Archivo diario: noviembre 4, 2021

Benzema marca el gol 1.000 y el 1.001 del Real Madrid en Europa

Jesús Álvarez Orihuela AS

El 2-1 del Real Madrid al Shakhtar tuvo varios protagonistas. El primero, el que pasará a los anales del club en la Copa de Europa/ Champions, es Benzema: marcó el 1-0 que era el gol mil del club en la máxima competición europea y también hizo el 1.001, el de la victoria. El otro protagonista blanco fue Vinicius. El poco peligro madridista llegó de sus jugadas. Intervino en los dos goles de Benzema. Cuando Vini se apagaba el juego blanco se resentía. En la primera mitad tuvo dos jugadas de pícaro, que dejaron muy claro su excelente estado. En la primera le robó la cartera a un defensa, al poco de arrancar el encuentro. Y propició la primera ocasión. En el 13, cuando todo parecía indicar que los centrales ucranios saldrían de su área controlando el balón, se lanzó como ave de rapiña sobre Marlon, que tenía el balón. Se lo quitó en el área chica y se lo cedió a Benzema, con el meta rival atónito. El francés marcó a puerta3 vacía. El 2-1 fue otra combinación entre Vinicius y Benzema, en una jugada en la que la diagonal inicial de Vini, de «ocho», a Casemiro y la devolución de tacón de Case al extremo fueron fundamentales (min. 60).

Los otros dos protagonistas fueron dos jugadores del Shakhtar: el extremo izquierdo de 20 años, Mudryk, y el punta Fernando, autor del empate a uno de volea tras un pase de pecho de Alan Patrick (min. 38).

Mudryk fue una pesadilla para Carvajal. El lateral, a pesar de la ayuda de Lucas Vázquez (titular ayer como yo pensaba y en contra de lo que leí y escuché en prensa y TV, que dudaban entre Hazard y Marco Asensio), sufrió de lo lindo y fue sustituido por Nacho en el 65. Para mí, Mudryk fue el mejor del partido, por su regularidad en los 70 minutos que estuvo en el campo. Tanto por la banda izquierda como cuando desde la mediapunta buscó una posición más centrada. El Bernabéu le despidió con aplausos (entre los que me incluí). Fernando fue el otro dolor de muelas que sufrimos. Su número, 99, llamaba la atención. Y sus desmarques también. Estos dos jugadores y los cinco que entraron de refresco crearon más oportunidades que el Madrid. Porque las nuestras solo fueron las carreras de Vinicius. Dependemos demasiado de este jugador (sin olvidar a Benzema y los destellos de Modric y Kroos). Ya en el descanso mi hermano comentaba que ellos habían generado más ocasiones. Aparte del gol solo contabilizamos dos de Modric, la primera con 0-0 y la segunda con 1-0. Y nos acordamos del susto que nos dieron con un remate al poste con 0-0 y que terminó en una contra vertiginosa de Vini de área a área. Esta impresión del descanso se confirmó en la segunda mitad. Y Courtois salvó el empate en los minutos finales, al igual que salvó el 1-2 antes del descanso.

No fue un buen partido del Madrid, salvo las apariciones de Vinicius y los goles de Benzema. Tan flojo fue que se silbó al equipo, Primero tenuemente, luego más intensamente tras el gol visitante, el del empate, y durante la retirada al vestuario para el descanso. Se repitieron las muestras de desaprobación en un par de ocasiones durante la segunda mitad.

Era importante ganar, conseguir los tres puntos. Pero también es importante la forma en la que se consiguen los objetivos. Me empieza a preocupar seriamente la acusada tendencia a dormirnos en casi todos los encuentros. Lo cual implica ceder la iniciativa del juego al rival. Asumo que estos errores de concentración se irán corrigiendo.

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