Las desconexiones blancas

AS

Las desconexiones blancas empiezan a ser frecuentes, para desesperación de los aficionados que acuden al Bernabéu. Si los pitos de desaprobación frente al Shakhtar estaban justificados, los de anoche fueron exagerados y contribuyeron a aumentar el nerviosismo de los jugadores del Real Madrid.

El Madrid ofreció una buena primera hora de juego, con fases y jugadas brillantes. La más destacada una arrancada de Vinicius desde campo propio, al poco de iniciarse la segunda mitad. Ganó al primer rival por velocidad. Al segundo lo encaró justo antes de entrar en el área y le regateó. Al tercero le amagó, presionado por el primer defensor que había recuperado la posición. Y solventó la salida del meta, tras el amague. Pero cuando el balón estaba a punto de rebasar la línea de gol, Òscar Valentín salvó el 3-0. Y nos privó del que podría haber sido el gol del año. No fue la única ocasión clara del Madrid. Benzema tuvo varias en ambas mitades. Marco Asensio, titular ayer, tuvo un mano a mano con Dimitrievski, muy bien resuelto por el meta. Fue justo después de la acción de Vini relatada anteriormente. El meta del Rayo Vallecano realizó la parada de la noche. Sacó un balón por la escuadra, en un despeje de su defensa. Estuvo ágil y demostró grandes reflejos.

El Real Madrid se retiró al descanso con 2-0 a su favor. El primero obra de Kroos. Disputó un balón aéreo. Su cabeceo llegó a Vinicius. El extremo hizo lo suyo: imprimir velocidad. Cedió a Marco Asensio, quien vio al alemán entrando al área y se la puso. El remate de Kroos, 1-0, abría el marcador en el 13. En el 37 un pase de Alaba desde la banda izquierda le regala medio gol a Benzema. 2-0.

Llegados a este punto, aparte de Vinicius, hay que destacar la masterclass de Kroos y el poderío de Alaba. En defensa y en sus incorporaciones en ataque. En la segunda mitad también vimos los mejores momentos de Marco Asensio. Logró un protagonismo del que careció en la primera mitad. Camavinga, que jugó en vez de Modric, estuvo irregular. Fue un Guadiana: alternó buenas acciones con desapariciones. Le anularon un tanto y los rayistas reclamaron un penalti por un empujón suyo, finalizando el partido. Casemiro fue de menos a más. Bien en tareas defensivas, mejoró en la salida de balón en la segunda parte. Corte y confección.

A la hora de juego el Madrid cayó en un defecto habitual: el manierismo. El exceso de florituras convirtió al equipo en un grupo afectado que buscaba gustarse en vez de sentenciar el encuentro. El Rayo aprovechó la situación. Y comenzó a imponerse. Los cinco cambios de Iraola surtieron efecto. Uno de ellos, Bebé, se escapó y enfiló la portería. Su potente disparo se estrelló en el poste. Cuando vi a Falcao entrar en el 69 le comenté a mi hermano: Ahora nos mete su gol y a sufrir. Dicho y hecho. Un impecable cabezazo del colombiano en el 76 puso el 2-1 en el marcador. Y nos metió el susto en el cuerpo. Que nos duró hasta el pitido final. Con Kroos salvando un gol cantado en la línea del gol en el primer minuto del descuento.

Falcao se retiró tocado en el 80.

Ancelotti al acabar el encuentro declaró que el equipo pasó miedo al no poder lograr el tercer tanto, el de la tranquilidad. Pero mister con 2-0 a favor en casa no hay motivos para pasar apuros. Ni echar el equipo para atrás y buscar las contras. ¡En casa! Los espectadores no dabamos crédito. Y algunos mostraron su desacuerdo silbando. El equipo acusó esta reacción de su público.

De momento el Madrid se acostaba líder y con el Barça a 10 puntos tras 12 jornadas.

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