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Tuchel le tiene tomada la medida a Guardiola

Susana Vera Getty AS

Con el Manchester City 0 Chelsea 1 Tuchel ha logrado pleno en sus enfrentamientos con Guardiola. Le tiene tomada la medida. Han jugado tres partidos en este 2021. El Chelsea de Tuchel ha ganado los tres: la final de Champions, la semifinal de la Copa inglesa y el partido de la Premier League del pasado 8 de mayo en Manchester (1-2). Recordemos que Tuchel llegó al banquillo del Chelsea a finales de enero. Estaba libre tras ser despedido del PSG, a quienes llevó la temporada pasada a la primera final de Champions de su historia. 

El Chelsea verdugo en esta Champions de tres equipos españoles: con Lampard en el banquillo le metieron 0-4 al Sevilla en la fase de grupos; ya con Tuchel eliminaron al Atlético de Madrid en octavos ganando los dos encuentros (0-1 y 2-0) y tumbaron al Real Madrid en semifinales (1-1 en Madrid y 2-0 en Londres). Para el Chelsea esta es su segunda Champions y para el técnico alemán es la primera, de las dos finales que ha disputado.

Guardiola ha llegado a su tercera final tras ganar dos con el Barça. Entre esta final y la anterior han pasado 10 años. Para el Manchester City era su primera final.

La primera parte de la final fue impresionante. Se jugó a un ritmo altísimo. Ritmo Premier. La intensidad y la velocidad del juego eran admirables. A Sterling solo le vimos en los primeros 12 minutos y cuando le cambiaron en la segunda mitad (76). Pero su arranque de partido fue espeluznante. En el bando blue Werner se hinchó a desperdiciar ocasiones. El 0-0 resultaba incomprensible a tenor de lo que estábamos viendo. Pero bueno, ya sabemos de la consistencia defensiva del Chelsea. Y además cuentan con el omnipresente Kanté. Mas el Manchester City es garantía de fútbol de ataque. 

El gol del Chelsea fue un mazazo. Se produjo en el 41. Puro Tuchel: una contra rápida en pocos toques. Tres en este caso. El segundo fue el decisivo. Un balón largo de Mount al hueco desde la divisoria de los dos campos. Havertz gana en carrera y se planta ante el meta, que sale a la desesperada fuera del área. Le evita con un toque lateral y marca a puerta vacía.

La segunda mitad, igual de intensa, se jugó a otro ritmo. El City pausó su juego, moviendo la pelota intentando buscar huecos inexistentes en el muro londinense. En los 10 minutos finales más los siete de descuento Guardiola ordenó a los suyos acelerar. El Chelsea por su parte se enrocó, reforzó su esquema defensivo y descaradamente buscó sorprender al contraataque. Estuvieron a punto de conseguirlo en un mano a mano de Pulisic (sustituto de Sterling). Fue la ocasión más clara del partido (descontada la del gol).

El City dominaba y solo creaba uys. Sus jugadas no encontraban rematador y el portero del Chelsea no realizó ninguna intervención. Un dato revelador: en la segunda mitad los de Guardiola no remataron entre los tres palos. Y escuché que era el partido del CIty con Guardiola en el que menos dispararon.

Ante un equipo de las características del Chelsea, con Kanté, la decisión de Guardiola de prescindir de Rodri o Fernandinho para poner a Gundogan me pareció un error. Perdía contundencia ante a una formación que lo es.

Mateu Lahoz y su equipo arbitral excelentes. Estuvieron a la altura de la final.

Kanté fue elegido el mejor jugador de la final. Va camino del Balón de Oro.

Y ahora, de despedida, los recaditos para Luis Enrique. Cuatro suplentes del City en la final, sin ningún minuto de juego, son seleccionados para la Eurocopa. No voy a discutir lo de Rodri y Ferran Torres (quien siempre ha respondido con la camiseta de España). ¿Pero Eric García y Laporte? ¿Son mejores que Nacho y Albiol? Rotundamente NO. El caso de Laporte es aun más sangrante: su fichaje, producto de su nacionalización, se cimenta porque no va a ser convocado por Francia. Es decir, un no seleccionado por Francia y suplente del City, sí es válido para la selección española. Se me hace muy cuesta arriba entender esto.

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Zidane se equivocó de cabo a rabo (Chelsea 2 Real Madrid 0)

Glyn Kirk AFP AS

En el post de la previa El Real Madrid contra todo y todos comentaba mi preocupación por la presencia de los tres recuperados para esta cita londinense: Sergio Ramos, Mendy y Fede Valverde. FInalmente fueron dos los que formaron parte del once. La cuerda se rompió por la parte más débil: Valverde, quien recibió el alta por los pelos. Prácticamente en la escalerilla del avión.

La gran sorpresa fue ver a Vinicius de carrilero por la derecha. Militao, uno de los tres centrales junto a Nacho y Ramos, le cubría la espalda. Desde luego era una decisión de lo más arriesgada. Esperaba que no fuese un ataque de entrenador. Lo fue.

La primera sospecha sobre la conspiración arbitral surgió en el minuto 4: le perdonaron la amarilla a Christensen por una dura entrada sobre Hazard. Dos minutos después fue Havertz quien debió verla por un pisotón sobre Nacho.

El Real Madrid tocaba y tocaba. El Chelsea esperaba agazapado. Intentaban robarnos el balón con su presión habitual.

El primer remate blanco fue en el 10: Kroos. Paró abajo el meta local, cerca del poste. Al minuto Rüdiger puso en apuros a Courtois. A continuación Mount se internó por la derecha y Courtois despejó lo que pudo ser una buena ocasión.

Jorginho vio la amarilla en el 13 por una entrada sobre Hazard.

En el 16 de nuevo nos pusieron en apuros por la derecha. Lo de Vinicius empezaba a entrar en el apartado de las ocurrencias. Un minuto y medio después le anulaban un gol a Werner por fuera de juego. De nuevo la jugada se originó por la banda derecha. Otro denominador común a estas dos jugadas fue que perdimos la pelota en nuestro medio campo. Y nos buscaron las costuras por nuestro flanco derecho.

El Chelsea creció y el Madrid se achicó tras las dos jugadas mencionadas.

No vimos a Vini pisar el área rival hasta el 22.  Al poco robó su primer balón a Chilwell. En el 25 recibió el primer pase largo para correr la banda.

Mendy, el portero del Chelsea, salvó lo que podría haber sido el primer gol blanco en el 26. El disparo de Benzema, desde la frontal, lo sacó en una estirada felina. En la siguiente jugada nos hicieron el 1-0. Kanté nos montó un lio. Le rebañó la pelota a Casemiro y se la cedió a Havertz, quien entraba por la derecha desmarcado. Superó por alto a Courtois, pero su picada se encontró con el larguero. El rechace lo cabeceó a placer Werner. Seguiamos eliminados con este 1-0, como lo estábamos desde el arranque con el 0-0.

Mendy desvió a córner un cabezazo de Benzema que se colaba en el 35. En el saque de esquina Ramos vio la amarilla por empujar a Azpilicueta.

La posesión era nuestra, uno de los objetivos señalados por Zidane. Mas nuestro medio campo no ligaba juego ni creaba ocasiones.

En el 38 Christensen recibió la amarilla por un pisotón sobre nuestro Mendy. Debió de haber sido la segunda.

A Militao le quitaron el balón, en la divisoria de los dos campos, entre varios azules en el 42. Se lanzaron al ataque por nuestra derecha. Llegaron cuatro a nuestra área. Pudieron matarnos en esta acción. Dos minutos después Ramos cortaba una internada de Mount por la izquierda. El córner no se botó porque se pitó el final de la primera mitad.

Mi pensamiento era que jugábamos 10 contra 11 porque Vinicius por la derecha no es el mismo que por la izquierda. Sumen a esto que de carrilero se queda en ni ni: ni defiende ni ataca.

Asumía que habría cambios en el descanso. Teníamos que darle la vuelta al partido y a la eliminatoria. Suponía que se imponía un cambio en el dibujo: pasar a defensa de cuatro. Las imágenes antes de arrancar la segunda parte nos mostraban a los jugadores suplentes del Chelsea calentando, con las mascarillas mal puestas. Ninguno del Madrid. No hubo cambios de futbolistas. Salieron los mismos 22. Tampoco modificamos el esquema. Craso error.

En el 46 y medio Havertz cabeceó al larguero un gran pase de Azpilicueta. Se mascó la tragedia. A partir de este momento empezamos a presionar más arriba. Y Vinicius encadenaba faltas, superado en labores defensivas.

No sé cómo estaría Ramos. En cambio a Mendy le notaba bajo y Hazard no marcaba diferencias. Casemiro tampoco.

Mount en el 52  desperdició un mano a mano frente a Courtois. Se le fue alta.

El Chelsea imponía su ritmo. Eran más rápidos.

San Courtois lanzó una pierna milagrosa que evitó el gol de Havertz. Se plantó delante del belga e iba acompañado por Werner.

A la hora de juego Vini se fue por la banda por primera vez en el partido. Al minuto Nacho vio la amarilla.

Mendy y Vinicius se retiraban en el 62. Entraban Marco Asensio y Fede Valverde. ¡Cambiabamos de carrileros! ¿Una extravagancia? Tenía toda la pinta.

Kanté, en el 65, se topó con nuestro santo belga y con el cruce salvador de Valverde. Llegaban muy sueltos a nuestra área. Síntoma muy preocupante. Ver a Kanté aumentar su nivel a medida que transcurrían los minutos tampoc tranquilizaba.

Al filo del 70 me preguntaba que demonios pintaba Hazard en el campo. ¿Este tipo no tiene sangre ni amor propio?

Kroos veía la amarilla en el 71 y medio.

Thiago Silva provocaba taquicardias con un cabezazo en el 72 al saque de un córner.

Encarábamos al cuarto de hora final sin haber creado ocasiones en esta segunda mitad. Y Rodrygo sustituía a Case. Sonaba a desbarajuste. De hecho el recién incorporado Pulisic nos hizo un roto. Su pase de la muerte afortunadamente no encontró rematador.

Los 10 minutos finales mostraban a un Chelsea físicamente superior. Lo de Kanté era un escándalo. Nos la quitó en nuestra línea media, adelantándose a Nacho. Combinó desde la media luna con Pulisic dentro de nuestra área y este se la regaló a Mount. 2-0 en el 85. Nuestra defensa estaba desbordada.

Hazard dejó su puesto a Mariano en el 88. Muy tarde la salida del campo del peor fichaje de los últimos años.

Lo peor: el 3-0 parecía más cerca que el 2-1.

Habrá final inglesa en la Champions 2020/21. Tuchel la disputó y perdió la temporada pasada con el PSG. Tiene ocasión de resarcirse. Por parte madridista, dadas las circunstancias, 58 lesiones, muy orgulloso de haber llegado a semifinales. Ahora toca ir por la Liga. Tendré que cambiar mi camiseta de la suerte por otra…

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Real Madrid 1 Chelsea 1 (pudo ser peor)

Antonio Villalba RealMadrid

Zidane respondía al esquema de Tuchel (5-2-3) con otra defensa con tres centrales (Militao, Varane y Nacho) y dos carrileros (Carvajal y Marcelo). En el medio campo nuestros tres clásicos que podrían tener superioridad numérica respecto a los dos medios centros del Chelsea, Jorginho y el poderoso Kanté. Arriba Benzema y Vinicius. Aparte de la habitual lucha del centro del campo, la pelea por las bandas se antojaba igual de decisiva. Mis dudas eran respecto a Marcelo, ayer capitán. ¿Aguantaría el tirón en un duelo que se presumía duro y físico?

Las estadísticas están para romperlas. Y la de Zidane con el Real Madrid frente a equipos dirigidos por Tuchel es mala. Ni una sola victoria en cuatro enfrentamientos.

La noche amenazaba tormenta. Como Ceferin, el presidente de la Unión Europea de Fútbol Árabe.

El Madrid sacó de centro. Tardamos cuatro minutos en acercarnos al área rival. En este espacio de tiempo Courtois la tocó tres veces y solo una fue cesión.

La presión del Chelsea era cada vez más intensa. A partir del minuto cinco hubo un par de minutos en los que nos embotellaron.

Courtois salvó con la pierna el 0-1. Werner solo ante el meta belga no pudo anotar. Todo arrancó en una imbecilidad en su campo, en las inmediaciones del circulo central. Un taconazo fallido de Casemiro provocó su contra. ¿Estamos para darla de tacón en una semifinal? Un minuto después nos montaron otro lío. No encontraron rematador. En el minuto 12 botaron el primer saque de esquina del encuentro. Y en el 13 Pulisic hizo el 0-1. Se coló en un balón largo entre Nacho y Varane, regateó con mucha sangre fría a Courtois que había salido a la desesperada y marcó. Un mazazo, aunque se viese venir.

El Madrid acusó el golpe. Ellos crecieron más aún si cabe.

Al minuto 20 todavía no habíamos rematado. Además, la pelota era de ellos. Algunas de nuestras posesiones eran tan largas como inútiles.

Benzema en el 22 protagonizó el primer disparo, desde fuera del área. Se estrelló en el palo, por debajo de la escuadra. Dos minutos después Kanté aprovechaba un despiste de Marcelo y Nacho y se colaba por nuestro costado izquierdo. Su pase no encontró un buen remate,

Cada vez llovía más.

En el 26 y medio Vinicius veía la amarilla.

Nuestro primer saque de esquina fue en el 28. Sacó Kroos en corto sobre Modric, que se la cedió a Marcelo. La colgó en el área. Cabeceó Casemiro para alargar. Militao intentó rematar de cabeza. Y Benzema con la cabeza bajo el balón, se giró y a la media vuelta empalmó a la red. 1-1.

GettyImages RealMadrid

Kroos buscó portería al filo del 32. Una jugada rápida iniciada por Courtois, tras atrapar un balón aéreo de un córner. Se la puso a Vini. Este corrió medio campo y se apoyó en Benzema. El balón llegó a Kroos quien disparó desde la frontal.

A pesar de estos zarpazos mandaba el Chelsea. Pulisic era una pesadilla. Ocupaba todo el frente de ataque, de derecha a izquierda. Hasta Thiago Silva, el veterano central brasileño, se atrevía a subir y buscar la red.

Pulisic en el 37 vio la amarilla por una entrada por detrás a Marcelo.

Cada vez llovía más. Un resbalón de Marcelo frenó un buen ataque.

A Modric no le veíamos. Empezaba a confirmar lo que pensé frente al Betis: no fue buena idea sacarle de titular en ese partido. Necesitábamos dosificar sus esfuerzos. Intentó una buena apertura en el 43, pero demasiado fuerte se fue fuera.

El 1-1 al descanso nos dejaba la losa del gol en contra y era un mal menor a tenor de lo visto.

Mis pensamientos pasaban por retirar a Marcelo, colocar ahí a Nacho y dar entrada a Antonio Blanco. Para ayudar a Case. Algo había que hacer. Y dicho esto, desconocía el estado físico de Modric.

Las imágenes del túnel de vestuarios no mostraban cambios en el Madrid. El Chelsea también salió con los mismos once.

Sacaron de centro y en 45 segundos se plantaron en nuestra área.

Una mala entrega de Marcelo en el 47 terminó en córner para ellos. Sirva de ejemplo de nuestra mala salida de balón a largo del partido hasta ese momento.

Un corte de puntera de Kroos le llegó a Vinicius. Y Benzema disparó alto (min. 50). Esta acción nos animó a intensificar nuestra presión.

Pulisic claramente se decantaba en buscarle las cosquillas a Marcelo.

Marco Asensio y Hazard calentaban.

A Modric en los primeros 10 minutos le veíamos presionando mas fallaba en los pases. Un resbalón suyo en el 57 frustró una contra.

Los azules eran más eficaces en su presión y cerraban mejor los espacios. También corrían más.

Al filo de la hora Kroos vio tarjeta por agarrar a Kanté en su escapada. Después de esta amarilla un cartel nos mostraba que la posesión estaba al 50%. Habría que matizar: en el 50% blanco habría menos posesiones que en las suyas, porque las nuestras fueron largas (y tediosas). Las suyas rápidas y bastante más frecuentes que las nuestras.

En el 63 volvía a llover. Al minuto Marcelo veía la amarilla por parar una contra, por error en el pase de Carvajal en ataque. Se aprovechaba esta circunstancia para hacer cambios. Hazard entraba por Vinicius y Tuchel efectuaba un triple cambio (entre ellos el de Pulisic).

El chute de energía que aportaron sus tres jugadores de refresco nos embotelló de nuevo. No volvimos a cruzar el círculo central hasta el 70. Hazard perdió la pelota.

Casemiro repitió la misma imbecilidad del pase de tacón y pudo costarnos una avería en el 71. ¿Con lo que estaba lloviendo estaba el terreno de juego para estas florituras innecesarias?

Odriozola y Asensio entraban por Carvajal y Marcelo en el 76. Al poco Varane veía la amarilla. Una falta peligrosa que atajó con seguridad Courtois.

Kanté seguía corriendo por tres. Y nos volvían a tener encerrados en nuestra mitad de campo. Ni avanzábamos ni creábamos ocasiones. El recurso del pase atrás a Courtois era fruto de su presión y de nuestra falta de recursos.

En el 84 Hazard se cambió a la derecha y tuvo un par de buenas intervenciones.

Un intento lejano de Kroos en el 87 acabó en córner. Lo botó el alemán y pudo ser el 2-1, más el cabezazo de Varane fue desviado por un defensor.

Odriozola vio tarjeta en el 88. Frenó a Rüdiger, que también estaba haciendo un partidazo. Mientras le atendían anunciaron tres minutos de prolongación. Y entró Rodrygo por Benzema.

El resultado de 1-1 no es nada bueno de cara a la vuelta en Londres. Zidane sigue sin ganarle a Tuchel. La amenaza Ceferin no se activó. Veremos a ver qué pasa con ella la semana que viene.

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El ciclotímico Luis Enrique

El ciclotímico Luis Enrique puede ser un peligro. No solo pasará a la historia por sus filias y fobias. También lo hará por ser el seleccionador que no se enteró, perdiendo 1-0, que el rival se había quedado en 10 por una segunda tarjeta amarilla, a 15 minutos del final. Sucedió en el partido anterior, en Suiza.

Luis Enrique es capaz de pasar de hacerte titular a dejarte fuera de la lista al siguiente partido. Es lo que le ha sucedido a Reguilón. La recuperación de Gayá y su regreso al once es natural. Lo que es anormal es mandar a Reguilón a la grada, ausente de la convocatoria, después de ser titular.

Unai Simón y Dani Olmo repitieron titularidad. Morata por fin salió de inicio. La obcecación de  Luis Enrique tocaba a su fin. Y tuvo premio: Morata, de cabeza, anotó el 1-0 en el 17. Otro cabezonería que pasó a mejor vida fue prescindir de Rodri y Koke, titulares ayer por fin. Les acompañó Canales (futbolista endeble y sin galones para enfrentarse a Alemania). La apuesta por Canales apenas duró nueve minutos. Se rompió solo. Le sustituyó Fabián. Suyo fue el saque de esquina a la cabeza de Morata en el 1-0. El jugador del Nápoles, esté bien, mal o regular, tiene más empaque que el bético. Rodri y Koke agradecieron su presencia. Fabián se implica más en las tareas defensivas que Canales. Con estos tres barrimos al centro del campo alemán.

En el 22 en una internada de Ferran Torres marcó Morata. Se lo anularon por fuera de juego. Creo que no lo era. Es incomprensible que este torneo se juegue sin VAR. Le resta categoría. Al poco de iniciarse el partido hubo otra jugada conflictiva, una falta ¿Fue dentro o fuera del área? El árbitro la sacó fuera.

Ferran Torres, nuevamente, en otra internada estuvo a punto de anotar. Corría el minuto 29 y Neuer salvó un gol que se cantaba. Tres minutos después Ferran volvió a fabricarse una ocasión. Finalmente obtuvo su premio en el 33: Ferran recogió un rechace del larguero, cabeceado por Dani Olmo, y fusiló a Neuer. 2-0.

El 3-0 también fue de cabeza, Rodri, y también llegó de un córner, sacado por Fabián. Iban 37 minutos de juego. El medio se estrenaba como goleador con la selección.

En las jugadas de los tres tantos, y otras, la zaga alemana demostraba flaquezas en el juego aéreo y nos imponíamos casi siempre. Algo inusual. Y ojo a Ferran, se iba por su banda derecha con extrema facilidad. Nuestro 18 iba camino de su consagración.

Sergio Ramos se rompió en el 41. A los madridistas se nos encogió el corazón. La mirada de Kroos, a su compañero de club, era todo un poema (añadan que Varane acabó tocado en su partido con Francia). Salió Eric García y Koke pasaba a ser el capitán.

Con el 3-0 se llegó al descanso.

Alemania cambio a uno de sus centrales (Süle). España no efectuó ninguno (bastante teníamos con los dos, por lesiones, de la primera mitad).

A los dos minutos de la reanudación un robo de Dani Olmo provocó una ocasión múltiple. Primero, del propio Olmo y luego de Koke, dos veces. En el 49 otro robo, esta vez de Morata en nuestro propio campo, propició otra oportunidad. Morata tras correr con el balón casi medio campo erró en la elección del pase.

A medida que pasaban los minutos algunos jugadores alemanes mostraban su frustración con gestos y conductas antideportivas. Como Sané. Tanto él como Werner estaban pasando desapercibidos. A Unai Simón, afortunadamente, no le pusieron a prueba en ningún momento. Finalizando el partido los alemanes remataron a puerta por primera vez (fue al travesaño ante la atenta mirada del meta).

En el 54 en una contra mortal iniciada por Gayá y Fabián llegó el 4-0. Lo hizo Ferran, su segundo de la noche.

Llegábamos a la hora de juego con Alemania desarbolada y 4-0 a nuestro favor en el marcador. Löw efectuó un doble cambio (Sané y Goretzka). Acto seguido Ferran pudo anotar su tercer gol, nuestro quinto. Era nuestro mejor jugador, sin desmerecer a los centrocampistas o a Morata.

En el 67 Morata no llegó a un balón lateral de Fabián. Estaba solo, con Neuer fuera de sitio.

Luis Enrique preparaba un triple cambio: los tres puntas. Justo antes Ferran lograba su hat-trick. Fabián se la dejó de dulce. 5-0 en el 71.

Marco Asensio, Oyarzabal y Gerard Moreno entraron en el 72 y con 5-0 a nuestro favor. Oyarzabal puso el 6-0 en el 88.

Acepto pulpo como animal de compañía. Es decir: Luis Enrique, teniendo claro que la clasificación pasaba por este partido final contra Alemania, guardó sus mejores bazas para este enfrentamiento. De ahí la ilógica de las dos anteriores alineaciones y la lógica de esta. Es una explicación plausible. Pero que acepte no significa que lo compre. Contra Suiza estuvimos al borde del precipicio. Se salvó el partido in extremis, con un empate a última hora. Los fallos anteriores sí sirvieron para rectificar el rumbo. Y estas modificaciones son mérito de Luis Enrique. Supo desdecirse y arreglar los entuertos que el mismo había creado. Y en la mala suerte de las dos lesiones de ayer, tuvimos la fortuna que una de ellas arregló un error suyo (la entrada de Fabián por Canales fue decisiva, al igual que la baja de Busquets favoreció la presencia de Rodri hoy).

Pelillos a la mar: celebremos la exhibición de España y la clasificación para las semifinales de esta Liga de Naciones. Hemos disfrutado de buenas oportunidades y de seis goles (jugar con un delantero centro ayuda en ambas facetas), muy buen juego y una victoria contundente ante Alemania. ¡El 6-0 dará la vuelta al mundo!

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El Atleti KO

RB Leipzig vs Atletico Madrid

EFE/Lluis Gene / Marca

El Leipzig noqueó al Atleti en cuartos de final de la Champions. El 2-1 a favor de los alemanes ha sido una sorpresa. De nada sirvió la primera parte de Carrasco ni el revulsivo de Joao Felix en la segunda, que logró el empate a uno al transformar el penalti  que le hicieron. Estos dos jugadores destacaron en un Atlético de Madrid plano, sin ideas ni profundidad. El problema es que la chispa de Carrasco duró 45 minutos y la del portugues apenas 10 minutos.

El Leipzig estuvo mejor colocado en el campo. Cerraban y recuperaban con frecuencia. Combinaban bien, siempre encontraban a un compañero bien colocado, mas fallaban en el pase final o en el remate. Curiosamente solo acertaron en dos ocasiones, la de los dos goles. El 1-0 al iniciarse la segunda mitad fue el primer buen pase final que lograron. Y el cabeceo del debutante Dani Olmo fue el primer remate bien dirigido, con intención. El segundo, finalizando el encuentro fue de traca. El lateral izquierdo Angeliño subía bien pero siempre terminaba la jugada pasando mal. Con una excepción, su pase desde la banda al balcón del área a Tyler Adams, cuyo disparo provocó el 2-1 final. El chut no fue nada del otro mundo, no representaba ningún peligro. Pero, ay, tropezó en Savic, cambió la trayectoria del balón, despistando a Oblak que no pudo hacer nada.

El Leipzig fue superior, a pesar de haber perdido a su estrella, el goleador Timo Werner (fichado por el Chelsea). Inutilizó al Atleti. Le superó en los duelos individuales y las segundas jugadas. Es decir, en el terreno que dominan los de Simeone. Las tres lineas de tres de los alemanes me recordaron al mejor Toshack, el de la Real Sociedad y el de su Liga con el Real Madrid.

De momento ya tenemos la primera semifinal: Leipzig-PSG. Y ojo, con dos entrenadores alemanes en los banquillos. Nagelsmann fue discípulo de Tuchel

 

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