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Marcelo y el arbitraje nos condenan (Real Madrid 2 Sevilla 2)

Pierre Philippe Marcou AFP

Me entraron todos los males cuando supe de la presencia de Marcelo como titular. Eso significaba nuevamente un esfuerzo extra en defensa para Vinicius, quien volvía a su posición habitual de extremo por la izquierda. A los dos minutos hizo su primera escapada. En el 11 desde el círculo central Vini le pasó un balón a Odriozola. El pase del lateral lo cabeceó Benzema a la red. El gol fue anulado por fuera de juego de Odriozola (un pie). Hay mucho que debatir sobre quién y cómo se trazan las líneas del vídeo arbitraje. Si parte de mis males se evaporaron a raíz del gol, volvieron con la anulación. A los 14 otra internada de Odriozola provoca un error de Koundé (el tercero en lo que llevábamos de encuentro). Benzema se hizo con la pelota en el área pero no pudo culminar marcando.

Lopetegui presentó un once sin delantero centro. Sancionado, le imagino preocupado en la grada viendo al Sevilla dominar sin crear peligro. Todo lo contrario que el Real Madrid. Ambos equipos salieron presionando por todo el campo. A medida que avanzaban los minutos el Sevilla miraba hacia la banda de Marcelo. En una cobertura de Casemiro, en el 20, vimos la primera amarilla del partido (para Case). Nuestro jugador ni toca al sevillista (no es falta ni amarilla). Sacaron la falta en lateral para Jesús Navas. Aun estamos buscando a Marcelo en esta acción. El pase de Navas desde la banda lo cabeceaba Rakitic para Fernando, quien después de controlar regateaba a Casemiro y marcaba el 0-1. A medida que desaparecía la preocupación de Lopetegui a mi me llevaban todos los demonios.

Una internada de Vinicius terminó con un buen disparo de Casemiro en el 25. Atajó bien abajo Bounou.

En el 28 Vini lo hace bien todo, menos el remate. Se la va alta, cuando se había buscado una buena posición para el disparo.

Benzema en el 31 se giró y puso en dificultades al meta sevillista. Despejó a córner como pudo. En el 33 y el 34 dos malos pases de Benzema imposibilitaron aprovechar dos jugadas que pintaban bien. Y el francés entró en una fase melancólica, sin aportar nada. Dos minutos después Vinicius robaba un balón en la frontal de nuestra área. Salió disparado. Combinó con Benzema en el círculo central. El balón le llegó a Kroos, quien lanzó la pelota para que Vinicius corriese. Llegando al área rival el portero se adelantó al delantero y atrapó el esférico sobre la misma línea. El brasileño se había corrido el campo de área a área.

Al filo del 40 vimos a Marcelo cojear. Excusa perfecta para cambiarle en el descanso.

El 0-1 al intermedio hay que agradecérselo a Marcelo, más que al arbitraje. Tendría guasa que se nos escapase el liderato por una mala decisión en la alineación. En la previa escribí: “Si su reemplazo hoy va a ser Marcelo podemos despedirnos ya de esta Liga. Y más contra el Sevilla de Lopetegui, conocedor de los puntos flacos del brasileño”.

El primer susto al iniciarse la segunda mitad fue volver a ver a Marcelo en el campo. Y el segundo fue al minuto de juego: una ruleta de Acuña, en la frontal, la culminó con un remate que nos puso el corazón en un puño.

El Madrid salió más agresivo, adelantando las líneas. Pero seguiamos jugando estáticos. La velocidad solo la ponía Vinicius. Y algún balón largo de Kroos. Poca cosa si aspiras a lograr el liderato.

En el 51 reclamamos dobles manos en el área del Sevilla, sobre todo una de Jordán. El VAR echó por tierra nuestras reclamaciones.

Suso vio la amarilla en el 55 por pisar a Vinicius. Se aprovechó el momento para el primer cambio sevillista: se retiraba Papu Gómez y entraba En Nesyri, el máximo goleador de su equipo.

El primer cuarto de hora de esta segunda mitad se jugó prácticamente en campo del Sevilla. Pero este dominio aparente no se traducía en el marcador. Tan solo se creaba algo de peligro con disparos desde fuera del área.

Benzema seguía melancólico. No encontraba sitio. Tampoco le encontraban los compañeros.

Suso le hizo un roto a Marcelo en el 63 sobre la línea de fondo. Courtois estuvo atento para atajar el llamado pase de la muerte.

En el 64 Modric de cuchara se la pone a Kroos, en el callejón del 10. El alemán se la regala a Vinicius, quien falla la mejor ocasión del partido, solo en el área pequeña. Se hace un lío: el balón le da en el muslo derecho, tropieza en su pierna izquierda y acaba en el palo.

Marco Asensio y Miguel Gutiérrez entran en el 66 por Modric y Marcelo.

En la primera jugada de ataque en la que interviene Asensio empató. Cedió atrás a Case quien vio a Kroos reclamando la pelota en la frontal de la media luna. Se la puso al primer toque. Y el alemán puso su segundo balón de gol. Esta vez sí lo fue porque Marco Asensio acertó con un remate espléndido, de volea con el interior. 1-1 en el 67.

La salida de Modric más la entrada de Asensio supuso la reubicación de Fede Valverde. Abandonó el ostracismo en la banda derecha y adquirió más protagonismo en el juego.

En el 74 una vertiginosa contra del Madrid, iniciada con un pase largo de Vinicius, acaba en penalti sobre Benzema, después de encarar y regatear a Bounou. Me subí por las paredes cuando fueron al VAR. ¡Revisaban un posible penalti en nuestra área! El rebobinado resultó en penalti en contra del Madrid!!! Por mano de Militao. ¿Y la falta que le hacen a Militao en el salto? ¿No es juego peligroso esa pierna tan alta del jugador sevillista? Rakitic transformó el 1-2. El reloj marcaba el minuto 77.

Zidane retiraba a Vinicius y metía a Hazard.

Con Fernando tumbado en el césped, retorcido de dolor, Lopetegui efectuaba un doble cambio. Lo de Fernando sonaba a cuento. Siguió en el campo. En el 87 otro doble cambio del Sevilla. Fernando siguió en el campo.

En el 90 Hazard no supo parar un balón. Anteriormente se la pasó al contrario.

Los seis minutos de descuento eran un hilo de esperanza. Pero con pases atrás era imposible.

En el 91 y medio arrollaron a Casemiro en el área. No pitaron penalti y tampoco hubo revisión del VAR.

Al filo del 94 un remate de Kroos desde la frontal de la media luna acabó en la red. Tras tropezar en un defensa. ¿O en Hazard? El caso es que era el empate a dos. Al minuto Casemiro, también desde fuera del área, disparó muy bien. Se le fue fuera por poco.

Es la primera vez que veo a Zidane acercarse al árbitro al finalizar el partido, visiblemente molesto pero con educación. De mis males y mi irritación no hace falta ni que les comente.

El 2-2 deja todo como estaba, pero con una jornada menos. No supimos aprovechar el regalo del 1-1 del Barça-Atlético de Madrid. Un matiz: nosotros al empatar hemos perdido la ventaja de depender de nosotros mismos.

Los cuatro primeros hemos empatado. Quedan tres jornadas, nueve puntos, El Atleti sigue líder con dos puntos de ventaja. Estamos de nuevo a expensas de los rojiblancos. Y el jueves a Granada y el fin de semana que viene a Bilbao. ¡Está crudo!

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Zidane salva su primer match-ball

Zidane ha salvado su primer match-ball.  Recordaba el AS esta mañana que la temporada pasada Zidane también afrontó el partido del Sánchez Pizjuán con la soga al cuello. Igual que entonces veníamos de otra derrota en Champions (caímos con estrépito en París ante el PSG). El Real Madrid salió vencedor del envite, con gol de Benzema a pase de Carvajal. Ahora este partido es tan solo uno de los tres cadalsos que afronta el mister blanco. Queda jugarse la clasificación de Champions en casa frente al Borussia y el derbi ante el Atleti del próximo fin de semana.

Zidane volvió a recurrir a Lucas Vázquez como lateral derecho y con Nacho sustituyendo a Sergio Ramos. Dispuso de Kroos, Casemiro y Modric, sus centrocampistas de referencia, los de las tres Champions y dos Ligas. Y delante, acompañando a Benzema, puso a Rodrygo y Vinicius por las bandas.

Sacó el Sevilla de centro y a los 36 segundos ya les habíamos robado la pelota. Le llegó a Rodrygo en la banda derecha. Le puso un baló de oro a Vinicius, quien había abandonado su banda y se encontraba en la derecha dentro del área chica. Fue la primera gran oportunidad. Su disparó, al palo largo, salió fuera por poco. También pudo buscar el pase a Benzema. Unos minutos después Vinicius creó otra situación de peligro: su presión interceptaba un despeje comprometido del meta local. El balón salió despedido para arriba. Un defensa impidió que Benzema cabecease a gol y finalmente Bounou se hizo con la pelota. En el min. 9 en una contra madridista Benzema falla en el pase decisivo a Rodrygo. Se quedó corto y Diego Carlos desbarataba la ocasión.

Roberto Carlos en la previa de Real Madrid TV comentaba que la solución a todos nuestros males estaba en marcar pronto, en los primeros 10 minutos. Desde luego contra el Shakhtar irse 0-0 al descanso, tras haber dominado, fue un pecado mortal. Y nos costó el partido. Algo parecido nos pasó en Valencia y acabamos goleados.

En el 15 tras una falta lateral botada por Kroos falló Bounou por alto. El balón acabo en las pierna de Casemiro. No buscó el remate y sí el pase. El problema es que debió confundirse con el blanco de las camisetas sevillistas, porque se la dio a ellos.

A medida que iba corriendo el reloj las oportunidades del Madrid decrecían (tan solo un buen remate de rosca desde fuera del área de Kroos en el 21), mientras el Sevilla se asentaba y a base de balones largos nos buscaba la espalda. Sin efectividad. Porque su primer remate no sucedió hasta el 38. Hasta entonces solo se habían acercado tres veces a las inmediaciones de Courtois (en una perdieron la pelota, en otra cayeron en fuera de juego y en la tercera cometieron falta sobre un defensor madridista).

Modric seguía imponiendo su cátedra. Enfrente, a su compatriota Rakitic le costaba horrores imponer su juego. Y apenas lo conseguía. Siempre tenía a Modric encima.

En el 37 el portero local se reivindicó. Lucas Vázquez desde la derecha buscó a sus delanteros. Vinicius la dejó pasar y Benzema, quien llegaba lanzado, empalmó un chut bajo al palo. Bounou se lució tirándose abajo y desviándola a córner.

Los locales en el 41 lograban su primer saque de esquina. Y en el minuto de descuento Munir se rompía persiguiendo a Rodrygo, quien le había robado el balón.

Una vez más un buen Real Madrid llegaba con 0-0 al descanso. Tan solo dos peros: el obvio, por no haber marcado y el otro por el pobre desempeño de Casemiro. Se notaba su periodo de inactividad.

La falta de punteria es muy preocupante. Y desde la marcha de Cristiano Ronaldo se ha convertido en un mal endemico. Es el modelo Florentino, los cimientos del Florentinato: construir un equipo de fútbol sin goleadores. Es como lo de los aeropuertos sin aviones, las autopistas de peaje sin vehículos, los hospitales sin quirófanos o un estadio de fútbol sin público. Tampoco parecen ser de su agrado los líderes con voz y voto. Es decir líderes dentro y fuera del campo. Entre otros lo vimos con Hierro, Raúl, CR7 y me temo que también lo veremos con Sergio Ramos.

Tras el descanso solo un cambio: el obligado de Munir, sustituido por Óliver Torres. En principio esto reforzaba el medio campo local.

Al igual que sucedió en otros partidos el rival mostró otra cara saliendo del vestuario. Lo mismo puede decirse del Madrid. Ellos salieron dominando y nosotros dormidos. No pasábamos del círculo central (la primera vez fue en el 53).

Una chilena de De Jong en el 51 fue el primer remate local entre los tres palos.

Hasta que en el 55 en un robo Mendy combina con Benzema quien se la devuelve. Mendy pasa al área donde aparece Vinicius. La da mal, fatal más bien. Y Bounou se la traga y ayuda a que entre. 0-1. Indudablemente de no haber estado Vini por ahí no hubiese sido gol.

Lopetegui reaccionaba con tres cambios de golpe (min. 63). Zidane iba a dar entrada a Marco Asensio poco después. En el 65 sustituía a Rodrygo.

Los cuatro cambios del Sevilla (el forzado por lesión más el triple cambio) reforzaban su dominio del centro del campo. El Madrid ya no presionaba como en la primera mitad y por tanto tampoco robaba balones. La ausencia de Casemiro era preocupante. No llegaba al corte con fluidez ni frescura. Como muestra una falta en el 74 en las inmediaciones del área. Gudelj (uno de los tres que entraron) la lanzó muy bien, mas se le fue fuera (por poco).

Era desesperante ver al Madrid contemporizando, moviendo despacio el balón para terminar perdiéndola. Mientras Lopetegui se disponía a efectuar su quinto y último cambio, Zidane no mandaba calentar a nadie. Un jugador tipo Odegaard, por Benzema o Vinicius, podría refrescar nuestro juego y reforzar nuestra línea de centrocampistas. Por lo menos no recurrió a Isco.

En el 79 Suso (otro del triple cambio) pudo haber empatado en un buen remate desde el vértice del área grande. Cuatro minutos después Vinicius se cruza el campo, de área a área. La acaba perdiendo al final de su infructuosa carrera.

El campo seguía volcado del lado local. Y Courtois salvaba el empate en 85 tras otra chilena, esta vez de Ocampos.

El encuentro se alargaba tres minutos. Lo de Zidane no efectuando cambios era raro, raro, raro. Aunque solo fuese para perder tiempo.

En el 91 desaprovechamos una buena contra de Vinicius y Benzema por la izquierda. Asensio entraba solo por la derecha. No sabemos lo que intentó el francés. ¿Disparo o pase? El caso es que se fue fuera de banda, por el costado derecho. Ahí prácticamente murió el partido.

Este 0-1 es un alivio. Para el técnico y los jugadores. Y un impulso moral de cara a la siguiente final, contra el Borussia. Aparte de la importancia de los tres puntos.

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