¡Qué fácil es pitar contra el Real Madrid en el Bernabéu! En el partido frente al Girona, a la hora de la siesta dominical, nos pitaron un penalti en contra, nos anularon un gol y expulsaron a Kroos por dos amarillas. Según Ancelotti el penalti no existió. El técnico dice que le preguntó a Marco Asensio y el jugador le dijo que no la había tocado con la mano. En el campo no se vio. Desde mi localidad vi a los jugadores rivales alzando la mano en señal de protesta. El árbitro tampoco lo vio y dejó seguir el juego. Y de repente paró el juego. Recibió un aviso del VAR y fue a ver la jugada al monitor. Comenté con mi hermano y su hijo que si paraba el juego e iba a revisar la jugada señalaría penalti. Como así fue. En la radio dijeron que por mano de Marco Asensio, quien venía de haber desperdiciado una clara ocasión de gol en la jugada anterior. De poder haber sido un jugador decisivo para su equipo lo fue para el rival. Ya en casa viendo las imágenes no aprecio la mano. El balón le da en el pecho. Y de haber mano es de rechace y tampoco tiene el brazo extendido. El caso es que Stuani transformó el penalti en el 79 y empató a uno (resultado final).
En el 88 anularon un tanto a Rodrygo. Bien anulado, porque según la norma, de hace unos años, no se puede arrebatar el balón al portero. El problema es que Rodry, a gran pase de Mariano, desaprovechó su gran ocasión y el meta, Gazzaniga, se lució despejando en un alarde de reflejos. El argentino, en mi opinión fue el mejor de su equipo (e incluyo su performance simulando dolores y perdiendo el tiempo -da igual que le valiesen una tarjeta). La tercera polémica es la segunda amarilla a Kroos, en el primer minuto de los nueve de prolongación: fue rigurosa. Sobre todo teniendo en cuenta que David López solo vio una amarilla, en vez de roja, por un cabezazo a Vinicius. Doble rasero. El caso es que el Madrid se quedó en 10.
Dicho todo lo anterior me retrotraigo a las 14:15. A punto de empezar a comer me entero de la alineación del Madrid. Y le comento a La Mundana que no me gusta. Por dos razones básicas: la presencia de Alaba y la reaparición de golpe de tres jugadores que salían de problemas físicos. El defensa no atraviesa su mejor momento y el equipo lo acusa. Entiendo que el mister busque minutos de acoplamiento con Rüdiger y que Militao necesita un respiro. Mas hoy no era el día. El Girona siempre nos ha creado dificultades (incluso nos ganaron 1-2 no hace mucho). Fede Valverde y Modric salían de lesiones. y Rodrygo esta semana se perdió un entrenamiento por una noche con gastroenteritis. Cuatro de 10 jugadores de campo es dar mucha ventaja al adversario.Al llegar al estadio compartí mis cuitas con mi hermano, mi sobrino y el empleado del club encargado de nuestra zona. Éste se sorprendió cuando me oyó decir que lo veía «complicado». 3-0 me respondió. Nuevamente tengo que decir y digo que me joden los profetas…
Ancelotti asimismo decidió que Tchouaméni descansase y entró Camavinga, junto a Kroos y Modric.
La primera media hora fue muy buena. De ambos. En los dos primeros minutos pasamos de una oportunidad de Modric a otra de Taty Castellanos. Al minuto un buen disparo lejano de Camavinga, el primero de los dos que intentó. El Girona, muy bien plantado, jugaba un 4-1-4-1 o un 4-5-1 en defensa y que en ataque se convertía en un 4-3-3 o un 4-2-4. Incluso vimos jugadas con cinco arriba, cuando se incorporaba alguno de los laterales. El Madrid intentaba abrir el juego por las bandas o con disparos desde fuera del área. A las dos reseñadas de Camavinga sumamos una de Valverde, otra de Modric, un intento de Vinicius y tres remates de Rodrygo, uno al palo en el 22. Por su parte Yangel Herrera estrelló un remate en el larguero (min. 37) y antes, en el 18 Valery pudo haber adelantado el Girona, mas falló en inmejorable ocasión. Desde el punto de vista madridista el equipo carburó mientras Camavinga funcionó. Cuando el francés bajó su ritmo el equipo lo acuso, porque Modric y Valverde no existian. En mi opinión el problema para los visitantes sería cuánto durarían con ese ritmo de juego. Cuando el árbitro señaló el fin de la primera mitad (0-0) vimos como Yan Couto se dejaba caer sobre el césped. Nos sorprendió verle salir tras el descanso. Más duró poco: en el 57 tuvo que ser sustituido (tras la falta que propició la primera amarilla de Kroos). Simultáneamente veíamos a nuestro Miguel Gutiérrez haciendo estiramientos, hasta que pidió el cambio y fue sustituido en el 62.
Fede Valverde, en una previsible tarde gris, justificó su presencia con una jugada de tesón y perseverancia. Se metió en el área, no dio el balón por perdido, lo luchó y finalmente metió un pase de gol. Vinicius, su compañero de gol, entró como una exhalación y marcó el 1-0.
Un triple cambio de Michel en el 75 refrescó a su equipo. Stuani fue uno de los tres y quien acertó marcando el penalti en el 79.
El error de Ancelotti al recurrir a tres jugadores que salían de problemas es que agotó sus posibilidades de contar con ellos como revulsivo. Porque Asensio no lo es y bien podría haber iniciado el encuentro. El descanso a Tchouaméni, salvo que tuviese algún percance que desconozco, me pareció temerario a pesar de ser consciente que el francés ha bajado su nivel. A no ser que se esté imponiendo la teoría que no pueden jugar junto a Camavinga. El caso es que si dos pulmones como Modric y Valverde no están al 100% lo lógico es pensar en ellos para afrontar la última media hora de juego. Y luego está lo de Benzema… sus ausencias resultan muy preocupantes.
Hay una tradición que muestra que siempre tenemos dificultades antes de un partido de Champions. Ojalá sea eso, porque a la obvia crisis de juego esta semana se ha encadenado la de resultados, con derrota en Leipzig y empate en casa. Nuestra ventaja en Liga se ha reducido a un solo punto sobre el segundo.