20-N: Tristezas novembrinas (por Labordeta)

20 de noviembre de 2008

Noviembre es siempre el mes más triste del año y por esa razón un dictador sanguinario tenia que dejar este “valle de lágrimas” ese mes, pero lo abandonó dejándonos a todos un extenso acojono que, durante días y noches, nos obligaba a permanecer al lado de la radio para comprobar si la lucecita del Pardo desaparecía.

 

En esos días yo andaba, todavía, yendo por España a cantar; sobre todo por Barcelona y para llegar hasta allí, tomaba el tren y cuando parábamos en Lérida, en Reus, en Tarragona o en cualquier otra estación del recorrido, salía a la plataforma del vagón y, abriendo las puerta, casi no viajaba nadie, contemplaba el andén, también casi vacío, auscultando los rostros y las miradas. Ninguna señal del difunto.

 

Cuando al fin entregó su “alma” a Dios -tras de aquel estrafalario pandemónium que montaron la viuda, el yerno y lo más reaccionario del País- y Arias salió, con su lacrimogenia, a dar la noticia, cogí a mi familia, y aprovechando los “días de luto y fiesta escolar”, me fui al Pirineo aragonés, a escasos kilómetros de Francia, porque lo que podía pasar, conociendo las fieras que iban a defender sus privilegios, podía producir alguna noche de cristales rotos.

 

Todo lo que habíamos pensado se quedó desinflado porque la izquierda carecía de fuerza y los reaccionarios se lo habían montado muy bien. Años después resulta que todavía se están intentando resaltar los crímenes contra la humanidad que aquel régimen dejó en este País.

 

El año 1976 fue de una represión brutal y de los más duros de los últimos años. Se defendían con gato tripa arriba mientras el joven Monarca aceptaba los Principios del Movimiento: ¡Como para fiarte de él!

 

Como dijo Vázquez Montalbán llegó envuelto en sangre y se fue igual y nos dejó un País destrozado que, treinta años después no levanta, todavía, la cabeza de la dignidad.

 

“También será posible
que esa hermosa mañana
ni tú, ni yo, ni el otro
la lleguemos a ver,
pero habrá que empujarla
para que pueda ser.
Que sea como un viento
que arranque los matojos
surgiendo la verdad
y limpie los caminos
de siglos de destrozos

contra la LIBERTAD.”

(“Canto a la libertad” de J. A. Labordeta)

 

NOTA:

 

José Antonio Labordeta, al que ayer mismo a medio día le pedimos que nos contara alguna cosa por teléfono se soltó mandando por la tarde el artículo que encabeza este post. Los recuerdos que siguen a continuación de Tomasa Cuevas, Armando López Salinas, Manolita del Arco y Antonio Gómez Marín fueron recogidos en magnetofón entre 1997 y 1998 y forman parte del libro inédito de Antonio Gómez Comunistas. Memorias de lucha y Clandestinidad”. El de Manuel Alexandre (que esta misma noche hace de Franco en un telefilme de Antena 3 TV) se grabó el pasado 13 de  noviembre de este año. El testimonio de Manuel Fernández Montesinos se ha extraído de su recién publicada autobiografía: Lo que en nosotros vive (Tusquets Editores), finalista del XX Premio Comillas de memorias.

  

TOMASA CUEVAS (1917/2007)

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“Cuando lo de la muerte de Franco ya llevábamos un añito o casi dos que estábamos bastante bien, porque este hombre andaba medio moribundo y las cosas habían cambiado bastante, pero claro, la muerte de Franco fue muy importante, sobre todo para los que aún vivíamos clandestinos, fuera de casa, porque yo tenía a mi hija y a mis nietos, pero los tenía que ver casi a escondidas. Fue como una liberación, tanto como salir de la cárcel o más”.

MANUEL ALEXANDRE (1917/…) 

manuel-alexandre-como-franco“Aquel 20 de noviembre yo debía estar, como siempre, en el Café Gijón, porque yo entré allí en el 42 acompañado de Fernán Gómez y no he vuelto a salir. En la tertulia que teníamos se comentó mucho la cosa, y al acabar, Álvaro de Luna, que es uno de los pocos amigos decisivos en mi vida que todavía no ha muerto, me propuso que nos acercáramos a la Plaza de Oriente, que parecía que se estaban formando enormes colas para ver el cadáver. A mí, la verdad, nunca me ha interesado la política, tan poco me interesa que no leo ningún periódico, pero le dije que bueno, vamos a ver ese suceso, porque hay que coger experiencias en la vida. Pero no llegamos allí. Me parece que nos desviamos por la calle Segovia a callejear un rato, aunque no lo sé con exactitud, porque soy de esos que se me ha ido todo el pasado”

ARMANDO LÓPEZ SALINAS (1925/…) 

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“La última vez que me detuvieron fue con ocasión de la Operación Lucero, cuando la muerte de Franco. Ya unos días antes, durante la enfermedad, me estuvieron vigilando permanentemente, de noche y de día, con coches en casa y todo eso, abiertamente, como si quisieran decirme que me podían detener en cualquier momento. Una noche, cuando parecía que el equipo médico habitual ya le había dado por sentenciado, me detuvieron a las tres o a las cuatro de la mañana con cinco automóviles. Me llevaron a la Puerta del Sol y luego a las Salesas con otros compañeros que también habían detenido, unos once en total. Estando allí nos enteramos de la muerte del dictador. Un funcionario vino y nos dijo: ha muerto el Caudillo, pero no canten ustedes muy fuerte, por favor. Nos trasladaron a Carabanchel y salimos a los veintitantos días”.

MANUEL FERNÁNDEZ MONTESINOS (1932/…)   

mfdzmont“Raúl Roa, importante copartícipe, con Castro y el Che Guevara, en el derrocamiento de Fulgencio Batista en Cuba, se consideró, antes de su etapa prosoviética, alumno de Fernando de los Ríos… Estando el cubano en Nueva York a principios de los cuarenta quiso conocer a mis abuelos y al resto de la familia exiliada, y allí, a la Calle 94, lo trajo un día tío Fernando. Sabedor de la afición de mi abuelo a los puros, le trajo uno despampanante, por su tamaño y por la preciosísima caja de madera de sándalo, con su tapa corredera y perfume penetrante. “Este puro, don Federico”, le dijo a mi abuelo, “se lo fuma usted cuando caiga Franco”. Mi abuelo murió, volvimos a España y con los años se nos olvidó el puro. Pero al mediodía del 20 de noviembre de 1975, estando toda la familia reunida en torno a la mesa en casa de mis tíos para un festivo almuerzo, a los postres, con champagne salíó tío Paco un momento del comedor y volvió con una sonrisa no completamente alegre en los labios y con una larga cajita de sándalo en la mano: era el puro de Raúl Roa. Lo había guardado con mimo y esperanza desde aquella visita del cubano a nuestro piso de Nueva York treinta y un años antes. Y mientras contaba la historia, para los más jóvenes de la familia completamente desconocida, del puro de Raúl Roa, que mi pobre abuelo no pudo llegar a fumarse en vida porque hasta aquel 20 de noviembre no se había cumplido la condición resolutoria a la que estaba sujeta la entrega, entre toses y risas pasó de boca en boca de los casi veinte comensales reunidos en tan fausta ocasión, entre los que estaban sus nietos y sobrinos nietos de diez, seis y cuatro años. Pero yo sentí alegría y nostalgia a un tiempo por el recuerdo vivísimo de los que debían haber llegado a aquel momento y faltaban”.

MANOLITA DEL ARCO (1920/2006)  

manolita-del-arco1“La anoche de la muerte de Franco yo estaba trabajando en el sanatorio Los Nardos. Era auxiliar de farmacia, y me acuerdo que bajó un médico con una botella de champán y me dijo: Manolita, Manolita, que se ha muerto Franco. No se había muerto todavía, pero nos tomamos la botella de champán. Se murió a los cuatros días. En aquellos días me recuerdo con una  ilusión tremenda en la democracia, pensando que era algo bonito para la juventud, para los que vienen detrás de nosotros. Y además ahora ya podíamos trabajar para el Partido de una forma abierta, sin clandestinidad. Era una esperanza tremenda que, por desgracia, no se ha cumplido del todo.”

 

ANTONIO GÓMEZ MARÍN (1908/2001)

gomezmarin1Mi recuerdo más nítido del franquismo es el miedo. Me enteré de la muerte de Franco por la radio, esa misma madrugada, y por la mañana llamé a mi hijo Antonio por teléfono para decírselo, pero ya lo sabía. Yo había perdido hacía tiempo el contacto directo con el Partido, aunque seguía pasando dinero y recibiendo de vez en cuando la propaganda, que discutía los domingos con camaradas que conocía de la cárcel y que estaban en mi misma situación. En la primera entrega de carnets que se hizo, antes de la legalización, recibí el mío en la agrupación de mi hijo. Ahora apenas voy por el local, porque ya soy un carcamal de noventa años y mi mujer murió el pasado abril, pero sigo cotizando”. 

 

Nota del Editor: “General Franco was a loyal friend and ally of the United States. He earned worldwide respect for Spain through firmness and fairness.” (“El General Franco fue un amigo leal y aliado de los Estados Unidos. Su firmeza e imparcialidad hicieron que España se ganase el respeto mundial”). Richard Nixon.

 

Esta declaración de Nixon a la muerte del dictador hizo saltar todas las alarmas entre los responsables de Saturday Night Live. Que debutaban en TV ese año de 1975. En su sexto programa de su primera temporada Chevy Chase leyó la frase en su informativo “Weekend Update”, mientras en pantalla aparecía una imagen de fondo de Franco con Hitler. Y esto después de haber dejado claro –en antena- quien era Francisco Franco. A partir del siguiente programa “Generalissimo Francisco Franco is still dead” (“El generalísimo Francisco Franco sigue muerto”) fue la muletilla con la que se abría el noticiario. Con variaciones ocasionales como “Generalissimo Francisco Franco is still valiantly holding on in his fight to remain dead” (“GFF sigue luchando valientemente por permanecer muerto”) o usando el lenguaje de signos. El gag duró hasta 1977.

snl-transcript

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10 comentarios

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10 Respuestas a “20-N: Tristezas novembrinas (por Labordeta)

  1. Pingback: Homenaje a Labordeta

  2. raskolnikoff

    jejeje como se le veia el plumero a Nixon …

  3. Yo no estaba pero habría sido curioso estar, creo.

    Saludos

  4. Antonio Gómez

    Ni que decir tiene que yo soy el hijo a ese al que llamó el tal Gómez Marín para comunicarle la noticia. Pero como en el caso de Rodri, también en este se adelantó Carlos Tena, que ejerció de despertador de muchos, según parece. Y aquí comienza uno de esos misterios de la memoria que hacen que dos personas que han vivido la misma situación tengan de ella recuerdos diferentes. Para mí, y así lo he contado siempre, que la noche del 19 había estado con mi santa, una prima y su novio viendo “La corte de Faraón”, la picaresca y estupenda revista que había vuelto a los escenarios despues de muchos años de censura. Volvimos, nos acostamos, y a la llamada nos despertó el jodío Carlitos. Nos levantamos, hicimos y recibimos las llamadas correspondientes y yo salí a la calle a comprar los periódicos. Recuerdo que volvía a casa con la del ABC bien visible, toda negra, con una foto del dictador y la noticia: “Franco ha muerto”.
    Pues bien, hace unos años reencontré a Manuel Gerena y recordamos viejas batallas. Según él, aquella noche durmió en mi casa (algo de lo que yo no me acuerdo en absoluto), y lo certificaba confirmando la llamada de Carlos. Uno u otro está equivocadao ¿Quién? seguramente yo.
    Recordada ahora, la muerte de Franco la viví como una especie de relajamiento, de respirar al fin, pensando que aquello se acababa. Por esos días yo andaba metido hasta las cejas en la actividad política clandestina, y junto a esa punta de esperanza que surgía, es verdad que aún quedaba tiempo oscuro que atravesar. Como dice el abuelo en su texto, 1976 fue un año terrible, de luchas diarias y una fuerte represión que causó varios muertos en manifestaciones y otros actos de protesta. Nicolas Sartorius lo dijo en la tele: “Franco murió en la cama, pero al franquismo lo echamos en la calle”. Me gustar pensar que esa frase es cierta.
    Salud

  5. RODRI

    Fue Carlos Tena. Me despertó. Desde la cama, cogí el teléfono. “Descorcha la botella de champán”, me dijo. Nada más. Todavía andábamos con precauciones de decir nombres.
    Después comí en mi casa familiar de la Glorieta de Bilbao y allí presencié, por la tele, el memorable acto de Arias, que ni Doroteo Martí.

    Por cierto, hace dos meses o así, escuché en “Cuéntame la radio” de R.N.E. a José Antonio Labordeta. Comentaba que “Canto a la libertad” se les había escapado a los censores. Se confundía. “Canto a la libertad” apareció en la Relación de Discos No Radiables. número 90. Ya casi de las últimas en el año 1976. Ya muerto y mal muerto el dictador.

    ¡Enhorabuena al MUNDANO!

  6. Me ha encantado el texto de Labordeta y las declaraciones que Antonio nos regala de su libro inédito (¡ojalá podamos leerlo algún día!)
    Yo, como nací en el 83 no viví nada de lo aquí contado, pero me interesa muchísimo. Algunos cuentan la anécdota de que Felipe González fue invitado a brindar por la muerte de Franco y el dijo algo así como “Yo nunca brindaré por la muerte de un español”. No sé si será verdad o no, pero en mi caso, hubiera brindado las veces que hubiera hecho falta y hubiera recordado que Franco no era español, era, sencillamente, un asesino despiadado.
    ***
    Hace un año más o menos entrevisté a Labordeta, como sé que mi amigo Adrian Vogel es partidario de poner enlaces, dejo aquí el enlace de una entrevista muy especial en la que entró Sanchís Sinisterra por teléfono y Joaquín Carbonell. Además Labordeta nos habló de su época de profesor, de cantautor en tiempos complicados, de su amistad con Losantos y muchas cosas más… http://alcaerelsolradio.blogspot.com/2008/03/feliz-cumpleaos-jos-antonio.html
    Abrazos a todos!

  7. Yo todavía no había nacido: me quedaban cuatro años. No sé si por fortuna o por desgracia, mi “núcleo familiar” casi siempre ha vivido los días tremendos como si la cosa no fuera con ellos: por ejemplo, el 23-F, mis padres andaban buscando casa, volvían en el coche a Madrid y pusieron la radio: como sólo oían música militar la quitaron… Pero eso es otra historia. Es verdad que Franco está muerto, pero su sombra es alargada: esto se debe al instinto de supervivencia que cierta estirpe española tiene: son como camaleones, como bien cantaba Vicente Araguas (O camaleón muda a súa cor). Si hay actualmente un personaje o varios en películas o series de televisión que sea totalmente verídico, ese, sin lugar a dudas, es d. Pablo, de la serie “Cuéntame”: siguiendo a este personaje “ficticio” me explico de muchas cosas que aún siguen pasando.
    Por cierto Antonio: cuando publiques el libro avísanos.

  8. liz

    todo un caballero Labordeta aunque, todavía, al ser sincero y coherente se le llame de otra forma.

    El 20 de noviembre del 75 estaba en el hospital, recién llegada, por lo que no tengo ningún recuerdo de aquel momento. Ya sería todo un acontecimiento!
    Lo que siempre me ha llamado la atención es la mezcla de miedo y esperanza que sintieron los que sí eran conscientes del mundo que les rodeaba.

    ahh, llevas razón. La próxima vez con algo más de tiempo. I’m sorry.
    Saludos!

  9. Ojalá el resto de diputados tuvieran la mitad de dignidad que tiene Labordeta.

    Gracias!

    De uno que en el 75 todavía le quedaban años para haber nacido.

  10. Es un honor abrir hoy El Mundano para el Maestro José Antonio Labordeta, quien con la generosidad y bonhomía que le caracteriza, se ha lanzado al ruedo. Hablando con Antonio Gómez sobre como mejorar su idea de hacer un post sobre el 20-N y el “¿qué hiciste ese día?” se le ocurrió actualizar los comentarios que ya tenia de su libro con la entrevista que le hizo hace unos días a Alexandre y una llamada a J. A. Labordeta. La sorpresa fue mayúscula cuando en vez de un comentario –breve- envió un post. Y mayúscula es también nuestra gratitud.

    Y vosotros ¿qué hicisteis el 20-N de 1975? ¿Dónde estabais? Si os acordáis, dejadlo escrito aquí. Si os apetece claro.

    Por mi parte, había llegado el día anterior de Londres (de ver a Springsteen en el Hammersmith) y me despertó mi padre para darme la noticia. “Sssh calla, no grites” me dijo alarmado por el qué dirían los vecinos…

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