falta para evitar la contra. Un par de minutos después un balón largo de Eric García, desde nuestra adelantada línea defensiva, a Rafa Mir pudo tener recompensa en el marcador. El meta local, atento, se adelantó y desbarató la acción. Esta variante era muy acertada, dando otro aire a nuestro habitual, y a veces cansino, juego de pases.

Mediada la primera parte España levantó el pie del acelerador y Japón respiró. Este aire que cogieron los nipones les sirvió para afianzarse defensivamente. Nos atascábamos a escasos metros de la frontal de su área y fallábamos en el pase a las bandas.

A la media hora volvimos a las buenas costumbres: Cucurella cambió la orientación del juego, de banda a banda. Gil combinó con Pedri y Oyarzabal remató alto. Hacía 10 minutos largos que no creábamos peligro ni buscábamos portería.

Rafa Mir la tuvo en el 38. El portero Kosei Tani, de nuevo, se adelantó y achicó la meta. Mir no le pudo superar en el mano a mano y su remate se estrelló en el muslo del portero, que atrapó su propio rechace. Era la ocasión más clara del partido hasta ese momento.

Se alcanzó el intermedio con el 0-0 inicial. En la semifinal anterior tampoco hubo goles (se impuso Brasil a México en los penaltis). Nos quedaban 45 minutos para romper esta mala racha de goles en estas semifinales de Tokio 2020. O la prórroga.

En el descanso Vallejo sustituyó a Óscar Gil (asumo que por la tarjeta). ¿Pasaría la B a jugar con tres centrale? Pronto vimos que no.

Comentaba el gran Chapi Ferrer (oro en Barcelona 92), en La 1, que deberíamos colgar balones al área, que para eso teníamos a Rafa Mir de delantero centro. ¡Exacto! Me alegra mucho que un baluarte del Barça también vea esto. Y no se enrede con lo de la posesión.

Merino vio tarjeta en el 49.

Un par de ocasiones aisladas de Japón nos puso el corazón en la boca. Fueron producto de balones en profundidad y acciones individuales.

En el 55 penalti a favor de España. Cucurella mete un balón al área. Merino no llega de cabeza. Pero se hace con el rechace del defensa. Maya le derriba. Y ve la amarilla. Tras la revisión del VAR se anulan la pena máxima y la tarjeta. Fue nuestro jugador quien golpeó la pierna del rival. Acto seguido doble cambio en España: salen Dani Olmo y Mikel Merino para que entren Carlos Soler y Javi Puado. Lo de Merino supongo que también sería por la amarilla.

Avanzaban los minutos y el tedio se apoderaba de mi. No pasaba nada. No teníamos profundidad ni chispa. Quizás era el momento de Marco Asensio como revulsivo. Según pensaba esto lo dijo Ferrer.

Un pase fallido de Pedri, en el 75, rebota en un defensa y le llega a Rafa Mir. El portero una vez más con su salida evita el gol.

Japón no se cortaba, como en la primera parte. En pocos toques se plantaba arriba. Físicamente parecían más enteros que los nuestros. Al menos corrían más.

Marco Asensio entró al filo del 83 por Pedri (no tuvo su día, aunque su presencia siempre preocupa al rival). Asensio llevaba casi tres minutos en la banda esperando para salir.

Un córner en el 86 dio lugar a un par de oportunidades, aprovechando rechaces y rebotes. A continuación otra ocasión de Rafa Mir en un error defensivo. Desde el lateral del área chica disparó al palo corto. Nuevamente el portero japonés achicó bien y la mandó a saque de esquina. Anteriormente un disparo en una posición similar de Kubo fue despejado por Unai Simón. El de Rafa Mir fue raso y el de Kubo iba a la escuadra.

En el 89 otra ocasión. Un balón largo a Asensio, controla y pasa a la banda izquierda. donde Puado cabeceaba para Oyarzabal, quien remata centrado. Una bonita jugada y otra ocasión desperdiciada.

A los dos minutos de los cuatro de añadido Asensio disparó alto desde fuera del área. Cumplido el descuento Zubimendi se ve forzado a agarrar a un rival para evitar la contra. La amarilla cerró el partido. Nos íbamos a la prórroga. Como en la anterior semifinal. Sería nuestra segunda prórroga consecutiva.

El seleccionador japonés efectuó un doble cambio para afrontar la media hora extra. Sorprendentemente retiró a Kubo, el mejor de los suyos junto al guardameta.

Ferrer volvía a recordar la existencia de Rafa Mir en la punta de ataque, ignorado por sus compañeros que no le abastecían de balones.

Moncayola entraba por Zubimendi poco antes de cumplirse el 97.

Asensio muy activo desde su entrada suplía el bajón de Oyarzabal.

En el 100 Rafa Mir se fabricó una ocasión. Quizás debió pasar a Puado. Mas un nueve siempre tiene el gol entre ceja y ceja. Su remate se fue fuera. Al minuto nos dieron otro susto: un delantero se coló entre nuestros centrales y la cabeceó. Se fue arriba. Afortunadamente.

En el minuto añadido por fin le pusieron un balón a Rafa Mir. Fue Cucurella. El delantero cabeceó centrado, imponiéndose en el salto a su marcador.

El marcador tampoco se movió en estos primeros 15 minutos de la prórroga. Brasil seguía esperando conocer quien sería su rival en la final.

Miranda sustituyó a Cucurella para los segundos 15 minutos. Nuestro último cambio.

Vallejo vio tarjeta en el 109. Se le había escapado el extremo de su banda.

A 10 minutos del final olía a penaltis, como en la otra semifinal. Marco Asensio demostró no estar de acuerdo con mi olfato. Porque a cinco minutos del final se fabricó el gol de la victoria desde la derecha rodeado de tres defensores. Su zurdazo, a media distancia entre los dos vértices de las áreas, se coló por el palo largo. ¡Un golazo!

En los último cinco minutos tiramos de oficio y de técnica. El cuerpeo de Rafa Mir también contribuyó a jugar con el reloj. Pudimos ampliar el marcador en una contra (tres nuestros contra uno suyo), con su portero en nuestra área donde había subido para intentar rematar un saque de esquina. El pase desde la banda a uno de nuestros dos jugadores, que entraban por el centro, fue tan malo que le llegó al único defensor.

Brasil defenderá su oro de Rio 2016 contra España el sábado a partir de las 13:00. Nosotros ya tenemos garantizada una medalla, que no obtenemos en fútbol desde que perdimos la final de Sydney 2000 frente a Camerún (a los penaltis). Veremos como recuperamos…

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Fútbol a semis: España 5 Costa de Marfil 2

 

El España 5 Costa de Marfil 2 fue el epílogo del mejor día de España en Tokio 2020, hasta el momento. La jornada del sábado arrancó con nuestra primera medalla de oro. La de Alberto Fernández y Fátima Gálvez en trap mixto, modalidad que se estrenaba en estos JJOO. Sin ser especialista en tiro, se podría decir, por entendernos, que es un tiro al plato moderno. El éxito continuó con el bronce de Pablo Carreño, derrotando a Djokovic. Gran debut olímpico del tenista asturiano. El cuadro parecía enfocado a una final Djokovic-Medvedev, los numero 1 y 2 del ranking. Carreño los derrotó a ambos. Al ruso en cuartos y al serbio hoy, en tres sets. Ganó el primero (4-6), perdió el segundo en el tie-break y ganó el tercero 3-6 con su sexta bola de partido. Carreño, el superviviente de la Armada española, ha sido nuestro único tenista que ha dado la cara (la desgracia de Paula Badosa entra en el departamento de los infortunios y no en el del rendimiento). Contábamos al menos dos medallas. Este bronce sabe a gloria, sobre todo teniendo en cuenta al rival al que se ha derrotado para conseguir la presea.

AS

De la Fuente introdujo dos cambios, en la defensa. Uno, forzado por las tarjetas de Óscar Gil y el otro, sentando a Cucurella. Dio entrada a Miranda y forzó la reaparición de Mingueza. Craso error y más teniendo en cuenta el tremendo calor y el poderío físico del rival. Tanto es así que invocó a la mala suerte: a las ocho minutos Mingueza cayó lesionado y tuvo que ser sustituido. Salió Vallejo cuando los marfileños se disponían a botar un córner. Otro grave desacierto. Es de primero de entrenador no realizar cambios antes de un saque de esquina en contra, por los desajustes defensivos que puede provocar la sustitución (te esperas, aunque estes en 10). Como así fue: un despiste de los centrales, Pau Torres y Eric García, a lo que hay que añadir la pasividad de Unai Simón, supuso el 0-1. Puedo decir y digo que esto fue un autogol de De la Fuente.

El gol rival nos dejó grogui. Poco a poco fuimos recuperando y volvimos a tomar la iniciativa. Aunque no metíamos el pie, rehuíamos el choque. Era como si fuésemos niños jugando contra hombres.

La confirmación de la mejoría llegó, al filo de la media hora de juego, con el tanto del empate. Dani Olmo entró veloz por la izquierda del área chica y remató con destreza, usando sutilmente la puntera, sorprendiendo al portero. Era su primer gol del torneo (ha necesitado cuatro partidos de titular) y aprovechó con talento y maestría el excelente pase cruzado de Mikel Merino, desde el pico derecho del área grande. ¡Merino está siendo un baluarte, uno de los mejores de la selección!

Poco antes del descanso se anuló un gol a Oyarzabal. Una pena, porque la jugada había sido preciosa: un pase largo de Pau Torres a Miranda, quien corre la banda y se la pone a Oyarzabal en las inmediaciones del punto de penalti. Mas el punta vasco estaba en fuera de juego.

Al poco de arrancar la segunda mitad Merino estrelló un disparo en la madera. Una mala salida de balón de la defensa rival y nuestra presión alta provocó su perdida a pocos metros de la frontal del área. Era la mejor demostración que España mostraba otra cara. Volvíamos a nuestra mejor versión: presionando, no rehuyendo el choque (ahora eran ellos quienes se quejaban de nuestras entradas), corriendo y buscando profundidad en las jugadas. Faltaba, como no, el gol. Tan solo desentonaba Marco Asensio, sin garra ni chispa. No está siendo su torneo. Fue sustituido en el 67 por Bryan Gil.

Pasaban los minutos y seguía sin llegar el 2-1. España cayó en el manierismo del pase corto, abusando de intentar entrar por el centro. Nuestro pecado mortal. Incomprensible, teniendo a Bryan Gil en una de las bandas, desaprovechando la calidad de Oyarzabal y el regate de Olmo (amarilla en el 69).

En el 78 el central Bailly, autor del gol de Costa de Marfil, evitaba la ocasión más clara de esta segunda mitad. Su pie evitó que el balón llegase a Pedri y Oyarzabal, desmarcados en el área pequeña. Un minuto antes Eric García había cortado con falta una contra muy peligrosa, Vio la amarilla.

En el 89 la tuvo Oyarzabal. Y un minuto después nos la clavaron. A Vallejo se le va Gradel y Unai Simón se traga su disparo desde el vértice izquierdo del área pequeña. 1-2. Estábamos eliminados.

Se añaden cinco minutos y De la Fuente retira a Merino para dar entrada a Rafa Mir. Cambio milagroso, porque en su primer balón empataba. Aprovechó el fallo en el despeje de los dos centrales y remató a bocajarro el balón al que no llegó de cabeza. No estaba en fuera de juego porque la pelota le llegó rechazada del central que falló despejando. El desacierto inicial del seleccionador quedaba compensado con este golpe final. El 2-2 en el segundo minuto del descuento prácticamente aseguraba la prórroga.

Miguel Morenatti AS

Los 30 minutos adicionales eran una importante carga física para ambos equipos. 

Si en los 15 minutos finales De la Fuente se desgañitaba, desde la banda, pidiendo que jugasen con Bryan Gil, en el arranque de la prórroga los suyos seguían ignorando al extremo. 

Costa de Marfil estuvo más incisiva hasta que a los cinco minutos botamos un saque de esquina y reclamamos penalti por mano de Bailly. El VAR revisó la jugada y el árbitro acudió al monitor. La cara del defensa marfileño era un poema, anticipo de la pena máxima que estaba a punto de señalarse. Oyarzabal impecablemente ponía el 3-2 en el marcador, transformando el penalti. Minuto 8 de la prórroga.

Ahora sí era momento de abusar de los pases cortos, para asegurar la posesión y dejar que el reloj corriera. Tener la pelota es la mejor defensa. 

En el 102 un Pedri exhausto dejaba su sitio a Carlos Soler. Y al poco otro error de Unai Simón, en este caso en la salida de balón, casi nos cuesta un gol. Menos mal que el delantero estaba en fuera de juego (y su remate se fue fuera al lateral de la red).

Con Merino y Pedri fuera Zubimendi y Oyarzabal sujetaban el fuerte. Soler aportaba la frescura de sus piernas, mientras seguíamos ignorando a Bryan Gil.

El primer cuarto de hora de la prórroga terminaba con el 3-2 en el marcador. España efectuó un doble cambio en el intervalo: Cucurella y Moncayola por Miranda y Zubimendi. Buen partido de ambos, que se retiraron agotados. Lo habían dado todo.

Costa de Marfil apretaba buscando su tercer tanto. Nuestra banda izquierda, con Cucurella y Bryan GIl, comenzó a carburar en las contras. Rafa Mir seguía siendo un dolor de muelas para su defensa. Caía por ambas bandas y le mandaban balones largos.

En el 114 Bryan Gil intentó un control-pase a Rafa Mir, mas no le  salió. De haberlo logrado podría haber sentenciado el encuentro. Tn solo tuvimos que esperar tres minutos: Rafa Mir, en una posición parecida a la del segundo gol rival, anotaba desde la derecha el 4-2, tras una buena combinación entre Olmo y Oyarzabal, quien arrancó la jugada sobre la cal de la banda y la divisoria de ambos campos. Superó a un oponente y se fue para arriba. En el 120 Rafa Mir lograba el 5-2, de nuevo después de una jugada de Oyarzabal. Era su tercer gol del partido. El suplente Rafa Mir, héroe de estos cuartos, sumaba más goles que Olmo y Asensio juntos. 

El 5-2 definitivo nos clasificaba a semifinales. Como dicen en los medios, una doble bala para lograr una medalla. Si ganamos, la plata está asegurada. Si perdemos, nos quedaría el partido por la de bronce. A la hora de escribir estas líneas no conocemos quién será nuestro rival. ¿Japón o Nueva Zelanda?

¡Estar en semifinales es un éxito! Y sobre todo por como se ha dado este partido de cuartos. Con las desgracias iniciales de la lesión y el gol en contra y su tanto en el 90 que a priori nos eliminaba. 

 

 

 

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España 1 Argentina 1: a cuartos como primeros de grupo y ellos eliminados

AS

Una pena que el decisivo Argentina-España de fútbol coincidiese con el penúltimo partido del grupo de las guerreras del agua (España perdió por un gol ante Paíse Bajos, que complica el cruce de cuartos de final). En el once de De la Fuente dos novedades: entraban Mikel Merino y Marco Asensio.

Temía la dureza argentina. Uno de sus centrales, Neuhén Pérez, se descaró muy pronto. Le perdonaron la amarilla al poco de iniciarse el encuentro. A los nueve minutos vio la tarjeta. Oyarzabal, nuestro delantero más incisivo, sufrió varias tarascadas del otro central, Facundo Medina

Cucurella, en sociedad con Pedri, subía bien la banda izquierda. Pero una vez más careciamos de pegada. Oyarzabal era el único que buscaba el disparo de puerta. Sin fortuna. Es como si esta crónica fuese una copia de las dos anteriores: mucha posesión (72% en la primera mitad) y poca chicha. Finalizado el partido el porcentaje bajó al 66%.

En el 26 dos jugadas polémicas en la misma acción: un brazo en el área argentina y el rechace llega a Oyarzabal que es trabado cuando se disponía a rematar. No se pitó nada y se botó el saque de esquina. 

Al descanso se llegó con el 0-0. A los tres minutos de la reanudación Dani Olmo falló la ocasión más clara del partido hasta ese momento. Estaba solo. Oyarzabal le había dado el llamado pase de la muerte. Al poco el propio Oyarzabal la tuvo, en una jugada que se fabricó el mismo. Su remate desde el vértice del área se le fue alto.

En el 52 el medio Fausto Vera vio la amarilla. 

Las ganas y el ritmo que imprimían algunos de nuestros jugadores, en el arranque de esta segunda mitad, contrastaba con la apatía de Asensio.

El empate aseguraba el primer puesto a España (enfrentándose a Costa de Marfil) y momentáneamente el segundo a Argentina (con Brasil como rival del cruce de cuartos). 

En el 57 otra amarilla para el combinado argentino (Colombatto, apenas llevaba dos minutos en el campo). Dos minutos después una nueva tarjeta (Payero quien había ingresado junto a Colombatto).

España empezó a contemporizar y Argentina empezó a dominar. Quizás no estaban conformes con tener a Brasil como los próximos rivales. 

El 4-3-2-1 argentino en defensa restaba eficacia a los nuestros. Cucurella y Oyarzabal acusaban el calor y el paso de los minutos. Aunque la presencia del vasco seguí siendo el referente de nuestro ataque.

Y de repente en el 65 un zarpazo de Merino inauguraba el marcador. Oyarzabal, por el centro, avanza y abre a la derecha para Óscar Gil. El lateral derecho cruza a la otra banda, donde Dani Olmo, en el lateral del área chica, controla cediendo a Merino. Un precioso gol, bien elaborado y mejor rematado.

Olmo buscó el gol olímpico desde el córner en el 69.

En el 73 entraban Rafa Mir por Oyarzabal y Carlos Soler por Pedri.

La mejor noticia de cara al cuarto de hora final era que Unai Simón permanecía inédito. Algo sorprendente porque la derrota eliminaba a Argentina del torneo (dos derrotas en el grupo).

El primer remate de Asensio vino en el 76. Pudo ser el 2-0. Ledesma despejó a saque de esquina el buena disparo desde la frontal.

Argentina reclamó un penalti en el 79 por mano de Merino. No se tuvo en cuenta. 

El lateral Claudio Bravo vio la quinta amarilla de su selección en el 80.

Una tarjeta a Óscar Gil (min. 81) le dejaba fuera del partido de cuartos.

El seleccionador de la albiceleste retiraba a Bravo y pasaba a defender con tres centrales. De la Fuente reaccionaba retirando a Olmo y dando entrada a Bryan GIl. Buscaba rapidez y chispa en las contras ante el adelantamiento de líneas del rival. 

Gaich tuvo el empate desde las inmediaciones del punto de penalti. Afortunadamente no pegó a la pelota. Inmediatamente después Unai Simón despejaba a córner un remate que se colaba. Fue de nuestro Zubimendi. Se botó el saque de esquina y Tomás Belmonte se adelantó a nuestros centrales y empató. La pelota le dio en la pierna a Unai Simón antes de entrar. Era el primer remate entre los tres palos de Argentina (descontando el de Zubimendi). Corría el minuto 87. 

Vallejo y Moncayola habían entrado por Merino y Óscar Gil justo después del 1-1.

El encuentro se alargó cuatro minutos. Creamos dos ocasiones, pero no se alteró el marcador.

En esos momentos el empate a puntos entre Argentina y Egipto favorecía a los norteafricanos. 

En el tiempo de descuento nueva amarilla para los argentinos. 

El encuentro terminó 1-1 y España era primera de grupo. Eso sí, con solo un triunfo y dos empates. No es para tirar cohetes, pero…

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España gana a Australia por los pelos

Kim Hong Reuters AS

España se impuso 0-1 a Australia por los pelos y a última hora. A 10 minutos del final.

Los cambios propuestos por el seleccionador De la Fuente no dieron resultado. Los cinco jugadores de campo introducidos, respecto a los que empataron a cero frente a Egipto, tampoco pudieron batir la portería australiana en la primera mitad. Australia, sorprendente vencedora de Argentina (1-0), es un equipo rocoso que se cierra bien y sale rápido a la contra.

De los cinco cambios dos eran obligados por lesión, provocadas por la dureza egipcia.

En los primeros 45 minutos se volvieron a apreciar los mismo males, que son ya endémicos: falta de pegada. Hasta el minuto 18 no llegó el primer disparo entre los tres palos. Un remate de Pedri desde la frontal, fuerte pero centrado que fue embolsado por el meta. Dos minutos después la mejor ocasión: un remate al larguero de Oyarzabal. Y poco más, tan solo una buena internada de Carlos Soler cuyo remate fue al lateral de la red. No llegabamos ni sacando de falta.

El 0-0 al descanso no auguraba nada bueno. Y sorprendió ver que no hubo cambios para la segunda mitad. En cuyos primeros cinco minutos ellos nos llegaron dos veces, una de ellas por un incomprensible error de Eric García. Nosotros ni nos asomamos al balcón del área aussie. Hasta el 52, sin mayor trascendencia. Un minuto después Oyarzabal tuvo una buena ocasión, pero se le fue alta.

Pedri era el jugador más activo de España. Me da la sensación que estamos abusando físicamente del canario. Con un problema añadido, de elección de pases: cuando los filtraba siempre eran para el compañero en fuera de juego, justo al que hay que evitar. Encomiable su espíritu de sacrificio y entrega. En los últimos minutos del encuentro le vimos luchando como un defensa más y sacando un balón peligroso de nuestra área.

Bryan Gil, incomprensible suplente, entró en el 57 por Puado (desaparecido todo el tiempo que estuvo en el campo). Sus dos primeras intervenciones dieron profundidad y aportó chispa al ataque de nuestra selección. Combinó bien con Cucurella (lateral izquierdo hoy) y con Pedri.

La suplencia (justificada) de Marco Asensio era muy mala noticia para el jugador. Y para el Real Madrid. ¿Un suplente de la olímpica puede ser titular del Madrid? Asensio entró en el 68 por Soler. Disponía de suficientes minutos para reivindicarse y mandarnos callar. Al poco Dani Olmo la da rematadamente mal, en buena posición tras un gran pase de Oyarzabal. Por mucho que se empeñen De la Fuente y Luis Enrique Olmo no tiene gol. Precisamos de un rematador. Aunque falle. Porque alguna acertara y también existen los rechaces y rebotes. Teníamos a Rafa Mir en el banquillo.

La indolencia de Asensio y su falta de sangre empezaba a ser insultante.

En el 76 por fin entró Mir por el lateral derecho Óscar GIl. Se noto su presencia desde que salió con dos buenas intervenciones consecutivas.

Miguel Morenatti AS

En el 80 Asensio me mandó callar: un excelente pase desde las inmediaciones del vértice derecho del área lo cabeceó Oyarzabal a la red. 0-1. El vasco recogía el fruto de haber sido nuestro mejor delantero. El que más peligro creó. Este tanto según leo en Marca rompía nuestra sequía en los JJOO desde la final de Sydney 2000 (donde perdimos a los penaltis frente a Camerún).

A Australia no le quedó más remedio que abrirse. Aquí su fútbol tosco perdía enteros al tener que atacar sin el recurso del contraataque. Su mayor peligro llegó en los balones aéreos que llegaban desde los saques de banda. Buscaban el choque. Unai Simón fue el principal perjudicado de esta estrategia. Aparte de los golpes se llevó una amarilla por una protesta exagerada.

Este triunfo nos otorga el primer puesto. Un empate ante Argentina (derrotó a Egipto) nos garantizará el primer puesto del grupo.

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España empata en su debut en Tokio 2020

Kim Hong Reuters AS

España no pasó del empate a cero en su debut en Tokio 2020. Los torneos de fútbol masculino y femenino se han adelantado a la ceremonia inaugural de mañana. Ayer las chicas de Suecia golearon (3-0) a las campeonas del mundo, Estados Unidos.

La selección olímpica española se enfrentaba a la dura selección de Egipto. Y ojo que en este grupo también se encuentra Argentina, aparte de Australia (la cenicienta del grupo que decidirá el futuro de las otras tres, porque es mejor de lo que se piensa). El Egipto-Argentina promete ser una batalla campal.

La dureza egipcia la percibimos a lo largo de todo el partido. En la primera mitad se cargaron a Ceballos y también se retiró lesionado Mingueza, como consecuencia de una dura entrada en una jugada previa. Pinta mal para ambos.

De la Fuente alineó a varios jugadores de la semifinalista de la pasada Eurocopa. Desde el portero, Unai Simón, a Dani Olmo y Oyarzabal en la delantera, pasando por los centrales y Pedri. Lo cual agrava el pobre resultado obtenido.

Esta España tiene el mismo problema que la de Luis Enrique: falta pegada arriba. La mejor ocasión fue un remate al palo de Ceballos en la primera mitad, antes de ser lesionado. La segunda no llegó hasta el minuto 87 en un flojo remate de cabeza de Rafa Mir (salió en la segunda mitad). Saltó con poderío pero cabeceó a las manos del guardameta. Estaba solo. Poco después el empeño de Vallejo por llegar a un balón creó un uy. Era muy difícil que anotase, tan escorado en el vértice del área chica. Hay delanteros que lo logran, pero Vallejo es defensa central.

Como madridista me preocupa mucho el mal partido de Marco Asensio, titular con el número siete. No acaba de romper.

Quizás con el paso del tiempo, y los otros resultados que se den en el grupo, este empate podría ser positivo.

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Tanti auguri (para jugar bien al fútbol hay que venir al sur): Italia finalista

Arrizabalaga AFP AS

Perdida la inocencia,
en el sur se pasa mejor

Parafraseando a la gran Raffaella Carrá, o en realidad a Manolo Díaz autor de la letra en español de “Hay que venir al sur” (adaptación del original italiano “Tanti auguri” que no decía lo que Manolo escribió, pero al referirse al sur de Trieste le sirvió de inspiración y buscó la rima exacta para el pegajoso estribillo de este inmortal éxito): para jugar bien al fútbol hay que venir al sur. Y lo digo tanto por Italia, finalista, como por España, que jugó su mejor partido del torneo.

Luis Enrique, que perdió la inocencia (futbolística) hace tiempo, sorprendió con un once sin delantero centro. La idea, atrevida, en principio parecía buena. Quedaba a expensas del desempeño de nuestros jugadores. Los tres elegidos en ataque fueron Ferran Torres, Dani Olmo y Oyarzabal. Los extremos jugaron a banda cambiada (algo que perjudicó al vasco en la primera ocasión que tuvo, al tener que revolverse para acomodar el disparo y se le echaron encima; en la segunda, en cambio, le vino bien al poder disparar con la zurda según le venía).

Los de Mancini salieron a por todas. Se mascaba la tragedia. Eran un enjambre que se nos echaba encima. No pasamos del círculo central. Estábamos acorralados. A los tres minutos Chiesa ya había estrellado un remate en el poste. La mencionada primera oportunidad de Oyarzabal (min. 12) supuso un respiro. A partir de ahí tranquilizamos nuestro juego y empezamos a controlar un poco el juego. Con nuestra parsimonia habitual. Nuestros tres puntas sí buscaban jugar rápido. Olmo, solo cinco goles en la pasada Bundesliga, puso los uys y Donnarumma en la parada del partido salvó un gol que ya cantábamos. A mi me pilló a medio levantar del sofá.

Perdonen la insistencia, pero a mi la ausencia de Marcos Llorente me parece un lujo, una ventaja para el rival. Y si se pretende que nuestros tres puntas ayudan a los centrocampistas, Llorente es el más indicado para esa labor.

Con España asentada, Italia defendía con dos líneas de cuatro (4-4-2). Y surgió una picardía, porque ellos hace décadas que perdieron la inocencia: balones largos buscando una contra por sorpresa o un error nuestro (de Unai Simón o de un central), pero sobre todo provocar que España saliese desde muy atrás y así adelantar ellos su línea de presión.

La diferencia básica entre ambas selecciones era la velocidad. Ellos juegan rápido. Nosotros sobamos y sobamos la pelota.

El arranque de la segunda mitad mostró a La Roja más veloz e incisiva. Terminábamos las jugadas. Unai Simón nos provocó dos sustos que acabaron en sendos saques de esquina.

Chiesa en el 53 dio el primer aviso, desde la derecha del ataque azzurro. Unai Simón se lució parando abajo un balón que buscaba el palo contrario. Y siete minutos después, a la hora de juego, nos clavó el 1-0. No voy a hacer sangre de los centrales, pero Laporte está en la génesis del gol. En esa contra falló y el rechace le llegó al excelente delantero. Chiesa, esta vez, desde la izquierda controla y marca.

Luis Enrique tenía jugadores calentando. Morata entró en el 61 por Ferran Torres (no muy acertado anoche y flojo en la segunda parte). Mancini, al mismo tiempo, retiraba a Immobile. Entraba Berardi. Tres minutos después Oyarzabal fallaba a puerta vacía. No llegó a tiempo. ¡La que se hubiese liado de haber sido Morata!

En el 69 entraban Gerard Moreno y Rodri por Oyarzabal y Koke (su partido más flojo del torneo y miras que lo estaba haciendo bien hasta hoy). Luis Enrique buscaba ideas y confiaba en un doble pivote. No se le puede reprochar que lo intentase (sin nueve o con doble pivote). Cuatro minutos más tarde se iban Verratti y Emerson y entraban Pessina y Tolói.

En el 77 show de Unai Simone: despeja y rebota en Laporte.

La reivindicación de Morata llegó en el 80. Una buena combinación con Olmo y se planta frente al portero. Con una sangre fría impresionante ajusta al palo corto mientras Donnarumma se vencía al lado opuesto. 1-1.

Morata lleva tres goles en cinco partidos. Y ha fallado menos que Gerard Moreno, Olmo, Oyarzabal o Koke. De estos solo ha marcado Oyarzabal, un gol. Ninguno de nuestros jugadores ha anotado tres.

Entre el 84 y el 85 varios cambios en ambos combinados: Locatelli y Belotti sustituian a Barella y Insigne mientras Marcos Llorente entraba por Azpilicueta. ¡Qué obsesión de poner a Llorente de lateral derecho!

Con 1-1 alcanzamos el final del partido. Fueron 90 minutos intensos de buen fútbol y en varias fases de muy buen fútbol. La segunda parte mejor que la primera, por los goles y por La Roja, que mejoró sus prestaciones, de salida y luego obligada por el marcador en contra.

España afrontaba su tercera prórroga consecutiva. Un esfuerzo tremendo en un espacio tan corto de tiempo.

Ambas selecciones siguieron a lo suyo, fieles a los planteamientos de sus técnicos. Curiosamente, España parecía más fresca. A veces Italia nos recordaba a la vieja Italia. Pero era por méritos de España.

Tuvimos dos oportunidades: la primera en un barullo tras un remate de Morata rechazado y en el 101 de nuevo con Morata de protagonista, cuyo medio remate llegó a Llorente que no pudo consumar.

El resultado no se movió en los primeros 15 minutos de la prórroga. Y nosotros físicamente parecíamos más enteros.

Thiago reemplazó a Busquets para la segunda parte de la prórroga y Bernardeschi a Chiesa en el 106. Dos minutos después se rompía Eric García en una contra italiana. Entró Pau Torres. En el 109 anulaban un gol de Italia por fuera de juego. Era claro y no hubo protestas.

Nuestro problema a partir de ese momento es el que señaló Kiko en TV: habíamos perdido fluidez. Nos pesaban las piernas. Ahora eran ellos los que estaban más frescos.

En el 114 un providencial tacón de Pau Torres nos libró de un gol seguro. Despejó en última instancia cuando el pase llegaba al delantero rival, que se plantaba solo frente a Unai SImón.

No se movió el marcador. Y a los penaltis. España volvía a jugarse el pase desde el punto de penalti. Nos fue bien contra Suiza. Unai Simón paró dos.

Unai Simón paró el primero a Locatelli. Dani Olmo la mandó alta.

Belotti marcó. 1-0. Gerard Moreno también. 1-1.

Bonucci anotó engañando a nuestro portero. 2-1. Thiago, con mucha clase, hizo lo mismo. 2-2.

Bernardeschi la metió por la escuadra. 3-2.  Donnarumma se la paró a Morata. Si marcaban ellos estábamos fuera de la final. Como nosotros ante Suiza.

Jorginho no falló. Se lució!!!

Italia es el primer finalista de la Eurocopa 2020. En unas horas conoceremos su rival.

Para España llegar a semifinales ha sido un éxito. Aunque nos vayamos con el amargo sabor de caer en los penaltis, después de haber jugado nuestro mejor partido. Enfrente teníamos a los mejores del campeonato y hemos estado a un paso de la proeza.

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La Roja a semifinales de penaltis

AFP AS

La previa del Suiza-España estuvo marcada por las bromas y memes sobre a qué selección apoyarían los patriotas de bien y de bienes. ¿Seguirían los impulsos del corazón o los de sus ahorros?

La Roja, de nuevo de blanco, salió dominando. Las intenciones suizas quedaron claras desde el principio: esperar atrás, con un 4-2-3-1, para salir al contrataque. La mala suerte se cebó con ellos. A la baja de su capitán -por acumulación de tarjetas- se unió un gol tempranero en contra y la lesión mediada la primera parte de Embolo, que forzó su primer cambio.

A los siete minutos España botó su primer saque de esquina. El balón llegó a Jordi Alba quien desde fuera del área disparó a puerta. La pelota dio en Zakaria, se desvió y se coló en la portería de Sommer. 0-1. Si el lateral no lo hubiese intentado no estaríamos celebrando ponernos delante en el marcador. Si no se intenta no se consigue.

España siguió a lo suyo: dominar y buscar la meta rival. Sorprendentemente Suiza también siguió a lo suyo. No parecía haberles afectado el gol. Mantenían su guión.

Mi preocupación era la presencia de dos centrales zurdos (Laporte y Pau Torres), porque Eric García (afortunadamente) tras dos apariciones en el once titular, en los que fue sustituido, volvió al banquillo. Este hecho sacrificaba a Busquets, muy pendiente de su labor defensiva, ayudando a ambos centrales. A todo esto, Dani Olmo empezaba a calentar, porque parecía que Sarabia tenía molestias.

El cambio de Vargas por Embolo mejoró las prestaciones del combinado suizo. Elaboraban más. Ya no estaban tan cerrados. Nosotros, sólidos y seguros. El mayor peligro rival llegaba de jugadas en fuera de juego que no se señalaban hasta su finalización.

A medida que transcurría la primera parte ellos se estiraban y presionaban arriba nuestra salida de balón. Nuestro dominio se diluía.

Alcanzamos el descanso con 0-1 a nuestro favor.

Sarabia se quedó en la caseta (entró Olmo). Es lo que tienen los suplentes. La teoría de la supuesta frescura de piernas, por la falta de minutos de juego, salta por los aires porque les falta ritmo de competición. Esa tensión física y mental que dan los partidos, uno tras otro. No están acostumbrados.

A los dos minutos de la reanudación Suiza botó su primer saque de esquina. No pasó nada. Dos minutos después Azpilicueta se jugó la amarilla. No la vio y cortó la contra suiza.

Dani Olmo en sus primeros cinco minutos creó dos peligros, aunque el primero venía precedido de un fuera de juego de Morata.

En el 54 Gerard Moreno sustituyó a Morata. Este cambió me extrañó. Al minuto Zakaria estuvo a punto de empatar tras un córner. El mediocentro suizo cabeceó fuera, pegado al palo. Suiza comenzaba a creérselo. Y nosotros pasábamos por un bache.

Ferran Torres en el 58 se fabricó una ocasión al saque de falta de Koke, Era muy complicado lo que intentó. La jugada terminó en saque de esquina.

Pedri que arrancó muy bien el partido, no aparecía en esta segunda mitad. Y lo notábamos. A pesar de la presencia activa de Dani Olmo.

Unas manos milagrosas de Unai Simón en el 63 evitaron el empate, tras una contra vertiginosa de los suizos. No salíamos del bache, a pesar de un par de acciones puntuales.

Al filo del 68 Shaqiri nos empató. Una falta de entendimiento en nuestro medio campo, entre Busquets, Pedri y Alba, provoca la pérdida del balón. Suiza se lanza arriba por nuestra banda izquierda y también aprovechan la descoordinación de nuestros centrales. Shaquiri remata prácticamente a placer el pase de Freuler. Koke y Azpilicueta, desde la banda contraria, llegan a la desesperada pero tarde.

Al gol suizo llegaron unos minutos de desconcierto español. Los suizos estaban crecidos. Y nosotros hundidos en nuestro bache. Empezamos a sacar la cabeza del hoyo en el 74: una buena internada de Azpilicueta que no encontró rematador y al minuto una ocasión de Olmo que acabó en córner. Y en el 76 roja a Freuler, por una entrada durísima sobre Gerard Moreno. Esta acción nos daba un respiro (y algo más en caso de prórroga).

El doble cambio de Suiza (min. 80) también fue chocante: quitó a dos delanteros, incluido Shaqiri (tocado),

La superioridad numérica de La Roja se traducía en la posesión. La pelota ya no era de ellos. Mas no creábamos peligro ni finalizábamos las jugadas. Salvo un remate de Moreno en el 84.

Daba la impresión que el primer objetivo suizo era la prórroga. Y asumo que el segundo sería jugarse el pase en los penaltis.

Suiza en 10 defendía con ocho y fiaba su ataque a aislados intentos individuales.

Se añadían cuatro minutos.

Mi deseado Marcos Llorente entraba en el primer minuto del descuento. Sustituía a Koke. ¡Menos mal! Lo digo por jugar de centrocampista y no de lateral derecho.

El encuentro terminó 1-1. Suiza y España afrontaban su segunda prórroga consecutiva. Ellos con uno menos.

A Ferran y Pedri nos los veía frescos. Luis Enrique dio entrada a Oyarzabal por Ferran. Buen cambio en mi opinión.

Los primeros minutos fueron un monólogo español. Busquets dominaba la situación. Estaba muy cómodo. Y Gerard Moreno pudo marcar en el 92, cuando remató desde la frontal del área chica. Suiza no salía de su campo. No podían. Nuestra defensa estaba en su campo, delante del círculo central.

Sommer metía una buena mano a un disparo de Alba desde fuera del área (min. 95). Rechazó un remate de Olmo, un minuto después, que pudo ser gol.

Ricardo Rodríguez, el lateral zurdo suizo reconvertido a central tras la expulsión, se multiplicaba. En la misma medida que las ofensivas de La Roja. Y cuando superábamos a Rodríguez nos encontrábamos a Sommer. Como le pasó a Gerard Moreno en el 100. El meta achicó su portería y salvó el gol. En el 102 le sacó un excelente disparo a Oyarzabal, desde el vértice del área, tras una pugna por el balón que se llevó Llorente. Sommer volvía ser el héroe de su selección.

El marcador no cambió en el primer cuarto de hora de la prórroga. ¿Sería la hora de Adama Traoré?

Pedri reapareció en el 108, peleando un balón en las inmediaciones del banderín de córner. Recuperamos la posesión gracias a esa acción y Marcos Llorente dispuso de una ocasión al lado del punto de penalti. Rodríguez desbarató el intento. Olmo lo intentó en el 111, gracias a una subida de Jordi Alba. El propio Olmo, en el corazón del área, la tuvo al minuto a pase de Llorente.

Thiago entró en el 112 por Pau Torres.

Varios barullos en el área suiza sobre el 114 acabaron en un saque de esquina que Busquets cabeceó suave y abajo. Ahí estaba Sommer.

Gerard Moreno pudo hacer algo más en el 117. Le pudo la ansiedad y el egoísmo del delantero.

Rodri entraba por Pedri en el 118 y medio. ¿Pensando en los penaltis?

Alargaron un minuto. La última jugada fue una falta que llegó a la banda derecha. Llorente puso el pase y Rodri cabeceó alto, muy alto.

Nos íbamos a los penaltis. Suiza había eliminado así a Francia (tras remontar un 3-1 en contra).

El primero en lanzar fue Busquets. Al poste. Al palo contrario al que se lanzó Sommer. Suiza marcó el suyo.

Dani Olmo anotó. Ellos no: lo paró Unai Simón.

Sommer se lo paró a Rodri. Unai Simón volvió a pararlo, por el mismo lado que el anterior. ¡Qué mejor reivindicación que ésta! 1-1 tras tres lanzamientos para cada selección.

Gerard Moreno fusiló el suyo. Vargas la mandó arriba. Si Oyarzabal marcaba ¡a semifinales!

Oyarzabal no falló!!!

Comentaba con La Mundana que Suiza había metido los cinco penaltis contra Francia y que hoy solo uno (de los cuatro lanzados).

Si consideraba llegar a cuartos un objetivo cumplido para España, este pase a semifinales es todo un éxito. Se mire como se mire. Y ya ni les cuento a partir de ahí…

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La selección de suplentes a cuartos

Fredemann Vogel Getty AS

Se me hace raro ver a La Roja vestida de blanco. Pero no tanto como algunas decisiones de Luis Enrique. Por ejemplo sustituir a Jordi Alba por Gayá en el equipo titular (en el 77 Gayá se retiró tocado y salió Alba). O insistir con suplentes en el once (los centrales y dos de los tres delanteros). También me parece raro prescindir de Marcos Llorente, cuya temporada en el medio campo del campeón de Liga ha sido sobresaliente. Finamente jugó Morata y Gerard Moreno se quedó en el banquillo. Tiene su lógica. A pesar de todos los pesares Morata ha metido un gol y Moreno no. Ambos han fallado un penalti. Morata (y Koke) ha errado ocasiones, mientras Moreno ni siquiera las ha tenido para pifiarlas (o acertar). 

España salió arrolladora. Croacia estaba desbordada. Busquets era el hombre del partido. Pedri y Koke se movían al ritmo que marcaba el azulgrana. Morata presionaba arriba, como ha hecho desde el inicio del campeonato. En este aspecto su labor es encomiable. Sarabia y Ferran Torres le acompañaban en la  delantera. Y creaban peligro desde las bandas. En los primeros 20 minutos tuvimos dos ocasiones, la más clara de Koke (y por partida doble). Pero cuando nos la prometiamos tan felices surgió el error garrafal de Unai Simón. Un pase atrás de Pedri, desde el medio campo, no lo controla (era fácil y debió confiarse) y el balón entra en nuestra portería. Un inmerecido 1-0 para Croacia en el minuto 20. Y recordaba lo escrito esta mañana en la previa: 

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Afortunadamente Simón enmendó ese fallo con dos paradas decisivas. En la primera evitó el empate a dos croata, en la primera gran jugada de Modric. Y en la prórroga salvó con un paradón el 4-3 para Croacia.

Tras el 1-0 nos vinimos abajo. Estábamos a merced de Croacia. Tardamos un cuarto de hora largo en recuperar nuestro juego, Y cuando lo logramos llegó el empate. En el 38 empató Sarabia. El portero croata rechazó un tremendo disparo de Gayá y la pelota la recogió Sarabia. 1-1. Resultado con el que se alcanzó el descanso.

A Modric prácticamente no le habíamos visto en la primera mitad. Adelantó su posición de salida tras el descanso. Pero España volvía a parecerse al de la primera mitad antes del gol croata.

Un pase de Pedri a Ferran Torres, en la banda izquierda. Torres corre la banda y centra al área. Azpilcueta, de nueve, se impone en el salto y cabecea con poderío a la red. Minuto 56 y 1-2. Se le había dado la vuelta al marcador. 20 minutos después Ferran Torres ponía el 1-3. Un balón largo – de unos 40 metros- de Pau Torres (que había entrado por Eric García) lo gana el extremo por velocidad y picardía. Encara al meta y lo bate por bajo. El resultado era para frotarse los ojos.

Mas Luis Enrique no puede dejar de ser Luis Enrique. Y sus cambios debilitaron el equipo. Y así del 1-3 pasamos al 3-3. Algo inexplicable. ¿Falta de experiencia? ¿Desajustes por los cambios? El caso es que nos fuimos a la prórroga.

Después de la intervención salvadora de Unai Simón anotaron Morata y Oyarzabal. 3-5 en la primera parte de la prórroga. No daba la impresión que fuesen capaces de volver a remontarnos. Y de paso era nuestro segundo partido consecutivo marcando cinco goles. Que pudieron seis si un remate de Dani Olmo no se hubiese estrellado en el poste.

Los suplentes Sarabia y Ferran Torres habían cumplido con creces. Y con goles. Morata se reivindicaba con un golazo, de nueve puro (parando la pelota con el pecho y desembarazándose del defensa para fusilar al portero). Tanto importante, el del 3-4.

Desde nuestra racha triunfal (Eurocopa 2008, Mundial 2010 y Eurocopa 2012) no alcanzábamos unos cuartos de final. Y como decía esta mañana, en la previa, cumpliamos nuestro objetivo llegando a los cuartos de esta Eurocopa. Preguntaba en el título del post “¿España de menos a más?“. Ahora parece claro que sí vamos a más. Nos queda por conocer nuestro rival de cuartos, Francia o Suiza. Hemos recuperado la moral y el gol.

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Morata 1 Lewandowski 1

Miguel Morenatti AS

Luis Enrique confirmó su confianza en Morata. Dejó fuera a Ferran Torres para dar entrada a Gerard Moreno. Pero en cambio mantuvo a Marcos Llorente de lateral derecho. El número de suplentes en sus clubes quedaba reducido a Laporte en el once de España.

Polonia salió con mucho brío. Nos encajonó de salida. Hasta el minuto ocho no conseguimos llegar a su área. A partir de ahí siguió una fase de dominio español, con el primer remate a cargo de Dani Olmo en el 10. Dos minutos después fue Pau Torres quien lo intentó. La Roja se asentó y dominó apoyado en las subidas de los laterales, Jordi Alba y Marcos Llorente.

El peligro de Polonia del inicio lo apagó España poco a poco. Hasta que Morata recuperó arriba un balón. Inició la jugada del 1-0 que acabó marcando él. El balón llegó a Gerard Moreno y se internó por el vértice derecho del área. Su centro-chut filtrado fue rematado a gol por Morata. El linier tenía la bandera levantada. Camacho en la tele dijo que no era fuera de juego. La revisión del VAR le dio la razón. Y el gol subió al marcador.

Tuit

Lewandowski empató en el 53, ganando en el salto a Laporte. En mi opinión, y la de Camacho, tras falta sobre nuestro central. En cualquier caso nuestro defensa estuvo muy blando. El capitán polaco se estrenaba en esta Eurocopa

Sacamos de centro y al poco pisaban a Gerard Moreno en el área polaca. El VAR avisó de la situación y el árbitro tras revisar las imágenes confirmó el penalti y la amarilla. Gerard Moreno estrellaba el lanzamiento en el palo y Morata se encontró con el rechace y se le fue fuera.

Los polacos que ya habían dado muestras de su dureza en la primera mitad, empezaron a pasarse. 

Ferran Torres entró por Dani Olmo en el 61. Fabián y Sarabia sustituían a Koke y Gerard Moreno en el 67. Con Torres y Sarabia reforzábamos la nómina de suplentes en la selección. En medio el portero polaco (de la Juve) evitaba el segundo gol de Morata.

De los cambios no entendí la entrada de los dos suplentes ni la salida de Gerard Moreno (salvo que estuviese tocado).

Como ante Suecia, en nuestro primer encuentro de esta Eurocopa, la segunda parte se nos estaba poniendo cuesta arriba, después de una buena primera mitad. A medida que avanzaban los minutos perdíamos toque. No ligábamos jugadas ni teníamos fluidez. 

Al filo del 80 Morata casi la tuvo. Pero no consiguió completar su media vuelta para acomodarse el remate. En el 83 el remate a bocajarro de Morata lo salva el portero. Ambos jugadores de la Juve acabaron chocando.

Morata abandonaba el campo en el 86 y entraba Oyarzabal. ¡Ya era hora que jugase el realista! Mucho más jugador que los dos suplentes de los anteriores cambios. Y en mi opinión siempre preferible a Ferran Torres para jugar de extremo. Lo que no es comprensible es retirar al delantero centro y jugar los últimos minutos sin una referencia en la punta del ataque, que además va bien de cabeza. Primero se fue Moreno y luego Morata. ¿Por qué?

Los cinco minutos de añadido fueron un tormento. Cada vez más espesos, sobando el balón sin ton ni son. El fútbol por las bandas era inexistente, salvo un par de internadas de Alba y Llorente con pases a la nada. 

También vuelvo a poner en entredicho la actuación de Pedri, como ante Suecia. Y añado a Rodri, que no ha sabido contener ni crear. 

El partido murió con el 1-1. Segundo empate de España, que sigue sin conocer la victoria. El grupo se complica. La victoria ante Eslovaquia es indispensable para pasar a octavos. Un empate nos dejaría probablemente terceros del grupo y no entre los mejores terceros que son los que se clasifican para la siguiente ronda. 

Hemos vuelto a las andadas de antaño, cuando ganabamos amistosos y los partidos oficiales nos costaban horrores. No quiero ser pesimista, pero a estas alturas deberíamos estar con cuatro o seis puntos y no con dos. Lo único positivo es que seguimos dependiendo de nosotros. Un triunfo curaría todos los males. Y asumo que los eslovacos plantearán el mismo partido de suecos y polacos. Vamos, que se avecina otro dolor de muelas.

Clasificación

 

 

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Morata y 10 más

Sport

Vista la tonto-polémica respecto al delantero centro de La Roja asumo el “Morata y 10 más” de Luis Enrique, respecto a la alineación de hoy. Lo mejor que puede hacer un entrenador es darle confianza a su nueve (y a su portero). Cebarse con Morata es injusto. Pitarle como hicieron los aficionados en el debut es injustificable. ¿Por qué a Morata y no a Koke? El rojiblanco falló dos ocasiones, una tan clara como la de Morata. Pero si hablamos de sacar las cosas de quicio tenemos el caso de Berg, el delantero de nuestro rival (Suecia). Su fallo le ha costado incluso amenazas de muerte. Y una petición de retirarle la nacionalidad.

La victoria sueca sobre Eslovaquia de ayer no fue una buena noticia para los intereses de España. Es vital el enfrentamiento de esta noche frente a la Polonia de Lewandowski (otro que tampoco marcó en su estreno de la Eurocopa). Necesitamos los tres puntos como el comer. Para eso necesitamos enmendar algunos errores y ninguno de ellos tiene que ver con Morata. Pero sí con sus acompañantes en la delantera.

De entrada Marcos Llorente no puede volver a jugar de lateral derecho. Tenemos a Azpilicueta, flamante campeón de la Champions con el Chelsea. Si jugamos 4-4-2 (un cambio) Llorente debe ocupar la banda diestra de la línea de centrocampistas. Si seguimos con el 4-4-3 suya sería la punta derecha. Y junto a Morata, en ambos esquemas, Gerard Moreno es indispensable. Además nuestro máximo goleador nacional se desenvuelve mejor jugando con un delantero centro.

Tampoco son tantos retoques respecto al primer once. Uno es poner a jugadores en sus posiciones (Azpilicueta y Llorente) y  los otros son prescindir de un suplente en su club (Ferran Torres) y dar entrada al pichichi nacional por Dani Olmo (5 goles en la pasada Bundesliga).

En nuestro grupo lo difícil es no clasificarse. Espero que no logremos semejante gesta.

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