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Zidane, con San Courtois, unos pocos titulares, varios suplentes e incluso suplentes de suplentes, a semis de Champions

Michale Regan Getty AS

Una vez más, forzado por las circunstancias, Zidane estrenaba defensa. La novedad esta vez era la presencia de Fede Valverde en el lateral derecho. Cuando Miguel Ríos me mandaba la alineación madridista le comentaba que esto de inventar líneas defensivas estaba siendo nuestro sino de esta temporada. En la víspera el mister había despejado las dudas sobre el estado físico del uruguayo, lo que presagiaba su titularidad. Otra cosa era qué posición ocuparía. 

Anteriormente, al mediodía, Paco Martín me transmitía su habitual optimismo que compensaba mi habitual preocupación y un cierto aire pesimista. Pero cuando Humberto Ríos se adelantó en nuestro pequeño ritual supersticioso volví a preocuparme. Ver en Real Madrid TV a Roberto Carlos preocupado, un optimista eterno como Paco, me dio mala espina.

Este Liverpool-Real Madrid, vuelta de cuartos de Champions, enfrentaba a los dos equipos europeos que más bajas han sufrido. El mérito del que pasase a semifinales es enorme. La ventaja blanca de la ida, 3-1, tenía el inconveniente de ese gol en contra encajado en casa. Nos obligaba a marcar sí o sí (para nuestra tranquilidad).

Escuché hace un par de días a Álvaro Benito, el mejor comentarista de fútbol del país, decir que nuestro 4-3-3 era la mejor arma contra el Liverpool. Descartaba por completo una defensa de tres marcadores y dos carrileros. Acertó de pleno. Esta reflexión rondaba mi cabeza desde que la escuché. Porque ni confianza  en la mejor línea media del mundo, Kroos-Casemiro-Modric, es total.

De ellos me preocupaba la vuelta de Firmino (suplente en el Alfredo di Stéfano, donde disputó los minutos finales). Recuperaban así a su delantera titular, con Salah y Mané. A Valverde se le presentaba una papeleta complicada en su estreno como lateral. 

Al minuto Milner fue a por Benzema. Le rompió la bota con su entrada. No vio la roja. Ni la amarilla. Un minuto después Salah encaró a Courtois, quien milagrosamente salvó el gol. El balón que le metió Mané fue magistral. Al minuto Mané, de nuevo, se fue de Valverde y nos montó otro lío. 

No conseguíamos salir de nuestro campo. Nos tenían embotellados. A los siete minutos ya habían botado tres saques de esquina. El par de veces que pasamos de la divisoria perdíamos el balón nada más pasar el círculo central. Hasta el ocho y medio que provocamos nuestro primer córner a favor. Y cuando parecía que nos asentábamos volvió a salvarnos Courtois: sacó un certero disparo lejano de Milner que se colaba por la escuadra. Una carrera de Vinicius al filo del 14 les asustó. Cogimos confianza tras un arranque angustioso de partido.

La confianza se tradujo en un par de posesiones largas y un balón al palo de Benzema, en el 19, seguido de un buen disparo de Vinicius al que Alisson respondió con una palomita. 

Mediada la primera parte perdonaron la amarilla a Fabinho por una falta sobre Casemiro. Case sí la vio en el 24 por una entrada sobre Milner. Sonó a tomarse la justicia por su cuenta. Robertson también vio la tarjeta en esta jugada, pero por protestar. 

El ímpetu red ya se limitaba a buscar el contrataque, aprovechando nuestros malos pases. La presión del inicio había aflojado. En sus posesiones veíamos a Benzema solo en punta y a Vinicius y a Marco Asensio bajando a la media. La movilidad de Mané la controlaban Asensio y Valverde. En la otra banda era Nacho quien cubría a Mendy en la vigilancia de Salah.

En el 40, en otra perdida nuestra, Salah dispuso de una ocasión. Se le fue alta. Un minuto más tarde fue Wijnaldum quien la tuvo.

La mejor noticia para  el Madrid fue llegar al descanso con 0-0 en el marcador. Creo que todos (jugadores, técnicos y aficionados)) éramos conscientes que un gol del Liverpool podría haber sido dramático. Como apuntaba que lo fuese la segunda parte. 

Salieron los mismos onces para la segunda mitad. A Casemiro no se le veía bien en el túnel del vestuario. Saltó al campo renqueante. Su segunda parte desmintió estas sombras. Su aporte, como siempre, fue decisivo. Con balón y sin balón. 

Sacamos de centro, perdimos la posesión a los 20 segundos y al minuto Courtois volvió a lucirse a remate de Firmino. Se empezaba a repetir el guion de la primera mitad. 

Tardamos cuatro minutos en rondar su área. Y acabamos cediendo la pelota a Courtois en esa posesión.

En el 53 una internada de Mendy levantó los ánimos (antes hubo otra de Valverde que corrió toda la banda desde la defensa). 

Seguíamos imprecisos en el control y en el pase. Klopp preparaba un doble cambio. Thiago por Milner y Diogo Jota por Kabak. Con esta última sustitución, un nueve por un central, echaba el resto. Entre tanto Phillips vio una amarilla. 

Vinicius cada vez bajaba más a defensa. Cortó varios balones mas perdía fuelle en ataque. De todas formas es de alabar su esfuerzo defensivo. Esta presencia de Vini coincidió con el cambio de banda de Mané (uno de los robos del brasileño fue a Mané).

Un despeje largo en diagonal de Valverde, en el 65, le llegó a Vinicius. Se plantó frente a Alisson pero no pudo superarlo. El rechace favoreció a Benzema pero el portero con una rapidez inverosímil se le echó encima y salvó a su equipo. Dos minutos después Salah, en una acción similar a la de su gol en la ida, desaprovechó la ocasión más clara del Liverpool.

Diogo Jota se fabricó una oportunidad en el 69.

Militao, mientras tanto, nos daba otra clase de despejar balones.

Zidane, en el 71, retiraba a Kroos y Vinicius por Odriozola y Rodrygo. Como supondrán Valverde cambió su posición. La nota positiva inmediata fue que Asensio comenzó a aparecer en el frente de ataque. Y Rodrygo era más eficaz presionando arriba que Vini.

El reloj corría a favor de nuestros intereses. 

Una mala decisión de Odriozola nos puso en aprietos y los salvó Asensio forzando córner. Nada más sacarlo Klopp preparó un nuevo cambio, al tiempo que la contra del Madrid terminó en saque de esquina a nuestro favor. Al filo del 81 un pase lateral de Militao la cabeceó abajo Benzema. Muy buena ocasión que se fue arriba. Después, Isco entraba por Asensio, Shaqiri por Firmino y Oxlade-Chamberlain por ¡Mané! Cierto que ya andaba desdibujado.

Los cinco minutos finales más lo que se alargase podrían ser de infarto. Un gol de ellos y a la UCI.

Militao seguía siendo un frontón y despejaba todo lo que pillaba. 

Los últimos cinco minutos, antes del descuento, nos volvieron a embotellar. Se añadieron cuatro minutos.

Afortunadamente ellos ya no creaban peligro. Tenían la pelota pero Nacho y Militao eran infranqueables. Salvo por errores puntuales nuestros no había mayores problemas… errores como el de Mendy en el segundo minuto del descuento, que salvó San Courtois ante Salah.

El partido terminó con un córner a favor de ellos. No pasó nada. 0-0 y a semifinales!!!

El único equipo español en cuartos de final de Champions también lo será en semifinales. Pese a quien le pese. Y a pesar de las bajas. En Liverpool jugaron unos  pocos titulares, varios suplentes e incluso suplentes de suplentes. ¡Gran semana de Zinedine Zidane!

P.D.: Casemiro fue elegido el mejor jugador del partido.

P.D. bis: estas serán las novenas semifinales del Madrid de las ultimas 11 Champions. En total son 30 de 51 entre Copa de Europa y Champions.

 

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Sin Ramos ni Varane: Real Madrid 3 Liverpool 1

Varane

Sin Ramos ni Varane, tampoco estaba Carvajal, la posible alineación entretuvo a aficionados madridistas y medios. El galimatías era importante. Finalmente Zidane, hombre sensato, optó por la solución sencilla: sustituir a un central por otro y dejar los experimentos según se desarrollase el partido. Por tanto, Militao entró por Varane. Entre las distintas posibilidades le apunté a Antonio Perea que igual habría que empezar el equipo por arriba: Marco Asensio, Benzema y Vinicius. Porque ellos también vienen lastrados por bajas en defensa, tienen un ritmo alto de juego y ocupan las bandas. Nuestros tres puntas servirían para contenerles. Y podíamos buscarles la espalda.

A la vista del once blanco sospechaba que jugaríamos un 4-1-4-1 con Casemiro entre los centrales y los cuatro detrás de Benzema (o quien fuese). A no ser que Case fuese el tercer central, con Kroos y Modric de doble pivote. Son posibilidades que incluso podrían surgir al lo largo del partido. Zidane, de nuevo, no se complicó la vida: 4-3-3.

Los dos mejores centrales del mundo, uno del Real Madrid y otro del Liverpool, eran claramente las grandes ausencias del choque. Zidane y Klopp han improvisado soluciones. El francés no ha parado, dada la plaga de bajas. El alemán ha podido probar en varios partidos a su nueva pareja de centrales. Además de las defensas teníamos la batalla del centro del campo, siempre clave. Esta presentaba dos características contrapuestas: el toque blanco vs. la velocidad red. Ellos optaban por el músculo (Thiago era suplente), dando prioridad a las transiciones rápidas. Nosotros nos encomendábamos al control del juego y a la celeridad de nuestros puntas.

Sacó el Madrid de centro y tardamos 20 segundos en perder el balón. Mas al minuto y medio Benzema disparó por primera vez entre los tres palos. A continuación una internada de Mendy y otra de Lucas Vázquez sembraron la confusión en sus filas. Marco Asensio forzó el primer saque de esquina a los cuatro minutos y poco. Nuestra presión alta daba frutos a la hora de imposibilitar su juego y buscar su portería. Cuando Modric subía a ayudar a Benzema en la presión ellos recurrían al despeje o al balón largo (generalmente salía fuera). Así transcurrieron los primeros 15 minutos.

Dos internadas de Vinicius causaron el pánico en la defensa rival. El brasileño pudo marcar de cabeza en el 13. Se le fue fuera de poco. Salah parecía el único capaz de crearnos problemas.

Tras ese primer cuarto de hora el Liverpool se asentó mejor. El Madrid había levantado el pie del acelerador. La mala noticia para nosotros era que Mané empezaba a aparecer.

Dos errores, uno por equipo entre el 19 y el 24, nos puso el corazón en la boca. Y dos minutos después el éxtasis. Un balón largo de Kroos, 40 metros en diagonal, busca a Vinicius. El brasileño la controla con el pecho, gana en velocidad a dos defensores y según entra en el área chuta con la derecha y marca. 1-0. ¡Golazo!

La primera media hora se jugo a un ritmo endiablado. Ganábamos 1-0 y ellos sacaban su primer córner al filo del minuto 30. Firmaba este resultado!!! Y eso que al poco Vini pudo hacer el 2-0 (y justo antes reclamamos un penalti sobre Benzema). Asensio la tuvo en el saque de esquina tras la ocasión de Vinicius. A la siguiente marcó el 2-0 (min. 36). Otro balón largo de Kroos buscando a Vini fue mal despejado por Alexander-Arnold hacia atrás. Y ahí estaba Asensio atento, de nueve. Con una vaselina supera al portero, que palmea levemente, para acabar empujándola a la portería. Cuarto partido consecutivo en el que Asensio anotaba. 2-0 y menos mal que no había firmado nada…

Buscar la espalda a la defensa red estaba funcionando. Al menos Kroos lo había entendido perfectamente y tenía en Vinicius a su pareja de baile.

Klopp cambiaba a Keita en el 42 para dar entrada a Thiago. Y Asensio tuvo el 3-0 acto seguido.

2-0 al descanso en una vibrante primera mitad en la que el Madrid impuso sus virtudes y el Liverpool no pudo rematar a puerta. El guion de antes del partido se escribió acorde al dictado de Zidane. Por eso Klopp dio entrada a Thiago, para intentar controlar el juego. Su plan había sido desbaratado por el del mister madridista.

El objetivo para la segunda parte era inevitablemente no encajar ningún gol.

El Liverpool salió obligado. Nosotros en la misma línea, pero más atentos en defender que en atacar. Más esperar atrás que presionar arriba. No me gustaba esta idea. Los primeros minutos fueron suyos. Lucas Vázquez vio la amarilla en el 48 (Mané la vio en la primera mitad). Se jugaba en nuestra mitad del campo. No cruzamos la divisoria hasta el 50. Y al filo del 51 nos amargaron: Salah, solo, marcaba. 2-1 en el primer remate a puerta del Liverpool. Se iba al garete todo lo logrado en la primera mitad.

Fue el primero y el único del encuentro.

Thiago vio la amarilla en el 55 por una entrada a Asensio.

El gol del empate estaba más cerca que el 3-1.

En el 57 dos remates (Benzema y Casemiro) no llegaron a su destino. Fueron rechazados por los defensas.

Nuestras bandas habían perdido chispa. Vini ya no se iba de su lateral. Y ellos estaban más encima nuestra. No jugábamos cómodo.

A la hora Casemiro cortó un balón. La jugada terminó en un buen disparo alto de Kroos desde fuera del área. Dos minutos después Mendy salvaba un gol, despejando un instante antes del remate de Mané. A continuación en una contra Asensio peca de generosidad. Se la pasa mal a Vinicius en vez de buscar puerta (estaba en una posición inmejorable). El despeje va fuera. Se saca de banda. Benzema se la da a Modric y este a Vinicius, en las inmediaciones del punto de penalti. El brasileño marcaba su segundo tanto de la noche. ¡3-1!

Dos minutos después Asensio tuvo el 4-1. Excelente pase de Vini. El balear intentó el recorte en vez de chutar. Ocasión al limbo.

Fede Valverde entraba por Asensio en el 69 y medio. Objetivo: tapar esa banda y oxigenar nuestro medio campo. Un minuto después la dupla Kroos/Vinicius volvió a entrar en acción. Terminó con un remate de Benzema que Alisson paró abajo con seguridad.

Vinicius resucitado tras su segundo tanto llegaba extenuado al cuarto de hora final. Mientras, su mejor socio de la noche, Kroos, aparecía por todas partes. Si en la primera mitad el alemán fue el dueño del balón, en esta segunda se creció en labores de contención. Además de ser el indiscutible metrónomo del equipo.

Klopp echaba el resto en el 80 y efectuaba un doble cambio. Shaqiri y Firmino entraban por Kabak y Diogo Jota. Cuatro minutos después Rodrygo sustituía al extenuado Vinicius.

En el 86 en el único error de Kroos, un mal pase atrás, Mané nos pudo hacer el roto definitivo.

En estos últimos minutos nos tenían encerrados.

Lucas Vázquez se dejó media vida peleando un balón en nuestra línea media (min. 89).

Se añadieron cuatro minutos de añadido. De las palpitaciones ni les comento.

El Liverpool buscaba su gol salvador. Solo veía camisetas rojas. La pelota era suya. Menos en el último minuto, donde tuvimos tres jugadas: una contra de Rodrygo, un corte de Modric y un ataque de Rodrygo.

3-1 parece un buen resultado. Mas es engañoso por ese gol en contra.

Durante la tarde Paco Martín decía que me notaba pesimista. Y yo a él excesivamente optimista. Me hablaba de las noches mágicas de Champions. El desarrollo del encuentro justifica sus sensaciones previas. Pero el resultado, ay… Menos mal que en Liverpool no habrá público. Aunque ellos serán los de la segunda parte de anoche.

AS

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Nunca te lo perdonaré Simeone

Geet images Uría

Nunca te lo perdonaré Simeone. Siempre que confío y apuesto por ti me decepcionas. Me haces quedar mal. Quizás la culpa sea mía, por meterme donde no me llaman. Lo digo por mi madridismo. Pero el fútbol me encanta y observo a los rivales directos.

A pesar de no entender que seas el entrenador mejor pagado de España y entre los tres del mundo, te he defendido en varias ocasiones. Pocas, eso sí. Mas me has defraudado todas las veces, menos la primera. Recuerdo que en tus primeras temporadas al frente del Atlético de Madrid te defendía. Eran los tiempos del Cholismo ilustrado. En comidas con Paco Martín y Jorge Maldonado era Paco quien te criticaba y pensaba que tu discurso, tu verborrea, era de corto recorrido. Yo sostenía lo contrario. De esa época es tu primer título como entrenador rojiblanco (Copa del Rey), seguido de la Liga (en la 2013/2014). Con el paso del tiempo Paco ha modificado su opinión. Ahora le pareces el mejor entrenador del mundo. Y de nuevo discrepo con él. Porque me parece que ni siquiera estás entre los 10 mejores, por mucho dinero que ganes. Solo hace falta ver el palmares de técnicos que han ganado una, dos o tres Champions y más de una Liga, incluso con ligas en varios países.

No obstante, dicho lo anterior, aposté por tu Atlético de Madrid la temporada pasada. Os veía claros favoritos a ganar la Liga. Una decepción. También una inmensa alegría porque ganamos nosotros, el Real Madrid de mi vida. Este año he vuelto a apostar por vosotros (junto a nosotros, Barça y Sevilla). Incluí a los otros tres porque no sabía como solucionaríais la marcha de Thomas, estaban las incógnitas de Luis Suárez y de Joao Félix (del que ambos sospechamos). La marcha de Thomas ha sido muy bien resuelta (vais líderes de la Liga); has reposicionado a Marcos Llorente y ha sido un acierto total; el portugués sigue siendo una incógnita y Suárez cumple en el campeonato nacional, mientras fracasa en Champions fuera de casa (igual que en el Barça).

La eliminatoria frente al Chelsea ha sido una vergüenza. En dos partidos no habéis sido capaces de meter un gol y habéis encajado tres. Tuchel te ha dado dos baños, en la ida y en la vuelta. El partido de anoche fue indigno de tu Atleti. Si en la ida hubo voces en los medios ingleses que hablaron del bajo nivel de nuestra Liga si vosotros eráis los líderes, ayer os calificaron como un equipo de la segunda inglesa. Me duelen estos comentarios. Al fin y al cabo somos vecinos. Los dos mejores equipos de nuestra ciudad. Con orgullo llevo las dos finales de Champions que jugamos. Y con inmensa alegría haberlas ganado, como podrás suponer.

Tampoco fueron de recibo tus declaraciones tras la eliminación.

El partido de anoche de Londres fue la última decepción que me diste. No fue digno de tu equipo. Y volví a quedar fatal por tu culpa. Opinaba y había comentado, a mis colegas rojiblancos, que era más fácil que vosotros remontaseis contra el Chelsea a que nosotros eliminásemos a la Atalanta. No di una. Me alegra por la parte que me toca (el Madrid lleva ahora en solitario la bandera del fútbol español en la Champions 2020/21), pero no volveré a confiar en ti. Nunca te lo perdonaré Simeone.

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Benzema y Courtois decisivos

Este calendario de la Liga 2020/21 es caótico. El Real Madrid-Athletic de Bilbao de anoche no corresponde al partido pendiente del Madrid, pertenece a la jornada 19 (de enero 2021). El caso es que tenía entradas para ver “Macbeth” en el María Guerrero. Y me va a pasar lo mismo el próximo día 23.

Según llegué a casa lo primero fue encender la tele. Y me encuentro a Fede Valverde combinando con Vinicius en la frontal del área. El brasileño vio la llegada de Kroos y se la pasó ¡bien! El alemán marcó un golazo con su disparo desde la media luna. Era el 1-0 en el primer minuto de la prolongación.  En mi caso fue llegar y besar el asunto.

Fue un espejismo, sobre todo tras ver la primera mitad y el arranque de la segunda. De los 12 remates blancos de los primeros 45 minutos solo dos fueron entre los tres palos. Uno de ellos fue el gol. Ya me había avisado Humberto Ríos, coincidiendo con el empate a uno del Athletic, que había vuelto la peor versión del Madrid. Esa era precisamente la gran duda antes del partido, no la de la alineación: ¿qué Real Madrid veríamos?

La (justa) expulsión de Raúl García por doble amarilla, en el 13, fue una doble maldición. Para su equipo, obviamente, porque se quedaban en 10 con al menos 77 minutos por jugarse. Y aunque suene raro, maldición también para el Madrid. Los jugadores lo vieron hecho. Y esa tendencia que tienen a sestear (según algunos) o a dosificar esfuerzos (según otros), provoca lagunas de concentración y por tanto en la disposición táctica del equipo en el terreno de juego. El caso es que no parecía que jugaremos 11 contra 10. A pesar de lamentar dos claras oportunidades (Vinicius y Valverde) y reclamar dos penaltis (ellos pidieron uno). De la presiona alta ni rastro.

El inicio de la segunda mitad fue calamitoso. Estuvieron a punto de empatar hasta que lo consiguieron en el 51. Capa se fue banda arriba. Vinicius le siguió pero poco. Abandonó la marca. Mendy se encontró solo frente a Capa y De Marcos. Capa se la dio a De Marcos y se fue hacia el centro. ¿Y nuestros centrales? Se quedaron sorprendidos. Y De Marcos le puso la pelota. Capa solo pudo marcar pero se encontró con Courtois. El meta salvó la situación, mas el rechace volvió a Capa quien esta vez sí anotó. ¿Sergio Ramos y Varane? Recuerden: el Athletic estaba en 10.

En el 63 entraron ¡Isco! y Marco Asensio por Valverde y Vinicius.

Mientras Rodrygo esperaba en la banda para entrar el Madrid botó dos saques de esquina seguidos. En el segundo Marco Asensio sacó en corto atras a Carvajal. El lateral colgó el balón al área. Y ahí apareció la cabeza de Benzema. 2-1 en el 74. Acto seguido entraba Rodrygo por Lucas Vázquez.

En el 87 Isco pudo sentenciar. En una contra un buen pase atrás de Rodrygo no supo controlarlo ni rematarlo. ¡Un desastre! Otro más de Isco, cuya salida al terreno de juego equilibró las fuerzas: 10 contra 10. Comentaba con Paco Martín al respecto que no está para jugar en Primera División. Como mucho de suplente en la Primera femenina

En el 91 Courtois salvó los muebles, tras un desastre defensivo blanco, y en la jugada siguiente Benzema hacía el 3-1, aprovechando el pase de Modric en una jugada de ataque que había iniciado él.

Nos quedamos con los tres puntos, el resultado (3-1) y poco más.

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El Madrid, como Nadal, salva su tercer match-ball

El Real Madrid, como Rafa Nadal, salva su tercer match-ball consecutivo, con una master class de Kroos, sobre todo en la primera media hora. Si ante el Borussia fue Modric quien se salió en la primera mitad, ayer le tocó el turno al alemán. Un metrónomo. Con unos cambios de orientación, de banda a banda, que descolocaban las posiciones defensivas del Atlético de Madrid. La otra gran noticia de la noche fueron las buenas sensaciones de los recuperados después de sus lesiones. Se está poniendo muy caro jugar en el once de Zidane.

Los medios antimadridistas y los madridistas de pacotilla se van quedando sin argumentos. Como los lloricas arbitrales. ¿Dirán algo de lo incomprensible que resultó ver a los colchoneros acabar en 11?

Zidane rompió la banda derecha (Lucas Vázquez-Rodrygo) de la Champions para dar entrada a Carvajal. Estaba claro que Lucas era de la partida, sí o sí. Así que el sacrificado fue el joven brasileño. Por parte rojiblanca la sorpresa de Simeone fue prescindir de Saúl para dar entrada a Herrera (que fue el peor de los primeros 45 minutos). Su presunto 4-3-3 inicial que en realidad era una defensa de cinco, se modificó a un 4-4-2 tras el gol de Casemiro (m. 15). Carrasco cambió su posición en la banda izquierda para ayudar a su medio campo, desbordado por el trio de oro madridista (Modric, Casemiro y Kroos).

Una recuperación de Carvajal en el min. 9 propició un trallazo de Benzema. El leve toque del guante de Oblak evitó el tanto y la pelota se estrelló en el palo corto.

En el 15 Casemiro cabeceó un saque de esquina botado por Kroos. 1-0. Se especulará sobre el resbalón de Herrera. Pero la realidad es otra. Los del Atleti, por razones obvias, estaban preocupados por Sergio Ramos (y Varane). En el caso de Herrera hay un problema en la marca: Case es más alto que el mexicano. Y además encara el balón de frente.

Los rojiblancos solo dispusieron de una ocasión en la primera parte. Fue en el 24: Carrasco intentó sorprender a Courtois en un córner. Le vio adelantado, para anticiparse a un balón aéreo, e intentó el gol olimpico. El meta estuvo rápido y desbarató el intento.

A medida que pasaban los minutos Benzema crecía y crecía. Mientras Vinicius desaparecía. Solo le vimos en unos altercados en el último minuto.

Al descanso se llegó con el 1-0 tras una muy buena mitad del Madrid. Dominaron al Atleti. Se impusieron en todos los duelos. Se anticipaban y no dejaban respirar al rival. Como sería la cosa que el Cholo efectuó un triple cambio para la segunda parte. Se quedaron en el vestuario Carrasco, Herrera y Felipe. Entraron Lemar, Lodi y Correa.

En el arranque Lemar, en su primera intervención, vio la amarilla por una brutal entrada a Casemiro. Zidane mandó calentar a Fede Valverde. Mientras, Benzema protagonizó dos buenas jugadas en ataque tras dos robos.

A medida que pasaban los minutos Casemiro parecía recuperarse y el Madrid mantenía el tono de la primera mitad. Los cambios del Atleti les dieron más posesión. Y ya llegaban a las inmediaciones de nuestra área. Rondando el 55 Lemar libre de marca, en el vértice del área chica, pudo haber empatado. Se le fue fuera. En esta jugada vimos por primera vez a Marcos Llorente (superado por Mendy hasta ese momento). Había cambiado de banda tras la reanudación.

Al filo de la hora de juego Simeone daba entrada a Saúl por ¡Joao Félix! Incomprensible. Y más viendo la inoperancia de Luis Suárez (aunque con el uruguayo nunca se sabe).

En el 62 el reaparecido Carvajal marcaba un golazo. El 2-0. Remataba un rechace desde fuera del área. El obus se estrellaba contra el poste y rebotaba en el cuerpo de Oblak. Por cierto, también es de 1º de Defensa no despejar al centro, siempre a las bandas. Porque pueden suceder estas cosas. Y es más insólito aún que esto ocurra en un equipo de Simeone (o de Mourinho), que tanta importancia conceden a los sistemas defensivos y la estrategia. Estos dos goles del Madrid en 62 minutos igualaban los dos que había encajado el Atleti en lo que va de esta Liga.

A todo esto en una contra, Benzema no se la dio a Vinicius. Lo tenía al lado. Hizo bien. El brasileño estaba pidiendo a gritos el cambio. En el descanso Paco Martín me había leído el pensamiento y me escribió que cuando cambiásemos las bandas, dando entrada a Marco Asensio y Rodrygo, matábamos el encuentro. Sobre el 70 Zidane los puso a calentar a ambos. Asumí que los cambios serían por Carvajal y Vinicius, bajando Lucas Vázquez al lateral. Dos minutos después Simeone agotó su quinto cambio: esta vez sí retiraba a Suárez. Entraba Kondogbia.  Y Marcos Llorente se ponía de referencia en el ataque rival.

En el 78 se produjo el previsto doble cambio blanco. Asumí bien con las salidas de Carvajal y Vinicius.

El Madrid seguía apretando. Mas en el 80 Courtois se lucía en un balón que Saúl cabeceó a quemarropa. A partir de ese instante el equipo se juntó, cerrando líneas. Buscando contras rápidas y presionando la salida de balón rojiblanca. Este estar encima de ellos producía que el reloj corriese a nuestro favor. Les costaba tiempo cruzar la divisoria del campo.

Fede Valverde esperaba en la banda volver al equipo. Entró en el 87 por Modric. Se perfila como titular para el martes contra el Athletic (Casemiro será baja por acumulación de tarjetas aparte del golpe que recibió de Lemar). En el 89 Valverde interceptó un balón que pudo ser el 3-0 tras el disparo de Lucas Vázquez. Oblak desvió a córner.

El derbi se alargó cuatro minutos. Y a Valverde se le veía pletorico de fuerzas.

El 2-0 final significa la perdida de la imbatibilidad del Atlético de Madrid. Y el Real Madrid recorta en tres puntos la ventaja que nos sacaban los vecinos. Que siguen tres por delante y con un partido menos.

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Zidanadas y Zidapenas

La comidilla en mi Whatsapp era la presencia de Isco y Marcelo en el once. Unanimidad: nos disgustaba la decisión de Zidane. Algunos entendían que son jugadores a recuperar. Paco Martín me decía “Isco debe ser hoy o nunca”. Está claro que tenía que reivindicarse sí o sí. El problema es que Isco lleva muchas oportunidades desaprovechadas. Otros justificaban por las rotaciones y los descansos. ¿Qué descansos? ¿Los de cara a sus selecciones? En cualquier caso, nadie entendía su presencia como titulares.

En ataque el Real Madrid parecía disponer un 4-2-3-1. El problema era aplicar la presión alta: ese 1 estaba solo (Benzema). Pero para problemas los nuestros en la posesión y la imprecisión de los últimos pases, sobre todo en las contras. Al menos, en el primer cuarto de hora, se buscaba el tiro a puerta desde fuera del área.

GayáCheryshev creaban dificultades por su banda a Marco Asensio y Lucas Vázquez

En el 26 un golazo de Benzema suponía el 0-1. Un latigazo desde fuera del área, en las inmediaciones del arco izquierdo de la media luna, se coló como una exhalación. En las repeticiones se ve que el remate da en la cadera de un defensor y deja vendido al meta local.

Tres minutos después Lucas Vázquez despeja con el brazo un pase de Gayá. Courtois le desvió el penalti a Carlos Soler. El rechace lo remata Soler al poste y el balón le llega a Yunus Musah, quien empata con Marcelo de espectador. El árbitro fue a ver la jugada al VAR. Se mandó repetir el penalti por invasión del área. Esta vez Soler sí anota y pone el 1-1 en el marcador.

El Madrid seguía impreciso en ataque. Y el Valencia cada vez más ordenado. Los arrebatos de Fede Valverde presionando arriba daban algún fruto. Pero perdíamos lo que recuperábamos. En una de esas nos metieron el 2-1, finalizando la primera mitad. La jugada siguió y tuvimos que esperar al VAR para comprobar si el balón había entrado o no. Autogol de Varane (otro), tras una perdida en falta a Asensio. 2-1 y cuatro minutos de prolongación (que serían cinco). Los de Javi Gracia le habían dado la vuelta al marcador, con un Madrid en nueve (por los missing Isco y Marcelo).

Zidane no hizo cambios en el descanso. Así que en principio volvíamos a jugar con nueve. Contra once y el marcador en contra. Y pudimos empatar al medio minuto, gracias a una presión de Vinicius. En el siguiente ataque nos montaron una contra y la pelota rematada desde fuera del área la rozó Courtois, desviándola hacia el poste.

En el 50 Gayá nos montó otro estropicio. Y Marcelo en vez de darle a la pelota le da a Maxi Gómez. Penalti. Soler anotaba el 3-1. Es lo que tiene jugar con nueve. En esta jugada se reclama falta del delantero sobre Marcelo.

A la hora de juego un incomprensible manotazo de Sergio Ramos era señalado como penalti. El tercero. Soler lo transformaba. 4-1.

Zidane por fin se dignó a mover el banquillo. Pero mantuvo a Isco y Marcelo. Salieron Asensio y Vinicius (quienes antes del 4-1 habían desperdiciado dos buenas ocasiones). Entraron Rodrygo y Odegaard. Dicen que más vale tarde que nunca, pero en este caso no se resolvía la cuestión fundamental: éramos nueve contra 11.

En el 75 entró Mariano por un tocado Benzema. Y Kroos por Valverde.

Un Valencia crecido jugaba a favor del reloj. Los tres goles de ventaja eran una excelente garantía. Tuvimos que esperar hasta el 81 para ver fuera a Isco. Le sustituyó Jovic. Ya daba igual todo. La suerte estaba echada. Y encima, para confundir más los papeles, Sergio Ramos se echó para adelante de delantero cuando teníamos la pelota. Vamos, que nos podían meter el quinto.

Se añadieron seis minutos. Los suficientes para que Jovic se comiese un balón. Despejó en su intento de control o de disparo. También sirvieron para que Rodrygo le diese un poco de picante al ataque madridista. Sus buenas intenciones las desbarataban los defectuosos remates de sus compañeros.

Perder 4-1, por mucho que nos hayan pitado tres penaltis en contra y otro nos lo hayamos metido nosotros, no tiene ninguna excusa. Tampoco hay justificación para alinear a Isco y Marcelo de titulares. Y mucho menos para mantenerlos tanto tiempo en el juego. Un equipo top que empieza ganando y acaba siendo goleado dice poco de la labor desde el banquillo. Zidane se ha equivocado, se ha obcecado en su error y no ha sabido cambiar el rumbo del encuentro. Tampoco supo solventar la ausencia de Casemiro. Sus jugadores, los nuestros, tampoco han dado la cara. Ni la talla. Han estado blandos, no han intentado comerse al rival. No han sabido sobreponerse a las adversidades.

Enhorabuena al Valencia, al que hemos resucitado hoy.

 

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Mal día en Can Barça

AS

Fue un mal día en Can Barça. Empezaron perdiendo la Liga ACB frente al Baskonia y luego empataron en el Camp Nou ante el Atlético de Madrid.

En un buen partido, jugado a un ritmo alto teniendo en cuenta el calor reinante, tuvo varios protagonistas: Diego Costa, Carrasco, el árbitro y el VAR.

Se adelantó el Barça con un incomprensible gol en propia puerta de Costa. Apenas llevábamos 10 minutos de encuentro. Minutos después una arrancada de Carrasco desde su campo, superando a Piqué en carrera (había subido a rematar un saque de esquina y ya le pesan los años así como el calor y su corpulencia). A Carrasco le sale Arturo Vidal, que había hecho muy bien la cobertura a Piqué. Carrasco, ya en el área, sorprende con un recorte y Vidal le derriba. Penalti. Lo lanza Diego Costa y Ter Stegen lo para. El árbitro, con la ayuda del VAR, mandó repetir el lanzamiento, porque el meta culé se había adelantado y no había mantenido ni un pie sobre la línea de gol. El Barça protestó. Esta vez lanzó Saúl y empató en el 18.

Llegados a este punto hagamos un breve repaso de protestas azulgranas. Su entonces técnico Pep Guardiola, cuando no había VAR, se quejó de un árbitro porque había acertado. Sí, han leído bien. Su razonamiento era que por unos pocos centímetros había acertado y que igual se podría haber equivocado, que era lo que servía a sus intereses. En la reanudación de esta Liga 2019/20, tras el forzado parón por la pandemia, el Barça ha inaugurado otra modalidad de protesta, basada en aquella de Guardiola: quejarse de los aciertos, esta vez del VAR. Lo hemos visto en las últimas jornadas y especialmente tras el Real Sociedad-Real Madrid. Ahí quedan las palabras insinuantes, desde Piqué hasta las de Quique Setién. Es decir, desde un crack hasta un mediocre. Ayer volvieron las protestas porque, tanto el árbitro como el VAR, acertaron en repetir el lanzamiento de la pena máxima. Otras cosa es que sea un hecho poco frecuente o que los niños mimados del Barça no estén acostumbrados a que les lleven la contraria.

En la segunda mitad hubo dos penaltis más. El 2-1 marcado por Messi a lo Panenka y Saúl empató a dos, tras otra carrera vertiginosa de Carrasco. A mi no me parecieron penalti ninguno de los dos. Con los colegas que comprobé, los que me contestaron (Carlos Rioyo, Paco Martín, Miguel Ríos, Nacho Gallego y Humberto Ríos) coincidían conmigo. Eramos madridistas y rojiblancos. De los culés no me respondió ninguno. Dicho lo cual, entiendo que tanto el árbitro, que estaba ahí, y el VAR, disponen de más medios y recursos que nosotros, meros televidentes y a expensas de las repeticiones que tengan a bien ponernos.

Diego Costa remató su aciaga noche con una amarilla, en una entrada grosera a Riqui Puig (¡qué buena pinta tiene este chaval!). Fue la última intervención de Costa ya que el cambio estaba previsto.

Tiene su mérito ver cuatro goles, aunque tres sean de penalti, con dos porterazos en el campo como Oblak y Ter Stegen. También vimos al mejor Barça desde que volvió la Liga. Y a un Atleti en su línea ascendente, muy fuerte fisicamente.

El Barça recorta un punto al Real Madrid. No, no estoy de broma. Es que no me fio para nada del Getafe. Un rival duro, correoso y que nos crea problemas. Un empate ante los azulones dejaría las cosas como estaban antes de esta jornada. Si ganamos nos  vamos a cuatro puntos de ventaja más el del goal average. Y a esperar al fin de semana: visitamos Bilbao (sin su jugador n.º 12) y ellos van a Villareal… Podría ser una jornada casi definitiva.

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Depedro y su “Érase una vez”

Por varias razones (fiestas y viajes) se me han traspapelado cuatro discazos. Básicamente porque he tardado en conseguirlos. Se trata del “Érase una vez” de Depedro, “Universo por estrenar” de Anni B Sweet, “La pasión según Igor Paskual” de Igor Paskual y “Africa Speaks” de Santana (con Concha Buika). En los próximos días los reseñaré siguiendo mi orden cronológico, que no es el de su edición. Es decir, de cuando me hice con ellos fisicamente. Comienzo con “Érase una vez“, el primero que tuve.

Érase una vez“, título del último álbum de Depedro (Jairo Zavala) es a su vez el de un poema de José Agustín Goytisolo musicado por Paco Ibáñez. Me parece un acierto hacer una versión de este tema. El resto de las canciones están compuestas por Depedro.

Hace meses, cuando se editó “Érase una vez“, leí un comentario de Paco Martín rendido ante el talento de Zavala. Venía a decir que Depedro era el gran talento que la mayoría del público español aún tenía por descubrir. Viniendo de Paco, un peso pesado de la música española, esto son palabras mayores.

2019 fue un gran año para Depedro. Culminó la gira de “Todo va a salir bien“, su anterior álbum”, con llenos consecutivos en La Riviera. Meses después editaba este “Érase una vez” precedido por el sencillo “Quiero descansar“, un temazo.

Érase una vez” es prácticamente un álbum conceptual, dedicado a la infancia. Los niños son los grandes protagonistas. Y el disco rebosa sensibilidad, sutileza y una enorme delicadeza por los cuatro costados. Los arreglos son sencillamente magistrales. Arropan las canciones, dan profundidad, realzan las emociones que surgen de los textos y de la interpretación.

Además de autor y músico quisiera destacara que Depedro es un gran cantante. Probablemente sea una obviedad decir esto y ya lo sepan. Pero nunca está de más recalcarlo.

Es complicado destacar alguna canción sobre otras. Es especialmente difícil elegir una para cerrar este post. He seleccionado “Dragón alado“. Otra pequeña joya de este discazo de Depedro.

 

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Los Rebeldes presentan “Rock ola blues”

Los Rebeldes anuncian el lanzamiento de su nuevo álbum “Rock ola blues” y presentan el video de la canción que le da título.

Han pasado 40 años desde que Carlos Segarra formó en Barcelona Los Rebeldes con Aurelio Morata al bajo y Moisés Sorolla a la batería. Pocas formaciones españolas pueden presumir de cuatro décadas de actividad. Atrás quedaban sus inicios con Loquillo de representante, primero, y después compañero de escenario.

La canción “Rock ola blues” nos da pistas del tono autobiográfico que imbuye al álbum. Porque hay temas como “El chico de la guitarra” que hace referencia a sus inicios en su Barcelona natal, o “Orgullosa Benidorm” en alusión a su ciudad de residencia. También hay dos versiones: “Larguirucha Sally” y “Roadhouse Blues” (en inglés).

Santiago Campillo (ex M Clan) ha producido esta nueva entrega de Los Rebeldes, grabada en su Niculina Records Studio (cercano a Murcia), y que espero con expectación.

Me congratula que Carlos y su grupo sigan en la brecha. Lejos quedan los tiempos en los que coincidimos en Epic. Y tuvimos un n.º 1 en Colombia con “Bajo la luz de la luna“. Ellos venían de la Twins de Paco Martín y ahora desde hace unos años vuelven a estar en un proyecto con Paco en su Martin Music. ¡Enhorabuena!

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Eduardo Arroyo (Madrid 1937-2018)

cartel arroyoDe la amplia obra artística de Eduardo Arroyo (artista polifacético donde los haya: pintor, ilustrador, escultor, escritor, escenógrafo) he escogido el cartel que hizo el año pasado para el festival La Mar de Músicas (en un triste giro del destino este año, hace dos meses, también fallecía Paco Martín, el director y promotor de este importante festival musical).

Tuve la fortuna de conocer a Arroyo en una exposición de su cuñada, amiga nuestra, y pasamos una tarde inolvidable. Gran conversador, lucido y brillante en sus apreciaciones (coincidimos ambos en la fortuna que tuvimos de perdernos La Movida y discrepamos sobre Walter Benjamin). Tan solo eché en falta más tiempo para cotillear sobre sus reuniones veraniegas en Robles de Laciana (León), el pueblo que se convirtió en la capital de su “paraíso de las moscas”, tras la rehabilitación de la casona de su bisabuela. Durante 17 años organizó en julio un festival de música en la localidad leonesa (servía de encuentro para amigos, artistas e intelectuales). También gestionó cursos de verano en la comarca con la Universidad Carlos III (y muchos otros proyectos se quedaron aplazados sine die). Mañana será enterrado en Laciana.

En “Bikinis, Fútbol y Rock & Roll” no podía faltar una mención a Eduardo Arroyo, como uno de los máximos exponentes del arte pop español.

Arroyo Bikinis

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