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La señora de la limpieza

30 de abril de 2010

Hace un par de meses escribiendo la nota A&R (Efe Eme) recordé un par de episodios de mi época de Director Artístico de Epic. Para ponernos en situación hay que remontarse a 1978.

Una tarde a ultima hora –quedábamos unos pocos en la oficina- la señora de la limpieza me pasó una casete.

Son los hijos de una amiga mía. A ver si le gusta.

 Era una maqueta de Pecos. “Esperanzas” estaba ahí (fue su primer single y su primer número uno). Me llamó la atención y lo presenté a la reunión de A&R. No causó demasiado impacto. Me olvidé del asunto. Y le devolví el material a la señora.

Unas semanas después, al volver de comer, me llama el jefe (Tomas Muñoz). Estaba con Pepe Fernández, en aquel momento DJ estrella de los 40 Principales y la Cadena SER. Habían almorzado juntos. Y Muñoz quería que escuchase a un artista que le recomendaba el locutor.

Pero si esto es lo de la señora de la limpieza. La canción esa “Esperanzas” que estaba bastante bien. No recuerdo como se llamaban ellos.

Por eso le he llamado porque me sonaba que los había presentado en la reunión de A&R. Según Pepe se llaman Pecos. El tiene los datos de contacto.

Apunté teléfonos (de los padres y de quien se encargaba de ellos). Esa misma tarde concerté una cita con ellos y también le di una alegría a la señora que limpiaba nuestra oficina.

El éxito de Pecos fue descomunal. “Esperanzas” estuvo un mes de nº 1. Muñoz tuvo la genial idea de encargar la producción del LP a Juan Pardo (Brincos, Juan & Junior). Les ayudó a componer, armonizar voces, etc. En resumen: les pulió musicalmente.

Todo iba tan rápido que pensé que habría que usar “la técnica Beatles”: editar un nuevo single cada vez que el anterior alcanzaba el number one. Y darse prisa en grabar los LPs, porque la locura que provocaban se traduciría en innumerables galas y sería difícil encontrar huecos.

Acordes” fue el segundo sencillo y anuncio de su primer álbum “Concierto Para Adolescentes” (superó el triple platino). “Háblame De Ti” –me encanta como suenan esas guitarras tan “pardianas”- fue el anticipo del segundo “Un Par De Corazones”. Se editó al año siguiente, 1979, y vendió mas de medio millón de copias. En 1980 el LP fue “Siempre Pecos”, que sobrepasó las trescientas mil unidades (triple disco de platino).

De ese periodo guardo varias anécdotas. Pero hoy solamente quiero traer una a colación. Preparábamos el estilismo para una sesión de fotos o un programa de TV. Así que nos fuimos de tiendas. Primero visitamos una boutique enfrente de la compañía, cruzando la Castellana. Al entrar notamos un mal rollo importante. La atmósfera estaba cargada de un ambiente sombrío. Y de pronto lo comprendimos todo: al fondo de la tienda vimos a  la viuda de Franco. Nos miramos asustados. Sin mediar palabra nos dimos media vuelta y salimos corriendo. Literal. Fue a la carrera.

¡Qué bien le están yendo las cosas a los hijos de mi amiga! Mire aquí tiene unas cosas que han grabado los míos con el radiocasete sobre la música que sonaba del tocadiscos. Son más pequeños que los Pecos. Unos niños.

Tenían mucho salero. Eran Botones. Los fichamos y se lo encargué a Juan Pardo, quien lo vio clarísimo. Mi idea era jugar con el concepto del rock&roll clásico pero interpretado por unos niños. De hecho el primer long play se llamó “Baby Rock”. Pero antes lanzamos un par de 45s. El primero fue “Para Pedirte Perdón”, una composición de Pardo. El gran éxito llegó con el segundo, tambien de JP: el tema central de la serie de dibujos animados “Don Quijote Y Sancho”.

La conclusión es clara: un A&R debe escuchar todo. Y a todos. Nunca sabes por donde llegan los hits. Y esa señora de la limpieza de la planta 10 de Castellana 93 fue una mina…

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Un siglo de canciones 65: “La Leyenda Del Tiempo”

20 de abril de 2010

En 1979 Camarón de la Isla cambia su nombre artístico a Camarón. Así a secas. Esto que podría resultar algo nimio e intrascendente esconde un cambio más profundo y radical: esta a punto de revolucionar el mundo del flamenco. Bajo la producción y supervisión de Ricardo Pachón se dispone a grabar el álbum “La Leyenda Del Tiempo”, donde se van a incorporar sonidos e instrumentos propios del jazz y el rock.

Los versos de Federico García Lorca son protagonistas de muchos temas del disco. Como en la canción que da titulo al LP y es nuestra protagonista de hoy. El poema “La Leyenda Del Tiempo” está musicado por Pachón. Quien además compone otras obras. Solo o en compañía de Kiko Veneno.

El concepto sonoro se configura con la presencia de músicos como Jorge Pardo, los teclados de los hermanos Marinelli (posteriormente de Alameda), Manolo Rosa (bajista de Triana y futuro miembro de Alameda), la guitarra eléctrica de Pepe Roca (sería el cantante de Alameda), el sitar de Gualberto (ex Smash), las baterías y percusiones de Rubem Dantas, Tito Duarte, Pepe Ebano, José Antonio Galicia, Antonio Moreno “Tacita” y las guitarras españolas de Raimundo Amador y Tomatito (a partir de ese momento fijo en los directos del maestro gaditano). Estos dos últimos eran la toma de tierra al mundo flamenco. Tomate el cordón umbilical que le mantenía conectado a sus orígenes y Raimundito su nexo de unión con el rock.

 

Es flamenco pop” decía Camarón en la época. Ante la incomprensión general. Los “flamencolicos” lo pusieron a caer de un burro. Los rockeros tampoco lo entendieron. Y eso que el álbum contenía dos clásicos instantáneos de la música española: “La Leyenda Del Tiempo” y “Volando Voy” (original de Kiko Veneno).

La grabación no fue fácil. En mi opinión hay varios defectos técnicos, imagino que pasados por alto en aras de la pasión y espontaneidad que se percibe en la escucha. Para más detalles de este proyecto recomiendo ver el documental de RTVE (tarda en cargar).

Un par de años después apareció en mi vida mi compadre Raimundo Fagner. Hacia una escala en Madrid entre Lisboa y París. Tenía en mente una grabación de un cierto aire europeo (fados, chanson, etc.). Contratado por CBS Brasil –donde ya mandaba Tomás Muñoz– iba a pasar unos días por aquí. Le mandamos a la plaza de toros de Alcalá de Henares donde se celebraba un festival flamenco (actuaban Camarón, Lole y Manuel, Manzanita, etc.). Enloqueció. Cambió todos sus planes. ¡Quería hacer un álbum español! Y nos pusimos manos a la obra. “Traduzir-se” fue el resultado final. El disco incluía duetos con Serrat, el primero que grababa en castellano (en su Web se puede leer que esta versión de “La Saeta” es la mejor); con Manzanita; había un guiño a la América de habla hispana (una canción de Pablo Milanes fue la elegida para el dúo con Mercedes Sosa); y por supuesto “La Leyenda Del Tiempo” con Camarón (la primera vez que el de la isla cantaba con alguien). En el cajón se quedaron las sesiones con Lole y Manuel.

La importancia de “Traduzir-se” fue tremenda en Brasil y Argentina. Y la colaboración con Camarón sirvió para darle a conocer en otras latitudes. Aparte del hecho que “La Leyenda Del Tiempo” se incorporase al repertorio de otros grandes de la música brasileña. Djavan es un ejemplo.

La sesión Fagner/Camarón presentó varias dificultades con la tonalidad de ambos. Hubo que ajustar: forzando a uno y limitando al otro. Pero el experimento merecía la pena. Era la fusión de la música nordestina brasileña (Raimundo además tiene ascendencia libanesa) con el flamenco.

 

 “La Leyenda Del Tiempo” ha traspasado idiomas y fronteras.

Entradas anteriores en:

Un siglo de canciones (todos los posts)

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Vuelve La música de El Mundano a Efe Eme

5 de septiembre de 2009

Alain Levy

A la vuelta del verano también vuelve “La música de El Mundano” a Efe Eme, que ha sufrido un lavado de cara muy importante. Y en mi opinión además ha quedado estupendo. El nuevo diseño le ha hecho ganar en claridad y sencillez. E incluye una novedad: ahora se permiten comentarios, lo cual está pero que muy bien.

Por mi parte la sección seguirá siendo una mezcla de actualidad con recuerdos de viejas historias y textos recuperados de aquí. Empezamos hoy conMi primer día en CBS”:

San Juan de Aznalfarache (Sevilla), abril de 1995. Llegaba al Hotel Alcora en el Aljarafe para asistir a la convención mundial de Polygram, entonces propiedad del gigante holandés Philips (los franceses de Vivendi son los actuales dueños y ahora se llaman Universal). Era más que una simple presencia. Tenía que pasar el visto bueno de la jerarquía de la multinacional.

Unas semanas antes la persuasión de Ele Juárez, Presidente de la compañía española, había obrado milagros. Tuvo que intervenir personalmente tras ver que los “headhunters” no acababan de cazarme. Me sentía moralmente obligado a Edel, quienes me habían comprado Compadres. Y los continuos cambios de empresa del amigo Ele –cada dos o tres años- no me inspiraban confianza.

Entonces blíndate– me espetó Juárez ante mis dudas, en nuestra penúltima reunión. La definitiva.

Toma, llama a este abogado. Es el mío. Y Polygram se hace cargo de la minuta– añadió a continuación.

Estaba asombrado y seducido. Se había cobrado la pieza. No supe si aplaudirle o levantarme y darle un abrazo. Me pareció una jugada sencillamente genial.

En cuanto pude llamé a John Echevarria, quien me aconsejó en la venta de Compadres y ahora no lo tenía tan claro. Desde luego el método era inusual. Y eso era exactamente lo que me gustaba. Posteriormente viendo el contrato, a John se le despejaron todas las dudas. Ambos recordamos –porque además lo hemos comentado no hace tanto- como lo revisó en la cama de mi casa. Y el blindaje resultó providencial, porque a los pocos meses Ele Juárez se fue a PRISA (o Sogecable o como se llamase el tinglado cinematográfico que estaban montando).

Aunque todo estaba “signed, sealed & delivered” no las tenia todas conmigo. Encontrarme con Alain Levy, 18 años después, era algo que me incomodaba. Y podía ser un problema difícil de resolver. Tampoco sabía hasta que punto estaría dispuesto Ele a jugársela por mí. De entrada, no conocía la raíz del problema. Y me debatía entre contárselo o no.

Alain Levy era el nuevo líder de Polygram. Estaba revolucionando la compañía de arriba abajo. La renovación era total: artistas, personal y sellos. Su objetivo era convertir a la compañía en la número uno. Y se apoyaba en muchos ex CBS (que Sony adquiriese a la hasta entonces primera discográfica le facilitó la labor).

¿Se acordaría Levy? Mejor dejar que las cosas discurriesen y fluyesen. Y no preocupar a Juárez. No decir nada hasta que surgiese, si surgía. Aunque Alain Levy tenía una cabeza prodigiosa. Era brillante. Estaba donde estaba por sus capacidades.

Una vez registrado me dirijo a los ascensores. Se abren las puertas del que está justo delante de mí. Y ahí dentro, enfrente, está Alain Levy. Acompañado de quien luego descubriría era su mano derecha, David Munns y detrás una figura que me es muy conocida. ¡Russell Simmons! Mr. Hip Hop. El magnate del Rap. A quien había ayudado en sus principios. Cuando él y su socio Rick Rubin empezaban Def Jam y les metí en CBS USA a través de CBS Records International, la división donde trabajaba en Nueva York.

My man! My man! Bro’ what are you doing here!- aúlla desde el fondo del ascensor, abriéndose paso y apartando a Levy y Munns.

Le explico que vengo a ver precisamente a este señor –por A. Levy- porque igual entro en la compañía como Director General de Polydor en España. Y al preguntarle cómo él por Sevilla, me contesta que por lo mismo. Que bajaban juntos porque terminan de cerrar el acuerdo Def Jam/Polygram, que se había hartado de CBS, porque ya no era la misma gente y que el rollo estaba en Poly. Con Levy presente en nuestra conversación, todos mis temores se disiparon.

Madrid, mayo de 1977. Pintaban bastos en “Para Vosotros Jóvenes” de RNE. Estaba de Productor del programa (sustituyendo a Jorge de Antón, quien a su vez había reemplazado a Gonzalo García Pelayo). Las señales que mandaba la dirección eran claras: se querían cargar el programa. La ultima “genialidad” fue romper el espíritu de equipo. Nos asignaron un día de programa a cada uno. Así que llamé a Aurelio González para ver si la oferta de CBS seguía en pie. Como así fue. Y montó rápidamente una reunión con Tomás Muñoz. Acordamos que empezase el 15 de junio, que coincidía con las primeras elecciones democráticas en España en más de 40 años. Me hablaron de la nueva división, Epic, que se estaba creando y como se necesitaba un Label Manager (Jefe de Producto) para llevar A&M Records (Supertramp, Frampton, Quincy Jones, Carpenters, Joan Armatrading, etc. y posteriormente The Police, Bryan Adams, Joe Jackson…).

A principios de junio me convocaron a las oficinas (Castellana 93) para presentarme a la gente. Incluyendo al que sería mi jefe, el Director de Epic. Creo que fue entonces cuando conocí a Christophe Magny, quien llevaba Internacional. Si no fue ese día, sería un par de semanas después, ya metidos en faena, en el día a día. Esa misma jornada en una reunión, en el despacho de Tomás Muñoz, me hablan de que se está montando una reunión de marketing de Europa, en las oficinas centrales europeas (entonces en París). Y dado que A&M iba a ser el asunto primordial se decide que vaya yo en representación de la compañía española.

¿Y cuando es? Tengo que dejar arreglado lo de la radio– pregunto.

El 15 de junio y se vuelve el 16 por la tarde.

¿El 15 de junio? No, no puede ser. Es el día de las elecciones generales. Llevamos mucho tiempo esperando este momento. No me lo puedo perder. Además desde este mismo año ya soy mayor de edad. He cumplido 21 años y ya puedo votar. Por primera vez. Y voy a votar– argumento con vehemencia.

Pues se vota a primera hora. En cuanto abran el colegio electoral y de ahí al aeropuerto– sentencia un Muñoz sonriente.

Y así se hizo. Mi llegada a la reunión de Paris, a la hora de comer, fue acogida con simpatía. Era el nuevo de España, que ese día se graduaba democráticamente. Todo eran preguntas. Alain Levy, quien era el Director de Marketing de CBS para Europa, me pidió un pronóstico.

UCD, PSOE, PCE y AP

¿Y tu a quien votaste?- me pregunta Levy.

Al Partido Comunista.

Ya de vuelta en Madrid, el 17, ocupo por primera vez mi despacho ¡con vistas al Bernabéu! Porque mi primer día de trabajo en CBS, bueno en Epic, fue en París. Y el segundo también. Además Levy había anunciado una convención de A&M en Los Angeles a principios de julio, a la que estábamos invitados. A&M se tiraba al barro y quería dar buena impresión ante sus nuevos distribuidores europeos (quienes se habían dejado una pasta en adelantos para conseguir la licencia de los californianos). Vamos, que todo pintaba de maravilla. Aquello parecía una vida animada (en las primeras semanas viajes a Paris, Barcelona y Los Angeles).

Mientras rumiaba todo esto y me disponía a elaborar un reporte de lo tratado en París, suena el interfono. Era el “Sr. Muñoz” que quería verme.

¿Pero como le dices a Levy que ha votado comunista?- es su bienvenida.

Porque es lo que voté. Me preguntó y le contesté.

Pero el voto es secreto y no hay obligación de decirlo. Además ese Levy es un facha– me reprende Muñoz con cara de póker.

¿Levy? Un judío ¿fascista? No me pega. Y francés además. No creo.

Bueno, quizás no sea el término. Pero es conservador, muy conservador y me ha llamado para preguntarme por qué contrato comunistas.

Yo no soy comunista. He votado comunista. Parece lo mismo, pero es distinto. Y uno de marketing tendría que distinguir el matiz. Además debería felicitarme porque le acerté el pronóstico electoral.

Si. También me lo dijo. Y es lo que he aprovechado como defensa. Porque no le hacia ninguna gracia tenerte en la compañía– me confiesa Tomás Muñoz, al que ya le ha cambiado la expresión y me mira con cariño y solidaridad. Y se sincera.

Recomiendo ver el “Cara a Cara” de Antonio San José con TM donde explica algunas claves, que complementan muy bien esta historia.

Publicado en Efe Eme

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La semana de El Gran Wyoming en CBS

16 de febrero de 2009

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Durante una semana El Gran Wyoming trabajó en CBS, en esos momentos la primera discográfica del mercado. Le contraté como ayudante mío para el departamento de Internacional. Estamos a principios de los 80.

 

A Wyoming le conocía porque en su pandilla estaban conocidos como (nuestro) John. ¿O fue al revés: gracias a EGW trabé contacto con John? Lo importante es saber que en aquel entonces -en el ambiente rockero madrileño éramos los que éramos y además bien avenidos.

 

En nuestra relación hay dos momentos “sorpresa”. El primero encontrármelo -con John- en el  festival de Reading, en Inglaterra. Y el segundo en la facultad: coincidimos en clase, desde primero de Medicina. Él acabó la carrera e incluso durante un (poco) tiempo ejerció de medico. En Buitrago de Lozoya.

 

A su hermano Seju le conocí de mi paso por Gong. Seju Monzón y el Maestro Reverendo estaban en Desmadre 75, los del “Saca el whisky, cheli”. Tanto Gong como ellos dependíamos de Movieplay, una compañía española. Nosotros teníamos problemas para cobrar los royalties por las ventas y ellos llegaban a las oficinas al grito de “¿Dónde hay qué pagar los royalties?”.

 

Los hermanos Monzón y el Maestro Reverendo se juntaron en Paracelso. Y ganaron los dos primeros Villa de Madrid que se organizaron. Los de 1978 y 1979. Las canciones con las que triunfaron fueron “El Rock del Trapicheo” y “La Bollera” respectivamente. Para el segundo –si no recuerdo mal- cambiaron de nombre y se presentaron como Gran Wyoming y su Banda. El premio consistía en grabar un disco. Nunca lo hicieron. No fue hasta el tercer Villa de Madrid que se cumplió con el galardón del concurso.

 

Paracelso tuvo que esperar a 1980 para grabar y editar sus canciones. Gracias al Mariskal Romero y su Chapa Discos. Los incluyó en “Viva el Rollo 4” y sacó un single con “El Exhibicionista” como cara A. En la portada –de izquierda a derecha- vemos en la foto de Xavier Moreno a El Gran Wyoming, Seju Monzón, Celso Velasco y al Maestro Reverendo (Ángel Muñoz-Alonso). Falta Aris Cuenca, guitarrista, que faltó a la sesión de fotos.

 contraportada-single-paracelso-con-egw

Viene todo esto a cuento porque en la cara B encontramos una canción “Devomania”, en la que se menciona al Sr. Muñoz, el jefe de la CBS:

 

Ellos pensaban que todo era casual

Y que la chiquita estaba allí porque sí

Todo era un montaje del señor Muñoz

Que pagaba a las chicas para seducir

Modernos a mogollón

Que una vez dentro del local

Ya no serían un peligro social

 

La letra no se correspondía a la realidad y como me comentaba Wyoming, hace unas semanas, había inventado sin saberlo el concepto de imagen, tan en boga hoy en día en las discotecas y locales nocturnos. Pero, tras su paso por la compañía, el personaje le encajaba en la temática.

 

El caso es que a finales de 1980 necesitaba contratar a alguien para el departamento internacional de CBS. Ele Juárez se marchaba a la oficina latina de Miami y le sustituía, tras haber pasado unos meses bajo sus órdenes. Así que a su vez tocaba encontrarme un reemplazo. Y sabía que EGW estaba buscando trabajo. Vicente Romero dice que me llamó para recomendármelo (sinceramente no me acuerdo pero es probable). Tampoco hacía falta ninguna recomendación porque era colega. Aunque imagino que si sirvió para reafirmar mi idea.

 

Recordaba que sólo había estado un día y fue el propio Wyoming quien me sacó del error:

 

-No. Un día no. Estuve una semana. Sólo coincidí un día con Tomás Muñoz. Estaba fuera en México, con Miguel Bosé. A su vuelta nos reunimos y no pasé el test. Creo recordar que había alguien más.

-¿Cámara?

-Puede ser, no me acuerdo. Si recuerdo que fui al aeropuerto a recoger a Sandro Giaccobbe que venía de promoción. Y que me dijiste que lo de programar lanzamientos estaba tirado porque casi todo era buenísimo y además venia avalado por las listas de Billboard. Sólo había que estar atento.

-Yo recordaba sólo un día, “el día Sr. Muñoz”. Y que se “asustó” ante nuestra combinación. Me dijo que te pagásemos el mes entero.

-Si. La verdad es que por una semana salí muy bien librado.

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Mi primer día en CBS

9 de diciembre de 2008

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San Juan de Aznalfarache (Sevilla), abril de 1995. Llegaba al Hotel Alcora en el Aljarafe para asistir a la convención mundial de Polygram, entonces propiedad del gigante holandés Philips (los franceses de Vivendi son los actuales dueños y ahora se llaman Universal). Era más que una simple presencia. Tenía que pasar el visto bueno de la jerarquía de la multinacional.

 

Unas semanas antes la persuasión de Ele Juárez, Presidente de la compañía española, había obrado milagros. Tuvo que intervenir personalmente tras ver que los “headhunters” no acababan de cazarme. Me sentía moralmente obligado a Edel que había comprado Compadres. Y los continuos cambios de empresa del amigo Ele –cada dos o tres años- no me inspiraban confianza.

 

Entonces blindate– me espetó Juárez ante mis dudas, en nuestra penúltima reunión. La definitiva.

Toma, llama a este abogado. Es el mío. Y Polygram se hace cargo de la minuta– añadió a continuación.

 

Estaba asombrado y seducido. Se había cobrado la pieza. No supe si aplaudirle o levantarme y darle un abrazo. Me pareció una jugada sencillamente genial.

 

En cuanto pude llamé a John, quien no lo tenía tan claro. Desde luego el método era inusual. Y eso era exactamente lo que me gustaba. Posteriormente viendo el contrato, a John se le despejaron todas las dudas. Ambos recordamos –porque además lo hemos comentado no hace tanto- como lo revisó en la cama de mi casa. Y el blindaje resultó providencial, porque a los pocos meses Ele Juárez se fue a PRISA (o Sogecable o como se llamase el tinglado cinematográfico que estaban montando).

 

Aunque todo estaba “signed, sealed & delivered” no las tenia todas conmigo. Encontrarme con Alain Levy, 18 años después, era algo que me incomodaba. Y podía ser un problema difícil de resolver. Tampoco sabía hasta que punto estaría dispuesto Ele a jugársela por mí. De entrada, no conocía la raíz del problema. Y me debatía entre contárselo o no.

 

Alain Levy era el nuevo líder de Polygram. Estaba revolucionando la compañía de arriba abajo. La renovación era total: artistas, personal y sellos. Su objetivo era convertir a la compañía en la numero uno. Y se apoyaba en muchos ex CBS (que Sony adquiriese a la hasta entonces primera discográfica le facilito la labor).

 

¿Se acordaría Levy? Mejor dejar que las cosas discurriesen y fluyesen. Y no preocupar a Juárez. No decir nada hasta que surgiese, si surgía. Aunque Alain Levy tenía una cabeza prodigiosa. Era brillante. Estaba donde estaba por sus capacidades.

 

Una vez registrado me dirijo a los ascensores. Se abren las puertas del que está justo delante de mí. Y ahí dentro, enfrente, está Alain Levy. Acompañado de quien luego descubriría era su mano derecha, David Munns y detrás una figura que me es muy conocida. ¡Russell Simmons! Mr. Hip Hop. El magnate del Rap. A quien había ayudado en sus principios. Cuando él y su socio Rick Rubin empezaban Def Jam y les metí en CBS USA a través de CBS Records International.

 

My man! My man! Bro’ what are you doing here!- aúlla desde el fondo del ascensor, abriéndose paso y apartando a Levy y Munns.

 

Le explico que vengo a ver precisamente a este señor –por A. Levy- porque igual entro en la compañía como Director General de Polydor en España. Y al preguntarle cómo él por Sevilla, me contesta que por lo mismo. Que bajaban juntos porque termina de cerrar el acuerdo Def Jam/Polygram, que se había hartado de CBS, porque ya no era la misma gente y que el rollo estaba en Poly. Con Levy presente, todos mis temores se disiparon.

 

Madrid, mayo de 1977. Pintaban bastos en “Para Vosotros Jóvenes” de RNE. Estaba de Productor del programa (sustituyendo a Jorge de Antón, quien a su vez había reemplazado a Gonzalo García Pelayo). Las señales que mandaba la direccion eran claras: se querían cargar el programa. La ultima “genialidad” fue romper el espíritu de equipo. Nos asignaron un día de programa a cada uno. Así que llamé a Aurelio González para ver si la oferta de CBS seguía en pie. Como así fue. Y montó rápidamente una reunión con Tomás Muñoz. Acordamos que empezase el 15 de junio, que coincidía con las primeras elecciones democráticas en España en más de 40 años. Me hablaron de la nueva división, Epic, que se estaba creando y como se necesitaba un Label Manager (Jefe de Producto) para llevar A&M Records (Supertramp, Frampton, Quincy Jones, Carpenters, Joan Armatrading, etc. y posteriormente The Police, Bryan Adams, Joe Jackson…).

 

A principios de junio me convocaron a las oficinas (Castellana 93) para presentarme a la gente. Incluyendo al que sería mi jefe, el Director de Epic. Creo que fue entonces cuando conocí a Christophe Magny, quien llevaba Internacional. Si no fue ese día, sería un par de semanas después, ya metidos en faena, en el día a día. Esa misma jornada en una reunión en el despacho de Tomás Muñoz me hablan de que se está montando una reunión de marketing de Europa, en las oficinas centrales europeas (entonces en París). Y dado que A&M iba a ser el asunto primordial se decide que vaya yo en representación de la compañía española.

 

¿Y cuando es? Tengo que dejar arreglado lo de la radio– pregunto.

El 15 de junio y se vuelve el 16 por la tarde.

¿El 15 de junio? No, no puede ser. Es el día de las elecciones generales. Llevamos mucho tiempo esperando este momento. No me lo puedo perder. Además desde este mismo año ya soy mayor de edad. He cumplido 21 años y ya puedo votar. Por primera vez. Y voy a votar– argumento con vehemencia.

Pues se vota a primera hora. En cuanto abran el colegio electoral y de ahí al aeropuerto– sentencia un Muñoz sonriente.

 

Y así se hizo. Mi llegada a la reunión de Paris, a la hora de comer, fue acogida con simpatía. Era el nuevo de España, que ese día se graduaba democráticamente. Todo eran preguntas. Alain Levy, quien era el Director de Marketing de CBS para Europa, me pidió un pronóstico.

 

UCD, PSOE, PCE y AP

¿Y tu a quien votaste?- me pregunta Levy.

Al Partido Comunista.

 

Ya de vuelta en Madrid, el 17, ocupo por primera vez mi despacho ¡con vistas al Bernabéu! Porque mi primer día de trabajo en CBS, bueno en Epic, fue en París. Y el segundo también. Además Levy había anunciado una convención de A&M en Los Angeles a principios de julio, a la que estábamos invitados. A&M se tiraba al barro y quería dar buena impresión ante sus nuevos distribuidores europeos (quienes se habían dejado una pasta en adelantos para conseguir la licencia de los californianos). Vamos, que todo pintaba de maravilla. Aquello parecía una vida animada (en las primeras semanas viajes a Paris, Barcelona y Los Angeles).

 

Mientras rumiaba todo esto y me disponía a elaborar un reporte de lo tratado en París, suena el interfono. Era el “Sr. Muñoz” que quería verme.

 

¿Pero como le dice a Levy que ha votado comunista?– es su bienvenida.

Porque es lo que voté. Me preguntó y le contesté.

Pero el voto es secreto y no hay obligación de decirlo. Además ese Levy es un facha– me reprende Muñoz con cara de poker.

¿Levy? Un judío ¿fascista? No me pega. Y francés además. No creo.

Bueno, quizás no sea el término. Pero es conservador, muy conservador y me ha llamado para preguntarme por qué contrato comunistas.

Yo no soy comunista. He votado comunista. Parece lo mismo, pero es distinto. Y uno de marketing tendría que distinguir el matiz. Además debería felicitarme porque le acerté el pronóstico electoral.

Si. También me lo dijo. Y es lo que he aprovechado como defensa. Porque no le hacia ninguna gracia tenerte en la compañía– me confiesa Tomás Muñoz, al que ya le ha cambiado la expresión y me mira con cariño y solidaridad. Y se sincera.

 

 

Recomiendo ver el “Cara a Cara” de Antonio San José con TM donde explica algunas claves, que complementan muy bien esta historia.

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Santiago Monforte 1949-1987 (par Christophe Magny)

2 de diciembre de 2008

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Era 1977 si no recuerdo mal. Me encontraba en el despacho de Tomás Muñoz, carismático presidente de la CBS española. Un botones le trae las carpetas recién impresas de los discos que se van a lanzar la semana siguiente. Rutina: Muñoz quería controlarlo todo. Mira una carpeta, otra, y de repente se pone muy pálido, y luego muy rojo. Coge el teléfono interno y con esa voz suya de barítono, convoca de inmediato a Santiago Monforte, el Director de Creación Gráfica, o sea el responsable entre otras cosas del diseño de las carpetas.

 

Mientras esperamos a Santi – Creación Gráfica se encontraba al otro lado del edificio aquel de CBS, frente al Bernabéu – Muñoz me enseña el cuerpo del delito. Sobre un fondo azul, un pedazo de papel de aluminio arrugado, y en medio una barra de hachís, con la palabra “Veneno” en mayúsculas negras estampada en el “costo”. Intento controlar la risa, mientras Muñoz llama a quien sea para que dejen de fabricar en seguida semejante horror.

 

Llega Santi, de los pocos que no se dejaban impresionar por Muñoz.

 

¿Señor Monforte, qué es esto? – le pregunta, el barítono a tope de hondo.

¿Cree Vd. que podemos poner esto en el mercado? 

No veo el problema, ya ve Vd., pone “Veneno”, quiere decir que es muy malo. 

 

Admirable mala fe. Le viene la risa a Muñoz, la controla, y en un par de llamadas se entera que acaba de hacerse el envío de promoción, unas quinientas copias que no se pueden parar. Nos despide a Santi y a mí, diciéndole que haga urgentemente otra portada.

 

Salimos del despacho muertos de risa. Santi me cuenta la historia: tuvo la idea, hizo fabricar un sello de hierro, lo calentó, y estampó la “china”. Le dejé, y se fue a ampliar enormemente la foto esa, para que no se viera el papel de aluminio, sólo la textura del hachís. Así quedó la carpeta oficial del primer disco de Veneno.

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Sobre Veneno se podrían contar mil cosas, pero no se trata de ellos sino de Santiago Monforte. Que personaje… Alto, guapo, elegante, con un espléndido sentido del humor, y esa chispa constante en el ojo, esa sabiduría callejera que tanto le envidiaba, y que tanta falta me hacía. Mil ideas por minuto. Grandísimo diseñador, basta con mirar las carpetas de Camarón por orden cronológico: en un principio, fotos malas, diseño cutre, tipografía barata. Pero de repente, se nota elegancia, creatividad y clase. Buscas el crédito de la primera carpeta bonita y de las que siguen: “Diseño: Santiago Monforte”.

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Lo mismo con Lole y Manuel, Paco de Lucía, y mil artistas más. Santi puso su sello sobre decenas, quizás cientos de discos durante los años 70 y 80. Se hizo amigo de todos los músicos y cantantes que le caían bien, tan grande era su charme, un “encanto” como pocas veces he visto en mi vida. De todos los que trabajábamos en CBS, Santi era el único artista, tanto por su talento de diseñador como por su actitud ante la vida, ese auténtico pasotismo de dandy cheli que era exclusivamente suyo. Todo un gentleman. Me enorgullezco de haber sido su  amigo.

 

Con él, aparte de encuentros diarios en CBS (o en su casa o la mía cuando se fue de CBS), recuerdo fiestas memorables. En marzo del 82, nos reunimos en su casa media docena de personas nacidas entre el día 12 y el 16, o algo parecido. Santi, Marta (quien sería después su segunda esposa), yo, la mitad femenina de un dúo flamenco de primer plano, y un par más. El plan era celebrar nuestros cumpleaños del 12 al 16, sin parar. No aguanté mucho, pero ellos lo llevaron a cabo. A menudo le ocurría a Santi quedarse dos o tres días sin dormir. Su boda, celebrada junto con la de su hermano Javier, fue otra grandísima fiesta, en un pueblo de la sierra, no recuerdo bien donde, pero ¡que fiestón! Santi amaba la vida, y la vida se lo devolvía. Sex, drugs & rock and roll. Y flamenco.

 

Después de irme de Madrid en el 83, nos perdimos de vista. Su amistad está sin duda entre los mejores recuerdos que traje a París, mil historias de cuelgues monumentales y risas absolutas. Pocos años después, en octubre de 1987 me enteré que Santi había muerto en un accidente de coche, volviendo de Burgos, donde tocaba su hermano Javier, magnífico guitarrista entonces miembro de Radio Futura. Fue un día de gran dolor para sus amigos, y de pérdida para el arte. Me costó mucho aceptar su muerte: ¿como podía morirse Santi si era tan grande como la vida misma?

 

El epílogo es algo siniestro. A primeros de los años 90, me llama un tal Nicolas, un paparazzi casado con una amiga mía. Había vivido en Madrid y hecho fotos para Santi. Apenas le conocía, y me llama para decirme que acaba de ver a Santi en Paris, que éste tuvo que simular su muerte porque le buscaban para matarle. Yo, siempre naíf, me lo creo, la alegría me desborda. La historia es tan enorme que podría parecer de Santi. Llamo a Adrian para darle la noticia. Éste habla con Javier, que no encuentra la historia graciosa en absoluto. Se puede entender. Nunca acabaré de comprender porque el gabacho pelirrojo gilipollas ese me llamó para contarme eso.

 

Por cierto, Santi y yo nos fumamos un par de porros con la china de la portada, era más bien pequeña, muy ampliada en la foto, desde luego. Cuídate, Santi, estés donde estés.

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