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En Urueña (de nuevo)

Joaquín Díaz

El pasado sábado volví a Urueña, la Villa del Libro. Esta vez fui con la clase del Máster de Industria Musical y Estudios Sonoros (MIMES) de la Universidad Carlos III. Íbamos algunos profesores, capitaneados por los dos directores del Máster, Nacho Gallego y Luis Albornoz. La vez anterior que estuve en Urueña fue una parada rápida (camino de Gijón para la presentación de “Bikinis, Fútbol y Rock & Roll”). El objetivo era saludar a Joaquín Díaz. En ese viaje me acompañaba Antonio Perea, quien me había avisado que pasábamos a tan solo 7 km. de la bella localidad medieval de la provincia de Valladolid. Tan impresionado quedé de la visita a la Fundacion Joaquín Díaz que a la vuelta se lo comenté a Nacho. “Tenemos que ir con la clase”. No pudo ser el curso pasado pero sí este. Y por las reacciones y comentarios parece que fue un éxito. Seguro que repetimos el curso que viene.

Si en mi primera visita no hubo tiempo de saludar a Luis Delgado ni visitar su Museo (de instrumentos musicales), esta vez era parada obligatoria. De hecho fue la primera. Delgado nos enseño y explicó su fabulosa colección de instrumentos. Y la de los primeros aparatos: el que grabó sonidos, pero no se escuchaba, y luego también los que sí reproducían lo grabado. (El Museo del Gramófono de Delgado está ubicado en la Fundación Joaquín Díaz, que tiene previsto ampliar sus instalaciones).

Luis DelgadoY sí, hacía frio en la sala de los instrumentos. Precisamente para su conservación. No pude evitar la tentación de tirar estas fotos, en la que dos alumnas se tapan con la misma manta. (Las otras dos fotos del post son de Nacho Gallego; en la segunda Luis Delgado está en el centro y yo soy el de la derecha con el chaquetón marrón).

Museo LD 4

 

Museo LD 2

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El club de jazz Fat Cat

Fat Cat

Nacho Gallego, mi boss en la Universidad Carlos III (codirector del MIMES, Máster en Industria Musical y Estudios Sonoros), me recomendó echar un vistazo al club de jazz Fat Cat. En su día me aconsejó ir al CAFF (Club Atlético Fernández Fierro) de Buenos Aires, hogar de la sensacional Orquesta Típica Fernandez Fierro, y acertó de pleno. Así que el cabezazo en el Fat Cat era obligado.

Nueva York y los clubes de jazz son prácticamente sinónimos. Este Fat Cat presentaba una singularidad: es además un salón de juegos. Mesas de billar (considerada una de las mejores salas de Manhattan), ping pong, ajedrez, damas, scrabble, shuffleboard y futbolines. Respecto a estos últimos, a los que denominan foosball, son trece los jugadores por cada equipo, en vez de los once habituales.

Foosball

Asumo que, tanto el nombre como el número de piezas, es un tema de patentes. Han reforzado la portería con ¡tres porteros! Delante tenemos dos defensas, cinco centrocampistas y tres delanteros.

En la partida de futbolín, jugada por madre e hijo, ganó La Mundana por diferencia de goles. Perdió por la mínima la primera y arrasó 7-2 en la segunda. Aunque quien realmente salió perdiendo fui yo porque pagué las consumiciones.

AA

Para todos los juegos, así como para música, dibujo, electrónica, carpintería, etc. tienen una escuela. (Cuando visitamos el Fat Cat estaban dando una clase de ping pong). Además de las clases organizan competiciones en las distintas especialidades de juegos y también exposiciones de arte.

Fat Cat entrada bar

La música que suena es jazz, principalmente be bop (también escuchamos el “Lucille” de Little Richard). Y cada noche hay actuaciones en vivo. A partir de las 22:00 es el turno de las jam sessions. Acuden músicos de jazz de la ciudad o que están de paso. Fat Cat es al jazz lo que la vecina cancha de la calle 4 con Seventh Avenue South es al baloncesto. (En su día ahí vi a Kareem Abdul Jabbar, Walter Berry y Michael Jordan, los tres nativos de NY). El escenario se encuentra a la derecha, nada más pasar la barra. Hay unos bancos, como de iglesia, para quien quiera sentarse. Una vez a la semana hay una noche dedicada a los baterías de jazz.

Fat Cat escenario

Mitch Borden es el responsable del Fat Cat. Este exsubmarinista de la Armada estadounidense, exenfermero, exprofesor y violinista se dio a conocer en el mundo del jazz con su anterior local, el Smalls. Lo abrió en 1994 y fue una ventana de oportunidad para todos los músicos que empezaban. Cerró en 2003 y Borden lo reabrió como club de jazz en 2006 con dos músicos como socios (entre medias el local se había convertido en un bar brasileño). Entre el cierre y reapertura de Smalls se lanzó a la aventura del Fat Cat. Y desde 2014 también regenta Mezzrow, local que sigue la estela del inolvidable y desaparecido Bradley’s (estaba en University Place, una manzana al sur de Washington Square, donde Ron Carter tocaba casi todas las noches y Betty Carter cantaba al menos una vez por semana, durante el tiempo que estuvimos viviendo en NY). En el enlace encontraran un enlace al programa de Jazz entre Amigos del gran Juan Claudio Cifuentes Cifu, rodado en Bradley’s.

Fat Cat está en el corazón del West Village. En Christopher Street casi esquina a la Séptima Avenida. Ideal para pasarse a tomar una copa, escuchar buen jazz y echarse unas partidas, después de cenar en el Village o de dar un paseo por el barrio, visita obligada cuando vas a Manhattan.

 

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Toronto: la ciudad pesadilla para Vox

toronto

Después de mi primera clase (El caso Atlantic Records) de este curso, en el Máster de Industria Musical y Estudios Sonoros (MIMES) de la Universidad Carlos III, me fui a cenar con Nacho Gallego, codirector del máster. Teníamos varios pendientes desde su vuelta de Toronto, donde estuvo en la universidad púbica Ryerson.

Durante nuestra conversación me comentó su fascinación por Toronto, la organización político-social de Canadá y me proporcionó un dato de lo más sorprendente: la mitad de los casi tres millones de habitantes de la ciudad son inmigrantes. El área metropolitano (CMA) supera los seis millones de habitantes. Lo primero que hice al llegar a casa fue comprobar este dato. En la web del ayuntamiento de la ciudad indican que un 51,2% de la ciudad son inmigrantes y un 46,1% en la CMA.

En la Wiki podemos leer sobre Toronto, la ciudad más grande de Canadá y la quinta de América del Norte: “Toronto es la mayor ciudad del mundo en porcentaje de residentes no nacidos en el propio país”; “Debido al bajo índice de criminalidad, el cuidado medio ambiente y el alto nivel de vida, Toronto, es considerada con asiduidad una de las ciudades mejor habitables del mundo”; “La ciudad tiene más de 150 grupos étnicos que hablan más de 100 idiomas”; “El inglés es el idioma predominante en la ciudad, pero también tiene un alto porcentaje de hablantes de otros idiomas tales como el francés, italiano, español, chino, portugués, panyabí, tagalo o hindi. El idioma italiano es el segundo más hablado en el entorno laboral,​ y el teléfono de emergencias de la ciudad (el 911) está equipado con un programa capaz de interactuar en 150 idiomas distintos.”

Definitivamente Toronto es una ciudad pesadilla para Vox y sus planteamientos.

NG

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“Rock ‘n’ Roll” en la universidad

Broncano

El subidón que me ha dado ver el Facebook de Fernando Broncano es difícil de explicar. Que un libro tuyo sirva de referencia para una clase en una universidad supone una enorme alegría.

Fernando Broncano es Doctor en Filosofía por la Universidad de Salamanca y Catedrático de Filosofía de la Ciencia en la Universidad Carlos III de Madrid.

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Los primeros 50 años de la imprenta

Printing RevolutionLa Mundana hizo un curso en la Carlos IIIDel Manuscrito a las pantallas: Una historia de la Cultura escrita dirigido por el gran Enrique Villalba (yerno de otro grande, el productor musical José Luis de Carlos, dicho sea de paso). La entrada para  la visita del Palacio Ducale, que nos quedó pendiente del año pasado (Montero Glez insistió mucho en que fuéramos, para ver las salas de los tribunales donde juzgaron y condenaron a Casanova así como las mazmorras donde le encerraron), tenía varios extras como bonus. Uno era la visita al Museo Correr, enfrente de la Basílica de San Marcos, al otro lado de la plaza. Y entre las actividades disponibles a La Mundana se iluminó la cara viendo que había una exposición sobre los primeros 50 años de la imprenta de tipos móviles (la de Gutenberg).

Viendo la exposición el recuerdo del curso de Villalba y el de mi editor, Jesús Espino, presidió el recorrido. En el caso Villalba ya ha quedado claro el motivo y en el de Jesús, era por su profesión de editor y su amor por Venecia.

Descubrimos recorriendo las salas de la muestra que en ese medio siglo (1450-1500) Venecia se convirtió en el primer centro mundial de impresión y distribución de libros.

Hice esta foto de un libro de autentica tapa dura:

Tapa dura

El resto de fotos son de La Mundana:

El video es muy interesante (está en inglés): define muy bien el objetivo de la investigación realizada sobre el impacto cultural y económico que supuso la aparición de la imprenta.

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El pintor de canciones

Hoy estuve viendo la exposición El pintor de canciones, en el Teatro Fernán Gómez del Centro Cultural de la Villa (Madrid). Se trata de una impresionante muestra que abarca 30 años, desde 1948 hasta 1978 (año en el que se aprueba nuestra actual Constitución). Estuve con los alumnos de este curso del Máster en Industrias Musicales y Estudios Sonoros (MIMES) de la Universidad Carlos III. El comisario de la muestra, Javier Panera (a quien podemos ver en el video), se trajo a sus alumnos de Historia del Arte de la Universidad de Salamanca. Nos juntamos un buen grupo que disfrutamos de las explicaciones del shérif. (No pude evitar estar callado e intervine un par de veces).

El trabajo fino, riguroso e impecable de esta exposición se debe a Panera, sus dos colaboradoras y a La Fábrica, que dirige Alberto Anaut.

Mientras Panera nos daba una charla de introducción antes de recorrer la muestra vi entrar a Luis Mendo. Tanto él como Bernardo Fuster (incluyendo su faceta artística con seudónimo) están presentes en El pintor de canciones. Nos saludamos desde la distancia. Y me comentaron que la mayoría de quienes aparecen, o son mencionados, han visitado las salas de la exposición. Los vivos, claro está.

El impacto emocional que me supuso la exposición es difícil de expresar. Al acabar estuve comiendo con Javier Panera e Ignacio Marín, director del Fernán Gómez y viejo conocido. Javier me comentó lo emocionado que se sintió Gonzalo García-Pelayo, uno de los protagonistas culturales de la España de los 70. Me solidaricé con lo que comentó Gonzalo (siendo un servidor tan solo un segunda fila). Mi sobrecogimiento se debió a dos factores muy sencillos. Primero por revivir mi infancia, adolescencia y mis inicios profesionales, recorriendo los distintos apartados de las salas dedicadas al El pintor de canciones, mientras reconocía a amigos, conocidos y colaboradores. Y el segundo motivo fue por ver reflejado, o reivindicado, mi trabajo de “Bikinis, Fútbol y Rock & Roll“. El paralelismo entre el libro y la exposición es evidente. Hay diferencias, lógicamente, pero son de enfoques puntuales en algunos aspectos, pero que son complementarios. En este aspecto de contar la historia de España, desde 1948 (ellos) o 1950 (yo), desde el punto de vista de la cultura popular ya no me siento tan solo. Es más, siento que he sido pionero al respecto (aspecto que señalaron varios críticos en su momento, pero que hoy he podido contrastar, palpar in situ).

Y aparte de refrescar cosas también aprendí: la primera visita a España de John Cage fue financiada por Joan Miró. Miró se enteró que la compañía de danza del bailarín Merce Cunningham estaba de gira por Europa. Intentó convencer al Hot Club de Barcelona para que le trajesen. Los problemas económicos frenaron la contratación. Miró no se amilanó y corrió con los gastos, además de realizar el cartel del evento. Club 49 (burocráticamente una sección del Hot Club) organizó la velada. Cunningham vino acompañado de su entonces pareja, John Cage (una de las piezas era música suya).

Cage Miró

La mala noticia es que El pintor de canciones se clausura el 11 de noviembre.

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Eduardo Arroyo (Madrid 1937-2018)

cartel arroyoDe la amplia obra artística de Eduardo Arroyo (artista polifacético donde los haya: pintor, ilustrador, escultor, escritor, escenógrafo) he escogido el cartel que hizo el año pasado para el festival La Mar de Músicas (en un triste giro del destino este año, hace dos meses, también fallecía Paco Martín, el director y promotor de este importante festival musical).

Tuve la fortuna de conocer a Arroyo en una exposición de su cuñada, amiga nuestra, y pasamos una tarde inolvidable. Gran conversador, lucido y brillante en sus apreciaciones (coincidimos ambos en la fortuna que tuvimos de perdernos La Movida y discrepamos sobre Walter Benjamin). Tan solo eché en falta más tiempo para cotillear sobre sus reuniones veraniegas en Robles de Laciana (León), el pueblo que se convirtió en la capital de su “paraíso de las moscas”, tras la rehabilitación de la casona de su bisabuela. Durante 17 años organizó en julio un festival de música en la localidad leonesa (servía de encuentro para amigos, artistas e intelectuales). También gestionó cursos de verano en la comarca con la Universidad Carlos III (y muchos otros proyectos se quedaron aplazados sine die). Mañana será enterrado en Laciana.

En “Bikinis, Fútbol y Rock & Roll” no podía faltar una mención a Eduardo Arroyo, como uno de los máximos exponentes del arte pop español.

Arroyo Bikinis

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