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Casado un fenomeno tipo Fraga

Fraga

Pablo Casado, el nuevo líder del PP, debe ser un fenómeno académico como Manuel Fraga. El texto de la foto es del primer pie de nota del capitulo dedicado a Fraga de “Bikinis, Fútbol y Rock & Roll” (el favorito de Víctor Lenore y el que más trabajo me dio). Paul Preston afirmaba de Fraga que era un caso único en Europa por su historial académico, un número uno en todas las oposiciones a las que concurrió. Casado lleva el mismo camino: ayer conocíamos que la Universidad Complutense no encuentra anomalías en que Casado sacase la mitad de Derecho en cuatro meses. ¡Un fenómeno este Casado!

El Mundo fue el primero en alertarnos de la magnitud de la hazaña. Titulaban “Pablo Casado aprobó de golpe media carrera el curso que logró el escaño“.

Aún nos quedan por saber los detalles del máster que presuntamente cursó. Prometen ser jugosos y seguro que le lleva en volandas a algún sillón en una Academia o incluso a un galardón tipo Principe de Asturias.

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Cifuentes se hace un Michael Caine

Cristina Cifuentes en un alarde se hace un Sir Michael Caine: dimite/renuncia a un Máster que nunca realizó y que obtuvo de forma truculenta. Tampoco le corresponde a ella tal decisión y sí al centro que tan generosamente se lo concedió.

El veterano actor británico declaró hace unos meses que no volvería a actuar en una película de Woody Allen. De hecho no lo hace desde 1986 cuando rodó “Hanna y sus hermanas“, su único film bajo la dirección de Woody Allen.

 

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Cómo podría inflar mi CV

Diploma

Llevo días dando vueltas a cómo podría inflar mi CV a partir de este diploma. Que no deja de ser un certificado de asistencia (con el nombre y segundo apellido mal escritos).

Las palabras clave para la elaboración son Cátedra, Economía y Sociedad, Clases Magistrales y Carlos García Gual. Me da apuro porque parece que ahora estas cosas se destapan y están muy mal vistas. Voy a seguir dandole vueltas al tema y a ver qué pasa con esto del Barça.

Barça

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Casado desmemoriado

Mariscal EFE El País

Casado desmemoriado: todo un vicesecretario de Comunicación del PP, con aspiraciones a puestos de relevancia, según El País «asegura que cursó el máster de Derecho Autonómico y Local de la Universidad Rey Juan Carlos (URJC), como el de Cifuentes, aunque antes, en 2008 y 2009, pero ha admitido a este periódico que no recuerda si asistió a clase ni si hizo los exámenes.»

Si no tiene memoria para recordar si fue a clase (no hace ni 10 años) demuestra su incapacidad para el cargo que ocupa. O cualquier otro. ¡Un inútil total! Por no ser más crudo.

Vamos que ni Gila, ni Berlanga, ni siquiera Groucho Marx. Solo el PP de Madrid. Insisto: ¡el 155 en Madrid ya!

La URJC es tóxica desde sus orígenes y está vinculada al PP desde el inicio: esta universidad pública se creó bajo el auspicio de Villapalos, exrector de la Complutense, cuando éste era consejero de Educación y Cultura del gobierno de Gallardón. Apesta a Legionarios de Cristo por los cuatro costados…

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A propósito de Errejón, Montero y la Universidad 3

Angel Serrano Sanchez de Leon

Ayer El Confidencial daba por concluida su serie dedicada a destapar el legado de Pedro González-Trevijano (2002-2013) al frente de la Universidad Rey Juan Carlos (y que hemos venido siguiendo en El Mundano). El titular es de lo más esclarecedor: Gallardón, Cifuentes, Granados… El PP llena de parientes la Rey Juan Carlos. Este mago de las colocaciones (González-Trevijano) es ahora magistrado del Tribunal Constitucional. Se supone que en agradecimiento a los servicios prestados. No se pierdan el artículo y no se mareen con las conexiones familiares y políticas (donde también han tenido cabida PSOE y UPyD por aquello del qué dirán aunque, supongo, igual sería mejor decir para que no digan).

Por ir cerrando les dejo con una noticia relacionada que despierta múltiples preguntas: El Plural publicaba El expediente a Errejón es el único que tramita la universidad de 600 proyectos similares. Es decir que lo habitual en la Universidad de Málaga es hacer las cosas “de aquella manera”. Si no es por el revuelo mediático la UMA seguiría con sus poco recomendables prácticas sin que se supiese (ver las andanzas de la rectora Adelaida de la Calle o del imputado Francisco TrigueroSecretario General de Universidades de la Junta de Andalucía en A propósito de Errejón, Montero y la Universidad).

¿Alguien va investigar los otros 599 proyectos? Es muy sintomático que en los últimos tres años nadie se haya preocupado por las contrataciones y adjudicaciones en esta universidad. Lo de Errejón y Montero es la excepción que confirma la regla.

¿Nos van a seguir vendiendo la moto de que esto es lo normal mientras nos llaman ignorantes por no saberlo? Este “gilipollas”, como fui calificado por un periodista deportivo del ABC (quien presumía de saber del asunto y dicho sea de paso demostró una absoluta ignorancia), no da por bueno que si lo habitual es hacer mal las cosas estas deban seguirse haciendo así. Me repugna la idea que endogamia, nepotismo, etc. sigan enquistados en nuestras universidades públicas y nadie haga nada al respecto. El “aquí las cosas no se hacen así” o su variante “siempre se ha hecho de esta manera” no solo implica resistencia al cambio (como enseñan en las escuelas de negocio), es sobre todo el afianzamiento de redes clientelares y el establecimiento de interminables cadenas de favores. Y porque se haya hecho mal “de toda la vida” no debe implicar bajo ningún concepto que se siga haciendo. ¡Hay qué cortar ya!

Entradas anteriores:

A propósito de Errejón, Montero y la Universidad

A propósito de Errejón, Montero y la Universidad 2

 

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A propósito de Errejón, Montero y la Universidad 2

El Confidencial

El pasado 24 de noviembre escribía en A propósito de Errejón, Montero y la Universidad:

El enredo de Iñigo Errejón debería servir para poner al descubierto a la casta universitaria, independientemente de si el pecado de Errejón y Alberto Montero, de haberlo, sea mortal o venial. Se vislumbran detalles que despiden aromas reveladores. Porque la universidad pública española es endogámica, arbitraria, nepotista, clientelar y sectaria. Tanto o mas que el Tribunal de Cuentas o el colectivo que forman los controladores aéreos, por citar tan solo dos casos conocidos por todos.”

Disculpen la autocita pero viene a cuento porque relataba, a modo de ejemplo, las irregularidades de la Universidad de Málaga, con su rectora Adelaida de la Calle al frente. Y terminaba haciendo la siguiente pregunta: “Y me pregunto por qué Podemos no denuncia a la casta universitaria…”.

Algunos medios ya han empezado a investigar sobre el asunto (aparte de los que vinculé en las entradas citadas anteriormente) y Felix de Azúa en su tribuna de hoy en El País se hace la misma pregunta: “¿Han oído a Iglesias, a Errejón, o a los dirigentes de Podemos en la sombra presentar un programa de limpieza del mundo universitario español?”. El articulo completo se llama Un partido de profesores. Otra perla de Azúa: “Dicho sin farisaísmos, la Universidad está tan corrompida como las finanzas, los partidos o los sindicatos: es una de las instituciones más corruptas del conjunto institucional español. Por esta razón la enseñanza española es la que recoge la más baja calificación en todo el conjunto europeo, un suspenso que se sucede año tras año con gran regocijo de los partidos políticos.”

En el mismo periódico inician hoy una serie, La Universidad a examen, sobre estos males endémicos de nuestras universidades (viene destacado en portada).  Abren el fuego con un revelador reportaje: La endogamia alcanza al 73% de los docentes (resulta revelador que la UMA de la señora De la Calle vuelva a aparecer entre los ejemplos citados por las periodistas Maribel Marín y Pilar Álvarez de El País).

El Confidencial por su parte ha iniciado una investigación sobre el legado de González-Trevijano, exrector de la Universidad Rey Juan Carlos.  Han publicado ya dos piezas sobre esta agencia de contratación familiar:

El nepotismo corrompe la Universidad Rey Juan Carlos: ‘Yo coloco a tu hijo, tú al mío’

El ‘top 1’ del nepotismo: el decano de la Rey Juan Carlos colocó a tres hijos y tres nueras

Seguiremos atentos…

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A propósito de Errejón, Montero y la Universidad

Triguero De La Calle Jesús Domínguez

El enredo de Iñigo Errejón debería servir para poner al descubierto a la casta universitaria, independientemente de si el pecado de Errejón y Alberto Montero, de haberlo, sea mortal o venial. Se vislumbran detalles que despiden aromas reveladores. Porque la universidad pública española es endogámica, arbitraria, nepotista, clientelar y sectaria. Tanto o más que el Tribunal de Cuentas o el colectivo que forman los controladores aéreos, por citar tan solo dos casos conocidos por todos.

No voy a extenderme en los detalles de como se contratan profesores, proyectos, investigaciones, etc. Si desean información al respecto les recomiendo el artículo de Víctor Alonso RocafortEl agujero negro de la Universidad española“, publicado en eldiario.es.

En la Universidad de Málaga tenemos ejemplos vivos y actuales de lo que sostiene el articulista (y que obviamente suscribo). De entrada nos encontramos con un esquema clásico que nace de la relación Errejón/Montero (contratado y empleador): amigos, miembros de la dirección del mismo partido, Podemos, y de la Fundación CEPS. Las declaraciones del propio Montero no dejan lugar a dudas: “A Íñigo se lo comenté yo, sí. Y también a otros amigos que tengo de Ciencias Políticas desempleados.” Las mamandurrias posteriores (sean legales o no) no son objeto de esta entrada. El funcionamiento que se intuye de la actuación de Montero y sus superiores sí. Por ejemplo la rectora, Adelaida de la Calle, o el secretario general de Universidades y Tecnología de la Junta de Andalucía, Francisco Triguero. A ambos les podemos ver ataviados de gala en la foto del encabezado (bastantes ridículos ambos, dicho sea de paso).

Francisco Triguero está imputado por prevaricación al haber firmado una ayuda de 15,5 millones de euros destinados a un edificio para albergar un instituto de investigación que ya no existía, el Centro para la Investigación del Bienestar Ciudadano (CIBIC). Acaba de contratar a su mujer, Amparo Ruiz Sepulveda, como asesora en la Dirección General de Universidades. También contrató a Pilar Martínez, esposa de Antonio Lozano (imputado por el caso de los EREs).

La señora Adelaida de la Calle, rectora de la UMA, no solo permitió la contratación de las dos cónyuges es que además colocó a Lozano en el consejo de gobierno de la Universidad de Málaga porque en su criterio tenía “la idoneidad y experiencia para llevar a cabo las labores de difusión y transferencia de conocimiento“. Tras verse forzado por su imputación a abandonar la viceconsejería de la Junta, con Susana Díaz en la presidencia, Lozano encontró acomodo en la Fundación Andalucía Tech, que depende de De la Calle, para asesorar en el Campus de Excelencia Internacional. Además la rectora tiene a un yerno colocado en la Fundación de la Universidad (FGUMA). El gerente de la fundación, José Antonio Molina, hace lo propio con el suyo (no iba a ser menos que la jefa). Uno de sus hijos -de Molina- está vinculado a la Fundación Eccus y hace unos meses surgió la polémica por la adquisición (100.000 euros) por parte de la UMA de un espacio cultural en el Campus perteneciente a Eccus. Esta fundación llegó a recibir 800.000 euros de transferencias para distintas actividades de la Universidad a pesar de no estar al corriente de pagos con la Seguridad Social.

Espero que a partir de las extrapolaciones que he hecho, partiendo de un caso concreto, puedan hacerse idea de la situación de la universidad pública a nivel del resto del país (el deterioro de la Complutense de Madrid clama al cielo). Y no es de ahora. Viene de largo, aunque yo solo conozco hechos concretos desde el franquismo para acá. Y me pregunto por qué Podemos no denuncia a la casta universitaria…

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Mañana en Sevilla

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Me llamo Gus o la crónica de una frustración (por Gustavo Sierra)

17 de mayo de 2009

Garci sin Plomo

La película que se disponen a ver trata de la historia de una frustración: una idea que se fue forjando épica, pasó por el desencanto y acabó en la aceptación solidaria con los demás.

El autor eligió como modelo narrativo el de la serie estadounidense “My name is Earl”, porque es la historia de un perdedor: un tío bienintencionado que se empeña en hacer el bien, cosa que suele lograr algunas veces y otras le sale el tiro por la culata, pero acaba por aceptar la situación.

La historia cuenta con la aparición estelar de “El Hombre-Culebras”. Earl tiene un amigo que es un camarero al que llama “Hombre-Cangrejo”, porque trabaja en un bar que se llama “no-sé-qué del cangrejo” (hace tiempo que no la veo); si Gus quería ser Earl necesitaba a su hombre-cangrejo particular: y ahí entra el Hombre-Culebras (porque se apellida Culebras de segundo); cosa sorprendente, porque al igual que en la serie, el Hombre-Culebras le levantó la pretendida al autor (cosas de la vida).

También aparece estelarmente el gran Antonio Gómez, aunque bajo pseudónimo. En la entrada relacionada (ver abajo) dejo en el aire si la organización no habría vetado a todos los medios de comunicación, menos a RTVE y a alguno más (los pobres de TV3 andaban por el vestíbulo haciendo lo que podían): en realidad así era y yo lo sabía porque Antonio, que estaba tan desencantado o más que yo (seguramente más) me lo había dicho. De la misma manera, cuando Antonio trató la noticia en El Periódico poco días antes del evento, me hizo aparecer a mí soslayado como “el estudiante que ya ha protestado por la organización del evento”. Todos los detalles, aquí: Los de dentro y los de fuera: Raimon 1968-2008.

Ahora bien: este y el otro “artículo” fueron fruto de la ofuscación en parte, y en parte no: alargando la oreja cuando el “proletariado” universitario habla de los jefazos, uno se da cuenta que esto no era sólo porque fuera el Raimon, no: es que así actúan siempre, en círculos viciosos de comilonas. Pero, de todas formas, yo me quedo con la lectura final: seguramente otros también lo pensaron, y quizás también lo intentaron hasta donde pudieron… Y creo que todos nos quedamos fuera (?) ¡CON LO GUAPOS QUE SOMOS!

Sin más preámbulos, aquí tenéis la historia: con (sucedáneo de) violencia, con (sucedáneo de) sexo y con el auténtico protagonista de entonces, RAIMON, al que hoy, quizás, Berzosa (Rector de la UCM) no esté escuchando. Desabróchense los cinturones, preparen café, tómenselo, y hagan hamburguesas. Disfruten de la película…

Advertimos que (incomprensiblemente) algunos enlaces ya no funcionan

Permitidme contaros la historia a lo “Me llamo Earl” (estupenda serie norteamericana).

¿Han pensado alguna vez en el tío que un buen día decide intentar organizar un recital, pero descubre que el rectorado había tenido la misma idea, y al final se queda sin invitación y lo tiene que seguir desde fuera? Ese soy yo. Intenté organizar el recital de Raimon.

Me llamo Gus

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-¡Hola Gus!
-¡Hola Hombre-Culebras!

La historia que les voy contar comienza a finales de Septiembre de 2007. Aquel año había sido un año bastante satisfactorio: había conocido por Internet a varias personas interesantes, algunas de ellas personas a las que ya admiraba entonces. Así que la idea que por aquellos días se me ocurrió no era del todo descabellada. A finales de aquel verano y principios de aquel otoño, dejé por un momento de pensar en cómo sería mi vida si viviera en una isla desierta con la monumental Pilar Rubio y, por el contrario, comencé a reflexionar en que este año se cumplían exactamente 40 años del Mayo del 68.

Mayo del 68: los asesinatos de Luther King y Robert Kennedy, la Primavera de Praga, la guerra del Vietnam, los hippies… Y el recital de Raimon en la Facultad de Ciencias Económicas. Aquel recital supuso un antes y un después en la carrera del artista, de la oposición anti-franquista, y un hecho admirable para los jóvenes de hoy que escuchamos y admiramos al trovador de Xàtiva. Yo nunca había visto a Raimon y pensé que era una buena excusa. Así que me decidí:

TRAIGAMOS A RAIMON A LA COMPLUTENSE

Pero no parecía fácil, y mucho menos para un individuo que no pertenece a nada concreto. Pero conocía a gente de aquí y de allí que podían ayudarme. Pues, ¡manos a la obra!

Desde hacía tiempo participaba activamente en el foro de Hilario Camacho; allí escribía uno de los mejores tíos que he conocido en mi vida y que sí podía echarme una mano. Así que abrí un hilo en el foro que él recogió entusiasmado y prometió brindarme toda la ayuda que estuviera en su mano, que no fue ni es poca.

Como ya he dicho, no pertenezco a nada en concreto, pero sí conocía a alguien que pertenecía a algo y muy activamente. Mi buen amigo Mario, que había organizado unas estupendas jornadas en torno al filósofo Spinoza (a las que yo no asistí debido a mi natural fobia a las charlas). El caso es que se lo comenté y le encantó; y, aunque estaba horriblemente ocupado, prometió brindarme todo el apoyo de esta asociación de la Facultad de Filosofía.

Por otra parte pensé que si había alguien que en este tema debía de tener voz ese era el departamento de Filología Catalana (curiosamente coincidieron la Setmana de la Cultura Catalana con el recital, sin que se produjera ningún tipo de vinculación entre ambos acontecimientos). Pero no conocía al profesor de catalán, así que se lo dije al profesor de vasco para que se lo comentara.

Por otro lado, Toñi, una compañera de trabajo, me aconsejó proponérselo a la Sra. Decana de Geografía e Historia (aunque no recibiera beneficio económico alguno). Así pues, como se dice en el béisbol, ya tenía las bases cubiertas: debía ser ahora, porque contactar con el Rector no está al alcance de cualquier mortal.

Pero aquí vino el primer escollo. Al intentar hablar con la Sra. Decana me paró los pies una conserje bastante amable (con la que suelo fumar de vez en cuando). No me dejó ver a la Decana, pero en cambio me dieron un papel para solicitar el evento, el cual yo no dije en qué consistía. Pregunté a la secretaria si podía ser una asociación de filosofía, a lo que respondió algo así como: “Si los de Filosofía quieren organizar un acto, que usen su facultad”. La verdad es que, considerando que es en la facultad de Geografía e Historia, también llamado Edificio B de Filosofía y de Filología, en donde tenemos nuestra secretaría de alumnos, se podría decir que, en parte, es nuestra facultad. Esto tampoco me importaba: el edificio era por la cuestión sentimental del espacio, tampoco descartaba pedírselo a Filosofía. De todas maneras, comprendí que ese camino estaba cortado y pensé en atajar por otro lado.

La idea era llegar al rector, pero ¿cómo este miserable e indigno gusano mortal podría hablar con su señoría? Kafkiano, cuanto menos… Pero Mario, una vez más, tenía la solución: resultaba que una profesora amiga era además amiga del Decano: si alguien lo podía hacer ésa era ella. De manera que en cuanto tuve ocasión se lo comenté, ¡y le encantó! Prometió hablar con el Rector cuando tuviéramos la idea más definida. Eso alimentó mi esperanza. Por otro lado, me dijeron que el profesor de catalán se mostraba conforme, pero que no tenía ni pajolera idea (como servidor, que sólo tenía las ganas y la ilusión) de qué hacer.

Pero días después… Así lo conté en el foro:

Hola! Hoy traigo noticias desconcertantes sobre el tema.
Antes de ayer, mientras fumaba el cigarrito a la puerta de la facultad (¡dichosa ley!), me encontré a casi toda la plana mayor de la facultad fumando y tomando el sol (¡viva el funcionarazgo!) El caso es que estaban hablando, y en esto le oigo a alguno decir “El que va a venir es Raimon”. “¡Cómo!”, pienso yo. Se quedaron solos hablando del tema el gerente de la facultad de filosofía y una mujer; yo me acerco y les pregunto “Perdonen. ¿Dicen que va a venir?”, el gerente, un hombre que transpira simpatía por los poros de su piel (nótese la ironía) me dice “Sí”. Como tampoco parecían tener gran idea al respecto, paso del tema y me vuelvo pa dentro.
Pensé que quizás mi profe haya tenido algo que ver, así que intenté hablar con ella, pero no la encontré.

El caso es que esto complica las cosas: por un lado, si es verdad, pues yo ya no hago más na. ¿Para qué?; pero por otro, si es sólo un rumor -del que quizás sea yo la fuente- y no hago nada más, podrá quedarse esto en aguas de borrajas. ¡Qué dilema!

En fin, hablaré con mi profe y seguiremos informando. Si alguien se entera de algo, que me lo comunique.

(Mucho después, ese “sí” seco y agrio -al menos en apariencia- resonaría en mi memoria simbólicamente). Plómez me sacó de dudas: efectivamente la idea estaba ya en marcha desde hacía mucho tiempo, desde antes del verano (antes de que a mí se me ocurriera, para ser justo) y se iba a hacer. Por un lado, me sentía aliviado: podría descansar del tema y sentarme a esperar (también tenía/ tengo otras cosas de las que ocuparme); pero también un poco decepcionado: ¡me hubiera gustado tanto…! En fin, a diente regalado no le mires el caballo que los paquetes grandes aprietan en los calzoncillos… (?) Pero aún, quizás, podría hacer algo: siguiendo el consejo de Plómez intenté ponerme en contacto con el gabinete del rector, porque, como me dijo mi profesora “Si hay algo que les guste, eso son los voluntarios”; pero en este caso no querían voluntarios, y no recibí respuesta.

Pasó el tiempo, dejé de luchar, y me senté a esperar mientras intentaba leer a Marx para hacer un trabajo. Finalmente se anunció el evento y volví a intentar ponerme en contacto con el gabinete del rector. En esta ocasión me respondieron con un mensaje auto-generado (supongo). Tampoco quería parecer una especie de desquiciado, así que me contenté con la idea de ver a Raimon cantar, que nunca es poco. Pero pronto veríamos que la idea que yo tenía sobre la organización de un recital conmemorativo y la que tenía el rectorado coincidía, únicamente, en el recital sin más.

La idea era recoger las invitaciones en c/ Obispo Trejo nº 2 de 10 u 11 a 14’00, restringidas a dos invitaciones por persona desde el día 12 (lunes) hasta el 16 para la comunidad universitaria; y a partir del 19 hasta el 22 para la gente ajena a la universidad hasta completar los cerca de 810 asientos del auditorio. El recital me hacía una ilusión tremenda, pero aquel lunes uno tenía cosas que hacer.

Al día siguiente, mi mesa de trabajo tembló bajo la palma de mi mano cuando al día siguiente vi en la Web de la Complutense que las entradas para el recital se habían agotado (ciertas fuentes datan el momento de agote dos horas después de ponerse a disposición del público). Pensé mal entonces, luego me relajé: no sería la primera vez que un número tan alto de localidades se acababa tan rápidamente; el recital se esperaba con gran expectación… Pero, por lo visto, mucha gente tenía ya su plaza reservada. Caí en una tremenda especie de depresión y de resentimiento: ¡qué usaran a Raimon para estos pactos! De cualquier manera, decidí no sentenciar hasta no ver las fotos: ahora que las he visto puedo sentenciar que, mientras había gente que, por justicia, por tomarse la molestia de ir hasta allá, merecían estar en el auditorio, había otros que no guardaron cola ni esperaron día.

No obstante, uno siempre intentaba pensar bien, hasta que algún profesor amigo que se quedó sin entradas te confiesa que tiene también la misma sospecha y que intuye que pretendían hacer del recital un acto lo más institucional posible (y más aún si uno de estos profesores se refiere a la organización como “panda de mamones”: obviamente, no daré nombres). Por fortuna accedieron a poner una pantalla para poder seguirlo, cosa que ya he contado en la entrada anterior.

Decidí ir, dejar mi orgullo de lado, y disfrutar como si lo hubiera organizado yo el recital. Al fin y al cabo, soy uno más: soy igual que aquellos que estuvieron ayer conmigo, jóvenes y viejos, dentro y fuera, que fueron a disfrutar de un recital porque les gusta y no porque al día siguiente saldrá en la foto (a menos que la prensa -a excepción de la Gran Prensa- hubiera tenido que seguir el recital desde fuera: eso explicaría la falta de imágenes en algunos medios). Muy posiblemente alguno de ellos, con mis mismos medios y posibilidades, incluso menos, pensó o intentó hacerlo. Entonces es mejor disfrutar, aunque mi madre se cabreara al oír a uno decir “No era lo que me esperaba”… “¡Joío cabrón”, me dijo ella refiriéndose al personaje, “¡Pues haber cedido tu sitio!” Claro, era uno de los de dentro. Pero, en fin, fue agradable: parecía que estuviera con nosotros, e incluso, tal vez incluso, pudo haber hecho un guiño a los manifestantes contra Bolonia cuando en medio de una canción recitó en lengua de Castilla:

“Si sólo los ricos estudian,/ sólo los ricos sabrán,/ nos engañarán con cualquier cosa:…”

¿Lo hizo a posta? Pues yo diría que sí, porque estos versos están en catalán (comprobadlo pinchando el título: No el coneixia de res) y él los recito en castellano. ¡Bendito seas, Raimon! ¡Bendito seas mil veces!

En fin, que esto era la explicación a por qué mi madre le contaba a una chica “Yo debería estar ahí dentro”, por qué Bernat Soria y los otros ministros estaban ocupando las plazas que a mí me correspondían, y por qué este regusto amargo y este desencanto, que fue aliviado al ver a toda aquella gente que estaba como yo. A todos ellos va dirigida esta historia de una frustración personal.

Y ahí estaba yo, disfrutando del recital a pesar de todo: total, me he hecho con los dos carteles que anunciaban el evento (con permiso de los señores conserjes). Y aunque decepcionado por la actitud de las altas instancias universitarias, encantado, aunque no haya podido conocerle en persona, de haber visto a Raimon, su enorme humanidad, su genial humildad, y este guiño rebelde a los jóvenes que intentan parar Bolonia. Tal como dijo:

Dentro de cuarenta años, yo no podré estar aquí. Pero dentro de cien, contad conmigo

Espero no tener que esperar tanto para volver a verlo.

BENDITO SEAS RAIMON
BENDITO SEAS MIL Y UNA VECES

Juro por mi honor… Juro por Pilar Rubio que todo lo aquí contado es verdad (excepto la parte de Pilar Rubio, también me lo imaginaba con Leonor Waitling). Aquí, en el foro de Hilario Camacho, podéis comprobarlo, ya que lo escribí a modo de diario (aunque es posible que tengáis que registraros):

Entrada original

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Entrada relacionada:

Raimon en Económicas: hoy se cumplen 40 años (por Antonio Gómez)

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