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El bluf de la AEA

La Asociación Europea de Automovilistas (AEA) es un bluf. Se supone que tramitan para los afiliados la reclamación de las multas. Una defensa frente a la voracidad recaudatoria municipal. O al menos para eso me di de alta.

La realidad es que “el ilustre” equipo de abogados de AEA se dedica a forzar o buscar fallos administrativos en la imposición de multas. No se salen del cauce reglamentario establecido y sus argumentaciones son siempre las mismas. De tipo técnico y nunca reflejando la realidad de los hechos.

Las fotos que encabezan esta entrada corresponden a una batería que tuve que comprar y a la grúa que tuve que llamar. Las cosas sucedieron de la siguiente forma: se me caló el coche estando parado en el semáforo de bajada de la calle San Bernardo con la glorieta de Ruiz Giménez. No pude volver a arrancar. Llovía a mares. A duras penas pude empujarlo un par de metros y dejarlo (mal) situado al lado de la boca de metro en la misma glorieta. Me ayudó mi amigo Jorge.

La grua tardó en llegar (el mal tiempo no ayudó). Cuando apareció confirmó lo que pensábamos: era la batería. Me dio la carga necesaria, me aconsejó comprar una nueva y me acompañó a la entrada del parking del Corte Inglés de Princesa, donde hay un taller (el más cercano al lugar donde estábamos).

En ningún momento apareció ningún agente municipal para interesarse por nuestra situación, averiguar que pasaba o multarnos. Como la tromba de agua era tremenda estábamos dentro del coche. No nos debieron de ver ni tampoco el triángulo que señalaba nuestra posición.

Pues bien, los torpes de la AEA no tuvieron en cuenta ninguna de estas consideraciones. Y el relato no formaba parte de la alegación. En su escrito tampoco incluyeron la factura de la compra de la batería. ¿Hay mejor prueba del origen y causa del estacionamiento? Solo adjuntaron el parte de la grúa.

El ayuntamiento de Madrid (el organismo competente dedicado a tal efecto) rechazó la reclamación. Señalé a AEA la ausencia de la factura de la compra de la batería. Marearon la perdiz (en esto sí que son buenos) y en el escrito de apelación aceptaron incluirla, a regañadientes. De nuevo fue denegada.

Llegados a este punto ya estaba bastante inquieto al respecto. La multa era de 200€. Si reclamas pagas la cantidad completa y luego ya te abonaran si te dan la razón. No reclamar y pagar dentro de un plazo establecido lleva una bonificación del 50% (100€). Así que de momento ya llevaba gastados 200€ más la cuota anual de AEA (65€ + IVA). “La ilustre” (i)letrada que llevaba el asunto tuvo la desfachatez de decirme, ante mis reclamaciones, que “lo estaban haciendo bien, muy bien”. Su tono de voz denotaba molestia, enfado y una perdida de control porque al repetir reiteradamente su “brillante” frase iba elevando el volumen. Como argumento es de lo más pobre (como poco).

Tuvieron que hacer otro escrito en el que nuevamente obviaban el relato de lo acontecido y se ceñían a los tecnicismos que ya habían usado. Y fracasado. Este recurso extraordinario de revisión también fue rechazado: recibí la notificación de inadmisión y solo quedaba una vía, la contencioso-administrativa. Implica gastos legales… Menos mal que “lo estaban haciendo bien, muy bien”.

Obviamente no he renovado mi afiliación a la AEA. Y como no pagué la cuota de renovación AEA ni se molestó en contestar a mi email notificando la inadmisión. Muy elegantes…

He llegado a la conclusión que todo esto es culpa mía por confiar en una asociación regida por el oscurantismo. El presidente de la misma, Mario Arnaldo, nunca está disponible. Se escuda detrás de una guardia pretoriana que filtra sus contactos (no los hay). Esta falta de transparencia es característica de organizaciones que tienen algo que ocultar. Que no son trigo limpio. Y nunca debí de haber aterrizado por ahí.

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Chrissie Hynde y Raquel se hacen con el Real

Raquel venía dispuesta a disfrutar a tope del concierto de The Pretenders en el Teatro Real, dentro de la programación de este año del Universal Music Festival. Ella y su acompañante son devotos de Chrissie Hynde y sus muchachos. Lo dieron todo desde el principio. Bailaron cada una de las canciones que Pretenders interpretaron. Raquel fue la autentica cheerleader del grupo. Acaparó el protagonismo con su entusiasmo y lo contagió a los músicos y al resto del público. Y además bailaba muy bien. Como sería la cosa que Hynde agradeció públicamente su ardor, preguntó como se llamaba y la dedicó una canción. Finalizada la actuación, aparte de las fotos, pregunté a una Raquel empapada si había sido el concierto de su vida. Veterana de muchas actuaciones de Pretenders éste del Real lo vivió con especial efervescencia por el cariño que Chrissie y los demás miembros de la banda la habían demostrado. En una de las fotos la vemos con las baquetas del batería (también se hizo con varias púas).

The Pretenders tocaron todos sus clásicos, coreados por los asistentes, y añadieron temas nuevos de su último álbum Alone. Chrissie Hynde demostró estar en buena forma. A sus 65 años mantiene su poderío vocal y las tablas la permiten jugar y matizar entonaciones. En “Stop Your Sobbing“, escrita por su ex Ray Davies, se lució.

A destacar que durante esta mini gira española Chrissie Hynde ha lucido una camiseta de Elvis. ¡Bravo!

En este formato de teatro parece estar en su salsa: el contacto con el público la estimula (como comprobamos en el caso de Raquel). Sinceramente no esperaba mucho de su garganta así que fue una muy agradable sorpresa.

Es sorprendente como los veteranos de esta generación y la anterior siguen dando guerra. Mantienen el listón alto para quienes vienen empujando desde atrás.

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Festival Río Babel

 

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El festival Río Babel es probablemente el mejor de cuantos se celebran este verano en Madrid. En el IFEMA. O como poco de los tres mejores, para que quede contento todo el mundo.

El cartel y la programación hablan por si solos.

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Los himnos urbanos de Rosendo encienden el Botánico de la Complutense

Los himnos urbanos de Rosendo encendieron el Botánico de la Complutense y se propagaron por la ciudad. Como atestiguan estos WhatsApp entre Víctor Lenore y una amiga.

Este dialogo es la mejor prueba de la calidad y el volumen del sonido, dos elementos imprescindibles del mejor rock. Habíamos quedado para ir juntos pero problemas familiares de última hora imposibilitaron la asistencia de Lenore y bien que lo sintió (su baja fue cubierta en El Confidencial con una nota de EFE).

Entre las cosas que Víctor se perdió fue saludar al Maestro antes de la actuación y disfrutar de unos buenos teloneros como Naranja Blossom (que contaron con la colaboración de Rodrigo Mercado en el tema final). En la foto hecha por Andrés Ochaita estamos Eugenio Muñoz, un servidor y delante mía Jesús Espino de Akal (fan acérrimo de Rosendo y dispuesto a editarle un libro), Seju Monzón (autor de las fotos del concierto que encabezan este post) y Rosendo con su guitarra. Jorge Maldonado andaba fuera.

Rosendo

Anoche en Madrid coincidieron dos eventos musicales de primer orden: Pet Shop Boys en el Teatro Real y Rosendo en el Botánico de la Universidad Complutense. Dos artistas de primerísimo nivel, pero distintos a más no poder. Las diferencias van más allá de lo estrictamente musical. De entrada, los escenarios marcan territorios simbólicos: el marco del Real vs. un concierto al aire libre en la universidad. Es loable que la música popular se haga un hueco en el teatro de la opera (no olvidemos que en su día parte de la hoy denominada música culta también era popular). Lo que ya es más difícil de digerir es el precio. Las entradas para Pet Shop Boys costaban hasta 197 euros según relataba Prado Campos en su crónica para El Confidencial. Mientras, Rosendo se podía ver por 28 € más gastos (esos que nadie sabe qué son). Este asunto pecuniario es de suma importancia. Trascendental. El poder adquisitivo del público que acudió a la llamada de los ingleses está claro. En lo que podríamos definir como una apuesta ideológica de ocio quien suscribe eligió rendirse ante el Maestro Rosendo Mercado.

Soy protagonista, figurante y productor

Ayudante, guionista y por supuesto el director

Soy un optimista, el gran embaucador

Soy el dueño de la pista, soy el centro de atención

Soy” fue el primer tema que Rosendo interpretó de su nuevo y espléndido álbum De escalde y trinchera. Letras directas, algunas de doble sentido, marca de la casa. Tras cuatro años de silencio discográfico esta grabación, que contiene 10 canciones nuevas producidas por Eugenio Muñoz, está a la altura de sus mejores obras. Si algo define la dilatada carrera de nuestro mejor cronista rockero son dos palabras: autenticidad y coherencia. Y la mejor noticia es que Rosendo sigue siendo Rosendo.

¿Pero qué me estás contando

De cómo ni cuándo? Y digo yo

Tu que sabes tanto

Cúrame de espantos por favor

Cúrame de espantos” que abre De escalde y trinchera también estuvo presente en el recital. Ayer fue una gran ocasión para escuchar en directo parte del nuevo trabajo del Maestro de Carabanchel, desde donde ha dado voz a varias generaciones de amantes del rock más genuino. Acompañado de los fieles Rafa J. Vegas al bajo y Mariano Montero a la batería, no faltaron en el concierto las clásicas de su repertorio, las inmortales que nos subieron a todos los ahí congregados al cielo del rocanrol urbano (sorprendente ver al presidente cántabro, Revilla, entre los asistentes). Himnos imperecederos. Que marcaron época y lo siguen haciendo. Aún suenan frescos y vigentes.

Cuando uno abre las páginas del que un día fuera diario de referencia y solo aparece la crónica de Pet Shop Boys y se obvia la actuación de Rosendo quedan claras muchas cosas. Es un claro contraste con su competidor madrileño, El Mundo, que desplazó a José Manuel Gómez a cubrir el concierto. Y por tanto hay que volver sobre lo de la apuesta ideológica: está claro dónde cada uno ha elegido estar.

Si soy que si no soy

Que si vengo que si voy

Que si vengo que si voy” (del álbum De escalde y trinchera)

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La voz de la memoria: Homenaje a Joaquín Díaz en su 70 aniversario

Joaquín, Diego y Pablo

Joaquín Díaz, flamante premio Nacional de Antropología, recibió ayer un merecido homenaje por su 70 aniversario: La voz de la memoria. Celebrado en el salón de actos de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, consistió en un recital de piano a cargo de Diego Fernández Magdaleno, otro premio Nacional (en su caso el de Música 2010). En la foto que encabeza estoy con los dos Maestros y con uno que lo será en el futuro, Pablo (hijo de Diego y estudiante de violín). Fue al acabar el concierto y la foto nos la hizo Teresa Sobredo, Doctora en estudios medievales del árabe y hermana de Evangelina Sobredo, más conocida como Cecilia. Pero vamos al principio de una mañana emocionante, por su sencillez y por el arte y talento desplegado en torno a la inmensa figura de Joaquín Díaz.

Salón de actos BBAA

En la foto apreciamos varios detalles. En primera fila está el homenajeado. Tres asientos a su izquierda está Teresa Sobredo (sentada al lado de alguien parecido a Fernando Aramburu). Justo detrás de Joaquín Díaz están la esposa de Diego Fernández Magdaleno, Tere, y su hijo Pablo. Entrando, con chaqueta beige y camisa azul, Tomás Marco.

Uno de los momentos emocionales cumbres fue el abrazo público de los dos Maestros al terminar el recital.

Fernández Magdaleno organizó el recital en ocho bloques. Cada uno de ellos, salvo el central, eran un ciclo de tres obras, que comenzaba o cerraba con una composición de Joaquín Díaz. De las 24 composiciones tan solo dos no eran de autores españoles (Montague y Bernstein). Diego incluyó compositoras españolas (no en vano tiene un ciclo de conciertos dedicados a la mujer en la música). Su interpretación fue vibrante, precisa. Con la agresividad necesaria según lo requerían algunas de las piezas o la suavidad y elegancia que precisaban otras. Contó con dos cómplices: un bellísimo Steinway y una acústica inmejorable.

Es en estas fotos donde echo de menos a un crack de la fotografía como Raúl Cancio. El sí sería capaz de captar la belleza de este imponente piano.

Mencionaba antes la excelente acústica del salón de actos de la Academia de Bellas Artes de San Fernando (calle Alcalá 13). Ambos Maestros coincidieron conmigo en esta apreciación. El pianista la destacaba comparándola con otros recintos y el mismo modelo de piano. Y al homenajeado le recalcaba que teniendo en cuenta los materiales de construcción empleados en la sala resultaba más sorprendente aún la calidad sonora. Pregunté sobre la importancia de las bóvedas y las claraboyas (de digamos doble techo creando una especie de colchón o cámara de aire). Díaz citó que probablemente fuese “el efecto Vitruvio“. Se refería al tratado arquitectónico del siglo I a.C. en el que el romano Vitruvio entendía la aplicación del sistema de proporción, el de las armonías musicales, a las piezas arquitectónicas. Además Vitruvio en su texto describía tres tipos de maquinas: “La segunda clase de máquinas -máquinas pneumáticas- consta de unos elementos que se mueven por la acción violenta del aire que pasa a presión y permite emitir sonidos y tonos armónicos.” Y un poco más adelante explicaba su utilización: “Los órganos obtienen sus efectos simplemente con el manejo experto de un solo hombre competente.” Hoy en día estos instrumentos también reciben el nombre de órganos: instrumento musical de viento, compuesto de muchos tubos donde se produce el sonido, unos fuelles que impulsan el aire y un teclado y varios registros ordenados para modificar el timbre de las voces. El órgano musical, pertenece a esa “mecánica” que Vitruvio describía en su tratado de arquitectura. La conversación derivó hacia la importancia española en la fabricación de órganos, especialmente en Cataluña y Castilla y León. Lo cual nos lleva al siguiente punto: el magnifico órgano de la Academia de Bellas Artes.

Obra de Blancafort padre tiene una pinta imponente. Una vez más agradezco a Antonio Perea por haberme sumergido en el fascinante mundo del órgano. Las clases definitivas me las ofreció en nuestro viaje a Gijón (para la presentación de “Bikinis, Fútbol y Rock & Roll“). Precisamente en la ida de ese viaje paramos en Urueña (idea original de Antonio) para saludar al Maestro Joaquin Díaz en sus dominios. Ahí ya abordamos el asunto Vitruvio. Curioso que Joaquín y yo no nos hubiésemos visto desde el siglo pasado y en el breve espacio de unas tres semanas hemos coincidido dos veces. La foto con Antonio y el Maestro es del pasado 16 de junio.

Joaquín Díaz y Antonio Perea

 

 

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El club de los 21

21

Ayer 21 de junio, Día de la Música que coincidía con el solsticio de verano, se formó un grupo que venía fraguándose desde hacía una semana: El club de los 21.

El asunto empezó a tomar forma en La Dolores, tomando cañas el pasado día 15 tras la presentación del libro “Arthur Koestler. Nuestro hombre en España” de Jorge Freire. Ahí nos emplazamos para volvernos a ver el  20 de junio: Juan Laborda presentaba en sociedad su tercera novela “Paraíso imperfecto“. En esta historia, marcada por las coincidencias, resaltar que Juan es profesor de Historia en el colegio que ha estudiado mi hijo y no nos conocíamos (no le tuvo de alumno). No todos los convocados acudieron a la cita (se inicia así un proceso de selección natural).

Por otro lado Jorge y yo habíamos quedado para comer al día siguiente en el Badila (aunque todo dependía de mi regreso de Gijón).

Una serie de (afortunadas) circunstancias convirtieron esa comida tête à tête en grupal. Y la cosa fue tan bien que se convirtió en el acto fundacional. Comeremos el 21 de cada mes (o al menos la semana en la que caiga). También se aprobó  la incorporación al club de mi vecino Fernando Navarro (a quien conocí de carambola viajando a Sevilla) y que es colega de Laura Sarmiento, una de las componentes del nuevo grupo (y guionista como Fernando). Los integrantes encajaban solos al compás pagano del solsticio.

En la foto que encabeza esta entrada de izquierda a derecha: Jorge Freire, Laura Sarmiento, la parlamentaria Dolores González, yo y Juan Laborda.

De postre el gran Igor Paskual para decir adiós y dispararte al corazón“.

 

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Último día de la Feria y mi primera firma

Equipo 2

Ayer fue el último día de la Feria del Libro y por la mañana me estrené con mi primera firma. Llegué con tiempo para poder saludar a El Gran Wyoming, Elvira Lindo, Rodolfo Serrano, conocer a su hijo Daniel (autor de la letra de “Papá cuéntame otra vez“, la canción por la que fiché a Ismael Serrano). Todos firmábamos a la misma hora. También quería comprar un libro en El Argonauta (“Psicodelia, Hippies y Underground en España” recomendado por David Montalvo). Solo vi a Rodolfo Serrano en la caseta de Méndez (compartía firma con Elvira Lindo). Además quería darme un paseíto y comprobar el ambiente de una mañana de domingo en la Feria. Caminar relaja, algo que necesitaba para afrontar lo desconocido y nuevo…

Mis dudas y temores ante mi debut en la Feria se disiparon muy pronto. Afortunadamente. A las doce en punto, la hora señalada, ya estaba firmando y se había vendido el primer ejemplar. Fueron apareciendo amigos, conocidos y compradores. También gente que venía con el libro ya adquirido. Y se produjo algo que me impresionó: Montse Domenech y Antonio Perea que ya lo tenían (del día de la presentación del FNAC y de La Casa del Libro de Goya respectivamente) compraron dos más. Los querían para regalar (obviamente). Aquí teníamos a dos personas que se llevaron cuatro ejemplares. Desde luego la cosa pintaba bien. Y los nervios se transformaban en una sonrisa de oreja a oreja. Nacho Gallego, profesor de la Carlos III, se acercó a comprar otro para el cumpleaños de un colega (ya poseía un ejemplar). Angie NB, que había leído el libro propiedad de David Montalvo, se llevó dos (uno para ella y otro para su madre). Hacía unos días Javier San Vicente se había comprado un segundo ejemplar para su hermano (en Traficantes de Sueños y como parte de mi actividad de firmas alternativas le había firmado ambos). Experimentaba en mis propias carnes el concepto del libro como regalo y traslucía algo mucho más importante: lectores satisfechos. ¡No se puede pedir más!

Aparecieron amigos y conocidos que hacía tiempo que no veía (incluso algunos mandaron a su hijo mayor). Conocí amigas de amigas. Estoy particularmente satisfecho que se acercaran tantas mujeres (y a algunas eché en falta) porque, como supongo que ya sabrán, ellas tienen mucha importancia en “Bikinis, Fútbol y Rock & Roll“.

Jesús Espino, mi editor, me llamó antes y después del acto. Creo que estuve más locuaz en la primera llamada. En la segunda estaba como en una nube, no supe expresar esa mezcla de alegría, asombro, felicidad, plenitud que me embargaba. Al fabuloso equipo de Akal (en la foto que encabeza esta entrada) no hacía falta decirles nada. Lo vieron, lo palparon in situ.

Como explico en el video, o más bien intento explicar, es difícil describir mis sensaciones. Y nunca las olvidaré… Gracias, muchas gracias!!!

Y el viernes a Gijón

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