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Fútbol a semis: España 5 Costa de Marfil 2

 

El España 5 Costa de Marfil 2 fue el epílogo del mejor día de España en Tokio 2020, hasta el momento. La jornada del sábado arrancó con nuestra primera medalla de oro. La de Alberto Fernández y Fátima Gálvez en trap mixto, modalidad que se estrenaba en estos JJOO. Sin ser especialista en tiro, se podría decir, por entendernos, que es un tiro al plato moderno. El éxito continuó con el bronce de Pablo Carreño, derrotando a Djokovic. Gran debut olímpico del tenista asturiano. El cuadro parecía enfocado a una final Djokovic-Medvedev, los numero 1 y 2 del ranking. Carreño los derrotó a ambos. Al ruso en cuartos y al serbio hoy, en tres sets. Ganó el primero (4-6), perdió el segundo en el tie-break y ganó el tercero 3-6 con su sexta bola de partido. Carreño, el superviviente de la Armada española, ha sido nuestro único tenista que ha dado la cara (la desgracia de Paula Badosa entra en el departamento de los infortunios y no en el del rendimiento). Contábamos al menos dos medallas. Este bronce sabe a gloria, sobre todo teniendo en cuenta al rival al que se ha derrotado para conseguir la presea.

AS

De la Fuente introdujo dos cambios, en la defensa. Uno, forzado por las tarjetas de Óscar Gil y el otro, sentando a Cucurella. Dio entrada a Miranda y forzó la reaparición de Mingueza. Craso error y más teniendo en cuenta el tremendo calor y el poderío físico del rival. Tanto es así que invocó a la mala suerte: a las ocho minutos Mingueza cayó lesionado y tuvo que ser sustituido. Salió Vallejo cuando los marfileños se disponían a botar un córner. Otro grave desacierto. Es de primero de entrenador no realizar cambios antes de un saque de esquina en contra, por los desajustes defensivos que puede provocar la sustitución (te esperas, aunque estes en 10). Como así fue: un despiste de los centrales, Pau Torres y Eric García, a lo que hay que añadir la pasividad de Unai Simón, supuso el 0-1. Puedo decir y digo que esto fue un autogol de De la Fuente.

El gol rival nos dejó grogui. Poco a poco fuimos recuperando y volvimos a tomar la iniciativa. Aunque no metíamos el pie, rehuíamos el choque. Era como si fuésemos niños jugando contra hombres.

La confirmación de la mejoría llegó, al filo de la media hora de juego, con el tanto del empate. Dani Olmo entró veloz por la izquierda del área chica y remató con destreza, usando sutilmente la puntera, sorprendiendo al portero. Era su primer gol del torneo (ha necesitado cuatro partidos de titular) y aprovechó con talento y maestría el excelente pase cruzado de Mikel Merino, desde el pico derecho del área grande. ¡Merino está siendo un baluarte, uno de los mejores de la selección!

Poco antes del descanso se anuló un gol a Oyarzabal. Una pena, porque la jugada había sido preciosa: un pase largo de Pau Torres a Miranda, quien corre la banda y se la pone a Oyarzabal en las inmediaciones del punto de penalti. Mas el punta vasco estaba en fuera de juego.

Al poco de arrancar la segunda mitad Merino estrelló un disparo en la madera. Una mala salida de balón de la defensa rival y nuestra presión alta provocó su perdida a pocos metros de la frontal del área. Era la mejor demostración que España mostraba otra cara. Volvíamos a nuestra mejor versión: presionando, no rehuyendo el choque (ahora eran ellos quienes se quejaban de nuestras entradas), corriendo y buscando profundidad en las jugadas. Faltaba, como no, el gol. Tan solo desentonaba Marco Asensio, sin garra ni chispa. No está siendo su torneo. Fue sustituido en el 67 por Bryan Gil.

Pasaban los minutos y seguía sin llegar el 2-1. España cayó en el manierismo del pase corto, abusando de intentar entrar por el centro. Nuestro pecado mortal. Incomprensible, teniendo a Bryan Gil en una de las bandas, desaprovechando la calidad de Oyarzabal y el regate de Olmo (amarilla en el 69).

En el 78 el central Bailly, autor del gol de Costa de Marfil, evitaba la ocasión más clara de esta segunda mitad. Su pie evitó que el balón llegase a Pedri y Oyarzabal, desmarcados en el área pequeña. Un minuto antes Eric García había cortado con falta una contra muy peligrosa, Vio la amarilla.

En el 89 la tuvo Oyarzabal. Y un minuto después nos la clavaron. A Vallejo se le va Gradel y Unai Simón se traga su disparo desde el vértice izquierdo del área pequeña. 1-2. Estábamos eliminados.

Se añaden cinco minutos y De la Fuente retira a Merino para dar entrada a Rafa Mir. Cambio milagroso, porque en su primer balón empataba. Aprovechó el fallo en el despeje de los dos centrales y remató a bocajarro el balón al que no llegó de cabeza. No estaba en fuera de juego porque la pelota le llegó rechazada del central que falló despejando. El desacierto inicial del seleccionador quedaba compensado con este golpe final. El 2-2 en el segundo minuto del descuento prácticamente aseguraba la prórroga.

Miguel Morenatti AS

Los 30 minutos adicionales eran una importante carga física para ambos equipos. 

Si en los 15 minutos finales De la Fuente se desgañitaba, desde la banda, pidiendo que jugasen con Bryan Gil, en el arranque de la prórroga los suyos seguían ignorando al extremo. 

Costa de Marfil estuvo más incisiva hasta que a los cinco minutos botamos un saque de esquina y reclamamos penalti por mano de Bailly. El VAR revisó la jugada y el árbitro acudió al monitor. La cara del defensa marfileño era un poema, anticipo de la pena máxima que estaba a punto de señalarse. Oyarzabal impecablemente ponía el 3-2 en el marcador, transformando el penalti. Minuto 8 de la prórroga.

Ahora sí era momento de abusar de los pases cortos, para asegurar la posesión y dejar que el reloj corriera. Tener la pelota es la mejor defensa. 

En el 102 un Pedri exhausto dejaba su sitio a Carlos Soler. Y al poco otro error de Unai Simón, en este caso en la salida de balón, casi nos cuesta un gol. Menos mal que el delantero estaba en fuera de juego (y su remate se fue fuera al lateral de la red).

Con Merino y Pedri fuera Zubimendi y Oyarzabal sujetaban el fuerte. Soler aportaba la frescura de sus piernas, mientras seguíamos ignorando a Bryan Gil.

El primer cuarto de hora de la prórroga terminaba con el 3-2 en el marcador. España efectuó un doble cambio en el intervalo: Cucurella y Moncayola por Miranda y Zubimendi. Buen partido de ambos, que se retiraron agotados. Lo habían dado todo.

Costa de Marfil apretaba buscando su tercer tanto. Nuestra banda izquierda, con Cucurella y Bryan GIl, comenzó a carburar en las contras. Rafa Mir seguía siendo un dolor de muelas para su defensa. Caía por ambas bandas y le mandaban balones largos.

En el 114 Bryan Gil intentó un control-pase a Rafa Mir, mas no le  salió. De haberlo logrado podría haber sentenciado el encuentro. Tn solo tuvimos que esperar tres minutos: Rafa Mir, en una posición parecida a la del segundo gol rival, anotaba desde la derecha el 4-2, tras una buena combinación entre Olmo y Oyarzabal, quien arrancó la jugada sobre la cal de la banda y la divisoria de ambos campos. Superó a un oponente y se fue para arriba. En el 120 Rafa Mir lograba el 5-2, de nuevo después de una jugada de Oyarzabal. Era su tercer gol del partido. El suplente Rafa Mir, héroe de estos cuartos, sumaba más goles que Olmo y Asensio juntos. 

El 5-2 definitivo nos clasificaba a semifinales. Como dicen en los medios, una doble bala para lograr una medalla. Si ganamos, la plata está asegurada. Si perdemos, nos quedaría el partido por la de bronce. A la hora de escribir estas líneas no conocemos quién será nuestro rival. ¿Japón o Nueva Zelanda?

¡Estar en semifinales es un éxito! Y sobre todo por como se ha dado este partido de cuartos. Con las desgracias iniciales de la lesión y el gol en contra y su tanto en el 90 que a priori nos eliminaba. 

 

 

 

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España 1 Argentina 1: a cuartos como primeros de grupo y ellos eliminados

AS

Una pena que el decisivo Argentina-España de fútbol coincidiese con el penúltimo partido del grupo de las guerreras del agua (España perdió por un gol ante Paíse Bajos, que complica el cruce de cuartos de final). En el once de De la Fuente dos novedades: entraban Mikel Merino y Marco Asensio.

Temía la dureza argentina. Uno de sus centrales, Neuhén Pérez, se descaró muy pronto. Le perdonaron la amarilla al poco de iniciarse el encuentro. A los nueve minutos vio la tarjeta. Oyarzabal, nuestro delantero más incisivo, sufrió varias tarascadas del otro central, Facundo Medina

Cucurella, en sociedad con Pedri, subía bien la banda izquierda. Pero una vez más careciamos de pegada. Oyarzabal era el único que buscaba el disparo de puerta. Sin fortuna. Es como si esta crónica fuese una copia de las dos anteriores: mucha posesión (72% en la primera mitad) y poca chicha. Finalizado el partido el porcentaje bajó al 66%.

En el 26 dos jugadas polémicas en la misma acción: un brazo en el área argentina y el rechace llega a Oyarzabal que es trabado cuando se disponía a rematar. No se pitó nada y se botó el saque de esquina. 

Al descanso se llegó con el 0-0. A los tres minutos de la reanudación Dani Olmo falló la ocasión más clara del partido hasta ese momento. Estaba solo. Oyarzabal le había dado el llamado pase de la muerte. Al poco el propio Oyarzabal la tuvo, en una jugada que se fabricó el mismo. Su remate desde el vértice del área se le fue alto.

En el 52 el medio Fausto Vera vio la amarilla. 

Las ganas y el ritmo que imprimían algunos de nuestros jugadores, en el arranque de esta segunda mitad, contrastaba con la apatía de Asensio.

El empate aseguraba el primer puesto a España (enfrentándose a Costa de Marfil) y momentáneamente el segundo a Argentina (con Brasil como rival del cruce de cuartos). 

En el 57 otra amarilla para el combinado argentino (Colombatto, apenas llevaba dos minutos en el campo). Dos minutos después una nueva tarjeta (Payero quien había ingresado junto a Colombatto).

España empezó a contemporizar y Argentina empezó a dominar. Quizás no estaban conformes con tener a Brasil como los próximos rivales. 

El 4-3-2-1 argentino en defensa restaba eficacia a los nuestros. Cucurella y Oyarzabal acusaban el calor y el paso de los minutos. Aunque la presencia del vasco seguí siendo el referente de nuestro ataque.

Y de repente en el 65 un zarpazo de Merino inauguraba el marcador. Oyarzabal, por el centro, avanza y abre a la derecha para Óscar Gil. El lateral derecho cruza a la otra banda, donde Dani Olmo, en el lateral del área chica, controla cediendo a Merino. Un precioso gol, bien elaborado y mejor rematado.

Olmo buscó el gol olímpico desde el córner en el 69.

En el 73 entraban Rafa Mir por Oyarzabal y Carlos Soler por Pedri.

La mejor noticia de cara al cuarto de hora final era que Unai Simón permanecía inédito. Algo sorprendente porque la derrota eliminaba a Argentina del torneo (dos derrotas en el grupo).

El primer remate de Asensio vino en el 76. Pudo ser el 2-0. Ledesma despejó a saque de esquina el buena disparo desde la frontal.

Argentina reclamó un penalti en el 79 por mano de Merino. No se tuvo en cuenta. 

El lateral Claudio Bravo vio la quinta amarilla de su selección en el 80.

Una tarjeta a Óscar Gil (min. 81) le dejaba fuera del partido de cuartos.

El seleccionador de la albiceleste retiraba a Bravo y pasaba a defender con tres centrales. De la Fuente reaccionaba retirando a Olmo y dando entrada a Bryan GIl. Buscaba rapidez y chispa en las contras ante el adelantamiento de líneas del rival. 

Gaich tuvo el empate desde las inmediaciones del punto de penalti. Afortunadamente no pegó a la pelota. Inmediatamente después Unai Simón despejaba a córner un remate que se colaba. Fue de nuestro Zubimendi. Se botó el saque de esquina y Tomás Belmonte se adelantó a nuestros centrales y empató. La pelota le dio en la pierna a Unai Simón antes de entrar. Era el primer remate entre los tres palos de Argentina (descontando el de Zubimendi). Corría el minuto 87. 

Vallejo y Moncayola habían entrado por Merino y Óscar Gil justo después del 1-1.

El encuentro se alargó cuatro minutos. Creamos dos ocasiones, pero no se alteró el marcador.

En esos momentos el empate a puntos entre Argentina y Egipto favorecía a los norteafricanos. 

En el tiempo de descuento nueva amarilla para los argentinos. 

El encuentro terminó 1-1 y España era primera de grupo. Eso sí, con solo un triunfo y dos empates. No es para tirar cohetes, pero…

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España gana a Australia por los pelos

Kim Hong Reuters AS

España se impuso 0-1 a Australia por los pelos y a última hora. A 10 minutos del final.

Los cambios propuestos por el seleccionador De la Fuente no dieron resultado. Los cinco jugadores de campo introducidos, respecto a los que empataron a cero frente a Egipto, tampoco pudieron batir la portería australiana en la primera mitad. Australia, sorprendente vencedora de Argentina (1-0), es un equipo rocoso que se cierra bien y sale rápido a la contra.

De los cinco cambios dos eran obligados por lesión, provocadas por la dureza egipcia.

En los primeros 45 minutos se volvieron a apreciar los mismo males, que son ya endémicos: falta de pegada. Hasta el minuto 18 no llegó el primer disparo entre los tres palos. Un remate de Pedri desde la frontal, fuerte pero centrado que fue embolsado por el meta. Dos minutos después la mejor ocasión: un remate al larguero de Oyarzabal. Y poco más, tan solo una buena internada de Carlos Soler cuyo remate fue al lateral de la red. No llegabamos ni sacando de falta.

El 0-0 al descanso no auguraba nada bueno. Y sorprendió ver que no hubo cambios para la segunda mitad. En cuyos primeros cinco minutos ellos nos llegaron dos veces, una de ellas por un incomprensible error de Eric García. Nosotros ni nos asomamos al balcón del área aussie. Hasta el 52, sin mayor trascendencia. Un minuto después Oyarzabal tuvo una buena ocasión, pero se le fue alta.

Pedri era el jugador más activo de España. Me da la sensación que estamos abusando físicamente del canario. Con un problema añadido, de elección de pases: cuando los filtraba siempre eran para el compañero en fuera de juego, justo al que hay que evitar. Encomiable su espíritu de sacrificio y entrega. En los últimos minutos del encuentro le vimos luchando como un defensa más y sacando un balón peligroso de nuestra área.

Bryan Gil, incomprensible suplente, entró en el 57 por Puado (desaparecido todo el tiempo que estuvo en el campo). Sus dos primeras intervenciones dieron profundidad y aportó chispa al ataque de nuestra selección. Combinó bien con Cucurella (lateral izquierdo hoy) y con Pedri.

La suplencia (justificada) de Marco Asensio era muy mala noticia para el jugador. Y para el Real Madrid. ¿Un suplente de la olímpica puede ser titular del Madrid? Asensio entró en el 68 por Soler. Disponía de suficientes minutos para reivindicarse y mandarnos callar. Al poco Dani Olmo la da rematadamente mal, en buena posición tras un gran pase de Oyarzabal. Por mucho que se empeñen De la Fuente y Luis Enrique Olmo no tiene gol. Precisamos de un rematador. Aunque falle. Porque alguna acertara y también existen los rechaces y rebotes. Teníamos a Rafa Mir en el banquillo.

La indolencia de Asensio y su falta de sangre empezaba a ser insultante.

En el 76 por fin entró Mir por el lateral derecho Óscar GIl. Se noto su presencia desde que salió con dos buenas intervenciones consecutivas.

Miguel Morenatti AS

En el 80 Asensio me mandó callar: un excelente pase desde las inmediaciones del vértice derecho del área lo cabeceó Oyarzabal a la red. 0-1. El vasco recogía el fruto de haber sido nuestro mejor delantero. El que más peligro creó. Este tanto según leo en Marca rompía nuestra sequía en los JJOO desde la final de Sydney 2000 (donde perdimos a los penaltis frente a Camerún).

A Australia no le quedó más remedio que abrirse. Aquí su fútbol tosco perdía enteros al tener que atacar sin el recurso del contraataque. Su mayor peligro llegó en los balones aéreos que llegaban desde los saques de banda. Buscaban el choque. Unai Simón fue el principal perjudicado de esta estrategia. Aparte de los golpes se llevó una amarilla por una protesta exagerada.

Este triunfo nos otorga el primer puesto. Un empate ante Argentina (derrotó a Egipto) nos garantizará el primer puesto del grupo.

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España empata en su debut en Tokio 2020

Kim Hong Reuters AS

España no pasó del empate a cero en su debut en Tokio 2020. Los torneos de fútbol masculino y femenino se han adelantado a la ceremonia inaugural de mañana. Ayer las chicas de Suecia golearon (3-0) a las campeonas del mundo, Estados Unidos.

La selección olímpica española se enfrentaba a la dura selección de Egipto. Y ojo que en este grupo también se encuentra Argentina, aparte de Australia (la cenicienta del grupo que decidirá el futuro de las otras tres, porque es mejor de lo que se piensa). El Egipto-Argentina promete ser una batalla campal.

La dureza egipcia la percibimos a lo largo de todo el partido. En la primera mitad se cargaron a Ceballos y también se retiró lesionado Mingueza, como consecuencia de una dura entrada en una jugada previa. Pinta mal para ambos.

De la Fuente alineó a varios jugadores de la semifinalista de la pasada Eurocopa. Desde el portero, Unai Simón, a Dani Olmo y Oyarzabal en la delantera, pasando por los centrales y Pedri. Lo cual agrava el pobre resultado obtenido.

Esta España tiene el mismo problema que la de Luis Enrique: falta pegada arriba. La mejor ocasión fue un remate al palo de Ceballos en la primera mitad, antes de ser lesionado. La segunda no llegó hasta el minuto 87 en un flojo remate de cabeza de Rafa Mir (salió en la segunda mitad). Saltó con poderío pero cabeceó a las manos del guardameta. Estaba solo. Poco después el empeño de Vallejo por llegar a un balón creó un uy. Era muy difícil que anotase, tan escorado en el vértice del área chica. Hay delanteros que lo logran, pero Vallejo es defensa central.

Como madridista me preocupa mucho el mal partido de Marco Asensio, titular con el número siete. No acaba de romper.

Quizás con el paso del tiempo, y los otros resultados que se den en el grupo, este empate podría ser positivo.

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Tanti auguri (para jugar bien al fútbol hay que venir al sur): Italia finalista

Arrizabalaga AFP AS

Perdida la inocencia,
en el sur se pasa mejor

Parafraseando a la gran Raffaella Carrá, o en realidad a Manolo Díaz autor de la letra en español de “Hay que venir al sur” (adaptación del original italiano “Tanti auguri” que no decía lo que Manolo escribió, pero al referirse al sur de Trieste le sirvió de inspiración y buscó la rima exacta para el pegajoso estribillo de este inmortal éxito): para jugar bien al fútbol hay que venir al sur. Y lo digo tanto por Italia, finalista, como por España, que jugó su mejor partido del torneo.

Luis Enrique, que perdió la inocencia (futbolística) hace tiempo, sorprendió con un once sin delantero centro. La idea, atrevida, en principio parecía buena. Quedaba a expensas del desempeño de nuestros jugadores. Los tres elegidos en ataque fueron Ferran Torres, Dani Olmo y Oyarzabal. Los extremos jugaron a banda cambiada (algo que perjudicó al vasco en la primera ocasión que tuvo, al tener que revolverse para acomodar el disparo y se le echaron encima; en la segunda, en cambio, le vino bien al poder disparar con la zurda según le venía).

Los de Mancini salieron a por todas. Se mascaba la tragedia. Eran un enjambre que se nos echaba encima. No pasamos del círculo central. Estábamos acorralados. A los tres minutos Chiesa ya había estrellado un remate en el poste. La mencionada primera oportunidad de Oyarzabal (min. 12) supuso un respiro. A partir de ahí tranquilizamos nuestro juego y empezamos a controlar un poco el juego. Con nuestra parsimonia habitual. Nuestros tres puntas sí buscaban jugar rápido. Olmo, solo cinco goles en la pasada Bundesliga, puso los uys y Donnarumma en la parada del partido salvó un gol que ya cantábamos. A mi me pilló a medio levantar del sofá.

Perdonen la insistencia, pero a mi la ausencia de Marcos Llorente me parece un lujo, una ventaja para el rival. Y si se pretende que nuestros tres puntas ayudan a los centrocampistas, Llorente es el más indicado para esa labor.

Con España asentada, Italia defendía con dos líneas de cuatro (4-4-2). Y surgió una picardía, porque ellos hace décadas que perdieron la inocencia: balones largos buscando una contra por sorpresa o un error nuestro (de Unai Simón o de un central), pero sobre todo provocar que España saliese desde muy atrás y así adelantar ellos su línea de presión.

La diferencia básica entre ambas selecciones era la velocidad. Ellos juegan rápido. Nosotros sobamos y sobamos la pelota.

El arranque de la segunda mitad mostró a La Roja más veloz e incisiva. Terminábamos las jugadas. Unai Simón nos provocó dos sustos que acabaron en sendos saques de esquina.

Chiesa en el 53 dio el primer aviso, desde la derecha del ataque azzurro. Unai Simón se lució parando abajo un balón que buscaba el palo contrario. Y siete minutos después, a la hora de juego, nos clavó el 1-0. No voy a hacer sangre de los centrales, pero Laporte está en la génesis del gol. En esa contra falló y el rechace le llegó al excelente delantero. Chiesa, esta vez, desde la izquierda controla y marca.

Luis Enrique tenía jugadores calentando. Morata entró en el 61 por Ferran Torres (no muy acertado anoche y flojo en la segunda parte). Mancini, al mismo tiempo, retiraba a Immobile. Entraba Berardi. Tres minutos después Oyarzabal fallaba a puerta vacía. No llegó a tiempo. ¡La que se hubiese liado de haber sido Morata!

En el 69 entraban Gerard Moreno y Rodri por Oyarzabal y Koke (su partido más flojo del torneo y miras que lo estaba haciendo bien hasta hoy). Luis Enrique buscaba ideas y confiaba en un doble pivote. No se le puede reprochar que lo intentase (sin nueve o con doble pivote). Cuatro minutos más tarde se iban Verratti y Emerson y entraban Pessina y Tolói.

En el 77 show de Unai Simone: despeja y rebota en Laporte.

La reivindicación de Morata llegó en el 80. Una buena combinación con Olmo y se planta frente al portero. Con una sangre fría impresionante ajusta al palo corto mientras Donnarumma se vencía al lado opuesto. 1-1.

Morata lleva tres goles en cinco partidos. Y ha fallado menos que Gerard Moreno, Olmo, Oyarzabal o Koke. De estos solo ha marcado Oyarzabal, un gol. Ninguno de nuestros jugadores ha anotado tres.

Entre el 84 y el 85 varios cambios en ambos combinados: Locatelli y Belotti sustituian a Barella y Insigne mientras Marcos Llorente entraba por Azpilicueta. ¡Qué obsesión de poner a Llorente de lateral derecho!

Con 1-1 alcanzamos el final del partido. Fueron 90 minutos intensos de buen fútbol y en varias fases de muy buen fútbol. La segunda parte mejor que la primera, por los goles y por La Roja, que mejoró sus prestaciones, de salida y luego obligada por el marcador en contra.

España afrontaba su tercera prórroga consecutiva. Un esfuerzo tremendo en un espacio tan corto de tiempo.

Ambas selecciones siguieron a lo suyo, fieles a los planteamientos de sus técnicos. Curiosamente, España parecía más fresca. A veces Italia nos recordaba a la vieja Italia. Pero era por méritos de España.

Tuvimos dos oportunidades: la primera en un barullo tras un remate de Morata rechazado y en el 101 de nuevo con Morata de protagonista, cuyo medio remate llegó a Llorente que no pudo consumar.

El resultado no se movió en los primeros 15 minutos de la prórroga. Y nosotros físicamente parecíamos más enteros.

Thiago reemplazó a Busquets para la segunda parte de la prórroga y Bernardeschi a Chiesa en el 106. Dos minutos después se rompía Eric García en una contra italiana. Entró Pau Torres. En el 109 anulaban un gol de Italia por fuera de juego. Era claro y no hubo protestas.

Nuestro problema a partir de ese momento es el que señaló Kiko en TV: habíamos perdido fluidez. Nos pesaban las piernas. Ahora eran ellos los que estaban más frescos.

En el 114 un providencial tacón de Pau Torres nos libró de un gol seguro. Despejó en última instancia cuando el pase llegaba al delantero rival, que se plantaba solo frente a Unai SImón.

No se movió el marcador. Y a los penaltis. España volvía a jugarse el pase desde el punto de penalti. Nos fue bien contra Suiza. Unai Simón paró dos.

Unai Simón paró el primero a Locatelli. Dani Olmo la mandó alta.

Belotti marcó. 1-0. Gerard Moreno también. 1-1.

Bonucci anotó engañando a nuestro portero. 2-1. Thiago, con mucha clase, hizo lo mismo. 2-2.

Bernardeschi la metió por la escuadra. 3-2.  Donnarumma se la paró a Morata. Si marcaban ellos estábamos fuera de la final. Como nosotros ante Suiza.

Jorginho no falló. Se lució!!!

Italia es el primer finalista de la Eurocopa 2020. En unas horas conoceremos su rival.

Para España llegar a semifinales ha sido un éxito. Aunque nos vayamos con el amargo sabor de caer en los penaltis, después de haber jugado nuestro mejor partido. Enfrente teníamos a los mejores del campeonato y hemos estado a un paso de la proeza.

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La Roja a semifinales de penaltis

AFP AS

La previa del Suiza-España estuvo marcada por las bromas y memes sobre a qué selección apoyarían los patriotas de bien y de bienes. ¿Seguirían los impulsos del corazón o los de sus ahorros?

La Roja, de nuevo de blanco, salió dominando. Las intenciones suizas quedaron claras desde el principio: esperar atrás, con un 4-2-3-1, para salir al contrataque. La mala suerte se cebó con ellos. A la baja de su capitán -por acumulación de tarjetas- se unió un gol tempranero en contra y la lesión mediada la primera parte de Embolo, que forzó su primer cambio.

A los siete minutos España botó su primer saque de esquina. El balón llegó a Jordi Alba quien desde fuera del área disparó a puerta. La pelota dio en Zakaria, se desvió y se coló en la portería de Sommer. 0-1. Si el lateral no lo hubiese intentado no estaríamos celebrando ponernos delante en el marcador. Si no se intenta no se consigue.

España siguió a lo suyo: dominar y buscar la meta rival. Sorprendentemente Suiza también siguió a lo suyo. No parecía haberles afectado el gol. Mantenían su guión.

Mi preocupación era la presencia de dos centrales zurdos (Laporte y Pau Torres), porque Eric García (afortunadamente) tras dos apariciones en el once titular, en los que fue sustituido, volvió al banquillo. Este hecho sacrificaba a Busquets, muy pendiente de su labor defensiva, ayudando a ambos centrales. A todo esto, Dani Olmo empezaba a calentar, porque parecía que Sarabia tenía molestias.

El cambio de Vargas por Embolo mejoró las prestaciones del combinado suizo. Elaboraban más. Ya no estaban tan cerrados. Nosotros, sólidos y seguros. El mayor peligro rival llegaba de jugadas en fuera de juego que no se señalaban hasta su finalización.

A medida que transcurría la primera parte ellos se estiraban y presionaban arriba nuestra salida de balón. Nuestro dominio se diluía.

Alcanzamos el descanso con 0-1 a nuestro favor.

Sarabia se quedó en la caseta (entró Olmo). Es lo que tienen los suplentes. La teoría de la supuesta frescura de piernas, por la falta de minutos de juego, salta por los aires porque les falta ritmo de competición. Esa tensión física y mental que dan los partidos, uno tras otro. No están acostumbrados.

A los dos minutos de la reanudación Suiza botó su primer saque de esquina. No pasó nada. Dos minutos después Azpilicueta se jugó la amarilla. No la vio y cortó la contra suiza.

Dani Olmo en sus primeros cinco minutos creó dos peligros, aunque el primero venía precedido de un fuera de juego de Morata.

En el 54 Gerard Moreno sustituyó a Morata. Este cambió me extrañó. Al minuto Zakaria estuvo a punto de empatar tras un córner. El mediocentro suizo cabeceó fuera, pegado al palo. Suiza comenzaba a creérselo. Y nosotros pasábamos por un bache.

Ferran Torres en el 58 se fabricó una ocasión al saque de falta de Koke, Era muy complicado lo que intentó. La jugada terminó en saque de esquina.

Pedri que arrancó muy bien el partido, no aparecía en esta segunda mitad. Y lo notábamos. A pesar de la presencia activa de Dani Olmo.

Unas manos milagrosas de Unai Simón en el 63 evitaron el empate, tras una contra vertiginosa de los suizos. No salíamos del bache, a pesar de un par de acciones puntuales.

Al filo del 68 Shaqiri nos empató. Una falta de entendimiento en nuestro medio campo, entre Busquets, Pedri y Alba, provoca la pérdida del balón. Suiza se lanza arriba por nuestra banda izquierda y también aprovechan la descoordinación de nuestros centrales. Shaquiri remata prácticamente a placer el pase de Freuler. Koke y Azpilicueta, desde la banda contraria, llegan a la desesperada pero tarde.

Al gol suizo llegaron unos minutos de desconcierto español. Los suizos estaban crecidos. Y nosotros hundidos en nuestro bache. Empezamos a sacar la cabeza del hoyo en el 74: una buena internada de Azpilicueta que no encontró rematador y al minuto una ocasión de Olmo que acabó en córner. Y en el 76 roja a Freuler, por una entrada durísima sobre Gerard Moreno. Esta acción nos daba un respiro (y algo más en caso de prórroga).

El doble cambio de Suiza (min. 80) también fue chocante: quitó a dos delanteros, incluido Shaqiri (tocado),

La superioridad numérica de La Roja se traducía en la posesión. La pelota ya no era de ellos. Mas no creábamos peligro ni finalizábamos las jugadas. Salvo un remate de Moreno en el 84.

Daba la impresión que el primer objetivo suizo era la prórroga. Y asumo que el segundo sería jugarse el pase en los penaltis.

Suiza en 10 defendía con ocho y fiaba su ataque a aislados intentos individuales.

Se añadían cuatro minutos.

Mi deseado Marcos Llorente entraba en el primer minuto del descuento. Sustituía a Koke. ¡Menos mal! Lo digo por jugar de centrocampista y no de lateral derecho.

El encuentro terminó 1-1. Suiza y España afrontaban su segunda prórroga consecutiva. Ellos con uno menos.

A Ferran y Pedri nos los veía frescos. Luis Enrique dio entrada a Oyarzabal por Ferran. Buen cambio en mi opinión.

Los primeros minutos fueron un monólogo español. Busquets dominaba la situación. Estaba muy cómodo. Y Gerard Moreno pudo marcar en el 92, cuando remató desde la frontal del área chica. Suiza no salía de su campo. No podían. Nuestra defensa estaba en su campo, delante del círculo central.

Sommer metía una buena mano a un disparo de Alba desde fuera del área (min. 95). Rechazó un remate de Olmo, un minuto después, que pudo ser gol.

Ricardo Rodríguez, el lateral zurdo suizo reconvertido a central tras la expulsión, se multiplicaba. En la misma medida que las ofensivas de La Roja. Y cuando superábamos a Rodríguez nos encontrábamos a Sommer. Como le pasó a Gerard Moreno en el 100. El meta achicó su portería y salvó el gol. En el 102 le sacó un excelente disparo a Oyarzabal, desde el vértice del área, tras una pugna por el balón que se llevó Llorente. Sommer volvía ser el héroe de su selección.

El marcador no cambió en el primer cuarto de hora de la prórroga. ¿Sería la hora de Adama Traoré?

Pedri reapareció en el 108, peleando un balón en las inmediaciones del banderín de córner. Recuperamos la posesión gracias a esa acción y Marcos Llorente dispuso de una ocasión al lado del punto de penalti. Rodríguez desbarató el intento. Olmo lo intentó en el 111, gracias a una subida de Jordi Alba. El propio Olmo, en el corazón del área, la tuvo al minuto a pase de Llorente.

Thiago entró en el 112 por Pau Torres.

Varios barullos en el área suiza sobre el 114 acabaron en un saque de esquina que Busquets cabeceó suave y abajo. Ahí estaba Sommer.

Gerard Moreno pudo hacer algo más en el 117. Le pudo la ansiedad y el egoísmo del delantero.

Rodri entraba por Pedri en el 118 y medio. ¿Pensando en los penaltis?

Alargaron un minuto. La última jugada fue una falta que llegó a la banda derecha. Llorente puso el pase y Rodri cabeceó alto, muy alto.

Nos íbamos a los penaltis. Suiza había eliminado así a Francia (tras remontar un 3-1 en contra).

El primero en lanzar fue Busquets. Al poste. Al palo contrario al que se lanzó Sommer. Suiza marcó el suyo.

Dani Olmo anotó. Ellos no: lo paró Unai Simón.

Sommer se lo paró a Rodri. Unai Simón volvió a pararlo, por el mismo lado que el anterior. ¡Qué mejor reivindicación que ésta! 1-1 tras tres lanzamientos para cada selección.

Gerard Moreno fusiló el suyo. Vargas la mandó arriba. Si Oyarzabal marcaba ¡a semifinales!

Oyarzabal no falló!!!

Comentaba con La Mundana que Suiza había metido los cinco penaltis contra Francia y que hoy solo uno (de los cuatro lanzados).

Si consideraba llegar a cuartos un objetivo cumplido para España, este pase a semifinales es todo un éxito. Se mire como se mire. Y ya ni les cuento a partir de ahí…

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La selección de suplentes a cuartos

Fredemann Vogel Getty AS

Se me hace raro ver a La Roja vestida de blanco. Pero no tanto como algunas decisiones de Luis Enrique. Por ejemplo sustituir a Jordi Alba por Gayá en el equipo titular (en el 77 Gayá se retiró tocado y salió Alba). O insistir con suplentes en el once (los centrales y dos de los tres delanteros). También me parece raro prescindir de Marcos Llorente, cuya temporada en el medio campo del campeón de Liga ha sido sobresaliente. Finamente jugó Morata y Gerard Moreno se quedó en el banquillo. Tiene su lógica. A pesar de todos los pesares Morata ha metido un gol y Moreno no. Ambos han fallado un penalti. Morata (y Koke) ha errado ocasiones, mientras Moreno ni siquiera las ha tenido para pifiarlas (o acertar). 

España salió arrolladora. Croacia estaba desbordada. Busquets era el hombre del partido. Pedri y Koke se movían al ritmo que marcaba el azulgrana. Morata presionaba arriba, como ha hecho desde el inicio del campeonato. En este aspecto su labor es encomiable. Sarabia y Ferran Torres le acompañaban en la  delantera. Y creaban peligro desde las bandas. En los primeros 20 minutos tuvimos dos ocasiones, la más clara de Koke (y por partida doble). Pero cuando nos la prometiamos tan felices surgió el error garrafal de Unai Simón. Un pase atrás de Pedri, desde el medio campo, no lo controla (era fácil y debió confiarse) y el balón entra en nuestra portería. Un inmerecido 1-0 para Croacia en el minuto 20. Y recordaba lo escrito esta mañana en la previa: 

US

Afortunadamente Simón enmendó ese fallo con dos paradas decisivas. En la primera evitó el empate a dos croata, en la primera gran jugada de Modric. Y en la prórroga salvó con un paradón el 4-3 para Croacia.

Tras el 1-0 nos vinimos abajo. Estábamos a merced de Croacia. Tardamos un cuarto de hora largo en recuperar nuestro juego, Y cuando lo logramos llegó el empate. En el 38 empató Sarabia. El portero croata rechazó un tremendo disparo de Gayá y la pelota la recogió Sarabia. 1-1. Resultado con el que se alcanzó el descanso.

A Modric prácticamente no le habíamos visto en la primera mitad. Adelantó su posición de salida tras el descanso. Pero España volvía a parecerse al de la primera mitad antes del gol croata.

Un pase de Pedri a Ferran Torres, en la banda izquierda. Torres corre la banda y centra al área. Azpilcueta, de nueve, se impone en el salto y cabecea con poderío a la red. Minuto 56 y 1-2. Se le había dado la vuelta al marcador. 20 minutos después Ferran Torres ponía el 1-3. Un balón largo – de unos 40 metros- de Pau Torres (que había entrado por Eric García) lo gana el extremo por velocidad y picardía. Encara al meta y lo bate por bajo. El resultado era para frotarse los ojos.

Mas Luis Enrique no puede dejar de ser Luis Enrique. Y sus cambios debilitaron el equipo. Y así del 1-3 pasamos al 3-3. Algo inexplicable. ¿Falta de experiencia? ¿Desajustes por los cambios? El caso es que nos fuimos a la prórroga.

Después de la intervención salvadora de Unai Simón anotaron Morata y Oyarzabal. 3-5 en la primera parte de la prórroga. No daba la impresión que fuesen capaces de volver a remontarnos. Y de paso era nuestro segundo partido consecutivo marcando cinco goles. Que pudieron seis si un remate de Dani Olmo no se hubiese estrellado en el poste.

Los suplentes Sarabia y Ferran Torres habían cumplido con creces. Y con goles. Morata se reivindicaba con un golazo, de nueve puro (parando la pelota con el pecho y desembarazándose del defensa para fusilar al portero). Tanto importante, el del 3-4.

Desde nuestra racha triunfal (Eurocopa 2008, Mundial 2010 y Eurocopa 2012) no alcanzábamos unos cuartos de final. Y como decía esta mañana, en la previa, cumpliamos nuestro objetivo llegando a los cuartos de esta Eurocopa. Preguntaba en el título del post “¿España de menos a más?“. Ahora parece claro que sí vamos a más. Nos queda por conocer nuestro rival de cuartos, Francia o Suiza. Hemos recuperado la moral y el gol.

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¿España de menos a más?

Stuart Franklin Getty AS

¿Irá España de menos a más en esta Eurocopa? Hay signos esperanzadores, como la vuelta de Busquets que además mejora el rendimiento de Pedri, el estado de forma de Koke y Jordi Alba o el afianzamiento de Azpilicueta en el lateral derecho (esto último es un deseo, pero no creo que Luis Enrique vuelva a las andadas tras el rendimiento del último partido). Nuestros puntos débiles siguen siendo la portería, la pareja de centrales, encontrar hueco a Marcos Llorente en el once y Morata. Igual la solución pasa por sentar al delantero centro y dar entrada a Llorente por la derecha con Gerard Moreno en la punta de ataque. El estado anímico de Morata parece bajo. ¿Es mejor sentarle o seguir apoyándolo de titular? La fase de los experimentos ya pasó. A partir de hoy ya todo son finales. Un tropiezo y a casa. 

Esta selección de suplentes ha logrado el primer objetivo: clasificarse para octavos. Pero no ha conseguido ser primera de grupo, que nos llevaría a enfrentarnos a Ucrania. Un rival más asequible que el de hoy, Croacia. Subcampeona del mundo. Conseguir una plaza en cuartos de final sería un logro para estar satisfechos. Y a partir de ahí todo lo que venga sería un éxito. No llegar a cuartos es un pinchazo. Atribuible a nuestros deméritos en la fase de grupos.

En este tipo de torneos las selecciones triunfadoras van de menos a más. Lo contrario es como la gaseosa. Miren a Países Bajos o a la misma Italia, cuyo fútbol fue el más vistoso hasta que se toparon con Austria en octavos y se clasificaron por los pelos, tras una prórroga (y un penalti no señalado, que de haberlo materializado los austriacos les hubiera mandado a casa). 

A partir de octavos el rol de los guardametas es clave. Donnarumma fue un bastión para Italia, como lo fueron Courtois para Bélgica y el meta checo. Hoy toca confiar en Unai Simón.

 

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La selección de suplentes pincha en su debut

AFP AS

La selección de suplentes pinchó en su debut de esta Eurocopa 2020. Empató a cero con una Suecia debilitada por las bajas de sus estrellas Ibrahimovic y Kulsevski (positivo al igual que Svanberg, que también causó baja hace unos días).

El problema de la portería en La Roja no es obra de Luis Enrique. El seleccionador lidia con lo que tiene y elige acorde a su cualificado criterio. Improvisar una defensa si es responsabilidad suya. Es muy atrevido debutar en esta Eurocopa con jugadores que solo han jugado juntos una vez y además uno de ellos, Marcos Llorente, fuera de su posición habitual. Añadan que uno de los dos centrales, Laporte, es suplente en su club (Manchester City). Solo ha disputado 16 partidos en la Premier esta temporada pasada. Y ningún minuto en la final de Champions que el City perdió ante el Chelsea (Azpilicueta titular del campeón de Europa es suplente con España). Aún hay más: otro suplente del City, Ferran Torres, es titular con la selección en su debut en la Eurocopa.

En los primeros cinco minutos me tranquilizó ver a Marcos Llorente adelantado. Sin estorbarse con Ferran Torres. Aunque el peligro llegó por la banda contraria, con un par de incursiones de Jordi Alba.

España salió con ganas. Y Suecia se descaró replegándose.

Presionamos arriba, con Morata liderando y dando ejemplo. Cuando teníamos la posesión los dos centrales zurdos formaban nuestra última línea. Por delante de ellos Rodri escoltado por los dos laterales. Koke y Pedri de interiores. El rojiblanco de director de operaciones y el azulgrana a su libre albedrío.

Al cuarto de hora un cabezazo de Dani Olmo, a pase de Koke, pudo subir al marcador. Lo impidió el meta sueco. Olsen se lució con una mano abajo ante el cabezazo a bocajarro del delantero español.

A medida que nuestra presión era cada vez más asfixiante, Rodri adelantaba su posición.

Mediada la primera mitad Suecia llegaba por primera vez a nuestra área. Fue de un saque de banda largo. El remate, tras el rechace defensivo, se fue bastante desviado. En la jugada siguiente la tuvo Koke, tras una buena combinación con Alba. Su remate raso al palo contrario se fue rozando el poste.

Camacho, en la tele, resaltaba la labor de Morata. Servidor añadiría las de Jordi Alba y de Koke, quien a los 28 volvió a tener una muy buena ocasión. Irrumpió solo en el área y reventó la pelota a pase de Alba. Se le fue alta. En esos momentos me acordaba de otra excentricidad de Luis Enrique, cuando vetó a Jordi Alba en la selección. Afortunadamente rectificó. Ayer fue el capitán.

Morata solo ante Olsen falló una oportunidad de oro al filo del 38. No pudimos aprovechar su fallo defensivo. Dos minutos después el error en defensa fue nuestro. El dubitativo Unai Simón se quedó a media salida. Isak pudo inaugurar el marcador. Llorente, bajo palos, y el poste impidieron el gol. Estas son las cosas de nuestro portero que me descomponen. Su falta de seguridad en las salidas va camino de ser legendaria.

Olsen volvió a lucirse en el 44 a disparo de Dani Olmo.

0-0 al descanso.

Una buena primera parte de España en la que ni Pedri ni Ferran Torres me convencieron. Dar entrada a Azpilicueta y subir a Marcos Llorente donde Ferran me parecía una buena solución. Fabián por Pedri era otra alternativa. Aunque sospechaba que saldría Thiago, otro suplente.

No hubo cambios.

La Roja salió con otro ritmo, más pausado. Hasta el 49 no llegó nuestra primera finalización: un buen remate de Morata desde fuera del área.

Este aire, como cansino, convenía a los suecos. Se sacrificaba la chispa y la velocidad por la posesión, aburrida.

A la hora de juego la chispa y la velocidad la pusieron ellos en una contra. Fallaron una clara ocasión. Berg se atragantó con el balón.

Luis Enrique preparaba dos cambios, dos suplentes: Sarabia y Thiago. Entraron en el 65 por Morata y Rodri (Rodrigo en la camiseta). ¿Sarabia es mejor que Gerard Moreno, el máximo goleador nacional de nuestra Liga? ¿Qué pintaba Ferran Torres en el campo? Su segunda parte era claramente inferior a la primera (que ya despertó mis dudas).

Suecia realizaba su doble cambio en el 68. Quitaban a sus dos delanteros (Isak y Berg).

Un buen balón de Koke a Llorente, con pase atrás desde la línea de fondo, propició un buen disparo de Olmo en el 72. Una pena que un defensor rechazase el remate. Acto seguido entraron Oyarzabal y Gerard Moreno por Ferran y Olmo. El realista y Sarabia se colocaron en las bandas. Ellos también hicieron un cambio, por lesión de Lustig.

Marcos Llorente ya vivía arriba en la banda derecha. Se había convertido en un falso lateral derecho. En la otra banda Jordi Alba, incansable, buscaba el centro que definiese el encuentro.

A medida que avanzaba el reloj Suecia cada vez perdía más tiempo. Se jugaba al ritmo que marcaban ellos.

Oyarzabal dio un pase de gol en el 81. No encontró rematador.

Un doble cambio sueco en el 83 paraba el juego de nuevo.

Fabián entraba por Koke en el 86. ¿Pedri se quedaba en el campo? Vale que el Koke de la segunda mitad no fue el de la primera. ¿Pero qué hizo Pedri en todo el partido? Por otra parte, para mi gusto Fabián entró tarde, muy tarde.

Olsen en el 90 volvió a salvar a su selección. Con el pie despejó el cabezazo abajo de Gerard Moreno.

El partido se alargó seis minutos.

Un balón en profundidad de Pedri a Alba propició un pase de gol en el 93. La pelota dio en Sarabia, solo en la frontal del área pequeña. No se podía tener más mala suerte. La suerte se busca, como en la primera mitad. Que no en la plomiza segunda parte.

Depender de jugadores suplentes en sus clubes e inventar posiciones para Marcos Llorente, uno de los jugadores estrella del campeón de Liga, es para hacérselo mirar. Pero es lo que hay y con lo que tenemos que arar. No hay marcha atrás.

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La selección de suplentes empata a cero con Portugal

David Ramos Getty AS

La selección de suplentes del Manchester City (4), PSG (1), Liverpool (1) y Juventus (aunque la situación de Morata en su club no está muy clara) . Ayer fueron titulares cinco de los siete (es decir, la mitad de los jugadores de campo). A las excentricidades de Luis Enrique añadimos una más: ayer alineó a Marcos Llorente de lateral derecho. Llorente puede con todo, pero es una lástima que nuestro seleccionador desaproveche la innovación de Simeone respecto a la posición ofensiva del jugador. Sin restar a sus labores de contención, herencia de su puesto original de pivote defensivo. 

El primer remate de Portugal fue gol. Mediada la primera parte Fonte cabeceó a la base del poste contrario tras un saque de esquina. El tanto fue anulado por falta del central portugués en el salto. Un cuarto de hora después un pase atrás a Unai Simón creó dificultades al meta. Despejó como pudo y el balón tropezaba en Cristiano Ronaldo. Nuevo susto. La reacción de Simón evitó el tanto.

Portugal se defendía bien y sus contras tenían el punto de velocidad necesario. España sobaba la pelota y no creaba ocasiones. La presencia de Thiago y Sergio Busquets ralentizaba el ritmo de juego. Alguna incursión de Ferran Torres ponía algo de chispa. Poca cosa.

0-0 al descanso. España enfilaba el camino del vestuario con tan solo un remate (fuera).

Luis Enrique obcecado en lo suyo no efectuó ningún cambio. Los vigentes campeones de Europa hicieron un cambio: un desdibujado Joao Félix se quedó en el vestuario.

En el 49 Morata disparó entre los tres palos. Fue la primera vez que lo hizo España, aunque fuese flojo y al centro. Cuatro minutos después Morata tuvo una doble oportunidad. Su primer remate lo rechazó un defensor. Se hizo con el rebote y chutó fuera. Tres minutos más tarde falló Sarabia, cerca del punto de penalti. La internada de Marcos Llorente por la banda derecha rompió la defensa y el del PSG no pudo aprovechar la ocasión. La más clara de España. Acto seguido Portugal efectuó un doble cambio.

A la hora de juego CR7 se escapó por su banda derecha. Su pase lo intentó cabecear Diogo Jota. Mas su remate fue desviado por un defensa a córner.

Luis Enrique hizo un triple cambio (min. 62): se iban Busquets, Pau Torres y Thiago para que entrasen Rodri, Eric García y Pedri. Es decir, salía un suplente del Liverpool y saltaban al campo dos del City. ¡Fastuoso!

Unai Simón puso el corazón en vilo a aficionados y compañeros cuando regateó a Jota en el área (min. 66). 

Al filo del 75 doble cambio español: Koke y Gerard Moreno por Fabián y Sarabia. Los tres centrocampistas que iniciaron el encuentro no lo acabaron. Fueron sustituidos. Tres minutos después Diego Llorente reemplaza al debutante Laporte (los dos centrales de inicio tampoco terminaron). El francés parece que se retiró por molestias al llevar tiempo de inactividad… Esta es la explicación que se dio. ¡Es alucinante! Su falta de partidos es producto de su suplencia!!!

Rui Patricio se lució en el 87. Un paradón, sacando una mano abajo, a una peinada de Ferrán, al saque de una falta lateral de Koke. Fue la única intervención resaltable de ambos guardametas. 

Morata la tuvo en el 90. Un despeje largo de Gayá lo corrió el delantero. Se plantó en el área y su remate se estrelló en el larguero. 

Mejor España en la segunda mitad que en la primera. Las ocasiones llegaron en los segundos 45 minutos. Cuando se jugó más rápido, con más ritmo. Sin tanto sobeteo. A 10 días del debut en la Eurocopa la falta de gol española es un hándicap muy grande. Como lo es la debilidad en nuestra portería. Veremos lo que damos de si en el próximo envite, el martes que viene ante Lituania.

Tengo mis dudas: muchos de los once titulares de ayer no lo serán en el primer partido de la Eurocopa. Da la sensación que algunos fueron alineados ante Portugal para cubrir el expediente y justificar su presencia, porque van a ser carne de banquillo y de descartes.

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