Último parte medico y/o de guerra de Quintín Cabrera (parte sin décima)

1 de febrero de 2009

ultimo_disco_2008

Por respeto a quien perdiendo la vida me ha salvado la mía, aquí acaban estas décimas.

 

Gracias a todos los que me habéis apoyado en los malos tragos que me ha tocado pasar.

 

Álbum de fotos:

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En el colegio

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Con Carlos Puebla

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Con Pablo Guerrero, Javier Bergia y Luis Pastor (1995)

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55 comentarios

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55 Respuestas a “Último parte medico y/o de guerra de Quintín Cabrera (parte sin décima)

  1. JESUS LUIS DOMINGUEZ CELORRIO

    Nunca hablé con Quintín Cabrera, pero me considero afortunado al haber podido escucharle en un recital que dio en un Colegio Mayor en Zaragoza allá por el año 1976 ó 1977. Me dejó huella, por lo que le estaré eternamente agradecido. Un gran Señor, si señor.

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  4. Hasta siempre, Maestro. Feliz transmigración.

  5. Acabo de enterarme. De todo. De golpe 😦

  6. Antonio Gómez

    Querido Dayman. Nos pides anécdotas sobre tu padre. Como te pongas a recopilarlas todas vas a necesitar una bobina entera de papel prensa para escribirlas, pero, en fin, aquí va un par de ellas que recuerdo que me parece que tienen gracia y muestran de alguna manera la calidad humana de Quintín.

    Cuando se fue a vivir a Sevilla (¿Se llamaba Valencina el pueblo?), estuvimos por allí unos días Elvira, mi compañera de aquellos años (que el viernes estuvo en la cremación), y yo. Ni que decir tiene que recibimos toda la atención que Quintín solía dispensar en estos casos, nos llevó de una lado para otro (por cierto, creo recordar que en el paseo por Sevilla nos encontramos a Javier García Pelayo), nos dio de comer como señores (aunque se cabreara conmigo cuando me quejaba de que me dejaba la cocina hecha un lío de cacharros y harina que yo tenía que fregar. “Joder, siempre dices lo mismo que Gladys”, me afeaba), discutimos hasta las tantas de los más insólitos temas, oímos canciones, hablamos (mal, como debe ser) de los amigos y pasamos unos hermosos días de amistad y cariño que hacía tiempo que no vivíamos juntos, pues no habíamos convivido un tiempo seguido yo creo que desde hacía unos años. Y he decir a favor de Elvira, y de mí, que mantuvimos el tipo y no le saltamos al cuello para asesinarle (aunque reconozco que como previsión había escondido debajo de la cama un cuchillo de cocina), cuando cada mañana nos despertaba poniendo “La internacional” a todo volumen, atentado al sueño que sólo la amistad verdadera puede soportar. La Internacional, sí, la misma que cantamos el otro día con lágrimas en los ojos. Su canción, nuestra canción.

    La segunda debió suceder en el 93 o 94 (ya le pondrás tu al final la fecha exacta). A tu padre, que ya vivía en Meco, le había salido un viaje Lisboa para llevar un equipo de sonido o algo así. Lole no podía viajar, porque estaba embarazadísima, y por aquello de que don Quintín era más mimoso que un gatito tierno y siempre buscaba compañía (no me hagas mucho caso) me pidió que le acompañara. Llegamos a Lisboa, fuimos al hotel, entregamos el equipo y miramos en el periódico si había algún sitio al que ir. Lo había. En un teatro, Carlos do Carmo (el gran fadista portugués contemporáneo, que ha colaborado con Saura en su última película sobre el fado) organizaba unos recitales, que se emitían por la radio y en los que, aparte de él, intervenían nuevos artistas. Llegamos al teatro con la hora pegada al culo, así que compramos las últimas entradas que quedaban, que eran del último piso, tan alto que le olíamos los pies a San Pedro, y decidimos dejar para el final el entrar a saludar a Carlos, simple conocido mío pero gran amigo de tu padre.

    El recital fue estupendo, como siempre en do Carmo, que es un artista de primerísima línea, y en un momento determinado surgió algo así como un momento mágico, que a mi me emocionó y que a Quintín, además, le enorgulleció. Para presentar una de sus canciones, Carlos vino a decir algo así como: “tengo un amigo uruguayo, Quintín Cabrera, al que quiero mucho, que tiene una canción que creo que sirve perfectamente para presentar este tema en la que dice que las ciudades son libros que se leen con los pies…” Ni que decir tiene que a tu padre se le hicieron los pedos gasolina. Pasamos luego a saludar, emocionados, al artista, como correspondía. Carlos se quedó con la boca abierta cuando vio aparecer a tu padre por la puerta del camerino, y después de los abrazos de rigor nos contó que normalmente no solía presentar aquella canción, pero que esa noche se había acordado de Quintín y había decidido citarle en el recital. ¿momento mágico o percepción extrasensorial? Yo no creo mucho en esas cosas, pero estuvimos discutiendo buena parte de la cena posterior, con Carlos y su mujer, sobre ello.

    Lo que más me llama la atención de este cariño que sentía (y estoy seguro que siente ¿alguien se ha encargado de llamarle o comunicárselo?) do Carmo por tu padre es que, en realidad hubiera debido odiarle, porque Quintín le había hecho años antes una jugarreta de las que no se perdonan. Carlos do Carmo es una persona elegantísima, aparte de cultísimo y políglota, y vestía siempre, especialmente en el escenario, con toda pulcritud, como corresponde a los cantores de fados y de tangos. Además, era y supongo que sigue siendo un tanto coqueto, de aspecto impecable, hasta el punto de que llegó a hacerse un implante de pelo. Sin embargo, en una época anterior llevaba peluca, estupenda, pero peluca, y en un recital conjunto, en el que Quintín cantaba y luego presentaba a Carlos, tu padre no pudo evitar saludar sobre el escenario al amigo con uno de esos abrazos de oso que solía prodigar. Tan fuerte fue, tan entusiasta, tan grande tu padre y más pequeño do Carmo, que la peluca del portugués cayó al suelo allí mismo, delante de todos, por la efusividad cabreriana. Que Carlos le perdonara ese momento, en el que el mundo se debió hundir bajo sus pies, y le siquiera queriendo, muestra el cariño que tu padre era capaz de concitar a su alrededor.

    Por cierto, a la vuelta de aquel viaje a Lisboa, cuando habíamos parado, ya pasada la frontera, para comer algo y tomar un café, una llamada telefónica nos comunicó que acababa de nacer Lucía. Ni que decir tiene que tu padre se montó en el coche, pego el acelerador al suelo y no levantó el pie hasta llegar a Meco (bueno, a Alcalá, que era donde estaba, creo recordar, el hospital en el que parió Lole).

    Amor y revolución, chaval. Un beso.

  7. David

    Antonio, como te prometí en mi blog, el abrazo ha sido dado. Mi padre me ha pedido que te transmita otro abrazo sincero y afectuoso, de los que se dan con cariño y no por compromiso. Disculpa que me use a mi de intermediario pero nunca se prodigó en esto de las nuevas tecnologías. Aprovecho también para enviar, de nuevo, ánimos a la familia, espero poder estar en el homenaje.

    Saludos

  8. Daymán Cabrera

    Me gustaría dedicarle 5 minutos a mi padre en el homenaje en su honor del 27 de marzo, para contarle a la gente y sobretodo a él mismo aquellas anécdotas que vosotros sus amigos de tantas batallas habeis compartido y sobretodo os han marcado a la hora de descubrir en mi padre a aquella persona imbatible, tierna y solidaria.
    Muchas grácias: daymanitu@hotmail.com

  9. Antonio, entra aquí:
    http://www.blogoteca.com/alvitogodino/index.php?cod=57932
    Te llevarás una sorpresa.
    Reitero mis abrazos.

  10. Alberto

    “Señor ministro» música de Quintín y texto de Mario Benedetti. En homenaje a él y porque me parece totalmente vigente…Cuando veo a estafadores, Zaplanas y Camps, Gescarteras, Esperanzas etc., me viene siempre a la memoria esa canción.
    Solo unos versos para recordar:

    En una exacta
    foto del diario
    señor ministro
    del imposible

    vi en pleno gozo
    y en plena euforia
    y en plena risa
    su rostro simple

    seré curioso
    señor ministro
    ¿de qué se ríe?
    ¿de qué se ríe?

    de su ventana
    se ve la playa
    pero se ignoran
    los cantegriles

    tienen sus hijos
    ojos de mando
    pero otros tienen
    mirada triste

    aquí en la calle
    suceden cosas que ni siquiera
    pueden decirse

    los estudiantes
    y los obreros
    ponen los puntos
    sobre las íes

    por eso digo
    señor ministro…
    ¿de qué se ríe?
    ¿de qué se ríe?

    Saludos

  11. Antonio Gómez

    Gracias, amigos, por haberme acompañado en esta especie de vigilia por Quintín que tan malamente ha acabado.
    Jordi, Lola y Joaquín, ya le transmití vuestras palabras a Lole, Ferrán, Dayman y Lucía, así como las de todos los demás.
    Bata, me alegro de verte, aunque no dejo de preguntarme por qué últimamente sólo nos reunen los amigos muertos. David, ya he visto tu bolg, te lo he dicho allí, pero lo repito, bonito texto. Y supongo que eres hijo de Mamé Mauricio, y sobrino de Hilda y José Carlos. Dale un abrazo a tu padre, hace siglos que no le veo.
    En fin, la incineración fue un acto duro y emocionante, al que asistieron, pese a no estar convocados, una par de cientos de amigos de Quintín. Acabó con el canto de la Internacional (dios, hace años que no la cantaba, y mientras lo hacía y pensaba en Quintín, no pudieron dejar de venirme a la memoria esos versos de Labordetas tan tremendos: «He puesto sobre la mesa / todas las banderas rotas…»).
    Salud.

  12. David

    Un fuerte abrazo desde Canarias a Lole y sus tres hijos.

    Ahí va mi modesto e impotente homenaje

    http://disidentia.wordpress.com/2009/03/16/yo-conoci-a-quintin-cabrera/

    David Mauricio

  13. liz

    Si se calla el cantor calla la vida… un abrazo y ánimo.
    Descanse en paz

  14. Aurora A. de Andrés

    La redaccion de Radio Uno,RNE, era grande muy grande en los tiempos de Lobatón, con Enric Sopena de director, y cabía mucha gente, pero el mas grandote era Quintín, que sin guitarra, oreaba el aire de la calefacción a tope con sus silbidos y canciones. Y todo se paraba. Incluso los teléfonos. Quién quería entonces fijarse en el trabajo, nos íbamos a la máquina del café a seguir viviendo en discusiones interminables las noticias de los que estaba pasando…A quintín, seguramente, deberiamos parecerle unos lechuguinos atontados, pero hacía como si no, dandonos c ategoria de interlocutores válidos con su paciencia infinita ,hasta que nos mandaba al carajo..Así llegaban las risas y las ganas para seguir tomando.
    Señor `presidente de los cielos, déjele cantar a Quintín ,verá qué vida tan diferente, señor presidente..

  15. Hacía mucho que no sabía de él. En realidad nunca he sabido mucho de él (no prodigamos nuestra relación) pero yo, cada vez que le veía le trataba con una familiaridad que, imagino, juzgaría como insolente por injustificada. Aun así, siempre me correspondió con la simpatía y el cariño con que él trataba a todo el mundo.

    Por casualidad, pregunté por él hace unas semanas, cuando visité Luzón; pueblo de Guadalajara donde, al parecer, se instaló Quintín, imagino que huyendo del ruido y de la miseria del sector. Allí llevaba el bar de la plaza: Un bareto sencillo; de los de «partidita», caña al mediodía y «jaleo los días de partido» (no faltaba bullicio cultural de fondo). Al parecer se hizo con el corazón de sus habitantes, los cuales, con semblante serio, me contaron de su enfermedad: «No sabemos… Está malo, malo» -me decía el encargado que despachaba, en su ausencia, a la parroquia-.

    Me llevé un disco suyo (a la vista en un expositor) pero no pude saludarle, claro; estaba ya en el hospital finiquitando con la vida.

    Supe de él desde mi más «tierna adolescencia». Una noviaza de diecisiete, alumna de un colegio salesiano, con la guitarra apoyada en la «lasciva faldita de tabla», me ponía «como un reno» mientras desplegaba, con desparpajo, aseo musical y voz de catequista, un repertorio desconocido para mi entonces, y que resultó ser, en su mayoría, de «Quintín Cabrera». Canciones populares, pícaras y con chispa social que, cantadas por la escolar, provocaban en la audiencia las mas bajas y sucias fantasías. La lujuria se apoderaba de la instalación salesiana con el primer lance por Quintín: «El gallo en su gallinero, abre las alas y canta…» Ivonne; se llamaba.

    Aunque sólo sea por eso: ¡Bendito seas Quintín Cabrera! ¡Bendito sea tu repertorio! que se me quedó grabado en la sesera como un código asirio en el granito. Cincelado en mi libido, canción a canción, por el martillo del sexo primerizo de aquellos años.

    Tiempo después, cuando nos presentó Antonio Gómez, separados inevitablemente por cierta diferencia de años y de influencias musicales, «flipó en colores» cuando comprobó el conocimiento tan minucioso que yo tenía de su repertorio antiguo. Me tomo por un fan y no lo era. Mi gratitud hacia su obra superaba, con creces, la de un fan convencional; aunque no le di detalles.

    Quintín Cabrera fue un tipo divertido, chisposo, poeta veraz, «pedagógico» en el buen sentido: el sentido del humor. Uno de los primeros cantantes populares que contribuyó a despojar de solemnidad «el recitado cantautoril» tantas veces empachado de pedantería.

    No sólo en Luzón dejará un vacío…

    Javier.

  16. carlos seveso

    Querido «Canta» , te recordaremos puntualmente
    cada vez que se pronuncie
    la palabra generosidad.

    La barra de Font del Mont.

  17. Lo siento muchísimo… a través de los versos publicados aquí, con tanto cariño y tanto sentido del humor se ha metido muy dentro de todos nosotros… mi abrazo más cariñoso para todos los que le conocisteis.

  18. Joaquim

    Hola Quintin:

    Desde la Floresta el meu més sentit record al troçet de camí que plegats varem fer per aquesta vida moltes gracies per ser com vares ser, fins sempre company

  19. Jordi Fàbregas i Lola

    Hola Quintín,
    Ara mateix m’han dit que te n’has anat. Bé, espero que et trobis amb l’Ovidi i que estigueu de vacances, com ell deia.
    Mentrestant anirem fent per aquí i esperarem que tornis per fer-la petar al bar del C.A.T., clavar-nos una birreta i tornar a cuinar els enyorats espaguetis a la Quintín…
    Quin pilot de paraules buides, perdona noi.
    Estic fet un nyap. I estic molt emprenyat amb tot plegat.
    Que tinguis sort, te la mereixes i ja saps on tens una casa.
    Salut company
    Jordi Fàbregas i Lola Capdevila

  20. Lamento no poder estar allí para cantarle un chau de despedida. Los que asistáis, Gómez tan cercano, trasmitid a su gente un cálido abrazo desde el Sur.
    Antonio Piera

  21. SANTIAGO RODRIGUEZ

    Mi más sentido pesame a la familia de Quintin persona a la que no llegue a conocer pero si a su hijo Ferran.
    DESCANSE EN PAZ

  22. javier garcia-pelayo

    Quintin seguiras siendo grande, tu obra y tu familia te perduran y los amigos y conocidos no te olvidaremos. Descansa en paz
    Propongo la realización de un concierto homenaje.
    Si la familia y los demas estais de acuerdo,se puede intentar hacer algo. Vuelvo el 14 de abril y a partir de ahí estoy a disposicion para la produccion del homenaje. Animo a la familia disfrutasteis de un Gran Hombre

  23. Todavía no me he repuesto de la llamada de Antonio de hace un rato.

    Descanse un paz.

    Y animo, mucho animo para Lole, sus hijos y demás seres queridos…

  24. Antonio Gómez

    Quintín no ha podido seguir resistiendo más y ha fallecido esta tarde. Mañana, viernes, se le incinerará a las 17.30 en el Tanatorio de Alcorcón.

    «Más no hay que ponerse triste,

    este mal año fenece.

    Aunque el próximo parece

    que viene peor y existe

    la sospecha de que viste

    la ropa de la miseria,

    no pongamos caras serias

    brindemos por el mañana

    porque si nos sale rana

    no ganamos con histerias.»

    (del noveno parte médico y/o de guerra de Quintín Cabrera)

  25. Antonio Gómez

    12.03.09ç

    INFORME PROVISIONAL

    Desde niño me dan miedo las iglesias.
    Desde siempre no me gustan las sotanas,
    los porteros, las medallas, los galones,
    las Mama Chicho y los viajes del Papa.

    Confieso odiar la pompa y el boato,
    sin señalar, para que no se enojen.
    Los himnos triunfalistas me dan náuseas,
    y todo lo que sean uniformes.

    El servilismo de algunos dependientes
    nunca lo soportó este ciudadano,
    igual que al prepotente porque manda,
    el Cubalibre y el tufo de butano.

    Me asusta la “libertad dentro de un orden”
    (el cascabel al gato, ¿Quién le pone?),
    porque son los que inventan las fronteras
    los mismos que expiden pasaportes.

    Los que todo lo saben me exasperan,
    y los que dan de comer a las palomas
    (aunque veo muy bien que éstas defequen
    sobre los gloriosos bronces de la historia).

    Siempre me han repelido los valores
    de la jerarquía super jerarquizada
    de los que se transforman en jerarcas
    jerarquizando todo aquello que inventaran.

    No aguanto a los chistosos por decreto,
    a testas coronadas y a chorizos.
    No soporto a los “rappers” ni a las madres
    de todos los que son niño prodigio.

    Asaz sensible soy en mi cabrero
    con los enterradores de la lucha de clases,
    que comen de la mano del que manda
    justificándolos para justificarse.

    No me gustan los borrachos, aunque sean
    de los que se ponen tiernos y amistosos;
    ni a los famosos porque salen en la tele,
    que salen en la tele porque son famosos.

    En el toreo “hincho” por el toro
    y por los indios en las de vaqueros.
    Por el Betis, manque pierda, en esta tierra,
    y por el viejo Wanderers en Montevideo.

    Subvierto los valores que subyacen
    en esta subcultura tan subdesarrollada.
    En acabando este primer informe
    que firmo al pie de la fecha indicada:

    A tantos de tantos del presente año,
    le sirve a usted, aunque no sirva a Dios,
    el ciudadano que todo esto suscribe:
    Quintín Jorge Cabrera Beduchaud.

  26. Aurora A. de Andrés

    Antonio, querido, con las palabras y las imágenes de ayer en la pupila y en el corazón, leo las letras de quintín, las tuyas,se me agolpa todo lo que hemos ido dejando atrás ; por pudor y por estética me reprimo.No quiero, no quiero que se vaya un luchador, no quiero que sea tan canalla la enfermedad como para dejarle sin aliento ahora que tiene un fuelle nuevo.
    No conozco a Lole, aunque la presiento valiente y solidaria. Un abrazo. y..salud y libertad.

  27. Con esta canción quería mandar un abrazo solidario a Quintín y su familia y a Antonio: ésta es la única que conozco en la que ambos han colaborado.

  28. ¡Cuánto lo siento! A modo de abrazo a todos:

    Diálogo de Belchite/ Liberación de París

    -Vamos corriendo. ¡Corre! Dicen que ha entrado un tanque en la Place de la Ville.
    -¿Un tanque?… ¿Americano?
    -Un tanque español, cargado de soldados españoles.
    -¿Cómo va a ser español? Será americano…
    -Será americano… Pero se llama «Belchite».

    ¡Ay! ¡Qué alegría tienen hoy los balcones!
    Banderas de la patria en los corazones;
    en los corazones el dolor de los muertos
    y las prisiones.
    Sal corriendo a la calle y ya no digas
    que te miran los guardias en las esquinas,
    en las esquinas, madre, en las esquinas,
    mudos testigos ciegos de mil heridas.
    En el metro leemos sin ningún miedo
    «L’Humanité» diario para entendernos,
    para entendernos, madre, para entendernos,
    antes nos encerraban por mucho menos.
    Con el ruido de guerra la guerra se hizo
    un rumor de claveles y de cañizo,
    y de cañizo cubriremos las tumbas
    de nuestros hijos.
    ¡Asómate a la ventana!
    ¡Corre que corren
    los tanques calle abajo
    llenos de flores!
    Llenos de flores, madre, llenos de flores
    para los fusilados de tantas noches.
    Ya no veo fantasmas cuando me duermo,
    que se ha llevado el día los malos sueños,
    los malos sueños, madre, los malos sueños
    de estos años de sangre, dolor y miedo.

    letra: Antonio Gómez
    música: Antonio Resines
    «Diálogo de Belchite» (hablado): A. Gómez
    Canta: Quintín Cabrera

  29. Lole

    Antonio, Quintín se apaga, pero siempre estará con nosotros.
    Las letras que quieras están a tu disposición, cuando el tiempo lo permita.
    Un abrazo y mucha salud.
    Lole

  30. antonio gómez

    11.3.09
    Cabrera se apaga.
    Nos conocimos hace casi 40 años. Julia León, que por entonces andaba por Barcelona me llevó a escucharle y verle en un pub en el que actuaba. Desde entonces nos han pasado de todos los colores, a él y a mi. En aquella primera ocasión le escuche cantar esta “Milonga Niza”, de la que no encuentro el texto, pero de la que recuerdo aún alguna estrofa que hoy quisiera colgar, incluso con una pequeña variación en la que él solía dedicar a los amigos que se encontraban presentes en sus recitales.

    MILONGA NIZA

    Las muchachas de mi pueblo
    Son feas, pero son listas.
    En vez de tirarse al tren
    Se tiran al maquinista.

    Estribillo:
    Guaaaaaaachipun, guachi guachi guachi pun.

    En el tiempo los apostoles
    Los hombres eran barbaros
    Se subían a los arboles
    Y se comían los pajaros.

    Guaaaaaaachipun

    Te quiero tanto Cabrera,
    Cabrera tanto te quiero,
    Que si me sacan los ojos
    Te miro con los “aujeros”.

    Guaaaaaachipun….

    Salud

  31. antonio gómez

    10.3.09

    HOTEL LUNA
    (Quintín Cabrera)

    Esta pubilla hermosa
    oro viejo en el pelo
    que dice que me quiere,
    que sabe que la quiero,
    que me llena de besos,
    que de todo se ríe,
    que me tiene intrigado
    haciendo
    el amor con calcetines.

    Esta muchacha dulce,
    ojos llenos de cielo,
    que se asombra por nada,
    que mira y habla quedo,
    que no habla mal de nadie,
    que juega con los críos,
    me enamora y la quiero
    tanto
    que estoy tonto perdido.

    Esta chica prudente
    que le encantan los gatos,
    que no se compromete,
    que cuida sus zapatos,
    que una inmensa ternura
    atesora en sus manos
    tiene el culo más lindo
    del mundo
    occidental y cristiano.

    Es la jai pecadora
    que más odia las pecas
    colecciona piropos
    y cientos de muñecas,
    memoriza a Neruda,
    le confunde Picasso,
    le gusta cómo guiso,
    por suerte,
    que si no, no me haría caso.

  32. Antonio Gómez

    9.3.09

    VA DE LUNAS
    (Quintín Cabrera)

    La luna forma en la mar
    un camino a mis recuerdos
    que llega hasta mi ciudad
    y se queda en mis cabellos,
    (pero hay que esperar al sol
    para que pinte tu pelo).

    La luna de Sant Cugat
    se queda en el Monasterio
    con la sombra a dialogar
    para aprender sus misterios,
    (más lo que nunca sabrá
    es a qué saben tus besos).

    La luna de Cuenca es
    un globo blanco e inmenso
    que me busca por jugar
    y si yo quiero la encuentro,
    (parece tu suspirar
    en cuanto beso tu cuerpo).

    La luna que más me intriga
    es la luna vallecana:
    cuelga del aire y me da
    pasaporte a la mañana,
    (se parece a tu dormir,
    dando vueltas en la cama).

    La luna de la amistad
    es la que brilla en Lisboa
    porque viaja en un tranvía
    y luce muy coquetona,
    (ésa si es igual a ti:
    tiene sonrisa redonda).

    La luna que nunca olvido
    es la luna de mi barrio,
    siempre lee lo que escribo
    y me habla en montevideano,
    (y hasta se pone celosa
    si te duermes en mis brazos).

  33. Antonio Gómez

    8.3.09

    Gracias. gustavo. Ojalá, Arturo (me alegro de leerte). Hoy puede venir bien distendir un poco con un texto que es una verdadera orfebrería de palabras.

    Empeño cariñoso por defender la eñe
    (Quintín Cabrera – Eliseo Parra)

    Suite alfabética en La mayor.
    1-Chotis (andante ma con un áttimo de chulería).
    2-Habanera (adagio tropical y fuga).
    3-Tango (allegro orillero con fuoco).
    4- Candombecito (andantino canyengue).

    La Eñe es una letra con sombrero
    una gordita con personalidad.
    Por ella nos envidia el mundo entero
    y del ordenata nos la quieren quitar.

    No nos engañan, la defenderemos
    ante quien la señala por ganas de empreñar:
    tiñosos señoritos carroñeros
    capaces de a su madre apuñalar.

    Y que lo digan esos anglosajones
    que usan como “y” una clave de sol.
    O la “ese” borracha que tienen los teutones
    y mira los daneses, que van tachando ó…es.

    La Eñe es tan hermosa que está en sueño,
    en entrañable, en niño y en acompañar.
    No es extraña al cariño porque está en compañero,
    en empeño, en señero, piña, guiño, acuñar.

    Está antes de la vida porque crece en preñada
    y al comienzo también, pues se moja en pañal.
    Cuando al pequeño le salen los piños, ¡qué jugada!,
    se desgañita y gruñe, para el daño aliviar.

    Como vive en mañana se tiñe de optimismo,
    también en halagüeño, en señas y en señal.
    Se cobija en cabaña, se enfurruña en dañino.
    Se despeña en montaña, saña y desengañar.

    Es una letra sabia, pues le va la enseñanza,
    y las ensoñaciones de la niña al jugar
    que con los años se vuelve señorita
    que más tarde señora, se empeña en añorar.

    Nos damos puñetazos en las riñas
    algunos arañazos y otras hazañas, más
    tiramos de los moños a las ñoñas
    aunque la “Seño” nos vaya a regañar.

    Jugamos a muñecas y a piñata,
    nos damos maña al mover el guiñol
    plañimos si caemos de la cucaña,
    gozamos con las moñas de un ñato de Peñarol.

    Vuela con las cigüeñas, se adueña del tañido
    de todas las campanas, de peñas y rebaños,
    campiñas y cañadas; verdes cañaverales,
    del añil de los cielos y de oscuros castaños.

    En el vino presente, porque sangra en la viña.
    Se añeja en Cariñena, donde el maño es señor.
    Si vas por Valdepeñas, en sus ricos viñedos
    te coges una moña que te cura el riñón.

    Por eso es desdeñable esta campaña,
    se ensañan y encañonan, quieren emponzoñar
    a esta cariñosa letra con sombrero
    añadiendo coña, con saña, una vez más.

  34. arturo

    Ojalá que Quíntín lea todo esto «mucho más temprano que tarde». Ánimo Lole, Ferrán, Daymán, y Lucía!!

  35. Eres un gran amigo, Antonio: lo que estás haciendo por Quintín, aunque sea simbólico, es realmente grande. Os mando un abrazo fortísimo a ti y a Quintín.

  36. Antonio Gómez

    7.3.09

    ARTE POÉTICA

    A pesar de que se agudizan los sentidos
    nadar contra corriente cansa tanto
    que aunque se junten los soles del camino
    su calor no abriga este cansancio.

    De tantas tormentas fui testigo
    que pude ser perito en huracanes,
    convertirme en Vulcano o en ceniza;
    en albacea de muchísimas verdades.

    Hay veces que flaquea la esperanza,
    ¡nadar contra corriente cansa tanto!
    y en ocasiones, la alegría de la lucha
    compensa con creces el cansancio.

    Sé que la Historia me reservó el papel
    de extra con frase, de suplente.
    Desde la banda se suele medir bien
    quién es el que juega y quiénes mienten.

    Pero a pesar de todo, ya se sabe:
    ¡nadar contra corriente cansa tanto!
    Más no cambio por nada lo vivido
    aunque sea tan duro este cansancio.

    He vivido tuteando a los abismos.
    El perseguir quimeras no es tan malo:
    al avanzar se buscan nuevas metas,
    se aleja el horizonte a cada paso.

  37. Antonio Gómez

    6-3-09

    YO VENGO DE UN PAÍS QUE YA NO EXISTE

    Yo vengo de un país que ya no existe,
    del verde claro tiempo de la lluvia
    que un barrio de baldosas milongueras
    metió por las ventanas de mi casa
    descubriendo mis rincones y mis libros
    y los sueños escondidos en mi almohada.

    Y me siento compatriota de los barcos
    porque invento banderas que ponerles.
    Ellos son como yo, van a los puertos
    queriéndose quedar y no les dejan
    aunque hablen el idioma de los muelles
    y queden amarrados cuando llegan.

    Lleno de mariposas mis bolsillos
    para llevar conmigo primaveras
    y aunque me hagan cosquillas con las alas
    y peligren de quebrarse las antenas
    las salvo de que se las lleve el viento
    a posarse en flores que no deban.

    Por eso caducó mi pasaporte.
    Tengo tantos países para no tener nada
    por ir dándome sin pensar en fronteras:
    a nadie le importa en las aduanas
    que llene de cielos mis bolsillos,
    de mares y lunas mi guitarra.

  38. Christophe Magny

    Bonita canción, gracias Antonio. Me quedo con eso de “Las ciudades son libros que se leen con los pies”.

  39. Antonio Gómez

    Quintín sigue igual. Dormido. Lole me cuenta que ayer sufrió una ligerísima mejoría, pero que no ha pasado más adelante.

    Hoy he encontrado audio de la canción de Quintín que voy a poner. Además, es una grabación especial, pues la cantó junto a Adolfo Celdrán, otro viejo amigo de toda la vida, en la presentación de un disco de este último en Madrid hace cinco o seis años.
    Se la he escuchado a Quintín muchas veces, y casi puedo presentarla por él: el estribillo es una frase de un viejo diputado socialista uruguayo, el tal Frugoni del final, que una vez, en el Parlamento, ante la interrupción de un político de la derecha, que le acusó de no dar “una en la herradura”, le contestó: “es que su señoría se mueve”. Para todos ustedes…

    Las Ciudades son Libros (1995)

    Cantan: Quintín Cabrera y Adolfo Celdrán.
    (Letra y música: Quintín Cabrera)
    Guitarras: Quintín Cabrera y Gaspar Payá. Acordeón: Juan Pedro Cornejo

    http://www.adolfoceldran.com/audio/Las_Ciudades_son_Libros.html

    De mañana se visten
    de pan y ruidos nuevos
    de sol a mediodía,
    por las tardes, café.
    Su corazón enseñan
    tan sólo por las noches
    mintiendo a los turistas
    pues no los quieren bien.
    Las ciudades son libros
    que se leen con los pies.

    Se prestan pedacitos
    preciados de paisaje
    esquinas y detalles
    a veces un cartel.
    El color de los taxis
    puede ser una clave,
    un guiño hacia el viajero
    si este lo quiere ver.
    Las ciudades son libros
    que se leen con los pies.

    La magia de Estocolmo
    lleno de primavera
    está en Río de Janeiro
    vaya a saber por qué.
    Lo seguiré diciendo
    aunque nadie lo crea
    hay zonas de Getafe
    que son de Hospitalet.
    Las ciudades son libros
    que se leen con los pies.

    Su soledad comienza
    en un túnel de metro
    y en manos apretadas,
    la solidaridad;
    el patio, en las escuelas,
    les da juegos y risas
    y amargo gesto toman
    en salas de hospital.
    Las ciudades son libros
    que se leen con los pies.

    La luna más hermosa
    y grande que yo he visto
    comparten Carcasonne
    y Cuenca, bien lo sé.
    Puerto Santa María
    las chicas más bonitas
    paseando por sus calles
    igual que en Montpellier
    Las ciudades son libros
    que se leen con los pies.

    Baldosa por baldosa
    busco a Montevideo
    por silencios nocturnos
    y en mesas de café;
    montones de basura
    vigilan las esquinas:
    el viejito Frugoni
    tenía razón, ya ven.
    Las ciudades son libros
    que se leen con los pies.

  40. virginia

    Es jueves,5 de marzo,y he leido todos los partes médicos….de guerra!!de mi querido Quintin…
    Hace unas horas que me he enterado, y he sufrido al colarme en todo el calvario que ha pasado mi buen Quijote…
    Al volverle a escuchar detras de sus lineas,le he echado(inmensamente)de menos….me ha traido al Quintín que tantas veces compartí junto a uno de sus deliciosos platos…al amigo… a la FAMILIA de Madrid que tanto bien me hizo sentir..
    A él y a Lole…..
    que les llevo en mi mochila de»querer»,con un cachito de corazón que sólo sabe de sus nombres…
    Y tengo un millón de ganas de volver a verlos!!a si que mi buen Quintín,hazme un hueco en tu agenda, porque te tengo que ver!!me tienes que enseñar tu nuevo CANTO….
    Tiene que salir!!!

  41. Ánimo en la pelea, Quintín y la familia. Ya una vez antes estuvo todo muy negro, y sin embargo aquí estamos.
    Fuerza, experto en bellezas.

  42. Excelente idea Antonio. Gracias por la iniciativa (lo mismo te digo Gustavo).

  43. Yo te secundo, Antonio. Vídeo de «Los reyes son los padres», con la letra en la información:

  44. Antonio Gómez

    Una de las sensaciones más frustrante de situaciones como esta, Gustavo, es precisamente esa impotencia de saber que uno no puede hacer absolutamente nada. Quizás por eso he pensado, si Adrián no se opone, colgar aquí cada día el texto de una de las canciones de Quintín, ya que no es posible encontrarlas cantadas en youtube o similares. Por mantener viva esta entrada y así acompañar y recordar al amigo que pelea con la muerte, y para que aquellos que no conocen su obra puedan saber algo más de ella. Son las canciones suyas que más me gustan, pero también su autobiografía literaria.

    YO NACÍ EN MONTEVIDEO (1975)

    Me enseñaron, de botija,
    en la escuela, este cantar:
    «Naciste en Montevideo
    junto a un río como mar,
    no busques lugar más bello
    porque no lo entontrarás».

    Yo nací en Montevideo
    donde se endulza la mar,
    los tranvías del Reducto
    en mi infancia vi pasar.

    Busque lugares más bellos
    –y aunque los pude encontrar–,
    nunca pude amarlos tanto
    como quiero a mi ciudad.

    Árboles del Prado Chico,
    ¿con qué duendes jugarán?
    El Arroyo Miguelete
    les de gorriones y paz.

    Pescadores de la Rambla
    que gastan vientito fresco
    mateando tranquilamente
    en los domingos eternos.

    Plátanos y paraíso
    que mi calle están cuidando
    no me olviden, que no olvido
    que yo les debo mi canto.

    Perdón si me puse triste.
    No lo puedo remediar:
    recordé a Montevideo
    junto a un río como mar.

  45. Sólo puedo ofrecer mi solidaridad a este genial uruguayo y a su familia. ¡A luchar Quintín!

  46. Antonio Gómez

    Es martes, tres de marzo, y Quintín sigue igual. Esperamos. Ya colgué más arriba una de las canciones dedicada por Cabrera a Lole, su compañera, que con sus hijos, Ferrán, Dayman y Lucía, están sufriendo esta situación más que nadie. Hoy me gustaría recordar las canciones que Quintín dedicó a sus hijos (es que es un padrazo). Un beso fuerte a los cuatro si entráis por aquí.

    “FERRAN” (1975)

    Cualquier día de estos, Ferran, / sin preparar las maletas, / montados en una abeja / nos vamos a nuestra tierra. // Juntos en Montevideo / andaremos por las calles, / te enseñaré uno a uno / mis duendes particulares. // Te enseñaré mis caminos / secretos, de estrella a estrella, / y a conversar con los patos / sin que los grillos te vean.// Nos iremos a las Piedras / para ver jugar a Wanderers, / después robaremos flores/ pa’regalarle a tu madre // Te mostraré mis Liceos/ el Rodó, el Nocturno Dos, / el boliche de los yuyos / y la cancha de La Luz. // Juntos, en algún charquito, / pescaremos lunas llenas / y cantaremos milongas / riendo de oreja a oreja.

    “EL SR. DAYMÁN CABRERA” (1976)

    Negro, chiquito y peludo, / parece un pollo mojao, / con más hambre que Carpanta / y con cara de asustao. // Puede ser casualidad / o ser predestinación, / pero en primero de mayo / ha nacido este señor. // Y qué lindos cumpleaños/ el hombre festejará, / con sus amigos gritando / lo que ese día hay que gritar // Con los padrinos que tiene / ya lo veo con su hermano / cantando cual buenos criollos :/ ¡astillas de un mismo palo! // Como no salga cantor…/ de nuestra casa, ¡lo echamos!

    “LUCíA” (1995)

    Haces muy bien / en abrir tanto los ojos, / Lucia,/ así te harás experta / en nubes y cigüeñas. / Si aprendes a mirar / te darás cuenta / que en los tejados juegan / duendes en bicicleta. / Que si llueve en el campo / los pájaros se alegran / y los gatos no tienen / botas de siete leguas. // Verás crecer las flores / si con cuidado observas, / y reír a las hojas / sea o no primavera. / Sabrás lo que es ternura, / Lucía, / cuando aprendas / a entender a tu madre / cuando te abraza y besa. / Comprenderás que yo, / de alegría me muera / si me veo en el amor / que tu risa refleja. // Por eso haces muy bien / en abrir tanto los ojos, / Lucía, / el mundo necesita / expertos en belleza / que vayan por las nubes / andando en bicicleta / y sepan descubrir / duendes bajo la mesa. / Peritos en ternura,/ en lluvias y cigüeñas, / como tu madre que / ríe si te abraza y besa.

  47. Ferran

    Muchas gracias a todos.
    El estado de mi padre realmente es muy jodido. Estamos a día 2 de marzo y sigue sedado y muy mal después de la última intervención. Nos tememos lo peor.
    De todas formas agradecemos el cariño que nos transmitis todos desde vuestro corazón. Un abrazo de Ferran Cabrera para todos.

  48. Antonio Gómez

    Malas noticias sobre la salud de Quintín. He hablado con Lole y me cuenta que ha tenido un problema a raíz de la intervención que le tenían que hacer para solucionarle el tema de la aorta que le había quedado jodida en la primera operación. Ha superado la crisis, pero está en estado crítico y han vuelto a trasladarle a la UVI, donde le tienen sedado.
    Me cago en el enano sangriento del Pardo.

  49. Braulio Gomez Frago

    Quintín,
    Bienvenido de vuelta al mundo de los supervivientes. Te deseo muchos más años de canciones, poesia, familia, amigos y en definitiva, vida redonda y fecunda, en la puedas tomarnos y darnos….

  50. Estaba cantado.
    Y nunca mejor dicho.
    Salud, Cabrera.

  51. Enhorabuena Quintín, mucha fuerza Lole.

    Una buena noticia

  52. Antonio Gómez

    Como veréis el Señor Quintín Cabrera ya puede comunicarse. El jueves pasado me dio por teléfono este texto de su último parte de guerra y hoy he vuelto a hablar con él. Ya ha salido de la UVI y está en planta. Todo ha salido bien, aunque la recuperación es, lógicamente lenta, y todavía se cansa mucho, algo que tiene poco de extraño teniendo en cuenta que le han partido el pecho. Todavía tiene para un tiempo de hospitalización, pero la reforma agraria va, de todas maneras va.
    Y a mí, en este momento de la despedida de estas décimas me gustaría tener un recuerdo para Lole, que ha estado ahí todo este tiempo, aguantando firme, como hay que aguantar en casos así. Quintín siempre ha sido muy dado a cantarle a sus seres queridos, y a Lole le ha dedicado más de un tema (también a Ferrán, Dayman y Lucía, de los que no quiero olvidarme). Personalmente hay una que me parece especialmente buena, quizás porque prefiero las canciones de amor que nacen de la ausencia del ser querido que las felices. Se trata de “Quase un fado”, que es una pena que no esté en youtube, porque tiene una melodía especialmente inspirada, que se corresponde con esta magnífica letra:

    O Tejo me ofrecía, más que un río,
    su vocación atlántica de mar.
    A un «Río como mar» (1) me recordaba
    que guardo en mis saudades de llorar.
    Y tu calor busqué, pero era en vano.
    No estabas a mi lado una vez más.

    Se llenaron mis ojos de tranvías
    de calles empedradas y de sol.
    Uno a uno, fui aprendiendo nuevos ruidos,
    vacíos del eco de tu voz.
    Y tu risa busqué, pero era en vano.
    No estabas compartiendo tanto amor.

    La cama del hotel me parecía
    más grande que mi propia soledad.
    En calabozo de aire estaba preso
    mientras la lluvia comenzó a gritar.
    Y tu cuerpo busqué, pero era en vano.
    No estabas a mi lado una vez más.

    (1) hace referencia a su canción “Yo nací en Montevideo”, donde dice que nació “junto a un río como mar”

    Por último, aunque en los títulos de la canción colgada en youtube que cierra el post figura Quintín Cabrera como autor de música y letra de “Señor Presidente” (título que la censura española le obligó a cambiar por “Qué vida”), en realidad es un tema compuesto por el también cantautor uruguayo Anibal Sampayo (1926/2007).

  53. ¡Qué grande eres Quintín!

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