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Un siglo de canciones 136: “Mi Escuela” (por Rodri)

contra victor y diego

En una calle estrecha y olvidada valsea con el viento una bandera. No es procesión ni algún cortejo lo que espera, sólo está allí para decir a su manera que detrás del balcón está… mi escuela

Fue a finales del siglo XIX cuando se abrió en la calle Fuencarral, 102, un almacén de aguardientes. En 1904, José Corripio, apellido asturiano, cogió ese almacén y lo hizo bar y sidrería. Recuerdo (décadas más tarde) perfectamente las tinajas a derecha e izquierda, detrás del mostrador. No quedó ahí la cosa, doña Benigna Corripio puso una Academia-Escuela en el tercer piso (no estoy muy seguro si era tercero o segundo) de ese mismo inmueble. Servía para hacer primaria. Se entraba a los seis años y hacían, en vez de 1ª, 2ª y 3ª, lo que ellas, doña Benigna, la madre y sus dos hijas, la señorita Ani y la señorita Pepi daban en sus clase, mayores, medianos y pequeños. Allí aprendí a leer. Y matemáticas e historia…  Ya de adolescente me he tomado mis buenas cañas de sidra achampañada y de mayor, hasta que se cerró, hablando con los nietos de José Corripio, Rafa y Jose, que fueron compañeros de niños en ese Colegio-Academia.

Son quince bancos alineados por parejas, con mil historias que sólo sabe el profesor y aquella estufa vieja.

A los 9 pasé a Ingreso de bachillerato en el colegio de los HH.MM. de San José, también en los pares de la calle Fuencarral, enfrente de los cines Roxy. Ocho años en ese colegio.

escuela

En todas las clases, sobre el encerado, había algo muy representativo de la época. Algo que en la calle se decía en voz baja, en secreto. En cualquier aula se podía ver, ¡y en todas las estaciones  de Metro! lo que, repito, se decía en voz muy baja, el Gólgota o el Calvario. El crucifijo y a cada lado una foto, la  del señor condecorado como dicen Víctor y Diego y la del fundador de la Falange. Es decir, Cristo  y los dos ladrones.

Son tres pizarras y allá arriba en la pared la “foto” aquella del señor condecorado cerca de una cruz y en un rincón aquel bidón de leche en polvo abandonado.

En 1974 apareció el álbum “Semblanzas”, primero de Víctor y Diego. Las letras eran de Jesús de Diego Nieto y las músicas de Víctor Manuel Martín Rubio. Amigos desde coincidir en el Instituto San Isidro. Hacen la mili y en el 73 vuelven a encontrarse para, en dúo, iniciar una carrera musical en la que componen e interpretan sus canciones.

Su primera composición para otro en el mercado es “Carta Para Mi Padre” en la voz  de Rosa León. Rosa y ellos son de EMI. Prácticamente los discos aparecen casi seguidos; primero él de ellos.  EMI les había grabado con los arreglos y la dirección de Ramón Arcusa y quería ponerles a prueba antes de sacar el disco. En enero del 74 se presentan en el Festival de Alcobendas con “La Mujer De Cristal” y con “Mi Escuela”. Ganan como mejores autores y mejores intérpretes.

Aquí aprendieron a aprender de un sacristán hasta un letrado caballero, un gran poeta y aquel flaco chaval que, luego,  fue torero.

Víctor y Diego son, en este momento de gran auge de cantautores y de canción protesta, los artífices de lo que podría denominarse retratistas del costumbrismo madrileño por los personajes que tratan. Personas y situaciones. “Solterías”, “Lord Gris”, “Historia De Un Historiador”, “La Mujer De Cristal”, “El Afilador”…El 9 de abril del 74  se presentan en el Teatro de la Comedia. El éxito es total. Y la historia siguió. Esta canción, “Mi Escuela”, nunca salió en single.

De aquí yo tomo mis semillas todavía, y las siembro en mi alma y abono con mi vida, y de lo que hacen por mí “pa” mi se queda.                          Si lo queréis saber id a mi escuela.

Cuando les conocí, Víctor vivía en la calle Toledo, Diego en la de San Cayetano. Yo iba muchos domingos por la mañana a visitar a mis tíos y padrinos en Embajadores, enfrente del Pavón. Y varias veces nos tomamos cañas (yo vermú de grifo) en el bar San Cayetano (tampoco existe) que era su oficina. Empecé hablando de un bar y termino con otro. EMI quiso que fueran los Simón y Garfunkel españoles pero había mucho Rastro por sus venas. Fueron Víctor y Diego del Foro.

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