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Una noche con Labordeta en la Sala Clamores (23 de abril)

Con la voz a cuestas

El próximo día 23 de abril, festividad de San Jorge y Día de Aragón, en la Sala Clamores de Madrid habrá “Una noche con Labordeta” donde se rendirá tributo al gran José Antonio Labordeta. Se proyectará el documental “Con la voz a cuestas” sobre su figura y Joaquín Carbonell & Eduardo Paz de La Bullonera interpretarán los temas del “abuelo”.

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Un siglo de canciones 86: “Canto A La Libertad” (por Gustavo Sierra)

15 de octubre de 2010

Realmente, esta entrada debió haber sido escrita hace mucho tiempo, y es una de las que teníamos pendientes, por lo que me corroe cierto sentimiento de sensacionalismo, pero también el pensar que más vale tarde que nunca. ¡Va por usted, maestro!

José Antonio Labordeta fue, seguramente, muchas de las cosas que quiso ser en esta vida: maestro, alumno, poeta, músico, político (aunque esta palabra esté tan denostada, y seguramente él, dentro de los conocidos, fue de los que la dignificó ampliamente), viajero, aragonés, pensador, humanista, comunista (más a la manera del siglo XIX, como dijo Blanchot sobre Bertolt Brecht), amigo, esposo, padre, abuelo, filósofo, paisano, un (con perdón) grano en el culo para ciertos personajes –que son a la vez nuestro grano en el culo- durante más de 30 años; e incluso actor y hombre de TV: no sólo con Un país en la mochila, sino como actor en una pequeña serie, Del Miño al Bidasoa, basada en una novela de Cela, en la que interpretaba a Monsieur DuPont; y como pregonero (¡cómo no!) en la versión cinematográfica de Réquiem por un campesino español… Y sobre todo una gran persona: la intuición que muchos de nosotros teníamos de él al respecto nos la corroboran amigos que le conocieron personalmente.

Recomiendo la lectura de sus últimas memorias, Regular, gracias a dios, un libro magnífico en el que nuestro Labordeta recurre al flash-back que le aliviaba un poco de esa maldita enfermedad, en donde reconstruye su vida, desde su infancia en la posguerra, escuchando a hurtadillas el entusiasmo de su padre y hermanos ante las victorias aliadas, pasando por la adolescencia, en la que un padre humanista contrarrestaba la mentira institucionalizada; los años de docencia en Aix-en- Provence (Marsella), con los días convulsos que parecían avocar a Francia a una guerra civil cuyo fantasma había quedado enterrado con la ocupación alemana, a causa de la independencia de Argelia; sus días de docencia en Teruel, y su actividad de cantautor.

Labordeta nunca se tuvo por un cantante profesional, ya que supeditó esta profesión a la de la docencia, y a la más importante aún de hombre de familia, y decía ser un “cantante de fin de semana”, y más que cantautor, escribe-autor. Pero aun así, su producción musical es muy amplia y de una gran calidad, sobre todo literaria.

Su primer disco, “Cantar y Callar“, apareció en el año 69; en él ya revelaba sus influencias principales: su hermano Miguel en “El poeta” (Miguel Labordeta estuvo muy activo y tuvo relaciones con parte de los poetas de los años 50, publicando en Espadaña y en otras revistas opuestas al Garcilasismo oficial); su tierra, “Aragón”, sus gentes (labradores, emigrantes, represaliados), una reivindicación y dignificación de lo cotidiano, de lo pequeño, etc. Con el peso del fantasma de la guerra civil, y sus influencias musicales más importantes: la canción latinoamericana y la canción francesa, con Brassens a la cabeza, al que descubrió primero en Aragón, de manos de un arqueólogo francés, y luego en Marsella, invitado a su recital por un amigo español anarquista. El disco sobrevivió un año, ya que al año siguiente, por culpa del estado de excepción, fue retirado. Años después quiso reeditarlo en EDIGSA, la discográfica de los cantautores catalanes, pero el pudor (la estrechez, por qué no decirlo) de éstos a editar algo en castellano, le llevan a buscar su edición en el sello francés Le chant du monde bajo el título “Cantar i Callar“, una broma que levanta cierto descontento pero que él excusa diciendo que está en aragonés. El disco incluye dos maravillosas reseñas: una, la de Tuñón de Lara, que lo dota de una gran importancia, y otra, en catalán con acento alcoyano, a modo de bienvenida solidaria, la del gran Ovidi Montllor: de nuevo, contra lo que algunos bocazas relamidos e “informaos” dicen, los cantautores demostraron estar muy por encima de ciertas determinaciones ridículas.

Para el año de 1975, Labordeta ya es conocido gracias a sus recitales y a su disco, y se revela como un gran valor de la canción comprometida. Recitales a mansalva, pero no sólo en España: Francia, Suiza, Alemania… en donde los emigrantes y exiliados llevaban a sus amigos autóctonos, e Italia, en el Primo Festivale Internazionale Víctor Jara, en donde con otros compañeros como el gran trovador Pete Seeger y nuestro Benedicto, cantó para un público entre el cual se encontraba la familia del cantante chileno. En marzo de 1975 se edita “Tiempo de Espera“: un título muy significativo, ya que se esperó hasta noviembre para que la palmara, y se volvió a esperar para que la palmara de nuevo… Pero mientras, Labordeta intenta amortiguar esa espera con sus canciones, algunas tristes, como la “Carta a Lucinio”, otras satíricas, berlanguianas, como las “Meditaciones de Severino El Sordo” (meditaciones de un pregonero que se queda sólo en un pueblo); la reivindicación de la memoria de Víctor Jara en “Homenaje a Víctor Jara”, la ternura en “Canción de Cuna Sobre la Tierra Estéril”… Y dos de las que él llamaba “para levantar al personal”: “Canta Compañero, Canta”, con esa jota inicial y final que estremece los huesos; y, por supuesto, su “Canto A La Libertad”, una canción que, tal como nos dice en su directo de 1976 (otra serie de recitales de los que sólo se dieron dos, gracias a un señor al que los cantautores tiene cierto “cariño”, que fue presidente de la Xunta, y que a pesar de algunas burradas cometidas, ha sido recompensado: España y yo somos así) “a veces canto con tristeza, otras con esperanza”.

Es verdad que en 1975 se esperaba la inminente muerte del cabezón, lo cual no le quita cierto carácter cuasi-profético. El “Canto A La Libertad” es una canción que roza el utopismo, sin ser utópica: pretende enseñar que la construcción de un mundo mejor, en el que reine la igualdad, la justicia y la paz, requiere del esfuerzo de todos; reivindica a los que cayeron en la lucha por la libertad, y de cómo conseguir ese objetivo sería una manera de dignificar a “aquellos que cayeron gritando libertad”. Si alguien editara un libro sobre el nuevo cancionero internacional (como rezaba el subtítulo del sello Le Chant du monde: la Nouveau Chanson International), este canto a la libertad figuraría junto a otros como el “We Shall Overcome” de Seeger, el “This Land Is Your Land” de Guthrie, el “Blowin’ In The Wind” de Dylan, “L’estaca” de Llach y el “Al Vent” de Raimon, entre otros:

Canto a la libertad

Habrá un día en que todos
al levantar la vista,
veremos una tierra
que ponga libertad.

Hermano, aquí mi mano,
será tuya mi frente,
y tu gesto de siempre
caerá sin levantar,
huracanes de miedo
ante la libertad.

Haremos el camino
en un mismo trazado,
uniendo nuestros hombros
para así levantar
a aquellos que cayeron
gritando libertad.

Habrá un día en que todos
al levantar la vista,
veremos una tierra
que ponga libertad.

Sonarán las campanas
desde los campanarios,
y los campos desiertos
volverán a granar
unas espigas altas
dispuestas para el pan.

Para un pan que en los siglos
nunca fue repartido
entre todos aquellos
que hicieron lo posible
por empujar la historia
hacia la libertad.

Habrá un día en que todos
al levantar la vista,
veremos una tierra
que ponga libertad.

También será posible
que esa hermosa mañana
ni tú, ni yo, ni el otro
la lleguemos a ver,
pero habrá que empujarla
para que pueda ser.

Que sea como un viento,
que arranque los matojos,
surgiendo la verdad
y limpie los caminos
de siglos de destrozos
contra la libertad.

Habrá un día en que todos
al levantar la vista,
veremos una tierra
que ponga libertad…

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Adiós amigo Labordeta

19 de septiembre de 2010

Vamos
a echar nuevas raíces
por campos y veredas,
para poder andar

tiempos
que traigan en su entraña
esa gran utopía
que es la fraternidad.

Somos
igual que nuestra tierra
suaves como la arcilla
duros del roquedal.

Hemos
atravesado el tiempo
dejando en los secanos
nuestra lucha total.

(“Somos” de J.A. Labordeta)

No por esperada es menos dolorosa la noticia de la desaparición de José Antonio Labordeta. Un gran hombre, querido por tantos. Por casi todo el mundo, lo cual ya tiene mucho mérito. No es frecuente encontrar tanta unanimidad. Y no pretendo rememorar recuerdos, los que me han venido a la cabeza desde que me enteré esta mañana. Tan sólo comentar que cuando la actual deriva de nuestros políticos se empezó a vislumbrar -y hoy es una desafortunada realidad- solía decir que pensaba empadronarme en Aragón, para poder votarle.

Hace un par de noviembres el amigo Antonio Gómez sugirió hacer algo alrededor del 20-N. Y contactó con “el abuelo” para pedirle unas impresiones respecto a tan señalada fecha. Y para nuestra sorpresa esa misma tarde nos mandó un post. Lo reproduzco a continuación (pinchando en el enlace podrán leer el resto de los testimonios recogidos por Antonio):

Noviembre es siempre el mes más triste del año y por esa razón un dictador sanguinario tenía que dejar este “valle de lágrimas” ese mes, pero lo abandonó dejándonos a todos un extenso acojono que, durante días y noches, nos obligaba a permanecer al lado de la radio para comprobar si la lucecita del Pardo desaparecía.

En esos días yo andaba, todavía, yendo por España a cantar; sobre todo por Barcelona y para llegar hasta allí, tomaba el tren y cuando parábamos en Lérida, en Reus, en Tarragona o en cualquier otra estación del recorrido, salía a la plataforma del vagón y, abriendo las puerta, casi no viajaba nadie, contemplaba el andén, también casi vacío, auscultando los rostros y las miradas. Ninguna señal del difunto.

Cuando al fin entregó su “alma” a Dios -tras de aquel estrafalario pandemónium que montaron la viuda, el yerno y lo más reaccionario del País- y Arias salió, con su lacrimogenia, a dar la noticia, cogí a mi familia, y aprovechando los “días de luto y fiesta escolar”, me fui al Pirineo aragonés, a escasos kilómetros de Francia, porque lo que podía pasar, conociendo las fieras que iban a defender sus privilegios, podía producir alguna noche de cristales rotos.

Todo lo que habíamos pensado se quedó desinflado porque la izquierda carecía de fuerza y los reaccionarios se lo habían montado muy bien. Años después resulta que todavía se están intentando resaltar los crímenes contra la humanidad que aquel régimen dejó en este País.

El año 1976 fue de una represión brutal y de los más duros de los últimos años. Se defendían con gato tripa arriba mientras el joven Monarca aceptaba los Principios del Movimiento: ¡Como para fiarte de él!

Como dijo Vázquez Montalbán llegó envuelto en sangre y se fue igual y nos dejó un País destrozado que, treinta años después no levanta, todavía, la cabeza de la dignidad.”

También será posible
que esa hermosa mañana
ni tú, ni yo, ni el otro
la lleguemos a ver,
pero habrá que empujarla
para que pueda ser.
Que sea como un viento
que arranque los matojos
surgiendo la verdad
y limpie los caminos
de siglos de destrozos
contra la LIBERTAD.

(“Canto a la libertad” de J. A. Labordeta)

 

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Homenaje a Labordeta

20-N: Tristezas novembrinas (por Labordeta)

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Homenaje a Labordeta

27 de noviembre

angel-de-castro

No soy muy amigo de publicar dos posts el mismo día, pero la ocasión lo merece (y además la actualidad futbolera es efímera): ayer se celebró en Zaragoza un homenaje a El Abuelo, Don José Antonio Labordeta (quien hace tan solo una semana mandó su primera colaboración para El Mundano).

 

Me he enterado leyendo El Periódico, que desplazó desde Barcelona a su critico Jordi Bianciotto (colaborador habitual también de RockDeLux). Y confieso mi estupor y sorpresa al no haber leído nada ni en El País ni en Público. En fin…

 

El punto de partida fue la presentación de un libro, “José Antonio Labordeta: creación, compromiso y memoria”, y la reedición de su primer disco, “Cantar y callar”.

 

Miguel Ríos, Ana Belén, Víctor Manuel, Rosana, Carmen París, Pilar Bardem, Joaquín Carbonell, Eduardo Paz de La Bullonera, Luis Pastor, Lourdes Guerra, Ruper Ordorika y Marina Rossell ofrecieron canciones y poemas desde el escenario del Teatro Principal. Presentó Olga Viza.

 

No es amigo de homenajes ni fastos, pero Labordeta no pudo evitar anoche que sus amigos del mundo de la cultura y la política consumaran su gran conspiración: una noche de poemas, canciones y dedicatorias emotivas brindada a su salud” comenzaba Bianciotto su crónica del espectáculo que duró casi dos horas.

 

Quisiera terminar con las palabras de agradecimiento de Miguel Ríos –que comparto- porque en los años 70 hiciera ver a los rockeros “que era posible mover las caderas y las neuronas al mismo tiempo“.

 

La foto es de Ángel de Castro

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20-N: Tristezas novembrinas (por Labordeta)

20 de noviembre de 2008

Noviembre es siempre el mes más triste del año y por esa razón un dictador sanguinario tenia que dejar este “valle de lágrimas” ese mes, pero lo abandonó dejándonos a todos un extenso acojono que, durante días y noches, nos obligaba a permanecer al lado de la radio para comprobar si la lucecita del Pardo desaparecía.

 

En esos días yo andaba, todavía, yendo por España a cantar; sobre todo por Barcelona y para llegar hasta allí, tomaba el tren y cuando parábamos en Lérida, en Reus, en Tarragona o en cualquier otra estación del recorrido, salía a la plataforma del vagón y, abriendo las puerta, casi no viajaba nadie, contemplaba el andén, también casi vacío, auscultando los rostros y las miradas. Ninguna señal del difunto.

 

Cuando al fin entregó su “alma” a Dios -tras de aquel estrafalario pandemónium que montaron la viuda, el yerno y lo más reaccionario del País- y Arias salió, con su lacrimogenia, a dar la noticia, cogí a mi familia, y aprovechando los “días de luto y fiesta escolar”, me fui al Pirineo aragonés, a escasos kilómetros de Francia, porque lo que podía pasar, conociendo las fieras que iban a defender sus privilegios, podía producir alguna noche de cristales rotos.

 

Todo lo que habíamos pensado se quedó desinflado porque la izquierda carecía de fuerza y los reaccionarios se lo habían montado muy bien. Años después resulta que todavía se están intentando resaltar los crímenes contra la humanidad que aquel régimen dejó en este País.

 

El año 1976 fue de una represión brutal y de los más duros de los últimos años. Se defendían con gato tripa arriba mientras el joven Monarca aceptaba los Principios del Movimiento: ¡Como para fiarte de él!

 

Como dijo Vázquez Montalbán llegó envuelto en sangre y se fue igual y nos dejó un País destrozado que, treinta años después no levanta, todavía, la cabeza de la dignidad.

 

“También será posible
que esa hermosa mañana
ni tú, ni yo, ni el otro
la lleguemos a ver,
pero habrá que empujarla
para que pueda ser.
Que sea como un viento
que arranque los matojos
surgiendo la verdad
y limpie los caminos
de siglos de destrozos

contra la LIBERTAD.”

(“Canto a la libertad” de J. A. Labordeta)

 

NOTA:

 

José Antonio Labordeta, al que ayer mismo a medio día le pedimos que nos contara alguna cosa por teléfono se soltó mandando por la tarde el artículo que encabeza este post. Los recuerdos que siguen a continuación de Tomasa Cuevas, Armando López Salinas, Manolita del Arco y Antonio Gómez Marín fueron recogidos en magnetofón entre 1997 y 1998 y forman parte del libro inédito de Antonio Gómez Comunistas. Memorias de lucha y Clandestinidad”. El de Manuel Alexandre (que esta misma noche hace de Franco en un telefilme de Antena 3 TV) se grabó el pasado 13 de  noviembre de este año. El testimonio de Manuel Fernández Montesinos se ha extraído de su recién publicada autobiografía: Lo que en nosotros vive (Tusquets Editores), finalista del XX Premio Comillas de memorias.

  

TOMASA CUEVAS (1917/2007)

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“Cuando lo de la muerte de Franco ya llevábamos un añito o casi dos que estábamos bastante bien, porque este hombre andaba medio moribundo y las cosas habían cambiado bastante, pero claro, la muerte de Franco fue muy importante, sobre todo para los que aún vivíamos clandestinos, fuera de casa, porque yo tenía a mi hija y a mis nietos, pero los tenía que ver casi a escondidas. Fue como una liberación, tanto como salir de la cárcel o más”.

MANUEL ALEXANDRE (1917/…) 

manuel-alexandre-como-franco“Aquel 20 de noviembre yo debía estar, como siempre, en el Café Gijón, porque yo entré allí en el 42 acompañado de Fernán Gómez y no he vuelto a salir. En la tertulia que teníamos se comentó mucho la cosa, y al acabar, Álvaro de Luna, que es uno de los pocos amigos decisivos en mi vida que todavía no ha muerto, me propuso que nos acercáramos a la Plaza de Oriente, que parecía que se estaban formando enormes colas para ver el cadáver. A mí, la verdad, nunca me ha interesado la política, tan poco me interesa que no leo ningún periódico, pero le dije que bueno, vamos a ver ese suceso, porque hay que coger experiencias en la vida. Pero no llegamos allí. Me parece que nos desviamos por la calle Segovia a callejear un rato, aunque no lo sé con exactitud, porque soy de esos que se me ha ido todo el pasado”

ARMANDO LÓPEZ SALINAS (1925/…) 

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“La última vez que me detuvieron fue con ocasión de la Operación Lucero, cuando la muerte de Franco. Ya unos días antes, durante la enfermedad, me estuvieron vigilando permanentemente, de noche y de día, con coches en casa y todo eso, abiertamente, como si quisieran decirme que me podían detener en cualquier momento. Una noche, cuando parecía que el equipo médico habitual ya le había dado por sentenciado, me detuvieron a las tres o a las cuatro de la mañana con cinco automóviles. Me llevaron a la Puerta del Sol y luego a las Salesas con otros compañeros que también habían detenido, unos once en total. Estando allí nos enteramos de la muerte del dictador. Un funcionario vino y nos dijo: ha muerto el Caudillo, pero no canten ustedes muy fuerte, por favor. Nos trasladaron a Carabanchel y salimos a los veintitantos días”.

MANUEL FERNÁNDEZ MONTESINOS (1932/…)   

mfdzmont“Raúl Roa, importante copartícipe, con Castro y el Che Guevara, en el derrocamiento de Fulgencio Batista en Cuba, se consideró, antes de su etapa prosoviética, alumno de Fernando de los Ríos… Estando el cubano en Nueva York a principios de los cuarenta quiso conocer a mis abuelos y al resto de la familia exiliada, y allí, a la Calle 94, lo trajo un día tío Fernando. Sabedor de la afición de mi abuelo a los puros, le trajo uno despampanante, por su tamaño y por la preciosísima caja de madera de sándalo, con su tapa corredera y perfume penetrante. “Este puro, don Federico”, le dijo a mi abuelo, “se lo fuma usted cuando caiga Franco”. Mi abuelo murió, volvimos a España y con los años se nos olvidó el puro. Pero al mediodía del 20 de noviembre de 1975, estando toda la familia reunida en torno a la mesa en casa de mis tíos para un festivo almuerzo, a los postres, con champagne salíó tío Paco un momento del comedor y volvió con una sonrisa no completamente alegre en los labios y con una larga cajita de sándalo en la mano: era el puro de Raúl Roa. Lo había guardado con mimo y esperanza desde aquella visita del cubano a nuestro piso de Nueva York treinta y un años antes. Y mientras contaba la historia, para los más jóvenes de la familia completamente desconocida, del puro de Raúl Roa, que mi pobre abuelo no pudo llegar a fumarse en vida porque hasta aquel 20 de noviembre no se había cumplido la condición resolutoria a la que estaba sujeta la entrega, entre toses y risas pasó de boca en boca de los casi veinte comensales reunidos en tan fausta ocasión, entre los que estaban sus nietos y sobrinos nietos de diez, seis y cuatro años. Pero yo sentí alegría y nostalgia a un tiempo por el recuerdo vivísimo de los que debían haber llegado a aquel momento y faltaban”.

MANOLITA DEL ARCO (1920/2006)  

manolita-del-arco1“La anoche de la muerte de Franco yo estaba trabajando en el sanatorio Los Nardos. Era auxiliar de farmacia, y me acuerdo que bajó un médico con una botella de champán y me dijo: Manolita, Manolita, que se ha muerto Franco. No se había muerto todavía, pero nos tomamos la botella de champán. Se murió a los cuatros días. En aquellos días me recuerdo con una  ilusión tremenda en la democracia, pensando que era algo bonito para la juventud, para los que vienen detrás de nosotros. Y además ahora ya podíamos trabajar para el Partido de una forma abierta, sin clandestinidad. Era una esperanza tremenda que, por desgracia, no se ha cumplido del todo.”

 

ANTONIO GÓMEZ MARÍN (1908/2001)

gomezmarin1Mi recuerdo más nítido del franquismo es el miedo. Me enteré de la muerte de Franco por la radio, esa misma madrugada, y por la mañana llamé a mi hijo Antonio por teléfono para decírselo, pero ya lo sabía. Yo había perdido hacía tiempo el contacto directo con el Partido, aunque seguía pasando dinero y recibiendo de vez en cuando la propaganda, que discutía los domingos con camaradas que conocía de la cárcel y que estaban en mi misma situación. En la primera entrega de carnets que se hizo, antes de la legalización, recibí el mío en la agrupación de mi hijo. Ahora apenas voy por el local, porque ya soy un carcamal de noventa años y mi mujer murió el pasado abril, pero sigo cotizando”. 

 

Nota del Editor: “General Franco was a loyal friend and ally of the United States. He earned worldwide respect for Spain through firmness and fairness.” (“El General Franco fue un amigo leal y aliado de los Estados Unidos. Su firmeza e imparcialidad hicieron que España se ganase el respeto mundial”). Richard Nixon.

 

Esta declaración de Nixon a la muerte del dictador hizo saltar todas las alarmas entre los responsables de Saturday Night Live. Que debutaban en TV ese año de 1975. En su sexto programa de su primera temporada Chevy Chase leyó la frase en su informativo “Weekend Update”, mientras en pantalla aparecía una imagen de fondo de Franco con Hitler. Y esto después de haber dejado claro –en antena- quien era Francisco Franco. A partir del siguiente programa “Generalissimo Francisco Franco is still dead” (“El generalísimo Francisco Franco sigue muerto”) fue la muletilla con la que se abría el noticiario. Con variaciones ocasionales como “Generalissimo Francisco Franco is still valiantly holding on in his fight to remain dead” (“GFF sigue luchando valientemente por permanecer muerto”) o usando el lenguaje de signos. El gag duró hasta 1977.

snl-transcript

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