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Pinchazo del Madrid en el Bernabéu

Javier Gandul AS copia

El empate, 1-1, del Real Madrid ante el Valladolid, en el debut liguero en el Bernabéu, es un pinchazo en toda regla. Y más por la forma en que se produjo. Tras el golazo de Benzema en el 82 parecía que todo el pescado ya estaba vendido. Porque este 1-0 llegó cuando mejor estaba el Valladolid. Y acababan de fallar un tanto a puerta vacía (Sergi Guardiola le quitó el gol a Enes Ünal). Se supone que estas cosas hunden a cualquiera. Pero no fue así. El Madrid no supo administrar la ventaja, tirar de oficio y jugar con el reloj. Una perdida de Kroos en el centro del campo (min. 87) nos dejó con las vergüenzas al aire: un equipo partido con jugadores mal colocados. Anuar, tras la perdida, arrancó metiendo una velocidad extra. La contra fue de libro. Iba acompañado por dos compañeros, una en cada banda. Eligió el pase al de su izquierda. Esta vez Guardiola acertó y batió a Courtois, quien salió a la desesperada. 1-1. Un jarro de agua fría. Suponía volver a las andadas, las de la temporada pasada y las de esta pretemporada. Zidane en rueda de prensa lo definió muy bien: “Podemos perder el balón, pero no la colocación”.

Zizou salió con un 4-1-4-1 con Casemiro de pivote y Benzema en la punta de ataque. Bale, por la derecha, e Isco, por la izquierda, ocupaban las bandas. Kross y James completaban la linea de cuatro centrocampistas.

La nota positiva de la primera mitad fue que el galés fue el mejor. Le metía velocidad y profundidad al juego. Hoy por hoy al fútbol se sigue jugando a base de correr, con y sin balón. Preferentemente más que el rival. Lo digo por Isco, la nota negativa del partido (además del resultado). Su partido fue penoso. Salvo una jugada en el 37, en el que robó el esférico y salió corriendo al contraataque. Todo lo demás que hizo favoreció al rival: malos pases, virguerías individuales que no conducían a nada salvo ralentizar el juego (el rival aprovechaba para reagruparse) y una alarmante falta de visión de juego. Algunos dirán que esa no es su posición. De acuerdo. Pero a un jugador de su calidad se le exige más. James dio más de si que el malagueño. Corrió, lo intentó, remató con intención. Se le vio con ganas. A Isco en cambio le pesaba la indolencia y los kilos de más…

Cuando Zidane cambió a James, en el 56, en mi zona del campo nos miramos con estupor. Isco era el cambio cantado. El mister comentó tras el partido que la sustitución vino porque el colombiano estaba (ligeramente) tocado. Entró Vinicius. No dio una a derechas. Ni desde la derecha ni desde la izquierda (se cambió de banda cuando apareció Lucas Vázquez por Benzema, tocado, y con 1-1 en el marcador; Bale no pareció atender al planteamiento del brasileño). El árbitro le perdonó una amarilla por un piscinazo. Dos perdidas suyas originaron dos contras muy peligrosas de los pucelanos.

El bajón de Bale en los segundos 45 minutos arrastró al equipo. Perdimos velocidad y profundidad. ¿Influyó su pase a la banda izquierda? En la primera mitad jugó por la derecha.

Lo más preocupante de la primera parte madridista fue la destacada actuación de Sergio Ramos. Estuvo imperial al corte, interceptando y abortando las jugadas de peligro del Valladolid. Que uno de tus centrales destaque, en casa, a lo largo de todo el encuentro nunca es buena señal (tampoco lo es cuando es tu portero el destacado).

¿Cuándo los medios dicen que el Madrid hizo una buena primera parte a qué se refieren? ¿A Sergio Ramos? ¿O a Bale y algunas cosas de James y Benzema? En la primera parte dominamos al Valladolid pero oportunidades claras tuvimos más bien pocas. Un par del galés y otra del colombiano. En la segunda mitad en la que el equipo estuvo mal, la mejor ocasión fue de Jovic (salió por Isco en el 67): en su primer (y único remate) estrelló la pelota en la escuadra. Gran cabezazo que mereció mejor suerte.

Si en la primera mitad la disposición táctica parecía clara, en la segunda, a medida que avanzaba el tiempo, se cayó en el desorden. Producto de los cambios, incluido el galimatías de Bale y Vinicius por la misma banda (la izquierda). Y también fruto de la desesperación, al ver que el tiempo pasaba y el gol no llegaba. Cada uno hacía la guerra por su cuenta. Kross y Case intentaban poner orden. Ardua tarea en la que no encontraron apoyos de sus compañeros ni acierto de los mismos en la continuidad. Por eso el balsámico gol de Benzema debió de haber sido suficiente. El Madrid no supo tirar de oficio y dejó escapar dos puntos… Nos fuimos del Bernabéu con mal sabor de boca, cabreados y sin almohadillas (ayer no las hubo en el estadio: ¿presagio de lo que iba a acontecer y medida preventiva para impedir su lanzamiento a la finalización del partido). El próximo fin de semana vamos a Villareal.

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Florentino desprecia a los socios

Florentino Pérez desprecia a los socios. Por si aún había alguien que le quedasen dudas en esta jornada han quedado despejadas: el indigesto horario del partido de ayer es la última prueba de su desprecio a la afición. La lamentable temporada del primer equipo, de la que es responsable directo, se agrava con los horarios lamentables que hemos sufrido (lunes, matinales y varios a las 16:15).

¿Es Florentino un antisistema y no lo sabíamos? Pregunto porque un domingo a las 16:15 rompe la tradicional comida familiar de los domingos. Ayer con el agravante de ser el Día de la Madre. Me da igual que los horarios los imponga LaLiga. ¿Desde cuándo el Real Madrid ha dejado de tener peso y se ha convertido en un club al que ningunean? Ha sucedido bajo la presidencia de Florentino Pérez. Al que los socios le importan un bledo.

La floja entrada (de nuevo) del Bernabéu confirma todo lo afirmado anteriormente. Y no es la primera vez que socios y abonados le dan la espalda al equipo. Ayer se rozó la media entrada.

Javier Gandul AS

Zidane siguió con su casting y sus probaturas. Entre ellas la vuelta de Courtois a la portería, la presencia de Vallejo de central junto a Varane, la titularidad de Fede Valverde y la delantera formada por Lucas Vázquez, Mariano y Brahim. Y por supuesto, las ausencias de Bale y Modric.

El partido no pudo empezar mejor: Brahim perdió tontamente un balón ante Cazorla y en vez de mirar, o desentenderse, tiró de coraje y pundonor. Su presión fructificó y acabó recuperando el esférico. Vio a Mariano y le lanzó el pase. El delantero ganó en carrera a los dos centrales y se impuso al portero que salió a la desesperada. 1-0 y no se había llegado al segundo minuto.

Mediada la primera parte el Madrid dejaba buenas sensaciones. Atacaba mucho y bien. Y terminaba las jugadas. Además del gol y un trallazo de Carvajal al poste hubo buenos remates de Mariano, Valverde, Kroos (dos cada uno de ellos), Brahim, Casemiro y Lucas Vázquez. El meta del Villareal, Andrés Fernández, tuvo trabajo y estuvo acertado en su cometido.

El tanto del empate fue un accidente. A los pocos minutos del 1-0 el Madrid empezó a sestear. No es que los visitantes achuchasen, es que los blancos empezaron a echarse a atrás y a abusar de los pases en las inmediaciones del área propia. Ellos vieron el cielo abierto y aprovecharon la ocasión adelantando sus lineas. Cazorla empezó a imponer su criterio. Casemiro perdió un balón tonto y Gerard Moreno empató en el minuto 10. El tanto despertó a los locales, fue un revulsivo. Y Casemiro se desvivió en enmendar su error. Las aguas volvieron a su cauce y el asedio blanco reapareció.

Tras estos buenos primeros 25 minutos el Madrid bajó un poco el ritmo. Brahim perdió su chispa. Había estado incisivo, lo contrario que Lucas Vázquez. Fede Valverde era un pulmón y Kroos estaba en todas partes. Pases certeros, cortos y largos (cambiando la dirección del juego). Siempre desmarcado, buscando ser solución y la mejor opción para el compañero. Un córner botado por el alemán en el 39 supuso un centro chut de Marcelo. El balón llegó a Vallejo, solo en el área pequeña aunque rodeado de rivales pendientes de otros. Con una tremenda tranquilidad anotó el 2-1. Resultado con el que se llegó al descanso.

La segunda mitad arrancó igual que la primera. Con Brahim haciendo las delicias del público y con Mariano marcando al principio. Un magnifico pase en profundidad al hueco de Fede Valverde a Carvajal, quien entró como un cohete en el área rival por lo que los antiguos llamamos el callejón del ocho, dejó al lateral en franca ventaja. Tuvo tiempo de otear el panorama y templar el balón a Mariano. 3-1.

Las cosas se volvieron a torcer. Por error de Zidane. Hizo un doble cambio: Isco y Marco Asensio por Fede Valverde y Lucas Vázquez. No aportaron nada. El cambio de los centrocampistas debilitó la media. Y tanto Asensio como Isco estuvieron egoístas (algo que Lucas nunca es, por flojo que esté). Este mirar por lo suyo nos pudo costar caro en los minutos finales del encuentro. Adornarse en lujos innecesarios frenaba nuestros ataques y sus perdidas de balón organizaban las contras del rival. Contragolpes bastante peligrosos, con Cazorla al mando y el nigeriano Chukwueze (cumple 20 años en 15 días) buscando con ahínco la portería de Courtois. Hasta que el recién ingresado Jaume Costa hizo el 3-2 final en el último minuto del descuento.

Brahim buscó el gol. Lo merecía pero no lo encontró. En el 73 reapareció Vinicius, otro que anda regañado con el gol. El brasileño entró por Brahim. Dejó esos detalles que enamoraron a la afición blanca antes de su lesión. Pero sin anotar. Dispuso de un par de buenas oportunidades, que se buscó el mismo. Se quedaron en uy. Buscó lucirse ante el segundo de Tite, el seleccionador brasileño, quien vino a verle (y a Marcelo y Casemiro). La Copa América está a la vuelta de la esquina.

Mariano se las tuvo tiesas con Álvaro. Ganó el delantero: marcó dos goles, pudo hacer un tercero y al defensa le sacaron una amarilla. En los choques que tuvieron, Álvaro parecía salir siempre dolorido. ¿Teatro?

Para terminar destacar a Cazorla. Su actuación, y trayectoria, tuvo su premio finalizando el partido. Cuando se disponía a sacar un córner, desde el fondo norte, empezó a recibir aplausos del publico de esa zona. Se contagió a varias zonas del estadio. Lastima la poca afluencia del Bernabéu.

 

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Solari y una larga cadena de errores

Solari es fruto de una larga cadena de errores. Esta “temporada de mierda” (Carvajal dixit) no es casualidad, es sencillamente producto de la incompetencia en la gestión deportiva del Florentinato. El triángulo de las Bermudas del Florentinato que ha provocado este desastre tiene nombres y apellidos: Florentino Pérez, el director general José Ángel Sánchez (responsable entre otras cosas del nefasto fichaje de Rafa Bénitez) y el siniestro Ramón Martínez (presunto responsable de la parcela deportiva).

El pasado 7 de enero en Las argentinadas de Solari y primeros gritos de “Florentino dimisión” empezaba diciendo:

Solari

Aquel empate en Villareal (2-2) del 3 de enero fue el preámbulo de la derrota en casa ante la Real Sociedad (0-2) del día de Reyes. El Florentinato y sus palmeros mediáticos taparon el fiasco con lo del penalti clamoroso no pitado a Vinicius. No se podía empezar peor el año: un empate y una derrota la primera semana.

¿Cómo llegó Solari al primer equipo? Producto de la cadena de errores que mencionaba al principio. El error principal es haber prescindido de la figura del Molowny de turno. El  Real Madrid creó esta posición (imitada luego por otros equipos) y ahora ya no existe en el club. Molowny o Del Bosque se hicieron con las riendas del club varias veces (cuatro y tres, respectivamente). Eran soluciones de la casa que cosecharon títulos importantes (Ligas y Copas de Europa). Como las preclaras cabezas del Florentinato han vaciado al Madrid de “hombres de la casa”, ahora el proceso de selección para solucionar una emergencia se complica. Manu de Juan repasa en el AS esta situación.

El recurso de recurrir al entrenador del Castilla salió bien con Zidane (sustituyó al destituido Bénitez). Una excepción nunca es una regla. Como hemos visto con Solari. A lo que hay que añadir otro eslabón en la cadena: el argentino nunca debió de continuar al frente del filial.

La lógica dictaba que Solari no debía ser renovado, tras no cumplir el objetivo del ascenso. Ante el empuje de Guti al frente del Juvenil A (lo ganó todo en España y en Europa), era él quien debía haberle reemplazado al frente del Castilla. Por lo que Guti hubiese acabado en el banquillo del primer equipo. La mayor diferencia entre Solari y Guti es la calidad del juego: el Castilla de Solari aburría a las ovejas y el Juvenil de Guti enamoraba.

El enlace de sucesos tiene otros dos puntos álgidos: la salida de Zidane y la contratación de Lopetegui. Ambos con un denominador común: la improvisación. La falta de reflejos, la torpeza en la gestión, la incompetencia profesional del Florentinato nos ha llevado a la actual situación.

¿Cómo es posible que un servidor vaticine en enero de 2017 la marcha de Zidane y en el club no se enteraron hasta que se anunció tras la final de Kiev? ¿Es de extrañar que el francés se hartase del ninguneo al que le sometían? Negándole fichajes y colándole otros. ¡Si hasta tuvo que salir en rueda de prensa para desautorizar la contratación de Kepa! ¿Eso no es una señal? ¿Tampoco lo son los continuos desplantes del presidente hacia su entrenador en círculos privados con sus palmeros mediáticos? Incluso el día de la final de Kiev se burlaba de él. Son los mismos palmeros que por un lado callan y por otro tratan de colarnos la especie de que Zizou nos dejó tirados.

La esperpéntica llegada de Lopetegui la recordamos todos. Aparte del clamoroso error de su elección: no es entrenador de club. No ha triunfado en ninguno. Donde si lo ha hecho es en la Federación. El trabajo no es el mismo. El desgaste del día a día de un equipo no es comparable al de una selección, de pascuas a ramos, donde los jugadores te llegan entrenados. Y puedes cambiar de cromos en cada convocatoria. No trabajas con una plantilla fija. El despido de Lopetegui fue tan calamitoso como su fichaje.

De aquellos polvos vienen estos lodos…

 

 

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Brownie en Villareal

Brownie en Villareal: la ventaja sobre el Barcelona se reduce a 6 puntos. En 72 horas hemos perdido 4.

En otro partido espeso, como el del Bernabéu contra el Málaga, el Real Madrid empató a uno contra el Villareal, donde debutaba Lotina en el banquillo. También hubo un paralelismo en el gol que encajamos: de falta hacia el final del encuentro. Solo que en esta ocasión no hubo falta, o al menos el árbitro que estaba encima de la jugada no la señaló. Pero pitó a indicación del linier que estaba en la banda opuesta (Altintop toca el balón primero). Volvió a fallar Casillas, y la barrera tampoco estuvo bien posicionada.

El arbitraje fue pésimo. De esos que se quejaran ambos equipos. Los locales, por ejemplo, pueden clamar por dos agarrones de Arbeloa en el área. Una muy clara, que impide que Nilmar llegue a rematar (la otra, sobre Ruben, no parecía tener ninguna trascendencia en el juego).

Todo comenzó con una inexistente amarilla para Lass a los pocos minutos de iniciarse el partido. Esto provocó su cambio por Callejón, quien tras una entrada recibió un pisotón (no fue tarjeta) y se lesionó. En el descanso fue sustituido por Altintop. Terminando la primera parte Pepe vio la amarilla ¡por sangrar! Recibió un codazo y el trencilla consideró que fingía. El Madrid acabó en 9 (Ramos y Özil vieron el camino de los vestuarios tras el gol de Senna: segunda amarilla y roja directa). Rui Faria también fue expulsado (el club debería tomar medidas pues es la cuarta vez esta temporada), así como Mourinho. Estos shows de los técnicos portugueses son impropios de un club como el Real Madrid.

Acabo de escuchar que olvidó expulsar a un jugador “amarillo” por dos tarjetas (la segunda en el min. 54). Como parece que reconoce en el acta. ¡Insólito! Esto si que es de escándalo. Y pregunto: ¿nadie del Madrid se dio cuenta? Porque mucho protestar pero cuando hay que hacerlo de verdad… dos tarjetas y el jugador sigue en el campo!!!

La primera media hora fue vertiginosa. A pesar del trivote (Alonso, Lass, Khedira), o precisamente por eso, la posesión era blanca (laSexta mostró un 72% favorable); y la velocidad de Nilmar, bien apoyado, creaba incertidumbre en la defensa merengue. A partir de ahí todo se trabó. Faltas continuas. Tarjetas. Protagonismo arbitral. Tan solo dos destellos de calidad: la jugada Cristiano Ronaldo-Özil que CR7 culmina en un mano a mano frente al portero, y la falta del gol del empate.

En la segunda mitad Alonso adelantó un poco su posición (en la primera tendía a acercarse a los centrales), y el equipo lo notó. Aunque no en el acierto frente al marco. Y sobre todo porque no supimos cerrar la contienda, ni con el marcador a favor.

El día antes el Barça se impuso 5-3 al Granada. Con un 2-0 al descanso, al poco de empezar la segunda parte saltaba la sorpresa: los andaluces empataban a dos. La siesta culé duró poco. Se cabrearon y marcaron tres más. Luego en otro penalti cometido por Dani Alves (fue su segunda amarilla) los de Abel Resino anotaban su tercer gol.

Messi otra vez lideró a los azulgranas: tres goles y un recital de pases al hueco.

Debe ser frustrante

  • Meter tres goles fuera de casa y no puntuar.
  • Remontarle dos goles al Barça y perder.
  • Que como visitante te piten dos penas máximas a favor y no sirvan para nada.

En esta ocasión el árbitro no lo tuvo fácil. Se equivocó al no señalar un claro penalti sobre Alexis, como el cometido sobre Marcelo el domingo en el Bernabéu. Debe ser que ahora las zancadillas en el área no son falta. Acertó en los dos que señaló a Alves. Y en el 3-2 en su momento pensé que Messi había arrancado en fuera de juego. En las repeticiones descubrí que no era offside. Era difícil de ver pero el linier lo tuvo clarísimo.

Quedan 10 jornadas (30 puntos). La Liga está que arde… y los míos salen con muchas bajas para los siguientes partidos (atención a los partidos que le pueden caer a Pepe por los insultos en el túnel de vestuarios).

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El Real Madrid lidera con 7 puntos de ventaja

El Real Madrid lidera la Liga con 7 puntos de ventaja sobre el Barcelona, que empató a 0 en Villareal. Mientras el Madrid se imponía 3-1 al colista en un cómodo encuentro en el Bernabéu.

Antes de entrar en detalles sobre ambos contendientes, quisiera destacar los 3 goles de Fernando Llorente (Rayo 2 Athletic 3). Desde que reapareció salía a gol por partido. Y ayer explotó en Vallecas con tres tantos que bien pudieron ser cuatro. Y pensando en la selección, y en la defensa de la Eurocopa de este próximo verano, tenemos delantero centro fijo. Mientras esperamos a Torres, el navarro-riojano (ya sé sabe que los de Bilbao nacen donde quieren) lleva camino de ser titular. Y por detrás Negredo y Soldado andan disputándose una plaza…

En Madrid más de lo mismo: el visitante se adelanta en un despiste defensivo merengue. Nadie taponó el saque de falta de Luis García. Marcelo se quedó en tierra de nadie. No obstaculizó el inicio de la jugada, ni cubrió sus espaldas. El balón llegó por su banda a Aranda, quien libre de marca lanzó un gran pase. Que se coló entre las piernas de Carvalho, quien llegó tarde y a la desesperada para intentar salvar el agujero dejado por el lateral brasileño. Lafita (el mejor del Zaragoza) solo por el centro de la defensa puso el 0-1. Pepe hizo algo incomprensible: no fue al corte, ni intentó estorbar al mejor jugador rival. ¡El brasileño-portugués se apartó!

El run run en mi zona antes del pitido inicial versaba sobre la alineación de Atlintop (otra vez de lateral derecho) y Carvalho, más la ausencia de Sahin en la convocatoria. ¡Si no está ante el colista cuándo va a estar! La presencia del turco y el portugués en defensa, en mi opinión, no es una muestra de cabezonería por parte de Mourinho. Sino más bien otra demosración de que se equivocó contra el Barça en Copa. Porque los experimentos sí caben contra el último pero nunca contra los de Guardiola.

En cambio había satisfacción por la presencia de Özil, Kaká y Granero junto a Xabi Alonso en el centro del campo. Y aproveché para dejar una “perla” en las tertulias previas: me empieza a hartar que juguemos mejor en el Camp Nou que en casa. Los socios y abonados merengues cotizamos aquí no ahí. Es un agravio comparativo que la culada disfrute de nuestro equipo. Luego lancé una encuesta (¿quién lo hizo peor: Mourinho en la ida o Texeira en la vuelta?), para ya en el descanso soltar una de mis diatribas sobre leguleyos, periodistas, poliíicos y taxistas.

En Oráculoandia estrenábamos pronosticador; un 4-1 para nosotros y 1-1 azulgrana. En otras circunstancias ya estaríamos dando otro golpe de Estado. Pero como todo se resume en que acertó la diferencia de puntos, que se incrementa a siete, le daremos otra oportunidad al nuevo.

Un gran pase en profundidad, al hueco, de Carvalho permitió a Kaká empatar el partido, solo ante el portero. El brasileño está cada vez más entonado. Adornó su actuación, aparte del gol, con una asistencia y una presencia continua en el frente de ataque blanco. Lo mismo puede decirse de Mesut Ózil, una asistencia y un golazo (el del 3-1). Y demostró una regularidad y constancia que refleja un mejor estado de forma (quizás porque ya no viaja todos los días a Italia para visitar a su novia). Pero sin querer ser extravagante u original, me quedo con el fenomenal partido de Esteban Granero. Luchó, bregó, tocó, estuvo en el inicio de las 3 jugadas de gol. Si me lo permiten, en muchos momentos, me recordó al gran Martín Vázquez.

El 2-1 (obra de Cristiano Ronaldo, en el 48, rematando solo a puerta vacía tras una gran jugada) y el 3-1 sentenciaron el partido en los primeros trece minutos de la segunda parte.

El Barça salió dominando. El Villareal parecía una presa fácil. Pero hubo una jugada clave: Messi, solo ante Diego López, se atrevió con una vaselina frente al alto portero formado en la cantera blanca. Y el balón se fue fuera por poco. Marró su oportunidad. Y marcó el rumbo del destino de su equipo frente a la portería local: un cero en su casillero del marcador. Porque a los blaugranas les faltó la eficacia y acierto que demostraron frente al Madrid. Tuvieron más oportunidades a lo largo del partido pero no atinaron. Y creo que acusaron el esfuerzo físico del partido de Copa (no puedo decir lo mismo de mi equipo).

La segunda mitad de la primera parte tuvo color amarillo. Los de casa se hicieron con el control del partido: Cani, Senna y Borja Valero, otro ex del Castilla, se hicieron con los mandos del partido

La segunda parte parecía que iba a desenvolverse por los mismos cauces que la primera: dominio inicial culé, sin resultados. Pero de repente el encuentro se rompió, y el juego se abrió. Lo cual es algo que no conviene al ritmo de juego azulgrana. Porque de esta manera Xavi no puede imponer su tiranía. La entrada de Thiago no resolvió el problema, pero la del ¿lesionado? Alexis sí aportó más profundidad al ataque del campeón (decían que el chileno iba a estar de dos a tres semanas de baja y solo ha estado 48 horas). Parecía que el gol del Barça iba a llegar. Pero la ansiedad se convirtió en precipitación, lo cual unido a que andaban justos de fuerzas y efectivos, impidió que abriesen el marcador. Mientras un renacido Villareal, de la mano de Manolo Jiménez, salía con mucho peligro al contraataque.

Para los de casa, luchando por evitar los puestos de descenso, el empate ante el mejor equipo del mundo era toda una victoria. Como para el Real Madrid lo son los siete puntos de ventaja… y ellos esta semana afrontan una dura semifinal contra el Valencia.

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Los All Whites vuelven a arrasar en otra gran primera parte

Tras el empacho dominical solo he visto dos partidos de esta jornada. El del Bernabéu donde los All Whites volvieron a arrasar en otra gran primera parte. Y el día antes vi el aburrido Granada 0 Barcelona 1.

Los azulgranas jugaron con doce. Y el Granada acabó en nueve. En mi opinión -coincido con Andujar– ambos jugadores locales fueron bien expulsados. Pero el jugador  nº 12 se notó en su trato a los azulgranas. Aplicó criterios distintos para medir a los dos contendientes. El debutante culé Cuenca no debió terminar el partido. Y lo hizo. El que se equivocase -o no- en dos jugadas de fuera de juego, las pocas veces que el Granada se acercó a las inmediaciones del área blaugrana, siendo relevante no es definitivo. La superioridad numérica del visitante -por la permanencia en el campo de su canterano- si marca un punto y aparte en el devenir del encuentro.

Finalmente son tres puntos, y pasado el tiempo nadie se acordará del mal partido en Granada. Recuerdo un soporífero partido del Atlético de Madrid en Los Cármenes, esta misma temporada. La diferencia: los rojiblancos empataron a cero y Xavi con un sensacional saque de falta amarró los tres puntos.

En una noche que amenazaba lluvia -y llovió- el Santiago Bernabéu registró una buena entrada. Y la primera parte hizo las delicias del respetable. Que aguantó estoicamente la faena de aliño de los segundos 45 minutos. Fútbol control que podría decir Xabi Alonso, tan amante de controlar los tiempos del juego. Cada vez me recuerda más a Fernando Redondo. Maneja y controla los partidos a su antojo. Despliega a sus compañeros en corto y en largo: algunos le han comparado a un quarterback de fútbol americano,  y en muchas contras el Real Madrid se asemeja a un equipo de Rugby.  Y el tolosarra se siente muy cómodo con el marcador a favor, dosificando esfuerzos y velocidad. La ovación que recibió al ser sustituido es de las que hacen época.

El momento de forma del vasco y de Marcelo es espectacular. Kaká es todo un born again (gran remate en su segundo gol, raso y ajustado al poste). Khedira ocupa todos los espacios, corta y obstruye todas las jugadas del rival. Benzema marcó el tanto que abrió el marcador. Casillas, como siempre, tuvo dos intervenciones fundamentales. Ramos está más que afianzado como central (le anularon un gol al poco de empezar). Arbeloa ha mejorado sus prestaciones ofensivas. Pero anoche destacó un jugador sobre todos: Di María.

El argentino marcó un gol. Su pase en largo, desde la divisoria del centro de campo casi pegado a la banda, fue digno del mejor Alonso. Y Benzema lo aprovechó para anotar el 1-0. Lleva media docena de pases de gol en los tres últimos partidos. En el segundo, de Kaká, rodeado de jugadores del Villareal, vio el hueco para pasarle la pelota al brasileño. Y además ayudo a sus centrocampistas, bajó a defender, se cambió constantemente de banda. Su movilidad y actividad fueron letales para los de Garrido, el hoy discutido técnico del submarino amarillo.

Cristiano Ronaldo no estuvo afortunado. Tampoco Messi. Sus equipos ganaron. Pero parece que el Barça acusó mas el transitorio mal momento del argentino.

Y el Levante, una jornada más, sigue liderando la clasificación.

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Set blanco en Zaragoza

Set blanco en Zaragoza, y en blanco (valga la redundancia). Fue un 0-6 y pudo ser un marcador más amplio. Pero ahí estaba Roberto, el portero del Zaragoza, que les salvó de una goleada de escándalo. Fue el mejor de los suyos.

Comenzó la Liga por la segunda jornada. La primera no se jugó por la huelga de los jugadores. Al menos yo no me he enterado cuando se jugará. Y ahora habrá un parón por partidos de las selecciones nacionales. Un lío de calendario. En una jornada que se inició el sábado y se culmina esta noche con el Barcelona Villareal(por la Súpercopa europea jugada el viernes).

Cuando se gana 0-6 es difícil comentar algo. De ambos equipos. A lo ya reseñado de Roberto (impresionante en tres mano a mano) tenemos los 3 goles de Cristiano Ronaldo (también anotaron Marcelo, Xabi Alonso y Kaká). Ronaldo ha empezado como terminó el campeonato pasado: con un hat trick.

El centro de la defensa madridista, motivo de mi preocupación veraniega, parece estar afinándose, aunque en algunas fases tanto Uche como Lafita les hicieron sudar a Pepe y Carvalho. Pero el marcador era una losa para los maños.

Soldado también se estrenó como finalizó: goleando. Solo que en esta ocasión lo hizo en ambas porterías: uno en la propia y tres en la del Racing. El Valencia perdía 1-3 y dos tantos del valenciano voltearon el marcador en los últimos instantes.

El Atlético de Madrid empató a cero en casa frente al Osasuna, en partido matinal (otra novedad, para abundar en mi confusión y mi jetlag). Han vendido a Forlán y Agüero, han comprado a Falcao por un pastón, pero no ha podido estrenarse ¡en la segunda jornada! porque no está el transfer. Suena a problemas de pago, no tener avales y/o ser muy chapuza. A lo que hay que añadir que tampoco el jugador es suyo. Solo han adquirido la mitad de sus derechos. Suena a operación puente para otra cosa. ¿Cuál? Ni idea.

El Sevilla, con dos goles de   Negredo, se impuso 2-1 al Málaga (quien ha fichado para su equipo juvenil a Nicolás, formado en la Academia del Sporting de Lisboa).

Todavía no entiendo la salida de Caparrós del Athletic. Y Bielsa -su sustituto- ha pinchado en su debut en San Mamés, empatando a uno con el recién ascendido Rayo.

Quedamos a la espera del partidazo del Camp Nou (el año pasado fue magnífico), deseando un tropiezo culé. ¿Serán capaces los de Garrido de aprovechar las bajas culés en defensa? No lo tengo claro, porque los canteranos vienen pisando fuerte. Muchos de ellos son campeones con las selecciones inferiores y algunos han debutado con el primer equipo. Pero la esperanza es lo último que se pierde…

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