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Ana Juan en The New Yorker

!2 septiembre

Esta semana hemos conocido que la icónica portada del cumpleaños del New Yorker es obra del granadino Sergio García. La Mundana me ha alertado sobre las numerosas portadas de Ana Juan para la misma revista.

The New Yorker, aparte de su proverbial calidad, se distingue por el esmero con el que cuidan sus portadas. Las de su aniversario quizás sean las más significativas. Hace 96 años, el 21 de febrero de 1925, presentaban en su primera portada a Eustace Tilley, un dandy inspirado en la ilustración de un aristócrata francés, el conde de Orsay. Cada aniversario se conmemoraba con una nueva imagen de Eustace. Con el paso del tiempo se convirtió en una imagen simbólica del semanario. Su mascota. Tuvo sus transformaciones: fue un adolescente blanco en camiseta, con la gorra al revés, espinillas y pendiente (Robert Crumb, 1994), afroamericana/o, mujer (Ana Juan dibujó una Eustacia en 2005), hipster de Brooklyn (2013), incluso se asemejó a Putin en 2016, cuando las injerencias rusas en las presidenciales de ese año.

Ana Juan, además de la mencionada portada de 2005, es una firma asidua en The New Yorker. Para la historia ha dejado dos: la del encabezado a los 10 años del atentado de las Torres Gemelas y la dedicada a otro acto terrorista, el ataque a la revista Charlie Hebdo.

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Ana Juan (Valencia, 1961), es probablemente muestra ilustradora más internacional. Obvio que es por su proyección desde las portadas del New Yorker. La primera data de 1995. Su primera exposición individual fue en Ginebra (1988). En el 92 debutó en una galería neoyorquina del Soho. Tras tres años consecutivos obteniendo la Medalla de Plata de Ilustración de la Society of Newspaper Design ganó la Medalla de Oro en 1998 y 1999. En 2010 el ministerio de Cultura la galardonó con el Premio Nacional de Ilustración. Ha diseñado numerosas portadas de libros (propios y ajenos). ¡Una crack!

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Biden vs. Putin

El BIden vs. Putin parece que pone fin a la carta libre de la que ha gozado el líder ruso bajo la administración Trump. En sus cuatro años de mandato sus halcones respecto a Rusia eran contradichos desde la presidencia, que diluya las medias. O sencillamente las anulaba. Esos halcones fueron despareciendo de sus cargos (desplazados, cesados o dimitieron). Trump siempre se mostró solicito y atento a Putin. Se tragó varios sapos. El presidente de Estados Unidos parecía un títere manejado por el jefe de estado ruso.

Casa Blanca

En las dos imágenes observamos las diferencias entre los dos comunicados, el de la Casa Blanca y el del Kremlin (traducido al inglés del ruso). El tono es distinto y el de Moscú omite las referencias al envenenamiento del opositor Navalny, a los botines de guerra rusos ofrecidos por soldados estadounidenses abatidos, la nueva injerencia rusa en las elecciones de 2020 o el reciente hackeo masivo ruso, que son mentados por EEUU. En lo que sí coinciden las dos notas de prensa es en las referencias al tratado de no proliferación de armas nucleares y la situación en Ucrania.

Kremlin

¿Cuál era el ascendente de Putin sobre Trump? Se ha especulado sobre un escándalo sexual: un video con prácticas escabrosas (lluvia dorada). Nunca me lo creí. Otra cosa es la relación amistosa de Trump con Epstein y su pareja. Quienes como saben dirigían una red de escorts de lujo para las elites. Añadan al cóctel la afirmación de Putin sobre la calidad de las prostitutas rusas (“son mejores que las cubanas”). Mezclen y sirvan…

Pienso en otros dos factores:

  • Dada la mala situación económica de las empresas de Trump, con ingentes deudas y enormes dificultades para conseguir nuevos créditos o ampliar los existentes, es más que probable que el gobierno ruso proporcionase recursos salvadores. Esto también explicaría la negativa de Trump a mostrar sus declaraciones al fisco estadounidense.
  • La probada injerencia rusa en las elecciones presidenciales de 2016 tiene su peso. Varios de los contactos del equipo de Trump con los rusos fueron condenados (Flynn, Manafort, Stone). Trump les indultó antes de dejar la Casa Blanca.

Supongo que con el tiempo averiguaremos la veracidad o no de estas sospechas. No descarten nuevas revelaciones.

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La República Bananera de Estados Unidos es el gran triunfo de Putin

La República Bananera de Estados Unidos es el gran triunfo de Putin. Dicen que la venganza es un plato que se sirve frío. El rotulo de tele Putin, “Entre la violencia y la confusión”, define perfectamente la situación del día del asalto al Capitolio. Y ese era exactamente el objetivo buscado por el líder ruso desde el principio de su presidencia. De ahí su apuesta por la candidatura de Trump de cara a las elecciones de 2016 y 2020.

Me sorprende que pasados los días nadie haya comentado sobre la injerencia rusa. O la presencia de agentes rusos infiltrados entre la masa que irrumpió en el edificio del Congreso. Los rusos tenían ante si una oportunidad de oro para pillar, copiar y clonar documentos, tarjetas de identificación, pases, ordenadores, códigos, etc. ¿De verdad hay alguien que cree que esto no sucedió? Entiendo el silencio de la administración de EEUU. Duplicaría la sensación de rídículo que ya han hecho. Como si no tuvieran ya bastante con el estrepitoso fracaso de sus servicios de inteligencia y seguridad.

Se sabe que varios de los asaltantes se llevaron objetos de las dos Cámaras del Congreso y de las oficinas de diputados y senadores. El de la foto portaba orgulloso el atril de Nancy Pelosi. No sé si será cierto o es un bulo fabricado, pero he visto que posteriormente apareció en eBay. El concepto funciona mejor como broma.

Un artículo de Politico señalaba que se está contabilizando lo “perdido”. Citan portátiles, documentos y material de oficina. Ruben Gallego, diputado Demócrata por Arizona, señala que habrá barridos para verificar y garantizar la seguridad de las comunicaciones y alerta de la posibilidad que rivales extranjeros pudieron haberse infiltrado con facilidad entre la muchedumbre (“…possibility that foreign adversaries could have easily infiltrated the crowd that encircled the Capitol“).

Insisto: ¿de verdad hay alguien que crea que el hábil Putin no aprovechó la ocasión para colarse en las entrañas del parlamento estadounidense?

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¿Qué estará maquinando Putin?

¿Qué estará maquinando Putin estos días? Es la pregunta que nos hacemos Los Mundano. Nueve días después de las elecciones presidenciales de Estados Unidos, el líder ruso no se ha pronunciado. Cuando Trump ganó en 2016 Putin tardó poco más de una hora en felicitarle tras las proyecciones de los medios estadounidenses. En estas, ganadas por Joe Biden, Putin aún no ha dicho esta boca es mía.

Hasta el momento Biden supera a Trump en casi 5,2 millones de votos populares y ha superado la barrera de los 270 votos de los colegios electorales (son los que cuentan para ganar la presidencia).

Un portavoz del Kremlin dijo que el presidente ruso Vladimir Putin espera al anuncio de los resultados oficiales de las elecciones presidenciales de Estados Unidos antes de felicitar al ganador. En 2016 no se la cogió con papel de fumar y ahora sí. ¿Biden habrá tomado buena nota de esto?

¿Qué estará maquinando Putin estos días? Su silencio es sospechoso…

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El último debate Trump vs. Biden

El tercer y último debate entre Donald Trump y Joe Biden tuvo lugar en Nashville, en la Universidad de Belmont (institución privada y cristiana que estuvo vinculada a los Bautistas). En realidad fue el segundo porque el anterior se suspendió. Es decir, de los tres debates previstos solo se han celebrado dos.

Este enfrentamiento presentaba un par de características especiales. La primera fueron las medidas para evitar las interrupciones de Trump en las exposiciones, que marcaron el primer debate, pero sin desvirtuar los intercambios propios de una discusión. La solución: cerrar el micro del oponente solamente durante la exposición de dos minutos del rival, cuando responde a la pregunta de la moderadora. No evita la molestia para quien sufre los cortes, mas alivia al telespectador. Se deja abierto para todo lo demás. La segunda, y para mi trascendental, es que se llegaba con 47 millones que ya han votado. En unas presidenciales en EEUU votan entre 120 y 125 millones. De ahí la importancia de estos 47 millones de votos por correo (más los que quedan). Y como ya he repetido en varias ocasiones dudo que haya muchos indecisos. Porque el planteamiento de estas elecciones se acerca mucho al de un referéndum sobre Trump. Es el problema al que se enfrenta el presidente. Se lo ha buscado el mismo, por su narcisismo y afán de protagonismo.

Me van a permitir que use similes boxísticos. Trump es el campeón que defiende el título. Biden es el aspirante y favorito en las apuestas (las encuestas).

La estrategia del campeón está siendo un calco de la que le llevó al título en 2016. Parece haber olvidado que entones ganó en un combate entre dos aspirantes. Su candidatura era la del outsider. Ahora, en 2020, el outsider ya no lo es y se trata de un combate diferente, entre un campeón y un aspirante.

El primer asalto fue sobre el coronavirus. El aspirante golpeó con contundencia. Atacó los muchos puntos débiles del campeón. Le bailó. Trump no perdió los nervios, en el asunto que puede costarle la presidencia. Tampoco interrumpió, aunque estuvo a punto finalizando el asalto.

En el siguiente round sobre las interferencias de potencias extranjeras en las elecciones de EEUU, Biden muy hábilmente deslizó el asunto de Putin. Trump contraatacó con presuntas acusaciones sobre ganancias de Biden en Rusia. El aspirante le crujió con un directo al hígado y otro a la mandíbula. El primero fue sobre pagar impuestos en China y no en EEUU. El segundo se refirió a la ocultación de las declaraciones fiscales de Trump. Las (falsas) acusaciones de Trump a Biden sobre sus negocios en China, Ucrania y Rusia fueron desmentidas. Ya se habían confirmado las falsedades por las agencias estadounidenses encargadas de investigar (se ha cerrado una investigación por falta de pruebas y se ha demostrado que el servicio de inteligencia ruso pasó información falsa sobre Biden a Rudy Giuliani, abogado personal de Trump). Este asalto dependió de los simpatizantes de cada uno de los contendientes. Porque los seguidores de Trump son fieles a su palabra y no atienden a razones.

El siguiente asalto, sobre Corea del Norte, fue un empate. Mientras que el del Obamacare y el (inexistente) plan sanitario de Trump, que lleva anunciando desde 2016 y que aún no se vislumbra, fue para Biden. El aspirante no solo resaltó lo obvio, cuatro años anunciando un plan que no existe, también marcó las pautas de su proyecto. Biden además recalcó que tener un plan de salud público es un derecho. Lo mismo sucedió en los siguientes temas (empleo, salario mínimo y nuevos planes económicos de rescate).

Trump empezaba a estar grogui. Y como los boxeadores aturdidos y tambaleantes buscaba el golpe de suerte que noquease a su rival. Lo intentó con el escándalo de los niños separados de sus padres. Pretendió culpar a Obama y Biden de la situación. No coló. Tampoco logró el puñetazo definitivo en el asunto racial. Trump se atrevió a decir que ha sido el mejor presidente de EEUU para la comunidad negra desde Abraham Lincoln. ¡Toma ya! Es literal, no mi interpretación. De hecho he reflejado su matización, porque de primeras dijo que había sido el mejor quizás con la excepción de Lincoln. El revolcón que le dio Biden fue notorio. Y eso que no mencionó a Roosevelt, Eisenhower o Lyndon B. Johnson (la ley de los derechos civiles). Sobre el cambio climático más de lo mismo. La ametralladora Trump de falsedades y realidades paralelas funcionaba a tope pero no lograba el KO. Y empezó a interrumpir. Estábamos llegando al final del debate.

En la alocución final Trump elevó su apuesta y auguró un futuro apocalíptico si ganaba Biden. Olvidó mencionar Venezuela. No es broma. Lo ha hecho con anterioridad. Biden en su turno estuvo en su linea, comedido. Y con un punto de optimismo, confiado por las encuestas que le avalan.

Trump mejoró ostensiblemente respecto al primer debate. Parece que aprendió de sus errores y controló sus impulsos. Era una actuación destinada a recuperar a los votantes moderados que parece haber perdido. ¿Lo consiguió? Lo sabremos el 3 de noviembre, salvo que algunos ya hayan votado y formen parte de los 47 millones mencionados al principio.

Biden, por su parte, no metió la pata. En mi opinión ganó, pero eso da igual (como mi comentario al respecto), porque Hillary Clinton ganó sus debates y Trump la presidencia. Para Biden no hacerlo mal y salir airoso es un triunfo. Y le sirve para seguir comandando las encuestas. Recuerden: no hagan caso de elaboradas a nivel nacional, no reflejan la realidad que importa, la de los colegios electorales que es donde se deciden las elecciones. Las encuestas fiables son las estatales, estado a estado, que sí responden a la verdad de los posibles resultados.

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La vacuna como arma política

Encontrar una vacuna contra el Covid-19 se está convirtiendo en un arma politica. Es comprensible que haya un interés económico y de prestigio nacional por ser los primeros. En muchos aspectos me recuerda a la carrera espacial entre la extinta URSS y EEUU. A rusos y estadounidenses se han añadido los chinos. Los tres países están inmersos en operaciones de imagen a cuenta de la vacuna. A nivel internacional (China), local (Estados Unidos) o en ambos sentidos (Rusia). Deben ser tremendas las presiones de los dirigentes políticos a investigadores y laboratorios .

China necesita un golpe de efecto para paliar el efecto negativo del coronavirus surgido en su territorio y afianzar su liderazgo económico. El perfil chino ha quedado deteriorado en esta crisis global. La reacción inicial de negación y ocultamiento son difíciles de olvidar. Tampoco ayudaron las malas practicas comerciales de los proveedores chinos de material sanitario. China parecía contar con ventaja en esta carrera. A mediados de marzo Chen Wei, la Terminator del ébola, se administraba su propia vacuna, iniciando los primeros experimentos en humanos. No hemos tenido noticias relevantes al respecto desde entonces.

A Putin le interesa recuperar el brillo perdido. Tanto el que está empezando a perder en su país como el de Rusia en el tablero internacional, aunque su peso siga siendo importante (especialmente a la hora de manipular y enredar con rumores y falsedades). Ayer Putin anunció que acaban de registrar la primera vacuna. Esta declaración confirma el anuncio de hace dos semanas. Y ha levantado más de una ceja en la comunidad científica internacional. Se vislumbra el escepticismo. Parece que hay un consenso sobre que se han saltado plazos. Mas Putin ha dicho que una de sus dos hijas ha sido vacunada (lo pueden ver en el video). No sé si han cumplido o no con los plazos estipulados. No estoy preparado para opinar sobre el asunto. Lo que sí sé es lo que se ha anunciado: la producción comenzará en septiembre y las primera vacunas se aplicaran al personal sanitario a partir de octubre. Los países que ya han expresado su interés recibirán las primeras dosis a partir de enero 2021. También sé que Putin es tan poco fiable como Trump, aunque el ruso le da mil vueltas en preparación y astucia al POTUS. El Periódico recordaba un par de aspectos sobre la eficacia rusa:

[…] suministró ayuda a Italia y a EEUU, una cooperación que, eso sí, vino rodeada de polémica. En el caso italiano, la prensa local aseguró que el 80% del material médico era “inservible” y que entre el equipo médico trasladado al país transalpino había “expertos en guerra bacteriológica” y miembros adscritos a la inteligencia militar, el temido GRU. En el caso estadounidense, los ventiladores, que habían registrado averías e incendios al ser utilizados en Rusia, llegaron sin haber sido aprobados por el ente regulador de EEUU en temas sanitarios. Además, posteriormente se supo que dicho material no era ninguna donación , sino había sido comprado y pagado a una empresa rusa que además había sido objeto de sanciones. […]

Trump se juega las elecciones y lo sabe. Sus esfuerzos por recuperar la economía y relajar las medidas lo más rápidamente posible (han sido un error, trágico), anunciar la apertura de colegios e institutos, intentar forzar la celebración de las competiciones deportivas (profesionales y universitarias), decir constantemente lo bien que lo está haciendo (con 5.130.732 casos y 164.593 fallecidos), son pruebas de su desesperación de cara a las presidenciales de noviembre. Su campaña de bulos sobre el posible fraude electoral del voto por correo por la deficiencia del servicio de correos, una responsabilidad federal para la que nombró a uno de sus donantes, es más de lo mismo. Esta exasperación solo tiene un salvavidas: la vacuna. Si de aquí a noviembre aparece con una puede voltear la situación actual (la de los indices de popularidad e intenciones de voto). Es fácil imaginar la presión que estará ejerciendo. Estamos hablando de alguien que ha recomendado tratamientos no respaldados por la comunidad medica y ha pedido investigar sobre inyecciones de lejía. Todo vale mientras sirva a sus intereses. Y puede torcer el brazo de la poderosa FDA (The Food and Drug Adminstration) para acelerar los pasos de aprobación. A principios de marzo, antes de la declaración del estado de alarma en España, escribí que “el coronavirus podría tumbar a Trump“. Sigo pensando lo mismo, pero nunca se sabe.

Veremos como se desarrollan los acontecimientos y en que queda todo.

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@DanWals83975326 el gran propagador de bulos

Illustration Emily Haasch; Photos Getty Images

Leia en un artículo de  en The New York Times, sobre el cambio de la estrategia rusa en la propagación de bulos. Antes (como en la campaña presidencial 2016, la pantomima de los emails de Hillary Clinton, el pizzagate, etc.) producían los bulos y los distribuían vía las plataformas de las redes sociales. Hoy en día ya no necesitan producir nada. Hay una legión de siervos que se encargan de lanzar teorias de lo más disparatadas. Al sindrome del tertuliano se une el del sindrome del periodista facha de investigación. Así que a los de Putin les dan el trabajo hecho. Su labor ahora se limita a propagar y distribuir los bulos a través de las redes sociales.

Este artículo me recordaba algunas conversaciones con Esteban Hernández. Insistía en el origen estadounidense de las plataformas que propagaban los bulos. Sostenía que la desinformación era imputable a empresas de EEUU. Mi punto de vista era que una cosa es la producción y otra la distribución. Esteban tenía razón en lo de la distribución y yo en que la producción era rusa. A la vista del texto de Periroth este intercambio de opiniones queda obsoleto y prevalece la tesis de Esteban Hernández.

Entre aquellos dimes y diretes y lo de Periroth han sucedido un par de hechos relevantes: Twitter ha tomado medidas respecto a los bulos (incluso han verificado los tuits de Trump, lo que ha enfurecido al presidente) mientras Facebook se niega a actuar al respecto. El mandamás de FB queda muy retratado en todo este asunto.

Nicole Periroth traza el actual mecanismo de desinformación. Su pieza arranca con el punto de inflexión de la nueva campaña de desintoxicación:

“The night of the Iowa caucuses in February, Robby Mook, Hillary Clinton’s 2016 campaign manager, logged into Twitter to find the hashtag #RobbyMookCaucusApp trending across the country. Pundits on both sides of the aisle accused him of developing a mobile app to rig the Democratic primary against Senator Bernie Sanders.”

Es decir: acusaban a Robby Mook, jefe de campaña de Hillary Clinton en 2016, de haber desarrollado una app, de cara a las votaciones del caucus de Iowa del proceso de primarias 2020, para perjudicar a Bernie Sanders. Mook no tenía nada que ver, pero eso daba igual. No dejes que la realidad te estropee un buen bulo.

[…] But he had never even heard of the app, which was developed by a company called Shadow Inc. This mattered little to the thousands of Twitter users attacking him online. Four months later, Mr. Mook said with a sigh, “There are still people out there who believe I developed that app” […]

Un exagente del FBI declaraba “The Kremlin doesn’t need to make fake news anymore. It’s all American made”. Traducción: El Kremlin ya no necesita producir bulos. Están todos hechos en América. En esta historia aparece un nombre: Chelsea Goodell, una diseñadora de Webs de Arizona. Fue quien originó el bulo. Aunque se necesitaba algo más.

[…] Ann Louise La Clair, a self-described Los Angeles filmmaker with a Russian Twitter following. Her tweets praising RT advertisements and protesting American airstrikes in Syria — a key Russian ally — had previously been picked up by RT, the Kremlin-owned news outlet […]

RT (Russia Today) es la agencia de noticias rusa (su canal de TV se puede ver en España, en Movistar).

@DanWals83975326 y su red se puso en marcha rápidamente tras el retuit de La Clair. Actualmente, para no llamar demasiado la atención, los perfiles falsos no acumulan miles de seguidores. Pero estos usuarios, inexistentes en la vida real, siguen siendo legión y cumplen su función de agentes de distribución. La Clair era solo una de las 10 fuentes localizadas de las que se alimentaba @DanWals83975326.

La cuenta de @DanWals83975326 está en el inicio de todas las cadenas de propagación. Una vez detectado desapareció durante unos meses. El cambio horario jugó en su contra. Eran demasiados mensajes y todos conceptualmente similares. El inglés no era bueno y muchos estaban en ruso. En cualquier caso cumplían su función: poner en marcha el sistema. Y RT recogía la falsa información en sus informativos. La familia Trump, tan afecta a teorías conspirativas, también se hacía eco de estos bulos.

@DanWals83975326 tras un tiempo de silencio y de haber borrado de Twitter su cuenta original, ha reaparecido como @DanRadov. La publicación del artículo del NYT provocó que Twitter le cancelase la cuenta.

 

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Putin podría aburrirse de tanto ganar

Russia President Putin on official visit to Saudi Arabia

Un artículo de James Hohmann, en el Washington Post de ayer, afirmaba en su subtitulo que “Vladimir Putin ha ganado tanto en estos últimos tres años que podría aburrirse de tanto ganar” (“Vladimir Putin has won so much these past three years that he may get tired of winning).

El titular del texto “Trump le otorga otro triunfo a Putin con la retirada de Siria” (“Trump hands Putin another win with Syria pullout“) no deja espacio para la imaginación. Hohmann, corresponsal nacional del diario, arranca su texto recordando el informe de la inteligencia estadounidense sobre el interés ruso en el triunfo de Trump y las proféticas palabras, antes de las elecciones EEUU, del ultranacionalista Zhirinovskiy (pidió comparar su ADN con el de Trump para verificar si eran parientes): “brindaré con champán por el triunfo de Trump anticipando la solidificación de las posiciones rusas en Siria y Ucrania“. Como efectivamente ha sucedido. A continuación el periodista repasa los greatest hits de Trump en política internacional.

La retirada de las tropas estadounidenses del norte de Siria ha dejado en precario a los kurdos, aliados hasta ahora de EEUU en su lucha contra el ISIS. Los kurdos, con una población similar a la de España (más de 40 millones), siempre han temido a los turcos. Ante la posibilidad de una nueva masacre a manos del ejercito de Turquía (que lanzó inmediatamente ataques ante la retirada del ejercito de EEUU), las milicias kurdas se han apresurado a pactar con Moscú y el dictador sirio Ásad (hijo de otro tirano). Esto apuntala el control del país por parte del debilitado Ásad, reforzando la posición rusa (protectora de Ásad hijo como la URSS lo fue de Ásad padre). Un portavoz kurdo señalaba que son conscientes que les pueden engañar con estos nuevos pactos pero lo prefieren a una nueva masacre de su pueblo por parte turca.

Mientras tanto, Putin se pasea triunfal en su primer viaje a Arabia Saudita.

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La suerte de los condenados del procés: en España no hay pena de muerte

El País

La gran suerte de los condenados del procés es que en España no hay pena de muerte. Con esto no quiero decir que no se hubieran producido los hechos juzgados de existir la pena capital. Pero sí abría el abanico de posibilidades de condena. Y la pena de muerte sería una espada de Damocles (“amenaza persistente de un peligro”).

Se ha debatido sobre si los delitos eran de rebelión o sedición. La Fiscalía pedía una pena y la Abogacía otra. La sentencia del Supremo ha avalado la postura de la Abogacía. La pena de muerte hubiese supuesto una tercera vía. De mayor dureza, obvio. Y representaría un nuevo marco legal elevando las consecuencias posteriores al auto judicial y sus consecuencias (indultos, permisos, tercer grado, etc.).

En las tres principales potencias del planeta existe la pena de muerte: China, EEUU y URSS/Rusia. Según Amnistía Internacional China es el país que más ejecuciones implementa. Hay que añadir que en los últimos 10 años (con Putin) no se ha aplicado ninguna pena de muerte en Rusia (otra cosa son los asesinatos, algunos por envenenamiento, de opositores y disidentes). ¿Alguien duda que una situación golpista como la producida en Cataluña, calificada como sedición por el Supremo, no hubiese provocado la intervención militar inmediata en estas tres potencias globales? Aquí Rajoy aplicó el 155 que suspendía la Autonomía. Lo cual demuestra, una vez más, que somos un país plenamente democrático con una Constitución, la de 1978, con mecanismos que facilitan nuestra convivencia. En contra de lo que opinan los independentistas catalanes.

¿No piensan que, en los tres países mencionados, no hubiesen dudado en juzgar pidiendo la pena de muerte para los condenados por el procés, ?

P.D.: De los tres condenados por desobediencia hay que resaltar que la multa económica asciende a unos 60.000 euros por cabeza (un buen sueldo anual): 200 € diarios durante 10 meses.

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Guerreras: las flores kurdas

Trump es el primer presidente estadounidense que abandona a unos aliados. La retirada de las tropas de EEUU del norte de Siria deja desamparada a la población kurda. Las milicias kurdas, entre las que se encuentran las flores kurdas, han sido un bastión contra el estado islámico de ISIS. El avance, consentido, del ejercito turco sobre los kurdos no vaticina nada bueno. No sé, pero me da que Putin debe estar muy contento con la medida de Trump…

El Mundano

Hace cinco años, enero del 2014, tres kurdas fueron asesinadas en París. La noticia pasó desapercibida para la mayoría de los medios españoles (lo cual define claramente sus tendencias). Sucedió en la sede de la Federación de Asociaciones Kurdas en Francia.

Según leo en la revista digital Pikara, “Las mujeres asesinadas eran tres piedras incómodas en los zapatos del gobierno turco. Sakine Cansiz, de 54 años, fue cofundadora del Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK) junto con Abdullah Ocalan, presidente del partido y condenado a cadena perpetua en Turquía. También fue fundadora del movimiento de liberación del Kurdistán y la Unión de Mujeres Libres, lo que la llevó a ser prisionera en Turquía hasta que recibió asilo político en Francia. Fridan Dognan, con 31 años, era directora del Centro de Información del Kurdistán, representante del Congreso Nacional del…

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octubre 10, 2019 · 00:01