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Trump camino del segundo impeachment

Trump va camino de su segundo impeachment. Sería la primera vez en la historia de Estados Unidos que un presidente es sometido a dos procesos de destitución. ¡Todo un hito! Que además automáticamente le convierte en el peor presidente de la historia de EEUU. Diga lo que diga el lumbreras de Espinosa de los Monteros.

La tarde/noche de ayer (ahí y aquí) y la madrugada española fue una sucesión vertiginosa de noticias. Desde el vuelo de Trump a El Álamo, con declaraciones antes de tomar el avión en su línea de desafío a la realidad y las bravuconadas habituales, hasta el comunicado de la Junta de Jefes Militares a todo el ejercito, condenando el asalto el Capitolio y mostrando su lealtad a quien será su nuevo jefe, el presidente electo Joe Biden. En medio, una demoledora rueda de prensa de los responsables en Washington D.C. del FBI y del departamento de Justicia, en el que anunciaron la investigación hasta el momento de 170 personas –advirtiendo que el número aumentaría–, alertaron de futuras revelaciones que pondrían los pelos de punta y ofrecieron una recompensa de 50.000 dólares a quien ofreciese información sobre las bombas caseras que encontraron. Afortunadamente no explotaron y el responsable del FBI no supo explicar las causas (“pudo ser por un montaje defectuoso, falló el temporizador, no sé, lo estamos analizando”). ¿Entre las causas que nos iban a dejar “shocked” estaban las implicaciones directas de diputados y senadores en el asalto? Sabemos que la diputada republicana por Colorado, afin a QAnon y que presume de ir armada (es dueña de un restaurante donde su personal lleva la pistola en la cintura), estuvo informando a los líderes del asalto de todos los movimientos de Nancy Pelosi y a donde la conducían para ponerla a salvo. Uno de estos líderes, el único no blanco de los asaltantes, estuvo en contacto directo con tres diputados, entre ellos uno de Arizona (señalado con nombre y apellidos en su declaración). A todo esto, una comisión de la Cámara baja del Congreso estaba reunida para debatir, y eventualmente votar, una resolución para que el vicepresidente Mike Pence pusiese en marcha la vigésimoquinta enmienda de la Constitución para incapacitar a Trump. Y numerosas empresas anunciaban en cascada la retirada de fondos para las campañas de los diputados y senadores que votaron en contra de la confirmación de Biden el 6 de enero (el día del asalto). Se unían así a la Asociación de Fabricantes que habían retirado su apoyo a Trump estos pasados días. El hasta ahora presidente perdía así un apoyo muy importante de un sector industrial que le ha sido muy favorable. También conocíamos los anuncios de diputados y senadores Republicanos favorables al impeachment. Sorprendió saber que Mitch McConnell, el líder de la mayoría en el Senado que dejará de serlo en breve tras perder los dos puestos del Senado por Georgia, mostraba en privado, para que se filtrase, su alegría ante el impeachment. Porque serviría para eliminar a Trump y el trumpismo del Partido Republicano. Añadan que Trump ha sido silenciado en las redes sociales, detalle menor pero importante, dado el elevado número de seguidores con los que cuenta.

¿Como funciona el impeachment? Es un mecanismo de dos vías. La primera es la presentación y votación en la Cámara baja, el House of Representatives. Esto va a suceder hoy (Pelosi ya presentó la documentación este pasado lunes). El impeachment se aprueba por mayoría simple. El Partido Demócrata la tiene. Así que cuentan con el triunfo en su mano. De ahí mi titular de “Trump camino del segundo impeachment“. Además, dadas las declaraciones de varios diputados Republicanos obtendrán una mayoría más que holgada. Una vez superado este proceso se pone en marcha la segunda vía: el juicio en el Senado. Para declarar culpable al presidente se necesitan dos tercios de la Cámara alta. Dada la actual composición del Senado, con mayoría Republicana, es difícil que salga culpable. Con la nueva, 50 escaños para cada partido con el voto decisivo de la vicepresidenta Kamala Harris, quien además será presidenta del Senado, los Demócratas necesitarán 17 votos Republicanos, aparte de los 51 suyos, para declarar culpable a Trump. E inhabilitarle para ejercer cargos públicos (entre ellos presentarse a senador o a las presidenciales de 2024). Esto abre las aspiraciones de varios políticos del Partido Republicano de cara a las primarias. Factor muy a tener en cuenta en toda esta historia. En la que el sucesor de Trump, sería su hija Ivanka (como ya apunté hace un año) o uno de sus dos hijos. Bien dentro de las filas Republicanas o en un partido de nueva creación (una escisión tipo la de Vox del PP).

La pregunta clave, asumiendo el impeachment de hoy de la Cámara baja: ¿Cuándo se celebrará el juicio en el Senado? ¿Antes de la toma de posesión de Biden el 20 de enero o después? Hay un margen de 100 días. Existen diversas teorías al respecto. Supongo que dependerá de los objetivos: condena, destitución e inhabilitación o condena e inhabilitación o solo inhabilitación.

Existe otra posibilidad: que Trump dimita para que asuma la presidencia Pence y le indulte. Como hizo Ford con Nixon. Aunque esto de Trump dimitiendo como que va a ser difícil… pero nunca se sabe. Su calendario judicial, sin inmunidad presidencial, es muy complicado. La zanahoria del perdón podría servir.

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Trump siempre supo del peligro del coronavirus

Rage

Trump siempre supo del peligro del coronavirus. Así lo revela el nuevo libro de Bob Woodward, uno de los dos periodistas del The Washington Post que desvelaron el caso Watergate (que terminó con la dimisión del presidente Nixon). “Rage” recoge reconstrucciones de diversas situaciones además de entrevistas grabadas con varios de los protagonistas. Y, por supuesto, hay unas cuantas entrevistas con el presidente Trump. 

Siguiendo un orden cronológico nos situamos a finales de enero, el día 28, en el despacho oval. Se celebra una reunión de los servicios de inteligencia. Y el responsable de la seguridad nacional avisa al presidente y le dice que “está será la mayor amenaza para la seguridad nacional bajo su presidencia” (“This will be the biggest national security threat you face in your presidency“). Días después, el 7 de febrero, en conversación con Woodward, Trump le confiesa que la situación es bastante más grave de la que está diciendo en público. Y comenta sobre la propagación aérea del virus y su alto indice de mortalidad, cinco veces mayor que el de la gripe. El 19 de marzo, en otra conversación con Woodward, reconoce que sigue rebajando el impacto real del coronavirus para que no cunda el pánico entre la gente. Estas conversaciones las pueden escuchar pinchando en el enlace al artículo del Washington Post. Al final de esta entrada hay un video con 31 intervenciones de Trump, durante los tres primeros meses de la pandemia, desacreditando el impacto del coronavirus, burlándose del virus o afirmando que desaparecería (por arte de magia).

El revuelo ayer en Estados Unidos fue inmediato. Estamos hablando de un presidente que desacreditó a sus servicios de inteligencia, ha arremetido contra el estamento militar, los caídos en combate y ahora se ha demostrado que ha engañado al público estadounidense en la mayor tragedia sufrida por el país este siglo (en términos de vidas humanas). Mientras el número de víctimas mortales crecía y crecía él subestimaba públicamente el problema, sabiendo que mentía. Invariablemente sus falsedades provocaban comportamientos poco adecuados entre la población, principalmente sus votantes, para afrontar la pandemia. Ahora ya han fallecido más de 190.000 compatriotas suyos.  

Este asunto plantea ahora mismo un interrogante y una certeza.

La pregunta es: ¿Cuántas vidas se habrían salvado de haber actuado cuando Trump supo del tema? Bien en la reunión del 28 de enero en su despacho o cuando el presidente chino se lo confirmó en conversación telefónica del 6 de febrero (se lo comenta a Woodward al día siguiente). El candidato Biden, del Partido Demócrata, lo ha cuantificado: entre 30 mil y 50 mil personas de haber actuado la primera semana o la segunda. También se deriva otra pregunta: ¿Con el conocimiento que Trump demuestra haber tenido por qué no se tomaron medidas en ese momento? Me refiero a respiradores, mascarillas, etc.

La certeza es la percepción que a Trump lo único que le preocupaba es la campaña electoral. Su reelección. De ahí su obsesión por abrir la economía, no cerrarla. Su resistencia al confinamiento fue notoria. También se entiende mejor la presión ejercida a los gobernadores para que no cerrasen sus estados. Solo siguieron su directriz los del Partido Republicano. Más difícil de entender es su resistencia a las mascarillas y su continua burla a quienes lo usan. Porque al menos desde el 7 de febrero conocía que la infección podría contagiarse por aire.

La campaña presidencial de EEUU está on fire. Y Woodward se ha llevado a Trump al huerto. El presidente ha quedado como el tonto del pueblo. Él que presume de su inteligencia y llama tontos a los demás (sean Biden, Obama, Kamala Harris, antiguos colaboradores, etc.).

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Nadler vs. Trump: una vieja rivalidad

Montaje Sarah Rogers:The Daily Beast : Fotos Getty:Reuters

Anyone who would loan Donald Trump money is taking a risk.” (Jerry Nadler)

Esta frase de Nadler de mediados de los 90 (“Cualquiera que le preste dinero a Donald Trump asume un riesgo) fue actualizada tras el triunfo de Trump: “fue elegido legalmente pero no es legitimo”. Son tan solo dos ejemplos de una vieja rivalidad.

Jerry Nadler, democrata, siempre se ha enfrentado a su conciudadano Donald Trump. Incluso cuando el actual presidente contribuía a las campañas de su partido y estaba afiliado al mismo. Representan a dos de los varios Nueva York: Nadler nacido en el seno de una modesta familia judía de Brooklyn y Trump hijo de un arribista (casero de infraviviendas) de Queens.

Actualmente uno preside el Comité de Justicia de la Cámara de Representantes (Nadler) y el otro es Jefe de Estado (Trump). El House Judiciary Committee, entre otras funciones, es el órgano que aprueba los procesos de destitución presidenciales (el famoso impeachment y del que solo habido tres precedentes, con resultados dispares: Andrew Johnson, Richard Nixon y Bill Clinton). Si el proceso de acusación prosigue su curso, el siguiente paso del recorrido se da en el Senado. En estos momentos el Partido Demócrata tiene mayoría en la Cámara de Representantes pero no en el Senado. Y se da la circunstancia que Nadler, uno de los pocos políticos electos opuestos a la guerra de Irak, fue contrario, como miembro entonces del Comité de Justicia, al impeachmente de Bush y Cheney. Alegó que era un moción perdedora dada la posición minoritaria de su partido. Algo parecido sucede hoy en día: muchos demócratas, a pesar de su mayoría en la Cámara de Representantes, consideran que su debilidad en la Cámara Alta les llevará a una derrota segura. Y sería un precio a pagar demasiado alto. Aparte de distraerles de lo que debe ser su principal objetivo: las primarias y encontrar una candidatura potente para hacer frente a Trump.

Nadler ha sido Representante desde 1992, siempre por Nueva York. De tres distritos: 17º (1992-1993), (1993-2013) y 10º (desde 2013). Las distintas remodelaciones del censo no han impedido que haya triunfado en los 12 procesos electorales que ha afrontado (y nunca bajando del 75% de los votos). Trump tomó posesión de la presidencia del país el 20 de enero de 2017. Es su primer cargo público. Perdió el voto popular pero ganó el que cuenta: el de los colegios electorales.

La rivalidad Nadler/Trump se remonta a los 80. Nadler era parlamentario del estado de Nueva York y Trump solicitó autorización para construir un complejo de ocho rascacielos en su distrito del oeste de Manhattan (con 5.700 apartamentos además de oficinas y estudios de TV y cine). Una de las torres iba a ser el edificio más alto del planeta con 150 pisos de altura. Sería una ciudad dentro de una ciudad (Trump la iba a llamar Televisión City). Nader tenía otros planes y se opuso: pretendía construir viviendas asequibles en la zona (Upper West Side), que estaba viviendo la gentrificación a la que Nadler quería poner freno. El alcalde, Ed Koch, tampoco era favorable al megaproyecto. Ante las dificultades, tanto de la ciudad como del estado, Trump fue rebajando sus expectativas. Redujo la altura del principal rascacielos así como el número de apartamentos (de 5.700 pasaron a ser 4.000). A cambio modificó el nombre: de Television City pasó a denominarse Trump City (finalmente se quedó en Riverside South). El senador republicano John McCain apoyó a Nadler y a los sucesivos alcaldes de la ciudad. Este es también el origen de la enemistad de Trump hacia McCain, héroe de guerra a quien Trump (quien huyó de sus obligaciones militares) insultó e infravaloró sus méritos militares. Todas las negativas a Trump estaban asociadas a los beneficios fiscales y desgravaciones que el constructor pretendía y las autoridades le negaban.

Hoy en día sabemos que Nadler ha pedido la comparecencia de Mueller, autor del Informe Mueller, ante el Comité de Justicia. Su notoria ausencia en la rueda de prensa de presentación del informe que dio su jefe, el ministro de Justicia William Barr, fue muy comentada. También desde hace casi un mes Nadler ha requerido la presencia de otros protagonistas: al menos ha mandado 80 cartas pidiendo la comparecencia ante el Comité. Además de solicitar la publicación total del Informe Mueller. Al menos para los miembros del Comité, porque a nivel público podría ser complicado al haber asuntos pendientes de vistas judiciales y pertenecientes a secretos de varios sumarios.

Se avecinan tiempos que harán las delicias de los propietarios de los medios de comunicación.

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20-N: Tristezas novembrinas (por Labordeta)

20 de noviembre de 2008

Noviembre es siempre el mes más triste del año y por esa razón un dictador sanguinario tenia que dejar este “valle de lágrimas” ese mes, pero lo abandonó dejándonos a todos un extenso acojono que, durante días y noches, nos obligaba a permanecer al lado de la radio para comprobar si la lucecita del Pardo desaparecía.

 

En esos días yo andaba, todavía, yendo por España a cantar; sobre todo por Barcelona y para llegar hasta allí, tomaba el tren y cuando parábamos en Lérida, en Reus, en Tarragona o en cualquier otra estación del recorrido, salía a la plataforma del vagón y, abriendo las puerta, casi no viajaba nadie, contemplaba el andén, también casi vacío, auscultando los rostros y las miradas. Ninguna señal del difunto.

 

Cuando al fin entregó su “alma” a Dios -tras de aquel estrafalario pandemónium que montaron la viuda, el yerno y lo más reaccionario del País- y Arias salió, con su lacrimogenia, a dar la noticia, cogí a mi familia, y aprovechando los “días de luto y fiesta escolar”, me fui al Pirineo aragonés, a escasos kilómetros de Francia, porque lo que podía pasar, conociendo las fieras que iban a defender sus privilegios, podía producir alguna noche de cristales rotos.

 

Todo lo que habíamos pensado se quedó desinflado porque la izquierda carecía de fuerza y los reaccionarios se lo habían montado muy bien. Años después resulta que todavía se están intentando resaltar los crímenes contra la humanidad que aquel régimen dejó en este País.

 

El año 1976 fue de una represión brutal y de los más duros de los últimos años. Se defendían con gato tripa arriba mientras el joven Monarca aceptaba los Principios del Movimiento: ¡Como para fiarte de él!

 

Como dijo Vázquez Montalbán llegó envuelto en sangre y se fue igual y nos dejó un País destrozado que, treinta años después no levanta, todavía, la cabeza de la dignidad.

 

“También será posible
que esa hermosa mañana
ni tú, ni yo, ni el otro
la lleguemos a ver,
pero habrá que empujarla
para que pueda ser.
Que sea como un viento
que arranque los matojos
surgiendo la verdad
y limpie los caminos
de siglos de destrozos

contra la LIBERTAD.”

(“Canto a la libertad” de J. A. Labordeta)

 

NOTA:

 

José Antonio Labordeta, al que ayer mismo a medio día le pedimos que nos contara alguna cosa por teléfono se soltó mandando por la tarde el artículo que encabeza este post. Los recuerdos que siguen a continuación de Tomasa Cuevas, Armando López Salinas, Manolita del Arco y Antonio Gómez Marín fueron recogidos en magnetofón entre 1997 y 1998 y forman parte del libro inédito de Antonio Gómez Comunistas. Memorias de lucha y Clandestinidad”. El de Manuel Alexandre (que esta misma noche hace de Franco en un telefilme de Antena 3 TV) se grabó el pasado 13 de  noviembre de este año. El testimonio de Manuel Fernández Montesinos se ha extraído de su recién publicada autobiografía: Lo que en nosotros vive (Tusquets Editores), finalista del XX Premio Comillas de memorias.

  

TOMASA CUEVAS (1917/2007)

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“Cuando lo de la muerte de Franco ya llevábamos un añito o casi dos que estábamos bastante bien, porque este hombre andaba medio moribundo y las cosas habían cambiado bastante, pero claro, la muerte de Franco fue muy importante, sobre todo para los que aún vivíamos clandestinos, fuera de casa, porque yo tenía a mi hija y a mis nietos, pero los tenía que ver casi a escondidas. Fue como una liberación, tanto como salir de la cárcel o más”.

MANUEL ALEXANDRE (1917/…) 

manuel-alexandre-como-franco“Aquel 20 de noviembre yo debía estar, como siempre, en el Café Gijón, porque yo entré allí en el 42 acompañado de Fernán Gómez y no he vuelto a salir. En la tertulia que teníamos se comentó mucho la cosa, y al acabar, Álvaro de Luna, que es uno de los pocos amigos decisivos en mi vida que todavía no ha muerto, me propuso que nos acercáramos a la Plaza de Oriente, que parecía que se estaban formando enormes colas para ver el cadáver. A mí, la verdad, nunca me ha interesado la política, tan poco me interesa que no leo ningún periódico, pero le dije que bueno, vamos a ver ese suceso, porque hay que coger experiencias en la vida. Pero no llegamos allí. Me parece que nos desviamos por la calle Segovia a callejear un rato, aunque no lo sé con exactitud, porque soy de esos que se me ha ido todo el pasado”

ARMANDO LÓPEZ SALINAS (1925/…) 

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“La última vez que me detuvieron fue con ocasión de la Operación Lucero, cuando la muerte de Franco. Ya unos días antes, durante la enfermedad, me estuvieron vigilando permanentemente, de noche y de día, con coches en casa y todo eso, abiertamente, como si quisieran decirme que me podían detener en cualquier momento. Una noche, cuando parecía que el equipo médico habitual ya le había dado por sentenciado, me detuvieron a las tres o a las cuatro de la mañana con cinco automóviles. Me llevaron a la Puerta del Sol y luego a las Salesas con otros compañeros que también habían detenido, unos once en total. Estando allí nos enteramos de la muerte del dictador. Un funcionario vino y nos dijo: ha muerto el Caudillo, pero no canten ustedes muy fuerte, por favor. Nos trasladaron a Carabanchel y salimos a los veintitantos días”.

MANUEL FERNÁNDEZ MONTESINOS (1932/…)   

mfdzmont“Raúl Roa, importante copartícipe, con Castro y el Che Guevara, en el derrocamiento de Fulgencio Batista en Cuba, se consideró, antes de su etapa prosoviética, alumno de Fernando de los Ríos… Estando el cubano en Nueva York a principios de los cuarenta quiso conocer a mis abuelos y al resto de la familia exiliada, y allí, a la Calle 94, lo trajo un día tío Fernando. Sabedor de la afición de mi abuelo a los puros, le trajo uno despampanante, por su tamaño y por la preciosísima caja de madera de sándalo, con su tapa corredera y perfume penetrante. “Este puro, don Federico”, le dijo a mi abuelo, “se lo fuma usted cuando caiga Franco”. Mi abuelo murió, volvimos a España y con los años se nos olvidó el puro. Pero al mediodía del 20 de noviembre de 1975, estando toda la familia reunida en torno a la mesa en casa de mis tíos para un festivo almuerzo, a los postres, con champagne salíó tío Paco un momento del comedor y volvió con una sonrisa no completamente alegre en los labios y con una larga cajita de sándalo en la mano: era el puro de Raúl Roa. Lo había guardado con mimo y esperanza desde aquella visita del cubano a nuestro piso de Nueva York treinta y un años antes. Y mientras contaba la historia, para los más jóvenes de la familia completamente desconocida, del puro de Raúl Roa, que mi pobre abuelo no pudo llegar a fumarse en vida porque hasta aquel 20 de noviembre no se había cumplido la condición resolutoria a la que estaba sujeta la entrega, entre toses y risas pasó de boca en boca de los casi veinte comensales reunidos en tan fausta ocasión, entre los que estaban sus nietos y sobrinos nietos de diez, seis y cuatro años. Pero yo sentí alegría y nostalgia a un tiempo por el recuerdo vivísimo de los que debían haber llegado a aquel momento y faltaban”.

MANOLITA DEL ARCO (1920/2006)  

manolita-del-arco1“La anoche de la muerte de Franco yo estaba trabajando en el sanatorio Los Nardos. Era auxiliar de farmacia, y me acuerdo que bajó un médico con una botella de champán y me dijo: Manolita, Manolita, que se ha muerto Franco. No se había muerto todavía, pero nos tomamos la botella de champán. Se murió a los cuatros días. En aquellos días me recuerdo con una  ilusión tremenda en la democracia, pensando que era algo bonito para la juventud, para los que vienen detrás de nosotros. Y además ahora ya podíamos trabajar para el Partido de una forma abierta, sin clandestinidad. Era una esperanza tremenda que, por desgracia, no se ha cumplido del todo.”

 

ANTONIO GÓMEZ MARÍN (1908/2001)

gomezmarin1Mi recuerdo más nítido del franquismo es el miedo. Me enteré de la muerte de Franco por la radio, esa misma madrugada, y por la mañana llamé a mi hijo Antonio por teléfono para decírselo, pero ya lo sabía. Yo había perdido hacía tiempo el contacto directo con el Partido, aunque seguía pasando dinero y recibiendo de vez en cuando la propaganda, que discutía los domingos con camaradas que conocía de la cárcel y que estaban en mi misma situación. En la primera entrega de carnets que se hizo, antes de la legalización, recibí el mío en la agrupación de mi hijo. Ahora apenas voy por el local, porque ya soy un carcamal de noventa años y mi mujer murió el pasado abril, pero sigo cotizando”. 

 

Nota del Editor: “General Franco was a loyal friend and ally of the United States. He earned worldwide respect for Spain through firmness and fairness.” (“El General Franco fue un amigo leal y aliado de los Estados Unidos. Su firmeza e imparcialidad hicieron que España se ganase el respeto mundial”). Richard Nixon.

 

Esta declaración de Nixon a la muerte del dictador hizo saltar todas las alarmas entre los responsables de Saturday Night Live. Que debutaban en TV ese año de 1975. En su sexto programa de su primera temporada Chevy Chase leyó la frase en su informativo “Weekend Update”, mientras en pantalla aparecía una imagen de fondo de Franco con Hitler. Y esto después de haber dejado claro –en antena- quien era Francisco Franco. A partir del siguiente programa “Generalissimo Francisco Franco is still dead” (“El generalísimo Francisco Franco sigue muerto”) fue la muletilla con la que se abría el noticiario. Con variaciones ocasionales como “Generalissimo Francisco Franco is still valiantly holding on in his fight to remain dead” (“GFF sigue luchando valientemente por permanecer muerto”) o usando el lenguaje de signos. El gag duró hasta 1977.

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John Sinclair

5 de diciembre de 2007

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John Lennon le dedicó una cancion incluida en su doble album de 1972 Some Time in New York City. Aquel que parecía la portada del New York Times. Una metáfora que reflejaba la temática de las nuevas canciones que formaban el disco grabado en estudio (el segundo disco era una jam en directo con Frank Zappa más 2 canciones grabadas tres años antes en un concierto de Londres con Eric Clapton, George Harrison y Keith Moon entre otros). Canciones contestatarias que reflejaban una época revuelta en la USA de Nixon. El mismo Presidente que puso a Lennon en la lista negra del FBI (hay una película al respecto The US vs. Lennon).  

“No todo el mundo puede decir que un Beatle ha compuesto una cancion sobre ti” escribía Mark Groubert en el blog Crooks & Liars al hacer la crítica del documental de Steve Gebhardt, “20 To Life: The Life and Times of John Sinclair” (De 20 a Perpetua: La Vida y Época de John Sinclair).  

Documental que tiene su origen en la película 10 for 2 producida por John y Yoko en 1971. El nombre hace referencia a la sentencia que condenó a John Sinclair a 10 años por supuesta posesión de 2 porros. El título 20 To LifeDe 20 a Perpetua– era a lo que se enfrentaba Sinclair al entrar a juicio. 

No todo el mundo puede decir que un Beatle ha producido una película sobre ti. 

Película que se estrenó en Londres en 1973 y solo duró una semana en cartel. La enterraron. Ante el panorama John y Yoko decidieron no distribuirla en EE.UU. para no agravar su ya de por si tensa situación legal. Desde hacía un par de años Nixon amenazaba con la deportación y el FBI seguía vigilando cada uno de sus movimientos. 

No todo el mundo puede decir que un Beatle ha ayudado a organizar un Festival para ti. 

John Lennon, que vivía con Yoko en el Village, conoció el caso John Sinclair a través de Jerry Rubin. Y se movilizó ayudando a organizar el John Sinclair Freedom Rally que se celebró el 10 de diciembre de 1971, con las actuaciones, además de John y Yoko, de Stevie Wonder, Bob Seger, Phil Ochs, MC-5, Allen Ginsberg, Commander Cody & His Lost Planet Airmen, Mitch Ryder & the Detroit Wheels entre otros. Hablaron y agitaron Jerry Rubin y Bobby Seale, uno de los fundadores de los Panteras Negras. Asistieron unas 20.000 personas.  

No todo el mundo puede decir que un Beatle te ha sacado de la cárcel. 

Tres días después, el 13 de diciembre, John Sinclair fue puesto en libertad. El macro concierto había servido para acelerar la vista del recurso. Llevaba 29 meses en la cárcel. Víctima de la War on Drugs lanzada desde la Administración Nixon. No dejaba de ser otra cobertura legal para reprimir la creciente contestación.  

Su liberación sentó jurisprudencia y cambió la legislación suavizando las penas por posesión de drogas y descriminalizando la tenencia de marihuana.  

¿Pero quién demonios es John Sinclair? 

Nació (1941) en Flint (Michigan), como Michael Moore. Fueron al mismo Instituto. De hecho la madre de Sinclair fue profesora de Moore. Desde hace 3 años JS vive en Amsterdam.

Pero volvamos al momento Sinclair, al siglo pasado: Músico, activista, agitador cultural y líder de los Panteras Blancas, que fundó siguiendo el consejo de Bobby Seale. El primer punto de su manifiesto era la solidaridad y máxima colaboración con los Panteras Negras.  

Descubrió y se hizo manager de los MC5. Bajo su dirección política, la banda se convirtió en la bandera cultural de los Panteras Blancos. En agosto de 1968 Sinclair y MC5 se fueron a Chicago, para improvisar una actuación y celebrar una protesta enfrente del lugar donde se celebraba la Convención Nacional Demócrata. Con todas las cámaras de TV pendientes de lo que ocurría con la nominación presidencial, en la convención del Partido Demócrata, el alcalde Daley tuvo la feliz idea de ordenar una brutal carga policial. Las imágenes dieron la vuelta al mundo y ese incidente aun es recordado. Sinclair quedaba más marcado aun. En julio del 69 fue sentenciado a 10 años de cárcel por ofrecer 2 porros a quien resultó ser una agente de policía.  

En agosto de 1969 se celebró el festival de Woodstock (si, ese al que ha ido toda España, como a los de la Isla de Wight o Monterrey o el mayo francés). Un activista, Abbie Hoffman, interrumpió la actuación de The Who para recordar que John Sinclair estaba preso. A Pete Townsend no se le ocurrió otra cosa que darle en el cuello con su guitarra. En You Tube hay unas imágenes borrosas en b&n que he decidido no incluir por su baja calidad.

En el tiempo que estuvo entre rejas escribió el libro Guitar Army, donde marcaba pautas de actuación y afirmaba que el rock era la música de la revolución. Este libro más el Do It! de Jerry Rubin y Steal This Book de Abbie Hoffman forman la trilogía del manual del buen activista blanco de la época.

Activistas 2007:

Black Friday: El día después

 

 

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