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Sudáfrica Campeona del Mundo de Rugby

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La esperada final del Mundial de Rugby Japon 2019 enfrentaba a Inglaterra y Sudáfrica.  Dos estilos diferentes que ya habían disputado la final de 2007 (ganada por los sudafricanos). Inglaterra, además de la revancha, buscaban su segundo Mundial. Sudáfrica el tercero, para igualar a Nueva Zelanda en el palmarés. De los ocho Mundiales disputados Inglaterra ha sido la única selección del hemisferio norte en ganar el título (Francia perdió las finales que disputó).

La primera sorpresa se produjo al minuto y medio: Pollard no transformó un golpe de castigo favorable a los Springboks. La segunda se produjo poco después: el XV de la Rosa perdía a su pilier Sinckler por un golpe contra con un compañero. Baja importante (como se pudo comprobar a lo largo de la final: el pack inglés acusó no tener un recambio a su nivel).

En estos primeros minutos Sudáfrica tenía acorralada a Inglaterra en su propio campo. Hasta que Pollard anotó sus primeros 3 puntos en el minuto 9.

En el 20 las tornas cambiaron: el sudafricano Mbonambi se lesionó y Owen Farrell empató a 3. Cinco minutos después Pollard adelantaba a Sudáfrica (3-6). Esto reactivó a los de la Rosa que por fin empezó a imponer su rugby. Durante unos minutos se jugó en la linea de 22 de los Springboks. Y en un par de ocasiones a un metro de conseguir el ensayo. Este dominio desembocó en un golpe de castigo, en el 35, transformado por Farrell, empatando la final (6-6). Tres puntos parecían poco botín para los ingleses. Sobre todo porque tres minutos después Pollard volvía a anotar. 6-9 para Sudáfrica.

En la penúltima jugada de la primera mitad un patada a seguir sudafricana es mal interceptada por Daly: pierde el oval y hace un avant. De la correspondiente melé se acaba en un golpe de castigo (que precedió a un adelantado de Pollard). Pollard anotó y nos fuimos al descanso con un 6-12 para los Springboks.

La tercera y mayor sorpresa de esta primera mitad fue que Sudáfrica jugó a la mano más de lo que nos acostumbra.

El inicio de la segunda parte siguió la tonica de la primera. Una melé sudafricana en el 45 tuvo como consecuencia un golpe de castigo que Pollard no perdonó. 6-15 en el marcador. Una diferencia que podría ser definitiva. Cinco minutos después Farrell anotaba tres puntos. 9-15. Y seguíamos sin ver un ensayo. En el 54 Farrell tuvo la oportunidad de volver a marcar pero su kick se fue fuera de los palos. Minutos después Pollard volvía a lo suyo y 9-18. Responda la Rosa con Farrell un par de minutos después. 12-18.

A falta de 20 minutos Inglaterra necesitaba un ensayo como el comer. En una final en la que aún no se había logrado ninguno.

En el 62 Pollard fallaba su segundo golpe de castigo de la final (producto de un fallo de Watson: cometió una falta innecesaria cuando su compañero tenia ganada la posición tras la patada de De Klerk). En descargo del sudafricano decir que lo realmente meritorio hubiese sido anotar (Pollard lo intentó desde su campo).

Mapimpi sentenció en el 65: su patada a seguir es recogida por un compañero que se la devuelve al alero que siguió la jugada por su banda izquierda. Mapimpi anotaba el primer ensayo de la final. El árbitro puso suspense pero validó la jugada. Pollard logró los dos puntos adicionales. 12-25 para Sudáfrica. Inglaterra ya necesitaba dos ensayos. Y el reloj corría a favor de los Springboks.

El remate lo puso una perdida inglesa en carrera. El rugby lo recoge Klobe en la derecha y se lanza para lograr el segundo ensayo sudafricano. El ala del Toulouse batió a dos defensores con un cambio de pie y se disparó hasta el banderín. Pollard anotó los dos puntos extra. 12-32 a falta de cuatro minutos. Fue el marcador final de una gran final.

Inglaterra perdió su imbatibilidad en la final, el último partido del torneo. Sudáfrica la perdió contra Nueva Zelanda (medalla de bronce tras derrotar ayer a Gales) en su primer partido, el inaugural. La superioridad sudafricana fue manifiesta: se jugó a lo que ellos quisieron. Inglaterra, salvo unas pocas fases, se vio atenazada y no pudo mostrar su juego (de hecho no consiguieron ningún ensayo).

¡Sudáfrica tricampeón mundial! Y el rugby vuelve a ser simbolo de unidad para un país que de nuevo tiene problemas. Kolisi es el primer capitán “afrofricano” en la historia de los Springboks. Sus palabras al final del partido fueron en este sentido. ¡Emocionante!

P.D.: Vermuelen fue el MVP de la final. Para el 8 de Sudáfrica a sus 33 años era su primera final de Mundial (fue tercero en 2015).

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Sudáfrica segundo finalista del Mundial de Rugby

Damian de AllendeLa segunda semifinal, Gales-Sudáfrica, era como una final mundial anticipada. Porque Gales llegaba como campeona del VI Naciones y Sudáfrica como vencedora del Rugby Championship (Argentina, Australia, Nueva Zelanda y Sudáfrica). Se enfrentaban los campeones de los hemisferios norte y sur.

El encuentro se presentaba como un duelo eminentemente físico. La primera mitad confirmó el pronostico (un par de jugadores galeses fueron los más perjudicados tras sendos placajes). Como también verificamos el duelo entre los mejores pateadores del Mundial de Japón 2019: Biggar y Pollard. El 6-9 para Sudáfrica al descanso fue la mejor prueba. Ninguno de los dos fallaron en sus intentos (dos y tres respectivamente).

La segundos 40 minutos arrancaron con Biggar empatando a nueve. Para el primer ensayo tuvimos que esperar al 56 de juego. El capones de ascendencia española Damian de Allende encontró el hueco entre tres dragones y se coló (en la foto que encabeza este post). Sería el único ensayo de los sudafricanos. Pollard anotó los dos puntos extra. 9-16 para los Springboks. 10 minutos después Gales pidió una melé, conscientes de su poderío y dominio en esta faceta. Acertaron: una apertura a la banda contraria permitió a Josh Adams lograr el único ensayo galés. Biggar transformó los dos puntos adicionales. 16-16. Quedaba un cuarto de hora y empezaba a oler a prórroga.

Los últimos 10 minutos tuvo dos fases. En la primera dominó el Dragón. A ocho minutos del final Gales intentó un drop. Un minuto después una patada sudafricana pone el rugby en campo galés. Los Springboks intentan un drop y acto seguido Pollard dispone de un golpe de castigo. Anota. 16-19. Sudáfrica se había sacudido el dominio galés con tres puntos. Quedaban poco más de cuatro minutos.

Otra patada sudafricana (De Klerk) lleva el juego al campo galés. El reloj corría. Y Gales no conseguía salir de su línea de 22. Un avant del Dragón a dos minutos del final parecía decidir la semifinal para los Springboks. De Klerk era el encargado de introducir el rugby en la melé. El golpe de castigo contra Gales sentenciaba el encuentro. Gales tenía que jugársela en la melé y les salió mal. No lograron el drop que perseguían para empatar y su intento se saldó con un golpe de castigo en contra. Pollard ni se molestó en intentar marcar tres puntos más. Gales perdía su primer partido del torneo (Sudafrica había perdido en su debut contra Nueva Zelanda).

El 16-19 final impide a Gales alcanzar su primera final de Mundial. La bicampeona mundial Sudáfrica llega a su tercera final. Les espera Inglaterra, en lo que será la repetición de la final de 2007.

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Inglaterra primer finalista del Mundial de Rugby

Inglaterra, en un partido impresionante, se impuso 19-7 a Nueva Zelanda. El XV de la Rosa comenzó ganando desde el principio: desafió la impactante haka de los All Blacks con una formación que asemejaba la punta de una lanza o flecha. En la batalla psicológica este fue el primer ensayo inglés.

Haka copia

De la ventaja psicológica pasamos inmediatamente a la del marcador: el primer ensayo (y su correspondiente transformación) sucedió al minuto y medio de partido.

El 10-0 al descanso presagiaba una segunda parte apasionante. En el recuerdo el anterior enfrentamiento: 15-0 para los ingleses en un encuentro que acabaron perdiendo por un punto (15-16). El arranque del segundo tiempo fue similar al primero: ensayo inglés. Con una salvedad, porque fue anulado. Los All Blacks respiraron. Pero haber acabado los primeros 40 minutos sin anotar era un peso tremendo (además de infrecuente). En la mencionada remontada sí habían anotado en la primera mitad…

Los cambios introducidos por el técnico neozelandés mejoraron a su selección, pero no fueron suficientes. Eddie Jones, primer seleccionador no inglés de Inglaterra (es australiano: subcampeón mundial con Australia en 2003 –perdió ante Inglaterra– y ganador con Inglaterra del VI Naciones en 2016), con su brillante planteamiento no estaba dispuesto a desaprovechar la ventaja adquirida. Sus jugadores tampoco.

Ganar al mejor equipo de la década (bicampeón mundial y n.º 1 semana tras semana en los rankings) es una hazaña. Estadísticamente ya tocaba. No podía ser que Inglaterra perdiese tantos partidos consecutivos contra Nueva Zelanda. Tocaba ganar uno de siete. Y ha sido hoy, en la semifinal del Mundial que se celebra en Japón.

Nueva Zelanda se queda sin la oportunidad de poder ganar un tercer Mundial consecutivo, mientras Inglaterra alcanza su cuarta final (ganaron en 2003 a Australia en Australia). Para Kieran Read, capitán de los All Blacks (acabó sangrando con la ceja partida) y Steve Hansen, el seleccionador desde 2011, ha sido el adiós a la selección dominadora del rugby mundial (hasta hoy).

Mañana la otra semifinal: un apasionante Gales-Sudáfrica. ¿Tendremos final británica?

 

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Elliot Roberts (1943-2019)

Trasher's Wheat 1985

Ayer me enteré del fallecimiento de Elliot Roberts, un gigante de la industria musical estadounidense. Sucedió el día 21 de junio. Tenía 76 años, cumplidos el pasado mes de febrero.

Nacido y criado en el Bronx neoyorkino acortó su apellido judío (Rabinowitz) y tras abandonar los estudios universitarios (dejó dos carreras) quiso ser actor. Empezó a trabajar en el departamento de envíos de la William Morris Agency de Nueva York. Ahí conoció a David Geffen, otro gigante. Aunque debería decir que Geffen es el gigante de la industria cultural de Estados Unidos. Esta relación devino en amistad y compartieron negocios y aventuras empresariales (Geffen-Roberts Company y Asylum Records en 1971).

Fueron Geffen y Roberts quienes convencieron a Bob Dylan para que abandonase su discográfica de siempre (Columbia Records/CBS) para unirse a la discográfica Asylum y a su oficina de representación (Geffen-Roberts Co.). Editó dos álbumes con ellos: “Planet Waves” y “Before The Flood“, un doble en directo con The Band. Posteriormente Dylan volvería a su casa de siempre.

En 1973 Geffen, Roberts, Elmer Valentine (dueño del Whisky a Go-Go) y Lou Adler abrieron el club The Roxy en el Sunset Strip de West Hollywood. Neil Young inauguró el local.

Roberts y Geffen dejaron de ser socios por culpa de terceros. Un joven agente, Irving Azoff, que trabajaba en la Geffen-Roberts Co. fue el causante principal del cisma: The Eagles cambiaron de pareja de baile, abandonaron a Geffen-Roberts y se fueron con Azoff, quien montaba su propia oficina. Geffen y Roberts, ambos impulsivos y apasionados, chocaron en su forma de afrontar la situación. Geffen fue frío y cerebral y Roberts diríamos que más hippy. El primero tomó una actitud profesional y siguió trabajando con Azoff (convenció a Warner Bros. para que le financiase un sello, Giant Records) y los Eagles (en Asylum y luego en Geffen Records, donde también tuvo a Don Henley), mientras que Roberts roto el amor fraternal juró odio eterno al traidor y al grupo. Y formó Lookout Management. Las malas lenguas dicen que la movida de Geffen con Azoff fue para quitárselo de en medio de MCA (donde presidía la cia.) y poder vender Geffen Records a los nuevos dueños de MCA.

El primer descubrimiento de Roberts fue la canadiense Joni Mitchell. La vio actuando en un club del Greenwich Village de Nueva York (Cafe Au Go Go) en 1966. Se mudaron juntos a Los Ángeles, a Laurel Canyon (centro artístico y bohemio). Les acompañaba el entonces novio de Mitchell, David Crosby. Al poco se les unió David Geffen. Ya situados en la costa oeste Joni Mitchell le habló de un compatriota suyo, Neil Young, que estaba en un grupo (Buffalo Springfield). Curiosamente fue Young quien provocó que la banda prescindiese de los servicios de Roberts. Cuando ellos se separaron, a los 18 meses de formarse, Neil Young llamó a Elliot Roberts para que fuese su manager. Quería empezar su carrera en solitario. Ha sido representante suyo hasta la fecha de su muerte. Son más de cincuenta años. Y “aguantar” a Neil Young no es fácil… Jimmy McDonough, autor de la biografía de Young, escribía al respecto de la relación Young/Roberts que “Ha habido otros equipos infames en el rock and roll –Dylan y Albert Grossman, Ray Charles y Joe Adams, Bruce Springsteen y Jon Landau– y, por supuesto Elvis y el Coronel Tom Parker. Elliot Roberts definitivamente vive en este salón de la infamia y es el único ser humano capaz de guiar la carrera de Neil Young.”

Con Joni MItchell rompió en 1985. La foto de Trasher’s Wheat en la que vemos a Young, Mitchell y Roberts es de ese 1985.

Roberts también fue manager (con o sin David Geffen) entre otros de Crosby, Stills & Nash, Crosby, Stills, Nash & Young (“el pegamento que nos mantenía unidos” ha declarado Graham Nash), Jackson Browne, America, Devo, Talking Heads, The Cars, Tom Petty, Tracy Chapman (su último descubrimiento de relieve) además de los ya mencionados anteriormente.

Cuando llevé el marketing internacional de Geffen Records en NY tuve el inmenso honor de conocer a Elliot Roberts. (David Geffen tenía un contrato de distribución con Warner Bros. para EEUU y Canadá y otro con CBS para el resto del mundo; Warner eran socios de Geffen Records). Me tocó trabajar con él en tres proyectos: Neil Young (dos álbumes), Joni Mitchell y el debut en solitario de Ric Ocasek, el líder de The Cars.

Con Ocasek no hubo nada que hacer. Aparte de trabajar para que se editase en los principales mercados del mundo. El álbum era flojo. No funcionó en EEUU, ni en ventas ni tuvo el apoyo de la crítica musical. No había ninguna historia que contar. En cambio con Joni Mitchell fue otra cosa. Dada la vertiente pintora de la cantautora, y que la portada del álbum “Wild Things Run Fast” era obra suya, Roberts y Mitchell tuvieron la idea de organizar presentaciones del disco en galerías de arte (en conjunción con sus pinturas). En Estados Unidos solo consiguieron hacerlo en Los Ángeles. Por mi parte coordiné con las compañías de  Inglaterra, Italia, Australia y Japón para hacerlo en Londres, Milán, Sydney y Tokyo. Salí bien parado del asunto aunque ella echó de menos no haber estado en París. Aún recuerdo la mirada de Elliot Roberts a Joni Mitchell: la calló. Y rápidamente paso a agradecer lo que CBS Records International había logrado.

Lo mejor de nuestra relación sucedió en San Francisco, en el rancho de Neil Young (una hora al norte de la ciudad). Young debutaba en Geffen Records con un disco difícil “Trans“. Influenciado por Kraftwerk se alejaba drásticamente de lo que sus seguidores podían esperar. El trasfondo del disco eran los ejercicios vocales que practicaba con su hijo Ben, quien sufría parálisis cerebral infantil. (Pero eso no lo sabíamos entonces). Young había accedido a recibir periodistas musicales y críticos en su rancho, para pasar el día con él, hablar del disco, etc. Las delegaciones australianas y japonesas habían llegado directamente y ya estaban en el rancho cuando llegué desde NY con los ingleses, Antoine de Caunes y su equipo de TV de Francia, la corresponsal italiana de la RAI, un par de medios alemanes y uno holandés. Nos recibió Elliot Roberts en el aeropuerto de LA. El trayecto fue todo un muestrario de Roberts. Todo lo que me habían contado era cierto: despierto, buena persona, bromista, rápido, inteligente, encantador, etc. Recuerdo vívidamente dos temas: la historia de porque Neil Young y él se habían comprado esos terrenos. La idea era que, según estudios geológicos que hablan sufragado, cuando los movimientos de la Falla de San Andrés fuesen perceptibles, sus propiedades se convertirían islas del Pacífico. Cuándo le pregunté cuando ocurriría eso, me contestó entre risas que en unos miles de años. Y se encendió un porro (que ya llevaba liado). El segundo asunto fue cuando nos llevó por unas carreteras rurales, con pequeñas subidas que tomaba a gran velocidad (como si fuesen dunas) y el todo terreno literalmente volaba hasta caer sobre sobre suelo firme de nuevo. El vehículo que nos seguía, con el resto de la expedición, le pitaba (asumo que pidiéndole prudencia).

Al llegar a la casa de Neil Young, nos esperaba con su familia, músicos, amigos y los australianos y japoneses que habían llegado antes. El salón era lo que te esperabas. Rústico, lleno de guitarras, amplis, una enorme chimenea, muebles de madera, telas en las paredes, alfombras cubriendo todo el suelo. Y una peste a marihuana que ya te embriagaba. Improvisamos una pequeña rueda de prensa mientras preparaban la cena. Tras la parte profesional del asunto nos relajamos, comimos, bebimos y Young nos tocó un par de temas con sus amigos músicos. Tuve ocasión de charlar con él. Le felicité por el riesgo que asumía con “Trans“. No es fácil que un artista de renombre de un cambio estilístico tan acusado y se lance al barro de esta manera. Estaba especialmente interesado en la opinión de los alemanes (por lo de Kraftwerk). A Roberts (y a Young) le gustó lo que dije. Y creo que fue ahí cuando me gané la confianza del manager. Respecto a mi comentario sobre asumir riesgos soltó irónicamente que David (Geffen) no compartía mi punto de vista. Años después Geffen demandó a Young por no entregar obras acorde a su estatus, por los que la compañía le pagaba un millón de dólares de adelanto.

Lo último que supe de Roberts fue la semana pasada. Unas declaraciones suyas respecto al incendio que afectó a muchos de las cintas originales propiedad de Universal (y los sellos que ha ido absorbiendo o creando). Decía: “Es un crimen que hayan desaparecido los masters originales de Billie Holiday o Buddy Holly o de todos esos artistas de los 40 0 50. Cuando la industria discográfica empezó a declinar hace unos 15 años, la gente (por los ejecutivos) fue reticente a hacer copias porque costaba dinero. Cuesta de 2.500$ a 3.000$ convertir un original analógico a una copia digital de audio en alta resolución. No quisieron gastarse el dinero… Es trágico.”

 

 

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Cristiano no se rinde

Cristiano Ronaldo no se rinde nunca. Jamás. Anotó los tres goles de Portugal en la victoria 3-1 sobre Suiza. Era la primera semifinal de la Liga de Naciones (la otra es Holanda-Inglaterra).

Aunque tenga metido entre ceja y ceja lograr el Balón de Oro o el The Best lo tiene complicado. Es indudable que este hat-trick alimenta sus esperanzas. Habrá que ver que sucede en la final del domingo. Y en el arranque de la temporada 2019/20 (que computa para uno de los dos galardones).

El primero de los tres tantos fue de falta, que le hicieron a él. 1-0 en el minuto 25. Llevaba casi un año sin marcar de libre directo (355 días desde el que le metió a España en el 3-3 del primer partido de Rusia 2018). Con la Juventus esta temporada ha lanzado 23 sin obtener el fruto deseado.

Empató Rodríguez de penalti en el 57. CR7 resolvió en los minutos finales (88 y 90). El 2-1 fue un remate, desde las inmediaciones del punto de penalti, recogiendo un balón mal centrado. Estaba donde tenía que estar. El tercero se lo fabricó con una internada desde la izquierda, entró en el área y la clavó.

No descartemos a Cristiano de las quinielas para los premios individuales…

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En defensa de Guardiola entrenador

Guardiola

Independientemente de que nos caiga bien o mal, que estemos de acuerdo o no con él, no debe haber duda sobre las cualidades de Guardiola como entrenador. Ahí está su curriculum y sus títulos.

Ha ganado ligas en los tres países en los que entrenado:

  1. En España 3 Ligas al frente del Barça
  2. En Alemania otras 3 Bundesligas con el Bayern de Munich
  3. En Inglaterra 1 Premier la temporada pasada con el Manchester City

Respecto a esto último resaltar que el City solo ha obtenido 5 campeonatos. Y a falta de una jornada están a una victoria de revalidar el titulo. Desde la 2008/09 en la que el Manchester United ganó su tercera Premier seguida ningún club había repetido título. De producirse esta circunstancia (muy probable) Guardiola tendría 2 ligas inglesas de las 6 del Manchester City.

Al frente del banquillo culé obtuvo 2 Champions de las 5 que tienen los azulgranas (que bien podrían ser dos de seis de cumplirse los pronósticos). No son muchos los entrenadores en activo con 2 Champions en su palmares (Mourinho con Inter y Oporto) o ya retirados como Hitzfeld (Borussia Dortmund y Bayern), Heynckes (Real Madrid y Bayern), Ferguson (Manchester United) o Del Bosque (Real Madrid). Con 3 tenemos a Ancelotti (2 con el Milan y 1 con el Real Madrid) y Zidane (Real Madrid). Si incluimos la Copa de Europa con 3 también encontraríamos a Paisley (Liverpool). Nadie ha ganado más de tres. Este es su gran reto para la próxima temporada: llegar a tres desde el banquillo del Manchester City. No será por presupuesto y fichajes…

Los números no engañan y aquí tenían los de Guardiola.

P.D.: Como podrán comprobar solo me he referido a trofeos de caza mayor (Ligas y Champions).

 

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El falso éxito internacional de Rosalía

AV LVdG Rosalia titular artEl domingo pasado La Voz de Galicia, a insistencia de Javier Becerra, me publicó un texto “El falso éxito internacional de Rosalía” (afortunado título a sugerencia del propio JB). Era un anexo a su artículo principal, “¿Lo de Rosalía es para tanto?“. A lo largo del día ambas piezas aparecieron en el diario hermano de La Voz de Asturias. Por el interés despertado paso a reproducir integra mi nota (que también pueden ver, así como el artículo de Javier Becerra, en los enlaces correspondientes). Tan solo he añadido un par de frases referidas a Jorge Drexler:

«Desde hace tiempo se conoce que la sobreexposición es perjudicial para el objetivo fijado y resulta contraproducente. Porque puede causar el efecto contrario al perseguido. Concretado al marketing musical esto se traduce en lo siguiente:

  • Antiguamente las radio formulas machacaban las canciones de éxito. Esto se podía traducir en ventas de sencillos. El mercado discográfico estaba dividido en sencillos y álbumes. Prevalecían criterios como el poder adquisitivo directamente relacionado con la edad del comprador, el tipo de música, la credibilidad del artista, etc. Se daba el caso que excelentes artistas de rock eran considerados horteras porque sus discos sonaban en Los 40 Principales y copaban las listas de éxitos. La Creedence Clearwater Revival es un claro ejemplo. Por el contrario, Led Zeppelin se negaban a editar singles para evitar esta situación. Y eso que los tenían estupendos.
  • Los álbumes eran para artistas de largo recorrido, para un publico más adulto, con criterio formado y de mayor poder adquisitivo. Para artistas con credibilidad. Nótese que uso poder adquisitivo y credibilidad por segunda vez. Son dos conceptos claves.
  • En la era digital quienes dictaminan, lo que es de buen gusto o hortera, se han multiplicado. Las/os fans de antaño son las/os influencers de hoy en día. Solo que las/os haters en nuestros días tienen más peso y repercusión que antes. Las redes sociales proporcionan unos cauces de los que carecían. En cambio, sean fans o influencers mantienen proporcionalmente el mismo peso especifico.
  • Antiguamente la fama (por ejemplo, ser portada del ¡Hola!) no vendía discos, pero proporcionaba galas. La fama digital ni vende discos ni hace que actúes todos los fines de semana del año. Como los tiempos han cambiado y hay nuevos negocios, hoy puedes facturar en conceptos como patrocinios, merchandising o festivales. Las preguntas son ¿cuánto durarán estos nuevos ingresos y que tiene que ver la música con ellos?
  • La sobreexposición siempre provocó que el producto en cuestión resultase estomagante. Esto en nuestros días se multiplica por los haters en las redes sociales. Quienes además influyen en la propagación del mensaje sin quererlo.

El caso de Rosalía corresponde claramente a estos parámetros. Y lleva ya un par de años de recorrido. No funcionó con su primer disco (vendió poco). Pero el interés se tradujo en un buen número de actuaciones. Su segundo álbum ha vendido más, objeto de una campaña masiva de marketing, pero bastante menos de lo esperado. Y no parece haberse traducido de momento en contrataciones (su gala más importante fue un playback gratuito en la Plaza de Colón en Madrid).

¿Qué ha logrado el marketing masivo –técnica tan antigua como negativa porque actúa como un bumerán­­– en el caso de Rosalía? Engañar a público y medios generalistas. Nos han vendido que es un fenómeno internacional. No lo es. Pero la gente y muchos periodistas y becarios mediáticos se lo han tragado. Fuera de España no ha aparecido en ninguna lista de éxitos. Ni en las de los más vendidos, ni en las de streaming, ni en las de las canciones más radiadas. También nos han engañado con los premios Grammy. Ha logrado dos Grammy latinos, no los de verdad. Los latinos tienen su aquel a la hora de concederlos (hay mucha “política”, por decir algo diplomático). Pero se habla de estos galardones obviando lo de “latino”. ¿Engaño o clasismo? Para completar la manipulación mediática hay que recordar que Jorge Drexler ganó ¡tres! Pero aquí resaltaron los dos de Rosalía.  Nos han vendido lo del anuncio en los luminosos de Times Square (de NY). Pero no nos han contado que son propiedad de Sony (la empresa matriz de su discográfica) y que el álbum no estaba disponible. Craso error (anunciar un producto que no está a la venta). Nos han relatado que a Kim Kardashian le gusta el disco. ¿Y? ¿Quién es? ¿Cuántos discos le gustan al día? ¿A la gente que nos gusta la música de verdad nos importa su opinión? Probablemente lo que piense nos va a alejar de Rosalía. La opinión de una hortera siempre será una horterada. ¿Los referentes mediáticos que han empleado para vendernos el producto Rosalía son relevantes? No. Son todos del siglo pasado. Nos intentan pasar por moderno algo usando clichés desfasados. Como Jools Holland o el sexagenario crítico del New York Times. ¿Ha funcionado Rosalía en Inglaterra o EEUU? No. Esa es la respuesta y la falta de influencia de estos no influencers.

La última ha sido la actuación en los devaluados premios Goya. Haciendo una pretenciosa versión de un clásico de Los Chunguitos. Con un coro catalán, del templo de la burguesía de esos lares (y de su corrupción). Por si teníamos dudas de a quien no representaba Rosalía, el otro día nos lo dejó claro. Tomó una canción callejera, de arrabal, y pretendió elevarla al gusto de las mentes bien pensantes de toda la vida. ¡Un mojón! Pero, eso sí, una vez más consiguieron engañar a los ignorantes. Esos mismos que en sus notas de prensa escribieron que “recibió el aplauso incluso de sus autores originales”.  Dos autores que están muertos. Ambos. ¿Confunden autores con artistas? Si es así, no hay mejor prueba de la ignorancia de quienes escriben alabando a Rosalía.

Mal marketing. Porque el marketing se marca unos objetivos. Si el objetivo era crear un falso clima de éxito lo han logrado. Pero el buen marketing busca la rentabilidad. Y el humo es deficitario. A corto y largo plazo. El tiempo dictaminará sentencia. Mientras tanto recordemos los avisos para nuestra salud de los paquetes de cigarrillos, esos productos que también producen humo…»

 

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