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45 años del asesinato de Víctor Jara

VJ Triunfo 1VJ T2Tal día como hoy, hace 45 años, asesinaban a Víctor Jara en Santiago. en el entonces llamado Estadio Chile y hoy en día denominado Estadio Víctor Jara.

Hace 10 años Antonio Gómez rememoraba en un post del 11 de septiembre el golpe de estado chileno. En esa entrada recogía la entrevista que Gonzalo García Pelayo le hizo en Londres a Joan Jara, la viuda. La publicó Triunfo y fue la primera vez que en España tuvimos noticias directas y fiables de lo acontecido con el cantautor chileno.

Normalmente hubiese reblogueado el texto de Antonio pero, al querer centrarlo en Jara y querer dejar constancia de la entrevista con las imágenes (los enlaces de Triunfo no suelen funcionar), he optado por esta formula: reproducir las fotos del semanario dándolas la importancia que se merecen (y enlazar a lo de Antonio, para aquellos que puedan estar interesados en su artículo original –sobre el golpe pinochetista).

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50 años del mayo francés y otros eventos de 1968

Triunfo

Como era de prever la industria editorial y mediatica aprovecha que se cumplen 50 años del mayo francés y otros eventos que sucedieron en ese confuso 1968. En su día se reflejaron en la España franquista tanto en la única televisión que había y en el NO-DO (con los tintes que asumo ya supondrán) como en diarios sensacionalistas tipo Pueblo (dirigido por Emilio Romero) o los que existían en la época. Por supuesto los medios mundiales se hicieron eco de todos los acontecimientos que salpicaron un año especialmente violento a nivel planetario. Todo el mundo estaba al tanto. Salvo el sociólogo francés Bourdieu, residente en París, ciudad protagonista del mes de mayo, pero que no escribió al respecto Tampoco lo hizo sobre la cultura rock y la revolución que supuso en los 60. En fin…

En España, como era de esperar, la entrada de tanques soviéticos en Praga tuvo especial relevancia. Si el mayo francés sirvió al régimen para advertirnos de los peligros de los que nos salvaguardaban, empezando por la subversión estudiantil, lo de la invasión militar de las fuerzas del Pacto de Varsovia (salvo Rumania), comandadas por la URSS, servía de prueba fehaciente de las maldades del comunismo.

En El Mundano se ha tratado varias veces el año 1968. Y dada su actualidad a raíz del 50 aniversario quisiera rescatar algunas entradas al respecto (dos de ellas, la referida a “Street Fighting Man” y la referida a lo sucedido en nuestro país, escrita por Antonio Gómez, las incorporé (editadas y revisadas) a mi libro del año pasado “Bikinis, Fútbol y Rock & Roll“).

El editor José Luis Ibañez Salas me pidió que escribiese algo sobre los Rolling Stones para la revista Anatomía de la Historia. Elegí “Street Fighting Man” y titulé Street Fighting Man o la respuesta de los chicos malos al Revolution de los Beatles. Se publicó el 28 de mayo de 2014 (con videos). Al día siguiente formó parte de la serie Un siglo de canciones: la 138.

Antonio Gómez colaboró en El Mundano con dos magníficos posts referidos al año 1968. El primero que escribió fue ¿Existió un Mayo Español en 1968? y el segundo Raimon en Económicas: hoy se cumplen 40 años. Luego cuando abrió su blog Memoria músico-festiva de un jubilado tocapelotas los recordó aquí.

Ea les dejo con deberes. ¡Feliz y provechosa lectura!

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75 años de la muerte de Antonio Machado

Hoy se cumplen 75 años de la muerte de Antonio Machado. Hace exactamente 5 años Antonio Gómez escribió un post -un clásico de este Blog- con motivo del 70 aniversario de su fallecimiento. Homenajeaba a los republicanos españoles del exilio. Y rescataba una obra compuesta por él (letra) junto a Antonio Resines (música): “¿Cuándo llegaremos a Sevilla? / Cantata del exilio” (Gong 1978). La portada era de El Cubri.

Nuestro Gómez favorito tuvo la brillante idea de rescatar una de las canciones de ese álbum, la dedicada a la desaparición del poeta, para hacer un video que acompañase a su artículo. Lourdes Guerra se encargó del montaje.

Entrada relacionada:

70 años de la muerte de Antonio Machado. Homenaje a los republicanos españoles exiliados (por Antonio Gómez)

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Una buena nueva: Antonio Gómez estrena blog

Con la llegada de la primavera nos llega una buena nueva: Antonio Gómez estrena blog. Amigo desde mi adolescencia, pluma afilada, ha colaborado y animado El Mundano con sus escritos, ideas y propuestas. En este enlace podrán seguir su andadura mundana. Su última entrada fue dedicada a Labordeta a raíz de su fallecimiento. Corrían los últimos días del verano del 2010. Ahora nuestro otoñal y entrañable Antonio nos deleitará con sus historias, anécdotas y aventuras. Con la canción popular como trasfondo.

Será un lujo poder seguirle. Añoraba sus textos. Memoria músico-festiva de un jubilado tocapelotas es el nombre de su Blog. Que será el nuestro también. No se lo pierdan.

caricatura-tenaLa caricatura es de Carlos Tena

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Adiós amigo Labordeta

19 de septiembre de 2010

Vamos
a echar nuevas raíces
por campos y veredas,
para poder andar

tiempos
que traigan en su entraña
esa gran utopía
que es la fraternidad.

Somos
igual que nuestra tierra
suaves como la arcilla
duros del roquedal.

Hemos
atravesado el tiempo
dejando en los secanos
nuestra lucha total.

(“Somos” de J.A. Labordeta)

No por esperada es menos dolorosa la noticia de la desaparición de José Antonio Labordeta. Un gran hombre, querido por tantos. Por casi todo el mundo, lo cual ya tiene mucho mérito. No es frecuente encontrar tanta unanimidad. Y no pretendo rememorar recuerdos, los que me han venido a la cabeza desde que me enteré esta mañana. Tan sólo comentar que cuando la actual deriva de nuestros políticos se empezó a vislumbrar -y hoy es una desafortunada realidad- solía decir que pensaba empadronarme en Aragón, para poder votarle.

Hace un par de noviembres el amigo Antonio Gómez sugirió hacer algo alrededor del 20-N. Y contactó con “el abuelo” para pedirle unas impresiones respecto a tan señalada fecha. Y para nuestra sorpresa esa misma tarde nos mandó un post. Lo reproduzco a continuación (pinchando en el enlace podrán leer el resto de los testimonios recogidos por Antonio):

Noviembre es siempre el mes más triste del año y por esa razón un dictador sanguinario tenía que dejar este “valle de lágrimas” ese mes, pero lo abandonó dejándonos a todos un extenso acojono que, durante días y noches, nos obligaba a permanecer al lado de la radio para comprobar si la lucecita del Pardo desaparecía.

En esos días yo andaba, todavía, yendo por España a cantar; sobre todo por Barcelona y para llegar hasta allí, tomaba el tren y cuando parábamos en Lérida, en Reus, en Tarragona o en cualquier otra estación del recorrido, salía a la plataforma del vagón y, abriendo las puerta, casi no viajaba nadie, contemplaba el andén, también casi vacío, auscultando los rostros y las miradas. Ninguna señal del difunto.

Cuando al fin entregó su “alma” a Dios -tras de aquel estrafalario pandemónium que montaron la viuda, el yerno y lo más reaccionario del País- y Arias salió, con su lacrimogenia, a dar la noticia, cogí a mi familia, y aprovechando los “días de luto y fiesta escolar”, me fui al Pirineo aragonés, a escasos kilómetros de Francia, porque lo que podía pasar, conociendo las fieras que iban a defender sus privilegios, podía producir alguna noche de cristales rotos.

Todo lo que habíamos pensado se quedó desinflado porque la izquierda carecía de fuerza y los reaccionarios se lo habían montado muy bien. Años después resulta que todavía se están intentando resaltar los crímenes contra la humanidad que aquel régimen dejó en este País.

El año 1976 fue de una represión brutal y de los más duros de los últimos años. Se defendían con gato tripa arriba mientras el joven Monarca aceptaba los Principios del Movimiento: ¡Como para fiarte de él!

Como dijo Vázquez Montalbán llegó envuelto en sangre y se fue igual y nos dejó un País destrozado que, treinta años después no levanta, todavía, la cabeza de la dignidad.”

También será posible
que esa hermosa mañana
ni tú, ni yo, ni el otro
la lleguemos a ver,
pero habrá que empujarla
para que pueda ser.
Que sea como un viento
que arranque los matojos
surgiendo la verdad
y limpie los caminos
de siglos de destrozos
contra la LIBERTAD.

(“Canto a la libertad” de J. A. Labordeta)

 

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20-N: Tristezas novembrinas (por Labordeta)

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Un siglo de canciones 75: “Una Canción (Pueblo De España Ponte A Cantar)” (por Gustavo Sierra)

1 de julio de 2010

La palabra hecha canto,

el grito estrangulado.

Vengan todos a verlo:

¡el pueblo está gritando!

A. Gómez

Corrían los años 50. Habían pasado ya 11 años desde el final de la guerra civil española y sólo apenas 5 desde la derrota de los fascismos beligerantes: a cambio, se instauró la Guerra Fría, una especie de “pásate un pelo y te meto” que ambos mandos mantenían como si fueran chulos de discoteca sin demasiado valor.

Por un motivo que era, a la vez, tanto ideológico como estético, varios intelectuales extranjeros posaron, entre la década de los 50 y la de los 60, su mirada sobre las manifestaciones artísticas, populares y cultas, de aquello que se dio en llamar cultura de la resistencia de la población y la intelectualidad española: Alan Lomax recorrió de norte a sur España recogiendo diversas manifestaciones folklóricas, yendo más allá del nacional-folklorismo y de los pseudo-gitanos para turistas; Ian Gibson también vendría para estudiar la figura, su arte y su vida, del gran Federico García Lorca (al que aún seguimos buscando), con la excusa –no sé si inventada- de un abuelo ultra-católico (es cierto que un pequeño, pero significativo número de católicos irlandeses vino en ayuda de la “perseguida iglesia española”) que vino a luchar con Franco. Y no menos importante fue la labor de dos periodistas italianos.

Sergio Liberovici y Michele Straniero eran dos periodistas influenciados por las tesis acerca del arte y la sociedad del gran Antonio Gramsci (otra víctima del fascismo por el mero hecho de usar el coco y de dar con la raíz del problema). Ambos estaban intensamente interesados por esa especie de folklore oculto que la población oprimida de un país elabora y vinieron a España con el permiso de su editorial, la Casa Einaudi, en el año 61. La situación no era demasiado buena para estos experimentos, y, casi como si fueran agentes de Moscú, los dos periodistas tuvieron que mantenerse en la más pura clandestinidad para evitar problemas, incluso dejar de verse con ciertos contactos que de repente se habían hecho del partido único.

El libro, editado en 1963, acompañado por tres discos (de los que no tengo noticia, a menos que uno de ellos sea el de Chicho Sánchez Ferlosio). se convirtió en una pequeña joya para todo interesado en folklore social, y, ni qué decir, en un importante documento antifranquista, hasta el extremo que el ministro de Información y Turismo (un tal Fraga, no sé si os suena) hizo una declaración pública contra este “libelo”. La editorial Einaudi tuvo que defenderse, no sólo de las embestidas del ministro de turno, sino además de los ataques de grupos neofascistas a sus oficinas y librerías.

En su estancia por todo el país, Liberovici y Straniero recopilaron canciones tan prohibidas y subversivas como la Canción de Bourg Madame,Los Hijos De Don León”, “Els Contrabandistas”, etc., la mayoría de ellas transformaciones de temas populares, tanto tradicionales como temas de moda (como “O Cangaceiro” o “Se Va El Caimán”)… Pero el libro contenía una pequeña trampa: una trampa afortunada que muchos seguimos agradeciendo. No todo eran canciones populares, propiamente dichas, sino que mezcladas con éstas se encontraban también textos a la usanza tradicional cuyos padres, en el anonimato, eran poetas que despuntaban o que ya lo habían hecho, como José Hierro y Jesús López Pacheco. Entre éstas estaban una historia versificada de un cura vasco que tiene la oportunidad de cargarse al caudillo mediante una hostia envenenada, y otra, “una canción” cuyo texto era tan sencillo como ardiente a la vez: “Una Canción” o “Pueblo De España Ponte A Cantar” era un canto de alabanza a la clase obrera del gran López Pacheco.

Pasó algo así como una década. A finales de los 60, el movimiento de la canción de autor, que despegó inmediatamente desde Cataluña a principios de los 60, no sólo estaba despuntando como música popular “seria” (sobre todo con el bombazo Raimon y los más inventivos de los Setze Jutges), sino que estaba en uno de sus momentos más álgidos (hasta el punto de la aparición de canciones reaccionarias protesta). Por toda España –y fuera- aparecían colectivos, agrupaciones y personajes individuales, y prácticamente todos ellos tenían como libro de cabecera este libro, también llamado Cancionero de Einaudi (algunos llegan a interpretar las canciones originales de las que éstas habían tomado la forma). Uno de estos grupos fue aquel que tenía su centro en Madrid, Canción del Pueblo (Nota Bene: la inclusión de este enlace no es ni por vanidad ni por autobombo, sino porque Adolfo Celdrán lo incluye en su página, cosa que me llena de orgullo y satisfacción borbónico), en cuyas filas estaban, entre otros, nuestro amigo Antonio Gómez (en calidad de ideólogo y de poseedor de gran material discográfico), la volcánica Elisa Serna, el beatnik hispano que era Hilario Camacho, y Adolfo Celdrán, que es de quien vamos a hablar.

Las nuevas y jóvenes discográficas interesadas en el fenómeno de canción de autor, permitieron a estos cantantes salir un poco del circuito de recitales en parroquias, colegios mayores y otros recintos pequeños y seguros, para encerrarse en un estudio y grabar un primer EP. Adolfo lo hace en Movieplay/ Fonomusic en 1969 con tres canciones (“General”, un fragmento del poema “Catón de guerra alemán” de Bertolt Brecht; “Bella Ciao”, el canto de batalla de los partigiani italianos; y “Cajitas”, la versión de la famosa canción de la estadounidense Mavina ReynoldsLittle Boxes”) que es prohibido casi de inmediato (serán incluidas en la reedición del LP en 2004). Y en 1971, Adolfo graba Silencio, su primer LP, producido por Carlos Guitart y con los arreglos y dirección orquestal del gran tanguero (¿o es tanguista?) Carlos Montero: textos de Brecht, de Carlos Álvarez, León Felipe, Nicolás Guillén, suyos (“A La Voz De Un Pueblo”, v. g.)… y López Pacheco. La portada es de Juan Genovés.

Para ese año, probablemente, había desaparecido ya bastante el peligro, pues en los créditos ya figura Jesús López Pacheco como autor de la letra y de la música al estilo castellano, pero no así la carga subversiva de la canción. Una primera versión fue rechazada debido a los versos:

Todas las manos/ se van a alzar,/ un solo puño/ las unirá…

La primera versión, aparecida en el LP resulta castrada, sin que por ello pierda su significado esencial. La versión íntegra será grabada en un LP del año 77 que, bajo el nombre “Denegado“, reunía aquellas canciones que la gobernación civil le había prohibido, ya fuera su grabación, su radiodifusión o su interpretación, ya su castración, como en este caso:

Pueblo De España Ponte A Cantar
(Una Canción)

Una canción,
una canción,
llena las calles
de la ciudad.

Canta el martillo,
canta el motor,
ya canta el brazo
trabajador.

Las herramientas
tienen cantar.
Lo canta el hombre
al trabajar.

Todas las manos
se van a alzar,
un solo puño
las unirá.

¡Pueblo de España
ponte a cantar!
¡Pueblo que canta
no morirá!

Pueblo que canta
no morirá.

Entradas anteriores en:

Un siglo de canciones (todos los posts)

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Contra la impunidad

15 de junio de 2010

Pedro Almodóvar, Maribel Verdú, Hugo Silva, María Galiana, Juan Diego Botto, Almudena Grandes, José Manuel Seda, Pilar Bardem, Juan José Millás, Carmen Machi, Miguel Ríos, Juan Diego, Paco León, Aitana Sánchez-Gijón y Javier Bardem bajo la dirección de Azucena Hernández.

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Puerto de Alicante, la última esperanza: 29 de marzo/1 de abril de 1939 (por Antonio Gómez)

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